Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 25 de octubre de 2016

Venezuela: Una “mediación” tardía y reaccionaria


Venezuela: Una “mediación” tardía y reaccionaria

Contra lo que sostiene una opinión difundida, ni el Vaticano ni Bergoglio han sido muy afortunados en sus “mediaciones” internacionales. El último fiasco lo constituyó el rechazo, por medio de un referendo, al “plan de paz” en Colombia, que habían avalado nada menos que Obama, Raúl Castro, el Vaticano y hasta Nicolás Maduro. Las “mediaciones”, en el caso de Venezuela, han fracasado en varios formatos, unas tras otras. Tampoco dio resultado la injerencia del Papa en el conflicto entre Israel y la Autoridad Palestina. Sin pretensiones supersticiosas, habría que tocar madera en lo relativo a la reanudación de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, donde se adjudica a Francisco un papel eminente, porque el bloqueo aún no ha sido levantado, ni hay señales de que ocurra en lo inmediato, mientras la prensa internacional está ventilando un negociación en curso de Cuba con China y por sobre todo con Rusia para instalar bases militares en la Isla Grande del Caribe. Después que el presidente de Filipinas anunciara una “separación” de su país de EEUU, el tablero diplomático es proclive a cambiar en cualquier dirección. Que lo digan, si no, Rusia-Turquía-EEUU, con sus blancos móviles en el Medio Oriente.

Con estos antecedentes precarios, Bergoglio se ha lanzado a una mediación final en la crisis de Venezuela, aunque no haya puesto la cara para sellar el trámite. Lo que para Página 12 culminaría una gestión de un par de días, para The Wall Street Journal fue un anuncio improvisado en un par de horas. Lo fundamental no lo ha dicho nadie, a saber, si es una mediación para contener un desenlace inminente del enfrentamiento político en Venezuela –o para precipitarlo. Por de pronto, la nueva negociación tendrá lugar lejos de Caracas, aunque tampoco la Isla Margarita asegura un ambiente sosegado. La mayoría de los representantes de peso de la oposición de derecha ha calificado al intento de tardío y carente de contenido, pues parte de una decisión del gobierno de anular cualquier posibilidad de ejercicio de referendo revocatorio del mandato de Maduro, que ha incluido, en los últimos días, el desconocimiento de la Asamblea Nacional controlada por la oposición. Maduro acaba de aprobar el Presupuesto 2017 por decreto. La llamada “ala dura” del chavismo tampoco lo bendice –simplemente porque no tiene contemplada ninguna concesión a los reclamos de esa oposición, y recela de los conciliábulos entre los mediadores a sus espaldas. Si la división del oficialismo se ratifica, la “mediación” podría acabar pariendo un cambio de gobierno. El aislamiento del chavismo es completo en todos los planos –político, social y financiero.

Ningún comentarista especializado destaca la ausencia de la mesa de uno de los protagonistas de mayor peso en esta crisis: los acreedores internacionales de Venezuela. La negociación deberá, sin embargo, satisfacer la posición de estos acreedores –antes que nada. En las últimas semanas, la estatal de petróleo, PDVSA, ha intentado en vano obtener un canje de deuda, que vence en noviembre –del orden de los US$ 5.500 millones, sobre una deuda de conjunto con acreedores privados de US$ 45.000 millones. Ha contratado para desarrollar el canje al Crédit Suisse, sin éxito. El chavismo ha pagado escrupulosamente, hasta ahora, los vencimientos de capital e intereses a los fondos internacionales, a costa de un freno al gasto de mantenimiento y a las inversiones de PDVSA. Algún comentarista recordó que esto ya lo había hecho Ceaucescu, en Rumania, en la década del 80 del siglo pasado: tuvo un éxito memorable, porque logró, a costa de una hambruna, reducir a cero la deuda externa, para acabar ante un pelotón de fusilamiento en medio de una revolución popular. 

El pago de la deuda en Venezuela ha redundado en una caída de la producción y en un “defol” con los acreedores locales. Las empresas extranjeras de servicios tecnológicos han salido del país. Las operaciones comunes con empresas extranjeras están paralizadas. Un fallo del estado de Delaware acaba de condenar a Venezuela a pagar US$ 3.000 millones por la nacionalización de la minera Cristalex, anticipando lo que ocurrirá en caso de “defaultear” la deuda externa. La prioridad otorgada al pago de la deuda externa ha redundado en la caída de un 60% de la importación de alimentos y de componentes para la producción industrial. The Wall Street Journal “admite” que una razón para rechazar el canje de deuda propuesta por el gobierno (que reconoce como muy “generosa”) es la expectativa de los acreedores en “un cambio de gobierno”. La suma de la deuda externa de PDVSA y de la administración nacional es de alrededor de US$ 80.000 millones, sin considerar la deuda con China, que es pagada con exportación de crudo, y que por lo tanto no reporta ingreso de divisas. Venezuela se encuentra negociando la deuda contraída con China.

El ajuste forzado impuesto por la carga de la deuda externa es acompañado por otro más “clásico”. Los “tour” de compras a los estados fronterizos con Colombia han dado paso a la liberalización de las importaciones en seis de esos estados, y por lo tanto a la liquidación de los controles de precios y de los precios máximos. Las góndolas han dejado de estar vacías, aunque a precios siderales respecto al salario. El propósito sería extender el proceso en forma paulatina a todo el país; el BCV intenta acompañar con un ritmo menor de emisión monetaria. Como ha ocurrido con el kirchnerismo, en Argentina, el perfil macrista del ajuste empieza a cobrar forma bajo el chavismo.

Es posible describir los términos de un acuerdo hipotético en Margarita. De menor a mayor, el chavismo reconocería, por lo menos, la soberanía de la Asamblea Nacional, con la cual debería acordar el Presupuesto. Nada menos que definir la política económica de un país quebrado y una inflación del 600% anual –con los hermanos caribeños de Macri, Temer, Duarte, Santos y el ‘peruano’ Kusinsky. La viabilidad de un acuerdo que levante los “cepos” dependería de la obtención de financiamiento internacional y de los condicionamientos políticos de esta financiación. La derecha concedería reportar el revocatorio al año que viene, pero a cambio de modificaciones en el poder judicial electoral. Incluso aceptaría la anulación sin más del revocatorio a cambio de un adelantamiento de elecciones presidenciales para fines de 2017. Un paquete de estas características implicaría, por lo menos, la sustitución de Maduro por su propio vice. El pacto establecería la intangibilidad de las FFAA y el alto mando chavista.

Como sea, incluso un acuerdo básico de estas características haría saltar las costuras tanto del chavismo como de la oposición de derecha. Colombia sirve de ejemplo, porque la derrota del Sí al plan de paz tuvo poco que ver con las críticas o rechazos a la llamada “justicia transicional” que se había concebido para las FARC, y mucho más con la disputa de poder dentro de la oligarquía de Colombia, entre los representantes del capital financiero, en la figura de Santos, de un lado, y de la maffia de acaparadores de tierras, en cabeza de Uribe, por el otro.

Es difícil asegurar si el apresuramiento mediador de la curia vaticana responde al temor de que la convocatoria de la derecha a una “ocupación de ciudades”, para el miércoles 25, se convierta en una rebelión popular que sea reprimida por las fuerzas armadas, pero si ello ocurre la propia mediación saltará por los aires. En Venezuela hay una crisis de poder irreversible: el destino del revocatorio, la salida al derrumbe económico, la defensa de los derechos laborales, sociales y democráticos ya no se juegan en el terreno preexistente sino que dependen de una salida de poder. El reconocimiento de una crisis de poder significa que el poder oficial del chavismo es un espectro, cuyo recurso último de defensa no es la movilización popular, que no quiere ni podría realizar, sino un golpe aventurero de las fuerzas armadas. Es, desde hace tiempo, un gobierno de facto en rápida declinación. La oposición de derecha, por su lado, ya se encuentra llamando a un golpe militar para implantar su salida “democrática”. Es necesario explicar este cuadro político a los trabajadores para explotar este momento de la crisis y las etapas subsiguientes de ella para desarrollar una alternativa socialista de la clase obrera. En oposición a mediaciones, regímenes de facto y salidas democráticas de derecha y golpistas, planteamos la convocatoria de una Asamblea Constituyente por parte de un gobierno de trabajadores.

La clase obrera, las masas y la izquierda de Venezuela están pagando ahora las consecuencias de no haber sido las líderes de la oposición popular al chavismo, ni de haber intentado crear las condiciones para serlo –en resumen, de haber cedido, por esa incapacidad, el liderazgo a la derecha. Fenómeno plebiscitario por excelencia, que oponía los votos a las conspiraciones de la derecha, el chavismo acaba entregando ese recurso plebiscitario a sus enemigos y repudiando el recurso al voto popular. Hijo histórico del caracazo, el chavismo se ve amenazado ahora por un caracazo dirigido por los represores de aquel. La catástrofe del chavismo ha sido un factor de primer orden en el desprestigio político que llevó al desplazamiento de los gobiernos “nac & pop” en el resto de América Latina. El seguidismo de la izquierda a los representantes del “mal menor”, acaba, por la misma lógica capitalista de ese “mal menor”, a la recuperación política y a la eventual victoria política del ala derecha del frente patronal.

En cualquier caso, sin embargo, las alternativas que se barajan en el campo de la burguesía para salir de esta catástrofe, no hacen sino abrir nuevos escenarios de crisis, seguramente más agudos. En primer lugar por un ajuste de características sociales muy violentas. En segundo lugar por la probable disgregación de los bloques capitalistas en presencia. En este cuadro, la llamada izquierda del chavismo ha entrado en un impasse irreparable al apoyar el revocatorio, o sea a respaldar la salida de la derecha, mientras el otro encabeza la salida “mediadora”. Es la oportunidad para que la izquierda revolucionaria de Venezuela juegue su papel histórico.

Jorge Altamira

miércoles, 3 de agosto de 2016

Marea Socialista defiende a quienes endeudan al país


Marea Socialista defiende a quienes endeudan al país



Marea Socialista propone suspender el pago de la deuda externa*, cuando hay hechos contundentes para no pagarla, precisamos no para suspenderla, Marea incluso da argumentos sobre estos elementos que indican que seguir pagando es cohonestar con los deudores.

En el marco de la suspensión propone un arreglo con la banca usurera y antinacional, con el fin de evitar una suspensión súbita producida por un descontento social de gran magnitud, que implicaría una manera desordenada para… continuar pagando, lo que supondría que el descontento social fue derrotado. Como sea, lo que plantea es un salvamento del gobierno, con el fin de más tarde llegar un acuerdo con el capital financiero acreedor, lo que significa como siempre, que la inmensa mayoría del país paga la crisis que no causó.

En vez de dirigir el descontento en contra de los que los tienen pasando hambre, se trata de apaciguarnos y buscar la forma que continúe el sacrificio, y segamos pagando la deuda

Esto a pesar de que denuncian deuda ilegal, fuga de capitales, que están cobrando los intereses anticipadamente ante un posible default, todo permitido por el gobierno y no solo el de Maduro, cuando Chávez gobernaba se fugo la mayor parte del dinero que hasta ahora se mantiene afuera.

Marea Socialista se esmera para llegar a un acuerdo con el capital financiero, su propuesta de suspensión solo quiere evitar que realmente se interrumpa abruptamente el pago de las deudas que el gobierno adquirió y que pretenden que la pague el pueblo

Para Opción Obrera toda eventualidad de pago tiene que ser respondida por “No al pago de la deuda externa”. No tenemos que pagar algo que no causamos

José Capitán Opción Obrera

* Carlos Carcione vocero de Marea, en Aporrea.org 30/07/2016

viernes, 2 de mayo de 2014

Movilización permanente contra la especulación y la escasez, por el salario y por el empleo


PRENSA OPCIÓN OBRERA 28 EXTRAORDINARIO MAYO 2014

Movilización permanente contra la especulación y la escasez, por el salario y por el empleo

Mientras el costo de la vida cada día aumenta, el gobierno acuerda medidas con la máxima cámara empresarial, complaciéndolos para salir de la crisis económica, lo que indica que será a costa de más desgracia para los trabajadores.





La llamada por el gobierno, “inflación inducida”, ¿no es inflación? El gobierno trata de excusar su incapacidad atribuyendo que la inflación es generada al margen de ellos. En ese caso, el gobierno no pudo evitarla terminando siendo cómplices de los que la crearon, y lo peor, ahora es abiertamente promovida por el gobierno, en un llamado Pacto de Caballeros que permite elevar los precios exigidos por los empresarios. La cosa se extiende, ahora les ofrece ejecutarles, por lo menos, un 30% de su deuda en dólares aprobados por el extinto CADIVI usando de financiamiento para sus inversiones privadas al FONDEN (excedentes del ingreso por ventas de petróleo), la deuda del Estado con el Fondo Chino y fondos provenientes de acuerdos con Alba-Mercosur. Con una maroma financiera el gobierno pretende que salven los capitalistas en su crisis entregándoles lo que con más endeudamiento externo se consiga para así terminar pagándolo por partida doble los trabajadores y el pueblo con más devaluación, más inflación y menos salarios.

Los indicadores de la inflación anuncian que en febrero fue del 2,4% y en marzo del 4,1%, con un nuevo esquema de “maquillaje” con el fin de evitar un ajuste de salarios pactado en los convenios colectivos y en sus ajustes por decreto. La inflación anualizada a marzo de los alimentos ya es de 79,2%; los alimentos junto a los restaurantes son el 54,6% del peso ponderado del conjunto de rubros medidos por el INPC.

El 2013 cerró sus resultados económicas respecto al 2012 desastrosamente, el PBI bajó del 5,6% al 1,3%.

El sector petrolero bajó del 1,1% al 0,9%, y eso con las mayores reservas del mundo. Pudo haber sido peor si no hubiera resultado siendo beneficiado con la devaluación.

El no petrolero bajó de 5,5% a 1,8%. El comercio de 9,1% a 3,4%.

Con tasas negativas, es decir decrecimiento neto, la construcción de un +16,6% en el 2012, para un -2,3% en 2013.

La manufactura decreció en el año -0,3%.

La minería en -21,1%.

El transporte y almacenamiento en -3,3%.

¿Cuáles sectores crecieron en el 2013? Telecomunicaciones en un 6,5%, pero el de mayor impulso, el sector no productivo y más parásito: las instituciones financieras y seguros con 21,6%. Tanto que si el crecimiento de ese sector hubiese sido menor al obtenido el PIB venezolano para 2013 hubiese sido negativo. La alta tasa de aporte al PIB por parte de la banca y los seguros expresa otra contradicción bárbara de un pretendido gobierno “socialista”, chuparon todo lo que pudieron del endeudamiento interno desde el gobierno para cubrir los gastos extraordinarios fuera de presupuesto además que volvieron a duplicar sus utilidades respecto al 2012 con toda la liquidez que echó el gobierno al mercado interno mermando las reservas internacionales en 9.000 millones de dólares en apenas un año. En el primer trimestre del 2014 sigue la transfusión para el capital, la banca tuvo ganancias de 15.273 millones de bolívares, un 67% respecto al mismo trimestre del año pasado.

La crisis económica conduce a un mayor déficit  fiscal por falta de producción, pago de intereses y amortización de deuda externa, y aumento de las importaciones. Aunque el precio del petróleo el pasado año superó los 90 dólares, el sector público continuó acelerando el endeudamiento, que en 12 meses creció 9%. Las cifras oficiales revelan que en 2012 la deuda del Gobierno Central y de PDVSA cerró en 144,8 millardos de dólares y en 2013 ese saldo subió a 158,5 millardos de dólares.

Se engaña a los trabajadores y al pueblo que poco o nada tiene cuando se omite o se minimiza la grave situación económica oficial. No se pueden llamar a sí mismos “socialistas” los responsables de esta debacle económica porque no hay un ápice de sacrificio socialista –sí de sacrificio social para provecho de los empresarios–, todo aquí funciona estructuralmente, los demás es verso, mediante relaciones de producción capitalistas. La actitud contrarrevolucionaria es mantener paralizados a los sindicatos o desgastarlos mediante ofrecimientos de cartas, pliegos y peticiones a las asambleas legislativas regionales o la asamblea nacional, o la vicepresidencia, o los ministerios para que no respondan satisfactoriamente nunca.

Se necesita luchar por la independencia política de los trabajadores. Hay que crear una nueva dirección para el movimiento obrero, clasista y combativo. Impulsemos un plan de lucha de UNETE y  los sindicatos por un salario mínimo igual a la cesta básica familiar, aumento general de sueldos y salarios y cese a los despidos. Hay que construir una alternativa obrera y verdaderamente socialista para que el movimiento obrero rompa con todos los partidos que defienden al capital y al Estado, para dar expresión política a miles de trabajadores y jóvenes que están hartos del sometimiento a directivas sindicales o políticas con gestiones estériles que desaniman y frustran a los trabajadores.

El objetivo es para preparar así la lucha contra el paquetazo, y crear un Frente de Izquierda y de los Trabajadores, por un gobierno de los trabajadores.


viernes, 14 de febrero de 2014

Respecto a los sucesos del 12 de febrero “La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida


Respecto a los sucesos del 12 de febrero
“La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida

La porción entre comillas de nuestro título corresponde a una declaración que diera Orlando Chirino, dirigente del PSL, y que recoge el periodista argentino Diego Rojas[1] el jueves 13 de febrero de los corrientes en una entrevista que le realizara. El agregado posterior es evidentemente nuestro porque Orlando Chirino en esa entrevista no explica el por qué la izquierda no ha capitalizado con la movilización autónoma y bajo las banderas de clase el resquemor que deja en el pueblo el fracaso económico chavista. Siendo una verdad absoluta lo del fracaso económico del gobierno de Maduro, lo que se expresa en la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora y la inminencia de un ajuste descomunal que ya se vive con la escasez y el desabastecimiento de los artículos de primera necesidad, la inflación sin control y más medidas que puedan volver a contemplar otra devaluación y tarifazos como con la electricidad y otros servicios públicos o con la gasolina, la izquierda mayoritaria, reformista y conciliadora ha preferido seguir defendiendo lo que considera un gobierno “progresista”, mientras un sector de ella minoritario no consigue el cómo hacer trascender sus planteamientos para dar el cambio efectivo de conjunto.

El 12 de febrero se convocó a la juventud
Los jóvenes del país convocaron a una jornada de movilizaciones respecto a una nueva fecha en su día. Mientras los sectores chavistas se dejaban movilizar por la institucionalidad del aniversario desde el gobierno con exaltaciones al patriotismo por el bicentenario de la batalla de La Victoria, los de la oposición se concentraban y marchaban para denunciar la evidente situación de deterioro económico y social a casi un año de gobierno de Nicolás Maduro. Que los sectores políticos dirigentes de la derecha en la MUD con sus dos tendencias (la de Capriles, conciliadora con el gobierno, y la de Leopoldo López, María Corina Machado o Antonio Ledezma, de abierto rechazo), les ofrecieran la logística de los actos, marchas y concentraciones en distintas ciudades de importancia en el país, indica en mucho que ni la derecha estaba muerta luego de los resultados electorales de diciembre pasado ni que la polarización política entre sectores que defienden el Estado capitalista y burgués sea un tema acabado.

Quizás haya sido una sorpresa, tanto para el gobierno como para la misma derecha, que la capacidad de convocatoria en Plaza Venezuela en Caracas tuviera mayor acogida de la esperada y que, adicionalmente, no sólo asistieran a ella sólo jóvenes y estudiantes. Lo que sí resulta una sorpresa es que el gobierno les haya dejado la “cancha libre” hasta la sede de la Fiscalía, dejándola totalmente desprotegida, y colocase en La Hoyada a dos cuadras a la PNB para evitar cualquier posible transcurrir posterior, más aún a sabiendas que los sectores golpistas de la derecha ya tenían un plan desestabilizador preparado luego de haber denunciado el gobierno las convocatorias previas por parte de su sector más radical en la MUD.

El cierre de la marcha frente a la Fiscalía (Ministerio Público), sin la presencia de algún fiscal que los atendiera, transcurrió sin incidentes, allí los representantes estudiantiles y los personeros de la derecha volcaron en sus palabras tanto la condición antidemocrática de mantener presos en la ciudad de Coro a los detenidos en Táchira y reclamar por su libertad como en denunciar la grave situación de escasez, desabastecimiento, costo de la vida, caos en la salud y hasta la criminalización de la protesta social. Todo hacía presumir que con la movilización realizada ganaban tanto el gobierno con su tolerancia a permitirla como la derecha en haberla logrado, como si en el marco de la democracia burguesa se pudiesen resolver las abiertas contradicciones antes mencionadas. Sin embargo, mientras los convocados y sus dirigentes iniciaban su retiro de las inmediaciones, un grupo se dirigía tanto hacia la Plaza La Candelaria como hacía la parte sur de la Plaza Carabobo con el fin de promover disturbios. Nadie puede explicar la pasividad de las fuerzas del orden al iniciarse las acciones de vandalismo, tampoco el ataque franco a la sede del Ministerio Público. Antes de esto son asesinados un miembro de los colectivos chavistas del 23 de Enero y un estudiante de los convocados. Maduro ha dicho que entre ambos asesinatos medió apenas 15 minutos y que los disparos fueron hechos con la misma arma de fuego. Del segundo hay registros en video de cuando es alcanzado por el disparo, como si ex profeso se tuviera preparada la escena, así como uniformados y civiles, entremezclados, disparando a mansalva con pistolas a los “estudiantes”. La candidez del gobierno en la supuesta sorpresa de la convocatoria perdería así valor, y por el contrario, pudiera entenderse como una acción concertada por arriba (puesta en escena) entre ciertas fuerzas represivas del Estado (del SEBIN como constan en algunas fotos y videos en las redes sociales), colectivos chavistas en “defensa de la revolución” y “estudiantes” revoltosos y/o desadaptados.

Maduro y la excusa del “golpe” promovido por la derecha fascista y el imperialismo
Con los sucesos posteriores a los de la concentración en el Ministerio Público el gobierno aprovechó para denunciar un “golpe de estado” en curso alegando un guión similar al del 2002. Si bien políticamente se pueden dar distintos tipos de “golpes de estado” que tiendan al desalojo del poder de quienes lo detentan, y hasta con alguno se afecte esencialmente la economía del país para así obligar a un cambio político no esperado, el “golpe de estado clásico” necesita del factor militar para llevarse a cabo y en los actuales momentos la derecha pareciera que no cuenta con tal apoyo para darlo si nos remitimos a la experiencia del 2002. Lo “clásico”, sin embargo, no excluye al “auto golpe”.

En abril de 2013, luego de las elecciones donde Maduro ganara dramáticamente la presidencia y cuando también se hablaba de un “golpe” que violentara sus resultados, publicamos en nuestro blog el artículo titulado “Ante un nuevo intento desestabilizador de la oposición de derecha, EL GOLPE SE CONTRARRESTA EN LAS CALLES, VENGA DE DONDE VENGA”[2]. Hoy, el “VENGA DE DONDE VENGA” sigue estando sobre la palestra, y con mayor razón las fuerzas movilizadas de los trabajadores y el pueblo lo deben contrarrestar en las calles con un plan de luchas basado en su organización que dé respuesta a la caótica situación económica por la cual pasamos, sin esperar que Maduro o cualquier otro personero del gobierno lo advierta, y de paso, intentar darle respuesta obviando la participación directa de los explotados y el pueblo que son los únicos a los que un golpe de estado en última instancia es dirigido.

Para Maduro la mesa está servida
Los intentos de “golpe” son la excusa perfecta para preparar un plan que persigue dos fines. El primero es fortalecer una base social del chavismo desencantado por lo mismo que denuncia la derecha pero que ante la ausencia o la falta de alternativa independiente lo vuelve a encarrilar. El segundo es hacer pasar por mampuesto que toda iniciativa autónoma de reclamos válidos por los explotados respecto a sus salarios, despidos, o arremetida patronal, que necesariamente deben ser llevados a los niveles de protesta en las calles para ser escuchados, tenga connotación “golpista” y pueda seguir siendo criminalizado desde el gobierno tras una mayor regimentación laboral y social. La crisis económica por la que pasa el país hasta el momento quienes la han pagado han sido los explotados, y como no se vislumbra desde el gobierno ninguna acción que realmente se la haga pagar a los explotadores, se acentuará hacia los primeros.

Un golpe o un autogolpe es la respuesta buscada ante una batalla campal con muertos de ambos bandos, promovida para justificar la mejor salida para los factores políticos y económicos del status quo pues restringe las libertades democráticas, y por tanto, el derecho a la protesta y al de reunión pública, obligando a los explotados por vía de fuerza a pagar el ajuste económico y social en curso. El Estado venezolano está lo suficientemente militarizado, por aceptación del propio Maduro[3], para imponer por la vía de los hechos el violentar las libertades democráticas. Esa es una de las aristas del golpe “VENGA DE DONDE VENGA” que los explotados debemos de considerar, y que por boca de Maduro, ya comenzó a expresarse con exigirnos “permisos” y su aprobación para que podamos manifestar en las calles cuando hasta la CRBV y el propio Chavez lo contradicen[4], pero, por el contrario, han hecho aplaudir al alto mando militar.

La izquierda y el mirarse el ombligo le deja el camino abierto al golpe venga de donde venga
La izquierda en general se está mirando el ombligo mientras la crisis económica empeora, también contempla impávida el accionar de la derecha en la oposición y en la que medra en abundancia en el gobierno “socialista”. Las alharacas de Maduro luego de los sucesos del 12 de febrero han conseguido que parte de las bases del chavismo asuman que la protesta social y obrera es “golpista”, de allí que aprueben la detención de Leopoldo López creyendo que con ello saldrán del marasmo en que les está dejando la economía en crisis del país. La izquierda plegada al chavismo sabe que es el gobierno el responsable de la grave situación política y económica que sobrellevamos los trabajadores y las comunidades. Mientras la impunidad ha permitido que la lucha contra la corrupción se haya convertido en palabrerío y ahora el estandarte del gobierno sea la “paz”, los funcionarios públicos que permitieron la fuga de divisas por 150.000 millones de dólares desde 2003 existiendo un control de cambios que lo impediría, o aquellos que desde el SITME también lo hicieran con otros 20.000 millones, siguen campantes en esta administración pública de Maduro mientras las medidas de la mal llamada “contraofensiva económica” les sigue permitiendo a los capitalistas dilapidar la renta petrolera.

Hace falta una contraofensiva política que imponga el cambio a favor de los explotados y para eso la autonomía frente al gobierno debe ser demostrada levantando las banderas de la independencia política y de clase y por la defensa irrestricta de las libertades democráticas, el primer paso es un frente de izquierda y de los trabajadores que organice el descontento generalizado con una salida de conjunto. Es la única posibilidad que impida el golpe venga de donde venga y además haga pagar a los capitalistas por la crisis que sólo ellos han creado con la anuencia del gobierno bolivariano que les ha permitido la fuga descarada de las divisas y sin haber puesto todavía tras las rejas al primero de los grandes capitalistas o banqueros o a algún verdaderamente notable funcionario público que se lo ha convalidado.

Para salir de la crisis, y evitar el golpe venga de donde venga, hay que confiscar los capitales de las grandes industrias y la banca y ponerlos en función de los trabajadores y el pueblo. Hay que suspender el pago de la deuda externa que desangra aún más las escasas divisas. Hay que nacionalizar el comercio exterior bajo control de los trabajadores y el pueblo para racionalizar las importaciones y colocarlas en función del interés social de las grandes mayorías, y con los excedentes propulsar la recuperación y el desarrollo de una industrialización propia que obligue a los empresarios a producir nacionalmente al contrario de la economía de puertos que fomentan para obtener mejores ganancias. Y también y fundamentalmente, hay que hacer que el salario mínimo sea igual al valor de la cesta básica familiar de 5 personas a la par que indexado mensualmente al valor de la inflación. Estas son las salidas transicionales al socialismo, algo que ni la derecha de la MUD ni la del gobierno querrán imponer por sus contubernios con los capitalistas, pero para eso necesitamos el Frente de Izquierda y de los Trabajadores que las levante para hacer realidad el gobierno obrero y popular.

EL GOLPE SE CONTRARRESTA EN LAS CALLES, VENGA DE DONDE VENGA
POR UN FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES QUE SEA LA DIRECCIÓN HACIA EL GOBIERNO OBRERO Y POPULAR
POR LA CONFISCACIÓN DE LOS CAPITALES DE LA GRAN INDUSTRIA Y LA BANCA Y SU CONTROL POR PARTE DE LOS TRABAJADORES
POR LA NACIONALIZACIÓN DEL COMERCIO EXTERIOR BAJO EL CONTROL DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO
SALARIO MÍNIMO IGUAL A LA CESTA BÁSICA FAMILIAR DE 5 PERSONAS INDEXADO MENSUALMENTE CON EL VALOR DE LA INFLACIÓN
LA CRISIS NO LA CREAMOS LOS TRABAJADORES NI EL PUEBLO, LA CREARON LOS CAPITALISTAS ¡QUE PAGUEN ELLOS LOS COSTOS!

Opción Obrera
14/02/2014

martes, 14 de enero de 2014

Venezuela, lo que nos dejó el 2013 ... a los trabajadores


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

Editorial
Venezuela, lo que nos dejó el 2013 ... a los trabajadores

Una inflación del 56,2% en los índices de precios al consumidor y mayor del 70% en los precios de los alimentos.

Una devaluación del bolívar donde la diferencia entre el precio del dólar oficial y el del mercado paralelo es de casi el 1000%

Tan lamentable como preponderante, la economía del país está derrumbada

La consideración primordial de la situación del país es de una terrible crisis de la economía expresada en el déficit fiscal, una moneda con un pequeñísimo poder adquisitivo y deteriorándose agudamente, un crecimiento vertiginoso de las importaciones y una disminución de las exportaciones, donde, fuera del petróleo, son insignificantes para la economía del país. Lo que excepcionalmente todavía sostiene al país y frena la debacle total son los cuantiosos ingresos petroleros, a pesar de que también disminuye su volumen de exportación.

Es por la venta de la materia prima energética indispensable en el mundo y privilegiada porque todavía se cotiza muy bien, que año tras año los ingresos en divisas son mayores no por aumento del volumen sino por un precio alto.

Contradictoriamente se fija el presupuesto anual del país, con base a un precio del barril petrolero por menos de la mitad de su precio real y con el excedente se realiza, como gastos extraordinarios, otro “presupuesto” adicional sin controles y a pesar de ello, siempre al inicio del año se comienzan a aprobar créditos también extraordinarios, todo eso indica el parasitismo de la economía nacional, por ser rentística, tanto pública como privada, que sólo vive a expensas de la aprobación y suministro de dólares por parte del Estado.

El retroceso económico es abismal, la única base de la economía se sustenta en la renta petrolera, en perjuicio de todos los recursos nacionales. La industria “nacional” no se basa en producir sino en la aprobación de dólares preferenciales para traer los insumos sobre facturados y luego peor aún, proveer la mercancía a precios de dólares de mercado negro. La diferencia entre las importaciones y las exportaciones, exceptuando al petróleo, tienen una brecha de más de 24.000 millones de dólares.

El gobierno sobrevive y espera salir de su crisis descargando su insolvencia e incapacidad productiva pagándole incompleto a los trabajadores, mediante el incumplimiento de los convenios colectivos firmados, retardando los nuevos compromisos para evitar desembolsar algo que no tiene, haciéndose cómplice de la industria privada a través de las preferencias de  las oficinas del trabajo a favor de los patronos, con calificaciones de despidos o inclusive haciendo caso omiso de los reenganches o respetos a la organización sindical, impidiendo el derecho a huelga, sobre todo en las empresas del estado.

El gobierno teniendo una deuda tanto externa como interna monstruosa, realiza una huida hacia adelante, tomando medidas para endeudarse más. Mientras la producción no petrolera se extingue, el capital financiero parasitario expresado en las ganancias de la banca asciende,  mes a mes. De los cuatro bancos más grandes, con un patrimonio del 70% de los activos financieros, tres son privados, una expresión de capitalismo salvaje que se magnifica cuando el resultado bruto de la banca (antes de ISLR) en los primeros 11 meses de 2013, respecto a igual período en 2012, se incrementó 66,5% (SUDEBAN, Boletín de prensa noviembre 2013, Cuadro I -  26). Como consuelo de tontos el fisco nacional se hizo acreedor, apenas, de 5,41% en promedio de tales utilidades brutas mensuales de la banca nacional.

José Capitán


BONAPARTISMO TARDÍO POR EXIGENCIA DEL SECTOR MILITAR EN EL GOBIERNO


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

BONAPARTISMO TARDÍO POR EXIGENCIA DEL SECTOR MILITAR EN EL GOBIERNO
Análisis político respecto a la “contraofensiva económica” de Maduro

La pervivencia de las relaciones sociales basadas en el capital se sustentan en un Estado fuerte con un gobierno estable que lo administre a conciencia. Cuando el Estado es débil un gobierno fuerte lo compensa. Un gobierno fuerte puede tener distintos matices, desde un presidencialismo notorio hasta una dictadura gorila. En ambos extremos para ser el regidor de la lucha de clases y así garantizar el sostenimiento a las relaciones sociales basadas en el capital.

Con la llegada de Chavez al gobierno en 1999 las condiciones del Estado eran las de uno bastante débil, tanto por su precaria situación económica como por la alta inestabilidad política. Mientras hasta 2001 intentó hacer convivir los factores contradictorios de la lucha de clases dándole más fortaleza al Estado con rasgos nacionalistas en el marco burgués, lo enfrentaron a los intereses del imperialismo, y en consecuencia, la tendencia a la debilidad del Estado se acrecentó. Con la arremetida del imperialismo de desalojarlo del poder, Chavez recurrió a las masas explotadas y oprimidas para enfrentarlo mientras a la par se le garantizaba los derechos de explotación desde su Estado a la clase social burguesa, más interesada en mejorar su tajada en el reparto del capital como socia del extranjero. El nacionalismo, en ese marco, no transgredía tales derechos, pero un gobierno fuerte era imprescindible para imponerlo elevándose por encima de la lucha de clases como un Bonaparte. Que adicionalmente una bonanza económica lo acompañara, consecuencia de los altos precios del petróleo, permitía ejercer con cierta comodidad tal papel (el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos se incrementó 173% entre 2003 y 2008)[i].

El quiebre de las ilusiones nacionalistas de una economía “para todos” lo define el último trimestre de 2008 con la caída estruendosa del precio del petróleo de 140 dólares a menos de 40 por barril, una consecuencia nacional de la crisis financiera mundial iniciada en 2007. Junto a esto el pago a valores de mercado de las nacionalizaciones forzosas o convenidas con sectores de la burguesía también afectados por la misma crisis o como respuesta a la lucha de los trabajadores en salvaguardar sus puestos de trabajo pero también para desmovilizarlos como en SIDOR.

El bonapartismo sin una chequera sustanciosa a la mano no deja de serlo, sin embargo, en su ausencia no había otra que recurrir al endeudamiento externo para luego terminar aplicando las muy tradicionales medidas económicas de ajustes monetarios que terminarían pagando la base social de apoyo. El círculo vicioso de endeudarse, devaluar la moneda, más endeudamiento, más devaluación, se tornó en lo habitual del marco económico a partir de 2010, todo para garantizarle la supervivencia del Estado a sus legítimos dueños a través del capital y su mayor acumulación con la renta petrolera.

Aún con los precios del petróleo estabilizados en los 100 dólares a partir del último trimestre de 2010 hasta el presente, el gobierno se vio precisado a ajustar las leyes de endeudamiento adjuntas a las de presupuesto para 2011, 2012 y 2013 a mitad de cada año. La renta petrolera, el motor de la economía venezolana y también el alimento para la voracidad de la burguesía, resultaba insuficiente, más cuando su sector manufacturero nacional decidió sacar más provecho de las importaciones que de desarrollarse a lo interno. Lo importante no era producir nacionalmente, era disponer a la mano de los insumos y recursos industriales importados para surtirlos al mercado.

Políticamente Chavez deja una herencia de estabilidad política con su avasallante triunfo en octubre de 2012, sin embargo también había dejado un relajamiento progresivo de su papel unipersonal en la economía política del país desde que su salud se viera afectada por las vicisitudes del cáncer que lo aquejaba. A los embates de la crisis mundial y el efecto que ello ocasionaba en las exportaciones petroleras desde finales de 2008, Chávez siempre buscó la forma de seguir beneficiando a la burguesía con mecanismos distintos a los de control de cambio, primero con el dólar permuta, luego con el SITME. Los convenios con China y Rusia, los nuevos ejes de contacto luego de enfrentarse al imperialismo yanqui, permitían disponer de recursos adicionales vía endeudamiento, y al ser totalmente ajenos al control presupuestario, destinarlo a donde mejor conviniese tanto a la burguesía tradicional como a la nacida bajo el ala protectora del Bonaparte, la mal llamada boliburguesía. El resto seguiría alimentado la base social con maltrechas misiones (corruptas como PDVAL) o el crecimiento vertiginoso de la burocracia gubernamental que permitía echar más bolívares a la economía y elevar los índices de liquidez de la cual la banca sacaba su mayor tajada.

El bonapartismo en declive de Chávez le dejaba casi en su totalidad el campo de acción a la burguesía y eso se demostró con la elevación a partir de junio de 2012 del valor del dólar paralelo o con la necesidad del gobierno de Chavez de vender 3.000 millones de dólares en oro de las reservas internacionales en septiembre de ese año para saciar sus apetitos de divisas. A las críticas desde su gabinete económico a esto y hasta el planteamiento que desde allí se hizo de aplicar la devaluación de una vez (tendría su momento definitivo en febrero de 2013 con un Chavez aún vivo pero incapaz de decidirlo), la respuesta de Chavez fue la jugarse el todo por el todo, la elección presidencial de octubre 2012, y no la de medio salvar la economía con medidas como esas ya que irían en contrario a una victoria al repercutir en su bastante golpeada base social.

La centrífuga política que genera la muerte de Chavez al interior de los clanes y camarillas del chavismo en el poder, para nada alteró este cuadro de decaimiento político del bonapartismo. Su peor muestra la vivió Maduro en abril de 2013 cuando resulta vencedor con apenas una diferencia de 1,5% sobre el candidato de la derecha. Más notable cuando hubo de sentarse con el dueño de la Polar y recibir de parte de éste las cuatro verdades que Maduro decía habría de decirle y que no tuvo más remedio que reconocer. Que en los 3 meses siguientes el gabinete económico se hubiera reunido hasta con 3.000 empresarios y comerciantes indicaba la tendencia a salvaguardar la existencia del débil Estado para la burguesía pero bajo condiciones bonapartistas más laxas, algo que fue aprovechado hasta el súmmum por las mismas fuerzas del capital para arremeter de nuevo con lo único que podía detener su irrefrenable tendencia a la caída de la tasa de ganancia, la subida de los precios de todas la mercancías, incluida el dólar, mientras el salario lo definía en precio el gobierno de Maduro.

La búsqueda, ni con Chavez ni con Maduro, era el socialismo de alguna forma. Sí era la de ejercer su papel de gobierno como ejecutores de la política del capital en un mundo signado por su bancarrota. Para tal fin, más el segundo de manera acabada, imponerle a los asalariados a fuerza de regimentación laboral, expresada en negativas a la organización sindical, retrasar aún más la discusión de las contrataciones colectivas públicas o privadas vencidas, amparos desde tribunales que eliminaban las movilizaciones obreras de calle, imputaciones judiciales y hasta la cárcel, el orden exigido por la burguesía para salvarse ellos primero de la crisis indetenible del capital que a lo interno es el reflejo de su bancarrota mundial.

La coyuntura electoral municipal de diciembre 2013, sin embargo, no era algo simple de dejar de lado. Desde su inicio el gobierno de Maduro contó con el único sostén político a lo interno, el de la camarilla militar. Maduro sin su apoyo, también sin la insistencia de aquellos en dárselo, hubiese cedido la posta en abril 2013 a Capriles. La camarilla militar, de ese modo, escogió el mejor momento para hacerle saber al heredero de Chavez que importaba poco su legado si de él ellos no sacaban el mejor provecho, como en efecto se ha demostrado en todo el 2013 con la infinidad de cargos públicos por parte de militares activos, además de sacarle al gobierno de Maduro empresas totalmente bajo su control y explotación, radio y televisión pública para transmitir mejor sus mensajes “institucionales”, y hasta un banco. Por si fuera poco, tienen por encima de la mejor contratación colectiva conquistada por los trabajadores, aumentos en las remuneraciones para todos sus estamentos año a año.

Las medidas que el gobierno de Maduro llama de “contraofensiva económica” fueron la exigencia de la camarilla militar siendo el gobierno tras bambalinas y no verse obligados a actuar, aún, tal y como ciertos sectores del chavismo y hasta de la más rancia oposición de derecha le exigían, con el golpe gorila que “de una” ordene la inestable situación económica con claridad a favor de los explotadores. Las medidas efectistas que forzaron la baja relativa de los precios, sin incluir los de los alimentos, pero bajo el imperio del capital manteniendo la entrega de divisas a la burguesía con todo su parasitismo, fueron bajo la estricta exigencia del gobierno militar en ciernes, haciendo un refrito del bonapartismo de Chavez de otros tiempos como uno tardío.

Marx en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte[ii] parafraseando a Hegel, expuso que la historia se repitió como farsa por el sobrino a la tragedia que simbolizó su tío Napoleón. El bonapartismo tardío de Maduro, bajo la directriz unívoca de los militares, es una farsa para los explotados luego de haber vivido la tragedia del bonapartismo de Chavez sin haber sacado de esa experiencia su comprensión política en el marco de la lucha de clases.

La lucha de clases comenzando el 2014 está más viva que nunca y el movimiento obrero venezolano, más temprano que tarde, entenderá la farsa del bonapartismo tardío que les reduce el poder adquisitivo de sus salarios para que se lo lleven los que los explotan, aún si sobre él se cierne la sombra gorila de la bota militar, y así como la consecuencia histórica de un Luis Bonaparte fue La Comuna de París, la organización y una plataforma de luchas que una a los trabajadores por sus derechos y reivindicaciones será la que definitivamente derrote y se imponga con su propio gobierno al de los custodios del capital.

Roberto Yépez



[ii] Inicia Marx su obra con el siguiente párrafo: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. Caussidière por Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 a 1851 por la Montaña de 1793 a 1795, el sobrino por el tío”. http://marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm


lunes, 16 de diciembre de 2013

¿2014 plantea a los sindicatos una necesaria reformulación?


¿2014 plantea a los sindicatos una necesaria reformulación?
Comentarios a un artículo de Héctor Lucena* en su columna habitual del Correo del Caroní

Como siempre, nuestros comentarios toman nota de datos y comentarios objetivos al margen de la interpretación que le da el profesor, inclusive contrapuestos. El artículo en cuestión, “2014 plantea a los sindicatos una necesaria reformulación” (15/12/2013), desde su óptica llama la atención a una situación palpable, grave en el movimiento laboral, totalmente discutible, y dirigido, a nuestra consideración, a los sectores de vanguardia dentro del movimiento obrero, tanto en las corrientes políticas como sindicales de todo Venezuela.

Lucena comienza con suavidad su columna, “Terminamos el 2013 con perspectivas inquietantes en materia económica para el nuevo año”, algo que habría que indagar el cómo dar el toque de alarma o despertar a los incautos que son casi todo el país a pesar del abismo por donde vamos cayendo.

Advierte, con base a la política económica, de “dos consecuencias centrales sobre las relaciones de trabajo”. Expresa primero el descontento contra el “Gobierno el principal empleador” de sus trabajadores “por incumplimiento de lo firmado o acordado, o por postergar negociaciones con sus servidores, quienes aspiran revisiones de sus condiciones de trabajo, aspiración legítima en un contexto inflacionario como el existente”, y segundo, “las repercusiones en los privados”. Para ambos se refiere, y resaltamos, los problemas de “sus empleos, condiciones de trabajo y condiciones de su vida familiar”. Como lo decimos nosotros, a los trabajadores les toca luchar contra sus patronos sean públicos o privados, ambos representan directos o disfrazados la clase social que maneja en el país.

Sus causas las establece en “el creciente déficit fiscal que en el presente año alcanzará entre el 13-15%. El gobierno gasta más de lo que le ingresa, a pesar de los muy buenos precios petroleros”. Denuncia que “el presupuesto nacional ha perdido precisión para ser una referencia transparente” por los tracaleros y mentirosos, añadimos nosotros, de quienes planifican y entregan cuentas de la gestión del país.

Lucena resalta que “los ingresos para el 2014 con un barril de petróleo a US$ 60, cuando se ubica al menos un 60-70% más arriba. El déficit fiscal se fija en 4.5%”, y vislumbra “una devaluación inminente, así como se anuncia desde las altas esferas oficiales la subida del precio de la gasolina, y es de esperar otras medidas…”.

Continúa, “los trabajadores ha venido resintiéndose de los efectos de las políticas públicas, y particularmente las laborales, de estos últimos años. Resultado de ello es la fragmentación del movimiento” y le añade como agravante, la política del gobierno “adverso al desenvolvimiento libre y autónomo de estas organizaciones, dada las restricciones imperantes”, léase, según nuestra apreciación, éstas son consecuencia de las políticas antiobreras e interventoras que pretenden el desconocimiento de la organización sindical y el derecho a huelga.

Desde su ámbito el profesor aboga por “Un esfuerzo de agregación y coordinación entre las diversas organizaciones y tendencias que activan en el movimiento de los trabajadores es una necesidad en el escenario planteado”. Nosotros vemos y planteamos la necesidad de crear un Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

El artículo avala “la gestión judicial que acaban de hacer, al solicitar la nulidad de varios artículos que en el Decreto con rango y fuerza de LOTTT, atentan contra la libertad sindical” y asume considerar esencial, entre otros, “el del Registro Nacional de Organizaciones Sindicales que (el gobierno) dio un plazo que fenece este 31 de diciembre, con la amenaza de disolver a aquellas organizaciones que no se registren”. En ese sentido, aplaude la “gestión…  promovida por todas las corrientes y organizaciones que activan en el sindicalismo venezolano, con la salvedad de la central promovida por el gobierno. Hay que destacar que por años, quienes promovieron la solicitud no realizaban acciones conjuntas de esta naturaleza e importancia”.

La situación demanda una respuesta de conjunto ante la gravedad de la economía del país. Los organismos y leyes que el gobierno prepara para reprimir son de tipo fascista (Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria CESPPA, Sistema Integrado de Monitoreo y Asistencia SIMA), hasta DRONES están presupuestados –dicho por el ministro Rodríguez Torres–, miles de millones de dólares para impedir las protestas y movilizaciones, no de la MUD, sino a quien ellos le temen: los trabajadores y las comunidades urbanas o campesinas y los pueblos indígenas.

Lucena considera que “Los esfuerzos de agregación y coordinación como el destacado tendrán que repetirse en acciones no sólo de tipo judicial, sino también en el quehacer de las propias relaciones laborales, porque ha quedado evidenciado que múltiples organizaciones y corrientes promoviendo conflictos, haciendo grandes esfuerzos para el accionar cotidiano cada una por su lado, no han sido suficientes para detener los niveles de deterioro de las condiciones laborales, a pesar del enorme ingreso petrolero que el país ha recibido”. Para los trabajadores es importante entender que el populismo del gobierno está agotado, los planes llegan a sus límites, los recursos escasean y la corrupción aumenta. La economía de Venezuela con base a la renta petrolera, improductiva y favoreciendo a una burguesía cada vez mas parásita, coloca al país al borde de la quiebra cuyo elemento detonante seria una baja coyuntural, por decir lo menos, de los precios del barril de petróleo.

Lucena cerrando deja “interrogantes para el futuro cercano” a la cual nosotros respondemos.

“¿Qué medidas tomará el gobierno?”
OO: Mas importaciones, venta de oro, devaluación, endeudamiento. El gobierno prorrogará las medidas para intentar salir de la crisis económica pero descargándola sobre los trabajadores.

“¿Qué papel jugarán los trabajadores y sus organizaciones en la construcción de esas medidas, serán consultados?”
OO: Si no lo han hecho hasta ahora, continuarán siendo criminalizados en sus luchas e interviniendo con los militares, o con el apoyo de las Inspectorías del Trabajo, jueces, y hasta el CNE.

“¿Sobre quiénes recaerá el costo de la resolución de la crisis?”
OO: Sobre el país, a excepción de quienes siguen parasitando con la renta petrolera.

“¿Pagarán la crisis quienes han despilfarrado los recursos de todos?”
OO: Se saldrán con la suya sino imponemos un salario mínimo igual a la cesta básica familiar, aumentos generales de sueldos y salarios, indexación de acuerdo a la inflación (escala móvil de salarios), pase a fijos o las mismas condiciones y beneficios para los tercerizados.

“¿Hacia dónde apuntar la mirada para buscar vías para la resolución de la crisis?“
OO: Control del comercio exterior, nacionalización de la banca, suspensión inmediata al pago de la deuda externa, control obrero en la producción e inspección pública de los libros contables tanto en el sector público como en el privado, en la banca, industrias, comercios y servicios. Para los trabajadores la salida en su favor tiene que ser a través de ellos mismos, paso a paso, hasta conquistar su propio gobierno.

Lucena concluye: “Todo parece indicar que será un año definitorio en el papel que ha de jugar movimiento de los trabajadores”. Desde Opción Obrera concluimos: Si no hay coordinación y unidad con base a una clara plataforma de lucha es imposible parar la debacle a que nos lleva el gobierno y los empresarios, comerciantes y banqueros que están detrás del poder.

José Capitán
15/12/2013

* Héctor Lucena dirige el doctorado en Relaciones del Trabajo en la Universidad de Carabobo. Investigador reconocido, ha escrito varios libros y numerosos artículos en revistas académicas especializadas en esa área.

jueves, 14 de noviembre de 2013

BRASIL - Una quiebra “empresaria” que anticipa una bancarrota general


BRASIL
Una quiebra “empresaria” que anticipa una bancarrota general

La caída en desgracia de Eike Batista, con el pedido de intervención judicial de la petrolera OGX, la mayor empresa del grupo, representa la escala terminal del proyecto de Lula de poner en pie una burguesía de “grandes campeones nacionales”.

Sin fondos para cubrir sus compromisos, OGX fue forzada la semana pasada a entrar con un pedido de quiebra preventiva, con deudas superiores a 5.000 millones de dólares. La petrolera anunció, asimismo, que interrumpiría la producción en la mayoría de sus yacimientos en la Bahía de Campos, por inviabilidad económica. La compañía fue removida de la Bolsa de Sao Paulo. Su valor de mercado, que había llegado a fines de 2010 a 43.000 millones de dólares, cayó a menos de 200 millones.

Entre 2004 y 2012, el grupo Batista (EBX) estructuró y abrió el capital de seis compañías: OGX (petróleo), LLX (logística), MPX (energía), MMX (minería), OSX (industria naval) y CCX (carbón y minería). Como la petrolera sería la fuente de recursos financieros para irrigar a todo el complejo, el desguace del grupo -que se inició en julio con el traspaso de MPX a capitales alemanes- es la única perspectiva realista, lo cual dejará sin cobrar sumas enormes a numerosos acreedores, incluidos grandes fondos internacionales.

El valor de las seis empresas llegó a ser estimado en cerca de 100.000 millones de dólares. Todas fueron creadas en sectores regulados de la economía, en base a “expectativas” de negocios y beneficios determinados por los estrechos lazos de Batista con el gobierno del PT. Eike atrajo ingentes inversiones antes de haber sacado siquiera una gota de petróleo.

El surgimiento de OGX lleva todas las características de la fase de la ‘post-crisis’ de 2008, cuando la política de expansión monetaria de la FED norteamericana multiplicó la especulación financiera, principalmente en las economías periféricas. Cuando la empresa abrió el capital ese año, Brasil recibía el investment grade (grado de inversión) por parte de los calificadores internacionales de riesgo.

Una aventura financiera

Además de captar recursos en el mercado financiero, OGX obtuvo créditos por 5.100 millones de dólares del BNDES (el banco de fomento del gobierno), que se convirtió en uno de sus mayores accionistas. Dilma Roussef apoyó esta aventura financiera cuando insinuó que la petrolera de Batista podría obtener acceso a la tecnología de Petrobras. Eike financiaba las campañas políticas de la coalición lulista y era el mayor propagandista del “milagro” brasileño. La fortuna personal de Batista, que había llegado en marzo de 2012 a 34.500 millones de dólares, ahora simplemente se evaporó.

La mano del gobierno permitió a Batista vender parte de su paquete accionario en junio, poco antes de admitir una drástica reducción en la estimación de reservas en sus pozos. Entre los que quedaron con los papeles de deuda de OGX en la mano están grandes fondos internacionales como Pimco y BlackRock, entre otros. Grupos de inversores minoritarios anuncian procesos contra EBX y contra los órganos reguladores del mercado de capitales, que hicieron la vista gorda a las maniobras de Batista. La posibilidad de proceder a una refinanciación de la deuda está bloqueada por el rápido agotamiento del período post-crisis, y el ingreso en una etapa de aumento de las tasas de interés y de fuga de capitales hacia los países centrales. Los que prefieren ignorar el alcance de la crisis mundial, lo hacen a su propio costo.

Las derivaciones económicas de conjunto de este derrumbe aún no están claras. Entre los acreedores de EBX están grandes bancos comerciales, como Bradesco, Itaú, Santander y BTG Pactual, que vienen cortando gastos para formar un colchón preventivo contra las posibles quiebras en serie de las empresas del grupo. Según Thomson Reuters, estas empresas tenían una deuda líquida a fines de 2012 de 7.000 millones de dólares, pero se descuenta que es mayor. Los bancos estatales, BNDES y Caixa Económica, aún no informaron sus pérdidas vinculadas con esta bancarrota.

La insolvencia de OGX es sólo una parte del default en la deuda externa privada brasileña. Son crecientes los temores de que el déficit externo (aumento de la deuda externa privada) y al agujero fiscal (aumento de la deuda pública) de Brasil produzcan una fuga abrupta de capitales, que convierta a la burguesía nacional en un enorme Eike Batista.

Edgar Azevedo