Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



Comunícate con nosotros por los siguientes buzones de correo:

info@opcionobrera.org
opcionobrera@yahoo.com
opcionobrera@hotmail.com





Mostrando entradas con la etiqueta Especulación Escasez y Acaparamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Especulación Escasez y Acaparamiento. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de mayo de 2014

Sobre el salario y la gasolina, sus costos


Sobre el salario y la gasolina, sus costos

La gasolina

La propuesta del gobierno sobre un aumento de la gasolina, consentida por la MUD, hasta ahora no se concreta ante la disyuntiva de fijar el nuevo precio y el mayor temor de su impacto social real, que (esto último) no tiene nada que ver con las guarimbas.

En los argumentos para su justificación se aplica la lógica formal sobre ítems como el costo de producción, precio de venta, comparación con el precio de venta en otros países, la ridícula sustentación de que no afectara al ciudadano de a pie sino a los sectores que tienen mayores ingresos porque tienen varios autos, comparación con el precio de otras mercancías como el agua, la cerveza o un café, concluyendo que es un clamor general su aumento. Decimos lógica formal porque se aísla el fenómeno, no se expresan las causas estructurales que lo originan, mucho menos sus consecuencias, ni si el aumento se desvanecería con una continua devaluación de la moneda. El fin realmente es buscar otro medio con el cual paliar el déficit fiscal, no de evitar las causas que lo originan. Curiosamente el gobierno, ahora, argumentando todo lo contrario durante más de 12 años. Lo cierto es que el precio actual de la gasolina es una de las pocas ventajas que recibe el pueblo por la explotación petrolera, en cambio, de su usufructo es lo menos que reciben como si lo hace la banca, el comercio importador y la industria ensambladora.

Respecto a dónde iría el ingreso por al aumento del precio de la gasolina, sabemos que será a donde se han ido todos los demás ingresos del país, no para los servicios públicos, no para los salarios, no para la inversión productiva, sí para continuar el despilfarro, para cuentas no visibles, en otra palabras, cuentas que no son realmente para invertir en una Venezuela productiva, aun teniendo el mayor ingreso de la historia por venta del petróleo y, sin embargo, ni siquiera da para actualizar o adecuar los patrones de refinación al tipo de crudo actual.

Con la Industria nacional paralizada, escasez de productos básicos, dólares preferenciales para seguir importando no lo necesario para el país, para seguir parasitando. Para aprobar millardos de dólares preferenciales y dárselos a la industria automotriz que es foránea: GM, Ford, Chrysler, Mitsubishi, Toyota; para las transnacionales farmacéuticas; para las tiendas de electrodomésticos importados como Daca, o ropa como Grafitti; para pagarle los préstamos a los chinos, a la par que se les contrata para los servicios, se les compran sus productos y se emplean sus trabajadores; se importan hasta los tubos para la industria petrolera mientras las fábricas de tuberías en el país están en decadencia por falta de inversión. La producción de gas, la refinación, la perforación están retardadas y hasta paralizadas, no por el precio que tiene actualmente la gasolina.

En definitiva, no es garantía que el precio aumentado de la gasolina se invertirá de acuerdo a la real necesidad del país, como no se hace con el ingreso petrolero. Por otro lado, no solo es la ineficiencia para la totalidad del país sino la eficiencia para favorecer a la banca y a los grandes importadores, como salió en la lista de CADIVI hasta 2012 o más recientemente, con la publicada por CENCOEX de enero a abril de este año. El gobierno se ufana, ante los empresarios devenidos en meros importadores, en responderle dándoles todos los dólares que han solicitado, en detrimento de la producción nacional.

Algo muy “sensible” es el servicio de transporte colectivo, el cual es pésimo con el precio del combustible “regalado”. Cómo será si se aumenta el precio de la gasolina, no hay duda que empeorará, independientemente de cuán grande o pequeño sea el precio del combustible. Una prioridad es mejorar el servicio de transporte colectivo con el cual, si fuera efectivo, muchos más lo utilizarían en vez de usar su auto particular para ir al trabajo, ahorrándose la gasolina y sin afectar, sino todo lo contrario, favorecer, al trabajador. En definitiva, el valor de la gasolina como de toda la riqueza nacional es producida por los trabajadores, cuando estos no se benefician de lo que producen, es porque se lo están regalando literalmente a la burguesía parasitaria que dirige el país.

El salario

Si la lógica es aplicable al aumento de la gasolina, ¿por qué no se le aplica al salario, es decir, al precio de venta de la fuerza del trabajo?
                                                                               
¿Cuánto cuesta la fuerza de trabajo? Su precio está regulado por el acuerdo sobre el salario mínimo que está en los 4.251 bolívares. Si comparamos el precio mínimo de la fuerza de trabajo con el del conjunto de alimentos para subsistir, la llamada canasta alimentaria, ésta está por los 9.000 bolívares, según el estudio del CENDAS, y por los 4.000 bolívares según el INE, valor que no resiste el menor análisis. Si lo comparamos con la cesta básica, ésta está por los 16.000 bolívares. Aclaremos de una, el bono de alimentación no es salario, y de paso es absurdo que por ejemplo en PDVSA su valor está en 5.000 bolívares y el salario esté en 5.620 bolívares. Es decir, la TEA en PDVSA, que no es salario, tiene un valor de 88% del salario básico, pero como bono no salarial que es, no suma al salario base de cálculo de horas extras, vacaciones, utilidades, liquidación de prestaciones sociales o jubilación. El ingreso mensual mínimo para el que no dispone de una contratación colectiva, la inmensa mayoría de los asalariados del país, varía entre 4.949,50 y 5.648 bolívares si se incluye el bono de alimentación que mejor le plazca “dar” el patrono. La lógica del valor del salario resulta en un absurdo pues no alcanza ni para reponer la fuerza de trabajo consumida en cada jornada.

La fuerza de trabajo tiene un costo mínimo de 16.000 bolívares para sostener un núcleo familiar de 5 personas, esto es, para poder alimentarse, tener vivienda propia, educación, vestido y calzado, atender satisfactoriamente la salud, cubrir los pagos por servicios públicos de agua, electricidad, gas, transporte, telefonía, internet, y si sobra, para la recreación que en la actualidad es un lujo.

El valor de la fuerza de trabajo, su salario diario de conjunto, no se puede seguir pagando por debajo de su costo, o por usar un símil, no puede regalarse.

El ingreso por la venta de la fuerza de trabajo, llamado salario, se destina a satisfacer las necesidades básicas de la familia y poder cubrirlas, pero lo real es que con el salario mínimo vigente no se cubre sino casi 1/4 de la cesta básica familiar, y eso si la familia no tiene un gasto extraordinario por un problema familiar de cualquier tipo sea de salud, vivienda, transporte, de reparación de algo, o de un robo que también suele suceder, además de la inflación.

¿Quién clama por el aumento de la gasolina? El gobierno. ¿Quién clama por el aumento de salario? Los trabajadores. ¿Quién decide?




lunes, 7 de abril de 2014

El motivo de la protesta no es pedir por la solución de los problemas del país


El motivo de la protesta no es pedir por la solución de los problemas del país

La devaluación deriva de que no producimos, pero la banca sigue con inmensas ganancias y los empresarios exigiendo dólares para continuar importando, como las automotrices con más de 50 años en el país todavía solo ensamblando con piezas traídas de sus casas matrices o las firmas extranjeras como la mayoría de las casas comerciales de los súper centros comerciales, lo peor es que el gobierno los sigue subsidiando, inclusive alcahueteando a vulgares especuladores. La inflación, la especulación y la escasez son las consecuencias de defender ese esquema con una bolsa de dólares que no alcanza para ser repartido a manos llenas. La inseguridad, si bien es cierta, no puede dejar de sonar absurda en boca tanto del la MUD como del gobierno, ambos con cuerpos de seguridad que son los primeros beneficiados por su complicidad con la delincuencia.

Para los trabajadores el problema del país son los salarios, todo deriva de ahí. El derecho a huelga, la contratación colectiva, la criminalización de la protesta obrera, la libertad sindical clasista, la tercerización y el derecho al empleo, son todas consecuencias de un salario deficitario que así pretende ser impuesto por los patronos mientras los trabajadores se niegan a quedarse de brazos cruzados.

El fascismo y la guarimba, qué tienen en común

Trotsky llamó al fascismo, en tanto que movimiento de masas, “el partido de la desesperanza contrarrevolucionaria”. El fascismo es un fenómeno de masas como respuesta política a la crisis económica. Su base social es la clase media desesperada y el lumpen proletariado, es decir, capas degeneradas sin perspectivas u horizontes, dispuestas a cualquier cosa para salir de sus niveles de precariedad. Es posible por faltas de alternativas ante la crisis, a frustraciones, descontentos. Su salida se la ofrece un sector aspirante al poder que propugna soluciones con medidas arbitrarias, sin pararle a métodos democráticos, ni qué decir, planteando los derechos elementales de la clase trabajadora. Se basa en las aspiraciones más sórdidas de sectores desesperados, la burguesía no les da esperanzas, tampoco hay alternativas por parte de la clase trabajadora, y asumen su salida, dentro del mismo marco burgués, de forma despótica.

Wilhelm Reich en su libro “Psicología de Masas del Fascismo”, cita a un intelectual nazi: "Dado el carácter elemental del nacionalsocialismo, resulta imposible atacarlo con «argumentos». Los argumentos sólo tendrían efecto si el movimiento se hubiera impuesto con ayuda de argumentos".  Reich prosigue, “los discursos nacionalsocialistas [fascistas] de propaganda se caracterizaban por hacer hábiles llamadas a los sentimientos de los individuos integrados en la masa y por la renuncia, en la medida de lo posible, a toda argumentación objetiva… en presentar a las masas solamente la gran meta final". En nuestro caso, “la salida de Maduro” es porque yo quiero.

En Venezuela estos pichones de fascistas tienen sus métodos  a la vista de todos, menos de los medios de comunicación que los promocionan. Destruyen todo lo que está a su alcance, hacer la barricada para obstaculizar el tránsito, sobre todos de sus propios vecinos, muchos de ellos simpatizantes de la MUD y antichavistas, sin medir las consecuencias ni aceptar mediaciones, y resaltan el “argumento” que es porque están construyendo “el futuro del país”. Por lo localizado, por lo escuálido respecto a la ciudad, no es un fenómeno masivo, aunque reviste financiamiento tanto interno como por organismos extranjeros y bajo el amparo de alcaldías, organismos o instituciones afines, empresas y medios de comunicación privados.

En Venezuela las guarimbas son brotes aislados en cada ciudad, con gran propaganda y despliegue de sus “bondades” en los sectores de clase media en gran medida por su difusión en las redes sociales, pero son un germen, un precedente. Para poder progresar como movimiento de masas, entre otras, tienen que alzarse sobre grandes derrotas de las luchas de la clase trabajadora. Estas derrotas a la clase trabajadora pueden darse por el empeño que en esto pone el gobierno, de ahora en más, con las mesas de paz con FEDECAMARAS, principal protagonista del golpe de derecha y el saboteo económico del 2002 y 2003, donde les son aceptados todos su planteamientos, sobre todo el de permitir la flexibilidad laboral, el quite de regulaciones, despidos, liberación de precios, mientras por parte del gobierno se continúa devaluando o se plantean aumentos en los precios de los servicios públicos y de la gasolina. Como complemento, medidas de no permitir protestas laborales y su represión en caso de manifestarse. Respecto a la burguesía, utiliza a estos movimientos como un último recurso, cuando, y es lo principal, la clase obrera tiene que ser aplastada para poder sobrevivir de la crisis política y económica que han creado.

Para impedir el ascenso del fascismo en el país la clase trabajadora debe levantar las banderas de su independencia política respecto a todos los que pretenden hacerle pagar los costos de una crisis que no han creado. LA CRISIS QUE LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS, LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE ELLA.


viernes, 21 de febrero de 2014

Venezuela: Golpismo gorila y autogolpe chavista


Comunicado del Partido Obrero de Argentina
Venezuela: Golpismo gorila y autogolpe chavista

En menos de diez semanas el chavismo pasó de la victoria electoral en las elecciones municipales a una crisis política, cuyo desarrollo lleva inevitablemente un cambio de régimen político; ni el oficialismo puede seguir gobernando en los términos que lo venía haciendo, ni la oposición encuentra una metodología que la mantenga unificada. Ocurre que la desorganización económica ha alcanzado proporciones gigantescas, que borran en la práctica el alcance de aquellas elecciones, cuando la oposición fracasó en el propósito de convertirlas en un plebiscito que produjera una caída del gobierno. Se ha creado un impasse gigantesco en su conjunto. El gobierno triunfante es incapaz de detener la marcha implacable del derrumbe de la economía y la irrupción consiguiente de un estallido social, mientras a la oposición acicateada por este derrumbe social viene de una derrota político-electoral, que ha acentuado la división en sus filas. El desabastecimiento alcanza al 30% de la oferta de productos y la industria y las importaciones se paralizan como consecuencia de una situación cambiaria terminal, porque el gobierno no puede ofrecer divisas a los tipos de cambio legales, porque provocaría una hemorragia financiera por la vía del mercado paralelo.

El inmovilismo del gobierno ha sido explotado por el ala derecha de la oposición, que entiende que no hay margen para esperar a la convocatoria de un referendo revocatorio del presidente Maduro, en 2016, cuando lo habilita la Constitución. Esta vieja fracción de derecha de la oposición gorila, ha desechado la tesis del jefe de la oposición, Henrique Capriles, para quien no hay posibilidad de inclinar la balanza política en la calle, en tanto no se produzca una deserción de la masa de la población que sigue respaldando al chavismo. Las movilizaciones que comenzaron a principios de febrero, a partir del agravamiento de la inseguridad en los ‘campus’ universitarios donde prevalece el movimiento estudiantil opositor, le ha dado la razón a todo el mundo: el inmovilismo del gobierno ha creado una situación explosiva; el ritmo de la crisis no habilita una posición de espera; la oposición no ha ganado para su campo a la masa chavista; el gobierno responde con un aparato de represión legal y paralegal, que muestra el vaciamiento de su base popular.

Como ocurre en una posición de ‘zugzwang’, en el ajedrez, no se puede mover ninguna pieza. De ahí que se ofrezcan salidas bizarras, como la del teórico del ‘socialismo del siglo XXI’ Hanz Dietrich, que ha llamado a formar un gobierno de coalición con Capriles, o la propiciar una mediación internacional. La posibilidad de un golpe gorila está fuera del radar, por más que la invoquen D’Elia o el ex vicerrector de Schuberoff, Atilio Borón, porque las armas las tienen las fuerzas armadas controladas por el chavismo y porque Obama tampoco lo impulsa. Al gobierno norteamericano le interesa, en primer lugar, que el presidente colombiano Santos sea reelecto y que prosiga la negociación de paz con las Farc. El triángulo del golpismo gorila está formado por el ahora detenido Leopoldo López, por el paramilitar colombiano Uribe y por los fascistas norteamericanos del Tea Party. Se trata de un menú indigesto incluso para la burguesía mundial y los principales gobiernos imperialistas. Quienes están obligados a impedir que la situación venezolana degenere son, especialmente, Cuba, Brasil, Argentina y, en última instancia, Colombia. Raúl Castro y Dilma Roussef no solamente tienen un punto de encuentro en las crecientes inversiones brasileñas (constructoras, petroleras) en Cuba sino en los gobiernos de El Salvador y Nicaragua, que deben bastante a la maquinaria electoral que Brasil viene usando con éxito en diversos países.

Las alternativas que podría negociar el tándem lulo-castrista son, sin embargo, limitadas. Venezuela enfrenta una crisis económica y social fuera de lo corriente. El ‘ajuste’ que plantea su desequilibrio financiero es enorme; Venezuela necesitaría un gran financiamiento internacional, que estaría condicionado a que su gobierno ponga un freno brutal al sistema de planes sociales. El ‘ajuste’ se convertiría en un ‘harakiri’ para el chavismo; sería incompatible con el gobierno y el régimen político vigentes. Una posibilidad de golpismo oficial retomaría una alternativa ya mentada en la prensa internacional en el pasado reciente, o sea la de un gobierno transicional de militares chavistas, encargado de una normalización política. Sería una especie de golpe de Jaruzelski, el militar polaco ‘comunista’ y ‘prosoviético’, que presidió, precisamente por eso, la transición de Polonia al capitalismo y a la Otan. La oposición gorila lo recibiría con un gran repudio, por supuesto, pero por sobre todo con una aun mayor expectativa, porque un golpe de esa característica habría minado en forma irreversible la autoridad histórica del movimiento bolivariano. D’Elia y Borón saludarían con regocijo, en un caso así, lo que, en su ignorancia, sería el sepulcro del chavismo.

La perorata ‘cristinista’ de que “los extremos se juntan”, podría encontrar en Venezuela una confirmación inédita, pues las marchas opositoras, con un definido propósito golpista, solamente podrían materializarse en el caso de que el propio chavismo oficialice un estado de excepción, o sea de arbitrariedad estatal. Las reivindicaciones estudiantiles opositoras son justas; es lamentable que no las hayan levantado, en Venezuela, las juventudes ‘socialistas’, como en Argentina sí las levanta la Fuba – y priva, de paso, a la derecha de un arma de demagogia popular. Nos referimos a las movilizaciones contra las violaciones, intentos de secuestros y secuestros efectivos de universitarias, atropellos criminales que cuentan, en Argentina, con complicidad policial. Lo mismo vale para la lucha contra el desabastecimiento y contra la carestía o contra el enriquecimiento descomunal de los capitalistas amigos y los sobreprecios de obras públicas. Pero, al revés de lo que ocurre en Argentina, en Venezuela, este movimiento tiene una dirección política de derecha y definidamente golpista. Esto es lo que importa a la hora de su caracterización. Al mismo tiempo, la represión criminal por parte de grupos chavista paralelos, que son designados como “colectivos”, con la complicidad del poder político, pone al desnudo una tendencia reaccionaria y fascistizante del oficialismo, cuya implicancia política es apuntalar la tendencia a la instauración de una dictadura. Las conspiraciones que impulsa la derecha, valiéndose de una demagogia democrática y popular, deben ser combatidas en primer lugar con la movilización de masas y, por sobre todo, con el pasaje del poder político y la estructura social a los trabajadores, a la clase obrera. Venezuela está gobernada por una camarilla política y económica y por la llamada ‘boliburguesía’.

Fruto de la crisis se están desarrollando movilizaciones obreras, por ejemplo en la industria automotriz, en este caso encabezadas por la UNT[en realidad por la CBST, N.R.], dirigida por el chavismo. Los trabajadores exigen la nacionalización de la industria para asegurar los puestos de trabajo. Se trata, sin embargo, de una reivindicación insuficiente, esto a partir del fracaso impresionante de las nacionalizaciones chavistas, que han colaborado con el derrumbe industrial. Lo que importa es el control y la gestión obrera colectiva de la economía nacionalizada, lo cual implica un gobierno de trabajadores. Aun con estas limitaciones, ante las protestas patronales, tanto el poder judicial como la guardia nacional intervinieron contra los trabajadores. La burocracia sindical movilizó el domingo pasado a los trabajadores petroleros y automotrices para apoyar al gobierno. Un sector minoritario encabezado por dirigentes petroleros clasistas rechazó esta cooptación y convocó a un Encuentro Nacional Sindical y Popular de Sectores en Lucha para discutir un Plan Económico y Social de Emergencia y un plan de movilización nacional en defensa de los derechos de los trabajadores y el pueblo. El problema de la independencia política del movimiento obrero sigue siendo el problema fundamental de la situación política venezolana.

Jorge Altamira
21/02/2014




martes, 14 de enero de 2014

LA ESPECULACIÓN, LA OPOSICIÓN, EL GOBIERNO, EL PUEBLO


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

LA ESPECULACIÓN, LA OPOSICIÓN, EL GOBIERNO, EL PUEBLO

LA ESPECULACIÓN

Sin duda alguna Venezuela es considerada uno de los países del continente con el más alto índice de inflación. Esto obedece, entre otros elementos y factores, a que existen grupos de comerciantes y empresarios importadores que tienen, como vía para amasar fortuna, el negocio de comprarle dólares al Estado a precio preferencial de 4,30 bolívares, y después de la devaluación, a 6,30 bolívares. La gran mayoría de estos empresarios y comerciantes no son afectos al gobierno pero sí tienen sus cómplices y contacto dentro del mismo, quienes les facilitan todo para que obtengan los anhelados dólares preferenciales. Estos comerciantes y empresarios parásitos, al no ser adeptos ni simpatizantes del gobierno, se propusieron como meta o táctica para salir de Maduro subir los precios, para crear malestar y descontento en la población; los precios resultaron tan elevados que ni siquiera la clase media con su poder de compra puede tener acceso a los artículos de línea blanca, artefactos electrodoméstico entre otros. Con los precios por las nubes además de crear el malestar, también lograban obtener ganancias astronómicas y exorbitantes, aparte de cancelarles a sus trabajadores y empleados salarios pírricos que en mucho de los casos no se equipara al salario mínimo nacional. En pocas palabras, compran dólares a 4,30 y 6,30, amasan fortuna, crean las condiciones para que el pueblo se arreche con el gobierno y también joden a los trabajadores con salarios miserables, el negocio del siglo.

LA OPOSICIÓN

El  problema de la corrupción, la inseguridad, la especulación, la escasez, la ineficacia, la ineficiencia dentro de todas las instituciones en manos del gobierno, la disidencia de su militancia y el malestar creciente en la población, prácticamente ponen al gobierno de rodillas ante la oposición, quienes con la ayuda del poder mediático de la burguesía latinoamericana y del imperialismo yanqui, comienzan toda una campaña agresiva para ver si dan al traste con el gobierno de Maduro, comenzando por sacarle el mayor provecho a los problemas que el gobierno no termina de resolver.

EL GOBIERNO

Los planes y las políticas del gobierno nacional en materia de seguridad, contra la corrupción, la especulación y el acaparamiento, han sido tímidos o poco efectivos; y ante una coyuntura electoral como lo son las elecciones municipales, las cuales fueron tomadas tanto por la oposición como para el alto gobierno como un plebiscito para sacar a Maduro del poder o refrendarlo, no le dejó otra salida a este último que jugarse a Rosalinda con lo de los precios, además de verse en la obligación de tener que denunciar a los mismos empresarios y comerciantes a los cuales, en mucho de los casos, sus dirigentes favorecieron a pesar de que existe una ley contra el acaparamiento y la especulación. El gobierno no metió a ningún especulador y acaparador en la cárcel, se limitó a pedirles que bajaran los precios. Aún así, esta medida fue bien vista por la mayoría del pueblo y le sirvió al gobierno para recuperar algunos espacios perdidos y pasar a la ofensiva. Mientras tanto, la escasez de los artículos de primera necesidad continúa y sus precios se mantienen altos.

Para muchos funcionarios de INDEPABIS, policías y guardia nacionales, el asunto de los precios ahora representa un negocio lucrativo, sencillamente porque cuando visitan un establecimiento comercial o empresa importadora terminan haciendo acuerdos monetarios con sus dueños a cambio de no aplicarle las sanciones correspondientes.

EL PUEBLO

El pueblo sigue siendo la víctima de los bandos que se disputan el poder; sigue siendo la víctima del bombardeo mediático que ambos bandos lanzan a diario a través de su medios de comunicación; sigue siendo víctima de los especuladores, donde hasta los buhoneros (que también son pueblo) se han sumado a los grupos que acaparan y especulan; el pueblo sigue siendo víctima del engaño y la mentira. Todo esto sucede porque aún seguimos creyendo y teniendo fe en las instituciones del Estado (que son burguesas), en los partidos de la oposición y en el gobierno. La realidad nos está demostrando que la única forma y manera de que las cosas cambien a nuestro favor, es que desde los consejos comunales, los movimientos sociales, los trabajadores organizados en sus sindicatos, se organicen y se movilicen y comiencen ejercer la función contralora aplicando con autonomía lo que las instituciones del Estado se niegan en hacer. Sólo debemos confiar en la fuerza que tenemos organizados y movilizados. No dejemos en manos de otros la tarea histórica que nosotros debemos cumplir, las cosas cambiaran y se transformarán en la medida en que participemos y seamos protagonistas de ello.

Héctor Parra

miércoles, 28 de agosto de 2013

Continúa la Escasez


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

Continúa la Escasez
Y el Pueblo sigue pagando las consecuencias

En las calles, los supermercados, los centros comerciales, o en los lugares donde los consumidores, realizamos largas y kilométricas colas para comprar lo artículos de primera necesidad, se escuchan los siguientes comentarios: A DÓNDE HEMOS LLEGADO, ESTO NUNCA HABÍA SUCEDIDO, A LO QUE NO HAS LLEVADO ESTE GOBIERNO, ESO ES CULPA DE LA OPOSICIÓN. Es decir cada persona opina según su tendencia o preferencia política sin tomar en cuenta que, fuera cual fuere, somos los que pagamos los platos rotos.

Sin lugar a dudas tanto el gobierno como la oposición (empresarios, comerciantes y distribuidores) son los únicos y principales responsables del problema de desabastecimiento y el acaparamiento.

Primero: las empresas que elaboran artículos para el consumo humano que fueron nacionalizadas, no están funcionando al ritmo de la demanda de consumo puesto que están en manos de unos gerentes que son incapaces de ponerlas a funcionar. Con esto se demuestra que las empresas solo serán productivas si son controladas y administradas por sus propios trabajadores y no por la burocracia gerencial, puesta a dedo.

A esto se le puede sumar que la industria privada, que controla, maneja e importa las materias primas que utilizan y necesitan las empresas nacionalizadas, mantiene un boicot para que éstas no funcionen. Por su parte el gobierno es incapaz de tomar medidas contra este tipo de sabotaje sino todo lo contrario, están pensando devolver dichas empresas al capital privado (cosa que los trabajadores tienen que evitar a toda costa).

Segundo: los empresarios dejan de producir lo que la demanda de consumo exige, sencillamente porque ese es un mecanismo para presionar al gobierno para que éste le quite la regulación a los precios de los productos que estos elaboran o importan.

Esa táctica de bajar la producción y de esconder los productos para presionar al gobierno no es nueva, es la misma que utilizaban en los tiempos cuando gobernaba Acción Democrática y Copei. La diferencia radica en que ahora esos empresarios son los principales opositores del gobierno y su táctica tiene doble finalidad, desacreditar al gobierno y que éste se vea como responsable y al final, como ya sucedió, éste les termine negociando aumentos en sus productos donde, como siempre, el pueblo termina pagando.

Todo ello sin contar las inmensas limitaciones que tiene la sociedad capitalista que ya no es capaz de ni siquiera garantizarle comida al pueblo. El gobierno de Maduro representa y mantiene este sistema capitalista de producción, aunque insista en llamarse socialista.

Tercero: Para atacar la escasez y el acaparamiento el gobierno ha tomado una serie de frágiles medidas (frágiles porque aún se mantienen ambas). Destituyó a unos cuantos directores del INDEPABIS, realizó operativos dirigidos por la guardia nacional donde se decomisaron toneladas y más toneladas de artículos de primera necesidad, se reunió con diferentes empresarios y comerciantes del sector privado, incluyendo a Lorenzo Mendoza de la Polar, convinieron en realizar mesas de trabajo. Aún así la situación respecto a la escasez se mantiene.

Cuarto: Algunos revendedores, quienes se aprovechan de esta triste y lamentable situación, andan monitoreando a los establecimientos comerciales donde llega la poca mercancía existente para vaciar los estantes y anaqueles, para luego venderlos en la calle con un sobreprecio, que en mucho de los casos es hasta por el triple de su valor, sin que exista alguna acción por parte de las instituciones que se encargan de sancionar a los que infringen la ley contra el acaparamiento.

La organización popular es la mejor repuesta contra el acaparamiento y la escasez

La única salida a toda esta problemática es que el pueblo y los trabajadores organizados en el poder popular comiencen a tomar cartas en el asunto comenzando por aplicar la contraloría social en la empresas nacionalizadas y privadas, comprobar cuáles son realmente los motivos y las razones que les impiden elevar y mantener un ritmo de producción para satisfacer la demanda. Para ejercer el derecho que tiene el pueblo a la alimentación es necesario la inspección diaria y permanente, vigilar en todos los centros donde se expenda productos de la dieta básica a los fines de detectar a los revendedores que tengan en sus manos productos con el doble o el triple de su precio, y actuar decomisándoselos y vendiéndolos al precio fijado.

SÓLO EL PUEBLO ORGANIZADO SERÁ LA GARANTÍA DE ACABAR CON LOS MALES QUE LE AQUEJAN.
NO A LOS ACAPARADORES Y REVENDEDORES.
FUERA LOS GERENTES INCAPACES DE LAS INDUSTRIAS NACIONALIZADAS.
CONTROL OBRERO YA.

Héctor Parra
Puerto La Cruz


EDUARDO SAMÁN, ¿AVE FÉNIX?


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

EDUARDO SAMÁN, ¿AVE FÉNIX?

La mitología habla del ave Fénix como aquel que renace de sus cenizas luego de auto-inmolarse a modo de pira funeraria en su nido donde ha puesto antes un huevo; del huevo que no se consume por el fuego, resurgirá como la misma ave. La comparación con Eduardo Samán y su regreso al funcionariado del gobierno bolivariano tiene visos de Fénix pues ha sido colocado en el mismo cargo en que otrora demostrara un papel de burócrata eficiente del INDEPABIS para luego ser elevado a ministro de comercio –del cual depende el primero– y de allí salir con más pena que gloria consumido en su propia pira luego que los intereses de los empresarios farmacéuticos y automotrices reclamaran su salida. El estoicismo del Fénix de aceptar su destino también resulta de comparación con Samán. Por más que incontables voces del chavismo se solidarizaran con él y hasta le recomendaran ser más directo denunciando la connivencia gubernamental con los monopolios internacionales que ocasionaran su salida del gabinete, Samán se mantuvo inmutable y callado aceptando su destino al interior del chavismo a la par que recibía, por parte de sus directivos gubernamentales y políticos, la negativa de auto-proponerse a algún cargo de elección en curso.

La escogencia de Samán por parte de Maduro no fue planificada, todo lo contrario. La coyuntura de su nombramiento está relacionada con la total inoperancia e ineficiencia, además de la demostrable corrupción en que se encuentran inmersos todos sus niveles organizacionales, del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios. El trabajo de Samán, por tanto, no es el de reconocerle eficiencias pasadas de su gestión sino el de adecentar en lo que se pueda lo que es un antro de corrupción como sucede con tantas otras instituciones del Estado. Ese adecentar del INDEPABIS no necesariamente pasa por darle a Samán un papel de Bonaparte –que en su pasada gestión intentó tener– sobre las tirantes relaciones entre los que ofertan bienes y servicios y las personas que los adquieren por la abierta especulación en la que se mueve la economía venezolana. Pasa, por el contrario, en el reflotar una institución que terminó adaptándose a las relaciones sociales imperantes donde el capital, y sus dueños, condicionan la propia permanencia del Estado aún y siendo palpable su grado de descomposición social.

Samán ha sido impuesto por Maduro de 7 Lineamientos, el quinto plantea la restructuración del INDEPABIS con toda una nueva camada de burócratas reemplazando a los anteriores que, con la excepción de 2 de ellos, todos están tranquilos y sin nervios por imputaciones de corrupción, pero el primero de tales Lineamientos es hacer cumplir lo que la ley que crea el INDEPABIS plantea, en otras palabras, un reconocimiento gubernamental a su indiferencia respecto a la especulación desbocada y por tanto, a continuar siéndolo porque no dependerá de un súper funcionario controlado quien le ponga reparo si la política económica gubernamental la aúpa al defender su fundamento en las permisivas importaciones con dólares baratos de CADIVI al contrario de hacerlo con una industrialización y agroindustria nacional.

Si a ello le sumamos la evidente escasez de divisas para darle a la burguesía lo que pida para seguir importando, y su consecuencia en hacerlas más caras con el valor del dólar paralelo a más de 5 veces por encima del oficial, cualquier freno a la especulación de los bienes, y en particular los alimentos, se convierte en un imposible en el marco actual. Es la demostración de las limitaciones del nacionalismo en el marco capitalista y burgués que pretende, infructuosamente, humanizar el capitalismo en plena época histórica y mundial de la peor de su crisis sistémica.

Son los efectos de la bancarrota mundial del capital los que han hecho mella en la precaria economía nacional basada en las importaciones, o a lo sumo en las asociaciones que el capital mundial nos ofrece con las industrias de origen chino y de otros países “amigos”. Mientras el Estado venezolano dispuso de las suficientes divisas para que los chirridos de la maquinaría económica fueran atenuados con el lubricante de la renta petrolera –donde la especulación era también ama y señora aunque en menor medida que hoy en día–, a la industrialización propia se le hizo caso omiso y la agroindustria siguió por igual camino. El ciclo de endeudamientos externos abierto con los primeros síntomas del contagio con la crisis mundial para disponer de las divisas a ser entregadas a la burguesía, condujo a la par con más obligaciones por parte del Estado con la banca financiera mundial. Lo que se creía duraría por mucho tiempo, la suficiencia de la renta petrolera –hoy a precios de barril insospechados en la cuarta república–, resulta en un déficit de la balanza de pagos con el agravante que las obligaciones de endeudamiento representan para el Estado este año 22.000 millones de dólares (con una nueva “Ley especial de endeudamiento complementario para el ejercicio fiscal del 2013″ aprobado el pasado 10/07/2013 en primera discusión se le añaden otros 12.000 millones). Hoy la burguesía demanda más divisas pues su productividad reside en lo parasitario respecto del papel del Estado. No será Samán quien resuelva el entuerto, menos con el barniz del nacionalismo bolivariano de repotenciar el capitalismo criollo. Y pensar, con todo eso, que al Fénix lo tilden de comunista los empresarios.

Es que transcurrido ya casi dos meses del nombramiento de Samán las expectativas del pueblo, y en particular de las bases chavistas, no se ven cumplidas pues el proceso especulativo en la economía nacional no se atenúa ni con otros burócratas de la nueva era (o del “socialismo a lo siglo XXI”) sujetos al andamiaje en la cual se sustentan las relaciones económicas basadas en el capital. Tampoco con una nueva cooptación de los colectivos que denuncian la especulación generalizada –pero que también están asumiendo autónomamente el control de los precios en mercados y se imponen a los comerciantes como en Catia–, como lo refrenda el Lineamiento 4 con la conformación de los grupos de Amigas y Amigos de INDEPABIS. Es que tal lineamiento no es otra cosa que desmovilizarlos pues no es con “una credencial para ejercer funciones de persuasión para el eficaz cumplimiento de la Ley” que la especulación, y la escasez y el desabastecimiento, se contengan si no se resuelve para los explotados y el pueblo su derecho a usufructuar del capital.

Otras relaciones sociales son entonces las perentorias donde los trabajadores lleven la voz cantante y no la pequeña burguesía gubernamental, Samán incluido, que pretende salvar a los capitalistas de la crisis que han causado mientras apuntalan el Estado de los capitalistas.

La organización de los colectivos sociales debe tener como objetivo ser ellos los que tomen la iniciativa de ejercer el control de los precios, no solamente usar la persuasión y/o esperar por quien Samán designe y ver qué resuelve con los especuladores. El baño de agua fría para tales colectivos vendrá cuando el gobierno termine autorizando el incremento a los precios regulados pues "Se debe hacer un cronograma de ajustes intermensual y escalonado en aquellos rubros en los que su variación es importante, producto de la nueva tasa de cambio de 6,30 bolívares por dólar y por el rezago de precios de años anteriores" tal como lo están solicitando a Maduro los ministros del gabinete económico (El Nacional, 14/07/2013).

Por el desmadre de la crisis económica nacional que no es otra cosa que la incapacidad del nacionalismo en el marco de la conciliación de clases las consecuencias de la bancarrota mundial del capital, el ave Fénix que pudiera ser Eduardo Samán bien pudiera transformarse entonces en algo no tan mitológico como Juana de Arco y terminar consumido en la hoguera política sin posibilidad alguna, ya, de resurgir de sus cenizas.

Nota: La desautorización de Samán en la restructuración (limpieza) de INDEPABIS y la imposición por otro lado de los acomodos del ministro Fleming, confirman parte de nuestro análisis. Samán no ha pataleado, por el contrario, ha aceptado la recomendación de Maduro de trabajar en conjunto con su ministro jefe. INDEPABIS termina siendo más de lo mismo.

Roberto Yépez

“ANTI-CORRUPCIÓN” COMO POLÍTICA DE GOBIERNO PARA ENFRENTAR LA CRISIS


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

Más de lo mismo
“ANTI-CORRUPCIÓN” COMO POLÍTICA DE GOBIERNO PARA ENFRENTAR LA CRISIS

… iam pridem, ex quo suffragia nulli uendimus, effudit curas; nam qui dabat olim imperium, fasces, legiones, omnia, nunc se continet atque duas tantum res anxius optat, panem et circenses. Juvenal, Sátira 10.77–81 [1]

Para nadie es un secreto la preponderancia que ha tenido la corrupción en el devenir de los gobiernos “democráticos” de la cuarta y quinta repúblicas. Al contrario del “empoderamiento” del pueblo, una máxima de la “revolución bolivariana”, si algo se ha “democratizado” y hasta hecho “participativo” y “protagónico” es la corrupción. Sin embargo, el gobierno de Maduro, diferenciándose en mucho del de su “padre” Hugo Chavez, ha tomado la iniciativa de denunciar algunos corruptos con el apoyo de sus organismos de seguridad (DIM, SEBIM, CICPC), y también de la del Ministerio Público (Fiscalía), llevando tras las rejas a un número, muy reducido, de corruptos relacionados con la burocracia gubernamental.

La iniciativa de diferenciación de Maduro respecto a Chavez en ese tema hay que verla en el contexto de la economía política del país. En momentos de mejoramiento económico la corrupción no es lo importante aunque todo el mundo sepa de su inevitable existencia, pero en otros donde hay un franco retroceso que le da ribetes de crisis –como los actuales–, la corrupción le pone plomo en el ala a la estabilidad política del gobierno. Palabras más, palabras menos, Chavez en su decir, se mostró profundamente preocupado por el tema de la corrupción en sus dos últimos años de su mandato, sin embargo no atrapó a ningún pez gordo relacionado con funciones de gobierno. Sólo por referencia, todos los detenidos que Maduro informa, eran funcionarios públicos en esos mismos cargos cuando Chavez, y no es que sea con el cambio de gobierno que aquellos sacaran a relucir sus corruptelas, en realidad continuaron haciendo lo que muy bien sabían hacer como tantos otros, ahora, quienes quizás esperen, cual ruleta rusa, su turno.

Los casos de corrupción descubiertos reflejan la descomposición de las relaciones sociales que el capitalismo impone para garantizarle el lucro necesario a los empresarios que medran de la cuantiosa renta petrolera, y además, de la innata incapacidad del nacionalismo en ese mismo marco de superar con ellas las condiciones de atraso capitalista frente a los grandes países imperiales.
Casos notables
Los dos funcionarios de INDEPABIS que se llevaron puesto a su presidenta; el de la aduana de La Guaira denunciado por el jefe del SENIAT José David Cabello adelantándose a una sanción similar a la de INDEPABIS; el presidente de FERROMINERA denunciado junto a los representantes de la burocracia sindical de la Central Bolivariana por los mismos trabajadores desde hace años, y junto a él el coronel del ejército que al parecer lo estaba chantajeando con el tema de la mafia del hierro; el ex gobernador de Guárico denunciado por negocios con la Misión Vivienda en su estado; y los funcionarios del FONDO CHINO junto a los dueños de la empresa CAVEMIN de mantenimiento industrial, suspendida del Registro Nacional de Contratistas el 04/11/2012 por no actualizar al mismo sus datos, con una nómina total de 6 trabajadores, un capital social suscrito y pagado de BsF. 100.000,00 y con una capacidad de contratación de 6 millones y medio de bolívares, pero, muy importante, con sedes en Brasil y Suiza, con la que logran desfalcar al FONDO CHINO por 84 millones de dólares en apenas 2 pagos.


La salida “anti-corrupción” por parte de Maduro, quien defiende la herencia de Chavez de un “socialismo” basado en la conciliación de clases, y a ultranza, también, las relaciones sociales capitalistas, tiene por tanto dos facetas: una la de parecerse honesto y batallador contra la corrupción ante lo evidente que ya le resulta a los venezolanos con la situación de la especulación, el desabastecimiento y la escasez que ya desapareció el aumento de 20% al salario mínimo decretado en mayo mientras la inflación anualizada refleja el doble del valor para todo el año 2012 (20,1% en diciembre 2012 versus 39,6% en junio 2013); otra, la de tratar de ser más eficiente con los escasos fondos públicos que toda la burguesía demanda y evitar así que los mismos se continúen drenando hacia el sistema económico dominado por la corrupción. Los fondos disponibles han resultado ser muy insuficientes desde julio de 2012 aunque signados estos cuando la boyante economía chavista termina en declive al verse afectada por la caída estruendosa del precio del barril petrolero de 140 a 38 dólares a finales del 2008 como consecuencia de la quiebra del sistema financiero mundial. Maduro, que en apenas 3 meses de interinato por la enfermedad de Chavez dilapida su disminuida herencia económica, le toca hacer frente a la inestabilidad política de un triunfo electoral precario al resultar vencedor con algo más de medio punto frente al candidato de la gran burguesía y el imperialismo. Lo político, como viene a demostrarse, está en mucho relacionado con la economía.

Las banderas de la lucha contra la corrupción no conllevan en sí mismas un cambio de las relaciones sociales que la imponen, aún más evidente bajo la situación de crisis económica. Implican una sobrevivencia política del variopinto entramado que representa la abierta divergencia de las distintas camarillas al seno del chavismo que quedaron huérfanas de “padre” con la muerte de Chavez. Es que, todos sus representantes, desde el sector militar más reaccionario hasta los más “revolucionarios” que defienden la conciliación de clases, deben ceder llevando ellos mismos a sus pupilos más díscolos a la hoguera con el fin de darle estabilidad política al gobierno y hacerlo reflotar por lo menos por este lado, mientras, por el lado económico se siguen colocando los parches que la saquen del congelador en que aún se encuentra y evitar que se hunda.

El fin entonces no es otro. La lucha anti-corrupción es un parche político que pretende elevar ante la opinión pública el bajón que acumula el gobierno bolivariano. Es una salida típica de los nacionalismos ante su propia incapacidad de enfrentar las causas que la generan que se manifiesta en mucha mayor medida cuando la situación económica deja de ser boyante, y como consecuencia de esto tendrá que hacerles pagar a los ciudadanos los costos con aumentos a los precios de los bienes o servicios de primera necesidad. El panem et circenses de la antigua Roma que Chavez supo interpretar, ahora a falta del primero termina resultando imprescindible el segundo.

[1] … hace ya mucho tiempo, de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, hemos abandonado nuestros deberes; la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones –todo–, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: pan y circo.

Roberto Yépez

PROPULSEMOS UN PARO GENERAL DE TRABAJADORES QUE PONGA FIN A LOS ATROPELLOS DE TODO TIPO POR LOS QUE ESTAMOS PADECIENDO


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

Propuesta política de Opción Obrera a los trabajadores de FUSBEC y de toda Venezuela
PROPULSEMOS UN PARO GENERAL DE TRABAJADORES QUE PONGA FIN A LOS ATROPELLOS DE TODO TIPO POR LOS QUE ESTAMOS PADECIENDO

Ya a nadie le causa sorpresa por lo que estamos pasando los asalariados del país. La burguesía impone sin desparpajo los precios que les da la gana en los alimentos y bienes que consumimos. Sus patronos adicionalmente nos niegan la organización sindical con más de un subterfugio y cuando por fin la conseguimos entonces nos trancan las contrataciones colectivas, único medio que tenemos para recuperar nuestro poder adquisitivo. Estamos en plena época histórica donde el capital mundial intenta sobrevivir de su bancarrota cargando los costos de su crisis a los trabajadores y el pueblo. Venezuela no escapa de ésta al estar insertada en el mercado mundial como mero suministrador de materias primas, el petróleo.

El gobierno bolivariano, con el cual una gran mayoría de los trabajadores del país todavía se sienten identificados, se encuentra ya no sólo estático ante esto sino que también brinda su apoyo con las instituciones del trabajo del Estado para que los patronos continúen su arremetida. Los acuerdos alcanzados desde el gobierno con los apátridas empresarios privados conllevan, además de darles garantías económicas con la explotación a los asalariados, la obtención de mayores beneficios en el comercio de sus productos al continuar cediéndoles las ya escasas divisas de la renta petrolera para que importen hasta los empaques con los que terminan siendo colocados en el mercado, pero con precios 5 veces por encima a razón del especulativo dólar negro.

La situación de anarquía social por parte de los desposeídos de siempre adquiere ribetes de preocupación. El “bachaqueo” ahora se integra al esquema tradicional de la comercialización de los bienes y alimentos, haciendo caso omiso a cualquier principio de solidaridad con los trabajadores y el pueblo. Por más propuestas desde el gobierno de abastecer en mayor medida lo que estos necesitan, terminan cayendo en un saco roto de buenas intenciones pues entre la economía informal del “bachaqueo” y la formal de los empresarios y sus precios especulativos, el salario no termina alcanzando para las necesidades de los trabajadores. Ese sector de la economía informal crece, con sus reglas y patrones propios, porque no hay iniciativas concretas que les ofrezcan un empleo estable y productivo pues lo esencial es el de sacar provecho, los empresarios privados y las empresas del Estado, del parasitismo a la renta petrolera.

Los trabajadores no podemos quedarnos de brazos cruzados ante esto. Sería un absurdo que nos continuemos sacrificando mientras una minoría social, la capitalista, se continúa llevando la mejor tajada. Peor aún, las salidas del gobierno bolivariano, que niega alguna responsabilidad suya en esto, son las típicas del salvataje a los capitalistas. El endeudamiento nacional, que terminamos pagando el pueblo, se ha entronizado como política pública, no solamente en los presupuestos anuales de la nación sino que desde 2011 a la fecha se recurre al complementario y hasta con el fin de pagar con más deuda la ya cuantiosa deuda interna e externa.

Hay toda una intencionalidad de la clase social dominante, la burguesía, de hacernos pagar los costos de su crisis. Es hora que los trabajadores la enfrentemos con nuestros propios métodos de lucha: la organización autónoma, la movilización, el paro, la huelga. Marchar por Caracas hasta alguna institución que nos atienda no está rindiendo los frutos que esperábamos, pues cuando se consigue algo a nuestro favor otros tantos nos los niegan. Ese círculo vicioso debe acabarse con una herramienta de presión efectiva y contundente de la clase obrera de Carabobo y el país como lo es el PARO GENERAL DE TRABAJADORES.

Pero un PARO GENERAL DE TRABAJADORES no puede ser asumido de la boca para afuera. Hacerlo con ese criterio es aceptar una derrota segura y por tanto el reforzamiento de la arremetida patronal, la especulación desmedida, el desabastecimiento y la escasez generalizada de los bienes y alimentos que necesitamos. Su convocatoria implica una organización más dinámica y efectiva que cuando tomamos las fábricas donde laboramos para reclamar por nuestros derechos. Implica dar la discusión por su necesidad desde las bases de los trabajadores, los únicos que en efecto pueden llevarlo a cabo. Implica también, y en particular para los sindicatos afiliados a FUSBEC, plantear las alianzas imprescindibles con otras federaciones y sindicatos bajo un plan de luchas comunes, ¿y por qué no también?, con los consejos comunales y los colectivos sociales que viven de igual modo en carne propia las perversiones de un sistema social que imponen los capitalistas. Esta discusión, si bien es imprescindible, no puede ser dilatada en mucho en el tiempo esperando hasta el 2014 por ello.

Un PARO GENERAL DE TRABAJADORES, el cual debe ser considerado en su ámbito, regional o nacional, y en su duración (4, 8 o 24 horas), dependerá en gran medida de todos los ganados en ello. Por eso no basta ser declarativos del por qué lo convocamos sino que también debemos estar claros en cuáles serán nuestras reivindicaciones con el mismo. Es allí donde la unidad en la acción del movimiento obrero se puede manifestar en toda su magnitud llevando a los trabajadores desde sus puestos de trabajo a una movilización o concentración de calle, todos bajo las mismas banderas comunes por lo cual lo hacemos que no son otras que nuestras reivindicaciones y derechos que hoy están siendo conculcados.

Entre tantas, y como necesidad del por qué propulsar el PARO GENERAL DE TRABAJADORES, podemos reclamar por las siguientes reivindicaciones que hoy todos los trabajadores vemos su ausencia:
  • El derecho irrestricto a la organización sindical autónoma y democrática sin intervención de instituciones y patronos o la burocracia sindical.
  • El derecho a huelga sin las cortapisas y dilaciones impuestas por el Ministerio del Trabajo.
  • El salario suficiente y digno que se exprese, no en un mínimo que ya no alcanza ni para cubrir una escuálida cesta alimentaria del INE, sino igual al valor de la canasta familiar de 4 personas.
  • Un aumento general de sueldos y salarios que reponga nuestro poder adquisitivo disminuido por la devaluación, la inflación y la especulación.
  • El cese a cualquier forma de criminalizar la protesta obrera y social cuando luchamos por nuestros derechos, y la suspensión inmediata de todas las causas judiciales que hoy se mantienen con incontables trabajadores y representantes sindicales.
  • El fin de la precarización laboral con salarios de hambre y con mecanismos comunes a todos los patronos, privados o públicos, como los de la tercerización, los contratos por tiempo determinado y las cooperativas con la flexibilidad laboral, o la negativa de ellos a que seamos amparados con la contratación colectiva o que sus discusiones la concreten.
  • El cese definitivo a la especulación en los precios de los bienes y alimentos que imponen los empresarios con su dólar negro y el sacar del congelador los salarios cuando todo, hasta los llamados precios regulados, se encuentran liberados y sin control. 
Como se puede observar, el movimiento obrero agrupado en FUSBEC tiene incontables razones para ir a un PARO GENERAL DE TRABAJADORES por sus derechos y reivindicaciones. Inclusive si desde los tarifados del sistema social imperante nos tildaren de guarimberos, contrarrevolucionarios y de la CIA. Necesitamos sumar voluntades por el PARO GENERAL DE TRABAJADORES, por eso ponemos sobre el tapete nuestros motivos para que se dé la discusión necesaria en sus bases. Las asambleas de trabajadores serán las mandaten a sus dirigentes sindicales a llevarlo a cabo. Manos a la obra con la autonomía del movimiento sindical con las banderas de la independencia de clase.

¡LOS PROLETARIOS NO TENEMOS NADA QUE PERDER, SALVO LAS CADENAS!
¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS QUE LA CAUSARON, NO LOS TRABAJADORES!


¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre

¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!

No se puede negar que el presidente Nicolás Maduro viene de las filas del sector obrero, que ha participado en las luchas del movimiento popular. La discusión que se debe plantear en estos momentos es si su programa de gobierno y sus acciones se enmarcan dentro de la defensa de los intereses de la clase de donde proviene y de las grandes mayorías. Pongamos algunos ejemplos y comparémoslos con la situación venezolana.

Luis Ignacio Lula Da Silva, dirigente sindical de uno de los sindicatos más fuerte en Brasil (sindicato de los trabajadores metalúrgicos), luego que el pueblo y los trabajadores lo llevaron al poder, su gobierno lo dedicó única y exclusivamente a recomponer y fortalecer al quebrado sistema capitalista burgués, que hundió en la pobreza y la miseria a más de 42 millones de brasileros y brasileras que cifraron su fe en Lula por éste venir del sector de los explotados y empobrecidos de ese país. Es decir que Lula, a pesar de venir del sector explotado y oprimido, a pesar de venir de un partido que se hace llamar de los trabajadores, terminó gobernando para los ricos.

Una gran cantidad de latinos, afro descendientes y ciudadanos norteamericanos, llevaron a Barak Obama en primera instancia porque creyeron que por ser un afro descendiente, gobernaría y le solucionaría sus principales problemas; es decir que votaron por Obama por su color, pero no tomaron en cuenta que representa (igual que cualquier blanquito de ojos verdes o azules) los intereses de la ultraderecha fascista, imperialista e intervencionista de los Estados Unidos.

Tomamos como punto de referencia estos dos ejemplos, con el objetivo de demostrar que no importa la raza, ni el sector social de donde venga un presidente o presidenta de un país, sino los intereses que estos representen, en el caso de Lula y Obama, ambos representan los intereses económicos de los oligarquías de sus países. Estos comentarios obedecen a que Nicolás Maduro dice ser un presidente obrero; como encargado del gobierno por la enfermedad de Chavez la primera medida que tomó fue devaluar el bolívar, como presidente electo se niega a discutir las contrataciones colectivas de todos los trabajadores de la administración pública, mientras los patronos y comerciantes hacen de las suyas violentándole los derechos a sus trabajadores. Las inspectorías y los tribunales del trabajo, se hunden en la inoperancia atiborrados de cientos de demandas de los trabajadores, sin tener repuestas de las mismas. La situación económica y el proceso de retroceso en el que se enmarca el país, es la mejor demostración de que NO nos gobierna un obrero, y que el sistema social sigue siendo capitalista. La actuación del gobierno, acompañada de la corrupción campante, nos pone en peligro de que se monte en el poder la derecha fascista, venga de donde venga, para terminar de concluir la farsa.

Para contrarrestar estas posibilidades, lograr avanzar y construir el verdadero poder obrero, hay que evitar que la derecha de Capriles y su mesa de la unidad o la derecha en el gobierno, más tarde se den la mano y descarguen su poder en contra de los pocos derechos que todavía mantenemos.

Ante un gobierno antiobrero, que le está poniendo en bandeja de plata el gobierno a la ultraderecha y a los militares, hacemos un llamado a la organización y la movilización de los sectores populares y los trabajadores por un salario mínimo equivalente a la canasta básica familiar, y contra la desmejora o falta de servicios, contra la corrupción, la inflación, la escasez y inseguridad; somos el pueblo y los trabajadores los que tenemos la tarea y la obligación de no permitir que la ultraderecha de Capriles, ni la derecha populista desde el gobierno de Maduro, nos hundan en la miseria, el hambre  y el desempleo.

Héctor Parra

domingo, 17 de febrero de 2013

Sobre la Escasez y el Acaparamiento

Prensa Opción Obrera 25 Enero - Febrero 2013

Sobre la Escasez y el Acaparamiento

La escasez se puede interpretar como un medio de chantaje y presión, utilizados por los empresarios, tanto por los distribuidores como los fabricantes de alimentos y bienes de primera necesidad, con el objetivo de que el pueblo se vea obligado comprarlos a precios elevados. Venezuela no produce lo suficiente para satisfacer su propia demanda de consumo producto de una limitación congénita como país capitalista atrasado al encontrarse subordinado al capital financiero internacional, por tanto es caldo de cultivo para que con la escasez, el acaparamiento y la especulación termine una minoría social aprovechándose de esa insuficiencia.

Uno de los detonantes que ocasiono la insurrección popular del 27 y 28 de Febrero del año 1989, fue precisamente el acaparamiento y la consecuente escasez. A muchos distribuidores y productores de alimentos se les olvidó que en esas fechas el pueblo salió a tomar lo que ellos tenían escondido en sus almacenes, los saqueos demostraron que no se puede tener a un pueblo amarrado por el estomago.

Causa gran indignación cuando vamos a los abastos, redes de supermercados, hipermercados, comercios chinos y árabes, y vemos sus anaqueles y vitrinas completamente vacías, pero a su lado, al frente o a pocos metros, hay buhoneros exhibiendo todos los productos de la dieta diaria con el doble y hasta el tiple del precio normal o regulado. Sin duda alguna que quienes ocasionan este problema hacen su Agosto porque el pueblo se ve obligado a adquirirlos los productos con sobreprecio. Es evidente que esto no debería ocurrir si ante la demanda de consumo existiese una oferta suficiente. La relación comerciantes, o cadenas de comercialización, y buhoneros existe porque los primeros le venden todo el pedido a los segundos con sobreprecio y es el consumidor quien termina pagando las ganancias de ambos ante lo escaso de la oferta.

La alternativa entonces sería disponer de una oferta de bienes de primera necesidad y alimentos suficiente a la demanda, sin embargo, si dependemos esencialmente de la importación para ello y las divisas para adquirirlas afuera se reducen del mercado con Cadivi o el Sitme, es más que obvio que se termine importando menos o que el valor del dólar para adquirirlas se triplique, encareciendo los precios y haciendo escasear los productos.

Con este problema de la escasez provocada queda al descubierto la debilidad, y en mucho caso la complicidad, de todas las estructuras del Estado con competencia en esa materia, por tanto responsabilidad del gobierno bolivariano. Es cierto que se han encontrado numerosos almacenes de la Polar y otras empresas, pero aún no hay responsables de ellos y del gobierno detenidos por cometer estos delitos mientras la escasez y el acaparamiento continúan. También es cierto que los permisos de importación por insuficiencia productiva nacional los emite el Ministerio de Comercio, que Cadivi otorga los dólares para que puedan ser importados y que la banca, privada o pública, los liquida, por órdenes del BCV, a los capitalistas que ahora hacen de la importación su negocio. La cadena pareciera que revienta por lo más delgado, abastos, redes de supermercados, hipermercados, comercios chinos y árabes, y buhoneros, pero a la cadena más gruesa de los importadores y la rosca de comercialización nadie toca.

La guardia nacional bolivariana, para contener cualquier acción del pueblo, para evitar que el pueblo salga a buscar por las malas los productos que no consigue por las buenas, se ha visto en la necesidad de realizar algunos allanamientos. Pero hasta allí llega. Es como con el precio de la carne o el pollo en los mercados y supermercados, todos sabemos, y ellos también, que se venden a sobreprecio para el consumidor final pero, ¿en dónde se ha allanado alguno para vender tales alimentos al precio regulado oficial?

La escasez como expresión de un capitalismo atrasado, solo puede ser superada con las riendas del país dirigidas por los trabajadores.

HECTOR PARRA