Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



Comunícate con nosotros por los siguientes buzones de correo:

info@opcionobrera.org
opcionobrera@yahoo.com
opcionobrera@hotmail.com





Mostrando entradas con la etiqueta Asamblea Constituyente Soberana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asamblea Constituyente Soberana. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de enero de 2020

La Asamblea Nacional: un pleito por “legalizar” el saqueo del país


El escenario en un país destruido

La Asamblea Nacional: un pleito por “legalizar” el saqueo del país



El show de la Asamblea Nacional Bolivariana, al reinicio de sus funciones en el 2020 es exactamente eso, un espectáculo, el parlamento venezolano no funciona hace más de 2 años, los diputados de la derecha golpista tienen una asignación en dólares pagados por los gringos, y operan como les indican o les permiten. Los diputados del gobierno funcionan, en la Asamblea Nacional Constituyente, la cual es una caja de resonancia de los que dice el ejecutivo. Ambos, no cumplen función alguna útil dentro de los parámetros de un régimen democrático burgués y parlamentario. Venezuela se ha convertido en una nación dirigida por rufianes que se pelean el botín.

Si bien, la función de todos ellos, donde eso de los tres poderes independientes es una total falsedad, es prestarse para el saqueo del país, cada quien, a su postor, unos postrados a los gringos y europeos y los otros a los rusos, chinos y a unos cuantos más, el leitmotiv son los recursos tantos de hidrocarburos como mineros. La realidad es privatizar, hoy en concreto se remata PDVSA a Russneft, aunque Chevron también tiene su tajada, la oposición quiere direccionarla a Texas, total aquí todavía perforan Halliburton, Schlumberger, Weatherford, Baker, pero no es igual, para los gringos es vital el control.

De hecho, las privatizaciones son realizadas efectivamente por el gobierno de Maduro, el problema es a favor de quien son hechas esas privatizaciones y sería ideal cumplir el orden establecido como manda la constitución burguesa de 1999. Así se vería más conveniente, aunque en Arabia Saudita tampoco recurren a estos leguleyismos, ni en Irán, los dos países más poderosos en producción petrolera real y posible, fuera de los EEUU.  

Lo cierto es que hoy en el parlamento ninguno tiene mayoría calificada, es decir los 2/3 de los votos del parlamento, ahora que el gobierno compró o sobornó, a  unos cuantos de la derecha y ese es el problema desde el comienzo, en el 2016 el gobierno desautorizó a la ANB, inventando o creando un desacato por  irregularidades en la adjudicación de tres curules a sendos representantes de origen indígenas del estado Amazonas,  todo con el objetivo de evitar el control del parlamento por parte de la derecha, y así permanece desde hace más de 3 años, sin ejercer o actuar dentro de sus funciones según los acordado por sus leyes y el visto bueno de los centros de poder económico.

Una Asamblea Nacional sediciosa

Desde el 2019, los diputados de la oposición de derecha, urdieron un golpe en acuerdo con el gobierno de los EEUU, y no cesan en tratar de consolidarlo, a través de muchos intentos, todos fallidos hasta ahora, debido al apoyo de la FANB al gobierno.

Hasta hoy el gobierno no se atreve a detener al títere y golpista Guaidó, porque es débil, pero lo relevante es que los gringos no han podido someter al gobierno como hicieron en Honduras, en Paraguay, en Brasil, y como conminaron al cobarde de Evo a renunciar, o como no tuvieron que hacerlo en Ecuador, Chile de la concertación o Uruguay del frente amplio porque el llamado progresismo hace el encargo ellos directamente

La debilidad del gobierno le impide ser un estado policial, para el gobierno es imposible impedir tener en la calle a la oposición golpista, aunque, por otro lado, ejerce el terror sobre los trabajadores pero no ha podido derrotarlos, es un gobierno que todavía tiene poder de manipular y fragmentar a los sindicatos, todo cada vez menor.

La legitimidad de las instituciones está muy deteriorada, el país anda a la deriva, el gas y la gasolina, por su escasez, son graves problemas para los venezolanos, siendo un país productor de petróleo, funcionan con muchas dificultades las escuelas, hospitales, el transporte, la electricidad, telefonía, internet, con difícil acceso por los elevados precios a los alimentos, medicinas, enseres domésticos, limpieza e higiene, así como repuestos para cualquier artefacto dañado.

El país vive del saqueo de sus recursos, hoy a través de la extracción de oro, lo cual trae aparejado la destrucción del ambiente dentro de una región donde en la minería, la joya de la corona, gobiernan compartidos el ejército y los paramilitares.

Que plantean ellos para salir de la crisis y el desastre social

Unas elecciones con un Concejo Nacional Electoral renovado  al gusto de los gringos, del gobierno, o entre ambos para determinar quienes siguen explotando al país, esta no solo no es la solución sino continuar por donde veníamos y que condujo a lo que estamos padeciendo.

Todos los partidos políticos, y nuevas agrupaciones salidas de ellos mismos, involucradas o aspirantes a dirigir el país, no tienen otra intención diferente a seguir viviendo del rentismo y para eso intentan permanecer en el poder político a costa de la clase trabajadora y del sufrimiento de las comunidades urbanas y rurales por la carencia de los servicios.

Que planteamos nosotros

Dentro del capitalismo, con una crisis global, que hasta los mismos organismos como el FMI y los cónclaves imperiales pronostican una mayor caída, nuestra alternativa emancipatoria tiene que plantear la cuestión del poder opuesta a quienes lo detentan y no ven salida a su misma bancarrota económica

No hay otra vía para afrontar a estos fracasados, hay que instaurar una asamblea constituyente real, autónoma y soberana, es decir por encima de los todos poderes para refundar la república sobre nuevas bases donde la producción, la importación, la banca, el empleo, los salarios, la protección del ambiente sean fundamentadas y quienes estén designados (elegidos) para administrar eso, entreguen cuentas y sean revocables en todo momento por los electores, no decide el capital. El sistema judicial con elección popular con las mismas condiciones, sobre todo cargos temporales nada para anclarse a sus sillas y poder omnipotente.  

Todos los gobiernos desde Méjico hasta Argentina, unos abyectos y otros menos, están subordinados a los propósitos de EEUU, a excepción de Cuba y Venezuela, esta condición sui generis, muy diferente a todos los otros países precisamente los condiciona y los enfrenta a todos los otros países bajo la batuta, en este tiempo, de Trump.

Sin embargo, reiteramos que en Venezuela la institucionalidad está destruida, el gobierno funciona saqueando los recursos y la oposición de derecha quiere hacer lo mismo, la diferencia es con quienes ultiman esos negocios. Los países que fomentan el golpe, y dicen reconocer al títere Guaidó como presidente, todavía no se benefician, en concreto sostienen a este fardo, porque lo necesitan. Tampoco hay que olvidar que tienen sectores fascistas dentro de ese tinglado.

Desde nuestra óptica, de los que padecemos la crisis, a pesar de la dispersión existente, hay una búsqueda legítima, real por una salida favorable y esta no se puede dándole oxígeno a todas las instituciones públicas y privadas culpables de habernos llevado a donde estamos, no concedamos el beneficio de la duda, la bancarrota capitalista no podemos seguir pagándola, nosotros la clase trabajadora.

Es imperioso, volcar todas nuestras necesidades en un plan de acción, una plataforma revolucionaria de lucha que exponga todos los puntos calientes, la arepa, el trabajo, la salud, la educación, los servicios, la libertad para poder expresarnos, esto no es más que un programa concreto revolucionario, organizado por la verdadera izquierda en conjunto con los gremios y sindicatos en un frente de lucha.

Por una clarificación política y programática de nuestros objetivos, organizados y en acción no solo declarativa.   Con total independencia de todos los partidos burgueses y del gobierno con todos sus acólitos.

Por una Plataforma Revolucionaria de Lucha

Por una Asamblea Constituyente soberana para refundar el país sobre nuevas bases  

Por un Gobierno de los Trabajadores


José  Capitán






domingo, 9 de abril de 2017

Venezuela: Del autogolpe al golpe

07 04 2017  Prensa Obrera Argentina #1453  Por Pablo Heller
Venezuela: Del autogolpe al golpe



La marcha atrás en el autogolpe promovido por Nicolás Maduro es una indicador de la grieta y división que impera en el campo oficialista venezolano. Esa situación atraviesa todos los estamentos del Estado, desde el Poder Judicial, pasando por el Poder Ejecutivo y la burocracia estatal hasta las propias fuerzas armadas. Maduro ha tratado de disimular ese hecho, en especial, intentando exhibir un respaldo cerrado e incondicional de los militares al régimen bolivariano. Lo cierto es que el paso dado por la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, con declaraciones explosivas condenando el autogolpe -al que calificó de “ruptura del orden constitucional”-, sólo se puede explicar por un guiño de la cúpula militar en este contexto de enorme fractura dentro del chavismo. Si Maduro hubiera persistido en la virtual disolución del Parlamento, esto hubiera acelerado un golpe militar. Ya hubo ultimátums militares en el pasado, como el que obligó al régimen bolivariano a reconocer el resultado de las últimas elecciones legislativas, donde la oposición conquistó una mayoría abrumadora en dicho cuerpo.

Descomposición

El auto-golpe de Maduro se ha convertido en un bumeran, ha precipitado el colapso del gobierno y ofrece la justificación a los militares para su derrocamiento. Maduro conserva la ilusión infundada de que puede maniobrar y seguir prologando su mandato y volviendo al estadio previo al autogolpe. No hay retorno posible. Maduro, a través del autogolpe, ha terminado escupiendo para arriba y pavimentando el terreno para su desplazamiento.

Este “autogolpe” y el recule posterior es el punto culminante de un descomposición cada vez más amplia y notoria del régimen bolivariano. El régimen plebiscitario de Chávez, que revindicaba para sí la masividad del voto popular, se ha ido convirtiendo en un régimen de facto, que gobierna por decreto, con un rechazo mayoritario de la población y violentando la mayoría de la Asamblea Nacional ganada por la derecha en forma abrumadora en las ultimas elecciones.

El autogolpe se da en el marco de una agudización insoportable de la desorganización económica. El desabastecimiento, la carestía incontrolable que llega al 500% anual, la desvalorización de los salarios como consecuencia de ello, están haciendo estragos en gran parte de la población venezolana. A pesar de la escasez de alimentos y productos de primera necesidad -que son en su abrumadora mayoría de origen importado-, el gobierno de Maduro viene reservando las divisas para el pago de la deuda externa.

El chavismo ha pagado escrupulosamente, hasta ahora, los vencimientos de capital e intereses a los fondos internacionales, a costa de crecientes penurias populares, un freno al gasto de mantenimiento y a las inversiones de PDVSA y de la infraestructura estatal y, de un modo general, de los insumos importados, lo que ha redundado en una progresiva paralización de la producción y en un defol con los acreedores locales. Empresas extranjeras de servicios tecnológicos han salido del país. Las operaciones comunes con empresas extranjeras están congeladas.

La suma de la deuda externa de PDVSA y de la administración nacional es de alrededor de 80 mil millones de dólares, sin considerar la deuda con China, que es pagada con exportación de crudo y, que por lo tanto, no reporta ingreso de divisas.

Este descalabro no ha sido un obstáculo para que Maduro persista en esta orientación, que se empeña en preservar a fuerza de nuevos ajustes y devaluaciones. Desde comienzos del año pasado, el gobierno lanzó un paquete de iniciativas económicas en lo que llamó “Agenda Económica Bolivariana”. Los discursos contra la “guerra económica” ofician como pantalla, mientras Maduro viene otorgando nuevas concesiones y prebendas al capital, que van de la mano de un ataque en regla al bolsillo popular.

Entre las medidas económicas sobresalen la fuerte devaluación de la moneda, la mayor apertura económica al capital extranjero en distintas áreas, las mayores facilidades a sectores empresariales, sobre todo exportadores. Además de un mayor endeudamiento, subsidios a empresarios para la producción local, acompañado de liberación de precios, la fuertísima depreciación del salario mediante la inflación y congelamiento en la discusión de los convenios colectivos. 

Apenas tres días antes de la disolución del Parlamento, el gobierno anunció una mayor “flexibilización cambiaria”, que no es más que una envoltura elegante a una nueva y drástica devaluación.

Esta política de seducción al capital, sin embargo, no ha servido para revertir la desorganización economica ni la fuga de capitales, ni el sabotaje empresario. El gran capital internacional toma distancia del régimen y presiona por acelerar el desenlace de la crisis política.

El autogolpe fue precipitado por la intención del gobierno de privatizar las operaciones de PDVSA sin pasar por el control parlamentario-o sea por decreto. Este golpe en favor de los pulpos termina de destruir la principal bandera que reivindicaba para sí el chavismo.

Militarización

Los últimos episodios colocan más que nunca a las Fuerzas Armadas como árbitro de la situación política. Este proceso fue pavimentado por el chavismo. La militarización creciente del Estado fue alentada y justificada con el argumento de que se trataba de una militarización “ bolivariana”. Este proceso, sin embargo, no fue progresivo sino reaccionario. Históricamente, estos gobiernos de facto han presidido las transiciones entre un régimen político y social y otro.

El recule del gobierno va a acentuar el ritmo de la transición. Se van a profundizar las presiones internas y externas para precipitar un desenlace. Por lo pronto, la oposición fragmentada y de capa caída, ha recuperado aliento y ha puesto en marcha un plan de acciones callejeras, con el apoyo de la Iglesia que ha llamado a la “desobediencia civil” contra el regimen. La Asamblea Nacional, a su turno, activó el proceso de remoción de los siete magistrados del Tribunal Superior de Justicia que emitieron la sentencia con la que intentaron atribuirse los poderes del Parlamento.Por su parte, a nivel internacional, aunque no existe homogeneidad en el punto, el secretario general de la OEA, con el apoyo de algunos de sus países miembros -incluido el gobierno argentino y la mayoría del peronismo que apoya la ‘gobernabilidad’ de Macri-, plantea la aplicación de la “cláusula democrática” contra Venezuela. Esto significa declarar a Venezuela oficialmente en defol, porque quita respaldo legal internacional a cualquier préstamo o financiamiento que solicite el gobierno de Maduro, e incluso a sus operaciones comerciales. Estamos en presencia de la mayor de las hipocresías: el golpista Temer, el régimen paraguayo que destituyo, en su momento, al presidente Lugo, así como los que lo mancaron, aparecen como defensores de la democracia.

Esta en marcha un “cambio de frente de la burguesía. La derecha alienta una salida golpista, con mas razón si
tenemos en cuenta el fracaso en su tentativa por hacer prosperar el referéndum revocatorio y el fiasco de la mediación papal tendiente a buscar una fórmula de compromiso. Qué la derecha quiere enfrentar el autogolpe de Maduro con un golpe propio alcanza para mostrar que las apelaciones a la democracia no pasan de la pura demagogia. La derecha tiene un largo historial de golpes fracasados contra el chavismo, por lo que ahora sabe que debe apelar al concurso de un sector clave del régimen como son las Fuerzas Armadas para poder lograr su propósito.

La clase obrera y la izquierda

En Venezuela hay una crisis de poder irreversible: una definición de la situación política depende de una salida de poder. El reconocimiento de una crisis de poder significa que el poder oficial del chavismo es un espectro, cuyo recurso último de defensa no es la movilización popular, que no quiere ni podría realizar, sino que se asienta en una esperanza cada vez más lejana, en un respaldo de las Fuerzas Armadas. La oposición de derecha, por su lado, ya se encuentra llamando a un golpe militar para implantar su salida ‘democrática’. Es necesario explicar este cuadro político a los trabajadores para explotar este momento de la crisis y las etapas subsiguientes de ella para desarrollar una alternativa socialista de la clase obrera.


La izquierda y la clase obrera deben emerger como un factor político independiente en la crisis del país que esta polarizada políticamente por la burguesía. Esto habla de la actualidad de la batalla por la convocatoria de un congreso de trabajadores, motorizado, en primer lugar, por el movimiento obrero combativo y la izquierda para aprobar un programa y una salida obrera frente a la crisis nacional: luchar contra el desabastecimiento, promoviendo la constitución de asambleas populares que elijan comités de control y gestión para evitar los negociados y el control obrero en los lugares de trabajo Asambleas fabriles y sindicales para reclamar la convocatoria a paritarias y la imposición del ajuste automático de los salarios frente a la inflación. Terminar con el flagelo de la desocupación y la tercerización que es impulsado por las patronales a caballo de la crisis, planteando la incorporación de todo el personal a planta permanente y el reparto de las horas de trabajo existentes sin disminuir salarios. La fuga de capitales plantea el problema de la nacionalización de la banca y del comercio exterior, bajo control directo de las asambleas obreras y, en primerísimo lugar, la suspensión del pago de la deuda externa. En oposición al autogolpe y salidas democráticas de derecha y golpistas, llamamos a la izquierda y al movimiento obrero combativo a discutir e impulsar la convocatoria de una Asamblea Constituyente por parte de un gobierno de trabajadores.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Venezuela, en vísperas de definiciones


Venezuela, en vísperas de definiciones


El carácter tardío de la mediación vaticana en Venezuela quedó ilustrado rápidamente por los acontecimientos de las últimas semanas. El descontento de la oposición respecto del resultado del “diálogo” radica en que éste no puede dar respuesta al único tema relevante: la crisis de poder. Por ello, el tema del desplazamiento de Maduro se cuela en forma permanente, sin acuerdos posibles. La derecha -MUD- asegura que vuelve a “la agenda de la calle” mediante la recolección de millones de firmas por el revocatorio, para presentar en la tercera reunión con el gobierno, prevista para el 6 de diciembre. La iniciativa apenas intenta disimular sus propias divisiones: una semana antes, Capriles había anunciado que “el 11 de noviembre era la fecha límite” para la satisfacción de sus demandas -liberación de presos y calendario electoral-, algo que ostensiblemente no ocurrió, sin que la coalición derechista ofreciera respuesta al nivel de las amenazas previas. En realidad, la MUD refracta el impasse del propio imperialismo, cuyas iniciativas “mediadoras” para contener la crisis latinoamericana vienen pisando arenas movedizas -Cuba, Colombia. El triunfo de Trump ha puesto patas para arriba esa agenda, desde el pacto nuclear con Irán hasta las transacciones con Raúl Castro, lo que se ilustra con los nombramientos de su gabinete. En ese marco, los sectores más derechistas de la MUD reclaman concluir en forma inmediata cualquier negociación con Maduro, porque los encuentros “no han dado resultados ni los van a dar” (Lilian Tintori en latercera.com). Hasta la Iglesia evidenció el callejón sin salida, pues “el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Diego Padrón, aseguró que la institución religiosa 'no está contenta' con el desarrollo 'del proceso de diálogo'” (ídem).

Bancarrota económica

La sanata papal según la cual “dialogando se entiende la gente” como parte de “la cultura del encuentro” está lejos de ocultar que el trasfondo profundo es una bancarrota monumental -y a su turno, una crisis de poder que exige definiciones de todas las clases sociales-. De una “redistribución eterna” a partir de la renta petrolera, pasamos al inminente default de PDVSA, que el 21 de noviembre activó una “gracia” de 30 días para pagar compromisos de deuda por aproximadamente 539 millones de dólares. El dato es significativo, porque en ningún momento el chavismo interrumpió el pago religioso de estos cupones, lo cual desangra sistemáticamente una economía en terapia intensiva. El JP Morgan “todavía cree que PDVSA hará los pagos durante el período de gracia” (El Nacional, 21/11); sin embargo, es evidente que el default se aproxima. El desquicio económico es pagado íntegramente por las masas, que afrontan una canasta familiar que llegó a los 429 mil bolívares, mientras el salario mínimo no alcanza los 30 mil. Incluso considerando los “cestaticket”, una suerte de vale alimentario que impuso el gobierno para asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo, el salario no cubre siquiera la cuarta parte de la canasta.

Las evidencias que aquí señalamos confirman que Venezuela marcha a un desenlace. Esto coloca sobre el tapete la necesidad que la clase obrera emerja en la crisis nacional como un factor político independiente. Es imperioso que la izquierda obrera y socialista postule un planteo de poder, que incluya la convocatoria a un congreso de trabajadores y una constituyente que reorganice la nación sobre nuevas bases.

Alejandro Lipco

lunes, 31 de octubre de 2016

Con el chavismo y la oposición de derecha Venezuela seguirá igual

Con el chavismo y la oposición de derecha Venezuela seguirá igual




Hay una pugna entre dos modelos (el nacional populista y el neo liberal) en la sociedad capitalista venezolana, uno y otro tratan de salvarla y lo que causa su fracaso es la crisis capitalista. Crisis resultado de la disminución de la tasa de ganancia luego de haber creado un monstruo improductivo e importador, que le dio muy buenos beneficios, pero sólo en función de una abundante renta petrolera que terminó esfumándose con la caída abrupta del precio del petróleo. Ahora para recuperar su capital la única forma es exprimir intensivamente a los asalariados, lo que hacen tanto patronos públicos como los privados.

El único sujeto político para trascender el binomio PSUV-MUD, son los trabajadores para construir un nuevo país. El país se hunde con los gobiernos del chavismo y de la MUD, atarnos a cualquiera de ellos es hundirnos con ellos.

La situación del país es un cuadro trágico sobre la vida de los venezolanos.

Por un lado está la escasez de alimentos, de medicinas, de productos para la higiene personal, accesorios para la vivienda, de utensilios necesarios para la vida diaria, ferretería, vestido o electricidad, papelería, repuestos de autos.

Por el otro, se agudizan en estos últimos días, las demostraciones de fuerza y enfrentamientos entre chavistas y escuálidos, donde indudablemente para los de “arriba” es una lucha por el poder, no por salir de la ruina económica en que está sumido el país, y para los de abajo, es servir de carne de cañón en estas trifulcas.

El argumento de que lo primero es salir del contrario para poder iniciar o afrontar los problemas del país, no exime sino demuestra que es el poder como ambición a costa de los problemas y no llegar a él con base a un plan o programa que diagnostique la situación y proponga respuestas.

De hecho, ambos contendientes no se diferencian en cómo salir de los problemas del país, las recetas que aplica el gobierno o propone aplicar la oposición de derecha son las mismas, las cuales sólo varían en el ritmo de aplicación.

Para superar esto, el gobierno va de fracaso en fracaso y la derecha no propone algo mejor. Las medidas económicas para salir de la crisis, a costa de los trabajadores y del pueblo, son devaluación de la moneda, mayor apertura económica al capital desde las compañías extrajeras hasta los pequeños comercios de los chinos, nuevas privatizaciones, bajos salarios, violación a la convención colectiva y violación de las condiciones de trabajo, alta inflación y lo peor, recesión económica. No se produce, el petróleo, que es de lo que vive el país, tiene 10 meses en caída de su producción.

Las diversas organizaciones representadas en la MUD se radicalizan ante la intransigencia del gobierno al impedir una salida democrática electoral vía revocatorio y/o vía elecciones de gobernadores. 

La lucha fratricida, cada uno a su manera, en nombre de la constitución, en realidad es una lucha a muerte por el poder y ponen, como teatro, las violaciones que le han hecho, lo cual ha sido siempre. Cumplen con los artículos que les convienen, pero cuando benefician a los trabajadores, burlan las pocas leyes que los protegen, desde la Constitución en su parte sobre la protección del trabajo y la vida, hasta las leyes judiciales, criminalizando la protesta laboral y social, y atentando contra la salud, la educación, el transporte, la vivienda, la alimentación, el vestido, la seguridad y hasta al ambiente. 

En cuanto a la protección al trabajo, la Constitución, la LOTTT, y la LOPCYMAT son letra muerta.

Una respuesta independiente a las dos propuestas capitalistas, la puede dar la clase trabajadora a través de una Asamblea Constituyente soberana con plenos poderes para determinar las relaciones sociales y económicas.

Es sustituir a las FANB por milicias populares autónomas, y las castas que dominan el Poder Judicial, por tribunales populares seleccionados entre la comunidad y elegido por la misma comunidad y con posibilidad de ser revocados por ella.

Ante una desenlace por la vía de facto

Si se alarga la situación y sigue agudizándose como se está viendo, es muy probable un golpe preventivo para evitar un estallido social, o de iniciarse éste, se dé un golpe para contrarrestarlo. Las FANB como institución no son un adorno.

Estamos en contra del golpe, venga de donde venga, y para derrotarlo hay que responder con movilizaciones en la calle y con una huelga general indefinida.

No se trata de salvar a la "revolución" en nombre del "presidente Chávez". Mucho menos de actuar en nombre de la constitución para evitar que se viole, lo que todos ellos siempre violan a cada rato. Se trata de actuar en nombre de la vida de los trabajadores, de sus necesidades, primero las vitales que se están evaporando en el país.

La derecha esta radicalizada y pretende sacar del poder a Maduro, pero saben que están limitados, pueden tener gente en los barrios y militares descontentos pero no los suficientes, y los mandos están con Maduro y muchos de estos representan sectores del gobierno.

La derecha se cuida de convocar en los barrios de sectores de la clase media, no se atreven a convocar a los sectores más empobrecidos porque no tiene que ofrecerles, y también les temen, no son todavía mayoría allí y no están dispuestos a disputarle al chavismo esos lugares.

No hay duda que la derecha no tiene escrúpulos para tomar medidas antidemocráticas, tipo fascistas pero les falta fuerza y están divididos, y temen algunos en ser desbordados. También les falta la bendición y la ayuda material desde el pentágono y del gobierno de Obama.

El gobierno, por su parte, no se defiende democráticamente sino tomando la ley a su gusto e imponiendo cualquier subterfugio legal con el fin de sostenerse en el poder, de cuidar su negocio.

A diferencia del golpe parlamentario tipo Paraguay, ellos se defienden e intentan con métodos nada democráticos, y con medidas populistas que todavía sobreviven, se afianzan donde hay oportunidad.

Hay que oponerse a la lucha fratricida, frontal entre los dos bandos, que inclusive utiliza y manipula a sectores que reclaman legítimamente, entre ellos trabajadores y comunidades, las cuales no pueden ser enviados como carne de cañón en nombre de una burocracia corrupta y servil a los explotadores, la burguesía venezolana. Proponemos una agenda propia de las clase obrera a través de una Asamblea Constituyente Soberana

Oswaldo Ramírez