Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 2 de agosto de 2022

LA REVOLUCION LATINOAMERICANA

 

LA REVOLUCION LATINOAMERICANA

Extractos tomados fundamentalmente de G. Lora[1], de artículos del PO, mas unos pocos añadidos de la particularidad venezolana,  para la discusión y formación de los camaradas.


LA CRISIS DEL CAPITALISMO

América Latina se encuentra en un verdadero proceso de ruina económica, asistimos a mucho mas que el derrumbe del nacionalismo burgués, es el derrumbe del capital, comenzando por el tequilazo en México, salvado financieramente por su poderoso vecino  en vista de la inminencia del peligro a su lado y terminando en la actualidad en un caso extremo El Argentinazo. El espectro de la crisis económica también recorre, con diferentes grados de agudeza a los otros países sudamericanos: así vemos el  fracaso en escasos meses de las promesas de Toledo en Perú,  hace no mucho tiempo la devaluación de real en Brasil. Por otro lado está el fracaso de las respuestas políticas burguesas y de las alternativas movimientistas y de partidos  que pretenden sustituir o tomar atajos democratizantes como los movimientos indígenas de Bolivia y Ecuador, las ocupaciones de tierra del MST brasileño. Hace algunos años,  la vía parlamentarista y pacífica de Allende,  El frente amplio uruguayo, de los cuales todavía hoy sufrimos las consecuencias, así también vivimos hoy, la política pro-conciliadora y burguesa del las FARC y el ELN en Colombia, la alternativa tipo foro de Porto Alegre donde se demuestra el servilismo hacia el gran capital y su incapacidad para luchar y mucho menos para alcanzar las mínimas y elementales reivindicaciones de las masas, por último, el patético caso de Lula asintiendo la política del FMI, todas son expresiones que llevan a la derrota, al desgaste y la frustración al pueblo latinoamericano  siempre con la “ayuda” e intervención de por medio,  del imperialismo USA.

El camino correcto es el camino de la construcción del   partido revolucionario. Para llevar a cabo a la lucha al lado de las masas, es obvio, partir de las experiencias particulares, su inserción en la realidad mundial mediante la llamada globalización a través del marxismo como arma para plasmar el programa  y la organización expresado esto en el partido revolucionario de la clase obrera que puede ejecutar las tareas pendientes tanto nacionales, como las de su misma clase, erigiéndose en caudillo de la nación oprimida para luego continuar en conjunto con los compañeros de clase de los otros países emprender la solución de los problemas particulares del sub continente. Las enseñanzas magistrales son las Asambleas Populares y los cortes de rutas piqueteros de la Argentina,  que junto a la movilización que instauró en el poder a Chávez en Venezuela, son expresiones del movimiento latinoamericano que como un todo insurge contra la  caducidad de la burguesía nacional. No podemos soslayar las experiencias revolucionarias internacionales. América Latina no enfrenta una “crisis regional”, la crisis es una de las manifestaciones de la agudeza de la crisis mundial del capitalismo, es la globalización de la crisis capitalista.

EL NACIONALISMO BURGUES

Las actitudes revolucionarias (limitadas en el tiempo y en sus proyecciones) y las medidas progresistas adoptadas por los nacionalismos burgueses motivan, de manera inevitable, la resistencia y el ataque sistemático de la metrópoli imperialista y de ultra derecha criolla, que se transforma en portavoz de aquella. Los gobiernos nacionalistas, para poder resistir y rechazar presiones, se ven obligados a apoyarse en mayor medida en las masas, a movilizarlas  mas profundamente y hasta permitir que la clase obrera tenga participación en la administración de las empresas estatizadas.

La conducta proletaria revolucionaria debe ser, en estos casos, la defensa del gobierno nacional sea este democratizante, cívico-militar hasta fascistizante y tenga este todas las limitaciones propias de la burguesía para emprender la resolución de los problemas nacionales, frente a la arremetida imperialista y la reacción criolla. Con todo, así se trate de una simple defensa no para liberar a los explotados, sino para apoyarse en ellos para poder negociar, tiene que ponerse especialmente cuidado que esta postura  no genere inútiles e ilimitadas ilusiones acerca de al capacidad revolucionaria de los gobiernos nacionalistas, que no lleve al convencimiento falso de que pasos progresistas  solo puedan darlos este tipo de gobierno, debe evitarse que bajo la careta  de defensa del gobierno  de un país atrasado contra el imperialismo se concluya sosteniendo la política burguesa y se obligue al proletariado a someterse a ella.

La Izquierda tradicionalmente rehuye al análisis de la naturaleza de los gobiernos nacionalistas. Los partidos pequeño burgueses y sus ideólogos no solo traicionan sus propias promesas, sino que más tarde, teorizan sobre su derrota y claudicación para justificarlas. Solo basta ver el caso de T. Petkoff, u otros mas logrados llegando hasta ser presidente de una nación como Fernando E. Cardozo ideólogo de la izquierda en la década de los sesenta sobre el antiimperialismo, o asesores de presidentes como el actual caso del canciller mexicano Castañeda.

Un gobierno nacionalista, por muy popular que sea, se mueve bajo la doble presión, cada vez más poderosa, del imperialismo y la burguesía criolla por un parte, y del proletariado por la otra.  Si realmente es fuerte, el gobierno nacionalista tiende a adoptar una postura bonapartista, a oscilar (desplazamiento que puede ayudar a fortalecerse o a prolongar su estadía en el poder) entre los polos imperialista y burgués industrial o entre estos y el proletariado. El fortalecimiento del sector estatizado de la producción y la movilización de las masas, y también, el apoyo mayoritario de las FFAA, permiten que el  bonapartismo adquiera un mayor desarrollo.  Los que cuentan con el entusiasmo de las masas no dudarán en extender hasta ellas los beneficios de las garantías y derechos democráticos, como en nuestro caso, por ejemplo,  el proceso de la relegitimación sindical.  Proceso que se llevo a cabo impuesto  por el gobierno a través del control aparente por parte de un organismo oficial, el CNE, que permitió la ventaja  de la podrida burocracia sindical y junto a esto, la desviación para una autentica campaña de independencia  y autonomía de los trabajadores que realizo el FBT, como elemento del partido del gobierno MVR en el seno de los trabajadores.  El nacionalismo burgués aunque se encarne en un régimen bonapartista puro, sirve en definitiva al capitalismo. Con todo el bonapartismo solo puede ser temporal, mas tarde o más temprano concluirá sometiéndose a la metrópoli, o siendo estrepitosamente derrotado sino ha sido reemplazado por la dictadura del proletariado.  

Urge recalcar, con toda la claridad necesaria, que la defensa del gobierno nacionalista (frente a la conspiración y propaganda contrarias, desencadenada por el imperialismo y la ultra derecha criolla, campaña de desprestigio, boicot económico y diplomático, utilizar su servicio de inteligencia para arruinar el país) no debe confundirse con el apoyo del proletariado hacia aquel, con el apoyo a la política burguesa, pues esto significaría que la clase revolucionaria pierda su independencia y abandone su estrategia, es decir, que se contribuya a convertir en imposible la estructuración de la dictadura del proletariado, o lo que es lo mismo, la destrucción efectiva de la contrarrevolución  nativa e internacional, el cumplimiento plenos de las tareas democráticas y de la liberación nacional,  y su transformación en socialistas. Por el contrario, sostener la defensa del gobierno nacional sin demostrar su naturaleza de clase y sus limitaciones es asegurar la derrota de la revolución.

Es necesario explicar algunos términos, sin cuya comprensión  no se puede explicar el contexto donde se desarrolla la revolución latinoamericana.  Fue Lenin, quien expuso teóricamente el desarrollo del capitalismo en su última fase, el imperialismo. Es última fase en el sentido que desde allí, el capitalismo entra en decadencia, en su fase parásita fundamentalmente. Y es a partir de comprender este concepto que Lenin llega a comprender la maduración  de Rusia para que el proletariado acaudille la revolución social, partiendo de reivindicaciones democráticas burguesas como la caída de la monarquía, las libertades democráticas, el parlamento, y su pase de una vez a consignas de tipo socialistas. Esto lo concreta en sus famosas tesis de Abril. La revolución había comenzado en Febrero de ese año, y cumpliendo el partido bolchevique en la práctica los planteamientos esbozados por Lenin en sus famosas tesis de  Abril y aprobados en la conferencia del partido el mismo mes, culminan con la primera revolución proletaria triunfante del mundo en Octubre del 1917.

El imperialismo, es un estadio del desarrollo del capitalismo en el cual ya la burguesía de esos países ha desarrollado su mercado interno, es decir dentro de las fronteras nacionales y necesita expandirse, pero también ha sucedido que si antes exportaba mercancías ahora con la fusión del capital industrial con el capital bancario, se ha convertido en capital financiero, y comienza a exportar capitales, explotar las riquezas naturales, las materias primas de otros países para beneficiarse, conduciendo a una concentración del capital, de tal magnitud que comienzan a adueñarse de ramas enteras de la producción en el mundo y a formarse los monopolios para controlar el mercado, esto implica la utilización de las diferencias de nivel que existen en el desarrollo de las fuerzas productivas de los distintos sectores de la economía mundial con el fin de asegurar la totalidad de la ganancia monopolizada.  Esto comienza en la última década de los 1800.

En otros países de economía atrasada,  como por ejemplo Venezuela, con una economía agraria, con explotaciones de tipo feudal desde el punto de vista de la forma de producción pero con el fin mercantilista de vender esos productos, e inclusive un mercado nacional muy escasamente desarrollado se observa el complemento al avance del capital en los países industrializados y con un mercado ya saturado. Descubriéndose la posibilidad de extraer el petróleo para utilizarlo como un medio energético, sucede para Venezuela que esto requiere de mucha inversión de capital y de conocimientos para la época desconocidos en el país, además con una clase obrera casi inexistente, pues bien, ahí estaba el imperialismo ya conformado con sus truts del petróleo para venir a “colaborar” con nosotros para el desarrollo de la industria. Y esos campesinos en un comienzo del Zulia y Falcón, y pescadores de Nueva Esparta vinieron a conformar los primeros proletarios petroleros de Venezuela. Esto va a dinamizar la economía del país y sus inquietudes políticas es decir los intereses de las clases que participaban de esta explotación, los socios capitalistas foráneos, los socios vernáculos y la clase obrera. Se van a crear los partidos políticos venezolanos modernos. Los partidos burgueses nacionales recién formados necesitan fuerza para contrarrestar el peso del capital extranjero pero como son tan débiles necesitan sustentarse en la clase de los trabajadores, ponerlos en pie y organizarlos de acuerdo a sus intereses, para poder negociar con el imperialismo ya  infiltrado aquí. Así nacen AD, URD, algo mas rancio u oligarca los copeyanos, y el PCV ya bajo el control del stalinismo y su política de colaboración de clases impuesto en el VII congreso de la internacional comunista dirigida por Stalin y la KOMINTERN.

Para entender el programa de AD, es necesario remontarse al partido modelo de los partidos nacionalistas burgueses latinoamericanos el APRA del Perú fundado por Haya de la Torre, con su tesis fundamental que por ser el país atrasado con una clase obrera muy joven, la creación de un frente antiimperialista, formado por todas las masas y sectores oprimidos, deben subordinarse a la burguesía nacional. El APRA como partido, utilizando un término del gusto adeco: policlasista,  expreso el populismo, el reformismo para canalizar la nación bajo una dirección pequeño burguesa, capituladora,  luego de su comienzo demagógicamente radical,  ante el imperialismo.

Ejemplos de intentos de los explotados, abundan nacionalistas radicalizados y luego su estrepitoso ruina, los cuales llevaron al fracaso las conquistas y la posibilidad de una alternativa independiente en Latinoamérica:

La revolución de 1952 en Bolivia, donde el MNR llego a nacionalizar las minas de estaño, profunda medida nacionalista, con una recién y poderosa Confederación  Obrera Boliviana donde en medio de la insurgencia se llegó a derrotar al ejercito y crear milicias populares.  El caudillo proveniente de las filas castrenses como el Velazquismo en Perú que llego a realizar la reforma agraria, el sentido reparto de la tierra pero sin ligar esto al problema de los créditos, la infraestructura, el almacenamiento, la vialidad, y el desarrollo de una agro-industria lo cual permite que se retroceda a peores condiciones de vida para los campesinos, a fracasar en su desarrollo autónomo. Otro intento de un militar, donde al imperialismo prefirió cortar mediante el asesinato fue el de Torrijos en Panamá.  La llamada vía parlamentaria y pacífica del gobierno de Allende que costo con su derrota, además de los asesinatos,  decenas de años y todavía perdura la falta de una dirección por parte de los trabajadores.

Para cumplir los fines contrarrevolucionarios, existe el acuerdo y sumisión de los diferentes gobiernos latinoamericanos a la  OEA, la cual es una agencia en el plano continental de los EEUU a fin de encubrir su intervención y sus crímenes,  mediante invasiones como la de Republica Dominicana en 1965, o la otra en Panamá para secuestrar a Noriega o la de Granada para deponer un régimen de gobierno que no le convenía. O la no conveniencia del llamado a la OEA como el apoyo de EEUU  a Inglaterra durante su guerra contra Argentina. Todo esto demuestra la debilidad de estos intentos antiimperialistas de gobiernos nacionalistas a no romper con el dominio del Norte.

El camino correcto, es el camino de Cuba. El inmenso triunfo de La revolución cubana que sí llego a expropiar la industria privada, tener el control del comercio y expulsar a los gringos. Su aislamiento producto del bloqueo económico promovido por USA y el fracaso de la revolución en Latinoamérica, a conllevado al heroico pueblo cubano a condiciones bastante difíciles. La ausencia de una dirección obrera, es decir revolucionaria y consecuente, su sustitución por una dirección extraña que nació de la fusión, luego de la caída de Batista, entre el partido 26 de Julio y el corrupto y reaccionario partido estalinista cubano  PS, que antes había apoyado al mismo régimen derrocado de F. Batista. El régimen castrista comenzó con medidas nacionalistas e inclusive pidiendo  comprensión y soporte económico al imperialismo, pero circunstancias excepcionales determinaron que se apoyara en las posiciones  proletarias y terminara expropiando las propiedades de la burguesía  instaurada en la isla. El régimen Cubano con la negación, vía compulsiva, de la apertura democrática para la expresión de la clase obrera cubana,  ya luego de su paso por el radicalismo y su apoyo al aventurerismo foquista, no tiene salida al margen de la revolución latinoamericana. Sin embargo apoyamos la defensa de la revolución cubana que muchas veces en la forma que lo hace el régimen se transforma en la defensa de su dirección.

 EL CASO VENEZOLANO

La movilización de las masas tras la reposición de su líder Chávez, es una realidad, es un camino  que es obligado transitar en las circunstancias del país. Lo importante consiste en señalar  oportunamente que tal dirección no los conducirá a efectivizar las necesidades pendientes, por lo contrario empujara  a gruesos sectores por su frustración al campo de la reacción. También, es igualmente equivocado que, a nombre de un falso puritanismo, de un sectarismo extremista, se le dé la espalda a este inmenso movimiento con sesgos antiimperialistas, vale decir nacionalistas y nos agotemos    en disputas internas dentro de capillas totalmente extrañas al país, a sus problemas y a las masas, el deber elemental consiste en participar activamente en las acciones o movilizaciones nacionalistas, trabajar en el seno de estas para ayudar a las masas a desconfiar de la burguesía y sus representantes, ayudar a madurar en el menos tiempo posible, partiendo de su propia experiencia diaria. Que les permita conocer la verdadera fisonomía traidora y capituladora de las direcciones pequeño burguesas especializada en lanzar discursos nacionalistas; y a su vez impulsando  como objetivo  fundamental el de lograr que la clase obrera se convierta en la dirección del frente nacionalista auténtico.

La tarea más importante consiste en ganar   para la revolución a las mayorías puestas en pie por la histeria nacionalista, esto solo se logra trabajando codo con codo junto a ellos, buscando el cumplimiento de nuestra plataforma o programa, impidiendo que sea desvirtuado y traicionado por el afán pequeño burgués de la concertación. Solo así se puede forjar el partido revolucionario, solo de esta manera se podrá conseguir que el proletariado pueda dirigir el movimiento de masas antiimperialistas y alcance plenamente sus libertades y tareas democráticas  mediante la dictadura proletaria e inmediatamente las transformen en socialistas, que en vez de estrangular la revolución en los marcos nacionales, la proyectará en escala continental.


No se puede confiar en un gobierno burgués, y debemos trasmitir esta desconfianza a los trabajadores.  El gobierno de Chávez, no ha podido ni podrá establecer una economía capitalista organizada para satisfacer las necesidades de las masas.  Este sistema está ordenado y regularizado por las leyes que rigen una economía capitalista, las leyes favorecen a los empresarios y comerciantes. No podemos permitir que se crea que a través de medidas administrativas o procedimientos del ejecutivo, se van a solucionar nuestros requerimientos. Los gobiernos burgueses nacionalistas no tiene ahora, mucho menos que antes, suficiente capacidad y poderío para terminar su relación de socios menores del capital foráneo dentro del país. Su destino es actuar como incondicionales instrumentos del plan saqueador extranjero de las riquezas naturales y de la plusvalía producida por los obreros nativos. Ejemplo PDVSA y su apertura, Sidor privatizada, en perspectiva la privatización del Aluminio, la explotación del Oro, la rebatiña de las telecomunicaciones, la compra de la electricidad de Caracas por el capital extranjero y muchas más. La política del capital financiero  determinada por su propia naturaleza, por sus leyes que rigen la existencia del estado y su desarrollo, tienden a penetrar y dominar económica y políticamente todos los lugares del país, su característica es crecer y concentrarse cada vez más.

Nuestro deber es alertar a las masas, incluyendo especialmente a proletariado de la ciudad y del campo, acerca de las limitaciones de las tentativas nacionalistas burguesas, su inevitable fracaso. Si existen posibilidades para  la existencia de movimientos multitudinarios nacionalistas acaudillados por un líder y/o una agrupación, en ellos se encuentra en germen  la futura batalla entre este o estas agrupaciones generalmente pequeño burguesas y las clases oprimidas y explotadas por la traición de las promesas ofrecidas. Generalmente, a la nación se la considera por encima de la evidencia de que esta conformada por clases sociales con intereses diferentes y hasta antagónicos.  Por esto  concluyen reduciendo el concepto a una abstracción, se repite el malabarismo verbal, en el sentir populista  que pretenden resolver todos los problemas con la formula mágica de responder por el pueblo empobrecido y hambriento que lucha por su libertad, pero teniendo muy bien el cuidado de no decir quien dirige al pueblo, o la nación.  Esto porque precisan del apoyo popular y el control del movimiento de masas. Es engañoso el que convoca al proletariado, por patriotismo y por cariño a la “democracia”,  indicándole que debe someterse a otra dirección que más tiene en común con otras clases o sectores y deba apoyarlo en su política explotadora.

 LA OPRESIÓN IMPERIALISTA

La opresión imperialista, ciertamente, es una opresión nacional y no únicamente realizada  sobre una clase social determinada; plantea la liberación del país, junto al cumplimiento de otras tareas democráticas postergadas. La frustración del ideal bolivariano, a mas del centenario del congreso de Panamá, promoviendo la integración y la unidad continental, se estrella con el nada ideal y muy concreto plan del imperialismo gringo de integración de mercados bajo la tutela  e imposiciones de ellos mediante acuerdos  como hoy el ALCA.  La balcanización de América Latina es condición indispensable para la hegemonía unilateral del amo del norte con cada país en particular.  Las empresas imperialistas no se limitan a obtener ingentes ganancias, sino que pugnan por controlar la vida económica y política del país  y no toleran ninguna legislación  que pretenda reglamentar el funcionamiento de los grandes consorcios, ellos aparecen como los abanderados de la libertad de comercio y de empresa.

Constituye un grueso error olvidar que las metrópolis imperialista y los países oprimidos y saqueados no son la misma cosa y que por lo tanto no deben ser metidos en el mismo saco, unos son opresores y otros son oprimidos. Esto no es cualquier cosa y se debe tener en cuenta, porque  de esas diferencias son las primeras que salen a flote buscando un reequilibrio. Aunque unidos por el interés común de la defensa y el desarrollo del régimen de la propiedad privada, la burguesía imperialista existe a condición de aumentar incesantemente su influencia mundial, lo que supone, repetimos la opresión del país atrasado, pero la caducidad de la burguesía nacional para llevar a fondo la lucha contra el opreso foráneo, pone a orden del día  la realización de estas tareas por parte de las masas de la nación oprimida dirigida por el proletariado.

La participación del proletariado y su partido en el seno de los movimientos multitudinarios, para  ir demostrando su incapacidad, la necesidad de derrotarlos políticamente  y planteando su propio camino en la lucha de clases que lejos de atenuarse se acentúa por la opresión del capital foráneo. Para alcanzar la victoria sobre el enemigo exterior, el proletariado a través de su participación debe penetrar en el seno  de las masas y ganarlas políticamente en el frente antiimperialista. Su estrategia, sus métodos de lucha y hasta su forma de organización, son las que pueden inclusive conquistar, en el medio de la movilización multitudinaria, la satisfacción de las necesidades de otros sectores de las masas oprimidas. Hace falta que las masas lleguen a las mismas conclusiones. No es suficiente proclamar que la burguesía nacional no es revolucionaria sino demostrar que es conservadora, conciliadora y capituladora y no luchadora intransigentemente contra la explotación foránea. Propugnamos la unidad alrededor de nuestro programa revolucionario, (como la plataforma de la corriente clasista aprobada por nosotros) demostramos la política liquidadora de los representantes pequeños burgueses del capital. Apuntalar y dirigir a los explotados en su lucha contra la  metrópoli  no significa apoyar a la política de ellos o confundirse con ellos, ese error conduciría a la derrota.

Para que esta política pueda ser llevada a cabo es preciso, en primer término, preservar celosamente la independencia de clase del proletariado (independencia ideológica y organizativa) y la constitución en un poderoso partido político. Esto último es lo que puede garantizar de la real independencia de clase. No podemos con el fin de mantener la unidad, posponer la participación en la lucha de clases en el seno del frente de masas o aceptar “críticamente” la no-participación,  nuestras consignas no debemos hipotecarlas.

Un frente antiimperialista de masas, sin discrepancias internas, al margen de la lucha de clases, aceptando el inmovilismo de la dirección pequeño burguesa y aparentando  responder a las mayorías explotadas, es un cepo colocado al proletariado para impedirle exteriorizar sus objetivos y sus consignas. Es un frente de engaños y traición  a las clases oprimidas. Llamado frente amplio, popular, patriótico, antifascista, democrático, para defender a la institucionalidad y la ley es un frente que ha llevado a descomunales derrotas al proletariado y el pueblo latinoamericano.

No confiando en la movilización de las masas para llegar al poder y consumar las anunciadas profundas transformaciones, sino que buscan el poder para maniatar y domesticar a las masas, que le sigan dócilmente  en su política entreguista y capituladora frente al imperialismo. 

Un caso nuestro, que nos ha costado bastante es, luego de la caída del dictador  Pérez Jiménez, el frente patriótico promovido por el PCV y luego del alzamiento, la instauración de una junta patriótica donde se excluyo al PCV, fraguado en la reunión llamada pacto de punto fijo por los principales partidos nacionales para garantizar la estabilidad del régimen burgués

TERCERA VÍA 

 En la medida que el stalinismo y la socialdemocracia están agotados como planteamientos de salida a los problemas que nos atañen, se ha creado no solo en los países capitalistas atrasados sino también en los avanzados, unos gobiernos de centro izquierda, como una tercera vía. Todos cuando llegan al gobierno se dan cuenta que el capitalismo que quieren reformar necesitan ser salvado. Es el caso argentino, el gobierno de la UCR con la Alianza, el cual fracasó estrepitosamente e históricamente como modelo, y ahora Kirchner ofreciendo una salida similar de entreguismo al FMI con cambios superficiales. O el caso nuestro donde el ejercito cumple  un papel político de primerísima significación, ocupando el papel de los partidos políticos, simplemente por la frustración  y quiebra de los partidos burgueses y el hundimiento del nacionalismo civil

El aspecto indiscutible progresista del nacionalismo burgués, pese a su carácter demagógico radica en la movilización que importa porque despierta políticamente a los explotados y partiendo de eso se puede retomar el camino de construir el partido de los trabajadores como caudillo de la nación oprimida

Ha existido y hoy nos atañe, que debido a la caducidad de la burguesía  nacional y sus partidos representativos, la especie de que en los países latinoamericanos el ejercito puede estar llamado a jugar un rol protagónico por encima de las contradicciones de clase, apartándose del sendero burgués y del comunismo extremista, que tienen condiciones innatas para la salvación de la patria. Supuestamente, se pretende crear este rol al ejercito como algo excepcional en los países llamados del tercer mundo, en este caso la guerrera de un general o de un teniente coronel se le atribuye condiciones innatas para la salvación de la patria, para el sacrificio, para el amor  a los humildes, para encarnar el ideal bolivariano, etc. Los seguidores de esta corriente pretenden superar el camino hacia el  socialismo,  es una corriente muy particular que se aparta del marxismo clásico y dentro del capitalismo es diferente, es humanista, democrático, protagónico, participativo como quiera no representan los intereses ni de la burguesía ni del proletariado, que están por encima de esta pugna  ya envejecida,  concluyendo  por descarte que el ejercito en sí mismo es una clase social por encima de las otras, o son acaso una conjunción  de todas las clases desposeídas y amantes del desarrollo del país. Todos estos, los pasados y el de ahora son pura fraseología vacía que ocultan el contenido burgués del régimen que encarnan.

No puede analizarse un ejercito al margen de su contenido de clase, abstrayéndolo de la lucha de clases. El ejercito es sobre todo una institución que concentra la capacidad del Estado y en esta medida el papel concreto que juega  esta definido por el contenido de clase de este. La orientación del ejercito solo puede ser burguesa o proletaria no hay lugar para un tercer camino, por muy radicales o altruistas que pretendan ser, es utópico  estructurar una sociedad que no sea capitalismo o comunismo.

El ejercito es, necesariamente, una criatura de la clase dominante, que ponen en pie para que le garantice su supremacía en el poder y el tener sojuzgadas a las clases oprimidas.  Pero por supuesto se mueve en el seno de la sociedad y no en el aire y se ve inmerso en la lucha  de clases,  podrá salir uno que otro diciendo encarnar los intereses de la clase obrera, o en una revolución de nuevo tipo, extraña, no extremista, pero siempre garantizando la propiedad privada, ¿o no es así, también aquí,   bien claro en la constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela? Los métodos castrenses padecen las mismas limitaciones como institución porque aunque intenten resolver con sus propios métodos los problemas emergentes debido al atraso nacional, las fuerzas armadas viven del vientre de la burguesía criolla, y lo que hemos dicho para la burguesía nacional vale también para su ejercito, podrán intentar resolver el atraso pero no podrán materializar su programa, se detendrán a medio camino, retrocederán y abandonaran terminando en frustración, entreguismo y luego sobrevendrá una política marcadamente antiobrera y antinacional.

El empeño de cumplir, de resolver los problemas del atraso del país de un modo capitalista, permite el protagonismo de grupos militares como fuerza de reemplazo para intentar llevar a cabo la hazaña, aunque en el fondo tampoco varían los métodos en el cambio de civiles por militares. Ya que siempre deben cumplir, ambos, con el control de las masas e impedirles salir de los limites fijados por el orden burgués.

Lo que sí hay que tomar en cuenta es que el ejercito no acaba en la alta jerarquía, es también la masa de soldados, la vasta capa de clases y suboficiales y los jóvenes oficiales que llevan sobre sus espaldas la labor diaria. Esta ancha base de la pirámide se vincula a los sectores mayoritarios del país y recibe su presión. Inclusive, por un lado no todavía prostituidos por la corrupción y por otro lado vinculados por mil lazos con los obreros, campesinos y otros sectores oprimidos, pueden ser influidos por nacionalismos y hasta por el marxismo. Por lo que es tarea, hacerles ver las limitaciones del nacionalismo burgués y de su inevitable traición y que la salida solo es a través del proletariado como caudillo de la nación oprimida, mediante el partido  revolucionario.

La clase revolucionaria en ascenso gana para su causa los mejores elementos de las otras clases sociales y los incorpora a su partido, esta consideración también se hace extensiva al ejercito

EL PARTIDO DE LA CLASE OBRERA

América Latina se encuentra metida el mayor colapso financiero de su historia, no hay país en el continente

Que escape a la cesación de pagos, de la quiebra bancaria, del derrumbe de gobiernos y de regímenes políticos y de la irrupción de las masas trabajadoras en la escena política nacional. América Latina se hunde bajo el peso de la deuda externa y la crisis de sobreproducción mundial, el vaciamiento financiero, productivo y comercial, el hundimiento de monedas y de los sistemas bancarios, la recesión y la quiebra de empresas. Ante esto se abre en el continente una etapa furiosa de lucha de clases, de intervención del imperialismo, de golpes y contragolpes, y por sobre todo de une irrupción impetuosa de las masas explotadas en defensa de sus condiciones de vida.

Aun así, la extrema madurez de estas condiciones objetivas no es suficiente por sí solo para desencadenar la revolución llamada a sepultar la barbarie capitalista, lo único que la hace es tornarla posible e impostergable; hace falta todavía la suficiente madurez de la clase social que encarna la tendencia progresista de la historia, sea capaz de liderizar la transformación radical.

La madurez de las condiciones subjetivas de la revolución se encarna y concentra en el partido obrero. La solución de la actual crisis de la humanidad, el trabajo efectivo a favor de la revolución, confluyen a la estructuración del partido político del proletariado, la cual es la clave que puede realizar la transformación  de la sociedad capitalista en socialista. Toda la experiencia de las luchas sociales en escala mundial y latinoamericanas, toda la teoría marxista, enseñan que no existe mas  camino que el de la construcción del partido revolucionario, que puede conducir a la victoria del proletariado y a la estructuración de su dictadura. El elemento básico e insustituible en este propósito es el programa, que nace de asimilar críticamente la experiencia diaria de las masas y las generaliza. Para esto debemos  interpretar y actuar dentro de los movimientos de las masas sin perder la independencia de clase y asumiendo la hegemonía política dentro del proceso revolucionario o lo que es lo mismo luchando e imponiéndonos contra el colaboracionismo  clasista y todas sus variantes. Veamos como. 

La clase obrera y los explotados deben prepararse políticamente para intervenir de manera revolucionaria en las enormes crisis y conmociones del derrumbe financiero y político de los regímenes burgueses del continente.

El aspecto palmariamente progresista del nacionalismo burgués, pese a lo equívoco de sus enunciados, se afinca en la movilización que genera, no ciertamente con miras a liberar a los explotados, sino para apoyarse en ellos, con el fin de potenciarse y cuando es gobierno de poder negociar en mejores condiciones con la metrópoli.

Las medidas relativamente progresistas que ponen los diferentes representantes del nacionalismo, no en vano chocan con las tendencias situadas del lado del imperialismo y pueden terminar siendo bandera de los explotados y así se abre la posibilidad de su superación  al pasar a manos de la clase obrera, de lo contrario bien pueden quedar estranguladas por obra de la negligencia  y la traición de los regímenes nacionalistas.

Señalar  las limitaciones y traiciones del  nacionalismo burgués, educa políticamente a los explotados e importa ganarlos para las posiciones marxistas, empeño en el que la crítica  de los que están mas cerca de nosotros constituye el arma más poderosa con la que contamos. Para alcanzar este meta es indispensable el programa al que el aventurerismo no le otorga la menor importancia y cree que pueda ser reemplazado por declaraciones generales e intrascendentes.

Hay que recalcar que la burguesía nacional de hoy, no puede ya jugar un papel revolucionario, es una clase contrarrevolucionaria en definitiva; pero   puede asumir  con frecuencia actitudes anti-imperialistas sin posibilidades plenas de éxito. Muchas corrientes y camadas de intelectuales pretendidamente socialistas han zozobrado ante  tales espejismos y concluyen renunciando al campo de la revolución proletaria.

La actitud correcta consiste en criticar despiadadamente, demostrando  las limitaciones y el peligro de concluir traicionando la bandera enarbolada, por ejemplo en las nacionalizaciones donde el sector estatal opuesto al sector privado conlleva a la incapacidad de ir a fondo por su necesidad de mantener la vinculación o nexo con el capital foráneo para evitar su aislamiento y degeneración en medio del liberalismo económico,  lo que queda como tarea no concluida y como única vía la de la dictadura del proletariado para consumar las medidas nacionalistas y transformarlas en socialistas es decir bajo control del gobierno obrero.

El desarrollo de la movilización de las masas y su radicalización necesariamente tienen que chocar con la dirección tradicional y así abrir la perspectiva de la formación de un poderoso partido obrero, capaz de cumplir debidamente su papel de dirección de los explotados. La victoria revolucionaria no será posible sino se logra ganar a la mayoría de las masas oprimidas y  su vez dislocar internamente al ejercito, mientras esto no se produzca puede siempre esperarse un golpe  contrarrevolucionario preventivo destinado a cortar de raíz la movilización de las masas. La revolución se hará utilizando los métodos propios de la revolución proletaria: la profunda movilización de los explotados y su acción directa, cualquier otra forma de lucha debe  subordinársele. Hay que rechazar enérgicamente toda postura que sostenga la evolución pacífica del capitalismo al socialismo o la instauración de este por medio del parlamentarismo

A la definitiva caducidad de la burguesía nacional hay que poner osadamente la dictadura del proletariado, a los ensayos frente populistas oponer los frentes antiimperialistas o revolucionarios liderizados por la clase obrera encabezada por su partido. La lucha revolucionaria no importa en que latitud latinoamericana, no se le puede concebir al margen de la lucha por los Estados Unidos Socialistas de América Latina, único camino que permitirá el definitivo aislamiento y derrota del imperialismo.

 

Por el Reenganche inmediato todos los trabajadores y sindicalistas despedidos por defender mejoras en las condiciones de trabajo

Control obrero de PDVSA

Desconocimiento de  la deuda externa

Nacionalización de  la banca

Eliminación de la Corte Suprema  de Justicia. Elección popular de los jueces

Cárcel para los que sabotearon el país

Control del Comercio Exterior

Ajuste de salario similar al monto de la cesta Básica

A Fabrica Cerrada Fabrica Ocupada

Creación del cuarto turno de Trabajo (36 horas semanales) sin  disminución del salario

Pago de un 80% al desocupado

Por una Seguridad Social Solidaria dirigida por los propios trabajadores

Por un Gobierno Obrero

Por los Estados Unidos Socialistas de America Latina

 

Opción Obrera 2002



[1] Por mucho tiempo, Trotskysta boliviano, cuyos aportes son indispensables para comprender el desarrollo y la lucha revolucionaria en los países de Latinoamérica.

jueves, 16 de enero de 2020

EL CHAVISMO ES LA RETAGUARDIA DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA


EL CHAVISMO ES LA RETAGUARDIA DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA – UNA DEBATE CON COMPAÑEROS DE VENEZUELA


Los compañeros José Capitán y Eva López han enviado un texto de su autoría al Partido Obrero (T), con el objeto de iniciar una discusión sobre sus términos. El escrito ya había publicado en Red Mediterránea, pero no es obvio q los promotores de ese sitio lo hayan recogido como un material de debate.

El objetivo polémico del documento es arribar una conclusión que sin embargo no desarrolla, a saber, que “No se puede ser neutral entre los dos campos burgueses en lucha”, en referencia al imperialismo, de un lado, y al chavismo del otro. Aunque el planteo parece claro, en realidad es profundamente confuso. Por ejemplo, Putin y Xi Jing pin, dos expresiones políticas contrarrevolucionarias  incuestionables, no son neutrales - apoyan, “en esta lucha entre dos campos”, al gobierno de Maduro. No lo hacen en abstracto sino en función de los intereses  capitalistas y ‘geopolíticos’ de uno y de otro, que no tienen que ver precisamente con una lucha contra el imperialismo. A través de la empresa Rosneft, Rusia le otorgó a la asfixiada Venezuela un préstamo significativo, a cambio de una hipoteca del 49% de los activos de Citgo, la refinadora y distribuidora de Pdvsa en Estados Unidos. Un partido revolucionario que rechace la neutralidad “en esta lucha entre dos campos”, no podría tomar partido ‘a la Rosneft’, sino que tendría que denunciar ese apoyo, o los límites insalvables de ese apoyo, y denunciar la política   de Maduro.

Otro ejemplo tiene que ver con la boli-burguesía, el capitalismo de los chavistas, al cual el escrito de los compañeros no alude en ningún momento. La riqueza  de esta neo-burguesía venezolana no solamente es enorme sino que fue acumulada fuera del circuito económico legal, o sea, en el caso de Venezuela, obligadamente en moneda extranjera. La boli-burguesía no puede darse el lujo de la neutralidad “entre los dos campos”, incluso menos que Putin o Xi, porque en ausencia de compromisos previos con los ‘piti-yanquis’, en el caso de una victoria escuálida su capital se vería en peligro. Maduro, por su lado, ha iniciado un proceso de dolarización informal de la economía, que beneficia en forma fabulosa a esta boli-burguesía, en la que revisten funcionarios del régimen vigente. Aquí tenemos otro caso de una toma de partido a favor de uno de los campos en lucha, o sea de Maduro, completamente ajena a los intereses de la clase obrera. Mientras la burguesía acumula en dólares, con el visto bueno del poder, las grandes masas viven con bolívares hiper-desvalorizados, a excepción de un sector de trabajadores del circuito privado. Cuando empezamos a remover la espesura de la cúpula del bando nacional y popular, nos encontramos con un frente de fracciones reaccionarias. 

Venezuela tiene una deuda impagable de u$s150 mil millones – toda contraída por el chavismo; no se la puede adjudicar a los neo-liberales. Para guardar reservas en divisas y defender un tipo de cambio fijo, Hugo Chávez financió importaciones dispendiosas por medio de la contratación deuda externa. Carece de autoridad ahora para plantear su repudio – y encima pelearse con China y Rusia, que han subido con fuerza en el ránking de los acreedores.

Los compañeros mencionan la enorme hambruna del pueblo, pero no dicen que es el resultado del pago escrupuloso de esa deuda, hasta que Trump prohibió su negociación a los agentes con ciudadanía estadounidense. Todo esto demuestra que el gobierno de Maduro se valió de la demagogia anti-yanqui para escamotear que pagaba la deuda que benefició a la boli-burguesía, con el hambre del pueblo. Mediante el hambre, minaba la disposición y capacidad de lucha de las masas contra el imperialismo y Trump. Entretanto, si entiendo bien lo que escriben los compañeros, mientras Trump cumplía con los usureros y los boliburgueses, ellos libraban una lucha política contra el neutralismo, sin ofrecer, por otra parte, el nombre de los “neutrales”.

Un partido que interviene en la lucha de clases  no tiene  espacio para ser neutral, nunca. Ni Suiza ha sido neutral. La denuncia de la neutralidad es una extorsión del nacionalismo burgués contra la izquierda, para imponerle un seguidismo político y para que actúe como comparsa en la orquesta de la burguesía nacional. El eufemismo ‘no podemos ser neutrales’, no dice nada todavía sobre la política concreta de quien lo esgrime de este modo abstracto. De acuerdo a lo que dicen los compañeros, primero en 2015, primero, FIT de Argentina debió haber llamado a votar al cristinismo en la segunda vuelta electoral, y por el peronismo unificado, en 2019, si la elección no se hubiera zanjado en el primer turno. El ‘ballotage’ enfrenta, obligadamente, a ‘dos campos’; sin embargo hubiera sido un error descomunal ir atrás del ‘nunca más vivo’ nacionalismo burgués (En Francia muchos izquierdistas eligieron a Macrón contra Le Pen). En las guerras habría que apoyar a un bandido imperialista o a otro – siempre para evitar la perfidia de la ‘neutralidad’.

Lo que demuestran los ejemplos citados, es que la cuestión de “los campos en lucha” debe ser definida de un modo concreto. Los ‘campos’ están en ‘lucha’ todo el tiempo y sin cesar, porque en una sociedad capitalista domina la competencia, no solamente la lucha de la burguesía contra los trabajadores. Muchos obreros son impulsados a apoyar a ‘su’ patrón contra el  patrón de la empresa ‘rival’ y sus propios trabajadores. En el escenario de los ‘campos en lucha’, los socialistas debemos luchar, en última instancia,  por imponer una redefinición de sus términos, separando a los obreros de la burguesía, y polarizar a los explotados frente a los explotadores. En una palabra, la participación activa en un terreno donde predominarían ‘dos campos en lucha’, debe tener el propósito estratégico de crear un terreno diferente de ‘campos en lucha’, entre el proletariado y la burguesía.

A esta cuestión estratégica se añade una táctica, que en definitiva se convierte también en estratégica. El chavismo, definido en su forma más genérica, va a cumplir veinte años en el gobierno. Un partido que haya permanecido tanto tiempo en el campo de uno de sus enemigos contra el otro, ya puede ser considerado una fracción del primero. Era el seguidismo que practicaba el posadismo; por esta vía se convirtió en apéndice orgánico de la pequeña burguesía nacionalista o stalinista. Murió víctima de esta enfermedad incurable. En síntesis, es necesario distinguir los desarrollos cuantitativos, si se puede hablar así, de los cualitativos – los golpes, las guerras (civiles o internacionales) o sea, los choques excepcionales entre los campos en pugna.

El Partido Obrero no apoyó a Hugo Chávez en ninguna elección, no importa los campos en disputa. Sí intervino con toda energía en abril de 2002 y luego en el lock out de diciembre (también en la asonada de abril pasado de Guaidó); fue el único que llamó a salir a la calle en ocasión del levantamiento militar chavista en febrero de 1992. Lo mismo hicimos en Argentina, desde diciembre de 1975, ocasión del golpe fracasado de Capellini, hasta marzo de 1976, el golpe de Videla, en defensa del gobierno constitucional y criminal de Isabel Perón. La participación activa del socialista revolucionario en estos puntos cruciales y de ruptura, no tiene en cuenta solamente la defensa de los derechos populares amenazados por una victoria de la reacción más decidida, sino que es un momento estratégico de confrontación entre el método político del nacionalismo y el método político del socialismo. El apoyo de José y Eva a Maduro, justificado en la necesidad de ocupar el lugar correcto, es, por el contrario, intemporal, indeterminado, multiforme y supra-espacial.

En el texto, la regimentación de las organizaciones obreras ocupa un renglón. Pero dice algo fuerte, que la burocracia sindical montada por el chavismo es “corporativa”, o sea que es estatal. Al asunto del neutralismo ingresa aquí otro actor, a saber, una burocracia corporativa. ¿Es ella, acaso, un instrumento de lucha contra Trump y el imperialismo yanqui, o hay que enfrentarla para que los obreros conviertan a los sindicatos en herramientas de esa lucha?

En Argentina sabemos, desde el golpe anti-peronista de  1955, que la burocracia no sirve para la lucha, sino al revés, un instrumento formidable contra la movilización obrera contra el golpe y el imperialismo. Como ocurre con la boli-burguesía, la burocracia sindical es un caballo de Troya del imperialismo en el ‘campo nacional’. Una lucha decidida contra la burocracia chavista de los sindicatos, volcaría a todo el aparato del estado nacional y popular contra los luchadores, convirtiendo a la lucha contra la burocracia en una lucha política contra el gobierno y el estado. ¿O suspendemos esta última para no ser sospechados de neutralismo o peor, de agentes de Trump? José y Eva se han metido en un laberinto, y por lo que parece desde hace veinte años. En el texto no hay ninguna planteo de lucha contra el gobierno y el Estado, que incluso ha armado una burocracia “corporativa”, o sea mussoliniana o franquista. Diría que no hay, incluso, una delimitación literaria

La cuestión de la burocracia lleva a otra más picante: las fuerzas armadas. ¿Estas serían definitivamente revolucionarias, como lo induce el texto al presentar que su jefatura está dominada por un personal que ha salido airoso de numerosas depuraciones por parte del chavismo? Venezuela se ha transformado de un régimen bonapartista plebiscitario en un estado policial. La represión las prisiones y las ejecuciones han sido confirmadas por informes internacionales de procedencias diferentes. Mientras tanto, un ‘presidente encargado’ la acusación de sedición, o incluso traición a la patria. Una y otra vez, Maduro convoca a opositores a negociar, y promueve las mediaciones de altas figuras de la diplomacia imperialista. Las milicias populares, como dicen los compañeros, están sujetas al control del alto mando, no son una creación independiente de las masas, una fracción numerosa opera como fuerza de choque en todas las direcciones – también contra los luchadores obreros.

Creer en la fidelidad de un alto mando militar es mandar al cajón los principios elementales de cualquier escuela de sociología – la lealtad militar es hacia el Estado que representa; a la clase social que dirige ese estado. Es olvidar el lugar que ocupa en una sociedad de clase. Si las FFAA bolivarianas se distinguen por la cantidad de depuraciones que ha sufrido, ello se explica por la tensión excepcional que le impone un régimen en un impasse de una década. El texto menciona el Sebin, el servicio de inteligencia y represión. ¿Lo denunciamos o celebramos el rol que juega y que se adjudica? Nota aparte: algunos diarios de Argentina, se refieren, reiteradamente, al gobierno de Maduro como revolucionario y al proceso venezolano como Revolución. No tergiversan solamente la realidad; es una operación para desprestigiar la ambición revolucionaria de las rebeliones en América Latina.

La cuestión de las fuerzas armadas bolivarianas ha dejado perpleja a una mayoría de observadores, por una razón sencilla – porque desmantelar el sistema chavista podría afectar la integridad del Estado, un peligro que cualquier cuerpo castrense se obsesiona por evitar. Esto ocurre con frecuencia con los regímenes de excepción. Nadie quiere repetir la experiencia de la desintegración del régimen de Saddam Hussein y el ejército iraquí. Todo el mundo toma cuidado con el bisturí cuando es necesaria una operación de cerebro. El golpismo de Trump es una tentativa de voltear a Maduro sin que el régimen se destruya en la volteada. De aquí a la fantasía de las fuerzas armadas de Bolívar, es hasta olvidar lo que le pasó al prócer y al proyecto de la Gran Colombia.  Los chavistas no tragan saliva sin recordar la ‘traición’ del granadino Santander. Nunca se repitió tanto que las FFAA de Chile eran democráticas, como en la víspera del golpe de Pinochet.

Si el chavismo y el peronismo no son “cadáveres insepultos”, como dicen los compañeros, acompañando al PTS, y ahora a los combatientes parlamentarios que han usurpado el PO, se elimina una de las características fundamentales de la época de decadencia capitalista, a saber, el desfasaje y hasta la contradicción entre la realidad histórica, por un lado, y la conciencia política de la sociedad, por el otro. En 1945, el peronismo, y en el debut del milenio, el chavismo, impulsaron una salida a ese impasse, para quedar  enseguida envueltos en él, debido a que el nacionalismo burgués de la periferia nace, precisamente, en la época de la decadencia capitalista. Sólo un electorero cegado por sus aspiraciones parlamentarias puede caracterizar como vitalidad histórica los éxitos electorales en el margen de los movimientos que en el pasado llevaron a las masas a movilizaciones sin precedentes en las historias de sus países. Cristina K perdió dos elecciones a manos de un señorito conocido como Macri, y hace cuatro años al chavismo lo redujeron a menos de un tercio en la Asamblea Nacional – o sea que hasta las urnas muestran una pérdida de signos vitales. La misma Cristina K debió acudir a quienes ayudaron a derrotarla en esas ocasiones, para no tener que ir a buscar la pelota al fondo del arco otra vez. Como movimientos de emancipación nacional ‘ya fueron’; se usa su memoria para explotar la confusión del pueblo, como la de un abuelo insigne para dar lustre a una familia decadente.

El lugar político de la polémica sobre el ‘cadáver insepulto’ tiene que ver con el intento de un arribismo de izquierda de esconder sus propias limitaciones y hasta su impotencia. El hundimiento de los movimientos históricos tradicionales traslada el peso de la crisis de dirección en la izquierda que se referencia en la IV Internacional. La política de reducir la lucha contra el peronismo al terreno electoral está perdida de antemano; lo mejor que se puede lograr es un Podemos.  Hay que disputar, por el contrario, la dirección de la lucha directa contra los gobiernos de turno; esta es la lección del fracaso del FIT bajo el gobierno de Macri (Hago notar, de paso, que la insistencia del oficialismo del PO y de todo el FIT, en que el ‘enemigo principal’ era el kirchnerismo, no el macrismo, en este asunto de los ‘campos’, es una deformación inversa a lo que sostienen José y Eva, encubierta con una fraseología sobre la ‘independencia obrera’).  La izquierda se ha convertido en democratizante; advierte, como todo el mundo por otra parte, que se desarrolla una crisis mundial, pero no sabe que uso darle, como ocurre también con el resto del mundo. En Argentina, el aparato usurpador del PO señaló,  explícitamente, que la lucha electoral contra el kirchnerismo, debía tener primacía, desde dos años antes de las elecciones, sobre la lucha para echar a Macri y para disputar al peronismo la dirección de esta lucha. La desesperación electoral tenía hasta causas de fondo más banales: asegurar con bastante anticipación un lugar expectable para el aparato en las listas del FIT, en la disputa con el PTS. La crítica al ‘cadáver insepulto’ fue un recurso oportunista para esta maniobra de arribismo.

En el caso de José y Eva, la defensa del nacionalismo viviente es una mala caracterización de un régimen que ha batido los récords de crisis social en el mundo. La capacidad de movilización que le atribuyen es en gran parte clientelar. El objetivo de ella no es imponer el control obrero de Venezuela, sino intimidar opositores. Mugabe duró más tiempo en Zimbawbe que cualquier otro nacionalista, y hasta Hugo Chávez lo invitó a formar parte de la nonata V Internacional, pero el movimiento que él lideró, y que liberó a los explotados negros del régimen colonial de Rhodesia del sur, no subsiguientemente sino un sistema de saqueo sin límites.

En Venezuela es necesario construir un partido obrero que desarrolle una oposición de clase al gobierno de Maduro. Esta conclusión no aparece en ningún lado en el texto con que polemizamos, sino al revés – es un planteo de integración “al campo nacional”. El texto transpira las posiciones del nacionalismo, no las del marxismo.

El texto de los compañeros fue publicado sin comentarios en RedMed. Lleva por título La Revolución Latinoamericana y Venezuela. Uno debiera pensar que este título extiende su posición sobre “los campos” a los conflictos y luchas de todo el continente. Lo cierto es la siguiente: Venezuela se encuentra hoy en la retaguardia de la Revolución Latinoamericana, precisamente debido al impasse excepcional que atraviesan las masas del país.

Para las rebeliones populares de Chile, Colombia, Ecuador, Haití, y para Argentina y Brasil, la Venezuela chavista no es un faro, no es la ruta que deben seguir. La ruta es la dirección proletaria de la lucha anti-imperialista – no la dirección militar, no la dirección de camarillas estatales. No es la patria grande sino la Unión Socialista de América Latina.

Esta es la cuestión.

Jorge Altamira

domingo, 29 de diciembre de 2019

Revolución Latinoamericana Chile y Bolivia


La Revolución Latinoamericana

Una mirada hacia Chile y Bolivia desde Venezuela


Latinoamérica entró en una etapa de convulsiones sociales, donde las rebeliones se pueden convertir en revoluciones sociales, esto significa que las masas directamente elijan su destino histórico, o lo que es lo mismo, se cansaron de que decidan otros por ellas, sus vidas y su miseria.

El problema se presenta para los trabajadores de la región por la ausencia de una dirección revolucionaria (organización y programa) para enfrentar la descomunal y catastrófica crisis económica capitalista mundial. Estamos penando como en el limbo o el purgatorio, en la frontera al infierno o directamente en el infierno, entre regímenes de la ultraderecha tradicional y proimperialista y los llamados progresistas, populistas, con rasgos mínimos de choque o de diferencias con el imperialismo, todos ellos, sin distingo, intentan paliar la crisis económica capitalista a su modo, sucumbiendo al final, agotados, descargan sobre los trabajadores el peso de la crisis, pero se están acabando las ofertas y las masas hastiadas de todos esos gobiernos, insurgen con demandas para salir de esta crisis, sin llegar a plantear una alternativa de gobierno autónomo, el cual no puede ser más que el gobierno de los trabajadores, única forma de no ir al infierno y también la única forma de asaltar el cielo, o sea, de acabar la explotación.

Esta falta de una dirección revolucionaria permite que diversos factores incidan sobre las masas para desviarlas, adormecerlas o aplastarlas, en este sentido, el imperialismo tiene dos recursos políticos, como dice el Programa de Transición(1), uno es el fascismo y el otro es el frente de conciliación de clases, este último se presenta con diferentes nombres, frente amplio, unidad popular, concertación y junta patriótica entre otros nombres.

El fascismo, como alternativa para imponerse, requiere algunas condiciones materiales, por ejemplo, la derrota (el aplastamiento) de las luchas de la clase trabajadora, por medios coercitivos, el otro recurso, el frente de conciliación de clases además de la intermediación de leyes, decretos, reglamentos o acuerdos entre gobiernos y capitalistas requiere de la participación directa de la pseudo izquierda. Innumerables organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos se prestan para la conciliación o colaboración de clases, simplemente le son funcionales a la derecha, quienes ante el descontento popular conducen a las masas hacia los sectores de la oposición de la derecha tradicional pro imperialista.

En la actualidad hemos podido observar como este fenómeno se expresa entre sectores que se reclaman de izquierda, sirviéndole a la derecha sin tapujos, al ver diezmados sus beneficios por parte de gobiernos en crisis por sus malas políticas, esta misma pseudo izquierda que primero se cobijó en esos gobiernos acabados, luego al no servirles, van contra ellos a lado de los intentos de la oposición de ultraderecha apoyados por el imperialismo.

Son errores que se pagan caro, con sacrificios y muertes, más que errores son políticas totalmente equivocadas que llevan al desgaste e inclusive a un retroceso en la economía, como nos está sucediendo en Venezuela.

Sin embargo, el problema crucial en todo el continente, es el choque entre las naciones opresoras y naciones oprimidas, estas últimas dirigidas en ocasiones por gobiernos llamados progresistas con cierto grado de nacionalismo pero que actúan dentro del capitalismo sin adversarlo, por lo que terminan arruinándose indefectiblemente y descargando la crisis sobre los trabajadores, “socializando” la miseria y empantanando a la izquierda.

El inicio de la revolución chilena

En Chile, existe una situación revolucionaria, expresada en movilizaciones permanentes de las masas pidiendo la renuncia de Piñera, planteando la alternativa de Asamblea Constituyente con poder, autónoma, con organismos de deliberación genuinos, con huelgas generales donde los principales bastiones del proletariado como los mineros del cobre y los portuarios se pronuncian, además de los estudiantes incluidos los de enseñanza secundaria y las comunidades. Esta es la respuesta del pueblo chileno ante los ajustes, por el hundimiento de la economía, por parte del gobierno.

La caída del precio del cobre y el pago de los intereses de la deuda externa, puso en aprietos a la supuestamente boyante economía capitalista chilena, el modelo que daba envidia a los propulsores de la economía en los otros países latinoamericanos, el “Oasis” se comenzó a secar y por supuesto, pagan los trabajadores y las comunidades.  

Desde el inicio de la rebelión popular el 18 de Octubre, para fines de noviembre, se dio un aumentó 116 pesos por dólar representando un alza del 16,7%,  el Banco Central de Chile rápidamente interviene para socorrer al mercado cambiario y proyecta desembolsar, de diciembre a mayo un monto de hasta 10.000 millones de dólares para la venta de dólares spot y también por hasta 10.000 millones de dólares para ventas de instrumentos de cobertura cambiaria, nada que ver con las penurias del pueblo chileno, le preocupa a Piñera son los pingues negocios de la burguesía parásita. 

Esta democracia en crisis proviene a través de la Concertación, como una transición con anestesia, desde un régimen asesino y fascista, la dictadura pinochetista, solo posible por la participación de los partidos tradicionales, el PC y el PS chilenos cuyas direcciones traidoras fueron indispensables para este tipo de traspaso indulgente con los fascistas. De todas maneras, les ha llegado su sábado, sin olvidar todo el daño que han sufrido los trabajadores para que el país siguiera “adelante” por la senda de la explotación y la represión.

La contrarrevolución ejecuta un golpe en Bolivia  
           
Por el contrario en Bolivia se vive una contrarrevolución, promovida por el imperialismo, el gobierno Bolsonaro y la ultraderecha boliviana, ese golpe preventivo ante el descontento popular, inclusive es pautado antes del cambio de gobierno en Argentina, de Macri (derecha sin tapujos) a Fernández (centro derecha), como medida de advertencia a su plan económico, sobre todo por la situación que pueda ocasionar un default permanente, produciendo la quiebra para los acreedores, el FMI y los fondos especulativos de la bolsa de New York.

En Bolivia, los ingresos más importantes son y se esperan mejorar por la producción de gas y la extracción del Litio, este es el objetivo de los intereses de capitales extranjeros con apoyo de los nacionales, algo muy concreto producido por los trabajadores de los pozos, de almacenamiento, de la distribución del gas y de las minas, todo se extrae de la Pachamama con la mayor tecnología de punta, no es por explotación precapitalista no olvidemos esto.

El recién terminado gobierno de Evo, como expresión política resultó en un fracaso que lo indujo, -cobardía aparte- a la renuncia de la presidencia, también la de su vice y así sucesivamente, los representantes del MAS en el gobierno, la pérdida del apoyo militar y sus posteriores amenazas aconsejándole a abandonar la presidencia. Esto, a pesar de los detalles, no tiene otra forma de caracterizarlo sino de golpe de estado de la derecha con elementos fascistas. Por otra parte, tanto con represiones y asesinatos se empoderó la contrarrevolución de forma preventiva, ante la posibilidad o inminencia de una radicalización de las masas y trabajadores protestando ante los abusos de Evo y el MAS al extender su gobierno con métodos arbitrarios no democráticos.

Por otra parte, la sedición de derecha, pescando en río revuelto, se aprovechó de la situación, se adelantó para impedir, drásticamente, la participación autónoma de las masas, en la lucha diaria, movilizándose por sus demandas

El papel de Evo, y su partido el MAS, su burocracia sindical minera y fabril, los sectores pequeño burgueses cercanos al gobierno, jugaron a servirse de una economía en progreso relativo favoreciendo una burocracia gremial que promovió una división en los mineros, en la COB debilitaron su vanguardia, por lo que, en las movilizaciones, se observa una participación mayoritaria campesina, de origen indígena y de las comunidades, he aquí una muestra de las consecuencias del fenómeno de colaboracionismo de clase.

En Bolivia, la lucha en el campo, de cualquier origen, campesino o indígena, juega un papel fundamental si entiende que debe impulsar al proletariado minero y fabril, junto a sus consignas sobre la tierra y sus demandas para poder producir.

En Las tesis del congreso de Caranavi, Bolivia 1964, propuestas por Guillermo Lora, se plantea:

“La alianza obrero-campesina constituye la piedra angular de la revolución boliviana. Es una desviación derechista considerar esta alianza como un pacto de igual a igual entre dos potencias; consiste en realidad en que los campesinos reconocen como a su dirección política al proletariado (mineros, constructores, fabriles, ferroviarios, etc.). La clase obrera de las ciudades y de las minas constituye la expresión más acabada de la conciencia revolucionaria y el campesinado es el motor que impulsa la lucha revolucionaria. Nuestra necesidad de libertarnos y de solucionar el problema de la tierra se convierten en la fuerza que empuja al proletariado a tomar el poder político”

En la Rusia de la revolución, los bolcheviques tempranamente supieron respaldar las demandas de los millones de campesinos y luego en el poder, se abocaron a concretar esas alternativas como las cooperativas privadas y cooperativas estadales, las propuestas de supervivencia al campesinado pobre en la medida que iba solucionando los problemas inherentes a ese pasado que todavía pesaba, se presentaron problemas entre las diferencias de precios entre a ciudad y el campo, y se plantearon respuestas, liderizadas por Lenin, para ir enfrentándolas

Esta breve digresión, es para ejemplarizar, porque todo lo vivo tiene una riqueza a analizar, para proponer la alternativa sin descuidar el papel de la dirección revolucionaria por la organización de los trabajadores en alianza con los sectores ligados a la tierra, que también lucha duramente por sus necesidades. Evo a su modo, ha servido de freno al accionar independiente de los trabajadores y los indígenas, lo que preparó la alfombra para que viniera a posarse la derecha de la media luna

El proletariado boliviano tiene con que elevarse, por su tradición de lucha, cuenta para reconstruir la vanguardia e impulsar el Gobierno de los Trabajadores. Sus aportes políticos son trascendentales, son hitos históricos reconocidos dentro del marxismo, tienen un camino programático hecho que son ejemplo en el mundo, para todos nosotros.

Venezuela, sin llegar al mismo resultado todavía, se asemeja más a la situación de Bolivia, a la acción contrarrevolucionaria, que a la de Chile, donde las iniciativas, las acciones, son revolucionarias por parte de los trabajadores y el pueblo chileno, la llamada revolución bolivariana convertida en una tragedia, está totalmente desgastada pero se aferra al poder y crea un impasse, donde las masas llevan la peor parte, sin embargo las mismas líneas políticas que produjeron el golpe en Bolivia, no han podido imponerse en Venezuela, todavía no todo está dicho, por algo es motivo de preocupación para la reacción mundial, en su centro hegemónico desde Washington DC

Los gobiernos llamados progresistas son un lastre para la Revolución Latinoamericana

El escenario de la crisis latinoamericana presenta a todas las economías colapsadas, las cuales se sustentan participando en el mercado mundial, como proveedores de materias primas, cuyas inversiones de capital están dando muy poco o ningún valor agregado, y no se genera plusvalía a pesar de los salarios por debajo del mínimo establecido por ellos mismos. Sobre estos cimientos, donde cada gobierno y su economía necesariamente presentan particularidades, todos, debido a la caída de los precios responden con recortes en ayudas sociales, aumentos en tarifas a los servicios, mayor flexibilidad laboral, dificultades en la importación necesaria, acompañados de leyes más coercitivas, en conclusión, no tienen salida pacífica, el ejército y la gendarmería son sus “leyes” para imponerse.

Ante estas condiciones, la mal llamada izquierda se presta para colaborar y salir adelante participando mediante concertaciones, diálogos, acuerdos de “Paz”, anteponiendo sus intereses mezquinos y consintiendo o apoyando las desmejoras en las condiciones de trabajo, las reivindicaciones salariales y contractuales, así como las conquistas históricas alcanzadas por los trabajadores. Todo dentro de las relaciones capitalistas podridas.

Es necesario hacer énfasis en un hecho concreto, los gobiernos progresistas son capitalistas, con diferentes motes o fachadas, llamándose impúdicamente revoluciones bolivarianas, ciudadanas, pluriculturales, frente de todos, con objetivos tan espurios o ambiguos como el buen vivir y promoviendo retrocesos en las relaciones de producción, a formaciones precapitalistas, son utópicos y tan modernos como los acuerdos con el FMI y otros buitres para aumentar la deuda y salvar a los acreedores.  

Estas formaciones de producción precapitalistas como el huerto, el anhelo de la propiedad de la tierra para poder producir a pequeña escala, es una involución como eje, no son alternativas para superar la crisis global capitalista porque si bien es cierta esa situación y no se puede saltar, la solución está en planificar la forma de superar lo más pronto posible estas aspiraciones, se manipula al alimentar las falsas expectativas y cambiarlas por otras, como se ha hecho el resultado está allí a la vista de todos, no se ha superado mínimamente la crisis.

Por otra parte, el nacionalismo tiene presencia mientras las masas todavía lo siguen y lo votan, pero hasta una dictadura tiene rasgos nacionalistas, no estamos diciendo que este es su eje, sin embargo esta tiene sus etapas como cualquier otro régimen, y en ese choque real, donde se presenta la diferencia entre los atropellos e imposiciones imperiales y la defensa nacional de estos gobiernos, que más temprano traicionan hasta sus propias promesas y ¡ahí está el detalle!, es ahí donde tenemos que disputar la subordinación de las masas que todavía esperan algo del gobierno y la incapacidad de este para salir del atraso que le imponen los centros de poder del capital.

El capitalismo no tiene arreglo posible, por un gobierno sin explotadores

La crisis de la Izquierda, no puede conducirse a beneficio de imperialismo y la ultraderecha criolla, que es quien dirige la oposición al gobierno. La crisis económica y el dominio mundial del capital, no tienen salida, de allí emergen procesos que conducen inevitablemente más allá de los límites de la propiedad capitalista y del Estado burgués, esto es lo que pone de manifiesto la actualidad de la revolución, como está sucediendo en Chile en este momento.

Viva la revolución chilena

Por la derrota de la contrarrevolución en Bolivia

Derrotemos la agresión del imperialismo y sus lacayos sobre Venezuela

José Capitán


(1) Programa de la IV Internacional

Nota aclaratoria: la foto afiche en el artículo no pertenece a Opción Obrera.