Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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miércoles, 15 de febrero de 2023

Un libro que hacía falta “Colonia Petrolera”

 

Crítica de Libros

Un libro que hacía falta "Colonia Petrolera"





En noviembre de 2022 salió al público el libro “Colonia Petrolera” de Jonny Hidalgo, en la contratapa Jonny escribe refiriéndose a Venezuela

"Si la respuesta a la pregunta ¿quién soy? es petrolero y rentista, entonces el orden que desde allí se genera es el de una colonia petrolera, rol al que ha sido condenada Venezuela durante los últimos cien años. Este libro desmonta la falacia que, sin distingo de militancias o ideologías, sostiene el discurso de los académicos, empresarios y políticos del país"

Además, de manera tajante, también escribe. “el `rentismo’ no existe”. Y esa afirmación, la sustenta en el desarrollo del libro, basándose en una buena investigación sólidamente soportada en fuentes. El libro, escrito también de forma amena, aparte de la introducción, está dividido en cuatro capítulos, el primero, Venezuela no es un país petrolero, el segundo, Venezuela no es un país rentista, el tercero La organización petrolera y el cuarto Redención.

Resaltamos de manera sucinta algunos elementos.

"Desde el siglo XVI ha sido constante que las potencias acusen de “perezosos” a los pueblos latinoamericanos, No es cualquier acusación… En Venezuela se utiliza el sinónimo “flojo”; difamación que encontró su cúspide en el término “rentista”. El pueblo es rentista porque es flojo, no vive de su trabajo sino de abrir el chorro de petróleo que por suerte se encuentra en su territorio y con este capta una renta generada por otros, que sí trabajan, en el exterior en las metrópolis" (p. 32)

Luego aclara

"El valor producido por el trabajador es igual al salario más la plusvalía… en cambio la tierra y el capital, como medios de producción solo transfieren al producto en la medida en que gastan su propio valor de uso y nada más. Por otra parte, lo único que le da valor de cambio a la mercancía es el trabajo… A la conclusión que se llega por esta línea es que la renta es producto del trabajo, Consecuentemente, la riqueza de una nación no depende de la renta ni de la ganancia sino del trabajo, -sin trabajo no hay renta ni ganancia. En este sentido el rentismo no existe" (p. 60).

Mas adelante, añade algo muy esencial

"Al constituirse el Estado nacional acorde a los intereses y dinámicas del mercado petrolero mundial todos los sistemas productivos, de justicia, salud, educación, etc., etc., se diseñaron para garantizar la seguridad de las empresas y de los extranjeros que vinieron al país a realizar la explotación petrolera, … Así pues, es fácil entender la fortaleza del vínculo entre la estructura del estado y la industria petrolera. Para romper el orden colonial es necesario cambiar ambas estructuras" (p. 154, 155).

Suscribimos esta concepción novedosa, todavía muy particular, la cual no la hemos visto planteada anteriormente, también le añadimos, toda esta fundamentación es vital, invaluable y necesaria para orientar a Venezuela a través de una lucha tenaz, hacia su soberanía.

Hasta hoy, el rentismo se utiliza como caracterización fundamental sobre el país, Jonny manifiesta que es una difamación, nosotros hemos catalogado al rentismo como un mito, una sustantivación convertida en una reificación, acondicionando la realidad, todo está supeditado a esta situación “rentista”, en vez de ser la adjetivación de una actividad extractiva, esta denominación pasa a ser el demiurgo de lo que acontece, lo que nos pasa se debe a que somos rentistas.

La situación actual deviene porque existe la condición rentística, la vida funciona de una forma porque está supeditada previamente al rentismo. Ambas opciones requieren dar una respuesta y en ese sentido lo acompañamos en su reflexión y su tino para percibir todo este entramado falso respecto a Venezuela,

Definitivamente se debe leer este libro, pero antes de pasar a otros comentarios sobre el libro es necesario abundar un poco más respecto a la renta del suelo,

Si bien con la nacionalización petrolera, el estado se hace cargo por lo menos formalmente de la producción petrolera, finalizan las concesiones y desaparece, donde existe la renta absoluta, la cual es un subproducto de relaciones de producción precapitalistas.

La propiedad territorial al darle un valor al terreno útil, lo capitaliza; el dueño por el uso del terreno, el cual es una actividad específicamente capitalista, cobra una renta, análoga al pago del interés al banco o prestamista, todo proviene del trabajo, aunque a ambos, el terrateniente y el usurero no les cueste trabajo.  

Luego de la nacionalización, donde el terreno ahora es propiedad del productor capitalista, todavía perdura una renta, la más substancial, la renta diferencial; debido a la limitación de la tierra, por ejemplo, no todos los terrenos pueden producir petróleo, entonces donde sí pueden producir petróleo la diferencia de fertilidad o aprovechamiento de los terrenos productivos, permite respecto al terreno menos productivo, que todos los otros terrenos generen un ingreso adicional, debido a que el precio del mercado viene determinado por el costo del peor terreno productivo que genera plusvalía, es decir que participa del mercado.

Esta es la renta diferencial, la cual se debe a la producción petrolera, como puede ser por la producción de mangos, de cambures (bananas) e inclusive de agua, que es muy buen negocio, para la producción de agua en botellas de plástico. La renta diferencial, puede darse en cualquier país, se basa en dos condiciones, la limitante del terreno y la existencia de la propiedad territorial y junto a la renta absoluta, no hay otro tipo de renta, bajo régimen capitalista de producción.  

"Lamentablemente, la creencia de que el rentismo existe predomina en todo el espectro político del país, sin importar corriente ideológica, fe religiosa, postura académica, militancia política o condición de clase; a todos se les ha enseñado y convencido de que Venezuela es un país rentista. se sataniza a la renta para desprestigiar al trabajo que la produce. Se promueve el rentismo para hacernos creer que no trabajamos, que no producimos nada. En tales condiciones es imposible valorar el trabajo de la nación, luego no se remunera adecuadamente. El problema histórico de la desproporción entre la remuneración del trabajo y la del capital, en Venezuela, es consecuencia de la falta de valoración del trabajo nacional. Si el trabajo vale poco, se le paga poco" (p.146).

Ahora de otra forma, resumiendo y a su vez comentando el contenido del libro.

Sobre la organización petrolera del país, extraemos lo siguiente: la caracterización de Venezuela como una  colonia petrolera partiendo de principios del siglo XX, con el manejo directo de las transnacionales de la extracción de petróleo, luego a inicios de la década de 1960, se funda la CVP con el fin de ir encarando la producción nacional y directa de la industria luego del vencimiento de las concesiones, pero antes de la reversión la cual sucedería en 1983, se adelanta la nacionalización de la explotación, al gusto de las transnacionales y la guinda va a ser la creación de Petróleos de Venezuela S.A. PDVSA en 1976 “como una antítesis de lo que fue la CVP” (p. 114) hasta ese momento. Con la creación de una alternativa a la CVP, con PDVSA como casa matriz “el Estado crea un monopolio que es sustancialmente más poderoso que cualquiera de sus mecanismos de control” (p. 136).

Jonny da cuenta del exabrupto que continúa con PDVSA, en la Constitución de 1999, su artículo 303, avalado o mejor aun reafirmando la particularidad de su registro como sociedad anónima es decir bajo términos del código de comercio privado. Contrario a una casualidad, la característica especial que tiene esta empresa del estado, se blinda constitucionalmente, se precisa como visión el desarrollo de negocios, para esto, a la vez que el artículo define a la empresa con el 100% de las acciones por parte del Estado, libera a la creación de sus filiales de esta atadura, en otras palabras, el poder de compartir acciones con el capital privado. Jonny da cuenta que, como filiales madre, pueden tener a su vez nuevas filiales, donde el control regular y directo como sociedad anónima es a través de su propia asamblea, junta directiva, comisarios, donde el control por parte de la casa matriz se hace cada vez complejo y efectivo.

En el libro también se comenta que las filiales se crean tanto en el país como fuera de él, lo que dificulta más aun el control. Nosotros añadimos un ejemplo, los directivos de Citgo eran tanto venezolanos como nacionalizados gringos, quienes, a la hora de su seguridad, al actuar contrarios a los intereses del país, son protegidos o reclamados por su otra o conveniente nacionalidad.  

Debemos detenernos, en el punto esencial la razón de PDVSA, expresado el art 303, el desarrollo de negocios, lo cual corresponde a código o registro mercantil, esta característica, atiende o corresponde muy bien, en los países capitalistas mas avanzados, EEUU, Europa y Japón. Pero sucede muy diferente, en este país las inversiones de esta empresa de la nación, o digamos románticamente de todos los venezolanos, atendiendo a esta visión, debe responder a una estrategia para recuperar lo más rápido posible su capital invertido. A la par y contradictoriamente todos los servicios de la inmensa mayoría de los habitantes del país son precarios, sobre todo el uso común y vital del gas doméstico, inclusive el uso del combustible diesel y gasolina para transporte masivo de carga y de pasajeros, no cuadra la visión o desarrollo de negocios con las necesidades más elementales de sus accionistas.

Sin duda, los países de los colonizadores están cubiertos hasta cierto punto plenamente sus servicios.  Ahora bien, sucede en Venezuela, impedidos de aprovechar el gas, con un recurso para “tirar pal techo” o mejor dicho quemándolo libremente, a su vez exportando crudo e importando combustible o sus aditivos, con un parque refinador y una industria petroquímica por el suelo, definitivamente se concluye que el desarrollo pleno de negocios de esta industria no es para el país.

Se revela en el desarrollo del libro, que La Organización Petrolera es acorde a una colonia petrolera. Los países capitalistas avanzados, tienen un aprovechamiento del petróleo, mientras que nosotros con mas de 100 años de producción y más de 40 de nacionalizado, todavía lamentablemente no se ve la prioridad capitalista de desarrollo de negocios, en razón de beneficio pleno para el país y de las necesidades de los venezolanos, conste que quien hace esta crítica, también trabajó en esta área por cerca de 30 años e incluyendo en el tiempo hasta el día de hoy, percibe a sus excompañeros de trabajo y amistades proclives a esta visión colonial, acorde con el desarrollo de los negocios, serán socialistas de “corazón” pero su cerebro está aun al servicio del capital foráneo, no olvidemos estando aun, dentro de PDVSA.

Para Jonny, la tarea de organizar una industria petrolera nacionalizada, así como el de reorganizar el Estado en general, aún está pendiente, nosotros añadimos, el capitalismo criollo nunca podrá desarrollar en su totalidad este negocio, entonces la mayor parte del país estará desasistido de este servicio elemental y básico, para su uso doméstico y para el transporte, hasta para la industria.  El país con reservas inmensas de petróleo y gas, sin el aprovechamiento vital para los venezolanos. El capital que impone no vive aquí, no es nacional. Solo queda luchar contra ese capital tanto extranjero como sus socios menores en el país.

Respecto al último capítulo “Redención” referido a cómo abordar el problema sobre la Colonia petrolera y la forma de cómo salir de él, queremos abordar y precisar algunos conceptos tratados en el libro,  

La independencia del país entre 1821-1830, de España, fue un hito importante por el cambio de dueños sobre el país, la economía del país pasó a ser dirigida por la clase terrateniente autóctona y los militares, que ya se perfilaba desde el congreso de Angostura en 1819.

Una Colonia si bien es una condición política en la cual el país opresor (colonizador), acciona sobre el país oprimido (colonizado), ambos dentro de una relación de producción capitalista, ojo no confundir con otras condiciones atávicas o que ya no existen. Hoy el sistema de esas relaciones de producción está en declinación, hace muchos años, mas de un siglo que dejaron de progresar en su conjunto, solo sobre la base de dos matanzas mundiales de millones de personas, reinició su ciclo de reproducción que de nuevo se agotó, una nueva crisis económica muy profunda, explotó en 2007-2008 con su epicentro en el país con la economía más avanzada, en Nueva York quiebra uno de los 5 bancos de inversión más  grandes del mundo, se entra en una recesión que hace caer los precios del petróleo, una de sus consecuencias es el hundimiento de Venezuela. Ahora para intentar salir de la crisis, comienza en Ucrania, la tercera matanza mundial.

El mayor auge de la economía capitalista, su plenitud, determinó para unos pocos países su expansión como capital financiero, llamado el comienzo del imperialismo, con esta etapa se alcanza el reparto total del mundo y por lo tanto el impedimento para que la mayoría de los países dominados por potencias foráneas pueda resolver sus grandes y graves problemas nacionales. En ese entorno entró Venezuela a girar sobre el eje de la economía de otros países que imponen sus propósitos, en especial los EEUU y las empresas transnacionales petroleras principalmente, pero también otras como las transnacionales asociadas a la minería ferrosa, el oro y luego también el aluminio en la región de Guayana.

Dentro del capitalismo en declinación ya no pueden emanciparse los países oprimidos, el dominio de la economía lo ejercen los capitales mayoritarios extranjeros, en conjunto con sus socios de capitales nacionales mucho menores, sin embargo en este dinámico vaivén afloran las diferencias, los problemas nacionales pendientes, llamadas tareas democrático burguesas no resueltas, sobre todo en el agro, rezagos precapitalistas y lo clave, la soberanía, la total independencia del país, que no existe, ni nunca ha existido. Cuba, por ejemplo, luego de una revolución social, paga un precio muy alto desde hace mas de 60 años por intentar alcanzar su soberanía. Esto sucede por la falta de avance de la revolución en Latinoamérica.

La riqueza principal de cada país, es compartida entre esos socios extranjeros y nacionales, aquellos siempre se imponen, el orden es capitalista y ¡ay!, de quien pretenda romperlo o superarlo. Es esta época, en declinación capitalista, su máximo representante y en decadencia, los EEUU solo se pueden mantener, y tratar de frenar su deterioro interno a costa de los otros países, inclusive si para ellos no hay otro medio que la guerra, la invasión u ocupación.

EEUU desde inicios de los años 70 del siglo pasado, cuando decretó el fin del acuerdo de Bretton Woods, no para de devaluarse su moneda respecto al oro, por otro lado, aumenta su déficit comercial con el mundo, acentuándose desde este siglo, y en sobre todo respecto de China, el cual tiene una balanza comercial favorable en su intercambio con EEUU.

En América Latina, la soberanía si bien se presenta como algo nacional, en ningún país puede alcanzarse aisladamente. La ausencia de soberanía económica y por tanto política, no tiene que ver con algo subjetivo o mejor dicho este sería su última incidencia.

Todo país para avanzar plenamente, debe destruir el estado colonial, quienes lo representan en cada país y las imposiciones desde afuera. La estructura para la producción, tiene que partir de los mismos productores es decir los trabajadores, de acuerdo a sus intereses y para eso deben gobernar, a eso se llama los primeros pasos hacia el socialismo.

 A partir de la crisis capitalista mundial iniciada en 2007-2008 y no zanjada aun, Venezuela fue y es, uno de los países que mayor sufre sus consecuencias, sino fue el peor que resultó de ella y por lo mismo no podrá salir de ella o superarla, dentro de unas relaciones capitalistas de producción subordinadas al capital financiero mundial,

El estado venezolano es el mayor empleador del país, además el gobierno se jactaba de tener un alto números de jubilados y pensionados, ambos, los activos y los pensionados tienen un salario mínimo legal de menos de 6 dólares mensual y decreciendo, alguien tituló ese drama como “la desvalorización social de los adultos mayores” y le añadiríamos también de los otros, de los adultos a secas.

No se trata de mejorar la relación social existente, la de explotación, sino de destruir esta y crear una nueva, sobre las bases materiales dejadas por aquella, a la disposición del trabajo vivo (la fuerza de trabajo) y el aprovechamiento del trabajo muerto o ya cristalizado (los medios de producción) y de los recursos naturales disponibles de la tierra. Esta oferta de alguna forma hallará la demanda existente en un mundo repleto de contradicciones sobre todo en la competencia entre capitalistas.

Jonny alude al orden y la razón. Para el crítico la razón es la satisfacción de las necesidades de los trabajadores y el orden es contrario al orden explotador de una sociedad donde las relaciones de producción tienen como fin no la producción de bienes sino la producción de plusvalía, en otras palabras, la apropiación del trabajo ajeno, donde el Estado hace valer el orden de coerción hacia la clase de los productores, es decir, de los trabajadores

Pero tenemos que ver la relación de Venezuela con su primer entorno, el latinoamericano y el más amplio el mundial. Nuestra ubicación como proveedor de petróleo trasciende todos los ámbitos en el comercio internacional, como materia prima del combustible (diésel y gasolina), el sector de la energía primaria más importante para mover el mundo, tanto en el transporte marítimo, aéreo y terrestre, también en la industria y en los servicios domésticos.

Respecto al gas, además de proveerlo para la industria petroquímica, es vital para el uso doméstico y mientras lo tienen cubierto los países que mandan en el mundo, ver esto para el consumo nacional como secundario, es continuar acompañando las necesidades de otros antes que las nuestras y manteniendo el objetivo de PDVSA como una visión de negocios, nada más.

El ingreso por la venta de su producción, debe estar bajo conocimiento público, para determinar cuánto para satisfacer nuestras necesidades de servicios y cuanto invertir para continuar produciendo y vendiendo, estos números deben ser conocidos por todos los venezolanos, sus trabajadores en primer orden y distribuyendo en función de lo posible, pero aprobado por ellos primero. Igual respecto al salario por lo mismo que su orden es capitalista y su razón es no producir mercancías sino generar plusvalía, el Estado atiende a estos intereses y funciona para satisfacerlos, son 500 años de opresión sobre el pueblo no hay mas oportunidades, este libro aporta una visión que nos alumbra para salir de esa larga noche.

Terminamos esta crítica, citando del libro un razonamiento demoledor como respuesta a nuestra situación como Colonia Petrolera.

"Al constituirse el Estado nacional acorde a los intereses y dinámicas del mercado petrolero mundial, todos los sistemas productivos, de justicia, salud, educación, etc., se diseñaron para garantizar la seguridad de las empresas y los extranjeros que vinieron al país a realizar la explotación petrolera… Así pues, es fácil entender la fortaleza del vínculo entre la estructura del Estado y la industria petrolera. Para romper el orden colonial es necesario cambiar ambas estructuras. No se puede cambiar una sin cambiar la otra" (Hidalgo J. 2022, p. 154, 155).

 

José Capitán y Eva López

Opción Obrera

viernes, 6 de abril de 2018

Venezuela y la revolución permanente


Venezuela y la revolución permanente 



¿Está Venezuela madura para el socialismo?

La sociedad capitalista está madura para el socialismo, partiendo del hecho prominente de las relaciones capitalistas de producción entrelazadas en todo el globo terráqueo, con una crisis de su economía en su conjunto, en decadencia permanente, sistémica, estructural e histórica, este período de agotamiento se agudizó desde su epicentro, en EEUU a partir de la quiebra bancaria producida por las hipotecas sub prime en el 2007.

Hoy la base social material, la riqueza, separa la inmensa mayoría de los trabajadores y las masas empobrecidas, cada vez más amplia, de una minoría cada vez más estrecha que se apropia de los excedentes de la producción. Esto no solo sucede en África centenariamente esquilmada, países del oriente asiático o de América Latina, sino en el núcleo de EEUU y de Europa, países donde el llamado estado de bienestar social se acabó.  

El capital ficticio varias veces mayor que el capital representado por el valor de activos y de la producción mundial, no beneficia a la humanidad, como tampoco las inversiones en armas y en publicidad que expresa el parasitismo, la improductividad de esa burguesía mundial dominante que vive a expensas de doblegar a todo el mundo. 

Ahora bien, en la extensa banda de países capitalistas de la periferia a los centros de poder imperial, donde todos tenemos rezagos de formas de producciones precapitalistas, suplementarias, sobre todo en el campo, los venezolanos estamos entre los más alejados para alcanzar el socialismo, pero este hecho se expresa en forma contradictoria y dialéctica. En estos países las burguesías nacionales impotentes ante los propósitos del capital financiero imperial, por su fracaso, ponen al orden del día a la clase obrera, para tomar la riendas del país y así poder superar ese atraso, desplegando también los intereses de otras clases oprimidas como los campesinos o sectores pequeñoburgueses y en lo posible ir entrelazándolas con medidas de corte socialistas, lo cual solo se puede realizar a través de un gobierno de los trabajadores. 

En este sentido la revolución es permanente y no debemos deponer nuestros intereses en una primera etapa apoyando alternativas de sectores de una burguesía, ya decrépita en su conjunto. 

 Venezuela y sus recursos

Definitivamente en Venezuela la barbarie solo se le puede oponer con el socialismo, en un país donde el problema del agro por su abandono es el más urgente por emprender, donde el terreno improductivo o poco productivo prevalece desde la colonia 

Es indudable, uno de los ostensibles y más absurdos abortos de desarrollo nacional burgués, a nivel mundial lo tenemos expresado acá, producto de la riqueza petrolera, desde 1925. Un estado hipertrofiado, que maneja hoy los ejes principales de la economía productiva y de servicios, desde el petróleo, la generación de electricidad, totalmente, pero también de bienes primarios en minería, hierro, aluminio y oro, de la producción de cemento para la construcción, de manufactura de tuberías y accesorios sobre todo para la industria petrolera, alimentos como la producción de lácteos, café,  azúcar, de aceite vegetal y que asume la importación del faltante como el trigo para el pan y las pastas. 

Para completar, en estas casi dos décadas de dominio chavista, se ha dado el mayor traspaso directo de la riqueza del país, a los monopolios extranjeros y criollos, ligado al desmantelamiento de la incipiente industria manufacturera nacional, a través de otorgarle dólares preferenciales (baratos) mediante un “control de cambio” que tiene como resultado una atroz escasez, especulación, hiperinflación, pulverización del salario, una devastación de aparato productivo y de la gallina de los huevos de oro, la quiebra de PDVSA. La casta militar es uno de los mayores beneficiados en este desastre. 

La realidad supera a la ficción, el petróleo y el gas generan más del 50% de la energía del mundo, Venezuela es uno de los países exportadores de petróleo e inaudito tiene las reservas certificadas más grandes del mundo, así como también una importante reserva de gas, pero su producción disminuye mes a mes producto de la inacción y la corrupción en el gobierno. 

Se da el caso que algunas empresas cierran, porque no quieren mantener los comedores ni el transporte, porque es superior el gasto de estos que el propio salario que pagan a un trabajador y el gobierno lo permite, argumenta que prefiere importar el producto y que los trabajadores deben asumir sacrificios en aras de mantener la producción. 

Las importaciones, la restructuración de la deuda, la venta de petróleo a futuro, nuevas entregas del patrimonio nacional sobre todo a expensas de la destrucción ambiental y de recursos no renovables como la minería, son las vías de este gobierno, los alaridos que dan contra las sanciones económicas de EEUU y la UE, son en fundamento para conseguir nuevos préstamos o refinanciamiento de deudas, no para generar producción nacional. 

Todo esto demuestra que el Estado venezolano y sus administradores, tanto los gobiernos anteriores como el actual han sido incapaces de solucionar los problemas estructurales del país, la prodigiosa renta petrolera junto a las inmensas riquezas se dilapidan a costa de los trabajadores. 

La Revolución Permanente    
   
Para salir de esta hecatombe, se requiere un vigorosa planificación a través de una gestión económica y política, se trata de qué clase dirige al país y con qué métodos, cuáles relaciones de producción y cuáles fuerzas productivas.

Ante una situación donde se requiere producir, en una economía destruida, hay dos vías que se excluyen recíprocamente. 

Una alternativa en beneficio de los patronos, con una economía basada en las importaciones, parásita, especuladora, a partir de inmensos sacrificios para los trabajadores a través del salario, de las condiciones de trabajo y un aumento bestial del desempleo

La otra vía, sólo puede ser conducida con la toma del poder la clase obrera como dirección de las masas populares o sea de todo el país. El proletariado de todas las empresas del Estado, en especial el petrolero no tiene una burguesía como patrono por delante, tienen a una casta burocrática del gobierno  a la cual le corresponde una burocracia sindical designada y mantenida por ellos. Solo el ejército es quién impide esta vía. 

Por detrás de todo esto, los enemigos de la clase obrera, están por privatizar de nuevo a la industria petrolera. Ante la cual hay que responder con el control obrero auténtico y democrático de toda esa industria, perforación, producción y refinación como única forma de salir de la bancarrota en que nos encontramos.

La producción tiene que ser para nuestro beneficio, el dinero, para que sea direccionado en función de esta necesidad, sale del financiamiento que dan los bancos, por eso quienes producimos tenemos que lograr la nacionalización de la banca. Las importaciones indispensables, no las que piden para enriquecerse los comerciantes, solo se pueden realizar con la nacionalización del comercio exterior. Estas nacionalizaciones junto a las empresas estratégicas, comenzando con el petróleo, pero también las empresas del hierro, el aluminio, y el oro para garantizar su funcionamiento, solo se puede hacer bajo control democrático y autónomo de los trabajadores.

Para materializar esta vía, es necesario un Congreso de Trabajadores con delegados elegidos en asambleas con mandato de ellas, primero regionales y luego uno nacional, que resuelvan un plan de lucha por el salario, por el empleo junto a la reactivación de la producción, todo en beneficio de los mismos trabajadores y en contra de quienes llevaron al país a la quiebra, los patronos privados y públicos. 

Que la crisis la paguen quienes la provocaron y no los trabajadores. 

Por un salario igual a la canasta básica familiar y una escala móvil de salarios de acuerdo a la inflación. 

Nacionalización de la banca y del comercio exterior con control obrero autentico y democrático.

No al pago de la deuda, que esos recursos sean invertidos en el país. 

Por un congreso de trabajadores, primero regionales y luego un congreso nacional en función de reactivar el país para los trabajadores. 

Oswaldo Ramírez