Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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miércoles, 4 de abril de 2012

Energía nuclear, génesis, resplandor y debacle


Energía nuclear, génesis, resplandor y debacle

El capitalismo desenvolvió la energía nuclear a partir del descubrimiento de la fisión nuclear por dos razones fundamentales: la alta eficiencia (energía por unidad de masa) y el uso del subproducto de la generación (radioisótopos residuales) como materia prima de la industria bélica.
 La primer gran experiencia de uso de energía nuclear se realizó en 1945 sobre Hiroshima (bomba de Uranio) y Nagasaki (bomba de Plutonio).
 Actualmente U.S.A. y otros países (Rusia, Francia, China, Inglaterra) que desarrollaron la energía nuclear tienen grandes arsenales. No solamente acopian el combustible gastado de sus propios reactores si no que también se han dedicado a acumular los subproductos de las centrales nucleares de los países que no pueden producir armamento nuclear. Por ejemplo, Japón entrega gran parte de sus desechos a Inglaterra, que tiene un acopio enorme y constituye el principal pasivo ambiental de ese país. USA acopia barras de elemento combustible gastado de muchos países, incluso Argentina.
 Dado que los países del eje, que perdieron la segunda guerra mundial, no podían desarrollar armas nucleares porque el Tratado de Yalta se los impedía, entregaban su combustible usado a otros países.
 Italia no desarrolló la industria nuclear en principio por las restricciones de Yalta y posteriormente porque un plebiscito le fue desfavorable; se abastece en parte de energía por red desde Francia.
 Alemania tuvo un desarrollo tardío y ahora, por efecto Fuckushima, ha tenido que retirar de servicio las centrales viejas y va a eliminar todas en un plazo de diez años. Aquí se han desarrollado mucho las energías alternativas, como por ejemplo la energía eólica. Además, en este país hay una gran eficiencia en el manejo de residuos, que en parte se incinera y cubre necesidades de calefacción, y el resto se recircula en los circuitos industriales.

 ¿Que intereses sostienen este tipo de energía?

La fabricación de armas y la producción de energía eléctrica son dos negocios paralelos.
 El Tratado de No Proliferación Nuclear (1968) impide que los países desarrollen armas nucleares. Solamente los que ya tenían armas a la fecha de constitución del Tratado pudieron seguir acrecentando sus stocks de materia prima. Son ellos USA, Inglaterra, Francia, Rusia y China. También la AIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) controla que los demás países cumplan con las salvaguardas haciendo inspecciones de los stocks de elementos combustibles usados.
 Argentina suscribe este tratado por presión internacional en 1987 (Tratado de Tlatelolco para América Latina), antes tenía una posición más soberana al respecto. Desde principios de la década y hasta el momento de la firma había una pretensión de compatibilizar el Plan Cóndor de misiles teledirigidos con las ojivas nucleares.
 En estas décadas ha habido una evolución de este tipo de tecnología, en parte para adecuarse al grado de concentración de uranio del combustible. Es decir, para que los países impedidos de desarrollar armas no manipularan grandes cantidades de uranio se desarrollaron tecnologías que requerían menos cantidad de uranio fisionable.  Esto da cierta tranquilidad a los países ya poseedores de armas nucleares.
 Así como hay capitales que se introdujeron en el negocio de la tecnología del hidrocarburo fósil para producir energía, otros o los mismos se han introducido en la tecnología nuclear. Una vez que la maquinaria capitalista encuentra un mercado grande tiende a reproducir su capital en él.
 La disposición de los residuos es una de las grandes preocupaciones de los países centrales. Por ejemplo, en USA hacía más de veinte años que no se construían reactores nucleares debido a que no tenían ya lugar donde disponer los desechos, pero a mediados de la década pasada lograron que el Parlamento les apruebe la construcción de un gran repositorio en Alaska (sitio antes prístino, área protegida). Desde entonces reactivaron la industria de reactores, fundamentalmente para aprovechar las ventajas de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero e ir adecuándose al Protocolo de Kyoto, o al menos al mercado de bonos de carbono.

¿Que pasa con las energías alternativas?

Si se analiza todo el ciclo de la actividad (la prospección, la extracción del mineral, la restauración de  las minas agotadas, la fabricación de las barras de combustible, la operación de las centrales, la clausura y la disposición y el mantenimiento eterno de los reservorios) los costos de la energía nuclear son muy altos.
 Agregando a esto la falta de licencia social, se comprende el desplazamiento de capitales hacia tecnologías alternativas como energía eólica y, en menor medida, solar, hidrógeno, mareo-motriz, geotérmica. También hay mucha producción de combustible a partir de la agricultura, industria más cuestionada porque ejerce presión sobre la forestación y compite con la producción de alimentos.

Declinación


Hubo muchos accidentes nucleares que afectaron el negocio nuclear, los más conocidos: Three Mile Island (Estados Unidos 1979, 140 mil personas evacuadas), Chernóbil, (Ucrania 1986, que causó la muerte de unas 16 mil personas) y Fukushima, con consecuencias todavía difíciles de evaluar.
Otro motivo de la declinación de esta industria es la dificultad de controlar la fabricación de armas nucleares de los países que poseen reactores u otras tecnologías. Los casos más relevantes son Irán y Corea del Norte.
También la afectación de terrenos tanto para disponer los residuos (compuestos de radioisótopos que irradian durante cientos de años) como para confinar las instalaciones obsoletas, afecta la renta del suelo urbano y rural. Además, las personas no quieren vivir cerca de centrales nucleares, los terrenos e inmuebles se deprecian a kilómetros de cada planta.  El negocio inmobiliario también presiona para el cierre de unidades en varios países europeos.
Finalmente todo esto incide en la rentabilidad de las centrales nucleares. La industria privada se hace cargo de operar los reactores pero no quiere saber nada con la disposición de residuos y mucho menos con las consecuencias de los accidentes, impredecibles en un marco de cambio climático y voracidad de ganancias.
Alicia Rodriguez

lunes, 8 de noviembre de 2010

Las nuevas estatizaciones de Chávez

Las nuevas estatizaciones de Chávez


Venezuela atraviesa una crisis económica dramática. Es el único país de la región cuyo producto ha retrocedido en 2010, al tiempo que cuenta con una tasa de inflación elevada -un 27% en los últimos doce meses, que afecta, principalmente, a los alimentos.

PDVSA, la petrolera estatal, ha dado cuenta de una caída de 14,4% de su ganancia neta, en el marco de una caída de la exportación del petróleo en un 10% -según reconoció el gobierno (primer trimestre de 2010). La inversión social, mientras tanto, aumentó un 1.051,8%. La inflación y una capacidad menguada de financiación ponen en crisis el pilar de la política chavista y amenazan las condiciones de vida de amplias masas.

Frente a este panorama, el gobierno ha lanzado un nuevo plan de estatizaciones, que son generosamente compensadas como todas las anteriores. Se estima que las indemnizaciones en concepto de estatizaciones han consumido unos 30 mil millones de dólares -un formidable derroche de recursos. Ahora, tienen por blanco a los monopolios de la alimentación, que son responsabilizados por el alza de precios de la canasta básica. Amparadas en la tesis de "una profundización de la revolución", estas medidas ignoran el fracaso del sistema de comercio de productos alimentarios (Mercal, PDVAL), establecido hace cuatro años, y la creación de la llamada "planilla" o lista con productos subsidiados. El gobierno corre el riesgo de que si la carestía se incrementa, incluso en el marco de las nuevas estatizaciones, quede al desnudo una irrevocable incapacidad política. De hecho, ya han tenido que desmentir que se proponga estatizar almacenes, tiendas o supermercados. Las estatizaciones en sí mismas no determinan su carácter, el cual depende de la finalidad que persiguen, de la clase que las ejecuta y de su método. El despilfarro de recursos en indemnizaciones y la sustitución de la patronal por una casta de funcionarios incapaces -y muchas veces corruptos- descalifican que esas estatizaciones puedan ser transformadoras o revolucionarias, o que impliquen una transición al socialismo. Son medidas empíricas y aisladas. Después de todo, nada alimenta más la inflación que el manejo del mercado de cambios por parte del gobierno, que vende divisas al tipo de cambio oficial, que los especuladores revenden en el negro o paralelo. O que emite bonos en dólares, lo cual aumenta la deuda pública, que pueden ser comprados en pesos y que luego se transan en Nueva York a un tipo de cambio diferencial. Este método de absorción de pesos excedentes enriquece a unos pocos y alimenta la inflación debido a que desvaloriza el bolívar.

La prensa internacional no se cansa de repetir que estamos ante una nueva "ola" de "expropiaciones" -y hasta las adjudica a la derrota electoral reciente de Chávez. Ve en ello métodos y objetivos donde no los hay; encubre, en efecto, a los monopolios que han sido estatizados, los cuales son protagonistas irremplazables en la especulación señalada contra la moneda nacional.

Cada estatización del gobierno respondió a situaciones distintas que, lejos de cuestionar la propiedad privada de los medios de producción, se esfuerza por compatibilizarlas con el sistema capitalista. Con la estatización de las cementeras (como con la reciente toma de ocho complejos y predios urbanos), intentó hacer frente a la falta de material para proseguir con el plan de viviendas, pero ni la producción ni los precios han bajado. Con la de Sidor (compensada por mucho más que su valor de libros e incluso de mercado), procuró encarar la rebelión laboral producida por el sistema de tercerizadas y subcontratistas -pero en estos temas las cosas se han agravado. En otros casos, estatizó bancos que fueron llevados a la quiebra por sus propios partidarios capitalistas.

El caso Owen Illinois
La última estatización de Owen Illinois (de capitales norteamericanos y que representa el 60% del mercado del vidrio en el país) no puede comprenderse sin la reciente estatización de Agroisleña (productora del 70% de los insumos agrícolas) y las amenazas de intervenir la empresa Polar, la más grande agroindustria de alimentos y bebidas del país, que emplea a más de 30 mil personas. El gobierno acusó al pulpo de inflar costos y precios que se trasladan a la industria alimenticia. Pero si es consecuente con este planteo, en poco tiempo deberá nacionalizar a Polar, que utiliza los insumos de Owen y Agroisleña. ¡Salvo que Chávez termine subsidiando las compras de Polar!

La decisión del gobierno de estatizar Owen Illinois fue recibida con protestas por parte de la burocracia sindical opositora y por los propios trabajadores. Simplemente, piensan que el Estado-patrón acabará liquidando las conquistas existentes y que acabará liquidando el convenio, como ocurre en las industrias estatizadas. Esto pone en evidencia el lado reaccionario de las estatizaciones burguesas -y de paso, facilita la manipulación de los obreros por parte de la derecha. El sindicato actúa en un bloque junto con la patronal, pero es producto de la experiencia de otras estatizaciones fracasadas del gobierno logran encontrar una cierta base social entre los obreros. La protesta también es apoyada por la C-Cura y la UNT, dos movimientos sindicales del campo clasista. Owen Illinois, a poco de conocerse el decreto de estatización, emitió un comunicado donde aseguraba que esperaba llegar a un acuerdo adecuado, de la misma manera en la que se pronunció el Departamento de Estado norteamericano.

La experiencia "estatista"
La gran mayoría de las fábricas estatizadas, que fueron adquiridas con indemnizaciones millonarias, algunas a cotización de bolsa en su punto máximo (caso Verizon), quedaron en manos de una burocracia estatal que, lejos de poner a producir las plantas a su máxima expresión y satisfacer los reclamos obreros, hizo lo contrario. Las fábricas, en numerosos casos, están prácticamente paralizadas o con una producción marginal, con los obreros en una situación precaria y a veces sin cobrar el sueldo.

En Sidor, la situación es igual o peor que al momento de ser vaciada por Techint. La fábrica, con miles de contratados y un vaciamiento impresionante, sigue teniendo todo tipo de protestas bajo el control estatal, muchas veces encaradas desde los mismos sindicatos. En Sidor se registra la continuidad del trabajo tercerizado, la falta de cobro del sueldo y bonos, además de una bajísima productividad.

En este campo, surge un nuevo problema para el gobierno, pues la baja productividad de Sidor -se ubica en un 30%- ha generado problemas para la construcción de viviendas por la falta de varillas y de hierro. Es probable que, por esto, el gobierno haya decidido estatizar Sidetur (Siderúrgica del Turbio) y hacerse de la totalidad de la producción de hierro y acero.

Resulta de primer orden que los trabajadores venezolanos desmitifiquen las estatizaciones burguesas, por un lado, y recuperen la crítica a los monopolios capitalistas, por el otro. El punto de unión de la clase obrera debería ser: 1) defensa de los convenios colectivos, fin a la tercerización; 2) independencia sindical del Estado y de los patrones (en los sindicatos por empresa), control obrero de la producción; 3) por un plan de desarrollo único que se discuta y vote en un congreso de trabajadores. Cuando fue la estatización de Sidor, advertimos que se abría un debate estratégico en el movimiento obrero venezolano: la independencia política de los trabajadores. Esta sigue siendo la cuestión estratégica, más que nunca.

Ezequiel D.