Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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viernes, 29 de julio de 2016

La izquierda del PSUV apoya el referendo revocatorio


La izquierda del PSUV apoya el referendo revocatorio

Por Jorge Altamira

El ajetreo de las potencias mundiales en torno a la guerra del Yemen y de Siria; al terrorismo que se atribuye Isis; al golpe en Turquía y las manifestaciones contra el intento de Erdogan de establecer una dictadura; a la quiebra bancaria en la eurozona y al Brexit; al derrumbe del precio del petróleo y a las amenazas financieras que se ciernen sobre Japón; a las advertencias de un aterrizaje forzoso de la economía de China; a la candidatura chovinista y belicista de Donald Trump; ninguna de estas preocupaciones ha mermado la inquietud de esas mismas potencias  y varias otras de dimensiones menores por el desarrollo de la crisis en Venezuela. El desplome del gobierno de Maduro y la posibilidad de que ocurra lo mismo con el régimen chavista figura en el tope de la agenda de Obama y de Cuba; del Vaticano y de la Unión Europea; de las piezas sueltas a las que han quedado reducidos la Unasur y el Mercosur; y por último, y no por eso de menor importancia, de la agenda de China –el principal cliente y acreedor de Venezuela.

Deuda externa, un espantapájaros

La descripción de la crisis de abastecimiento que sufre la población y los relatos de saqueos a supermercados, no significan que en la descomposición de Venezuela no haya un método. El gobierno se encuentra aplicado al pago riguroso de la deuda externa, la cual cotiza con un descuento del 40% por el riesgo de un defol. Esto significa un negocio monumental para los fondos buitres, que han salido a comprar en manada los títulos públicos bolivarianos. El monto de la deuda externa venezolana, del Estado y PDVSA, sería de US$ 127 mil millones a US$ 150 mil millones, con vencimientos de alrededor de US$ 20 mil millones en los próximos 18 meses, en tanto que las reservas líquidas serían de US$ 12 mil millones, Venezuela cuenta con un stock de 600 Tm de oro, luego de haber vendido cerca de 50 Tm, entre febrero y mayo últimos. El ministro de Economía, Pérez Abad, ha informado que las importaciones del país han caído de US$ 37 mil millones a US$ 20 mil millones en los dos años últimos, y que el propósito del oficialismo es bajarlas aún más, a US$ 15 mil millones, esto para reunir las divisas necesarias para abonar los vencimientos de la deuda internacional. Para eso ha recurrido al remedio “clásico” de una enorme devaluación del bolívar, con la intención de acercarlo a la cotización del mercado negro, que se encontraba un mil por ciento por encima. La prioridad que se ha otorgado al pago de la deuda sobre las importaciones, ha sido el disparador (no la causa) de la crisis alimentaria que parecería crecer sin contención.

(Hace tres décadas, cuando el régimen estalinista de Ceaucescu logró su propósito de cancelar la deuda externa de Rumania, sometiendo a penurias inauditas a la población, acabó derrocado por una tremenda insurrección de masas).

La salida del defol es propiciada, en forma abierta, por Ricardo Haussman, un venezolano antichavista que trabaja en la Universidad de Harvard, quien ya probó fortuna, en enero de 2001, cuando abogó, junto al FMI, por el defol de Argentina. Esa salida, bajo el gobierno de Maduro, produciría un colapso del régimen, aún mayor que el que sufrió De la Rua. La mayor parte de la deuda externa de Venezuela la contrajo el propio chavismo –no puede endilgarle la responsabilidad a una dictadura militar [N.R.: Después de haber pagado toda la asumida directamente o de forma refinanciada hasta de forma corrupta por los gobiernos cuartorepublicanos anteriores]. Para peor, gran parte de esa deuda tiene su origen en los bonos que el Estado otorgó a los importadores y que terminaron en la Bolsa de Nueva York. El 40% de esa deuda, por otro lado, está contraída con China, que es pagada con exportaciones de petróleo. La producción del combustible, sin embargo, ha caído a los niveles de principios de siglo, precisamente por falta de financiación de inversiones y la desorganización que prima en las empresas nacionalizadas. La moneda de cambio de Venezuela, el petróleo, está prendada a los acreedores internacionales –cuando el precio del barril, además, se acerca a sus mínimos históricos.

Remate, rescate

La expectativa de los teóricos del chavismo (Mommsen, Ali Araque [N.R.: Altamira se refiere a Bernard Mommer y a Alí Rodríguez Araque]), acerca de la posibilidad de sustentar un régimen de autonomía nacional a través de la recaudación de una renta minera internacional extraordinaria, ha terminado en un espejismo. Solamente una unión federativa y una reorganización social anti-capitalista dirigida por la clase obrera, puede ofrecer un principio de salida a los países rezagados. El conjunto de las fuerzas capitalistas y pro-capitalistas en presencia hacen eje en la deuda externa, para que la atención popular no se concentre en la necesidad de un gobierno de trabajadores que asuma la reestructuración de Venezuela sobre nuevas bases históricas. La pretensión de impulsar la industrialización mediante un corte de importaciones, como justifica Pérez Abad el desabastecimiento, es un despropósito; eso sólo podría lograrlo una planificación determinada por la fuerza productiva del trabajo.

En oposición al programa de compresión de las importaciones para pagar la deuda externa y atenuar de este modo la presión política internacional, el presidente del Banco Central, Franklin Méndez [N.R.: En realidad integrante del directorio del BCV], propone vender los activos que Pdvsa posee en el extranjero y recomprar parte de la deuda externa con ese dinero [N.R.: Un tercio de los bonos 2016 de PDVSA a vencerse en noviembre ya han sido recomprados con descuento con el dinero del fondo de jubilación de los trabajadores petroleros que administra directamente PDVSA]. Sin embargo, si no se hace una recompra a precios de mercado, Venezuela pagaría 100 lo que vale 60 o aun menos; Méndez plantea también llevar el precio interno de los combustibles, irrisorio en la actualidad, al nivel internacional. Desde otros ambientes se plantea renegociar la deuda con China. De acuerdo a algunas informaciones, China aceptaría el convite si la renegociación es avalada por la Asamblea Nacional, que controla la oposición de derecha. La cesación de pagos potencial de Venezuela lleva en línea recta a la discusión de una transición al post chavismo.

Milicos al frente

El enfrentamiento a la Asamblea Nacional mediante un gobierno por decreto, ha instaurado en Venezuela un régimen de facto. En las elecciones pasadas, el chavismo perdió sin atenuantes en las zonas urbanas e industriales. En esa lógica, boicotea el reclamo de que se convoque a un referendo revocatorio. La designación de Vladimir Padrino, el jefe de las fuerzas armadas, para dirigir el aparato estatal de distribución de alimentos, subordinando incluso al gabinete, militariza la disgregación del Estado y la transición hacia un nuevo régimen político. Algunos claman que se trata del pasaje a una dictadura castrense, otros de una transición pactada con la oposición de derecha. En cualquiera de estas variantes, la presidencia de Maduro estaría concluida. Los sobrinos políticos de Maduro, en posesión de pasaportes diplomáticos, habrían confesado a la Justicia norteamericana su participación en una red internacional de tráfico de cocaína. Para llegar a este punto de la crisis no hizo falta Wikileaks. El cambio de gobierno y de régimen se ha puesto a la orden del día. Cualquier otra discusión es ociosa. Es necesario concentrar el interés de las masas en una salida política propia.

La Unasur, Obama, la burguesía escuálida, el Vaticano se encuentran empeñados también en dar sustento económico a una transición, la cual consistiría en liberar el “cepo” [N.R.: Control de cambios] y culminar la devaluación, que sería complementada con una reestructuración de la deuda (revalorización). En este plano, Venezuela se convertiría en un paraíso financiero de corto plazo para quienes comprarían nueva deuda a tasas de interés varias veces mayores a las que han ofrecido el macrismo o los golpistas brasileños. Los bloques continentales y los pontífices “que supimos conseguir”, se reconvierten sin ruido, con el progresismo afroamericano y la socialdemocracia europea, en instrumentos de una salida contrarrevolucionaria.

La cuestión del poder

La izquierda del PSUV (los ex ministros Ana Elisa Osorio y Jorge Giordani [N.R.: Giordani en días recientes se deslindó de la nombrada y el que se debió mencionar es Héctor Navarro] y varios militares que acompañaron a Chávez en el levantamiento de febrero de 1992 (el nombre de golpe se aplica solamente a la acción de una institución del Estado) han decidido apoyar el revocatorio que reclama la derecha. Entre los firmantes del planteo hay personalidades de Marea Socialista, el equivalente del MST de Argentina. Es evidente que el apoyo al revocatorio es inducido por el reconocimiento de que la cuestión de poder está “a full”. En condiciones relativamente diferentes, los anima, sin embargo, la misma ilusión de aquellos disidentes de Syriza que esperaban que los electores repudien a sus dirigentes incapaces o traidores y los premien a ellos por representar, en el caso de Venezuela,  “el chavismo original”. Seguramente sufrirán una decepción, pero en todo caso tampoco ese “premio” electoral sería una salida, porque las masas necesitan, ante la catástrofe que sufren y la que se avecina, una fuerza política compacta en términos estratégicos.

Es precisamente esto lo que brilla por su ausencia en los planteos de fuerzas más avanzadas (por ejemplo PSL, ligada a nuestros compañeros de IS en el FIT), cuando invocan la necesidad de la “unidad para pelear contra el ajuste”. Cualquier “pelea contra el ajuste”, si es mínimamente seria o real, plantea la cuestión del poder. Por gravísima que sea, la crisis en Venezuela no se desarrolla en términos de “todo o nada”; hay mucho camino para recorrer, incluso si acontecen sucesos tremendos. La “pelea contra el ajuste” no supera la caracterización mistificadora de Maduro (y aparentemente del PTS), que apuntan a una “pelea contra la guerra económica o el sabotaje de la burguesía”. En ninguno de los dos casos hay un planteo de poder, que es la condición de una construcción política capaz de intervenir en las distintas etapas que aún recorrerá este derrumbe social y político. En Venezuela se manifiesta con toda claridad que la atomización y el faccionalismo en la izquierda revolucionaria es la consecuencia de una falta completa de estrategia.

[N.R.: Añadido de Opción Obrera: para el planteo por el poder se necesita un grupo de consignas que movilicen a los grandes sectores sociales que están pagando los costos de la crisis, pero nosotros no planteamos una unidad en abstracto si no es acaudillada por el proletariado y que coloque en perspectiva la lucha por el poder con el gobierno de los trabajadores. La consigna mágica sería la suspensión inmediata del pago de la deuda para usar sus recursos en importaciones imprescindibles pero planificadas en función del control de los trabajadores sobre el monopolio del comercio exterior (incluyendo a PDVSA) y la estatización y centralización de la banca. Pero también es imprescindible que los trabajadores sean los que intervengan, y para movilizarlos, a la par deben estar las consignas transicionales relacionadas con el salario: uno mínimo igual al valor de la cesta básica familiar, un aumento general de sueldos y salarios igual a la inflación de un año, y su indexación mensual también con la inflación.]


lunes, 14 de diciembre de 2015

SE VIENE CONTRA LOS TRABAJADORES EL PEOR DE LOS AJUSTES, ¡A ORGANIZARNOS PARA IMPEDIRLO!


SE VIENE CONTRA LOS TRABAJADORES EL PEOR DE LOS AJUSTES, ¡A ORGANIZARNOS PARA IMPEDIRLO!
EL FRENTE ÚNICO CLASISTA Y DE LUCHA ES EL MÉTODO

La salida capitalista a la catástrofe económica que padecemos implica una política antiobrera en todos los frentes. Es necesario estimar, evaluar, analizar las consecuencias de las políticas que ya están en marcha.

Tenemos que elaborar una plataforma de lucha y plantear una vasta deliberación en todas las organizaciones sindicales, obreras y estudiantiles que se reclamen independientes del gobierno y de la oposición de derecha, del poder ejecutivo y del poder legislativo en esta especie de dualidad de poder en el Estado burgués.

Las prioridades para los capitalistas y sus defensores

En primer lugar, tanto para el gobierno de Maduro como para la MUD, ahora con el dominio absoluto de la AN, la prioridad es rescatar a la burguesía de la desastrosa situación económica del país con el fin de continuar dándole los beneficios a los de siempre, los empresarios nacionales y extranjeros y la banca, junto a los que especulan en cualquier rama del comercio.

Para ellos el problema fundamental es la escasez de divisas, y esto se busca aliviar aumentando el precio de los combustibles. Informan de millonarias pérdidas en dólares, no en bolívares, que se pierden por el subsidio.

Sin embargo, es la medida más dura de implementar por el efecto directo y multiplicador del costo de la vida, ya que afectará a los sectores de menores recursos, los que viajan en trasporte colectivo. Adicionalmente redundará en los costos de todo el transporte de carga, costos que serán transferidos de inmediato a los precios de los alimentos y medicinas y todo lo que se comercia en el país. Y no por menos importante, en las tarifas eléctricas pues muchas de las plantas generadoras funcionan con diesel y no gas.

El gobierno de Maduro ha debido lidiar con el aumento del precio en el transporte público ofreciéndoles villas y castillos a los choferes particulares, líneas y cooperativas, pero el bolsillo del pueblo es quien termina pagándolo. El peso de un aumento en la gasolina redundará en el transporte público con un impacto aun más grande en el pueblo. Tiene un precedente en el caracazo en 1989, apenas a escasos meses del ascenso de CAP al poder tras una votación descomunal a su favor.

En segundo lugar está la devaluación, así sea sólo reformando el control de cambios. La entrega de divisas es fundamental porque el país importa la mayor parte de los alimentos manufacturados o sus insumos para producirlos, desde maíz, azúcar, café o granos hasta mezclas para producir alimento para pollos o ganado. Además de todo tipo de materias primas y enseres para la industria, desde la cerveza que nunca escasea hasta el sector automotriz (autos, camiones, buses y motocicletas) con ensambladoras grandes y pequeñas donde casi el 100% es material importado. Las nuevas plantas chinas de ensamblaje de automotores no cambian esta situación, la empeoran.

El problema de la devaluación es en cuanto colocar el precio del dólar preferencial para estos importadores, a fines de satisfacerlos. El precio del barril de petróleo está estimado a bajar a 20 dólares en el 2016. Para el viernes 11 de diciembre llegó a 31,24 dólares y el promedio de todo el 2015 rondará menos de 45 dólares. El pueblo y sus necesidades de viaje o de compras en divisas no es importante para ellos, para eso continuará existiendo el mercado negro.

Para sostener el tamaño del Estado se requieren bolívares. El presupuesto ejecutado del 2015 fue duplicado con créditos adicionales. El del 2016 se calculó cercano a ese monto. Para poderlo aplicar se requieren de otras medidas que aumenten los ingresos en bolívares. Por ventas de petróleo un 14%, sin embargo el precio que se estimó fue de 50 dólares el barril, de ahí la necesidad imperiosa en devaluar en grande para cubrir la brecha que dejaría el petróleo a 20 dólares en 2016. El grueso del ingreso serán los impuestos que determinarán más de 80% de la recaudación. La paradoja es que esos impuestos se pagan con los ingresos que genera el petróleo. Por lo tanto es deficitario ese presupuesto, es artificial y depende del ingreso petrolero con un grado de parasitismo mayúsculo, en otras palabras, respaldado sobre bases ficticias.

Entre los impuestos están el IVA y el ISLR. Del IVA la propuesta gira en aumentar su tasa, y la pagaremos los trabajadores y el pueblo aun si nos dicen que tal o cual producto están exentos. Con el ISLR, al quedar invariable la unidad tributaria durante el año, ahora pecha a los trabajadores debido a los constates aumentos del salario nominal –no el real que compense la pérdida del poder adquisitivo–, elevándose estos por encima del monto mínimo no gravable y el SENIAT obligando a los patronos a que les hagan la “debida” retención y presentar la respectiva declaración antes del 31 de marzo del 2016 y pagar al fisco. Estiman adicionalmente reponer el impuesto a las transacciones financieras de forma que con cada retiro de su salario que un trabajador realice también pagará.

Y aún tienen otras medidas. Más aumentos de precios en todos los artículos de primera necesidad para el pueblo. Y más endeudamiento, más pago de deuda a lo externo y a lo interno que siempre buscaran solventar como sea, descargándola en los trabajadores y con cada vez menos mantenimiento e inversiones en los servicios básicos.

Las prioridades para nosotros los trabajadores

El movimiento obrero tiene que prepararse para enfrentar el ajuste y derrotarlo. Propongamos asambleas en las fábricas y en las comunidades para discutir los problemas locales y nacionales, deliberar y decidir propuestas de acción concreta con fechas y responsables de coordinar.

Hay que intervenir autónomamente en este descalabro económico con el Frente Único Clasista y de Lucha.

Ante este panorama, el clasismo tiene que intervenir a partir de tres cuestiones inmediatas:
  1. Expropiar a la banca bajo control de los trabajadores, su centralización y unificación para promover el crédito como palanca para incentivar la producción nacional.
  2. Implantar el monopolio del comercio exterior bajo control de los trabajadores que dictamine qué se importa, cómo y cuándo, de forma que materias primas, insumos y bienes de capital se orienten a la producción nacional propia, y que los alimentos imprescindibles a ser importados de manera planificada lleguen a todos los rincones del país y a todo el pueblo.
  3. Imponer la suspensión inmediata del pago de la deuda externa e interna para destinar sus recursos en maquinarias, repuestos y tecnología para echar hacia adelante un plan nacional de industrialización y de agroindustria que se sustente en lo nacional y no en la importación libre que acrecienta el capital de la burguesía comercializadora e importadora.


Además de luchar:
  • Por un salario mínimo que cubra el valor de la cesta básica familiar de 5 personas, indexada mensualmente con la inflación (escala móvil de salarios).
  • Por un aumento general de sueldos y salarios que equipare la pérdida acentuada del poder adquisitivo en los dos últimos años.
  • Por la suspensión inmediata del pago de ISLR o de cualquier otro impuesto al salario.
  • Para decir NO a la tercerización. Que los eventuales pasen a fijos y los temporales dispongan de iguales beneficios que el personal sujeto a la contratación colectiva.
  • Por la defensa del derecho a huelga, a la libertad sindical y a la contratación colectiva.
  • No a la criminalización de la protesta laboral y social.
  • No a los despidos y suspensiones. Por el reparto de las horas disponibles de labor entre todos los capacitados sin menoscabo del valor del salario.

jueves, 27 de agosto de 2015

LEVANTEMOS LA CONSIGNA POR LA SUSPENSIÓN INMEDIATA DEL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA E INTERNA


LEVANTEMOS LA CONSIGNA POR LA SUSPENSIÓN INMEDIATA DEL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA E INTERNA

Me parece altamente positivo que La Pipa Rota se haya propuesto publicar una editorial que necesariamente los ubica del lado de la independencia de clase*. Como también exponen, no será la única, lo que les permitirá establecer diferenciaciones y propuestas en torno a la izquierda en el país.

Pero toda diferenciación, y delimitación, implica hacerlo respecto al chavismo, no sólo el que vemos hoy con los "hijos" de Chavez, Maduro y Diosdado así como la caterva de militares defensores del Estado burgués prestos a usar su derecho a la represión y a las armas en nombre de su salvación, sino también con el "padre" originario que representó el propio Chavez y cómo casi toda la izquierda terminó postrada ante él en aras de su progresismo defensor de ese mismo Estado y bajo la parafernalia del "socialismo bolivariano", un contrasentido histórico en el marco de la lucha de clases y claramente negador de la independencia política de la clase obrera.

El balance, por tanto, es necesario e imprescindible, porque aun hay millones de proletarios engañados en su ilusión de chavismo que precisamente les representa una camisa de fuerza para su independencia política. En la lucha de clases no puede haber medias tintas si perseguimos la hegemonía de la clase obrera por su propio gobierno para así, al menos, intentar ir al socialismo. No lo fue el gobierno de Chavez como tampoco menos lo es el de Maduro-Diosdado. Es una tarea cuesta arriba, cuando la crisis del capital arrecia tras su búsqueda imposible de sostener su alicaída tasa de ganancia sino es sobre los hombros de los explotados y el pueblo que nada o poco tiene, llegarle a las masas para sacudirlas de sus ilusiones de conciliación de clases que los jefes del chavismo le forjaron, y a la par, convencerlas que el verdadero socialismo no es el que les ofreció Chavez sino el que pueden ellas conquistar con su independencia política y bajo la total autonomía del gobierno actual y sus instituciones.

El lunes negro de hoy (24/08/2015) anuncia una aceleración de la bancarrota del capital mundial y Venezuela ya recibe sus embates con la caída estruendosa del barril petrolero que podría vaticinarse cercano a los 30 dólares entre ésta y la otra semana (menos de lo que llegó a estar en enero de 2009 con mucha menos presión inflacionaria y déficit fiscal). Maduro seguirá con su circo porque el pan ya no solamente escasea sino que tendrá que conjugarlo en tiempo futuro llegando para quedarse, mientras, los salarios seguirán el rumbo ya propuesto de mayor depreciación y el coro de economistas de izquierda planteando volver a las propuestas económicas con las cuales desde el "chiripero" apoyaron a que Caldera II volviese a ser gobierno.

Necesitamos una consigna que, uniendo a los explotados, ayude a desenmascarar la farsa chavista-bolivariana a la par que nos diferenciamos abiertamente de cualquier oportunismo proveniente de la derecha. Digo una consigna porque la debilidad y la dispersión de la izquierda clasista, frente al resto de la izquierda y frente al propio chavismo y sus aliados del Polo Patriótico, es obvio que no podrá canalizar a las masas que se volcarán enardecidas a las calles cuando la crisis se profundice aun más y no tengan un mínimo de organización frente a la previsible represión a la que serán sometidas. Una consigna que les haga entender que no son ellas las que deben pagar la crisis sino los capitalistas que la crearon. Una consigna que una al planteo de la independencia política la necesidad de obligar al gobierno a abandonar el salvataje a la burguesía propia y de afuera. Una consigna transicional que les plantee que está en sus manos la salida a la crisis y no en manos de terceros iluminados de la pequeña burguesía. Esa consigna no puede ser otra que SUSPENDER INMEDIATAMENTE EL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA E INTERNA porque es con tales pagos cómo el gobierno salva a los capitalistas de afuera y de adentro, de la banca financiera internacional y de la que cumple el papel de sus testaferros y apoderados en el país.

No hay divisas sino para pagar deuda ETERNA. No hay bolívares sino para pagar a la banca la deuda suscrita en créditos adicionales que duplica ya el presupuesto anual. No es un tema, solamente, de control de cambios o unificación cambiaria, es un problema de insolvencia que se traduce en un déficit del 20% de PIB, que viene en caída libre desde el primer trimestre de 2014, que pretenden los salvadores del capitalismo en el gobierno hacerlo pagar a los trabajadores y el pueblo como de la misma forma lo haría cualquier alternativa proveniente de la oposición de derecha. Esto es mucho más sencillo de explicar al pueblo y a los trabajadores que cualquier arrebato izquierdista en el marco del gobierno de los trabajadores o su símil de la dictadura del proletariado, que si bien no se debe abandonar no es lo prioritario para tratar de influir en la independencia política imprescindible ante el Estado por la profundización de la crisis del capital. Obligando pueblo y trabajadores a los administradores del Estado a suspender cualquier pago de deuda incidimos en la forma en cómo tales recursos pueden ser administrados porque sería de ilusos que si lo podemos conquistar ahora se lo dejamos en manos de los dilapidadores del país: gobierno, capitalistas, sus estamentos pequeño burgueses representados en los partidos reformistas y conciliadores tanto del chavismo como de la derecha.

Podemos confluir las distintas vertientes de la izquierda no plegada al chavismo en esta consigna esencial cuando las perspectivas revolucionarias de las masas hagan frente al ajuste. Cómo difundir esta consigna es la labor que de aquí en adelante debemos afrontar. No auto-convocarnos en este objetivo es volver a llevar a las masas a otro matadero peor que el Caracazo.

POR LA SUSPENSIÓN INMEDIATA DE TODO PAGO DE DEUDA EXTERNA E INTERNA

NI UN DÓLAR MÁS PARA EL CAPITAL FINANCIERO MUNDIAL EN BANCARROTA

NI UN BOLÍVAR MÁS PARA LA BANCA CRIOLLA QUE LE PRESTA A LOS CORRUPTOS DEL GOBIERNO

MONOPOLIO DEL COMERCIO EN MANOS DE LOS TRABAJADORES

NACIONALIZACIÓN SIN INDEMNIZACIÓN DEL SISTEMA BANCARIO VENEZOLANO BAJO CONTROL DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO

POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES, ÚNICO PASO POSIBLE AL SOCIALISMO

POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL

Roberto Yépez