Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



Comunícate con nosotros por los siguientes buzones de correo:

info@opcionobrera.org
opcionobrera@yahoo.com
opcionobrera@hotmail.com





Mostrando entradas con la etiqueta Diálogo secreto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diálogo secreto. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de mayo de 2021

Sobre el dialogo de Maduro con el imperialismo y sus representantes

 

Sobre el dialogo de Maduro con el imperialismo y sus representantes



Para nadie es un secreto que el  gobierno  de  Nicolás Maduro tiene conversaciones con el imperialismo norteamericano, la ruptura de las relaciones y el retiro de los embajadores  nunca ha  sido  obstáculo  para  mantenerlas mediante diferentes canales. El cambio de la oposición más pro yanqui  y a su vez reconocida por el imperialismo, está dispuesta a iniciar un diálogo, llamado  por Guaidó, de  “Salvación Nacional”.  En estos momentos, también obedece a evitar su enjuiciamiento por delitos cometidos, avalando las entregas de las empresas venezolanas Citgo y Mónomeros, junto con la confiscación de activos en  bancos norteamericanos y  europeos  por parte del gobierno de Estados Unidos e incluye el robo directo de parte de esos  activos,  entregados a esa oposición para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

El imperialismo norteamericano tras sus objetivos, tampoco le importa deshacerse de los líderes opositores que han sido incapaces de garantizarles el éxito de sus planes, que es, apoderarse del petróleo y que sus empresas puedan explotarlo, distribuirlo y manejarlo a su antojo, por eso, en este caso el imperialismo no dudaría sacrificar a Guaidó y a sus seguidores.

El gobierno chavista (madurista), representando al nuevo nacionalismo burgués y pequeño burgués, es todavía un gobierno bonapartista, que se ha apoyado desde la época de Chávez en los trabajadores y masas populares (en contra del golpe de estado, paro petrolero, etc.) y más reciente con las sanciones, confiscación de activos y bloqueo, se aprovecha de ellos, mientras  los mantiene neutralizados  para conservar  el poder, y por otro lado, utiliza a la burguesía nacional, en un equilibrio debido al poderoso capitalismo de estado, cargando toda la crisis económica sobre los trabajadores (salarios miserables y exiguos servicios públicos) que lo hace girar de izquierda a derecha.

En estos momentos su giro es acelerado hacia la derecha, beneficiando por demás a una burguesía nacional y haciéndole guiños al imperialismo, dando la “apertura de la economía” con la dolarización y el libre mercado.

Por todo esto, las conversaciones en realidad serán entre el chavismo y el imperialismo, quizás Guaidó sobra en dichas conversaciones. El imperialismo no va a devolver los activos confiscados, es una ilusión de quien crea lo contrario, posiblemente levante algunas sanciones de comercialización y financiera (venta de petróleo controlado) ¿Hasta dónde el chavismo llegará a ceder al imperialismo? Dependerá de su capacidad de mantenerse en el gobierno, mientras sortee las demandas que los trabajadores realicen ante la crisis que actualmente vive el país.

La respuesta de los trabajadores

Nada de diálogos secretos, es hora de mostrar a todos, los recursos disponibles para que tomemos un rumbo para el país. La disyuntiva es la banca, el comercio exterior, las industrias estratégicas privatizadas y en beneficio de ellos o nacionalizadas y en beneficio de los únicos productores, los trabajadores. ¿Quién puede con quién? Hasta en EEUU, el estado con los recursos del país ha salvado a la mayor banca de inversión y financiera, no al revés, sin embargo, esto demuestra que tanto allá, como su injerencia aquí en Venezuela, sirve al capital. Nosotros debemos estar en la acera opuesta, junto a los trabajadores de EEUU, en contra del capital. Los patronos nos necesitan, viven de nuestro trabajo y por eso nos oprimen, nosotros no los necesitamos, ellos nos perjudican, nos dañan, nos matan.

Las ofertas de trabajo, pueden aumentar en condiciones que puedan resarcir al capital, es decir peores condiciones de trabajo, sin duda esas serán las ofertas de las tan nombradas zonas económicas especiales y muy probable en las no especiales, o sea en todo el país.

En Venezuela las fuerzas productivas fueron destruidas. La situación para los trabajadores, es continuar subordinados a los patronos, al capital que condujo a esta crisis, en la cual los trabajadores no tuvieron nada que ver, o de una vez, resurgir con los recursos, las materias primas y las máquinas en beneficio de los únicos productores, los trabajadores.

Desde ya y para todo el año 2021 es necesario conocer, la oferta de gas y su demanda, de electricidad, de agua potable, de alimentos, de salud, de transporte, de vivienda, de educación, de aguas servidas y su descontaminación, de desechos sólidos y rellenos sanitarios, del estatus de las industrias mas importantes, de los productos exportables, de las importaciones vitales.

Solo un gobierno de los trabajadores puede emprender esto, lo demás es engaño, con ese fin es necesario organizarnos, con un plan para derrotar a los explotadores.

Fernando Domingo

sábado, 2 de febrero de 2019

Derrotemos el Golpe de Trump-Pompeo y su títere Guaidó


Derrotemos el Golpe de Trump-Pompeo y su títere Guaidó

Venezuela no se negocia



Evitemos que se llegue a una sangrienta guerra civil

El origen del golpe, en proceso, fue planeado por el departamento de Estado norteamericano junto a la extrema derecha de la oposición al gobierno. La oposición de derecha pretende justificar un posible baño de sangre culpando a Maduro y su empeño en mantenerse al mando del gobierno. Sin embargo, Maduro es tan presidente legítimo, como lo son Macri, Duque o Bolsonaro y nada fundamenta sacarlos mediante una matanza, mucho menos con intervención extranjera.

El colosal desprestigio de Maduro y su equipo se debe a su responsabilidad de llevar al país a la ruina, lo cual no admiten y por el contrario, ante su debilidad, se mantiene compartiendo el poder y  beneficiando cada vez más a las cúpulas o altos mandos de los militares, pero la oposición de derecha al no ser capaz de responder al descontento mayoritariamente del país, se presta para alcanzar el poder presentándose como  socios menores del mayor poder en el mundo, el más atroz, el más asesino, el gobierno de los EEUU quienes para una invasión directa o intervención con mercenarios y estúpidos gobiernos aliados, un carajo les importa un baño de sangre en Venezuela,  solo los frena, hasta cierto punto, las consecuencias dentro de su país por  sus posibles bajas.

Es iluso pensar que el gobierno de Trump que apoya al príncipe heredero de Arabia de los Saudi, quien mando a asesinar y luego disolver el cuerpo del periodista árabe Yamal Jashogyi de su embajada de Estambul en Turquía y rechaza a la emigración latina, pueda venir en nombre de la democracia o con ayuda humanitaria   

El desespero de una parte de los venezolanos por el desastre causado por los que han conducido al país, les da pie a creer que la oposición, ahora sí, va a recuperar a Venezuela de la estruendosa crisis que padece.

Siempre, ha habido una guerra económica en contra de los trabajadores por parte de los patronos privados, extranjeros y criollos, en la cual todos los gobiernos han sido sus cómplices, antes y después de 1999, hoy Maduro no es la excepción.

Los militares siempre han ejercido su papel como garantes de sus gobiernos, su función es hacer cumplir el orden, en especial sobre los trabajadores, adicionalmente en el actual gobierno se han enriquecido mediante la corrupción.

Rusia y China pueden aprovecharse de nuestra situación y favorecer limitadamente a Venezuela, de acuerdo a sus intereses, pero no se van a inmolar por nosotros. Ellos defienden sus intereses y pueden enfrentarse a EEUU, pero no por Venezuela.

La carta sobre la mesa para salvar el país la tienen los trabajadores

La clave para salvar la economía no la tienen los gringos, tampoco la tienen los militares, los cuales se aprovechan de la bancarrota económica para hacer fortuna. La clave para recuperar el país, la tienen los trabajadores, con el control de todas las fábricas, esta es la única garantía para ponerlas a producir, reactivando la economía en beneficio de Venezuela.

Nuestras respuestas hoy son decisivas para no seguir sobreviviendo, muriendo por falta de todo o emigrando y por otro lado evitar que se desate una guerra con intervención extranjera asesina por parte de ejército norteamericano y el apoyo de los gobiernos lacayos de Duque y Bolsonaro.

Todo esto se remite a los siguientes dilemas

¿Se necesita importar? Sí, ¿pero qué?  

¿Se necesita invertir o disponer de los recursos? Sí, ¿cuáles son?

¿Se necesita hacer un plan económico para producir? Sí, ¿quién lo realiza?

¿Necesitamos un salario, los que producimos la riqueza del país, los trabajadores? Sí, ¿cuál debe ser?

Hasta ahora, y en esta soberbia crisis peor aún, no se importa lo necesario e indispensable, sino lo que enriquece al importador y su encubridor, los capitales salen de los dineros del Estado o del que se deposita en la banca. El gobierno y la banca deciden a quienes favorecen para comerciar y especular. Los resultados son la falta de producción y la falta de asistencia para todos los servicios a la comunidad, lo crítico y empeorando son los servicios de gas doméstico, el transporte y los hospitales.

A pesar de los inmensos recursos del país, nuestra única salida es que el comercio exterior (la importación) deba ser nacionalizado, del mismo modo que una banca única nacionalizada, ambas para determinar las prioridades de país y con base a eso, importar e invertir para producir. Esto solo puede ser realizado con el control de los trabajadores de esas áreas, elegidos en asambleas democráticas, con entrega de cuentas de la gestión y en todo momento ser revocables por quienes los eligieron, asimismo todas las empresas estratégicas del país en especial la petrolera, el pago de la deuda debe ser suspendido y el dinero disponible usado en beneficio del país. Los trabajadores deben tener un salario que cubra la canasta básica familiar.

Abajo los acuerdos secretos, para el pueblo no debe haber secretos

El diálogo o la negociación secreta entre los dos bandos, gobierno y oposición de derecha, es para intentar levantar una economía quebrada por ellos mismos, que desmanteló al país, a partir de dilapidar –ambos, reiteramos– los extraordinarios ingresos petroleros, y no será a partir de reconocer el valor de la fuerza de trabajo sino a costa de esta.  Todos los presupuestos, planes o propuestas son semejantes, solo se diferencia en ritmo y de administración, precios altos, inversión extranjera, más endeudamiento, pagos de deudas, más importación, libre control de cambio, ninguna favorece a los trabajadores ni a la producción vital para el país.

La paz que anhelan el gobierno y los patronos privados, es con los trabajadores para que no protesten por salarios y con las comunidades para que no reclamen por falta de servicios.

El diálogo que habrá que imponerse será sobre los salarios y la contratación colectiva y no para negociarlos sino para restituirlos.

El embargo a los ingresos por la venta de petróleo

Es de vida o muerte para el país, la defensa de la industria petrolera desde la perforación hasta su refinación y solo la pueden hacer los trabajadores y su milicia armada, por sus conocimientos y su experiencia, tomando la industria para ponerla a producir y defenderla, sin burócratas ni militares. Es la única perspectiva de éxito.

No a los diálogos secretos. Restitución de los salarios y la contratación colectiva.

No al pago de la fraudulenta deuda externa y confiscación del capital de los corruptos.

Nacionalización bajo control de sus trabajadores y técnicos de todas las empresas principales de la economía, sin burócratas ni militares.

Nacionalización del comercio exterior y de la banca, por una banca única para disponer de esos recursos para las necesidades urgentes del pueblo y del país

Un salario mínimo vital igual la canasta básica familiar y escala móvil de acuerdo a la inflación.

No a criminalización de la protesta obrera y popular.

Oswaldo Rámirez