Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



Comunícate con nosotros por los siguientes buzones de correo:

info@opcionobrera.org
opcionobrera@yahoo.com
opcionobrera@hotmail.com





Mostrando entradas con la etiqueta Brasil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Brasil. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de diciembre de 2016

Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 2


Una semana plena de realismo mágico
Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 2

Los saqueos desde el viernes 16 afectaron el 90%
de los comercios de Ciudad Bolívar
Lejos de una estatización de la banca, lo que se plantea el gobierno bolivariano de Maduro es su rescate en función del retorno de los capitales que se encuentran en el efectivo acaparado por muchos venezolanos el cual es mantenido como garantía de supervivencia a la fuerte crisis económica que vive el país.

Se sigue pretendiendo que el dinero nuevo circule solamente en la medida que todos los posibles billetes de 100 Bs ingresen antes a una cuenta bancaria de la que sólo podrán retirar lo máximo acordado entre los bancos y el ejecutivo nacional. En contrapartida el ejecutivo nacional dispondrá de una fuente clara sobre la cual pedir prestado en colocaciones de bonos de la república o letras del tesoro en bolívares para cubrir necesidades extraordinarias en el sostenimiento del Estado si como se prevé para 2017 todo el flujo de divisas provenientes de la factura petrolera se destine para el pago de deuda externa en abril, en peores condiciones de las que se pagaron por menos de la mitad de ellas durante octubre y noviembre del 2016.

Se acabaron las 72 horas y nos metieron en un corralito financiero nuestros salarios
La medida difundida por Maduro el domingo 11/12/2016 de eliminar el billete de 100 Bs se concretó el jueves 15 de diciembre sin disponer de dinero en efectivo de reemplazo. Empleados y obreros todos, solo nominalmente cobraron ese día jueves ya que no hubo billetes ni monedas en circulación. La posibilidad de hacer uso electrónico del salario resultó a medias, pues el viernes 16, como ya había pasado el 2 de diciembre, los puntos de venta de la red funcionaron de manera intermitente. Toda la banca entonces terminó siendo un sistema confiscador de los salarios de los trabajadores.

¿Qué se encuentra detrás de la medida tomada por Maduro?
La costumbre generalizada entre la población venezolana es la de adquirir sus alimentos y bienes en efectivo, 40% de ella no tiene ni una simple cuenta de ahorros. ¿Para qué tenerla en una economía que no garantiza los precios de los bienes y alimentos, sean estos regulados o no? Aun más, la aceleración que tuvo el alza indiscriminada de los precios obligó a los cuentahabientes a retirar lo limitado del retiro diario. El acaparamiento del efectivo se convirtió así en una garantía de sobrevivir a la crisis de la economía nacional, inclusive los comerciantes preferían quedarse con el efectivo para pagar rápido a sus proveedores y estos a los mayoristas. La banca no garantizaba en absoluto esto al limitar el retiro de efectivo de las cuentas.

Mientras se ejecutaba por los ahorristas una corrida generalizada de todos los bancos del país, públicos o privados, la banca respondía con un corralito financiero a las cuentas con disponibilidad monetaria. El primer objetivo de la medida de Maduro estuvo entonces en correr en auxilio de la banca pública y privada, pero a la par buscando un beneficio ulterior en este esquema de economía en bancarrota. El auxilio a la banca devino en autorizarles a restringir fuertes montos de dinero en efectivo a los ahorristas dándole así vida a un corralito financiero temporal.

Evidentemente el corralito financiero venezolano está muy lejos de adquirir la magnitud del que vivió Argentina, sin embargo sus motivaciones tienden a tener semejanza en Venezuela. En ambos casos significó un problema de convertibilidad del dólar, en el caso argentino porque era inviable el 1 a 1 y en el nuestro porque resultaba inviable un paralelo hiper-inflacionado y totalmente fuera de control.

Otra semejanza está en los niveles de zozobra que genera en la población. En Argentina en 2001 condujo al argentinazo y la crisis política con la huida del presidente De La Rúa. En Venezuela se demostraba con las largas colas de ahorristas a regañadientes frente a los bancos en las 72 horas acordadas, y a partir del viernes multitudes frente a las sedes del BCV de Maracaibo y Puerto Ordaz. La perspectiva de disponer de efectivo sin valor, por lo complicado en llevarlo a depositar en Caracas, generó toda una ola de saqueos y manifestaciones desde el viernes 16 de diciembre, las más graves en el estado Bolívar afectando el 90% de los comercios de Ciudad Bolívar, su capital.

Salvado el escollo de la corrida bancaria generalizada, correspondería para el gobierno bolivariano estabilizar las cuentas de sus afiliados y cuantificar la disponibilidad efectiva que podría tener la banca para prestarle al ejecutivo nacional en bonos o letras del tesoro en momentos de necesidad financiera. Durante el lapso de 72 horas el BCV informó del retorno de casi 5.000 millones de bolívares a la banca [Nota aclaratoria de Opción Obrera, ver al final del documento], importante monto aunque muy lejos de los 300.000 millones de bolívares que estimaba serían captados.

Mientras 40% de los venezolanos activos manejen efectivo a montón y no dispongan de una cuenta bancaria que lo movilice, la banca nacional no podría prestar todo lo que la masa monetaria según el BCV indique. Captar en depósitos bancarios todo ese dinero en manos de los venezolanos fue en esencia la medida de desvalorizar comercialmente el billete de 100 Bs en un plazo de 72 horas, y luego en 5 días continuos dar garantía de igual modo a través del BCV a quien no pudo hacerlo directamente en su banco.

Cuando Maduro habla de billetes de 100 Bs en poder de mafias en realidad está hablando de que quien lo tenga lo declare de tal y se sujete a condiciones de ley que permita hacerle seguimiento y control. El funcionamiento bancario así esperado se limitaría, de aquí en adelante, a depósitos en monto relativamente bajos de efectivo a una cuenta, y si el mismo representase uno mayor hacerlo pasar por el impuesto de ley que correspondería por fortunas no declaradas.

Tales criterios esbozados en el párrafo anterior fueron los mismos con que Narendra Moodi, como primer ministro de la India, se basó para desmonetizar los billetes de 500 y 1.000 rupias. India sin embargo no es Venezuela, el 99% de las transacciones comerciales y financieras se hacía con efectivo, o sea, “cash”, y el procedimiento de desmonetización comenzó el 8 de noviembre para culminar el 31 de diciembre. Lo importante para que los hindúes puedan disponer el canje de su efectivo por otro con nuevos billetes es que antes deben retratarse ante su SUDEBAN (y ser convencidos de abrir una cuenta bancaria) y si el monto excede lo gravable como renta pagar ante su SENIAT por el exceso correspondiente. India en estas fechas aun no está segura de llegar al 1° de enero de 2017 en tranquilidad.

Maduro aprende rápido de la guerra global contra el dinero en efectivo
India en cualquier caso no es el primero de los países que plantea reducir al máximo el efectivo en manos de sus ciudadanos. La UE anda en búsqueda del acuerdo global de sus países de eliminar el billete de 500 euros, como del mismo modo Australia con su billete de 100 dólares australianos. La UE, además, ha puesto restricciones para la compra de bienes con efectivo hasta por 1.000 euros en Francia e Italia. En el Reino Unido compras en efectivo por 15.000 libras deben ser declaradas ante su SENIAT, y en USA las de 10.000 dólares al suyo. Esos, sin embargo, son problemas menores. La guerra al dinero en efectivo, que viene tomando cada vez más espacio en los bancos centrales más importantes del planeta, está estimulada por la necesidad de proteger los bancos cada vez más grandes de aquellos  "demasiado grandes para ir a la quiebra", donde estos últimos tampoco están exentos de ser rescatados, y por la capacidad de los gobiernos para controlar e incluso utilizar legalmente la riqueza privada de los ciudadanos (caso extremo de la banca de Chipre en 2015 donde los ahorristas tuvieron que poner de sus ahorros para rescatarlos).

El acaparamiento de dinero en efectivo pretende liberarse de cualquier apetito gubernamental. Al depositarlo en la banca no hay tal garantía y se somete al riesgo de confiscación. El advenimiento de tasas de interés cero o negativas (no es el caso de Venezuela aun) ha reducido el interés por el ahorro bancario, y más bien, ha generado en su lugar un impuesto a los mismos. En un entorno de tasas bajas o negativas, o de alta inflación, los que tienen dinero en efectivo tienen poco o ningún incentivo financiero para guardarlo en los bancos. El acaparamiento del efectivo es entonces la alternativa lógica. En términos económicos, el efectivo acumulado se convierte en dinero muerto. Fuera del sistema no aporta nada a la actividad económica. Específicamente, desinfla la velocidad de la circulación monetaria, un elemento vital del crecimiento económico. Si combinamos el retiro masivo de efectivo de las cuentas bancarias y el incremento en la tasa de morosidad de los créditos bancarios (en especial de las tarjetas de crédito), la perspectiva resulta en un sistema bancario técnicamente insolvente, y lo conducirá a una escasez de capital potencialmente fatal. Esta perspectiva generalizada para la banca financiera mundial la está también para Venezuela.

¡Y llegó el Comandante y mandó a parar!
La inestabilidad y los inicios de una explosión social obligaron a Maduro a recular y suspender la desmonetización del billete de 100 Bs hasta el 2 de enero de 2017, conjuntamente con mantener las fronteras con Brasil y Colombia cerradas hasta esa fecha.

La frase “calladito, más bonito”, le hubiera caído como anillo al dedo si toda las implicancias de su decreto del domingo 11 las hubiera asumido cuando hubiesen en realidad llegado los billetes del nuevo cono monetario el 15 o después. . Con todo, ninguno de nuestros análisis antes expuestos pierden validez por suspender temporalmente Maduro hasta el 2 de enero lo que sigue estando en puertas para el 2017.

A menos que corra a raudales el dinero en efectivo en billetes de 100 Bs luego de este domingo 18 de diciembre, es muy probable que continúe el clima de inestabilidad y explosión social en las calles. El recule de Maduro ha significado adicionalmente un problema de crisis política para el gobierno. El sector militar en las gobernaciones lo han presionado en echar para atrás temporalmente con la medida sin que ello implique que se haya conjurado el espectro de una explosión social.

De algo estamos seguro, con la épica de esta semana plena de realismo mágico para seguir salvando el capital en crisis, Maduro y el gobierno bolivariano han pasado a la historia como el payaso y el circo político más grande del siglo XXI en Venezuela.

Roberto Yépez
19/12/2016

Nota Aclaratoria de Opción Obrera
Realmente lo que informó Maduro (Correo del Orinoco, 19/12/2016), no el BCV, fue de casi 5.000 millones de piezas de billetes de 100 recogidos entre el martes 13 y el sábado 17 de diciembre, ante el recule de la medida. O sea, casi 500.000 millones de bolívares se habrían captado en ese período, una cifra por demás interesante pues el monto total en billetes de 100 reportado por el BCV a finales de noviembre fue de 611.171 millones de bolívares, y uno de los temas de mafias con los cuales Maduro usó para desmonetizarlo fue que estaban en Colombia un monto cercano a los 300.000 millones de bolívares. Una de dos, o realmente el monto fuera de Venezuela jamás fue mayor de un 5% o el BCV declara menos billetes de 100 de los que realmente tenían en sus manos los venezolanos desesperados desde Santa Elena de Uairén hasta Caracas y desde Güiria hasta Castilletes que se encontraban en la imposibilidad de depositarlos o canjearlos por otros de menor denominación.

Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 1


Una semana plena de realismo mágico
Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 1

Colas de kilómetros el viernes 16 en los alrededores
de la sede del BCV en Carmelitas, Caracas
El hecho histórico en una semana plena de tensión social
Bajo una alharaca como las que nos tiene acostumbrado, Maduro nos dijo que había que sacar de circulación el billete de 100 Bs porque la mitad de ellos estaban en Colombia provocando su escasez en las taquillas de los bancos y cajeros electrónicos. En “venganza” al manipulador dólar Cúcuta y la página web @DolarToday, “causantes” de la depreciación estruendosa del Bolívar Fuerte en apenas dos meses, excusa habitual de Maduro y el Gobierno Bolivariano ante la crisis de la economía nacional, los billetes de marras represados de forma aviesa en Colombia y hasta en Checoslovaquia, España y Alemania, a según, dejarían de tener valor al concluir el jueves 15 de diciembre. En esa cadena presidencial se nos decía que para el venezolano en su país los problemas serían menores. Maduro nos decía que su gobierno estimaba en 300.000 millones de bolívares la cantidad en billetes de 100 fuera del país, aproximadamente algo menos de la mitad del rubro 100 Bs del informe MONEDAS Y BILLETES EN CIRCULACIÓN AL CIERRE DE CADA MES (FAMILIA ACTUAL) emitido por el BCV (a noviembre de 2016 para un total de 611.171 millones de bolívares, el 77,15% de todas las denominaciones), y por lo tanto, lo restante, como circulante entre comerciantes y venezolanos de a pie.

No hay que ser muy inteligente para imaginar la planificación exhaustiva que hubiera sido necesaria para recoger 300.000 millones de bolívares en poder del público, y eso evidentemente en lo absoluto se hizo durante los 3 días habilitados para ese fin en la banca pública y privada hasta el 15 de diciembre. Al concluir la jornada Maduro ratificó que el plazo ya se había cumplido, y ahora, los que no pudieron hacer sus depósitos, deberían “acercarse” hasta una de las 30 taquillas que la sede del BCV en Caracas ha habilitado durante 5 días continuos entre el viernes 16 hasta el martes 20 de diciembre. El decreto que apareció en gaceta el lunes decía de 10 días bancarios. El malestar de mucha gente que no pudo depositar su dinero, ahora sin valor a menos que se presente ante el BCV hasta el 20, obliga a Maduro a seguir recurriendo a salidas espasmódicas con el habitual “como vaya viniendo, vamos viendo”. Que no diera fecha de cuando los nuevos billetes entrarán en circulación, y por el contrario informara que una remesa de billetes de 50 Bs sería despachada, indica en mucho el interés de hacer pasar a troche y moche los deseos del ejecutivo nacional. Para generar el “clima de confianza” con la medida confiscatoria del salario de los trabajadores el miércoles 7 de diciembre el presidente del BCV, Nelson Merentes, insistía que el nuevo cono monetario entraría en circulación el jueves 15 de diciembre. Maduro, en vez de hacerlo renunciar por su ineficiencia y el problemón en que deja a millones de venezolanos sin posibilidad de disponer de efectivo a la brevedad, lo premia con el anuncio de los billetes de 50 como si con eso Merentes hubiera salvado la patria.

Para el viernes 16 la respuesta popular comenzó a sentirse en Maracaibo, donde miles de personas exigían que la subsede del BCV allí les aceptara sus billetes. Intentos de saqueos y enfrentamientos con la policía en medio del gas del bueno se hizo sentir esa fecha e inclusive el sábado 17. En la población de El Callao, en el estado Bolívar, igual situación se presentó con varios comercios saqueados, y en Tumeremo, otra población minera 60 Km más al sur, las vías fueron bloqueadas en reclamo a mantener la vigencia del billete de 100 Bs. En muchas otras capitales de estado y poblaciones de menor importancia igual se presentaron situaciones irregulares ante la tensa situación de no poder disponer de valor en los billetes aun en poder del público. La respuesta oficial el viernes en la noche fue de incrementar en la sede caraqueña del BCV en Carmelitas las taquillas receptoras del billete de marras de 30 a 150 y trabajar las 24 horas del día durante el lapso previsto hasta el martes 20 de diciembre. Ya a partir del mediodía del viernes el ejecutivo nacional había suspendido el cobro de las tarifas de los sistemas de metros en el país así como de los transportes extraurbanos SITSSA, y también el pago de peajes. Las taquillas de los bancos, a partir del viernes 16, cambiaron su función de recibir depósitos a pagar retiros personales. Desde el momento en que el ejecutivo comenzó a pagar los aguinaldos, a mediados de noviembre, todo el sistema bancario nacional comenzó a colocar restricciones en el retiro diario de efectivo. De montos sin límites a 30.000 Bs, luego a 15.000 Bs, 10.000 Bs. El viernes 16 lo máximo a retirar fue 2.500 Bs (en billetes de baja denominación, inclusive de 5 Bs) en una semana marcada esencialmente por el depósito de dinero en las taquillas de los bancos.

Del nuevo cono monetario sólo se habla de las monedas de 100, 50, 20 y 10 Bs y del billete de 500 Bs en “algún momento” de la semana del 19 al 23 de diciembre, esto es, sin garantía alguna. Las otras denominaciones en billetes irán “apareciendo” en lo que resta de diciembre y enero. Para solventar la ausencia de efectivo con valor, Maduro precisó que ingresarían “327 millones de billetes de 50 bolívares, y en el transcurso de diciembre 65 millones de billetes de 500, ingresarán también casi 5 millones de billetes de 5 mil y casi 3 millones de billetes de 20 mil” (aporrea.org, 16/12/2016).

¿Bueno o malo?
¿La medida de Maduro, como nos ha venido insistiendo, ha tenido un efecto demoledor a las mafias del dólar paralelo en Cúcuta y Maicao, las poblaciones fronterizas colombianas donde millones de bolívares en billetes de 100 habrían quedado represados? No pareciera en primera aproximación, de igual modo que en la fronteriza Villa Pacairima en Brasil, salvo el efecto de pérdida que los comercios de esas poblaciones habrían tenido con las compras permitidas en bolívares por naturales venezolanos de los estados fronterizos de Táchira, Zulia y Bolívar en búsqueda de alimentos y bienes escasos. Si el monto que existiera en Colombia fuese realmente de 300.000 millones de bolívares, a cualquier tipo de cambio peso colombiano por bolívar, cualquier cifra cautiva por encima de 100.000 millones pesos, tan sólo en Cúcuta, habría sido de inmediato reclamo por parte del ejecutivo colombiano al gobierno venezolano, y tal reclamo aun no lo han hecho. Pretendidos analistas venezolanos para justificar la acción de Maduro, han explicado el diferencial que resultaría a favor de cualquier mafioso de casa de cambio cucuteña convirtiendo en Bogotá los bolívares a pesos colombianos y luego estos a dólares para venderlos a venezolanos necesitados por más bolívares. Si esa fuese la magnitud del negocio y de la noche a la mañana las bóvedas del banco central colombiano hubieran amanecido abarrotadas de billetes de 100 Bs sin valor el lunes 12 de diciembre por efecto del decreto, lo más seguro es que una nota de reclamo del ejecutivo colombiano habría sido entregada en forma expresa a la cancillería venezolana de ipso facto y en términos muy poco amistosos. Igual caso habría ocurrido desde el gobierno brasileño por los negocios en bolívares en Villa Pacairima.

Ahora, ¿qué tan beneficioso ha sido realmente para el país? Para podernos explicar esa respuesta y no meramente diciendo que el dólar paralelo se tasó el jueves 15 de diciembre en 2.480,52 Bs, casi 1.700 Bs menos que el domingo (4.254,11 Bs) cuando Maduro habló del decreto, necesario es evaluar el por qué de su disparada desde valores cercanos a los 1.000 Bs (valor que se mantuvo durante buena parte del año hasta comienzos de octubre) a medida que transcurría de nuevo el comercio fronterizo luego de su reapertura el pasado 13 de agosto. Fue pública y notoria la búsqueda de adquirir en Cúcuta y Maicao alimentos y otros bienes esenciales escasos en el país. La magnitud de viajantes tendió a estabilizarse en la medida que los precios comparativos resultaran menos costosos que los que ofrecían los bachaqueros en el país. La ventaja de que el bolívar pudiese ser aceptado por los comercios, otra. El cambio peso colombiano – bolívar en función del dólar paralelo a 1.000 Bs permitía al pudiente de San Cristóbal acercarse a Cúcuta un fin de semana y gastar en unos 8 o 9 productos 50.000 Bs. Para quien depende de un salario mínimo, aun si la cesta tickets se pudiese canjear en Colombia, un ingreso mensual de 90.000 Bs había que racionarlo muy bien para adquirir sólo lo importante. Con todo y el boom que se le quiso sacar, las compras en bolívares hechas en la frontera mantuvieron un perfil más bien bajo. Apenas se vio la oportunidad de importar masivamente desde Colombia productos de primera necesidad escasos: harina de maíz, arroz, harina de trigo, aceite de cocina, pasta, papel toilet, pañales, etc, y que las transacciones podían realizarse en bolívares, el precio del dólar paralelo comenzó a levantar cabeza y también la acumulación de billetes venezolanos.

La lógica del mercado condicionaría que se exigieran más bolívares por los pesos colombianos en respuesta al aumento de los precios de las mercancías para poder satisfacer una mayor demanda desde Venezuela. La permisividad por parte de los militares venezolanos para que cruzaran sacos llenos de bolívares para adquirir las mercancías sólo estuvo en la medida en que los oficiales de alto rango fueran los interesados en llevar las mercancías hasta otras ciudades del país, evidentemente a través de testaferros. Lo mismo terminó ocurriendo en la frontera con Brasil, el valor local de cambio real – bolívar venía tasado en función del dólar paralelo en ascenso. La red de distribución de mercancías brasileñas importadas, desde Villa Pacairima en la frontera junto a la población venezolana de Santa Elena de Uairén, hasta las poblaciones de los estados del sur oriente del país estaba custodiada por más de 10.000 funcionarios militares incluyendo tropa y oficiales de alto rango, y esto dicho por el propio gobernador del estado Bolívar, Rangel Gómez, nos da cuenta de la magnitud del negociado. Imaginamos que algo similar deberían haber estado haciendo Vielma Mora en Táchira y Arias Cárdenas en Zulia con importaciones similares desde Colombia. La consecuencia del disparo de la tasa del dólar paralelo de inmediato repercutió en la elevación de los precios de las mercancías en venta en Venezuela. Todos querían jugar a llenarse de bolívares para ir a Brasil o a Colombia para comprar allí lo escaso en Venezuela, traerlo para ser vendido con márgenes de ganancia especulativos y repetir el ciclo. Con el aumento de la demanda de mercancías sus precios al cambio en bolívares aumentaban. Lo que el gobierno consideró un efecto pernicioso de mafias en USA y Colombia, no fue más que la vieja ley de la oferta y la demanda cuando adicionalmente el bolívar era usado como otra mercancía intermedia en función de otro marcador referente del mercado mundial, el dólar.

El descenso abrupto del dólar paralelo por la medida espasmódica de Maduro, aunque sin llegar a valores de 1.000 Bs sólo indica la detención abrupta de mercancía no comercializable en Venezuela porque el valor de cambio usado en principio perdió valor de improviso. Bruscamente Colombia se quedó con miles de billetes de 100 Bs inservibles que en principio no pueden reingresar a Venezuela si no es de la misma forma como salieron. También significó para un nuevo sector de la burguesía venezolana que se apoyó en la casta militar bolivariana que controla la frontera, un golpe muy fuerte porque deberán conseguir otra denominación de pago que resarza lo perdido en la compra anterior, si no, la mercancía adquirida jamás será liberada desde Colombia y Brasil. Es obvio que hasta que el nuevo cono monetario venezolano no se estabilice, cualquier transferencia de efectivo a estos países quedará pendiente, pero también volverá a notarse en nuestro país niveles de escasez por productos que en cierta forma venían apareciendo por tales importaciones.

Roberto Yépez
18/12/2016

martes, 19 de abril de 2016

El impeachment es un golpe de Estado


El impeachment es un golpe de Estado


A esta altura no puede caber ninguna duda que detrás del llamado impeachment brasilero se esconde un golpe de estado para ungir en el poder a una alianza conformada por una fracción que hasta no hace tanto operó como aliada del gobierno de Dilma Rousseff, junto a sectores opositores tradicionales. El vicepresidente de la Nación, Michel Temer, y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, han operado a la luz pública para reunir los votos necesarios que requiere el inicio del juicio político. Aunque Dilma seguirá en el gobierno hasta que el Senado por mayoría simple confirme la votación de Diputados, la suerte parece estar echada. Una vez que esto ocurra –será en unos 15 días- el vicepresidente Temer ascenderá a la presidencia de la República.

La votación en Diputados presentó un espectáculo simplemente circense. Como relató por twitter un cronista de TN presente en el lugar, de los 513 diputados sólo 100 podrían mostrar un legajo no manchado por la corrupción; a 10 de ellos les cabe directamente la calificación de asesinos. Esto explica que el pedido de juicio político contra la presidenta se base en denuncias sobre las llamadas “"pedaleadas", es decir el maquillaje de la cuentas públicas y la creación de partidas presupuestarias sin autorización del Congreso para esconder el déficit. Se trata de una práctica común, a la cual también recurrió en el pasado el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, quien a pesar de ello se encontró entre los principales promotores del impeachment.

Aunque pueda resultar llamativo, no figuraron entre los cargos contra Dilma las denuncias de corrupción que envuelven a Petrobras y a su red de contratistas y constructoras. La omisión tiene una explicación: los diputados que votaron el impeachment cargan sobre sus espaldas con denuncias comprobadas sobre estos hechos. La lista la encabezan el presidente de la Cámara de Diputados, Cunha, que se encuentra en rebeldía con la Justicia al no presentarse amparándose en los fueros, e incluso alcanzan hasta el vicepresidente Temer. Existen fundadas razones para aseverar que la premura para votar el impeachment responde al interés de asegurar su propia impunidad.

El volumen de la votación favorable al impeachment superó todos los pronósticos. Los 367 votos superaron con creces los 342 (dos tercios) necesarios para aprobar la moción. Los medios de prensa difundieron que los diputados que estaban en duda se volcaron a favor del juicio político debido a la presión ejercida por empresarios poderosos. Es que la clase capitalista brasileña trabajó abiertamente a favor del impeachment. Un dato decisivo fue el pasaje al campo del golpismo de la burguesía industrial de San Pablo, otrora una base social del gobierno del PT, que está siendo arrasada por la competencia de China, especialmente en el campo de las grandes siderúrgicas.

A pesar de que el golpe en marcha pretende enarbolar las banderas de la lucha contra la corrupción, la clase capitalista lo apoya para luego frenar los procesos que alcanzan a innumerable cantidad de grandes empresarios. El principal de todos, Odebrecht, actualmente en prisión, se ha sumado a la llamada “delación premiada” para reducir su pena y blindar a la empresa de las consecuencias patrimoniales que traerá la revelación de las coimas pagadas. La función de un gobierno de Temer será frenar estas investigaciones, que ponen en jaque al régimen político brasileño y a la propia clase capitalista.

La derrota parlamentaria de Dilma es la expresión política de la bancarrota económica en la que se encuentra Brasil. La deuda pública alcanza el billón de dólares, lo que equivale al 80% del PBI. La deuda privada ronda los U$s 300.000 millones. La otrora joya del capitalismo brasilero, Petrobras, concentra una deuda de U$s 150.000 millones, en momentos en que su capital accionario se redujo en un 80% -U$s 10.000 millones en el último trimestre del año pasado. La alternativa de recurrir al rescate de China puso en alarma a la burguesía paulista, que ve el peligro de su propia liquidación. Para esta “burguesía nacional” la salida pasa por la entrega de Petrobras al capital internacional. El gobierno de Dilma dio pasos en ese sentido, al autorizar las concesiones de los yacimientos pre-sal, eliminando la exclusividad que tenía Pretrobras para explotarlos. Pero se trató de una medida tardía y a medias. El objetivo de los golpistas es pasar directamente a un sistema de concesiones a los monopolios privados internacionales, y desarmar la red de contratistas con la que el PT quiso “reconstruir la burguesía nacional” –el mismo planteo de Kirchner para crear el emporio de los Lázaro Báez y cía.

Junto con esta lucha despiadada por la propiedad y los negocios, la clase capitalista reclama un ajuste brutal contra los trabajadores. Está en juego una contra-reforma laboral, decenas de miles de despidos y un ajuste del gasto social estimado en U$s 40.000 millones de dólares. Todas las previsiones hablan de una nueva caída del PBI para este año y el siguiente, como consecuencia de la fuga de capitales, el retroceso del precio del petróleo, el derrumbe del consumo apalancado por el crédito, y una crisis bancaria en ciernes.

Mediante el impeachment, la burguesía y el imperialismo quieren instalar un gobierno de ajuste directo contra los trabajadores, pero nada indica que estén reunidas las condiciones políticas para ello. Un gobierno de Temer y Cunha, acosado por denuncias de corrupción en su contra, deberá probar su capacidad de derrotar a la principal clase obrera de América Latina. Las encuestas de opinión muestran el elevadísimo repudio que todos los partidos políticos tienen en el conjunto de la población.

La derrota sufrida por el PT en la Cámara de Diputados mostró que durante 4 mandatos consecutivos operó mediante un cogobierno con fuerzas de derecha y descompuestas, empezando por el partido más corrupto de Brasil, el PMDB. Que no haya podido reunir el tercio de votos necesarios para impedir el impeachment es una muestra categórica de este cogobierno. Quienes en el pasado le reclamaban al Partido Obrero y a la izquierda argentina que sigan el ejemplo de “construcción de poder” del PT ahora deberán hacer un balance de fondo. La corruptela generalizada con empresas como Odebrecht, y las alianzas con los Temer y Cunha, han conducido a una derrota bochornosa al Partido de los Trabajadores de Brasil.

Macri podrá festejar el resultado de la votación en el Congreso de Brasil. Es sabido que en la reciente visita de Obama, el tema ocupó el primer lugar de la agenda. Pero no debe festejar por anticipado. La bancarrota económica y política de Brasil responde a una quiebra capitalista internacional que envuelve también a la Argentina. Brasil expresa no solamente la declinación bochornosa del PT, sino a una crisis de régimen que envuelve al conjunto de sus partidos y a su organización. Pero ni los trabajadores de brasileños ni los argentinos han dicho su última palabra. Lo más importante aún está por venir.

Congreso de Trabajadores


La izquierda brasileña no ha jugado un rol político independiente en la crisis, oscilando entre una disolución en el PT y el planteo de nuevas elecciones (PSTU, Luciana Genro) levantado por sectores de la oposición. Este planteo, inclusive, podría ser recogido por el PT en caso de una asunción de Temer. No implica ningún avance en la conciencia de los explotados.

Planteamos un Congreso de los Trabajadores, electos en lugares de trabajo y en asambleas, que discuta una salida para el país, y para que la clase obrera emerja como factor político independiente.

Gabriel Solano Partido Obrero Argentina

lunes, 25 de mayo de 2015

La estatal Petrobras y el mayor escándalo de corrupción de su historia

Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas a remojar
La estatal Petrobras y el mayor escándalo de corrupción de su historia

Petrobras y la economía brasileña

Si la empresa más grande y principal inversionista de Brasil suspende pagos sería la mayor quiebra industrial de la historia. Petrobras era hasta hace poco un símbolo del Brasil en ascenso (pujante) hoy representa la vulgaridad, lo ordinario, la corrupción, tras el mayor fraude político de la historia de Brasil por los recursos que se estima fueron desviados entre los años 2004 y 2012, todavía no cuantificados pero con cifras de miles de millones de dólares para pagar sobornos y financiar campañas políticas.

El saqueo ha provocado que las acciones de la estadal petrolera cayeran en 37% al cierre del 2014 y la empresa bajara su valor en 29,000 millones de dólares y detonara una crisis política para la presidenta Dilma Rousseff. Petrobras es la petrolera más endeudada del mundo, el jefe recién designado de la petrolera Aldemir Bendine dijo que la deuda no era tan alta como parece, dada la capacidad de la firma para generar ingresos, pero solo el hecho de su nombramiento provoco una caída del 5% de las acciones, Bendine viene de ser el presidente del Banco do Brasil y por lo tanto viene del entorno de confianza de Dilma, asi como lo era Graça Foster la presidenta de Petrobras dimitida

En pocos números y altas cifras, esta desmadre conocido como el Petrolao produjo que el plan quinquenal de inversiones por valor de 221.000 millones de dólares se viniese abajo, si le sumamos una deuda de 130.000 millones de dólares y la abrupta caída del precio del crudo la empresa aun no termina de pisar fondo. La caída del real brasileño a su nivel más bajo desde 2004 lo empeora debido al pago de la deuda de la petrolera, buena parte en dólares.

El Petrolao extiende su desastre a la economía brasileña. Petrobras anunció la venta de activos entre 13.000 y 15.000 millones de dólares entre 2015 y 2016, la reducción de los planes de inversión en 16.000 millones, los despidos superan a más de 30 000 trabajadores y la caída arrastra también a las más grandes empresas de la construcción que podrían ir al default, debido a dificultades de las empresas brasileñas para colocar deuda en el mercado internacional. Goldman Sachs calcula que los bancos brasileños tienen una exposición al sector petrolero de unos 40.200 millones, la mayoría a Petrobras. La compañía representa el 10% de la inversión del país y la decisión de aplazar pagos a proveedores ya ha provocado la bancarrota de alguna de sus contratistas. La petrolera y sus proveedores suponen entre el 15% y el 20% del PIB de Brasil.

Bridgewater, el mayor fondo de alto riesgo del mundo, comparan una hipotética quiebra de Petrobras con la que vivió Rusia a finales de los años 90 y alertan de que sería la mayor bancarrota industrial de la historia. “Si Petrobras cae, las pérdidas infligidas a los grandes bancos públicos provocará tal conmoción financiera que el Gobierno tendrá que acudir al rescate del sistema financiero, con pérdidas no menores a los 60.000 o 70.000 millones de dólares”, sostienen.

Sobre el socorro por parte del estado, dadas las dimensiones de la empresa, un rescate público dispararía el déficit, pondría en riesgo la calificación crediticia del país y amenazaría la sostenibilidad de una economía que ya se encuentra en números rojos. Para maniobrar en este difícil escenario la compañía subió el precio de los combustibles en Brasil por encima de la media internacional, y así ha conseguido una de sus pocas cifras positivas: 112.000 millones de dólares de facturación, un 10,6% más

El presidente de Petrobras, Aldemir Bendine, por fin presentó los resultados, que contaron con la auditoría de PricewaterhouseCoopers (PwC) después de meses de retrasos e inquietud entre los inversores, esta misma (PwC) se negó a finales del 2014, a dar el visto bueno a las cuentas por la dificultad a la hora de cuantificar el desfalco. Petrobras informó que había registrado pérdidas por 7.174 millones de dólares en relación al 2013, su primer balance en rojo desde 1991. Petrobras comunicó también una desvalorización de activos (impairment) por 14.813 millones de dólares, entre otras cosas por la postergación de proyectos de refinería y la caída del precio internacional del petróleo. Aldemir Bendine, alertó que las cifras podrían ser revisadas a la baja si surgen indicios de más robos en las investigaciones en curso.

Un dia antes de conocerse los resultados, la presidenta Rousseff abogó por Petrobras y las constructoras implicadas en el escándalo temiendo un efecto dominó sobre la economía, lastrada por la desaceleración y la inflación. "Tenemos que cerrar las puertas a la corrupción. No podemos, de manera alguna, cerrar las puertas para el crecimiento, el progreso y el empleo", sostuvo la presidenta ante su equipo de ministros.

Rousseff remarcó que la lucha contra la corrupción "no puede significar la destrucción de empresas privadas" y "esenciales" para la economía brasileña, -hundida con crecimiento casi nulo-, y pidió que el castigo recaiga en los directos responsables del caso y no en las instituciones. No tiene un pelo de tonta, sabe para donde apuntar. Para nosotros el nacionalismo, el populismo, el progresismo dentro, como están, del capitalismo no tienen futuro.

viernes, 21 de febrero de 2014

Venezuela: Golpismo gorila y autogolpe chavista


Comunicado del Partido Obrero de Argentina
Venezuela: Golpismo gorila y autogolpe chavista

En menos de diez semanas el chavismo pasó de la victoria electoral en las elecciones municipales a una crisis política, cuyo desarrollo lleva inevitablemente un cambio de régimen político; ni el oficialismo puede seguir gobernando en los términos que lo venía haciendo, ni la oposición encuentra una metodología que la mantenga unificada. Ocurre que la desorganización económica ha alcanzado proporciones gigantescas, que borran en la práctica el alcance de aquellas elecciones, cuando la oposición fracasó en el propósito de convertirlas en un plebiscito que produjera una caída del gobierno. Se ha creado un impasse gigantesco en su conjunto. El gobierno triunfante es incapaz de detener la marcha implacable del derrumbe de la economía y la irrupción consiguiente de un estallido social, mientras a la oposición acicateada por este derrumbe social viene de una derrota político-electoral, que ha acentuado la división en sus filas. El desabastecimiento alcanza al 30% de la oferta de productos y la industria y las importaciones se paralizan como consecuencia de una situación cambiaria terminal, porque el gobierno no puede ofrecer divisas a los tipos de cambio legales, porque provocaría una hemorragia financiera por la vía del mercado paralelo.

El inmovilismo del gobierno ha sido explotado por el ala derecha de la oposición, que entiende que no hay margen para esperar a la convocatoria de un referendo revocatorio del presidente Maduro, en 2016, cuando lo habilita la Constitución. Esta vieja fracción de derecha de la oposición gorila, ha desechado la tesis del jefe de la oposición, Henrique Capriles, para quien no hay posibilidad de inclinar la balanza política en la calle, en tanto no se produzca una deserción de la masa de la población que sigue respaldando al chavismo. Las movilizaciones que comenzaron a principios de febrero, a partir del agravamiento de la inseguridad en los ‘campus’ universitarios donde prevalece el movimiento estudiantil opositor, le ha dado la razón a todo el mundo: el inmovilismo del gobierno ha creado una situación explosiva; el ritmo de la crisis no habilita una posición de espera; la oposición no ha ganado para su campo a la masa chavista; el gobierno responde con un aparato de represión legal y paralegal, que muestra el vaciamiento de su base popular.

Como ocurre en una posición de ‘zugzwang’, en el ajedrez, no se puede mover ninguna pieza. De ahí que se ofrezcan salidas bizarras, como la del teórico del ‘socialismo del siglo XXI’ Hanz Dietrich, que ha llamado a formar un gobierno de coalición con Capriles, o la propiciar una mediación internacional. La posibilidad de un golpe gorila está fuera del radar, por más que la invoquen D’Elia o el ex vicerrector de Schuberoff, Atilio Borón, porque las armas las tienen las fuerzas armadas controladas por el chavismo y porque Obama tampoco lo impulsa. Al gobierno norteamericano le interesa, en primer lugar, que el presidente colombiano Santos sea reelecto y que prosiga la negociación de paz con las Farc. El triángulo del golpismo gorila está formado por el ahora detenido Leopoldo López, por el paramilitar colombiano Uribe y por los fascistas norteamericanos del Tea Party. Se trata de un menú indigesto incluso para la burguesía mundial y los principales gobiernos imperialistas. Quienes están obligados a impedir que la situación venezolana degenere son, especialmente, Cuba, Brasil, Argentina y, en última instancia, Colombia. Raúl Castro y Dilma Roussef no solamente tienen un punto de encuentro en las crecientes inversiones brasileñas (constructoras, petroleras) en Cuba sino en los gobiernos de El Salvador y Nicaragua, que deben bastante a la maquinaria electoral que Brasil viene usando con éxito en diversos países.

Las alternativas que podría negociar el tándem lulo-castrista son, sin embargo, limitadas. Venezuela enfrenta una crisis económica y social fuera de lo corriente. El ‘ajuste’ que plantea su desequilibrio financiero es enorme; Venezuela necesitaría un gran financiamiento internacional, que estaría condicionado a que su gobierno ponga un freno brutal al sistema de planes sociales. El ‘ajuste’ se convertiría en un ‘harakiri’ para el chavismo; sería incompatible con el gobierno y el régimen político vigentes. Una posibilidad de golpismo oficial retomaría una alternativa ya mentada en la prensa internacional en el pasado reciente, o sea la de un gobierno transicional de militares chavistas, encargado de una normalización política. Sería una especie de golpe de Jaruzelski, el militar polaco ‘comunista’ y ‘prosoviético’, que presidió, precisamente por eso, la transición de Polonia al capitalismo y a la Otan. La oposición gorila lo recibiría con un gran repudio, por supuesto, pero por sobre todo con una aun mayor expectativa, porque un golpe de esa característica habría minado en forma irreversible la autoridad histórica del movimiento bolivariano. D’Elia y Borón saludarían con regocijo, en un caso así, lo que, en su ignorancia, sería el sepulcro del chavismo.

La perorata ‘cristinista’ de que “los extremos se juntan”, podría encontrar en Venezuela una confirmación inédita, pues las marchas opositoras, con un definido propósito golpista, solamente podrían materializarse en el caso de que el propio chavismo oficialice un estado de excepción, o sea de arbitrariedad estatal. Las reivindicaciones estudiantiles opositoras son justas; es lamentable que no las hayan levantado, en Venezuela, las juventudes ‘socialistas’, como en Argentina sí las levanta la Fuba – y priva, de paso, a la derecha de un arma de demagogia popular. Nos referimos a las movilizaciones contra las violaciones, intentos de secuestros y secuestros efectivos de universitarias, atropellos criminales que cuentan, en Argentina, con complicidad policial. Lo mismo vale para la lucha contra el desabastecimiento y contra la carestía o contra el enriquecimiento descomunal de los capitalistas amigos y los sobreprecios de obras públicas. Pero, al revés de lo que ocurre en Argentina, en Venezuela, este movimiento tiene una dirección política de derecha y definidamente golpista. Esto es lo que importa a la hora de su caracterización. Al mismo tiempo, la represión criminal por parte de grupos chavista paralelos, que son designados como “colectivos”, con la complicidad del poder político, pone al desnudo una tendencia reaccionaria y fascistizante del oficialismo, cuya implicancia política es apuntalar la tendencia a la instauración de una dictadura. Las conspiraciones que impulsa la derecha, valiéndose de una demagogia democrática y popular, deben ser combatidas en primer lugar con la movilización de masas y, por sobre todo, con el pasaje del poder político y la estructura social a los trabajadores, a la clase obrera. Venezuela está gobernada por una camarilla política y económica y por la llamada ‘boliburguesía’.

Fruto de la crisis se están desarrollando movilizaciones obreras, por ejemplo en la industria automotriz, en este caso encabezadas por la UNT[en realidad por la CBST, N.R.], dirigida por el chavismo. Los trabajadores exigen la nacionalización de la industria para asegurar los puestos de trabajo. Se trata, sin embargo, de una reivindicación insuficiente, esto a partir del fracaso impresionante de las nacionalizaciones chavistas, que han colaborado con el derrumbe industrial. Lo que importa es el control y la gestión obrera colectiva de la economía nacionalizada, lo cual implica un gobierno de trabajadores. Aun con estas limitaciones, ante las protestas patronales, tanto el poder judicial como la guardia nacional intervinieron contra los trabajadores. La burocracia sindical movilizó el domingo pasado a los trabajadores petroleros y automotrices para apoyar al gobierno. Un sector minoritario encabezado por dirigentes petroleros clasistas rechazó esta cooptación y convocó a un Encuentro Nacional Sindical y Popular de Sectores en Lucha para discutir un Plan Económico y Social de Emergencia y un plan de movilización nacional en defensa de los derechos de los trabajadores y el pueblo. El problema de la independencia política del movimiento obrero sigue siendo el problema fundamental de la situación política venezolana.

Jorge Altamira
21/02/2014




lunes, 13 de enero de 2014

EEUU Y VENEZUELA PARTICIPARON EN MANIOBRAS MILITARES CONJUNTAS EN BRASIL


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

EEUU Y VENEZUELA PARTICIPARON EN MANIOBRAS MILITARES CONJUNTAS EN BRASIL

En noviembre pasado, durante 10 días, se realizó el mayor ejercicio militar aéreo conjunto en Latinoamérica, la Cruzex Flight 2013. En estas maniobras participaron entre otros, Venezuela y EE UU, junto a países “amigos” como Colombia, Chile y Canadá.

El ejercicio combinado Cruzex 2013, es una maniobra militar coordinada que simula un hipotético conflicto entre 2 o más naciones, en donde, dentro de la ficción del ejercicio, se crea una coalición de países amigos.

La delegación venezolana participó con 130 profesionales y equipos aeronáuticos, aviones de transporte y de caza. Brasil participó en el ensayo con toda su artillería aérea: aparatos F-5EM/FM, F-2000 Mirage, R/A-1 Falcao, Súper Tucanos, Hércules, E-99, Amazonas, BlackHawk, Súper Pumas y AH-2 Sabre. Por su parte, EE UU, Chile y Venezuela con cazas F-16. Los pilotos de Uruguay y Colombia participaron con aparatos A-37 Dragonfly. En la zona de las maniobras también participaron aeronaves IA-58 Pucará uruguayas, un C-5 Galaxy estadounidense y un avión de transporte chino Shaanxi Y-8 recientemente adquirido por la Fuerza Aérea de Venezuela.

De acuerdo con la FAB, la actividad busca fomentar la participación y la integración de las fuerzas armadas de los países que participan, con énfasis en la ¡unión entre las naciones!, no precisamente entre trabajadores.

El objetivo de los ensayos, dicen, es  la coordinación de las diferentes fuerzas aéreas en cualquier teatro de operaciones multinacional, así como poner a prueba la eficacia de las unidades de combate y las habilidades los efectivos. También se trata de un período de convivencia e intercambio de conocimientos técnicos y tácticos entre militares de ocho países americanos.

Durante esos días, las “Fuerzas Azules” se enfrentaron virtualmente contra las “Fuerzas Rojas” (el enemigo). De esta manera, los cazas norteamericanos y venezolanos F-16 defendieron el mismo objetivo, junto a los Súper Tucanos ecuatorianos. ¿Qué tal?

Cruzex, organizada por Brasil desde 2002 con el fin de afianzarse como una potencia militar, imaginamos es para mostrárselo a sus socios del ALBA o Mercosur, con la ayuda de sus socios norteamericanos y otros colaboradores de su patio trasero.

Quizás la lucha de los compañeros de Pérez Becerra y Julián Conrado estará tomada en cuenta en estos encuentros de “países amigos”.

La lucha es por la Unidad Socialista de América Latina, las cual sólo será conquistada por los trabajadores a través de sus propios gobiernos.


jueves, 14 de noviembre de 2013

BRASIL - Una quiebra “empresaria” que anticipa una bancarrota general


BRASIL
Una quiebra “empresaria” que anticipa una bancarrota general

La caída en desgracia de Eike Batista, con el pedido de intervención judicial de la petrolera OGX, la mayor empresa del grupo, representa la escala terminal del proyecto de Lula de poner en pie una burguesía de “grandes campeones nacionales”.

Sin fondos para cubrir sus compromisos, OGX fue forzada la semana pasada a entrar con un pedido de quiebra preventiva, con deudas superiores a 5.000 millones de dólares. La petrolera anunció, asimismo, que interrumpiría la producción en la mayoría de sus yacimientos en la Bahía de Campos, por inviabilidad económica. La compañía fue removida de la Bolsa de Sao Paulo. Su valor de mercado, que había llegado a fines de 2010 a 43.000 millones de dólares, cayó a menos de 200 millones.

Entre 2004 y 2012, el grupo Batista (EBX) estructuró y abrió el capital de seis compañías: OGX (petróleo), LLX (logística), MPX (energía), MMX (minería), OSX (industria naval) y CCX (carbón y minería). Como la petrolera sería la fuente de recursos financieros para irrigar a todo el complejo, el desguace del grupo -que se inició en julio con el traspaso de MPX a capitales alemanes- es la única perspectiva realista, lo cual dejará sin cobrar sumas enormes a numerosos acreedores, incluidos grandes fondos internacionales.

El valor de las seis empresas llegó a ser estimado en cerca de 100.000 millones de dólares. Todas fueron creadas en sectores regulados de la economía, en base a “expectativas” de negocios y beneficios determinados por los estrechos lazos de Batista con el gobierno del PT. Eike atrajo ingentes inversiones antes de haber sacado siquiera una gota de petróleo.

El surgimiento de OGX lleva todas las características de la fase de la ‘post-crisis’ de 2008, cuando la política de expansión monetaria de la FED norteamericana multiplicó la especulación financiera, principalmente en las economías periféricas. Cuando la empresa abrió el capital ese año, Brasil recibía el investment grade (grado de inversión) por parte de los calificadores internacionales de riesgo.

Una aventura financiera

Además de captar recursos en el mercado financiero, OGX obtuvo créditos por 5.100 millones de dólares del BNDES (el banco de fomento del gobierno), que se convirtió en uno de sus mayores accionistas. Dilma Roussef apoyó esta aventura financiera cuando insinuó que la petrolera de Batista podría obtener acceso a la tecnología de Petrobras. Eike financiaba las campañas políticas de la coalición lulista y era el mayor propagandista del “milagro” brasileño. La fortuna personal de Batista, que había llegado en marzo de 2012 a 34.500 millones de dólares, ahora simplemente se evaporó.

La mano del gobierno permitió a Batista vender parte de su paquete accionario en junio, poco antes de admitir una drástica reducción en la estimación de reservas en sus pozos. Entre los que quedaron con los papeles de deuda de OGX en la mano están grandes fondos internacionales como Pimco y BlackRock, entre otros. Grupos de inversores minoritarios anuncian procesos contra EBX y contra los órganos reguladores del mercado de capitales, que hicieron la vista gorda a las maniobras de Batista. La posibilidad de proceder a una refinanciación de la deuda está bloqueada por el rápido agotamiento del período post-crisis, y el ingreso en una etapa de aumento de las tasas de interés y de fuga de capitales hacia los países centrales. Los que prefieren ignorar el alcance de la crisis mundial, lo hacen a su propio costo.

Las derivaciones económicas de conjunto de este derrumbe aún no están claras. Entre los acreedores de EBX están grandes bancos comerciales, como Bradesco, Itaú, Santander y BTG Pactual, que vienen cortando gastos para formar un colchón preventivo contra las posibles quiebras en serie de las empresas del grupo. Según Thomson Reuters, estas empresas tenían una deuda líquida a fines de 2012 de 7.000 millones de dólares, pero se descuenta que es mayor. Los bancos estatales, BNDES y Caixa Económica, aún no informaron sus pérdidas vinculadas con esta bancarrota.

La insolvencia de OGX es sólo una parte del default en la deuda externa privada brasileña. Son crecientes los temores de que el déficit externo (aumento de la deuda externa privada) y al agujero fiscal (aumento de la deuda pública) de Brasil produzcan una fuga abrupta de capitales, que convierta a la burguesía nacional en un enorme Eike Batista.

Edgar Azevedo

miércoles, 28 de agosto de 2013

¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre

¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!

No se puede negar que el presidente Nicolás Maduro viene de las filas del sector obrero, que ha participado en las luchas del movimiento popular. La discusión que se debe plantear en estos momentos es si su programa de gobierno y sus acciones se enmarcan dentro de la defensa de los intereses de la clase de donde proviene y de las grandes mayorías. Pongamos algunos ejemplos y comparémoslos con la situación venezolana.

Luis Ignacio Lula Da Silva, dirigente sindical de uno de los sindicatos más fuerte en Brasil (sindicato de los trabajadores metalúrgicos), luego que el pueblo y los trabajadores lo llevaron al poder, su gobierno lo dedicó única y exclusivamente a recomponer y fortalecer al quebrado sistema capitalista burgués, que hundió en la pobreza y la miseria a más de 42 millones de brasileros y brasileras que cifraron su fe en Lula por éste venir del sector de los explotados y empobrecidos de ese país. Es decir que Lula, a pesar de venir del sector explotado y oprimido, a pesar de venir de un partido que se hace llamar de los trabajadores, terminó gobernando para los ricos.

Una gran cantidad de latinos, afro descendientes y ciudadanos norteamericanos, llevaron a Barak Obama en primera instancia porque creyeron que por ser un afro descendiente, gobernaría y le solucionaría sus principales problemas; es decir que votaron por Obama por su color, pero no tomaron en cuenta que representa (igual que cualquier blanquito de ojos verdes o azules) los intereses de la ultraderecha fascista, imperialista e intervencionista de los Estados Unidos.

Tomamos como punto de referencia estos dos ejemplos, con el objetivo de demostrar que no importa la raza, ni el sector social de donde venga un presidente o presidenta de un país, sino los intereses que estos representen, en el caso de Lula y Obama, ambos representan los intereses económicos de los oligarquías de sus países. Estos comentarios obedecen a que Nicolás Maduro dice ser un presidente obrero; como encargado del gobierno por la enfermedad de Chavez la primera medida que tomó fue devaluar el bolívar, como presidente electo se niega a discutir las contrataciones colectivas de todos los trabajadores de la administración pública, mientras los patronos y comerciantes hacen de las suyas violentándole los derechos a sus trabajadores. Las inspectorías y los tribunales del trabajo, se hunden en la inoperancia atiborrados de cientos de demandas de los trabajadores, sin tener repuestas de las mismas. La situación económica y el proceso de retroceso en el que se enmarca el país, es la mejor demostración de que NO nos gobierna un obrero, y que el sistema social sigue siendo capitalista. La actuación del gobierno, acompañada de la corrupción campante, nos pone en peligro de que se monte en el poder la derecha fascista, venga de donde venga, para terminar de concluir la farsa.

Para contrarrestar estas posibilidades, lograr avanzar y construir el verdadero poder obrero, hay que evitar que la derecha de Capriles y su mesa de la unidad o la derecha en el gobierno, más tarde se den la mano y descarguen su poder en contra de los pocos derechos que todavía mantenemos.

Ante un gobierno antiobrero, que le está poniendo en bandeja de plata el gobierno a la ultraderecha y a los militares, hacemos un llamado a la organización y la movilización de los sectores populares y los trabajadores por un salario mínimo equivalente a la canasta básica familiar, y contra la desmejora o falta de servicios, contra la corrupción, la inflación, la escasez y inseguridad; somos el pueblo y los trabajadores los que tenemos la tarea y la obligación de no permitir que la ultraderecha de Capriles, ni la derecha populista desde el gobierno de Maduro, nos hundan en la miseria, el hambre  y el desempleo.

Héctor Parra

jueves, 25 de julio de 2013

Un Papa militarizado (la soga y el ahorcado)


Un Papa militarizado (la soga y el ahorcado)

Es bajo una protección bastante poco divina que Francisco inició su visita a la bella Rio de Janeiro. Las crónicas dan cuenta de que la “cidade maravilhosa” recibió al Papa “absolutamente militarizada”. El cuadro es el de un “escenario de guerra”: a los 13.700 efectivos de las Fuerzas Armadas y federales se agregaron otros 14.000 soldados de la policía militar “estadual” (provincial).

Se ve que el mensaje que el obispo de Roma dijo aportar requiere una custodia bastante poco celestial: “Semejante emplazamiento de hombres armados hasta los dientes tiene como objetivo la ‘disuasión’ no tanto de los eventuales terroristas como de los manifestantes que se pueden animar a aparecer en los actos que protagonice el líder católico” (Clarín, 20/7). No se trata de una improvisación: el secretario de Seguridad carioca planteó que las fuerzas de seguridad implementaron una “nueva estrategia” a partir de las multitudinarias protestas recientes en el país vecino. En estas movilizaciones, en particular en Río, la novedad fue que muchachos y chicas de la clase media manifestaron con jóvenes de las favelas, “unidos en la bronca común contra el gobernador por la brutal represión que descargara contra la movilización popular” (ídem). Nada improvisado: un habitante de la mayor favela de Río que visitará Francisco en estos días declaraba a la prensa que el temor por la dictadura de los narcos había sido sustituido, hace tiempo, por la dictadura de la policía que ocupó el territorio (rediseñando los acuerdos entre narcos y uniformados).

Nada de esto es desconocido por Bergoglio. Los hombres del Vaticano que diseñaron el viaje admitieron que el Epsicopado brasilero trazó la “línea”: buscar un “equilibrio” que evite ahondar el abismo abierto entre las masas y el gobierno de Dilma. Este papel de “rescatista” del Papa no es un favor gratuito: los hombres del clero necesitan del poder político para rescatar a una Iglesia que reúne en Brasil a la mayor cantidad nacional de feligreses del mundo, pero que se encuentra en un feroz retroceso. En las tres últimas décadas, el porcentaje de los que se declaran católicos cayó de más de un 90% de la población a menos de un 70. Bergoglio fue a Brasil a “intentar darle nueva vida a la Iglesia”, admitió su biógrafo y amigo connacional Sergio Rubin. Detrás de la fastuosa cobertura mediática se oculta, por lo tanto, el derrumbe que deben pilotear los dos “actores” de este encuentro: el jefe de la Santa Sede y la devaluada sucesora de Lula, temerosa de aparecer en público para no quedar expuesta al repudio. Hay algo en este escenario que recuerda el aforismo sobre la soga que sostiene al ahorcado.

Vaticano

Es que son tiempos de crisis. No había puesto Bergoglio el pie en el vuelo de Alitalia a Brasil cuando un renombrado vaticanista italiano –Sandro Magister– del semanario L’Espresso puso en blanco sobre negro los oscuros antecedentes de monseñor Batista Ricca, un amigo de Bergoglio, nombrado semanas atrás para poner orden en los criminales negocios del IOR, el Banco Vaticano. Resulta que Ricca fue embajador del Vaticano en Uruguay desde 1999, a donde llevó a su pareja, un capitán suizo llamado Haari. “La intimidad entre Ricca y su amante escandalizaba a obispos, sacerdotes y laicos; incluso a las monjas que se ocupaban de la Nunciatura rioplatense”. Para tapar el caso, don Ricca fue transferido a Trinidad Tobago, desde donde más tarde regresó al Vaticano. Mientras tanto, la “curia romana” se encargó de limpiar el prontuario del hombre y ahora se dice que todo fue un “complot” contra Francisco. Ay, mi Dios (si existiera). El colapso vaticano tendrá proporciones gigantescas. Tan grandes como las concentraciones que se anuncian ahora en las playas, por donde anduvo la garota de Ipanema.


Pablo Rieznik

Brasil: lo que está y lo que se viene


Brasil: lo que está y lo que se viene

El paro general del 11 de julio no fue una continuidad de las masivas movilizaciones populares de junio. Muy parcial en la mayoría de las grandes ciudades, casi inexistente fuera de ellas, no consiguió parar –con excepción de Porto Alegre– el sistema de transportes. Los pocos cortes de rutas y avenidas fueron realizados por un número pequeño de personas. Las manifestaciones callejeras fueron muy bajas en relación a las multitudinarias marchas de junio: 8 mil personas, como máximo, en la Av. Paulista (San Pablo). Buena parte de los manifestantes había recibido dinero para participar y hasta un extra si ayudaba a cargar una bandera o cartel. La jornada, sin embargo, había sido convocada por las siete centrales sindicales del país, algunas (CUT, Fuerza Sindical) con enormes recursos financieros. En los pocos lugares en que hubo actividades combativas (Fortaleza, Porto Alegre, San José dos Campos, Belém, Natal), fue notoria la actividad de la CSP-CONLUTAS, a pesar de que sólo representa el 2 por ciento del movimiento sindical.

El PSTU, sin embargo, concluyó que “el 11 de julio fue la continuidad de las manifestaciones de junio” (Opinión Socialista, 17/7), lo que ni el estudiante menos informado se atrevería a decir. Los movimientos responsables de las jornadas de junio, el MPL en primer lugar, ignoraron el paro. La CUT, a su vez, pagó a sus “manifestantes” para que cargaran banderas (industrialmente confeccionadas) de apoyo al gobierno, las que dominaron los actos públicos (en junio, no se vio ninguna siquiera parecida).

La respuesta de Dilma Rousseff a “la voz de las calles” quedó reducida a la nada. La promesa de consagrar el 100 por ciento de los royalties del petróleo de alto mar (menos del 8 por ciento de la renta petrolera, en manos del capital privado internacional) fue mutilada y postergada por el Parlamento. La “reforma política”, anunciada como asamblea constituyente y después reducida a una modificación reaccionaria de un par de mecanismos electorales, fue simplemente enterrada en el Congreso Nacional. Dilma, que no tuvo tiempo para ir a la reunión de la Dirección Nacional del PT, lo tuvo para recibir públicamente a un representante parlamentario del PSOL, quien le manifestó su apoyo. Frente al obvio vendaval de críticas, el PSOL emitió un comunicado distanciándose de su diputado, pero apoyando la (enterrada) reforma política. Los principales partidos de izquierda se han puesto en la ruta de la divergencia o la colisión con el movimiento popular.

Lula salió de su mutismo (desde las páginas del New York Times), para caracterizar las movilizaciones como producto del progreso de la última década: los coches particulares habrían invadido las calles, entorpeciendo el transporte público. Ni una palabra sobre los lucros y los monopolios del transporte privatizado. Llamó también –era necesario– a una “renovación del PT”. La reunión de la dirección de éste, a mediados de julio, fue un episodio de crisis: manifestó su insatisfacción por la ausencia de Dilma y oficializó nueve listas para las elecciones internas del 10 de noviembre, con seis candidatos a presidente del partido. La izquierda del PT, un aparato ajeno al movimiento popular, apostó todas sus fichas en ese proceso.

Toda la porquería acumulada del Estado (régimen) brasileño está ahora apareciendo. Los poco más de 5.500 municipios del país usan nada menos que 510 mil “cargos de confianza” (ñoquis), muchos con salarios mensuales superiores a los 10 mil dólares. Mientras tanto, profesores y médicos municipales padecen salarios de hambre, para no hablar de la infraestructura. La corrupción y la crisis económica se cruzan en el BNDES, el banco estatal cuya cartera de créditos al sector privado aumentó de 25,7 mil millones de reales (12 mil millones de dólares) en 2001 a 168,4 mil millones de reales (84 mil millones de dólares) en 2010, con una tasa decreciente de la inversión privada, actualmente igual a cero. La mayoría de las empresas beneficiadas registra pérdidas o se encuentra en quiebra. La más importante es la EBX de Elke Batista, el “capitalista de Lula”, beneficiaria de 10,5 mil millones de reales de dinero público. La crisis capitalista está iluminando el agujero negro de la corrupción brasileña.

El papa Francisco viene al “más grande país católico del mundo”, en el que la proporción de católicos cayó del 92% en 1970 al 65% en 2010, en beneficio de las mafiosas sectas evangélicas que han gobernado el país en la última década junto al PT. Viene también a contener el movimiento juvenil, desviándolo. También para llamar al gobierno petista a “escuchar la voz de la calle” –abriendo más espacio para la Iglesia católica y reduciendo el de los evangélicos. Los “teólogos de la liberación” (los hermanos Boff, Frei Betto) se sumaron calurosamente a esa operación político-religiosa. El Vaticano le metió la cuenta de los inmensos gastos papales en Brasil al Estado y los evangélicos presionaron al gobierno para que los redujera, en una contienda pública. La izquierda, aquí, mira para otro lado.

Frente al inmovilismo político, el PMDB busca transformarse en el eje del régimen, reafirmando su alianza con el PT y el apoyo a Dilma, al mismo tiempo que bombardea en el parlamento todas sus iniciativas políticas. En las actuales condiciones, es casi un juego de ruleta rusa. Las centrales sindicales han marcado un nuevo paro general para el 30 de agosto. Aislado y sin conexión con cualquier plan de lucha de conjunto, la jornada será un nuevo saludo a la bandera. La juventud en lucha anda por otros caminos. Después de Belo Horizonte, los jóvenes de Porto Alegre –organizados en un “Bloque de Lucha” –, ocuparon la alcaldía, de la que sólo se retiraron mediante un compromiso escrito de pasaje gratuito en ómnibus y trenes para estudiantes y desempleados, sin desgravación impositiva de las empresas concesionarias. El caldo está fermentando. La victoria por puntos en el primer round puede transformarse en nocaut del gobierno en los próximos asaltos.


Osvaldo Coggiola

lunes, 15 de julio de 2013

Brasil: entre Turquía y Egipto


Brasil: entre Turquía y Egipto

Junio quedará en la historia por la realización de manifestaciones de masas simultáneas en más de 600 ciudades, por primera vez en todo el territorio de Brasil. Ahora, retorna a la agenda pública la crisis económica y política. El tarifazo de los transportes fue anulado en todas las ciudades, incluso en las que no hubo manifestaciones. El pavor de gobernadores e intendentes fue memorable. El gobierno nacional, inicialmente paralizado, ha respondido con una propuesta de “cinco pactos” (que ya nadie recuerda) y con la promesa de consagrar el 100% de las regalías del petróleo de aguas profundas a la salud y la educación –o sea apenas un 8% de la renta petrolera. A su vez, el Senado le recortó un 56,3%. El Congreso anunció desgravaciones impositivas para las empresas de transporte, para compensar la anulación de los aumentos de tarifa.

En su pánico inicial, el gobierno propuso un plebiscito popular para convocar una “asamblea constituyente para una reforma política”, lo que luego se transformó solamente en un plebiscito sobre elecciones y partidos, y más tarde en un referendo sobre cinco tópicos acerca del sistema electoral. La improvisación no impidió que la izquierda “progresista” del PT o de algún otro partido “de izquierda”, para no hablar de una intelectualidad izquierdosa, apoyara con entusiasmo el engendro concebido para desmovilizar al pueblo. La explosión popular provocó una derechización aún mayor de la izquierda brasileña.

El gobernador de Rio Grande do Sul, Tarso Genro (PT) abrió un sitio de Internet para recibir sugerencias de la población. El PSTU, único partido relevante de la izquierda clasista, cambió, en su espacio gratuito de televisión, el rojo predominante de su color habitual por el “verdeamarelo”, incluyendo un símbolo que algunos compararon con el de la Confederação Brasileira de Futebol. El PSOL reaccionó en direcciones disparatadas, según la tendencia que integra su desintegrado panel. En estas condiciones, la propuesta de un “frente (electoral) de izquierda” (para 2014), reiterada en TV por el PSTU, carece de contenido. Se observa una acentuación del divorcio entre la izquierda y la situación del país, ni hablar de las masas.

La “reforma política” propuesta por el gobierno es una farsa reaccionaria. Sus aspectos principales son el financiamiento público exclusivo de las campañas electorales y el voto en lista sábana. Con esto pretende continuar con las operaciones para salvar de la cárcel a la cúpula lulista del PT y de aliados del PMDB por un sonado caso de corrupción (mensalao), armado para asegurar una mayoría parlamentaria permanente al gobierno de coalición.

La reforma no toca la extinción del Senado o la reducción del mandato de senador (ocho años), no promueve la elección popular de jueces y fiscales, ni deroga la vergonzosa Ley de Amnistía, que declaró impunes para siempre a asesinos, torturadores y ladrones comprobados del régimen militar. Por no hablar de la militarización de las policías, que matan impunemente (poseen fuero judicial y tribunales propios). Que la izquierda apoye esta porquería revela el nivel de su bajeza.

La oposición parlamentaria negocia a cuentagotas en función de desgastar al gobierno de coalición PT-PMDB o hasta de provocar la renuncia anticipada de Roussef, cuya “popularidad” cayó al 27%, en cuyo caso asumiría el vice o el presidente de la Cámara (ambos del PMDB). El “golpe” sería el de los aliados que el PT abrazó y aduló en los últimos diez años. La crisis económica acelera los plazos. El crecimiento del PBI, previsto inicialmente en más de 3,5%, ya ha sido reducido a menos del 2% (abajo del crecimiento demográfico, lo que provocará una nueva caída del PBI per cápita). El aumento de las tasas de interés, cediendo a la presión del capital financiero, no logra impedir la fuga de capitales, y ha aumentado la deuda pública al punto de provocar el recorte suplementario de 15 mil millones de reales del presupuesto (afectando, claro, salud y educación…) para cumplir con la meta fondomonetarista de superávit primario. Compárese con el previsto superávit comercial de 6,5 mil millones de reales (10% del superávit de los “años de oro” de Lula) después de haber transformado todo el sistema productivo y de obras públicas para hacer del país una plataforma exportadora.

La economía brasileña, como ya lo dijimos, es una bomba de tiempo. Ahí está el destino del “grupo (holding) X” del “empresario nacional” de Lula/Dilma, Eike Batista (ex 8º fortuna del mundo, actualmente fuera de la lista de las primeras 200), cuyas empresas perdieron 90% de su valor bursátil en los dos últimos meses. Vinicius Torres Freire, principal comentarista económico de la Folha de S. Paulo, afirmó que hay una “huelga de inversiones” del sector privado desde 2012. Las masas están votando con los pies en la calle, la burguesía con el bolsillo.

El paro tardío del 11 de julio convocado por las centrales sindicales por “mayores inversiones en sanidad y educación; aumento de salarios para los trabajadores; reducción de la jornada de trabajo; apoyo a la reforma agraria y transporte público de calidad” (reivindicaciones que Dilma Rousseff ni se tomó el trabajo de escuchar en la entrevista que mantuvo con los sindicatos) está presidida por la defensa de la reducción de las tasas de interés, una reivindicación de la burguesía endeudada. El paro aislado intenta desviar la rebelión popular y ponerse a la cabeza de las negociaciones de su agenda –como recurso último para salvar al gobierno del derrumbe capitalista. CONLUTAS, la pequeña central sindical clasista, se sumó al paro sin criticar su finalidad desmovilizadora.

Las tendencias al derrumbe financiero, que se manifiestan en la salida de capitales del más importante de todos los “mercados emergentes” (después de China), pasan ahora a ser el principal combustible de una segunda vuelta de movilizaciones populares –probablemente al margen de las organizaciones sindicales tradicionales.


Osvaldo Coggiola