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miércoles, 27 de enero de 2021

Sobre la crisis de PO y de la CRCI

 

Comentarios al discurso de cierre a la 2da conferencia de Política Obrera – Argentina 

Parte II

Sobre la crisis de PO y de la CRCI



Una organización trotskista, del lugar que sea y desde su inicio, debe verse como integrante del partido u organización mundial, (que no es otra que la reconstrucción de la IV Internacional). Así como Trotsky decía que cada país es -su economía- la refracción a través del prisma nacional de las leyes de la economía mundial, se debe ver su política como reflejo de aquella, la revolución proletaria no puede ser menos que latinoamericana

Desde 1972, ha corrido mucha agua bajo los puentes, el Corci, la Tendencia Cuartainternacionalista, la CRCI, casi 50 años, los cuales no han sido en vano, sin embargo, todo balance hoy, debe proceder de estudiar el camino andado desde su inicio y no al revés. Aquí no se trata de ningún rastreo exhaustivo de nada, solo de comentar algunos elementos del discurso de cierre de JA en el congreso de PO T, en diciembre pasado, referidos a la CRCI y la crisis del PO.

Del balance de cierre se desprenden dos enfoques paralelos, de un mismo suceso. 1 Hacia afuera, está la crisis de la CRCI yuxtapuesta a la “Crisis de PO”, 2 Hacia adentro, internamente la crisis de PO sin comillas es reconocida por PO tendencia. Según este advenedizo desdoblamiento, en 1 (extramuros) la “crisis del PO” es el resultado de la crisis de la CRCI y 2 A lo interno, es lo mejor que ha pasado.

En realidad es otra cosa, que también se desprende de la nota de cierre, cuando JA dice que el método del PO Tendencia (¿?) desde 1971 es el correcto, es decir su método funciona bien, como debe ser, los demás tienen un método errado, y por eso fallan. Sin embargo, todo confluye en un desastre, a partir del congreso de 2019, con PO T en el 2021 buscando el reconocimiento legal y la CRCI a la deriva.

División producto de una expulsión

Todo lo contrario a una relativa claridad, el balance de JA sobre un resultado de elecciones regionales en Córdoba, provocó la explosión del partido, externamente pareció un rayo en el cielo sereno, aunque por dentro fuese un hervidero, la procesión iba por dentro.

Resultó que a la postre, la perspectiva del programa debatido en conexión con el desarrollo de la lucha de clase, orientando la actividad política práctica, se trasmutó en una crisis abierta, mientras tanto, hacia afuera del país, el partido seguía dictando una cátedra de saberes.

La crisis de la CRCI

Según PO tendencia, la crisis del PO es resultado de una larga crisis de la CRCI. Luego de la expulsión de los que se llamarán tendencia por parte del ahora llamado aparato, se realizó una reunión en Atenas, entre el DIP de Turquía, el EEK como anfitriones y las dos partes del PO. Los expulsados pedirán su derecho formal a ejercer una tendencia, post morten, dentro del PO llamado oficial, como en lo que quedaba de la CRCI. Previamente se habían presentado desde Argentina como fracción.

PO Tendencia reclamó su derecho a tendencia en julio de 2019, luego del hecho consumado internamente, la división de PO pocos meses antes. El reclamo del derecho a tendencia en el CRCI de un fragmento del PO, no fue pedido por otros sectores fuera del PO, lo cual no les quita su legítimo empeño, sin embargo, inclusive existiendo como en cualquier parte, polémicas, la unidad del PO era su cara externa, nunca se demostró lo contrario hasta la reunión en Grecia. La crisis del PO es el resultado de su descomposición, de nada más.

Ahora crece como retroactivo el análisis de hoy (vale para el pasado). La CRCI, según este análisis, se inició forzada por la participación de la organización italiana, zanjado este problema, la organización turca venía cojeando con posiciones centristas producto de su pasado stalinista y unas normas estatutarias con más rasgos de despotismo oriental que de marxismo o bolchevismo, pero esto no es todo.

Lo importante, más que el recurso de tendencia, es un balance descarnado hasta la médula, desmontando todo lo que realmente condujo a la explosión de PO, no un balance maniqueo de la CRCI.

El chavismo parte aguas

Para PO tendencia, en la CRCI hubo un desarrollo democratizante y chavista, inclusive el Centro Socialista de los Balcanes Christian Rakovsky está compuesto de varios sectores chavistas, los cuales prevalecen, antes que la delimitación política como método de construcción revolucionaria, según  PO T operan los compromisos espurios, sin principios, todo está opuesto al derecho a Tendencia, se privilegia compromiso centrista u oportunista y los arreglos por arriba en las relaciones con las organizaciones ex stalinistas en el este europeo y Rusia, en fin, en la CRCI estaba instalada una corriente partidaria de su liquidación y de la IV Internacional.

En febrero del 2019, en una reunión en Turquía donde se debatió sobre ¨Venezuela, según JA, el PO (¿unificado?) impuso una defensa sobre Venezuela donde se delimitaba del chavismo, a pesar de los obstáculos puestos por el DIP y la defensa de Maduro por parte de la representación de Bulgaria y de Rusia. OO envió un saludo que por lo menos se leyó, la defensa de Venezuela de PO, no la conocemos y presumimos que no existió como acción concreta para algún venezolano, solo para la conferencia a más de 9.700 de kilómetros de Venezuela y por cierto, hasta hoy tampoco se conoce alguna.

Respecto al DIP y su disposición, a reconstruir la tercera internacional, hay que aclarar, fuera de toda duda, los avances de la IV Internacional nacen de la superación de la liquidación de la III Internacional por parte del stalinismo.

Sobre la “crisis del PO”

El CRCI desde un principio fue una lucha entre el método de la Tendencia, ¿qué venía inmanente? y los otros participantes de coordinadora. La Tendencia es incólume, impoluta desde siempre, desde el CORCI, primer reagrupamiento internacional con participación organizativa por el PO. Este CORCI, desde su inicio ya venía cojeando por parte de su principal organización la OCI francesa dirigida por Lambert, luego fue un mal congénito el desarrollo de la CRCI, debido al grupo italiano Proposta y al final aparece, dándole la estocada el Aparato de PO (¿nace de un repollo?) en acuerdo con el DIP de Turquía. La Tendencia redactó los 5 puntos de Génova en 1997, luego el programa en el 2004 y representó la lucha entre socialistas y democratizantes que termina en la división en Argentina entre el aparato de PO y el nuevo partido Política Obrera.

La lucha es contra el centralismo de aparato y el rechazo a la reconstrucción de la IV Internacional, pero siempre los documentos centrales de la CRCI, los redactó precisamente JA en nombre de PO. Hoy, se expresa que el camino ha sido, aparatismo y componenda por un lado y unidad de lucha y delimitación política, por el otro, donde siempre según el artículo, el paso adelante, la clarificación de los obstáculos los aportó el PO tendencia, los únicos en el mundo, ¿Cómo era eso cuando eran uno solo partido?

Según JA, es falso el ocultamiento, en 23 años la tendencia no se ha movido un ápice de nada, lucha en la CRCI contra el DIP, en Argentina contra el FIT y el aparato como democratizante, ¿Dónde está escrito y publicado a nivel internacional, sin ocultar esa lucha? Recordamos de nuevo, los documentos de la CRCI, relativos a todo, lo relevante afuera y adentro de Argentina eran escritos regularmente por quienes resultaron luego la Tendencia.

La analogía del partido bolchevique y su lucha contra los mencheviques, donde desde el inicio y por principios se separó con dirección autónoma Lenin y sus camaradas, en un congreso que se planteaba la unidad o el reagrupamiento, fue con claridad meridiana, no imprecisa, en Buenos Aires fue toda una sorpresa tras un congreso, donde salen expulsados y de pronto se revela que hay un aparato desde mucho antes.

Sobre la crisis del PO sin comillas

En el enfoque paralelo, sobre la crisis del PO, se revela la responsabilidad política del aparato en la liquidación de la organización, de su historia y sus principios, lo cual es así sin duda, pero oculta la responsabilidad de parte de la dirección de PO que ahora es tendencia y sobre todo de JA.

El artículo defiende el método de PO, desde 1971, para participar en una organización internacional, lo cual se estrena a partir de la creación del CORCI, el cual es dominado por Lambert, aunque según JA, este personaje y su organización francesa venían de una crisis. El desarrollo de esta organización internacional, dota a los franceses con una serie de organizaciones en América Latina, que no las tenían, el PO sale expulsado en 1977 del CORCI. Es necesario resaltar que PO realiza una lucha magistral ante la acusaciones oportunistas y liquidadoras de la OCI de Lambert y Just, la defensa de PO se agranda en un debate sobre el nacionalismo, el cual, sin ninguna duda, y en ese preciso momento es todo lo contrario a progresista, es representado por un gobierno militar asesino. Sin embargo, y esto es el nudo gordiano de toda organización revolucionaria en un país atrasado, en las diferencias entre el país en cuestión y el imperialismo, ambos pujan por el control sobre los trabajadores, nunca son iguales, a menos que el país fuera una colonia, para OO, el problema del nacionalismo es un tema trascendental que va mas allá de este artículo. Luego de la crisis y el final del CORCI, PO prontamente junto al POR de Bolivia con otras agrupaciones se organizan para crear en 1978 la Tendencia Cuartainternacionalista.

Sin embargo, sobre el método es necesario comentar lo siguiente, el PO ni nadie puede tener un método interno o nacional, o si se quiere internacional pero utilizado desde el consumo particular. El método es la dialéctica materialista, no hay otro, y aquí juega una categoría de primer orden el internacionalismo proletario, la vanguardia si bien desigual en cada región o lugar donde participa, no tiene diferencias en cuanto a su estrategia. No hay una propiedad particular del método. El método debe ser o fue activo e integral por una parte de los que integramos el CORCI, la Tendencia Cuartainternacionalista, la CRCI y aun hoy de los que estamos por lo mismo, por un partido mundial de la revolución.   

Reconociendo que la crisis del PO es producto del ascenso de la izquierda… ante una coyuntura electoral, nada que ver con febrero de 1917. No es para tanto, cada cual en su lugar. El ascenso de la izquierda, la produjo, pero como no creemos en los repollos sino en la dialéctica materialista, y allí está el ocultamiento, el método fue errado desde antes, si hubiese sido correcto, se avizora, se prepara y se actúa conscientemente con un plan, con una organización, con la polémica internacional sobre esto y no con enseñanzas sobre febrero de 1917, o sobre la segunda internacional, que no están de más, pero el problema es otro. El ocultamiento según la nota queda descartado por las visibles polémicas entre Pitrola y Ramal, ni tampoco por esos visibles choques de posiciones, la crisis es de la CRCI y no del PO

La organización política como continuidad histórica de la tendencia se dio debido a la expulsión, porque si se hubiesen quedado o le hubiesen permitido quedarse, era mantener el aparato que dirigía el partido. La crisis del PO producto del ascenso de la izquierda, terminó más bien en un retroceso, por supuesto parcial, para continuar ese ascenso, o lo que es lo mismo evitar ese tipo de tropiezos, había que preverlos y prepararse, derrotando a quienes se convirtieron en el aparato que llegó a la dirección del partido, los bolcheviques lograron una mayoría circunstancial, se mantuvieron, dirigieron el periódico.

Por la continuidad de la CRCI

La posibilidad de una revolución proletaria en Argentina, no puede estar exenta de lo que pasa en Venezuela o en otro lado y viceversa, cada lugar tiene sus elementos objetivos, por supuesto que la organización revolucionaria es condición sine qua non y Argentina a través de PO Tendencia, tiene su máximo valor, pero no basta con eso, y menos con balances “retroactivos” sin un balance real, el llamado aparato en nombre de la democracia cercenó la democracia, nada aleatorio y se le adelantó a la futura tendencia, la cogió "fuera de base".

Por último, hay cosas muy ligeras, ¿Dónde hay el desarrollo de una vanguardia revolucionaria? ¿Quién y cómo la determina? se niega la posibilidad de desarrollarse al margen de Argentina, o ¿desde allí la certifican? Toda esta digresión no menoscaba el eje ni la fortaleza de los compañeros argentinos, inclusive es al contrario, la crítica desde otra visión o ángulo fortalece a todos en una sola tarea, reconstruir la IV Internacional.

En el intervalo de la primera parte de estos comentarios y esta nota, se recibió con base al ofrecimiento de escribir sobre la CRCI, unos correos con aportes de un compañero brasileño, se prefiere pedirle a él y a los compañeros de la CRCI, sus indispensables colaboraciones para la inmensa tarea que nos corresponde, la continuidad urgente de la CRCI. Es imprescindible la participación concreta global, no parcelada, menos personal.

José Capitán

Opción Obrera

 

 

 

 

 

 

jueves, 16 de enero de 2020

EL CHAVISMO ES LA RETAGUARDIA DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA


EL CHAVISMO ES LA RETAGUARDIA DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA – UNA DEBATE CON COMPAÑEROS DE VENEZUELA


Los compañeros José Capitán y Eva López han enviado un texto de su autoría al Partido Obrero (T), con el objeto de iniciar una discusión sobre sus términos. El escrito ya había publicado en Red Mediterránea, pero no es obvio q los promotores de ese sitio lo hayan recogido como un material de debate.

El objetivo polémico del documento es arribar una conclusión que sin embargo no desarrolla, a saber, que “No se puede ser neutral entre los dos campos burgueses en lucha”, en referencia al imperialismo, de un lado, y al chavismo del otro. Aunque el planteo parece claro, en realidad es profundamente confuso. Por ejemplo, Putin y Xi Jing pin, dos expresiones políticas contrarrevolucionarias  incuestionables, no son neutrales - apoyan, “en esta lucha entre dos campos”, al gobierno de Maduro. No lo hacen en abstracto sino en función de los intereses  capitalistas y ‘geopolíticos’ de uno y de otro, que no tienen que ver precisamente con una lucha contra el imperialismo. A través de la empresa Rosneft, Rusia le otorgó a la asfixiada Venezuela un préstamo significativo, a cambio de una hipoteca del 49% de los activos de Citgo, la refinadora y distribuidora de Pdvsa en Estados Unidos. Un partido revolucionario que rechace la neutralidad “en esta lucha entre dos campos”, no podría tomar partido ‘a la Rosneft’, sino que tendría que denunciar ese apoyo, o los límites insalvables de ese apoyo, y denunciar la política   de Maduro.

Otro ejemplo tiene que ver con la boli-burguesía, el capitalismo de los chavistas, al cual el escrito de los compañeros no alude en ningún momento. La riqueza  de esta neo-burguesía venezolana no solamente es enorme sino que fue acumulada fuera del circuito económico legal, o sea, en el caso de Venezuela, obligadamente en moneda extranjera. La boli-burguesía no puede darse el lujo de la neutralidad “entre los dos campos”, incluso menos que Putin o Xi, porque en ausencia de compromisos previos con los ‘piti-yanquis’, en el caso de una victoria escuálida su capital se vería en peligro. Maduro, por su lado, ha iniciado un proceso de dolarización informal de la economía, que beneficia en forma fabulosa a esta boli-burguesía, en la que revisten funcionarios del régimen vigente. Aquí tenemos otro caso de una toma de partido a favor de uno de los campos en lucha, o sea de Maduro, completamente ajena a los intereses de la clase obrera. Mientras la burguesía acumula en dólares, con el visto bueno del poder, las grandes masas viven con bolívares hiper-desvalorizados, a excepción de un sector de trabajadores del circuito privado. Cuando empezamos a remover la espesura de la cúpula del bando nacional y popular, nos encontramos con un frente de fracciones reaccionarias. 

Venezuela tiene una deuda impagable de u$s150 mil millones – toda contraída por el chavismo; no se la puede adjudicar a los neo-liberales. Para guardar reservas en divisas y defender un tipo de cambio fijo, Hugo Chávez financió importaciones dispendiosas por medio de la contratación deuda externa. Carece de autoridad ahora para plantear su repudio – y encima pelearse con China y Rusia, que han subido con fuerza en el ránking de los acreedores.

Los compañeros mencionan la enorme hambruna del pueblo, pero no dicen que es el resultado del pago escrupuloso de esa deuda, hasta que Trump prohibió su negociación a los agentes con ciudadanía estadounidense. Todo esto demuestra que el gobierno de Maduro se valió de la demagogia anti-yanqui para escamotear que pagaba la deuda que benefició a la boli-burguesía, con el hambre del pueblo. Mediante el hambre, minaba la disposición y capacidad de lucha de las masas contra el imperialismo y Trump. Entretanto, si entiendo bien lo que escriben los compañeros, mientras Trump cumplía con los usureros y los boliburgueses, ellos libraban una lucha política contra el neutralismo, sin ofrecer, por otra parte, el nombre de los “neutrales”.

Un partido que interviene en la lucha de clases  no tiene  espacio para ser neutral, nunca. Ni Suiza ha sido neutral. La denuncia de la neutralidad es una extorsión del nacionalismo burgués contra la izquierda, para imponerle un seguidismo político y para que actúe como comparsa en la orquesta de la burguesía nacional. El eufemismo ‘no podemos ser neutrales’, no dice nada todavía sobre la política concreta de quien lo esgrime de este modo abstracto. De acuerdo a lo que dicen los compañeros, primero en 2015, primero, FIT de Argentina debió haber llamado a votar al cristinismo en la segunda vuelta electoral, y por el peronismo unificado, en 2019, si la elección no se hubiera zanjado en el primer turno. El ‘ballotage’ enfrenta, obligadamente, a ‘dos campos’; sin embargo hubiera sido un error descomunal ir atrás del ‘nunca más vivo’ nacionalismo burgués (En Francia muchos izquierdistas eligieron a Macrón contra Le Pen). En las guerras habría que apoyar a un bandido imperialista o a otro – siempre para evitar la perfidia de la ‘neutralidad’.

Lo que demuestran los ejemplos citados, es que la cuestión de “los campos en lucha” debe ser definida de un modo concreto. Los ‘campos’ están en ‘lucha’ todo el tiempo y sin cesar, porque en una sociedad capitalista domina la competencia, no solamente la lucha de la burguesía contra los trabajadores. Muchos obreros son impulsados a apoyar a ‘su’ patrón contra el  patrón de la empresa ‘rival’ y sus propios trabajadores. En el escenario de los ‘campos en lucha’, los socialistas debemos luchar, en última instancia,  por imponer una redefinición de sus términos, separando a los obreros de la burguesía, y polarizar a los explotados frente a los explotadores. En una palabra, la participación activa en un terreno donde predominarían ‘dos campos en lucha’, debe tener el propósito estratégico de crear un terreno diferente de ‘campos en lucha’, entre el proletariado y la burguesía.

A esta cuestión estratégica se añade una táctica, que en definitiva se convierte también en estratégica. El chavismo, definido en su forma más genérica, va a cumplir veinte años en el gobierno. Un partido que haya permanecido tanto tiempo en el campo de uno de sus enemigos contra el otro, ya puede ser considerado una fracción del primero. Era el seguidismo que practicaba el posadismo; por esta vía se convirtió en apéndice orgánico de la pequeña burguesía nacionalista o stalinista. Murió víctima de esta enfermedad incurable. En síntesis, es necesario distinguir los desarrollos cuantitativos, si se puede hablar así, de los cualitativos – los golpes, las guerras (civiles o internacionales) o sea, los choques excepcionales entre los campos en pugna.

El Partido Obrero no apoyó a Hugo Chávez en ninguna elección, no importa los campos en disputa. Sí intervino con toda energía en abril de 2002 y luego en el lock out de diciembre (también en la asonada de abril pasado de Guaidó); fue el único que llamó a salir a la calle en ocasión del levantamiento militar chavista en febrero de 1992. Lo mismo hicimos en Argentina, desde diciembre de 1975, ocasión del golpe fracasado de Capellini, hasta marzo de 1976, el golpe de Videla, en defensa del gobierno constitucional y criminal de Isabel Perón. La participación activa del socialista revolucionario en estos puntos cruciales y de ruptura, no tiene en cuenta solamente la defensa de los derechos populares amenazados por una victoria de la reacción más decidida, sino que es un momento estratégico de confrontación entre el método político del nacionalismo y el método político del socialismo. El apoyo de José y Eva a Maduro, justificado en la necesidad de ocupar el lugar correcto, es, por el contrario, intemporal, indeterminado, multiforme y supra-espacial.

En el texto, la regimentación de las organizaciones obreras ocupa un renglón. Pero dice algo fuerte, que la burocracia sindical montada por el chavismo es “corporativa”, o sea que es estatal. Al asunto del neutralismo ingresa aquí otro actor, a saber, una burocracia corporativa. ¿Es ella, acaso, un instrumento de lucha contra Trump y el imperialismo yanqui, o hay que enfrentarla para que los obreros conviertan a los sindicatos en herramientas de esa lucha?

En Argentina sabemos, desde el golpe anti-peronista de  1955, que la burocracia no sirve para la lucha, sino al revés, un instrumento formidable contra la movilización obrera contra el golpe y el imperialismo. Como ocurre con la boli-burguesía, la burocracia sindical es un caballo de Troya del imperialismo en el ‘campo nacional’. Una lucha decidida contra la burocracia chavista de los sindicatos, volcaría a todo el aparato del estado nacional y popular contra los luchadores, convirtiendo a la lucha contra la burocracia en una lucha política contra el gobierno y el estado. ¿O suspendemos esta última para no ser sospechados de neutralismo o peor, de agentes de Trump? José y Eva se han metido en un laberinto, y por lo que parece desde hace veinte años. En el texto no hay ninguna planteo de lucha contra el gobierno y el Estado, que incluso ha armado una burocracia “corporativa”, o sea mussoliniana o franquista. Diría que no hay, incluso, una delimitación literaria

La cuestión de la burocracia lleva a otra más picante: las fuerzas armadas. ¿Estas serían definitivamente revolucionarias, como lo induce el texto al presentar que su jefatura está dominada por un personal que ha salido airoso de numerosas depuraciones por parte del chavismo? Venezuela se ha transformado de un régimen bonapartista plebiscitario en un estado policial. La represión las prisiones y las ejecuciones han sido confirmadas por informes internacionales de procedencias diferentes. Mientras tanto, un ‘presidente encargado’ la acusación de sedición, o incluso traición a la patria. Una y otra vez, Maduro convoca a opositores a negociar, y promueve las mediaciones de altas figuras de la diplomacia imperialista. Las milicias populares, como dicen los compañeros, están sujetas al control del alto mando, no son una creación independiente de las masas, una fracción numerosa opera como fuerza de choque en todas las direcciones – también contra los luchadores obreros.

Creer en la fidelidad de un alto mando militar es mandar al cajón los principios elementales de cualquier escuela de sociología – la lealtad militar es hacia el Estado que representa; a la clase social que dirige ese estado. Es olvidar el lugar que ocupa en una sociedad de clase. Si las FFAA bolivarianas se distinguen por la cantidad de depuraciones que ha sufrido, ello se explica por la tensión excepcional que le impone un régimen en un impasse de una década. El texto menciona el Sebin, el servicio de inteligencia y represión. ¿Lo denunciamos o celebramos el rol que juega y que se adjudica? Nota aparte: algunos diarios de Argentina, se refieren, reiteradamente, al gobierno de Maduro como revolucionario y al proceso venezolano como Revolución. No tergiversan solamente la realidad; es una operación para desprestigiar la ambición revolucionaria de las rebeliones en América Latina.

La cuestión de las fuerzas armadas bolivarianas ha dejado perpleja a una mayoría de observadores, por una razón sencilla – porque desmantelar el sistema chavista podría afectar la integridad del Estado, un peligro que cualquier cuerpo castrense se obsesiona por evitar. Esto ocurre con frecuencia con los regímenes de excepción. Nadie quiere repetir la experiencia de la desintegración del régimen de Saddam Hussein y el ejército iraquí. Todo el mundo toma cuidado con el bisturí cuando es necesaria una operación de cerebro. El golpismo de Trump es una tentativa de voltear a Maduro sin que el régimen se destruya en la volteada. De aquí a la fantasía de las fuerzas armadas de Bolívar, es hasta olvidar lo que le pasó al prócer y al proyecto de la Gran Colombia.  Los chavistas no tragan saliva sin recordar la ‘traición’ del granadino Santander. Nunca se repitió tanto que las FFAA de Chile eran democráticas, como en la víspera del golpe de Pinochet.

Si el chavismo y el peronismo no son “cadáveres insepultos”, como dicen los compañeros, acompañando al PTS, y ahora a los combatientes parlamentarios que han usurpado el PO, se elimina una de las características fundamentales de la época de decadencia capitalista, a saber, el desfasaje y hasta la contradicción entre la realidad histórica, por un lado, y la conciencia política de la sociedad, por el otro. En 1945, el peronismo, y en el debut del milenio, el chavismo, impulsaron una salida a ese impasse, para quedar  enseguida envueltos en él, debido a que el nacionalismo burgués de la periferia nace, precisamente, en la época de la decadencia capitalista. Sólo un electorero cegado por sus aspiraciones parlamentarias puede caracterizar como vitalidad histórica los éxitos electorales en el margen de los movimientos que en el pasado llevaron a las masas a movilizaciones sin precedentes en las historias de sus países. Cristina K perdió dos elecciones a manos de un señorito conocido como Macri, y hace cuatro años al chavismo lo redujeron a menos de un tercio en la Asamblea Nacional – o sea que hasta las urnas muestran una pérdida de signos vitales. La misma Cristina K debió acudir a quienes ayudaron a derrotarla en esas ocasiones, para no tener que ir a buscar la pelota al fondo del arco otra vez. Como movimientos de emancipación nacional ‘ya fueron’; se usa su memoria para explotar la confusión del pueblo, como la de un abuelo insigne para dar lustre a una familia decadente.

El lugar político de la polémica sobre el ‘cadáver insepulto’ tiene que ver con el intento de un arribismo de izquierda de esconder sus propias limitaciones y hasta su impotencia. El hundimiento de los movimientos históricos tradicionales traslada el peso de la crisis de dirección en la izquierda que se referencia en la IV Internacional. La política de reducir la lucha contra el peronismo al terreno electoral está perdida de antemano; lo mejor que se puede lograr es un Podemos.  Hay que disputar, por el contrario, la dirección de la lucha directa contra los gobiernos de turno; esta es la lección del fracaso del FIT bajo el gobierno de Macri (Hago notar, de paso, que la insistencia del oficialismo del PO y de todo el FIT, en que el ‘enemigo principal’ era el kirchnerismo, no el macrismo, en este asunto de los ‘campos’, es una deformación inversa a lo que sostienen José y Eva, encubierta con una fraseología sobre la ‘independencia obrera’).  La izquierda se ha convertido en democratizante; advierte, como todo el mundo por otra parte, que se desarrolla una crisis mundial, pero no sabe que uso darle, como ocurre también con el resto del mundo. En Argentina, el aparato usurpador del PO señaló,  explícitamente, que la lucha electoral contra el kirchnerismo, debía tener primacía, desde dos años antes de las elecciones, sobre la lucha para echar a Macri y para disputar al peronismo la dirección de esta lucha. La desesperación electoral tenía hasta causas de fondo más banales: asegurar con bastante anticipación un lugar expectable para el aparato en las listas del FIT, en la disputa con el PTS. La crítica al ‘cadáver insepulto’ fue un recurso oportunista para esta maniobra de arribismo.

En el caso de José y Eva, la defensa del nacionalismo viviente es una mala caracterización de un régimen que ha batido los récords de crisis social en el mundo. La capacidad de movilización que le atribuyen es en gran parte clientelar. El objetivo de ella no es imponer el control obrero de Venezuela, sino intimidar opositores. Mugabe duró más tiempo en Zimbawbe que cualquier otro nacionalista, y hasta Hugo Chávez lo invitó a formar parte de la nonata V Internacional, pero el movimiento que él lideró, y que liberó a los explotados negros del régimen colonial de Rhodesia del sur, no subsiguientemente sino un sistema de saqueo sin límites.

En Venezuela es necesario construir un partido obrero que desarrolle una oposición de clase al gobierno de Maduro. Esta conclusión no aparece en ningún lado en el texto con que polemizamos, sino al revés – es un planteo de integración “al campo nacional”. El texto transpira las posiciones del nacionalismo, no las del marxismo.

El texto de los compañeros fue publicado sin comentarios en RedMed. Lleva por título La Revolución Latinoamericana y Venezuela. Uno debiera pensar que este título extiende su posición sobre “los campos” a los conflictos y luchas de todo el continente. Lo cierto es la siguiente: Venezuela se encuentra hoy en la retaguardia de la Revolución Latinoamericana, precisamente debido al impasse excepcional que atraviesan las masas del país.

Para las rebeliones populares de Chile, Colombia, Ecuador, Haití, y para Argentina y Brasil, la Venezuela chavista no es un faro, no es la ruta que deben seguir. La ruta es la dirección proletaria de la lucha anti-imperialista – no la dirección militar, no la dirección de camarillas estatales. No es la patria grande sino la Unión Socialista de América Latina.

Esta es la cuestión.

Jorge Altamira