Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 22 de marzo de 2016

Y EN ESO LLEGÓ OBAMA Adónde va Cuba


Y EN ESO LLEGÓ OBAMA
Adónde va Cuba


Pocas cosas clarifican mejor la llegada de Obama a Cuba que el apoyo que recibió ayer nada menos que de parte de Donald Trump en una entrevista de la CNN. Casi a la defensiva, el magnate de verbo fascistoide protestó contra el reclamo por parte de Cuba de un resarcimiento de centenares de miles de millones de dólares debido los perjuicios ocasionados por seis décadas de bloqueo económico y militar. Trump ya ha puesto el ojo, como es obvio, en los desarrollos hoteleros e inmobiliarios que ofrece el turismo en Cuba y el levantamiento de las restricciones al uso del dólar por parte del gobierno norteamericano. Pero la adhesión va más allá de los negocios propios de este hombre, porque, como lo destaca ayer The Wall Street Journal, la preocupación del capital estadounidense es la penetración económica de China, cuyo comercio con la Isla ha crecido alrededor del 60% en los últimos nueve meses.

Carácter estratégico

El ritmo que ha impreso a los acontecimientos esta rivalidad, no debe oscurecer el carácter de conjunto del acercamiento EE.UU-Cuba. Es un proceso que tiene más de dos décadas, incluso antes. Ha habido varios acuerdos para regular los problemas inmigratorios y la cuestión del terrorismo – incuso cuando Cuba figuraba en una lista de naciones terroristas de EEUU. La colaboración entre ambos estados adquirió un carácter estratégico con la negociación entre el gobierno de Colombia y las Farc, que tienen lugar precisamente en La Habana. Una de las primeras definiciones del gobierno ‘uribista’ de Argentina, por medio de la canciller Malcorra, fue apoyar esas negociaciones, como antes lo había hecho el Papa – un mediador de la normalización diplomática entre ambos estados. A esa misma mesa negociadora fue llevada Venezuela, que enseguida ‘normalizó las relaciones con el gobierno colombiano de Santos. La cuarentena contra Cuba se había convertido en el último obstáculo para el desarrollo de un nuevo tipo de intervención política del imperialismo yanqui en América Latina. La ‘pax cubana’ ha permitido a la administración Obama explotar a su favor los golpes ‘parlamentarios’ en Honduras y Paraguay, y, ahora, el derrumbe de los gobiernos bolivarianos. La ‘distensión’ política-diplomática sirvió a la mayor eficacia de la intervención norteamericana en América Latina. Después del conocimiento de la ‘pinchadura’ de telefónica e informática de Petrobras, revelada por Wikileaks, es claro que la operación Lava Jato que se va a llevar puesta a Dilma Roussef fue instrumentada desde Estados Unidos – uno de cuyos objetivos es el desmantelamiento relativo de Petrobras, como lo viene haciendo el gobierno en funciones, y la privatización integral del negocio petrolero en Brasil, como ya lo está discutiendo el Senado de ese país.

La tendencia a la reintegración de Cuba al sistema político latinoamericano es de larga data y bien anterior a la disolución de la Unión Soviética. La movida que comenzó con el apoyo al gobierno chileno de Allende y al de Perón, fue interrumpida por el ciclo de golpes militares. En lugar del frente guerrillero internacional, que fue la OLAS, en 1989 surgió el Foro de San Pablo, que en 1993 adoptó el programa de la “economía de mercado”. En el seno del Foro comenzaron las primeras “negociaciones de paz” en Colombia. En 1994 se debatió incluso una política de acuerdos con el gobierno de Clinton. Esta estrategia integracionista se manifestó, por sobre todo, en ocasión de la Revolución Sandinista, cuya dirección fue presionada a no seguir el rumbo de la Revolución Cubana. Luego se expresó en los diversos “acuerdos de paz” que pusieron fin a las guerras civiles en El Salvador y Guatemala. Las fechas de estos acontecimientos coinciden con el llamado “periodo especial”, cuando Cuba quedó asfixiada económicamente con la ruptura comercial de parte de la Rusia restauracionista. A mediados de los años 90, el ejército de Cuba habría tenido reuniones mensuales con sus contrapartes estadounidenses en la base naval de EE.UU. en Guantánamo.

En todo este período, la economía cubana pasó a depender del turismo y del capital extranjero – europeo – vinculado al turismo. Fue la expresión de un gran retroceso de las fuerzas productivas. El intento de convertir a Cuba en una plaza fuerte del capital europeo, adelantándose al norteamericano, no prosperó por el veto impuesto por EEUU, por un lado, y por las restricciones que imponía la estatización económica en Cuba. De la mano de Lula, Brasil hizo una fuerte incursión económica, en especial a favor de su pupila Odebrecht. En algún momento se pretendió, como Brasil, que Cuba fuera exportadora de etanol a partir de la explotación azucarera.

Clases en presencia

La política de desarrollar un mercado capitalista en un marco dominado por empresas estatales y un monopolio del comercio exterior, cobró un fuerte impulso a partir de tres medidas: la cesantía de centenares de miles de trabajadores, que han quedado como fuerza de trabajo disponible para emprendimientos capitalistas; la privatización del pequeño comercio, que pasa a absorber una parte del excedente económico estatal; y el establecimiento de una “zona económica especial” en el puerto de Mariel – que funciona como un experimento de probeta del capitalismo. Es casi un ‘replay’ de la ‘vía China’, a la cual le falta aún el ingreso masivo de capital extranjero. No es la primera vez que la autarquía económica lleva a un impasse fenomenal de las fuerzas productivas, ni se limita a los casos de China, Vietnam y la ex URSS, donde esa misma autarquía y las acciones planificadoras habían impulsado antes un ascenso de las fuerzas de producción. La cuestión es, además de la oportunidad y de las condiciones concretas en que tiene lugar, cuál es la dirección política que busca un reintegro en la economía mundial y cuáles son los intereses de clase de esta dirección.

La dirección política de esta reintegración es, obviamente, la burocracia de Cuba – no los obreros o los campesinos. Pero la burocracia es, casi por definición, un complejo contradictorio, sometida a la presión de las clases en conflicto, incluso cuando da la impresión de gozar una elevada autonomía de acción. La presión del imperialismo tiene un objetivo bien claro: el desmantelamiento de la economía estatal y la liberación de su fuerza de trabajo para el capital. Dentro de este campo actúa la burguesía que tiene vínculos sociales y familiares que reside en Estados Unidos. Una parte de esta burguesía opera a la sombra del gran capital, pero otra parte pretende usufructuar una asociación especial con la burocracia del estado en las principales empresas. Los dirigentes de estas empresas han sido enviados a las escuelas de negocios internacionales por parte del gobierno y en especial por Raúl Castro. Las fuerzas armadas tienen el control principal de la economía estatal. El proletariado, finalmente, carece de una posición independiente pero aspira a mantener sus derechos sociales, aunque una parte de los trabajadores procura emigrar al cuentapropismo. "La isla ha pasado de tener un modelo totalmente estatal a tener hasta 40% de sus 11 millones de habitantes ganando dinero a través del sector privado, según la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, un centro de estudios."

Como acaba de observar un ex canciller de México, la fuerza de trabajo de Cuba tiene un alto nivel de educación, lo que no quiere decir que sea “calificada”, o sea que reúna las condiciones que de disciplina y flexibilidad que exige una explotación capitalista. El desenlace de este antagonismo de clase se encuentra abierto. Lo mismo que el choque comercial con China o incluso Europa – donde el Club de Paris ha propuesto un Programa de Conversón de Deuda, que permitiría al capital europeo canjear u$s14 mil millones de deuda externa de Cuba por inversiones en la Isla, o sea sin poner efectivo o créditos nuevos, o incluso adquirir activos en empresas estatales. Lo que es claro, de cualquier modo, es que una restauración completa, digamos, del gran capital, pondría fin a la independencia política de Cuba. Obama puso este punto en la agenda cuando repitió, durante su estancia en la Isla, que “respetaba” la independencia cubana. Así como América Latina ha fracasado en desarrollar una burguesía nacional independiente del capital financiero internacional, tampoco un bloque entre la burguesía ‘nacional’ de Miami y la burocracia pro-capitalista de Cuba serán capaces de mantener la independencia nacional. Después de todo, esa burguesía pro alianza con la burocracia, no solamente cultiva amigos en el seno de ésta – ella misma existe solamente por sus vínculos con el capital norteamericano. El conflicto que ha marcado 150 años de historia cubana vuelve a la superficie.

El bloqueo sigue

EEUU, hay que advertirlo, no ha levantado el bloqueo económico; se vale de él, al contrario, para forzar a Cuba a una fuerte apertura al capital extranjero y a terminar con el monopolio del comercio exterior. También hay que advertir que el contexto internacional actual no es el que prevalecía cuando se disolvió la URSS y cuando el gobierno de Clinton-Rubin-Summers convirtió a Rusia en un protectorado financiero de EEUU. En Rusia, el derrumbe económico y social, y en China, el ascenso, han derivado en contradicciones y confrontaciones intensas con EEUU y Japón, y secundariamente con Europa; incluso militares –en el mar de China y en Ucrania. La crisis mundial ha atizado estas contradicciones. No menos importante, se desarrollan movilizaciones obreras y huelgas masivas, en especial en China, nada menos que por el derrumbe de una parte del proceso de industrialización habilitado por la restauración capitalista. Los círculos dirigentes de Cuba están atentos a estos desarrollos potencialmente revolucionarios– como los mismos norteamericanos. Después de todo, en el mismo momento en que se menta un peligro para la independencia de Cuba, el derrumbe de Puerto Rico, la hermana del Caribe, ha provocado la irrupción de la consigna de la independencia nacional portoriqueña. La cesación de pagos de Puerto Rico ha dejado al desnudo que el capital continental monopoliza todos los ingresos principales de esta Isla.

Desde Cuba hasta Argentina, pasando por Venezuela, Brasil, Ecuador, Uruguay, se desarrolla en América Latina una crisis económica y política, que en muchos casos no tiene precedentes. Este es el marco en que se debe discutir el destino social y político de la Revolución Cubana.

Jorge Altamira. Partido Obrero Argentina

viernes, 25 de septiembre de 2015

Francisco, en arenas movedizas


Francisco, en arenas movedizas

La visita del Papa a Cuba y Estados Unidos es una tentativa por dar un nuevo envión al proceso de deshielo, que, sigue transitando por arenas movedizas. La gira papal cuenta con el beneplácito y el aval favorable de los gobiernos de ambos países, que  por distintas razones, apuntan a su propio frente interno.

Transcurrido más de un año desde el anuncio del acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba, el bloqueo norteamericano sigue en pie. La reapertura de las embajadas, dos meses atrás, así como otros pasos en la aproximación entre ambas naciones no pueden omitir esta circunstancia.

Francisco, en su estadía, no condenó el embargo. "El bloqueo –afirmó– es parte de una negociación, ya que ambos presidentes están hablando de eso" y dijo que su deseo era "que se alcance un acuerdo que satisfaga a las partes" (Clarín, 23/9).

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Mientras el embargo persiste, las medidas de acercamiento diplomático se limitan a las prerrogativas ejecutivas de Obama.

Washington acaba de anunciar una serie de disposiciones que están diseñadas "para apoyar al sector privado cubano emergente", según palabras de la secretaria de Comercio de Estados Unidos.

Bajo las nuevas reglas, los estadounidenses podrán establecer y mantener presencia física en Cuba, como una oficina o un almacén, en sectores como el periodístico, agrícola y de la construcción, correo y envíos postales, telecomunicaciones y empresas de viajes, entre otros. Además, los negocios que se instalen en la isla podrán contratar a ciudadanos cubanos y mantener cuentas bancarias allí. En el sector de las telecomunicaciones e Internet, los estadounidenses podrán prestar servicios en asociación con entidades cubanas. En cuanto a los viajes, el transporte marítimo entre Estados Unidos y Cuba será autorizado por licencia general, y no caso por caso como antes. Además, se amplían las categorías que permitirán a familiares cercanos viajar a Cuba y quedan eliminados los límites a las remesas en favor de los cubanos residentes en la isla con parientes en el exterior.

Extorsión

Algunos analistas han señalado que, mediante estos avances, la Casa Blanca pretende terminar la resistencia de sus opositores en el Congreso y colocarlos ante un hecho consumado. Pero lo cierto es que las negociaciones proceden en un marco de extorsión: el levantamiento del bloqueo está condicionado a las concesiones que el imperialismo arranque a Cuba. Obama no se priva de usar los obstáculos que enfrenta internamente, para reclamar a las autoridades de la isla una aceleración en la apertura cubana a las finanzas y el comercio norteamericano. De acuerdo con las informaciones conocidas, Obama reclama la libre instalación de bancos norteamericanos en Cuba y, del mismo modo, de inversiones en sectores estratégicos de la economía.

Entre tanto, el acercamiento cubano-norteamericano progresa en las relaciones internacionales y en especial en el convulsivo escenario latinoamericano. El régimen de los Castro ha tenido y sigue teniendo un papel clave en las conversaciones de paz entre las FARC y el gobierno colombiano. Asimismo, La Habana viene interviniendo activamente, con el guiño de la Casa Blanca, para pilotear la crisis en Venezuela, y evitar que la situación se desmadre y encausar una transición del chavismo que es terminal.

El gobierno de Obama aspira a llevar esta colaboración a un plano superior, reincorporando a Cuba a la OEA. La integración cubana a los foros y organismos internacionales dominados por el imperialismo apunta a la cuestión estratégica de un cambio en la naturaleza social del régimen castrista.

Transición

Por lo pronto, la Iglesia trabaja activamente en esa dirección, ayudando a lubricar las tensiones sociales de una transición. Este papel que se reserva la Iglesia cuenta con el aval de la propia dirección cubana. En Cuba, la diferenciación social que se ha desarrollado con el sistema burocrático es el factor histórico fundamental del convite al capital extranjero. La apertura es la salida social ascendente para esta casta privilegiada de funcionarios. Como Estado que ha expropiado al capital, Cuba reivindica un gran sistema de salud y de educación, pero su régimen laboral se asemeja al de los sistemas de mayor explotación social. Se trata de un campo orégano para el capital internacional.

Esto es lo que explica que las relaciones entre el régimen castrista y la jerarquía eclesiástica estén en su punto más elevado. El Papa no recibió en su estadía a los disidentes. Raúl Castro acaba de anunciar la devolución a la Iglesia Católica de los 80 templos expropiados durante la revolución, lo que va de la mano con una generosa libertad para el accionar de la curia con la que no cuentan, en cambio, otras franjas opositoras.

Final abierto

La burocracia cubana aspiraba a emular el "modelo chino". Esa expectativa ha quedado definitivamente pulverizada cuando se asiste al derrumbe del gigante asiático. Las esperanzas de un torrente de capitales a la isla son fantasiosas porque estamos viendo una persistente fuga de capitales de los países emergentes y hay una retracción de las inversiones y negocios, consecuencia de la actual bancarrota capitalista mundial. Las concesiones económicas y sociales que el capital reclama no irán de la mano de las supuestas ventajas que se pregonan al llamar a abrirle paso a la apertura. Cuba enfrenta, por lo tanto, una transición tormentosa.

En el plano inmediato, la extorsión actual a la que Cuba es sometida en el marco de las negociaciones, pone a la orden del día la necesidad de un programa, que permita a los explotados cubanos hacer frente al chantaje capitalista y defender sus intereses: por el levantamiento incondicional del bloqueo, por sindicatos independientes libremente elegidos para defender los derechos de los trabajadores, por la defensa de la salud y la educación gratuitas mediante una gestión directa de los trabajadores. La defensa, asimismo, de una economía que aún es planificada, supone el monopolio del comercio exterior y de los bancos.

Pablo Heller

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Jorge Altamira sobre la nueva situación en Cuba y sus perspectivas


Una charla que no se puede dejar de ver y oír respecto a las perspectivas que se le abren a la clase obrera cubana, y en particular, a la clase obrera venezolana y latinoamericana, en el marco de apertura de relaciones comerciales entre Cuba y Estados Unidos y la posibilidad del fin del bloqueo impuesto por el imperialismo a la isla y a la revolución cubana.

!David venció a Goliat¡

Advertencia: el siguiente video dura aproximadamente 2 horas. Dedíquenle el tiempo necesario para verlo completo.


martes, 23 de diciembre de 2014

El bloqueo contra Cuba no fue levantado

23 de diciembre de 2014 Jorge Altamira Prensa Obrera Partido Obrero Argentina

El bloqueo contra Cuba no fue levantado

El anuncio acerca de una reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba fue predicado en estrecha relación con un levantamiento del bloqueo norteamericano contra la Isla, que ha durado más de medio siglo. La alusión de Obama al 'fracaso' de esta larga operación de sabotaje contra la Revolución Cubana dejó ver una decisión política que va más allá de un intercambio de embajadores y una ampliación de las posibilidades de remesas de los cubanos en el exterior. El llamado 'fracaso' no fue estrictamente tal, esto porque el bloqueo jugó un papel fundamental en el aislamiento de Cuba y en la reorganización capitalista 'neoliberal' de las dictaduras militares impuestas por Washington. Aclarado este punto, la ausencia de un acuerdo de levantamiento del bloqueo ha sido atribuida a que esto se encuentra fuera del alcance de las facultades ejecutivas del Presidente, y a la necesidad, por lo tanto, de un voto favorable del Congreso. Obama, según todo esto, habría decidido separar la reanudación de las relaciones diplomáticas del levantamiento del bloqueo, para presionar a las cámaras con un hecho consumado que ayude a quebrar las resistencias de los adversarios de un acuerdo, tanto republicanos como demócratas.

Este relato, sin embargo, es una versión interesada que apenas logra disimular la estrategia de EEUU. Precisamente por el limbo en que ha quedado el levantamiento del bloqueo, la reanudación de las relaciones diplomáticas ha sido tomada con reticencia en el gobierno cubano - se produjo finalmente luego de una larguísima ronda de negociaciones bilaterales y papales. La prenda que decidió a Cuba la aceptación del acuerdo fue la liberación de los tres militantes del contraespionaje cubano encarcelados en Estados Unidos, que se produjo luego de que Cuba transmitiera a los servicios norteamericanos las pruebas de las actividades terroristas que se pergeñaban desde Miami. Es claro que el fin del bloqueo está sujeto a una serie de negociaciones de primer orden, en cuyo núcleo se encuentra el carácter social de la Isla. Como lo explicitó con claridad insistente un defensor de las decisiones de Obama, si Cuba no ofrece concesiones significativas en el curso de las negociaciones próximas “siempre existe la posibilidad de retirar la oferta de levantar el embargo” (CNN, programa de Fred Zacharías, 21.12).


Intereses en pugna

La versión que han ofrecido los medios, acerca de una reconciliación política, no pasa de una descripción idílica de lo ocurrido. De aquí en más se abre, por el contrario, un período de mayor crisis política – tanto en el campo imperialista como en Cuba. El debate en el Congreso norteamericano no girará, solamente, entre los 'halcones' que no abandonan la política de agresión directa y las 'palomas' que buscarían restablecer una hegemonía 'gradual' sobre la Isla. La derecha norteamericana y el uribismo caribeño apuestan a un fracaso de la política de la 'zanahoria' y creen, por el contrario, que un retorno a la del 'garrote' está ganando terreno. En donde mejor se expresa este enfrentamiento es en Venezuela y en Colombia, con la división producida en la derecha misma - en las filas de los 'escuálidos', esto en Venezuela, y en las de Uribe-Santos, en Colombia. La derecha no ha renunciado a capitalizar la acelerada crisis en Venezuela, todo lo contrario. También espera explotar una victoria hipotética del macrismo e incluso de Massa o Scioli en Argentina, ni qué decir de una victoria republicana en Estados Unidos dentro de dos años.

Un aspecto relevante de esta crisis es la cuestión inmigratoria en Estados Unidos, donde Obama tuvo que intervenir en forma similar a la que empleó con Cuba: mediante el uso de poderes ejecutivos (gobierno por decreto), que deja sin resolver, sin embargo, la regularización efectiva de varios millones de personas. La reanudación de relaciones con Cuba no es ajena a este asunto, dado que la inmensa mayoría de los inmigrantes son de origen latinoamericano y su movilización política crece en forma persistente. Obama echa lastre en uno y otro terreno. Contra una opinión que se ha generalizado en la izquierda, la crisis mundial ha hecho perder la iniciativa estratégica al imperialismo.

La derecha no es la tendencia dominante en este momento en el campo imperialista. Desde hace por lo menos dos décadas, las mayores corporaciones capitalistas abogan por el incremento sustancial del comercio entre ambas partes (Cargill, Caterpillar, General Motors); en la década del 70, las automotrices apoyaron con todo el comercio entre Argentina y Cuba, aunque financiado por el Tesoro rioplatense. El eje de la confrontación en el Congreso norteamericano girará alrededor de los términos a imponer a Cuba para un levantamiento del bloqueo. Este debate dejará al desnudo el choque de intereses al interior del imperialismo norteamericano. En resumen, la reanudación de relaciones diplomáticas no equivale a un cese del bloqueo, aunque aparezca como un paso contradictorio en esa dirección, ni atenúa el conflicto histórico desatado por la Revolución Cubana; por el contrario, deja paso a un choque fundamental entre los intereses del imperialismo, por un lado, y la independencia nacional y la naturaleza social de Cuba, por el otro. La sombra de lo que fue la Revolución Cubana, a 150 kilómetros de las costas norteamericanas, sigue siendo una astilla en el corazón del imperio, porque aún representa las aspiraciones nacionales y sociales de las masas de América Latina.


América Latina

La cuestión de Cuba se entrelaza con el conjunto de la crisis en América Latina. El acercamiento diplomático EEUU-Cuba es la última expresión de una larguísima colaboración política, cuya manifestación más relevante ha sido la mediación de Cuba en el conflicto colombiano. Asistimos a una operación continental. Brasil, por ejemplo, ha sido una fuerte inversora en Cuba; el FA de Uruguay aceptó acoger a los presos de Guantánamo. Tampoco aquí los intereses son homogéneos: los gobiernos 'progresistas' buscan proteger por la vía de ese acercamiento el grado de autonomía que desarrollaron en los últimos años como consecuencia de la valorización de los precios internacionales de las materias primas. La finalidad última de estas burguesías nacionales es, sin embargo, la misma que la del imperialismo – la reintegración de Cuba al estatuto capitalista mundial. Un punto central es la reincorporación de Cuba a la OEA, lo cual significaría dos cosas: por un lado, poner fin a los desafíos (tímidos) de separar a América Latina de Estados Unidos (o sea salvar el sistema panamericano); por el otro, que Cuba acepte los principios políticos y sociales del sistema interamericano. Estos desenvolvimientos internacionales vuelven a poner de manifiesto la importancia estratégica de la reivindicación de la Unión Socialista de América Latina y su valor como defensa política de la Revolución Cubana. El condicionamiento del levantamiento del bloqueo apunta a negociarlo contra los principios que aún quedan en pie de esa Revolución. El levantamiento del bloqueo, reclamamos nosotros, debe ser incondicional.

Las perspectivas que plantea un levantamiento del bloqueo norteamericano depende del carácter concreto que asuma, por un lado, y por sobre todo del balance de fuerzas en la sociedad y el Estado cubano. Cuba se encuentra ante un impasse terminal, pues sus fuerzas productivas han dejado de crecer. Es una economía racionada, en especial desde hace un cuarto de siglo, que se sostiene en base a subsidios fiscales, que frena una acumulación del escaso excedente económico. La apertura al capital extranjero ha sido un fracaso, sea en significación, sea como vía de salida al estancamiento. La asociación del estado al capital extranjero, por la vía de uniones o por la impositiva, le permite apropiarse del excedente que crea la fuerza de trabajo, por medio de una remuneración muy abajo de su valor. Se trata de un método parasitario de subsistencia, no de una vía de desarrollo. El despido de centenares de miles de trabajadores del Estado que ha producido la llamada reforma de la economía, es una expresión contundente del agotamiento de este tipo de régimen. La finalidad de crear una fuerza de trabajo 'libre' a disposición del capital privado no ha tenido ninguna manifestación concreta del otro lado de la ecuación, el capital, y solamente podría tenerla por medio del capital extranjero, lo que significa una nueva colonización imperialista. El punto de partida para un nuevo equilibrio económico, desde el punto de vista del trabajo, pasa por eliminar esta relación parasitaria capital-estado sobre el conjunto de la sociedad, mediante la reapropiación del estado y los recursos estratégicos por parte de los trabajadores. Es desde una gestión colectiva de los trabajadores que debe abordarse la transición del parasitismo burocrática a un proceso de desarrollo. Esa transición, de todos modos, no es un asunto exclusivamente nacional sino que será condicionado, al menos en última instancia, por el desarrollo de la bancarrota capitalista a nivel mundial, con sus dos componentes fundamentales: una agudización de las luchas populares y el ascenso de una izquierda revolucionaria.


Programa

Las posibilidades de desarrollo que se atribuyen a una apertura de Cuba al capital extranjero, son puras fantasías. Dependerían, esencialmente, de una fuerte mediación del Estado, que para eso debería estar bajo el control efectivo de los trabajadores – no de una superestructura como la que representa la burocracia, que a su vez se escinde ante las nuevas presiones de afuera y de adentro. Haití, Puerto Rico, Santo Domingo o Panamá y las islas caribeñas son una muestra de los resultados históricos que podría producir una apertura incondicional al capital financiero. El resultado de un levantamiento del bloqueo no será independiente del programa que apliquen y de la fuerza que desenvuelvan cada uno de los protagonistas sociales fundamentales: el imperialismo, la burocracia, los trabajadores. El primer desafío de la nueva etapa para los trabajadores, para los socialistas y para la IV Internacional es la elaboración de un programa propio.

El nuevo giro político que se perfila en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos tendrá lugar con una demora enorme en relación a las restauraciones capitalistas en Europa y Asia en los 80/90, y ocurre en el marco de una bancarrota capitalista de alcance planetario. Esta discrepancia de los tiempos políticos no tiene una importancia menor; nada hay más relevante, en la política, que los tiempos y los contextos. En Cuba, la restauración capitalista plantearía la pérdida más o menos inmediata de su independencia nacional; la burguesía que podría tomar el relevo del estado cubano se encuentra en Miami; un apoderamiento de empresas por parte de la burocracia de La Habana enfrentaría más conmociones que las que atravesó la Unión Soviética. El entorno inmediato de Cuba – América Latina – se caracteriza por convulsiones reiteradas, que se desplazan de un país a otro. La crisis mundial le está pegando ahora con más fuerza. En este marco, la iniciativa de Obama tiene los trazos de un Frente Popular extra nacional entre el imperialismo 'democrático' y las burguesías latinoamericanas, de un lado, y una gran parte al menos del aparato de estado de Cuba, del otro. Los Frentes Populares aparecen, históricamente, como recursos para contener procesos revolucionarios. En Estado Unidos, las huelgas y movilizaciones de inmigrantes, y las recientes manifestaciones contra el gátillo fácil son indicios de la agudización de las contradicciones sociales en la principal metrópoli del imperialismo, que empujan en dirección a un frente popular en la política internacional.

La revolución cubana y la historia de Cuba de las seis décadas últimas no se han caracterizado por repetir en forma mecánica experiencias ajenas. Muy lejos de ello; más cerca geográficamente que ningún otro país con historia revolucionaria y contrarrevolucionaria, es el que menos ha cedido a la presión del capital internacional. Cuba no ha sido ni será un 'deja vu', al contrario se desatarán nuevas crisis y la posibilidad de nuevas revoluciones.