Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 2 de agosto de 2022

Venezuela: el Socialismo del Siglo XXI es un mito

Venezuela: el Socialismo del Siglo XXI es un mito

En nombre del socialismo se estrangula la vía para ir hacia él

 

El socialismo no se conquista convenciendo por las bondades que nos traería, ni con buenas intenciones y menos aún mediante engaños. En los hechos, los salarios se alejan cada vez más de la cesta básica, aumentan la flexibilidad laboral, el desempleo y los servicios son deficientes y a veces inexistentes.

A través de los medios de comunicación sobran los charlatanes autorizados u “oficiales” que solo hablan de las maravillas del socialismo. Para estos medios no existen el abandono, la miseria, ni la inseguridad, mientras que para los medios de la derecha sólo existen las falencias que aprovechan para denunciar al gobierno y promover la prensa, radio y televisión privadas. Son dos caras del capitalismo, uno nacionalista incapaz de cumplir lo ofrecido ante su agotamiento en distribuir la ya insuficiente renta petrolera, el otro que representa a los capitales asociados al imperialismo y la oligarquía tradicionales empeñados en retomar el control del estado capitalista.

Como resultado de la política nacionalista son cada vez más los trabajadores embaucados en empresas nacionalizadas como Invepal, Invetex, Invetubo, Sideroca, Cerámicas Carabobo, y los provenientes de empresas quebradas, como las de Guayana, o de proyectos frustrados y fracasados como la fábrica de camiones vibradores para exploración petrolera y la fábrica de celulares. Otros trabajadores son defraudados por los convenios colectivos impuestos o no reconocidos o cumplidos a medias, como en los casos de CANTV, Corpoelec, Pdvsa, Metro de Caracas (subterráneo), Aluminio, docentes, empleados públicos. Tampoco se acatan las providencias administrativas de las Inspectoría del Trabajo como sucedió con el reenganche de los trabajadores de Sanitarios Maracay o de Fundimeca en Valencia y, por el contrario, se ejecutan fallos o arbitrajes en contra de los trabajadores como sucedió en la Mitsubishi para cumplir acuerdos con el imperio japonés.

La sociedad venezolana convive con una serie de mitos o slogans publicitarios, que invaden todos los espacios, para justificar las limitaciones del gobierno y alimentar una ilusión de conseguir las reivindicaciones sociales en el marco del chavismo. Estos mitos forman parte del discurso oficial y subsisten porque las clases oprimidas aún no vislumbran una organización alternativa con posibilidades de gobernar. Tales mitos son:

El Gobierno Revolucionario

Mientras se difunde un discurso socialista, de lucha contra la pobreza, y se  menciona al pueblo como protagonista y  “soberano”, se siguen nombrando ministros, viceministros, directores generales y jefes de división simplemente para hacer negocios; su currículo es la “vía castrense” o haber sido asiduo visitante de Chávez cuando estuvo en prisión en la cárcel de Yare. Son estos oportunistas los que ponen en práctica las políticas cotidianas alejadas y en contra de los intereses de los trabajadores y el pueblo. No es extraño entonces que tampoco cumplan con sus comunidades ni les suministren los servicios públicos para los que  fueron designados.

El gobierno está lleno de burócratas. Desde los ministros, pasando por los gobernadores, parlamentarios, alcaldes y concejales, los directivos de las empresas e instituciones del estado de PDVSA hasta Mercal, todos conforman la llamada derecha endógena que dirige el país. Esto funciona así porque el gobierno es reflejo de la estructura del estado, los funcionarios cumplen mientras ayudan a la supervivencia de la sociedad capitalista y abogan por su permanencia. Intentan convencer a los capitalistas de que cedan unas miserias y permitan un desahogo para que los trabajadores y las comunidades mermen sus reclamos y se sustente la paz social. Por ejercer esta función los funcionarios cobran hasta 15 sueldos mínimos, valor que establece como tope la recientemente sancionada Ley de Emolumentos para Altos Funcionarios del Poder Público.

Esta gerencia asignada a dedo, generalmente, no conoce el servicio que debe prestar ni los procesos productivos de las industrias que debe dirigir. Muchas veces, estos funcionarios son enviados desde Caracas con su respectivo clan o mafia, incrementando aún más los costos por su incapacidad e ignorancia.

Esta situación sólo puede ser superada con el control obrero de las empresas, dado que los trabajadores son los que conocen las formas de producción y administración de cada planta. Son ellos los que pueden mejorar la actividad en beneficio de ellos mismos, de la localidad, de la región y del país.

El gobierno se considera obrerista pero suele militarizar para prevenir, o directamente reprimir  la protesta. No es un gobierno de los trabajadores si no de los explotadores. Para lo primero hay que cambiar las relaciones de producción y de su apropiación.

La Derecha Endógena

La  inmensa base esperanzada que expresa su apoyo en las elecciones puede pensar que no se avanza en las reivindicaciones sociales por culpa de la “derecha endógena”. Así se llama el sector del chavismo conservador o procapitalista sin rodeos que dirige el país desde el principio. La derecha endógena salió de adentro del chavismo, indicando que internamente algo comenzó podrido. La única alternativa es la organización de la clase obrera en forma independiente.

 Nacionalización y estatizaciones

Las estatizaciones de sectores de servicios o fábricas no son medidas socialistas, el socialismo es contrario a todo vestigio del estado actual. Poner en manos de unos burócratas del gobierno sectores de la producción como la electricidad o empresas de servicios para la producción petrolera, ferrosa y del aluminio no redunda en beneficios para los trabajadores. Por el contrario, las nacionalizaciones agravan la hipertrofia de la maquinaria estatal y, en la práctica, frenan o paralizan la producción. No obstante, no se trata de volver a privatizar –posibilidad que considera el nacionalismo burgués en sus momentos de escasez de recursos monetarios– sino de que los trabajadores controlen las empresas para dirigir la producción en razón de las necesidades de la mayoría del país.

Expropiar pagándole con creces a la burguesía es una manera de intentar comprar el socialismo y a un precio muy caro.

 La Revolución Bolivariana

Desde la dictadura de Juan Vicente Gómez, la estructura que sustenta el devenir del país no ha cambiado. El “moderno” estado capitalista venezolano sigue siendo un estado cuasi monoproductor de petróleo, lo que es la fuente fundamental de divisas. El chavismo no ve otra salida que el aumento del precio del crudo. Por otro lado, ocurre una hipertrofia en el estado que agudiza esta situación, la multiplicación de ministerios, entes públicos, empresas y misiones devoran el presupuesto para el servicio “social” por demás deficiente y el sector productivo se reduce dramáticamente. El “Poder Popular” es un vacío real, la pesadez interminable es la constante en los trámites ante las instituciones del Estado.

El aparato mismo del Estado durante los 11 años de gobierno ha sido incapaz de solucionar problemáticas como la vivienda, los servicios básicos o la seguridad. La rotación de cargos entre ministerios y otros institutos públicos, los enroques, la multiplicación de puestos por una misma persona, tanto en el gobierno como en las direcciones del  partido PSUV son otra aberración como respuesta al fracaso de sus propias gestiones.

Llamando Revolución Bolivariana a la gestión del gobierno se apropian de algo muy caro para los revolucionarios como es el cambio de una sociedad a otra. Hoy la sociedad capitalista está vigente y está estructurada en relaciones de producción basadas en la explotación y la enajenación del trabajo. La revolución auténtica tiene por delante la liberación de la opresión extranjera, el desarrollo del mercado interno, la producción de la tierra, la diversificación de bienes y la industrialización del país.

 La burguesía es incapaz de resolver las tareas pendientes, incluso las pendientes desde que Venezuela se independizó de España.

 Hoy la contradicción y el antagonismo fundamental es entre los capitalistas (tanto foráneos como sus socios vernáculos) y los trabajadores y verdaderos productores de la ciudad y del campo, con un  programa de lucha que parte de las reivindicaciones transitorias, hasta alcanzar el poder y encaminarnos hacia la sociedad socialista.

 Su realización debe alcanzar la integración política y económica de los países de Latinoamérica como una liga para poder progresar impidiendo las intervenciones de tipo colonialistas, como fueron plasmadas en el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826. Hoy el trotskysmo interpreta y responde a esa situación, desde su programa en la consigna de los Estados Unidos Socialistas de América Latina.

 Democracia directa, protagónica y participativa

Con la democracia en una sociedad de clases controlada por una minoría, es decir, burguesa, no se llega al socialismo. Por el contrario, con el socialismo se alcanza la auténtica democracia de las mayorías (de los trabajadores) para en una etapa superior instaurar una sociedad sin clases, pero primero es menester conquistar un gobierno revolucionario un gobierno obrero para inmediatamente comenzar a construir el socialismo. La democracia burguesa y su constitución establecen libertades para todas las clases sociales, con las cuales los trabajadores pueden defenderse, pero tales libertades también le garantizan a la burguesía el derecho de explotarlos.

Chávez al referirse al pueblo le dice El Soberano. Veamos si lo somos: ¿quien conoció las conversaciones entre Techint y el gobierno para nacionalizar a Sidor? ¿Cuanto se ofreció y cuanto pidieron los argentinos? ¿Cuánto se pagó? ¿Quién designó la directiva de Sidor? Lo mismo sucede con los convenios para subastar la faja petrolífera del Orinoco, la diplomacia es secreta con nosotros y no con el enemigo. Otro ejemplo es la compra del Banco de Venezuela: nacionalización paga generosamente con el dinero de todos los venezolanos.

Otro caso, menos importante pero patético, sucedió en Valencia con Hielomatic, una pequeña empresa privada de refrigeradores que fue vendida a PDVAL (Productora y distribuidora venezolana de alimentos). Previamente fue cerrada, se dio la lucha, derrotaron a los trabajadores, liquidaron el sindicato, despidieron a todo el personal y luego pasó a manos del gobierno. Los directivos de PDVAL negaron haber comprado la empresa mientras duró el conflicto.

Otra situación muy reciente se manifiesta en forma atroz en la pérdida de 70.000 toneladas de comida en depósitos de PDVAL. Invetex era una empresa textilera en Tinaquillo, Cojedes, que quebró por las políticas que favorecen la importación de ropa y telas de China e India y sus trabajadores despedidos. PDVSA la compró para reactivarla con una cooperativa de textiles que nunca cuajó. Sus instalaciones fueron usadas entonces como un centro de acopio de PDVAL para almacenar 400 contenedores con alimentos importados que nunca llegaron al pueblo porque se pudrió su contenido.

 Alianza de los pueblos

Chávez, su canciller y sus embajadores pretenden una integración latinoamericana con países donde tampoco existe la soberanía ni la autodeterminación de los pueblos. Por el contrario, se reprime y se criminaliza la protesta. Todos los gobiernos de estos países arremeten contra los trabajadores, las comunidades y los pueblos originarios que viven en las regiones donde saquean los recursos naturales. El gobierno de Ecuador ha reprimido los reclamos de las poblaciones de Sucumbios y Orellana afectadas por la explotación petrolera; en Brasil, se reprimen a los campesinos organizados en el Movimiento sin Tierra MST; en Argentina, las comunidades luchan por los daños ocasionados por la megaminería y en Venezuela, en el estado Zulia, se  arrasa con los derechos de  los Bari y los Yukpa, en forma conjunta entre la Guardia Nacional, Corpozulia y la complicidad de la Comisión de Demarcación de Tierras.

Lo que llaman la solidaridad y complementariedad social, política, económica y cultural; la cooperación con otros pueblos del Sur; la promoción de un escenario multipolar y plural, en realidad son acuerdos con las burguesías locales y su puja por competir en los mercados. En ningún momento están representados los trabajadores, las comunidades y los campesinos, tampoco los pueblos originarios. Toda una mentira la defensa del ambiente, enmascarados en supuestos modelos de desarrollo, en fin de cuentas es la redistribución de la economía regional pero en las manos de sus burguesías.

 El BID, el ALBA, junto al MERCOSUR, el Pacto Subregional Andino, unos inclusive ya inviables, otros todavía en proceso, son barreras arancelarias, convenios financieros, promociones comerciales, subsidios entre las burguesías locales. Dentro de los negocios hay acuerdos militares como el UNASUR, pero  detrás de todo esto, están también las compañías extranjeras norteamericanas, europeas y asiáticas. Nada funciona a favor de los intereses de los pueblos. El MERCOSUR tiene un tratado de libre comercio con el Estado sionista de Israel (que acaba de atacar criminalmente la ayuda humanitaria a Gaza), además mucho de los países que lo integran participan en la fuerza militar de ocupación en Haití.  La MINUSTAH es integrada por soldados de los países de Sudamérica a pedido del imperialismo yanqui, los cuales reprimen a ese pueblo en el peor estado de pobreza antes, durante y después del devastador terremoto.

En ese contexto, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Ortega en Nicaragua, hacen maravillas para ayudar a sostener el sistema capitalista. Todos los gobiernos latinoamericanos, cada quien según su peculiaridad y su relación de fuerzas, tiene como objetivo este papel. Las tesis de la Coordinación para la Refundación de la IV Internacional CRCI pronosticaron que la izquierda que integraba el Foro de San Paulo era el recambio capitalista ante el agotamiento de los gobiernos de centro-derecha anteriores.

 La revolución Cubana sigue retrocediendo con la restauración de negocios netamente capitalistas. El turismo y la explotación del campo mediante el parcelamiento privado de la tierra son los recursos utilizados. La burocracia que gobierna a Cuba sobrevive a costa de asesorar  a los gobiernos a mantener el sistema capitalista.

 Chávez mediante el ALBA y Petrocaribe alivia la incapacidad económica de los gobiernos de regimenes abiertamente de derecha, diseminados en las islas del Caribe y en Centroamérica, en otras palabras, ayuda a mantener la estabilidad de estos títeres aliados de los gobiernos de EEUU. La justificación que se aduce pasa por el comercio “justo”, la “complementación”, la “solidaridad”, la “justicia social” y la “voluntad común de avanzar”. ¿Es posible realizar esto mediante negociaciones con regimenes burgueses y opresores de sus pueblos?

El complemento: El PSUV (Partido socialista unido de Venezuela) y los militares

Los militares son intocables y están incluso al margen del control partidario, por lo que se podría decir que la corrupción y los militares van de la mano. En la estructura del PSUV, los sectores reformistas y la llamada derecha endógena son una misma cosa y constituyen las direcciones nacionales y regionales del partido. Ocupan los órganos del gobierno desde los ministerios, pasando por los organismos autónomos hasta llegar a los cargos de gobierno local como alcaldes, diputados regionales y concejales. En otras palabras, los organismos de dirección partidaria y gubernamental  están copados por esa derecha endógena.

Para que no hubiera equivocaciones, Chávez negó el marxismo como herramienta del PSUV desde su fundación, luego se realizó una selección “mixta” de las direcciones nacionales y regionales, una parte “democrática”, previamente filtrada, y otra seleccionada a dedo.

No obstante, las bases --una vertiente potencialmente revolucionaria-- son el fundamento del PSUV  pero dominadas por su líder Chávez, quien a su vez sostiene y defiende a la casta de burócratas.

El PSUV, los militares y Chávez como caudillo principal constituyen un gobierno improvisado, arbitrario y un poder económico y político al servicio de una sociedad donde la propiedad privada para explotar al trabajador es lo fundamental. Dentro de las cabezas predominantes están Diosdado Cabello, represores de trabajadores en Guayana como Sanz en la CVG y  Rangel  Gómez en la gobernación, súper ministros como Ali Rodrigues, directivos de la política económica como Merentes en el BCV, Giordani en el Ministerio de Finanzas, hasta los redomados burócratas sindicales de la FSBT con Vera, Machuca y Rondon. Como producto de la quiebra de los bancos y sociedades financieras y por la crisis económica cayó el ministro Jesse Chacón.

El Estado y el partido, ambos de la mano de Chávez, sus segundones y una inmensa capa de arribistas con la venia del “líder”, son un fardo pesado imposible de sacar a flote. El PSUV con su orientación clientelar y electoral impide construir un verdadero partido revolucionario. Su composición social es algo desconocida, pero sin duda alguna los trabajadores están poco representados.

La política del gobierno es antiobrera.  Ni siquiera cumple formalidades legales, se viola la Ley Orgánica del Trabajo y la Constitución. La Guardia Nacional y las diferentes policías regionales ejecutan la política represiva.

Para una política revolucionaria hay que superar el chavismo. Algunas personas se consideran revolucionario-chavistas, pero dicen que hay chavistas no revolucionarios. Entonces para apuntalar una  política revolucionaria  habría que derrotar a esos chavistas, pero eso es imposible en el partido chavista, esa es su organización y su fin, es decir su dirección y su estrategia. Como conclusión es necesario implementar una política independiente y nuclear a los trabajadores en una organización revolucionaria y para esto es indispensable superar las ilusiones en un caudillo.

 La revolución tiene un líder indiscutible

Chávez esta atrapado, no tiene salida para zanjar las tareas democráticas pendientes que la burguesía criolla no pudo resolver: la soberanía, la reforma agraria, el fortalecimiento del mercado interno. El populismo nacionalista es incapaz de resolver estos problemas. Para que cambie esta situación a favor de la mayoría se debe destruir el Estado burgués. Chávez  representa y defiende al Estado, engaña al pregonar que con su política y su gobierno se conduce a socialismo.

El presidente dice que su gestión de gobierno está sustentada en la sabiduría del árbol de las tres raíces: Bolívar, el libertador, Zamora, el luchador agrario y Simón Rodríguez, el maestro. En la práctica, defiende a los militares, paga la deuda y nos endeuda más y permite ganancias descomunales a la banca privada. Ahora, ante la bancarrota económica mundial, actúa con las mismas medidas que cualquier gobierno neoliberal: devaluación, aumento del IVA y préstamos a los empresarios. Además entrega la Faja del Orinoco y las reservas de gas costa afuera, criminaliza la protesta y sacrifica los convenios colectivos de trabajo.

Chávez está definido, a la que hay que ayudar a definir es a la clase obrera, a organizarse a construir su herramienta, su partido, a no creer en líderes que no los representan.

La verdadera revolución conduce al socialismo, para profundizarla hay que conquistar el poder, formar un gobierno obrero. Lo que está sucediendo no conduce al socialismo, para sí tender a eso hay que desenmascarar a quienes en nombre de la revolución se enriquecen a costa del hambre, el desempleo y la falta de servicios plenos para las comunidades y para el país.

Estado popular y comunitario el desarrollo del Poder Popular

Toda esta creación institucional alrededor del llamado Poder Popular, pretende regimentar la organización popular. Si seguimos la farsa, luego de creado el “Poder Popular” mediante el Consejo Comunal se ejerce el gobierno comunitario y la gestión directa de las políticas públicas.

 En realidad las políticas públicas se ejecutan regionalmente a través de las alcaldías, gobernaciones y Fundacomunal (Fundacion para el desarrollo y el poder comunal) o inclusive desde Caracas con el recién creado Ministerio de las Comunas, convirtiendo a los consejos en receptores de recursos (dinero) que se procesa por varias vías. Están sometidos a la Ley Orgánica de los Consejos Comunales, y dependen de las bondades de las instituciones u organismos del gobierno y hasta de representantes del PSUV.

 El consejo debería nacer de la comunidad, ser autónomo y tener libertad para enfrentar o reclamar a quienes dirigen las políticas públicas. Exigir junto a las comunidades la participación mediante empleos directos y el control popular de la ejecución en las obras. Las luchas son por lograr satisfacer las carencias de siempre: calles y su asfaltado, agua, luz, cloacas, aceras, viviendas, sitios para la recreación y actividades culturales, mercados populares y problemas de seguridad.

Se manipula con términos como “gobierno comunitario” o “gestión directa de políticas públicas” pero la ley impide el cómo se ejerce esa competencia que en realidad supeditada a una superestructura del propio Estado. Comienzan creándose paralelamente a los organismos tradicionales del Estado debido a una necesidad de la comunidad y luego terminan siendo dependientes de su estructura burocrática. Por esto, frases como la de “contraloría social” terminan siendo huecas, las denuncias se desvanecen ante los cuerpos de investigación  criminal.

Ante los proyectos paralelos promovidos por el gobierno debido a la incapacidad de sus organismos regionales, debemos orientar las juntas parroquiales, junta de vecinos o consejos comunales para enfrentar la opresión de clase del Estado capitalista. El gobierno de los trabajadores es quien puede garantizar que los distintos niveles de ejecución de las políticas públicas tengan correspondencia desde las comunidades.

Transición hacia el socialismo

Para la gran mayoría de la humanidad no hay posibilidad de progreso económico, tampoco cultural y en salud dentro del sistema capitalista. Sin embargo, no hay propuestas para echar a andar una tentativa de transformación social. Por el contrario, las medidas económicas decretadas por el gobierno son para mantener vivo el sistema capitalista.

Merentes, el presidente del Banco Central, se ufana diciendo que tenemos una banca sólida, que el sistema financiero es estable, Rodríguez Araque, exministro de finanzas y ahora de Energía Eléctrica, reafirma su esperanza en la fortaleza del socialismo venezolano junto a la banca. La falsedad del socialismo en un solo país (de Stalin) se quedó corta con estos estrategas. Por lo menos el dictador partió de una revolución en retroceso, en cambio Chávez y los suyos sin siquiera una revolución de por medio.

Es triste oír que la salida es esperar precios altos del petróleo, como toda la vida. Durante este gobierno se vivieron nueve años de precios altos, llegando al pico máximo de 150 dólares por barril. Simultáneamente los monopolios automotores vendieron autos y camiones importados mientras también lo hacían con los ensamblados en el país que contenían 70% de piezas importadas. Diversificar la industria y eliminar el despilfarro son acciones inverosímiles dentro de la gestión de este gobierno 

En el sector petrolero los nuevos planes de inversión se limitan a producir y vender más crudo. La refinación del petróleo, el gas y sus derivados, desarrollar la petroquímica, su distribución a la industria nacional es incipiente. El Proyecto de Gas Anaco PGA tiene más de cuatro años de iniciado y todavía no arranca siquiera una de las siete plantas. La primera plataforma que se está fabricando en Venezuela para producción de gas desde hace cuatro años, esta retardada. Se adeudan más de 7.000 millones de dólares por servicios de las contratistas y por la indemnización acordada por las nacionalizaciones de las mismas. Venezuela como estado capitalista está subordinado las leves de la economía mundial en bancarrota, a pesar que Chávez se hiciese el desentendido hasta que le fue imposible negarlo. La salida fue paliar la crisis con más endeudamiento emitiendo petrobonos.

Debido al escaso desarrollo de la burguesía, Chávez utiliza la vía bonapartista designando a sus compañeros de armas en los puestos claves de la economía para dirigir este proceso capitalista erigiéndose por encima de la sociedad. Pero cuando quiso recoger los logros se encontró con las limitaciones propias del carácter corrupto burocrático de su propia organización. La sustitución de importaciones iniciada en los ’60 no ha logrado avanzar debido a la presión del capital extranjero que invirtió en industrias ensambladoras. La industria automotriz es un ejemplo típico: las de autopartes y accesorios han disminuido; la industria textil desapareció, los equipos, accesorios y servicios de fabricación nacional para la industria petrolera decayeron ante la procura de insumos importados y la mala planificación.

El aluminio se desarrolló solamente como materia prima y para ello contó con fuertes subsidios del Estado. Los monopolios extranjeros se llevan el recurso y luego traen productos finales donde el valor agregado se recupera rápidamente. Las industrias básicas no son competitivas por falta de inversiones. La industria del hierro y del acero está destinada fundamentalmente a la construcción, no como insumo de otras industrias.

El aparato administrativo tiene muchas limitaciones, el centralismo abortó el desarrollo regional autónomo, necesario hasta desde el punto de vista burgués. Se desestimó el agro. El azúcar y el café, tras la política agraria de grandes financiamientos y subsidios para lograr el abastecimiento interno, condujo por el contrario a la caída de la producción. Se producen 600 mil toneladas de azúcar y se traerán 500 mil desde Brasil. La caída de la producción de café fue de 35% respecto de la cosecha 2007-008; el rendimiento por hectárea ha disminuido a pesar que el gobierno se había propuesto duplicarlo, llevando el rendimiento a 18 quintales por hectárea y no hemos llegado ni a la mitad, el año pasado se produjo 8,2 quintales por Hectárea. El café, elemento básico de la economía antes de explotación del petróleo, ahora en parte se importa.

Ante el caos económico cabe la nacionalización del comercio exterior para atender las necesidades alimenticias y la producción local. En general, se importa lo que es “negocio”, sea necesario o no. Si es necesario se le pone sobreprecio.

Todas las propuestas alternativas al control de cambio o modificaciones al mismo, mercado dual oficial, supervisiones, ya sea por el BCV o los privados que lucran con las importaciones y la bolsa, favorecen al gran comerciante o al capital financiero. Se quiere hacer ver que el país es un conjunto de venezolanos con intereses comunes, mientras la realidad es que el desastre creado por los dueños de la economía lo paga la inmensa mayoría de la población.

Ya decía Bujarin en 1918, el capitalismo moderno es un capitalismo mundial. Esto significa que las relaciones de producción capitalistas dominan en todo el mundo y ligan todas las partes de nuestro planeta con un ajustado cordón económico. En cierta forma esto también significa que estrictamente no existe economía nacional, y mucho menos, como economía mixta socialista y privada.

Chávez concertó negocios ventajosos para los capitales asiáticos tanto nipones como chinos en sus últimos viajes. En particular, el acuerdo con Japón fue entre otros con la Mitsubushi que tiene una ensambladora de vehículos en Barcelona, estado Anzoátegui. La represión a los trabajadores que luchaban contra la tercerización se realizó con la participación protagónica y directa de la Ministra del Trabajo María Cristina Iglesias y la policía estadal bajo el mando del gobernador Tarek Saab. Tuvo como saldo dos compañeros asesinados y más de doscientos despedidos.

El último mito: el control obrero

En 2008, cuando se renacionalizó Sidor, los trabajadores tomaron la iniciativa de desarrollar el control obrero. En asambleas masivas sometieron a los gerentes y directivos a disposición del colectivo llegando hasta elegir democráticamente a sus jefes previa exigencia a éstos de presentar planes concretos de producción y mantenimiento así como de disponibilidad de insumos y presupuestos. El gobierno bolivariano en aquel momento consideró que esas iniciativas no eran procedentes y saboteó la gestión nacida de la autonomía de los propios trabajadores.

Tuvo que ocurrir la quiebra capitalista mundial en Septiembre de ese año para que se evidenciara que las empresas de Guayana no se sostenían por su productividad o eficiencia si no por el dinero suministrado por el gobierno proveniente de la renta petrolera. Al deterioro de los equipos y las plantas, ahora sin dinero suficiente para inyectarles y con la corrupta e ineficiente gerencia, los salarios cayeron y los pasivos laborales aumentaron. Fue entonces que los  trabajadores con su lucha llegaron a provocar la caída del ministro de industrias básicas y minería.

Recientemente la respuesta de Chávez ante la radicalización obrera, de la misma forma que cuando decidió nacionalizar SIDOR, fue implantar el “control obrero” en las empresas básicas (producción de Aluminio, hierro y acero). Sólo esto se dio en Guayana, ya que no hay decreto de control obrero en PDVSA ni en las empresas nacionalizadas del cemento, lácteos o en muchas otras que ahora son propiedad del Estado. En éstas sus trabajadores aún no dan muestras de radicalidad y autonomía aunque sin duda de igual forma están sujetos a la ineficiencia de sus gerentes.

Esta medida, ante la situación de quiebre económico y radicalidad obrera en las empresas básicas del Estado en Guayana, impone en nombre del “socialismo”, la designación de los directivos de las empresas.  El llamado control obrero consistió en unos acuerdos con una minúscula representación de trabajadores. No hubo asambleas de trabajadores ni elecciones de los cargos. Incluso, como en el caso de Alucasa, impusieron a un extraño, en este caso a un general retirado. 

El fin de esta patraña, ante la  imposibilidad de sacar a flote unas empresas con saldo en rojo desde hace varios años, es en un futuro imponerles a los trabajadores la responsabilidad de colocar en manos de los capitales extranjeros –los chinos en particular– las empresas básicas. Estos capitales chinos están dispuestos a poner el dinero siempre y cuando no esté permitido la protesta laboral.

Así entendido el control obrero sin las inversiones necesarias y programadas bajo una planificación centralizada en función de las prioridades nacionales –en vez de la tradicional capitalista destinada a entregar materias primas a los países industrializados– va a fracasar. Tal será el fracaso que lo que no pudieron lograr los gobiernos de la cuarta república con la excepción de Sidor (renacionalizada para salvarle el capital al pulpo Techint ante el impasse de éste por no aceptar un aumento en los costos por la firma de un contrato colectivo), lo terminará asumiendo el desgastado nacionalismo burgués en nombre del socialismo.

El control obrero significa elegir o remover a sus gerentes o directores; con un objetivo común escogido por los trabajadores en torno a cómo, cuándo y por qué producir y para quién; disponer el control sobre la administración de los recursos financieros necesarios; con la garantía de la cancelación de todas las deudas y pasivos laborales pendientes, así como el reconocimiento de sus contratos colectivos vigentes o la discusión de los vencidos. Lo que se montó es una burla descarada a los trabajadores a pesar que en ella se vean sus ilusiones representadas.

Triste sería que en nombre del socialismo y el control obrero, los trabajadores cooptados terminen renunciando a sus reivindicaciones y reduciendo sus beneficios logrados a lo largo de incontables luchas, así como de continuar la norma laboral de mano de obra superexplotada como son la inmensa cantidad de trabajadores tercerizados.

La alternativa vuelve a comenzar por Sidor. A diferencia de lo que pasó en el 2008 donde los trabajadores no lograron superar el sabotaje gubernamental a sus iniciativas de autonomía, hoy empiezan a ver el trasfondo de las decisiones asumidas por Chavez con el control obrero y, en vez de permanecer pasivos, ponen sobre el tapete su verdadero sentido para orientar la producción mediante decisiones democráticas y autónomas. Recientemente los trabajadores  imponen  asambleas masivas para elegir 47 gerencias de la empresa.

Conclusión

Detrás del gobierno se amparan grupos económicos –donde sectores castrenses tienen una participación  importante– que realizan proyectos subordinados a sus intereses financieros, creando una anarquía y un desastre mayor a la economía del país. Las camarillas emergentes y dominantes intentan servirse del Estado para asegurarse sus privilegios. En este juego de fuerzas sociales, el poder del Estado para salvar al capital en su conjunto tiene un papel interventor superior a la llamada democracia puntofijista de los años sesenta hasta finales del siglo pasado. Entre las comitivas de las giras presidenciales son imprescindibles los empresarios, ellos van en busca de algún provecho entre las alianzas comerciales y de inversión industrial que se establecen con grupos económicos de las regiones visitadas. Este intercambio de ayudas mutuas entre el estado y los grupos sociales capitalistas, se realiza a expensas del pueblo trabajador.

La clase obrera no la tiene consigo, solo le queda luchar. Los trabajadores venezolanos necesitan organizarse con un programa que contemple salarios mínimos iguales a la canasta familiar, abolición del trabajo tercerizado, nacionalización de la banca, de los monopolios y de las empresas aseguradoras bajo control obrero y comunal, nacionalización de la gran industria y las empresas estratégicas con control de sus trabajadores, expropiación de todas las empresas cerradas para ponerlas a funcionar bajo control de los trabajadores y en beneficio de las comunidades, nacionalización de todos los edificios abandonados, creación de una empresa nacional de construcción de viviendas y obras públicas, nacionalización de la tierra y desarrollo de una reforma agraria que acabe con el latifundio y desarrolle la producción agraria, formación de consejos de campesinos pobres para controlar las cooperativas y para participar en la gestión de las empresas y explotaciones agropecuarias de propiedad estatal, elegibilidad y revocabilidad de todos los jueces, no al pago de la deuda externa, monopolio estatal del comercio exterior para garantizar la soberanía alimentaria y tecnológica.

Oswaldo Ramirez Opción Obrera Venezuela

Con la colaboración de Roberto Yepez Opción Obrera y Alicia Rodríguez Partido Obrero Argentina

2009


 

 

 

 

LA REVOLUCION LATINOAMERICANA

 

LA REVOLUCION LATINOAMERICANA

Extractos tomados fundamentalmente de G. Lora[1], de artículos del PO, mas unos pocos añadidos de la particularidad venezolana,  para la discusión y formación de los camaradas.


LA CRISIS DEL CAPITALISMO

América Latina se encuentra en un verdadero proceso de ruina económica, asistimos a mucho mas que el derrumbe del nacionalismo burgués, es el derrumbe del capital, comenzando por el tequilazo en México, salvado financieramente por su poderoso vecino  en vista de la inminencia del peligro a su lado y terminando en la actualidad en un caso extremo El Argentinazo. El espectro de la crisis económica también recorre, con diferentes grados de agudeza a los otros países sudamericanos: así vemos el  fracaso en escasos meses de las promesas de Toledo en Perú,  hace no mucho tiempo la devaluación de real en Brasil. Por otro lado está el fracaso de las respuestas políticas burguesas y de las alternativas movimientistas y de partidos  que pretenden sustituir o tomar atajos democratizantes como los movimientos indígenas de Bolivia y Ecuador, las ocupaciones de tierra del MST brasileño. Hace algunos años,  la vía parlamentarista y pacífica de Allende,  El frente amplio uruguayo, de los cuales todavía hoy sufrimos las consecuencias, así también vivimos hoy, la política pro-conciliadora y burguesa del las FARC y el ELN en Colombia, la alternativa tipo foro de Porto Alegre donde se demuestra el servilismo hacia el gran capital y su incapacidad para luchar y mucho menos para alcanzar las mínimas y elementales reivindicaciones de las masas, por último, el patético caso de Lula asintiendo la política del FMI, todas son expresiones que llevan a la derrota, al desgaste y la frustración al pueblo latinoamericano  siempre con la “ayuda” e intervención de por medio,  del imperialismo USA.

El camino correcto es el camino de la construcción del   partido revolucionario. Para llevar a cabo a la lucha al lado de las masas, es obvio, partir de las experiencias particulares, su inserción en la realidad mundial mediante la llamada globalización a través del marxismo como arma para plasmar el programa  y la organización expresado esto en el partido revolucionario de la clase obrera que puede ejecutar las tareas pendientes tanto nacionales, como las de su misma clase, erigiéndose en caudillo de la nación oprimida para luego continuar en conjunto con los compañeros de clase de los otros países emprender la solución de los problemas particulares del sub continente. Las enseñanzas magistrales son las Asambleas Populares y los cortes de rutas piqueteros de la Argentina,  que junto a la movilización que instauró en el poder a Chávez en Venezuela, son expresiones del movimiento latinoamericano que como un todo insurge contra la  caducidad de la burguesía nacional. No podemos soslayar las experiencias revolucionarias internacionales. América Latina no enfrenta una “crisis regional”, la crisis es una de las manifestaciones de la agudeza de la crisis mundial del capitalismo, es la globalización de la crisis capitalista.

EL NACIONALISMO BURGUES

Las actitudes revolucionarias (limitadas en el tiempo y en sus proyecciones) y las medidas progresistas adoptadas por los nacionalismos burgueses motivan, de manera inevitable, la resistencia y el ataque sistemático de la metrópoli imperialista y de ultra derecha criolla, que se transforma en portavoz de aquella. Los gobiernos nacionalistas, para poder resistir y rechazar presiones, se ven obligados a apoyarse en mayor medida en las masas, a movilizarlas  mas profundamente y hasta permitir que la clase obrera tenga participación en la administración de las empresas estatizadas.

La conducta proletaria revolucionaria debe ser, en estos casos, la defensa del gobierno nacional sea este democratizante, cívico-militar hasta fascistizante y tenga este todas las limitaciones propias de la burguesía para emprender la resolución de los problemas nacionales, frente a la arremetida imperialista y la reacción criolla. Con todo, así se trate de una simple defensa no para liberar a los explotados, sino para apoyarse en ellos para poder negociar, tiene que ponerse especialmente cuidado que esta postura  no genere inútiles e ilimitadas ilusiones acerca de al capacidad revolucionaria de los gobiernos nacionalistas, que no lleve al convencimiento falso de que pasos progresistas  solo puedan darlos este tipo de gobierno, debe evitarse que bajo la careta  de defensa del gobierno  de un país atrasado contra el imperialismo se concluya sosteniendo la política burguesa y se obligue al proletariado a someterse a ella.

La Izquierda tradicionalmente rehuye al análisis de la naturaleza de los gobiernos nacionalistas. Los partidos pequeño burgueses y sus ideólogos no solo traicionan sus propias promesas, sino que más tarde, teorizan sobre su derrota y claudicación para justificarlas. Solo basta ver el caso de T. Petkoff, u otros mas logrados llegando hasta ser presidente de una nación como Fernando E. Cardozo ideólogo de la izquierda en la década de los sesenta sobre el antiimperialismo, o asesores de presidentes como el actual caso del canciller mexicano Castañeda.

Un gobierno nacionalista, por muy popular que sea, se mueve bajo la doble presión, cada vez más poderosa, del imperialismo y la burguesía criolla por un parte, y del proletariado por la otra.  Si realmente es fuerte, el gobierno nacionalista tiende a adoptar una postura bonapartista, a oscilar (desplazamiento que puede ayudar a fortalecerse o a prolongar su estadía en el poder) entre los polos imperialista y burgués industrial o entre estos y el proletariado. El fortalecimiento del sector estatizado de la producción y la movilización de las masas, y también, el apoyo mayoritario de las FFAA, permiten que el  bonapartismo adquiera un mayor desarrollo.  Los que cuentan con el entusiasmo de las masas no dudarán en extender hasta ellas los beneficios de las garantías y derechos democráticos, como en nuestro caso, por ejemplo,  el proceso de la relegitimación sindical.  Proceso que se llevo a cabo impuesto  por el gobierno a través del control aparente por parte de un organismo oficial, el CNE, que permitió la ventaja  de la podrida burocracia sindical y junto a esto, la desviación para una autentica campaña de independencia  y autonomía de los trabajadores que realizo el FBT, como elemento del partido del gobierno MVR en el seno de los trabajadores.  El nacionalismo burgués aunque se encarne en un régimen bonapartista puro, sirve en definitiva al capitalismo. Con todo el bonapartismo solo puede ser temporal, mas tarde o más temprano concluirá sometiéndose a la metrópoli, o siendo estrepitosamente derrotado sino ha sido reemplazado por la dictadura del proletariado.  

Urge recalcar, con toda la claridad necesaria, que la defensa del gobierno nacionalista (frente a la conspiración y propaganda contrarias, desencadenada por el imperialismo y la ultra derecha criolla, campaña de desprestigio, boicot económico y diplomático, utilizar su servicio de inteligencia para arruinar el país) no debe confundirse con el apoyo del proletariado hacia aquel, con el apoyo a la política burguesa, pues esto significaría que la clase revolucionaria pierda su independencia y abandone su estrategia, es decir, que se contribuya a convertir en imposible la estructuración de la dictadura del proletariado, o lo que es lo mismo, la destrucción efectiva de la contrarrevolución  nativa e internacional, el cumplimiento plenos de las tareas democráticas y de la liberación nacional,  y su transformación en socialistas. Por el contrario, sostener la defensa del gobierno nacional sin demostrar su naturaleza de clase y sus limitaciones es asegurar la derrota de la revolución.

Es necesario explicar algunos términos, sin cuya comprensión  no se puede explicar el contexto donde se desarrolla la revolución latinoamericana.  Fue Lenin, quien expuso teóricamente el desarrollo del capitalismo en su última fase, el imperialismo. Es última fase en el sentido que desde allí, el capitalismo entra en decadencia, en su fase parásita fundamentalmente. Y es a partir de comprender este concepto que Lenin llega a comprender la maduración  de Rusia para que el proletariado acaudille la revolución social, partiendo de reivindicaciones democráticas burguesas como la caída de la monarquía, las libertades democráticas, el parlamento, y su pase de una vez a consignas de tipo socialistas. Esto lo concreta en sus famosas tesis de Abril. La revolución había comenzado en Febrero de ese año, y cumpliendo el partido bolchevique en la práctica los planteamientos esbozados por Lenin en sus famosas tesis de  Abril y aprobados en la conferencia del partido el mismo mes, culminan con la primera revolución proletaria triunfante del mundo en Octubre del 1917.

El imperialismo, es un estadio del desarrollo del capitalismo en el cual ya la burguesía de esos países ha desarrollado su mercado interno, es decir dentro de las fronteras nacionales y necesita expandirse, pero también ha sucedido que si antes exportaba mercancías ahora con la fusión del capital industrial con el capital bancario, se ha convertido en capital financiero, y comienza a exportar capitales, explotar las riquezas naturales, las materias primas de otros países para beneficiarse, conduciendo a una concentración del capital, de tal magnitud que comienzan a adueñarse de ramas enteras de la producción en el mundo y a formarse los monopolios para controlar el mercado, esto implica la utilización de las diferencias de nivel que existen en el desarrollo de las fuerzas productivas de los distintos sectores de la economía mundial con el fin de asegurar la totalidad de la ganancia monopolizada.  Esto comienza en la última década de los 1800.

En otros países de economía atrasada,  como por ejemplo Venezuela, con una economía agraria, con explotaciones de tipo feudal desde el punto de vista de la forma de producción pero con el fin mercantilista de vender esos productos, e inclusive un mercado nacional muy escasamente desarrollado se observa el complemento al avance del capital en los países industrializados y con un mercado ya saturado. Descubriéndose la posibilidad de extraer el petróleo para utilizarlo como un medio energético, sucede para Venezuela que esto requiere de mucha inversión de capital y de conocimientos para la época desconocidos en el país, además con una clase obrera casi inexistente, pues bien, ahí estaba el imperialismo ya conformado con sus truts del petróleo para venir a “colaborar” con nosotros para el desarrollo de la industria. Y esos campesinos en un comienzo del Zulia y Falcón, y pescadores de Nueva Esparta vinieron a conformar los primeros proletarios petroleros de Venezuela. Esto va a dinamizar la economía del país y sus inquietudes políticas es decir los intereses de las clases que participaban de esta explotación, los socios capitalistas foráneos, los socios vernáculos y la clase obrera. Se van a crear los partidos políticos venezolanos modernos. Los partidos burgueses nacionales recién formados necesitan fuerza para contrarrestar el peso del capital extranjero pero como son tan débiles necesitan sustentarse en la clase de los trabajadores, ponerlos en pie y organizarlos de acuerdo a sus intereses, para poder negociar con el imperialismo ya  infiltrado aquí. Así nacen AD, URD, algo mas rancio u oligarca los copeyanos, y el PCV ya bajo el control del stalinismo y su política de colaboración de clases impuesto en el VII congreso de la internacional comunista dirigida por Stalin y la KOMINTERN.

Para entender el programa de AD, es necesario remontarse al partido modelo de los partidos nacionalistas burgueses latinoamericanos el APRA del Perú fundado por Haya de la Torre, con su tesis fundamental que por ser el país atrasado con una clase obrera muy joven, la creación de un frente antiimperialista, formado por todas las masas y sectores oprimidos, deben subordinarse a la burguesía nacional. El APRA como partido, utilizando un término del gusto adeco: policlasista,  expreso el populismo, el reformismo para canalizar la nación bajo una dirección pequeño burguesa, capituladora,  luego de su comienzo demagógicamente radical,  ante el imperialismo.

Ejemplos de intentos de los explotados, abundan nacionalistas radicalizados y luego su estrepitoso ruina, los cuales llevaron al fracaso las conquistas y la posibilidad de una alternativa independiente en Latinoamérica:

La revolución de 1952 en Bolivia, donde el MNR llego a nacionalizar las minas de estaño, profunda medida nacionalista, con una recién y poderosa Confederación  Obrera Boliviana donde en medio de la insurgencia se llegó a derrotar al ejercito y crear milicias populares.  El caudillo proveniente de las filas castrenses como el Velazquismo en Perú que llego a realizar la reforma agraria, el sentido reparto de la tierra pero sin ligar esto al problema de los créditos, la infraestructura, el almacenamiento, la vialidad, y el desarrollo de una agro-industria lo cual permite que se retroceda a peores condiciones de vida para los campesinos, a fracasar en su desarrollo autónomo. Otro intento de un militar, donde al imperialismo prefirió cortar mediante el asesinato fue el de Torrijos en Panamá.  La llamada vía parlamentaria y pacífica del gobierno de Allende que costo con su derrota, además de los asesinatos,  decenas de años y todavía perdura la falta de una dirección por parte de los trabajadores.

Para cumplir los fines contrarrevolucionarios, existe el acuerdo y sumisión de los diferentes gobiernos latinoamericanos a la  OEA, la cual es una agencia en el plano continental de los EEUU a fin de encubrir su intervención y sus crímenes,  mediante invasiones como la de Republica Dominicana en 1965, o la otra en Panamá para secuestrar a Noriega o la de Granada para deponer un régimen de gobierno que no le convenía. O la no conveniencia del llamado a la OEA como el apoyo de EEUU  a Inglaterra durante su guerra contra Argentina. Todo esto demuestra la debilidad de estos intentos antiimperialistas de gobiernos nacionalistas a no romper con el dominio del Norte.

El camino correcto, es el camino de Cuba. El inmenso triunfo de La revolución cubana que sí llego a expropiar la industria privada, tener el control del comercio y expulsar a los gringos. Su aislamiento producto del bloqueo económico promovido por USA y el fracaso de la revolución en Latinoamérica, a conllevado al heroico pueblo cubano a condiciones bastante difíciles. La ausencia de una dirección obrera, es decir revolucionaria y consecuente, su sustitución por una dirección extraña que nació de la fusión, luego de la caída de Batista, entre el partido 26 de Julio y el corrupto y reaccionario partido estalinista cubano  PS, que antes había apoyado al mismo régimen derrocado de F. Batista. El régimen castrista comenzó con medidas nacionalistas e inclusive pidiendo  comprensión y soporte económico al imperialismo, pero circunstancias excepcionales determinaron que se apoyara en las posiciones  proletarias y terminara expropiando las propiedades de la burguesía  instaurada en la isla. El régimen Cubano con la negación, vía compulsiva, de la apertura democrática para la expresión de la clase obrera cubana,  ya luego de su paso por el radicalismo y su apoyo al aventurerismo foquista, no tiene salida al margen de la revolución latinoamericana. Sin embargo apoyamos la defensa de la revolución cubana que muchas veces en la forma que lo hace el régimen se transforma en la defensa de su dirección.

 EL CASO VENEZOLANO

La movilización de las masas tras la reposición de su líder Chávez, es una realidad, es un camino  que es obligado transitar en las circunstancias del país. Lo importante consiste en señalar  oportunamente que tal dirección no los conducirá a efectivizar las necesidades pendientes, por lo contrario empujara  a gruesos sectores por su frustración al campo de la reacción. También, es igualmente equivocado que, a nombre de un falso puritanismo, de un sectarismo extremista, se le dé la espalda a este inmenso movimiento con sesgos antiimperialistas, vale decir nacionalistas y nos agotemos    en disputas internas dentro de capillas totalmente extrañas al país, a sus problemas y a las masas, el deber elemental consiste en participar activamente en las acciones o movilizaciones nacionalistas, trabajar en el seno de estas para ayudar a las masas a desconfiar de la burguesía y sus representantes, ayudar a madurar en el menos tiempo posible, partiendo de su propia experiencia diaria. Que les permita conocer la verdadera fisonomía traidora y capituladora de las direcciones pequeño burguesas especializada en lanzar discursos nacionalistas; y a su vez impulsando  como objetivo  fundamental el de lograr que la clase obrera se convierta en la dirección del frente nacionalista auténtico.

La tarea más importante consiste en ganar   para la revolución a las mayorías puestas en pie por la histeria nacionalista, esto solo se logra trabajando codo con codo junto a ellos, buscando el cumplimiento de nuestra plataforma o programa, impidiendo que sea desvirtuado y traicionado por el afán pequeño burgués de la concertación. Solo así se puede forjar el partido revolucionario, solo de esta manera se podrá conseguir que el proletariado pueda dirigir el movimiento de masas antiimperialistas y alcance plenamente sus libertades y tareas democráticas  mediante la dictadura proletaria e inmediatamente las transformen en socialistas, que en vez de estrangular la revolución en los marcos nacionales, la proyectará en escala continental.


No se puede confiar en un gobierno burgués, y debemos trasmitir esta desconfianza a los trabajadores.  El gobierno de Chávez, no ha podido ni podrá establecer una economía capitalista organizada para satisfacer las necesidades de las masas.  Este sistema está ordenado y regularizado por las leyes que rigen una economía capitalista, las leyes favorecen a los empresarios y comerciantes. No podemos permitir que se crea que a través de medidas administrativas o procedimientos del ejecutivo, se van a solucionar nuestros requerimientos. Los gobiernos burgueses nacionalistas no tiene ahora, mucho menos que antes, suficiente capacidad y poderío para terminar su relación de socios menores del capital foráneo dentro del país. Su destino es actuar como incondicionales instrumentos del plan saqueador extranjero de las riquezas naturales y de la plusvalía producida por los obreros nativos. Ejemplo PDVSA y su apertura, Sidor privatizada, en perspectiva la privatización del Aluminio, la explotación del Oro, la rebatiña de las telecomunicaciones, la compra de la electricidad de Caracas por el capital extranjero y muchas más. La política del capital financiero  determinada por su propia naturaleza, por sus leyes que rigen la existencia del estado y su desarrollo, tienden a penetrar y dominar económica y políticamente todos los lugares del país, su característica es crecer y concentrarse cada vez más.

Nuestro deber es alertar a las masas, incluyendo especialmente a proletariado de la ciudad y del campo, acerca de las limitaciones de las tentativas nacionalistas burguesas, su inevitable fracaso. Si existen posibilidades para  la existencia de movimientos multitudinarios nacionalistas acaudillados por un líder y/o una agrupación, en ellos se encuentra en germen  la futura batalla entre este o estas agrupaciones generalmente pequeño burguesas y las clases oprimidas y explotadas por la traición de las promesas ofrecidas. Generalmente, a la nación se la considera por encima de la evidencia de que esta conformada por clases sociales con intereses diferentes y hasta antagónicos.  Por esto  concluyen reduciendo el concepto a una abstracción, se repite el malabarismo verbal, en el sentir populista  que pretenden resolver todos los problemas con la formula mágica de responder por el pueblo empobrecido y hambriento que lucha por su libertad, pero teniendo muy bien el cuidado de no decir quien dirige al pueblo, o la nación.  Esto porque precisan del apoyo popular y el control del movimiento de masas. Es engañoso el que convoca al proletariado, por patriotismo y por cariño a la “democracia”,  indicándole que debe someterse a otra dirección que más tiene en común con otras clases o sectores y deba apoyarlo en su política explotadora.

 LA OPRESIÓN IMPERIALISTA

La opresión imperialista, ciertamente, es una opresión nacional y no únicamente realizada  sobre una clase social determinada; plantea la liberación del país, junto al cumplimiento de otras tareas democráticas postergadas. La frustración del ideal bolivariano, a mas del centenario del congreso de Panamá, promoviendo la integración y la unidad continental, se estrella con el nada ideal y muy concreto plan del imperialismo gringo de integración de mercados bajo la tutela  e imposiciones de ellos mediante acuerdos  como hoy el ALCA.  La balcanización de América Latina es condición indispensable para la hegemonía unilateral del amo del norte con cada país en particular.  Las empresas imperialistas no se limitan a obtener ingentes ganancias, sino que pugnan por controlar la vida económica y política del país  y no toleran ninguna legislación  que pretenda reglamentar el funcionamiento de los grandes consorcios, ellos aparecen como los abanderados de la libertad de comercio y de empresa.

Constituye un grueso error olvidar que las metrópolis imperialista y los países oprimidos y saqueados no son la misma cosa y que por lo tanto no deben ser metidos en el mismo saco, unos son opresores y otros son oprimidos. Esto no es cualquier cosa y se debe tener en cuenta, porque  de esas diferencias son las primeras que salen a flote buscando un reequilibrio. Aunque unidos por el interés común de la defensa y el desarrollo del régimen de la propiedad privada, la burguesía imperialista existe a condición de aumentar incesantemente su influencia mundial, lo que supone, repetimos la opresión del país atrasado, pero la caducidad de la burguesía nacional para llevar a fondo la lucha contra el opreso foráneo, pone a orden del día  la realización de estas tareas por parte de las masas de la nación oprimida dirigida por el proletariado.

La participación del proletariado y su partido en el seno de los movimientos multitudinarios, para  ir demostrando su incapacidad, la necesidad de derrotarlos políticamente  y planteando su propio camino en la lucha de clases que lejos de atenuarse se acentúa por la opresión del capital foráneo. Para alcanzar la victoria sobre el enemigo exterior, el proletariado a través de su participación debe penetrar en el seno  de las masas y ganarlas políticamente en el frente antiimperialista. Su estrategia, sus métodos de lucha y hasta su forma de organización, son las que pueden inclusive conquistar, en el medio de la movilización multitudinaria, la satisfacción de las necesidades de otros sectores de las masas oprimidas. Hace falta que las masas lleguen a las mismas conclusiones. No es suficiente proclamar que la burguesía nacional no es revolucionaria sino demostrar que es conservadora, conciliadora y capituladora y no luchadora intransigentemente contra la explotación foránea. Propugnamos la unidad alrededor de nuestro programa revolucionario, (como la plataforma de la corriente clasista aprobada por nosotros) demostramos la política liquidadora de los representantes pequeños burgueses del capital. Apuntalar y dirigir a los explotados en su lucha contra la  metrópoli  no significa apoyar a la política de ellos o confundirse con ellos, ese error conduciría a la derrota.

Para que esta política pueda ser llevada a cabo es preciso, en primer término, preservar celosamente la independencia de clase del proletariado (independencia ideológica y organizativa) y la constitución en un poderoso partido político. Esto último es lo que puede garantizar de la real independencia de clase. No podemos con el fin de mantener la unidad, posponer la participación en la lucha de clases en el seno del frente de masas o aceptar “críticamente” la no-participación,  nuestras consignas no debemos hipotecarlas.

Un frente antiimperialista de masas, sin discrepancias internas, al margen de la lucha de clases, aceptando el inmovilismo de la dirección pequeño burguesa y aparentando  responder a las mayorías explotadas, es un cepo colocado al proletariado para impedirle exteriorizar sus objetivos y sus consignas. Es un frente de engaños y traición  a las clases oprimidas. Llamado frente amplio, popular, patriótico, antifascista, democrático, para defender a la institucionalidad y la ley es un frente que ha llevado a descomunales derrotas al proletariado y el pueblo latinoamericano.

No confiando en la movilización de las masas para llegar al poder y consumar las anunciadas profundas transformaciones, sino que buscan el poder para maniatar y domesticar a las masas, que le sigan dócilmente  en su política entreguista y capituladora frente al imperialismo. 

Un caso nuestro, que nos ha costado bastante es, luego de la caída del dictador  Pérez Jiménez, el frente patriótico promovido por el PCV y luego del alzamiento, la instauración de una junta patriótica donde se excluyo al PCV, fraguado en la reunión llamada pacto de punto fijo por los principales partidos nacionales para garantizar la estabilidad del régimen burgués

TERCERA VÍA 

 En la medida que el stalinismo y la socialdemocracia están agotados como planteamientos de salida a los problemas que nos atañen, se ha creado no solo en los países capitalistas atrasados sino también en los avanzados, unos gobiernos de centro izquierda, como una tercera vía. Todos cuando llegan al gobierno se dan cuenta que el capitalismo que quieren reformar necesitan ser salvado. Es el caso argentino, el gobierno de la UCR con la Alianza, el cual fracasó estrepitosamente e históricamente como modelo, y ahora Kirchner ofreciendo una salida similar de entreguismo al FMI con cambios superficiales. O el caso nuestro donde el ejercito cumple  un papel político de primerísima significación, ocupando el papel de los partidos políticos, simplemente por la frustración  y quiebra de los partidos burgueses y el hundimiento del nacionalismo civil

El aspecto indiscutible progresista del nacionalismo burgués, pese a su carácter demagógico radica en la movilización que importa porque despierta políticamente a los explotados y partiendo de eso se puede retomar el camino de construir el partido de los trabajadores como caudillo de la nación oprimida

Ha existido y hoy nos atañe, que debido a la caducidad de la burguesía  nacional y sus partidos representativos, la especie de que en los países latinoamericanos el ejercito puede estar llamado a jugar un rol protagónico por encima de las contradicciones de clase, apartándose del sendero burgués y del comunismo extremista, que tienen condiciones innatas para la salvación de la patria. Supuestamente, se pretende crear este rol al ejercito como algo excepcional en los países llamados del tercer mundo, en este caso la guerrera de un general o de un teniente coronel se le atribuye condiciones innatas para la salvación de la patria, para el sacrificio, para el amor  a los humildes, para encarnar el ideal bolivariano, etc. Los seguidores de esta corriente pretenden superar el camino hacia el  socialismo,  es una corriente muy particular que se aparta del marxismo clásico y dentro del capitalismo es diferente, es humanista, democrático, protagónico, participativo como quiera no representan los intereses ni de la burguesía ni del proletariado, que están por encima de esta pugna  ya envejecida,  concluyendo  por descarte que el ejercito en sí mismo es una clase social por encima de las otras, o son acaso una conjunción  de todas las clases desposeídas y amantes del desarrollo del país. Todos estos, los pasados y el de ahora son pura fraseología vacía que ocultan el contenido burgués del régimen que encarnan.

No puede analizarse un ejercito al margen de su contenido de clase, abstrayéndolo de la lucha de clases. El ejercito es sobre todo una institución que concentra la capacidad del Estado y en esta medida el papel concreto que juega  esta definido por el contenido de clase de este. La orientación del ejercito solo puede ser burguesa o proletaria no hay lugar para un tercer camino, por muy radicales o altruistas que pretendan ser, es utópico  estructurar una sociedad que no sea capitalismo o comunismo.

El ejercito es, necesariamente, una criatura de la clase dominante, que ponen en pie para que le garantice su supremacía en el poder y el tener sojuzgadas a las clases oprimidas.  Pero por supuesto se mueve en el seno de la sociedad y no en el aire y se ve inmerso en la lucha  de clases,  podrá salir uno que otro diciendo encarnar los intereses de la clase obrera, o en una revolución de nuevo tipo, extraña, no extremista, pero siempre garantizando la propiedad privada, ¿o no es así, también aquí,   bien claro en la constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela? Los métodos castrenses padecen las mismas limitaciones como institución porque aunque intenten resolver con sus propios métodos los problemas emergentes debido al atraso nacional, las fuerzas armadas viven del vientre de la burguesía criolla, y lo que hemos dicho para la burguesía nacional vale también para su ejercito, podrán intentar resolver el atraso pero no podrán materializar su programa, se detendrán a medio camino, retrocederán y abandonaran terminando en frustración, entreguismo y luego sobrevendrá una política marcadamente antiobrera y antinacional.

El empeño de cumplir, de resolver los problemas del atraso del país de un modo capitalista, permite el protagonismo de grupos militares como fuerza de reemplazo para intentar llevar a cabo la hazaña, aunque en el fondo tampoco varían los métodos en el cambio de civiles por militares. Ya que siempre deben cumplir, ambos, con el control de las masas e impedirles salir de los limites fijados por el orden burgués.

Lo que sí hay que tomar en cuenta es que el ejercito no acaba en la alta jerarquía, es también la masa de soldados, la vasta capa de clases y suboficiales y los jóvenes oficiales que llevan sobre sus espaldas la labor diaria. Esta ancha base de la pirámide se vincula a los sectores mayoritarios del país y recibe su presión. Inclusive, por un lado no todavía prostituidos por la corrupción y por otro lado vinculados por mil lazos con los obreros, campesinos y otros sectores oprimidos, pueden ser influidos por nacionalismos y hasta por el marxismo. Por lo que es tarea, hacerles ver las limitaciones del nacionalismo burgués y de su inevitable traición y que la salida solo es a través del proletariado como caudillo de la nación oprimida, mediante el partido  revolucionario.

La clase revolucionaria en ascenso gana para su causa los mejores elementos de las otras clases sociales y los incorpora a su partido, esta consideración también se hace extensiva al ejercito

EL PARTIDO DE LA CLASE OBRERA

América Latina se encuentra metida el mayor colapso financiero de su historia, no hay país en el continente

Que escape a la cesación de pagos, de la quiebra bancaria, del derrumbe de gobiernos y de regímenes políticos y de la irrupción de las masas trabajadoras en la escena política nacional. América Latina se hunde bajo el peso de la deuda externa y la crisis de sobreproducción mundial, el vaciamiento financiero, productivo y comercial, el hundimiento de monedas y de los sistemas bancarios, la recesión y la quiebra de empresas. Ante esto se abre en el continente una etapa furiosa de lucha de clases, de intervención del imperialismo, de golpes y contragolpes, y por sobre todo de une irrupción impetuosa de las masas explotadas en defensa de sus condiciones de vida.

Aun así, la extrema madurez de estas condiciones objetivas no es suficiente por sí solo para desencadenar la revolución llamada a sepultar la barbarie capitalista, lo único que la hace es tornarla posible e impostergable; hace falta todavía la suficiente madurez de la clase social que encarna la tendencia progresista de la historia, sea capaz de liderizar la transformación radical.

La madurez de las condiciones subjetivas de la revolución se encarna y concentra en el partido obrero. La solución de la actual crisis de la humanidad, el trabajo efectivo a favor de la revolución, confluyen a la estructuración del partido político del proletariado, la cual es la clave que puede realizar la transformación  de la sociedad capitalista en socialista. Toda la experiencia de las luchas sociales en escala mundial y latinoamericanas, toda la teoría marxista, enseñan que no existe mas  camino que el de la construcción del partido revolucionario, que puede conducir a la victoria del proletariado y a la estructuración de su dictadura. El elemento básico e insustituible en este propósito es el programa, que nace de asimilar críticamente la experiencia diaria de las masas y las generaliza. Para esto debemos  interpretar y actuar dentro de los movimientos de las masas sin perder la independencia de clase y asumiendo la hegemonía política dentro del proceso revolucionario o lo que es lo mismo luchando e imponiéndonos contra el colaboracionismo  clasista y todas sus variantes. Veamos como. 

La clase obrera y los explotados deben prepararse políticamente para intervenir de manera revolucionaria en las enormes crisis y conmociones del derrumbe financiero y político de los regímenes burgueses del continente.

El aspecto palmariamente progresista del nacionalismo burgués, pese a lo equívoco de sus enunciados, se afinca en la movilización que genera, no ciertamente con miras a liberar a los explotados, sino para apoyarse en ellos, con el fin de potenciarse y cuando es gobierno de poder negociar en mejores condiciones con la metrópoli.

Las medidas relativamente progresistas que ponen los diferentes representantes del nacionalismo, no en vano chocan con las tendencias situadas del lado del imperialismo y pueden terminar siendo bandera de los explotados y así se abre la posibilidad de su superación  al pasar a manos de la clase obrera, de lo contrario bien pueden quedar estranguladas por obra de la negligencia  y la traición de los regímenes nacionalistas.

Señalar  las limitaciones y traiciones del  nacionalismo burgués, educa políticamente a los explotados e importa ganarlos para las posiciones marxistas, empeño en el que la crítica  de los que están mas cerca de nosotros constituye el arma más poderosa con la que contamos. Para alcanzar este meta es indispensable el programa al que el aventurerismo no le otorga la menor importancia y cree que pueda ser reemplazado por declaraciones generales e intrascendentes.

Hay que recalcar que la burguesía nacional de hoy, no puede ya jugar un papel revolucionario, es una clase contrarrevolucionaria en definitiva; pero   puede asumir  con frecuencia actitudes anti-imperialistas sin posibilidades plenas de éxito. Muchas corrientes y camadas de intelectuales pretendidamente socialistas han zozobrado ante  tales espejismos y concluyen renunciando al campo de la revolución proletaria.

La actitud correcta consiste en criticar despiadadamente, demostrando  las limitaciones y el peligro de concluir traicionando la bandera enarbolada, por ejemplo en las nacionalizaciones donde el sector estatal opuesto al sector privado conlleva a la incapacidad de ir a fondo por su necesidad de mantener la vinculación o nexo con el capital foráneo para evitar su aislamiento y degeneración en medio del liberalismo económico,  lo que queda como tarea no concluida y como única vía la de la dictadura del proletariado para consumar las medidas nacionalistas y transformarlas en socialistas es decir bajo control del gobierno obrero.

El desarrollo de la movilización de las masas y su radicalización necesariamente tienen que chocar con la dirección tradicional y así abrir la perspectiva de la formación de un poderoso partido obrero, capaz de cumplir debidamente su papel de dirección de los explotados. La victoria revolucionaria no será posible sino se logra ganar a la mayoría de las masas oprimidas y  su vez dislocar internamente al ejercito, mientras esto no se produzca puede siempre esperarse un golpe  contrarrevolucionario preventivo destinado a cortar de raíz la movilización de las masas. La revolución se hará utilizando los métodos propios de la revolución proletaria: la profunda movilización de los explotados y su acción directa, cualquier otra forma de lucha debe  subordinársele. Hay que rechazar enérgicamente toda postura que sostenga la evolución pacífica del capitalismo al socialismo o la instauración de este por medio del parlamentarismo

A la definitiva caducidad de la burguesía nacional hay que poner osadamente la dictadura del proletariado, a los ensayos frente populistas oponer los frentes antiimperialistas o revolucionarios liderizados por la clase obrera encabezada por su partido. La lucha revolucionaria no importa en que latitud latinoamericana, no se le puede concebir al margen de la lucha por los Estados Unidos Socialistas de América Latina, único camino que permitirá el definitivo aislamiento y derrota del imperialismo.

 

Por el Reenganche inmediato todos los trabajadores y sindicalistas despedidos por defender mejoras en las condiciones de trabajo

Control obrero de PDVSA

Desconocimiento de  la deuda externa

Nacionalización de  la banca

Eliminación de la Corte Suprema  de Justicia. Elección popular de los jueces

Cárcel para los que sabotearon el país

Control del Comercio Exterior

Ajuste de salario similar al monto de la cesta Básica

A Fabrica Cerrada Fabrica Ocupada

Creación del cuarto turno de Trabajo (36 horas semanales) sin  disminución del salario

Pago de un 80% al desocupado

Por una Seguridad Social Solidaria dirigida por los propios trabajadores

Por un Gobierno Obrero

Por los Estados Unidos Socialistas de America Latina

 

Opción Obrera 2002



[1] Por mucho tiempo, Trotskysta boliviano, cuyos aportes son indispensables para comprender el desarrollo y la lucha revolucionaria en los países de Latinoamérica.