Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
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miércoles, 18 de junio de 2014

La Union Europea (UE): del desastre económico al político y sus consecuencias

La Union Europea (UE): del desastre económico al político y sus consecuencias
Después de las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014, la Europa burguesa luce como una región devastada después de un desastre. Por encima de las ruinas de las políticas erradas de los partidos de centro izquierda y centro derecha que gobiernan en la UE, sobresalen los siniestros fantasmas del pasado fascista,  mientras que una amenaza persistente desde la izquierda continúa emergiendo en la periferia meridional, la rebelión en Grecia y en la España de los indignados.
El desarrollo de la crisis capitalista mundial que rápidamente traslado su epicentro a la UE, primero rompiendo el eslabón más débil Grecia y luego la periferia, abriendo un abismo insalvable de los desequilibrios entre el Norte y el Sur, desestabilizando también a Europa del Este, ahora afecta a su "núcleo  duro", especialmente a Francia. El impacto político desastroso en la dominación burguesa y sobre todo el proyecto de la UE se puede ver ahora en el espejo distorsionado de las últimas elecciones al Parlamento Europeo.
La abstención masiva, rompiendo todos los records anteriores, manifiesta más que la apatía, la repugnancia y el rechazo al actual sistema político burgués corrupto. La derrota política de casi todos los partidos de gobierno expresa la ira de un vasto sector de los electores de la UE a la draconiana "austeridad" y al desempleo masivo impuesto por todos los gobiernos siguiendo las órdenes de las élites burguesas dominantes en Bruselas y Berlín. El vergonzoso historial de la tradicional "izquierda" en el poder, de la socialdemocracia y de sus aliados estalinistas mutados, así como el callejón sin salida de la política de la  centro izquierda reformista que se ven cada vez más integrados en el sistema, hizo que la xenofobia, los anti- inmigrantes de extrema derecha, los partidos populistas de derecha y los abiertamente fascistas pretendan ser la única fuerza "anti-sistema" "anti-UE" para ganar apoyo de las masas y una victoria electoral indiscutible, desestabilizando los gobiernos y las instituciones de la UE ya debilitados.
Incluso los dos casos de partidos de gobierno que ganan en las elecciones europeas son menos "excepciones" y más afirmaciones refractadas de la "regla". La centro derecha de Merkel en el gobierno de Alemania, a pesar de su triunfo electoral, ha perdido un apoyo considerable en las últimas elecciones parlamentarias nacionales en octubre de 2013, y al mismo tiempo, la derecha nacionalista "Alternativas para Alemania" obtuvo una votación importante y por primera vez, un nazi alemán es elegido como diputado al Parlamento Europeo. La victoria electoral del gobierno Renzi, en condiciones de una abstención considerable y una peculiar combinación de otros factores, no  manifiesta una salida a la larga crisis del régimen de Italia.
Como cuestión de hecho, una crisis de legitimidad política plantea una crisis de dominación en el poder político, de una forma o grado a otro, en todos los estados  nacionales miembros de la UE, y en la Unión Europea como tal.
Los primeros síntomas de esta crisis política aguda, como consecuencia de las elecciones europeas, son la abdicación del rey Juan Carlos en una España sumida en el desempleo masivo, y frente a una crisis constitucional con poderosas fuerzas centrífugas en Cataluña y el País Vasco, o , en el nivel de las instituciones de la UE, la división y los conflictos entre los partidos europeos de derecha alrededor de la designación de Juncker como presidente de la Comisión de la UE, con Cameron, el primer ministro británico, ¡amenazando incluso con una salida de Gran Bretaña de la UE!
La desestabilización de la gestión política es el producto de la crisis sistémica económico-social no resuelta. Se convierte en sí mismo, ahora, en un factor poderoso para nuevos terremotos políticos y económicos del capitalismo europeo en recesión, estrangulado entre la doble presión de la deflación y de un euro más fuerte, mientras que el mundo capitalista en su conjunto entra en una nueva fase de su crisis histórica después de 2008.
La UE, el euroescepticismo y el fascismo
Wolfgang Shäuble y otros líderes de Alemania y la UE lamentan el espectacular ascenso de la extrema derecha y el "euroescepticismo". Por encima de todo, están aterrorizados por la aplastante victoria del Frente Nacional y Marine Le Pen en Francia, acompañado por el triunfo del UKIP (siglas en ingles de Partido por la Independencia del Reino Unido) y Nigel Farage en Gran Bretaña, los cuales son la base de apoyo a todas las fuerzas centrífugas en la UE. "Una Francia debilitada podría significar el fin para Europa", escribió horrorizado el Financial Times (29/5/2014), recordando que Francia es el socio indispensable de Alemania en la formación del eje para la construcción de toda la UE y la UEM.
Los Shäuble y compañía, los partidos de gobierno tanto de centro-derecha gobernante y de centro-izquierda hipócritamente quieren ocultar que la draconiana "austeridad por siempre" impuesta desde Berlín y Bruselas, al servicio del gran capital y de la oligarquía financiera, son los principales responsables de la llamada "ola euroescéptica" y el fascismo Frankenstein, son su propia creación. La UE descaradamente, se atreve a representar que también desafía el ascenso del fascismo en Europa, mientras utiliza y promueve las fuerzas abiertamente fascistas del partido Svoboda y el Sector de Derecha en Ucrania para imponer un "cambio de régimen" en Kiev, y para lanzar la guerra contra la rebelión de los pueblos  del este de Ucrania con el fin de convertir al país en ¡un protectorado de la UE!
Las clases dominantes europeas han demostrado una vez más su incapacidad orgánica para avanzar en la tarea de la integración del continente - una misión histórica que sólo la clase obrera europea puede desempeñar sobre bases socialistas. El fracaso del proyecto de la UE lleva a secciones de la burguesía y de la pequeña burguesía, con amplia base popular y de las clases trabajadoras a dirigirse a buscar la salvación en el callejón sin salida del nacionalismo económico.
No debemos tener ninguna duda: el euroescepticismo, ya sea derecha o de "izquierda" (como la variedad apoyada en Grecia por las fuerzas dentro de la Plataforma de Izquierda Syriza, en Antarsya o por el Plan B de Alavanos) es el nacionalismo económico. La única alternativa real al subordinación a la imperialista UE, para romper con ella y por la disolución de esta prisión de los pueblos no es la derecha o la "izquierda" euro-escéptica, es el internacionalismo proletario, la lucha pan-revolucionaria por los Estados Unidos Socialistas de Europa.
Aunque hay diferencias relativas entre las distintas tendencias de euroescépticos, los movimientos de extrema derecha y los partidos fascistas en Europa, las disputas de la izquierda internacional, ya sea por pasar por alto estas diferencias que hacen de un fascismo, el espectro omnipotente omnipresente, una abstracción paralizante, o por el contrario - y esta es la tendencia dominante en Europa Occidental en particular – considera absolutas estas diferencias (por ejemplo, entre el Frente Nacional francés y el griego Golden Dawn). La subestimación del riesgo real sólo sirve a la continuación de un proceso de adaptación a la descomposición de democracia burguesa parlamentaria moribunda.
Las advertencias de Trotsky son mas relevantes que nunca: "Los esfuerzos por salvar la vida económica mediante la vacunación con virus del cadáver  del nacionalismo resulta en el envenenamiento de la sangre que lleva el nombre de fascismo ... Sólo en el marco histórico de acontecimientos  globales se puede ver la posición real de fascismo. No contiene nada creativo, nada independiente. Su misión histórica consiste en reducir a un absurdo la teoría y la práctica del impasse económico "(véase," El nacionalismo y la vida económica ", 30 de noviembre 1933).
La "teoría y práctica del impasse económico" ya está aquí desde hace siete años. Durante el estancamiento de la Gran Depresión de la década de 1930, en medio del frenesí de nacionalismo económico, las teorías y estrategias keynesianas y neoliberales  emergentes, resultaron sin éxito. Ahora, no ha aparecido nada nuevo en teoría mientras el neoliberalismo, el keynesianismo y todas las combinaciones de los mismos en la economía dominante están en ruinas. Este impasse estratégico agrava el fracaso hasta ahora de todos los esfuerzos prácticos de los estados mayores de la clase capitalista para superar la crisis global. En este contexto, mientras que los antagonismos nacionales se están agudizando, la burguesía europea todavía no tiene otra alternativa que mantener el marco de la UE como su única defensa de una explosión social. En la década de 1930, el nacionalismo económico fue ratificado como la política dominante de los propios gobiernos nacionales. Ahora, los mismos gobiernos, si bien son en pos de sus agendas nacionales, se escudan detrás de la UE en su última defensa. El rechazo político de estos gobiernos está ligado indisolublemente con el rechazo de la UE.
El nacionalismo económico choca violentamente con las interconexiones internacionales cada vez más profundas que producen y reproducen la globalización capitalista y el proceso de integración de la UE bajo la hegemonía alemana que está obligado a avanzar a través de la coerción para disciplinar a las masas europeas, lo que genera inevitablemente crecientes resistencias, ya que el potencial de la clase obrera no ha sido quebrado. El Euroescepticismo, incluida su manifestación de la derecha en las últimas elecciones europeas, es un producto de esta contradicción insoluble, que sólo podría resolver una revolución social victoriosa a través de Europa.
Los zigzags de la crisis económico-social conducen a giros políticos abruptos. Para intervenir en cada uno de estos giros particulares, una política marxista revolucionaria tiene que mantener el hilo conductor de una comprensión dialéctica profunda del desarrollo general de la crisis mundial en su conjunto, en este período avanzado de la época de la declinación capitalista.
La 2 ª Conferencia Euro-Mediterránea (Atenas, marzo 31 a abril 1, 2014), organizado por el EEK y la CRCI tuvo como uno de sus principales objetivos con precisión para proporcionar una preparación teórica y una base política para una intervención internacionalista en la lucha  elecciones europeas 2014. Esta intervención, aunque se centró focalizada y limitada a Grecia, puede convertirse en una fuente de lecciones importantes sobre el futuro de la lucha de clases no sólo en este país sino en toda Europa.

 Savas Matsas 4 Junio 2014

nota: esta es la traducción de una parte, de un articulo mas amplio, publicada en www.redmed.org y en la página web del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia. www.eek.gr 

jueves, 12 de junio de 2014

El estado español, entre el ‘tejerazo’ y la república


El estado español, entre el ‘tejerazo’ y la república

Es obvio que Juan Carlos no abdicó por cazar elefantes o por tener una amante alemana. En realidad, asistimos al naufragio del pacto entre el franquismo y los partidos socialista y comunista que alumbró a la llamada ‘transición’ española. Ni siquiera es cierto que la monarquía fuera restaurada como garantía última de ese pacto ‘democrático’. Un libro reciente de Pilar Urbano, una escritora de derechas, establece en forma fehaciente que Juan Carlos conspiró para derribar al primero de los primeros ministros de la ‘transición’, Adolfo Suárez, y alentó de ese modo el golpe conocido como ‘tejerazo’, cuando un teniente coronel mantuvo como rehén, a pura pistola, a todo el Parlamento. El rey volvió sobre sus pasos cuando la acción escapó a los altos mandos y debido a la presión en contrario de las potencias de la Otan. Aprovechó, sin embargo, el empuje del golpe para armar un segundo pacto, el de la Moncloa, que convirtió a la izquierda y a los sindicatos en una rueda del Estado posfranquista.

La descomposición de la familia real, con una hija y un yerno al borde de las rejas, no agota la caracterización de la situación de conjunto del Estado español. Juan Carlos abdica poco antes de que lo haga el jefe del PSOE, Alfredo Rubalcaba, como consecuencia del derrumbe electoral del partido en las parlamentarias europeas; su jefa regional acaba de decir que el PSOE solamente subsiste en Andalucía. En la cuerda floja se encuentra también Rajoy dentro del PP e incluso la dirección de Izquierda Unida. Con el monarca de los safaris se derrumba el sistema político de la ‘transición’. Al lado de este desmoronamiento, se desarrolla un movimiento autonomista poderoso en Cataluña y el País Vasco. Es claro que la separación nacional de estos Estados es incompatible con la monarquía. El próximo rey, Felipe, ya se adelantó a prometer “la unidad de España”. La abstención inevitable del representante catalán en el Parlamento frente a la abdicación provocó, sin embargo, una crisis en el partido de la burguesía catalana, de parte de quienes reivindican apenas una autonomía mayor para Cataluña dentro del Estado español. O sea que el agotamiento del sistema político se extiende al interior de las nacionalidades y autonomías. Obviamente, el test más severo lo representa la descomposición literal de la economía del Estado centralizado, que tiene una desocupación del 24 por ciento bien entrado el octavo año de la crisis mundial y con un inventario enorme de desalojos en poder de los bancos. No deben sorprender, entonces, las incesantes movilizaciones populares por las razones más diversas, incluida la dimisión de todo el régimen político establecido.

En este cuadro, ¿cuáles son las alternativas? Felipe pretenderá fingir que su función es reinar pero no gobernar, pero no hay que olvidar que es el jefe de las fuerzas armadas y por lo tanto de todo el aparato de represión. Recurrirá a la burguesía europea para aplacar los afanes independentistas de Cataluña, pero esta reivindicacón ha penetrado fuerte en la pequeña burguesía y en una parte de los trabajadores, detrás del espejismo de que la separación sería la salida a la crisis capitalista. Por otro lado, la oposición de izquierda que ha emergido en las últimas elecciones es políticamente inconsistente, en especial porque no manifiesta interés en oficiar como instrumento político de la lucha de clases de los trabajadores. Esta limitación ofrece un margen de movimiento a la política tradicional. Pero incluso con estas reservas, la profundidad y la prolongación de la crisis deberán acentuar la lucha popular, en sus diversas formas, y con ello agudizar la crisis política. La renuncia de Juan Carlos ya ha producido un movimiento por la república, bajo la forma de la exigencia a un referendo sobre la organización del Estado. Las encuestas indican una tendencia republicana mayoritaria en la población. La reivindicación de la república traduce la aspiración a una salida popular a la crisis capitalista.

Las alternativas, tomadas en su conjunto, son claras. Si los movimientos nacionales independentistas se fortalecen y la lucha de clases se acentúa, la crisis política resultante pondrá al nuevo rey ante la necesidad de emprender un ‘tejerazo’ con él a la cabeza. La monarquía es el arma de la reacción, no una representación ‘simbólica’. Las masas, por el contrario, avanzarán cada vez más con la reivindicación de la república, de la cual los intelectuales de moda se mofaban hasta hace pocos años. Los revolucionarios somos campeones, desde el comienzo, de la república y el derecho a la separación nacional. En materia de democracia, le ganamos al demócrata más pintado. Pero hacemos un agregado: ni una ni la otra tienen la capacidad de resolver la crisis del capital y de que la paguen los capitalistas. Por eso planteamos una república socialista y la unidad de los explotados de todo el Estado español y de Portugal bajo la forma de una Federación socialista de pueblos ibéricos.

Jorge Altamira