Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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miércoles, 9 de diciembre de 2015

VENEZUELA: UNA CRISIS ENORME DE PODER Y DEL ESTADO


VENEZUELA: UNA CRISIS ENORME DE PODER Y DEL ESTADO

La confirmación de que la oposición ha obtenido el 66% de los escaños de la Asamblea Nacional ha creado, en Venezuela, un impasse político insuperable. Esta mayoría doblemente calificada otorga al Parlamento la facultad de neutralizar la acción del Poder Ejecutivo e incluso de proceder, a término, a su destitución. Se ha creado una suerte de doble poder en el marco de una crisis económica de características catastróficas. Las manipulaciones electorales del oficialismo para conseguir un empate parlamentario potenciaron a la oposición derechista, que ganó en las circunscripciones sobre representadas por la reforma electoral.

El chavismo ha respondido a este impasse excepcional duplicando las apuestas, puesto que se ha apresurado a anunciar que no otorgaría una amnistía a los presos con condena judicial firme que pertenecen a la oposición, algo que haría en menos de un mes el nuevo poder legislativo. La oposición, por su lado, ha ofrecido al gobierno la ejecución de un plan que haga frente al derrumbe económico –un planteo maniobrero que no tiene viabilidad, uno, porque implicaría un ajuste violento que el oficialismo no tiene condiciones de aguantar, y, dos, porque chocaría en forma violenta con el entramado de la burocracia chavista con los negocios del Estado. Los resultados extraordinarios de las elecciones limitan seriamente una solución militar al impasse que se ha creado: no sería viable si no transfiere el gobierno a la oposición triunfante –por ejemplo convocando a elecciones ejecutivas inmediatas.

El sector mayoritario de la oposición tiene conciencia de que este impasse podría desembocar en una explosión social y política que no desea de ninguna manera. Por eso ha caracterizado a su victoria como un “voto castigo”, lo cual implica que no adjudica al voto que ha obtenido un mandato para que se postule como alternativa política inmediata al chavismo y al Ejecutivo. El líder opositor Henrique Capriles ha reiterado, en esta línea, el reclamo de que “el gobierno cambie”, esto para evitar “cambiar el gobierno”. La fracción de opositores que encabezan el encarcelado Leopoldo López y María Corina Machado plantea pasar a la vía de los hechos. En los actos de celebración de la victoria electoral, unos y otros marcharon separados. La fractura del Estado que han dejado al desnudo los resultados electorales incorpora la división dentro del oficialismo y dentro de la oposición. La llamada ‘comunidad internacional’ presiona por una ‘salida dialogada’, precisamente porque teme una explosión social, con total conciencia de que es inviable y que tendrá que encauzar una situación con implicancias revolucionarias.

La evolución de los acontecimientos en Venezuela muestra las limitaciones e incluso la falacia de que América Latina estaría atravesando “un cambio de ciclo” –del ‘populismo’ al ascenso de ‘una derecha moderna’, o directamente al ‘ascenso de la derecha’, como asegura una izquierda políticamente inestable. El mundo giraría, así, entre dos polos, cuyo centro de gravedad sería la vigencia del capitalismo; las tentativas nacionalistas son tomadas como el equivalente a una revolución social. Venezuela, por el contrario, deja expuesta otra cuestión: la crisis e incluso la inviabilidad del Estado realmente existente y de las relaciones sociales capitalistas. El chavismo fue una respuesta a las situaciones revolucionarias potenciales que planteó el caracazo de 1989, que al dejar al desnudo sus limitaciones insalvables devuelve al país a sus condiciones iniciales pero con la proyección superior que supone el agotamiento de esta experiencia y la crisis capitalista mundial. Una restauración al ‘status quo ante’ amenaza desatar una crisis revolucionaria superior a las del pasado. De lo que se trata ahora es de ofrecer una línea de acción a los trabajadores frente a estas nuevas circunstancias históricas. El izquierdismo inestable (centrismo) propone, en cambio, el seguidismo al chavismo o al kirchnerismo cuando las limitaciones de estos movimientos circunstanciales e improvisados han alcanzado la estación terminal.

La crisis que se ha abierto en Venezuela incorpora a América Latina en la crisis internacional en curso. La bancarrota del chavismo como el de sus asociados en el continente está vinculada al derrumbe del precio de las materias primas –ella misma relacionada con la velocidad que ha adquirido la crisis capitalista en China, a su vez afectada por la profundización de la bancarrota mundial. No hay ‘restauración’ que ponga remedio a esta situación –simplemente la puede convertir en explosiva. El alcance del chavismo acompaña la curva del precio internacional del petróleo. La crisis desatada por las elecciones desatará una nueva pugna por el petróleo venezolano –una réplica de lo que ocurre en el Medio Oriente. El destino de Pdvsa y el desarrollo productivo del Orinoco replicará lo que ocurre con Petrobrás. La asociación de Pdvsa con capitales europeos y chinos ha sido inútil para desarrollar productivamente las reservas del país; ahora volverán a la pelea los capitales norteamericanos. El derrumbe del chavismo convertirá a Venezuela y a América Latina en campo orégano de la disputa por nuevos repartos de recursos y territorios entre las potencias capitalistas.

Lo ocurrido en Venezuela podría afectar las negociaciones de Colombia con las Farc, y por sobre todo el alcance de lo que se acuerde. La mitad de la oposición venezolana es uribista. El gobierno Obama acaba de reforzar con el presidente Santos el Plan Colombia y el desarrollo de las bases militares. También afecta la llamada ‘normalización’ de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Se trata de que la izquierda caracterice en forma adecuada la fractura de estas supuestas alternativas para alcanzar la ‘estabilidad’ internacional y oriente con un programa y una organización a los obreros y campesinos. Cuando Capriles habla de ‘voto castigo’ está reconociendo que el electorado no ha asumido posiciones derechistas sino que ha reaccionado empíricamente, debido a una falta de preparación política previa, a una situación política y económica desesperante. Las masas pagan el seguidismo de sus direcciones al nacionalismo. Esto ha ocurrido también en Argentina, donde Scioli y Macri obtuvieron para sus listas solamente un tercio de los votos, respectivamente, y aun estos como votos en contra más que a favor.

En Venezuela (como también en Brasil, Argentina o Ecuador y Bolivia) hay un movimiento obrero clasista importante. Se encuentra, sin embargo, en una encrucijada, porque en nombre de una ‘lucha contra la derecha’ podría renunciar a una acción política independiente, como en gran parte ha ocurrido hasta ahora. Las distintas expresiones del nacionalismo de contenido burgués de esta etapa han entrado en declinación irreversible. La vanguardia de ese movimiento obrero clasista debe caracterizar adecuadamente el momento actual: fractura del Estado y la economía capitalista y una tendencia a la explosión social o situaciones pre-revolucionarias. La consigna del día es convocar a ese movimiento obrero a formar partidos obreros independientes y a introducir el tercer factor político consciente en la crisis enorme que se ha abierto.

Jorge Altamira

martes, 29 de septiembre de 2015

No es el eclipse lunar, ¡estúpido! ¡Es la bancarrota del capital!


No es el eclipse lunar, ¡estúpido!
¡Es la bancarrota del capital!

La semana arranca con serios daños colaterales al sector financiero mundial.

1° Glencore, una multinacional con sede en Suiza de activos mineros y petroleros y quizás el más grande gestor del mercado de derivados de comodities, siguió perdiendo valor en las bolsas con la caída de los precios de esos mismos comodities que negocia. Los analistas la comparan a una nueva Enron y si cae, a AIG en 2008, lo que representa una seria amenaza al mercado especulativo mundial.

2° Arabia Saudita convierte en efectivo US$ 70.000 MM de su fondo en el exterior para cubrir su déficit fiscal imposible de blanquearlo con el precio del petróleo a menos de 50 dólares el barril. El peligro está para quienes chupan en las finanzas mundiales de ese fondo saudita, ya que 70.000 MM no son pelo de cochino.

3° El gobierno alemán ha pasado de las advertencias a los hechos levantándole cargos criminales a Volkswagen por sus chanchullos que ocultaban emisión de contaminantes en sus vehículos diesel. Pareciera una buena noticia pero no lo es para la propia Alemania que sustenta su economía en la exportación de vehículos además de poner en riesgo no sólo sus fabricantes sino también los del resto del mundo como con la caída de los dominós.

4° Tailandia anuncia su octavo mes consecutivo con sus exportaciones cayendo lo que se verá reflejado más temprano que tarde en déficit fiscal y en descomposición política. Con Japón que no termina de hacer arrancar sus políticas pro-inflacionarias y China aceptando que fue por menos el 7% de crecimiento anunciado, los tigres asiáticos están maullando en vez de gruñir.

5° La tendencia irreversible a la caída del precio del oro está llevando al cierre por insolvencia de grandes pulpos mineros y/o de grandes minas, tanto de oro como de plata. La situación está afectando a otro pulpo como es Caterpillar, especializada en la fabricación de equipo pesado para minería. Reporta que recortó en US$ 1.000 MM sus ingresos este año y despedirá 10.000 trabajadores en los próximos 2 años.

6° La empresa minera del carbón de China despedirá 100.000 trabajadores, el 40% de su fuerza de trabajo. La empresa arrastraba pérdidas por US$ 815 MM desde el año pasado y ante la caída del PIB chino sus perspectivas son negras aunque mucho más para los trabajadores despedidos.

7° Más daños colaterales. El fondo de inversiones de Qatar pierde US$ 12.000 MM por caída en las bolsas de las acciones de Volkswagen, Glencore y el Agricultural Bank of China. El fondo de inversiones qatarí está valorado en US$ 250.000 MM. La pérdida representa, en apenas días, 4,8% de su valor y aumentará proporcionalmente con las pérdidas de las empresas y bancos mencionados.

Todas estas noticias iniciando la semana demuestran, no como pudiera pensar un atolondrado empírico por el eclipse lunar de sangre del domingo, sino las manifestaciones simultáneas de la bancarrota mundial del capital, algo mucho más científico y cuantificable, lo que nos pone sobre aviso en la ya tradicional dicotomía de socialismo o barbarie.

Sin embargo para Alí Rodríguez Araque, en entrevista con José Vicente Rangel el domingo, “La economía mundial ha llegado a cierto nivel de estabilización”. Rodríguez Araque se suma en esa entrevista a los ajustadores de “izquierda” del gobierno, plantea que "Ahora tenemos que ajustarnos hacia abajo", o sea que los trabajadores, y el pueblo que poco o nada tiene, paguen los costos de la crisis del capital en el país en vez de hacérselo pagar a quienes la causaron.

En igual orden de ideas se pronunció el candidato a diputado del PSUV, Ernesto Villegas, al plantear “que el precio de la gasolina debe ser ajustado en función de garantizar los costos en que incurre la industria petrolera en la producción”. Ni el uno ni el otro dice lo mínimo respecto a cómo estos ajustes afectarán aun más el depreciado poder adquisitivo de los venezolanos, menos de cómo mejorarlo. Por supuesto, y en esto acompañan a la oposición de derecha de la MUD, están de acuerdo en seguir pagando hasta el último centavo la deuda externa e interna al capital extranjero y nacional “que se estabiliza en el mundo”, así no haya suficiente divisas o bolívares para cubrir las necesidades nacionales.

Los electores para las parlamentarias del 6 de diciembre tienen un mandato: ¡No votar a los ajustadores!, y exigir la suspensión inmediata del pago de la deuda externa e interna para colocar sus recursos en función del interés nacional bajo el control del pueblo y los trabajadores, y así evitar que sigan pagando por la crisis del capital que no causaron.

Roberto Yépez


jueves, 27 de agosto de 2015

Venezuela: crisis bolivariana, crisis continental


Venezuela: crisis bolivariana, crisis continental

La crisis, en Venezuela, parece no tener límites. El "tejido social", históricamente débil, se descompone a un fuerte ritmo como consecuencia de una inflación que escala sin controles y el desabastecimiento.

Objetivamente, la revolución bolivariana ha llegado a su final: diversos avances sociales, pero también nacionales (recuperación de PDVSA), están siendo arrasados por la marcha de la crisis. Desde diversos sectores del partido oficial, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se ha denunciado el lucro que obtiene la llamada "boliburguesía", por su acceso privilegiado a divisas oficiales o permisos de importación. Es indudable que se desarrolla una "guerra económica" contra el gobierno, como el acaparamiento o el contrabando de petróleo, pero el terreno ha sido abonado por el fracaso del intervencionismo estatal (burocrático) de contenido burgués, por un lado, y por la permisividad oficial frente a esta misma guerra, por el otro. En los últimos días, esta crisis ha alcanzado un punto extremo con la decisión de prohibir el tráfico comercial y el tránsito de personas en la frontera con Colombia. El contrabando de combustible de uno a otro lado ocurre, sin embargo, desde hace más de una década –incluida la instalación de ductos subterráneos–, es curioso que recrudezca ahora que los precios internacionales están perforando a la economía de Venezuela. Ha habido, se denuncia, un incremento del paramilitarismo colombiano –vinculado con la ofensiva del uribismo y la derecha republicana en apoyo a la derecha de Venezuela, que impulsa una ‘salida' anticipada del gobierno. Un organismo de la ONU acaba de denunciar que el asesinato de activistas sociales ha alcanzado, en Colombia, un nuevo pico (El País, 24/8). Lo delicado del asunto se comprueba por el hecho de que Venezuela co-patrocina las ‘negociaciones de paz' entre las FARC y el gobierno de Santos.

¿Adónde va Venezuela? El periodista Andrés Oppenheimer, del Miami Herald, ha confirmado, en una entrevista con el secretario norteamericano, John Kerry (que transmitió CNN), que la crisis de Venezuela forma parte de las reuniones y negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. La próxima etapa de la crisis son las elecciones parlamentarias de diciembre próximo: el chavismo espera obtener una ratificación –la oposición aspira a usar una victoria para impulsar un referendo revocatorio para poner fin al gobierno de Maduro. El inmovilismo descomunal del gobierno (o incluso más, sus golpes ciegos) se explica por el desafío de esas elecciones: al igual que lo que ocurre en Argentina, los pronósticos de devaluación y ajuste apuntan al día después de esos comicios. Para asegurar un triunfo, el oficialismo ha prohibido algunas de las candidaturas de la oposición y está alterando las circunscripciones –o sea que podría perder en votos, pero obtener una mayoría parlamentaria. La mediación cubano-norteamericana estaría centrada en conseguir que las parlamentarias se desarrollen en conformidad con el oficialismo y la oposición. El desarrollo de la crisis ha dado una relevancia cada vez mayor al ejército, que se ha convertido en el árbitro potencial de cualquier salida.

Venezuela no está sola: la crisis de China ha perforado las posibilidades económicas de la mayor parte de los gobiernos bolivarianos o similares. China ha frenado los rescates financieros de países como Argentina, Venezuela y Ecuador, por la simple razón de que se encuentran en situación de insolvencia. El banco de los BRICS tiene marcha lenta, acentuada por la crisis enorme de Brasil. La crisis mundial ha mostrado los límites del nacionalismo burgués que ha surgido en la última década. Al mismo tiempo, sin embargo, anticipa los límites de una salida de derecha o de ajuste, que no es viable en el actual contexto internacional, sin provocar nuevos caracazos o argentinazos.

La izquierda revolucionaria de América Latina tiene la enorme responsabilidad de organizar un debate de conjunto sobre esta crisis y una política de salida, desde un punto de vista socialista. La actualidad de una Conferencia Latinoamericana es mayor que nunca antes.

Jorge Altamira

viernes, 13 de marzo de 2015

ANTE LA AGRESIÓN DEL IMPERIALISMO YANQUI A VENEZUELA


ANTE LA AGRESIÓN DEL IMPERIALISMO YANQUI A VENEZUELA

Barak Obama ha hecho valer una declarativa de seguridad, aprobada con anterioridad por el congreso norteamericano, para considerar a Venezuela una amenaza al imperio más poderoso del planeta. Junto a la declarativa, añade sanciones a funcionarios del gobierno venezolano, esta vez a 6 militares y una fiscal. Ya en febrero, a una larga lista de “ilustres” venezolanos, les impuso sanciones. Esta declaración sobre afectación a la seguridad nacional de EEUU, debido a la violación a los derechos humanos en otro país, no lo inmuta respecto de México luego de la masacre de Ayotzinapa. En otras palabras, es una ceremonia utilizada como base para tomar medidas a países donde se les antoja de acuerdo a sus intereses. Es una constante la violación a los derechos humanos por parte de EEUU, desde los asesinatos en Ferguson a los bombardeos a pueblos enteros, o el fomento y ayudas a dictaduras u organizaciones fascistas y asesinas en cualquier parte del mundo.  

Para Opción Obrera, cualquier intento del imperialismo en pretender someternos con sus imposiciones, cualquier injerencia a nuestra autodeterminación, debe ser rechazada de plano por todo el país. Sin embargo, sectores de la oposición de derecha han mirado a otro lado o los han justificado abiertamente.

Del otro lado, el gobierno bolivariano, como consecuencia de las medidas asumidas por Obama, promueve una alharaca antiimperialista para utilizarla como un pote de humo ante la peor de nuestras crisis económicas, de la cual pretenden salir ajustándosela a los trabajadores y a las comunidades, haciéndoles pagar las consecuencias de algo que ellos no crearon. Pretender convencernos del sacrificio que tendríamos que asumir en aras de formar parte de un frente de luchas contra el imperio yanqui, sin delimitarnos de las condiciones sociales capitalistas existentes en el país, es una trampa.

Los trabajadores luchamos a brazo partido contra toda injerencia imperialista, pero en función de la independencia política que debemos asumir frente al Estado capitalista. Los explotados no debemos escuchar los cantos de sirena patrioteros y chovinistas de salvar la “patria”, pues es salvársela a los dueños del capital en el país. De esa “patria” sacan provecho los capitalistas de las trasnacionales yanquis, entre otros, chupando y fugando los dólares de la renta petrolera.

En la defensa de la nación ante el opresor extranjero, ¿qué les decimos a los trabajadores de las empresas como Ford, Chrysler, GM, Pfizer, Colgate Palmolive, Coca Cola, por nombrar unas pocas en Valencia? ¿O en el área petrolera con Chevron, Halliburton, Weatherford? ¿Le permitimos seguir con su explotación y expolio y le seguimos dando dólares preferenciales? ¿Qué hacemos con el comercio exterior? ¿Lo nacionalizamos? ¿Llamamos a un control obrero autentico?

La izquierda nacionalista hace aspavientos junto al Gobierno para convencernos de lo inmediato de una invasión yanqui. Pero lo cierto es que a Maduro le damos otra ley habilitante y bufoneamos en nombre del antiimperialismo y por la paz. Ambos términos resultan contradictorios cuando, para justificar la crisis, se asume que estamos inmersos en una guerra económica. De esa supuesta guerra económica los trabajadores seguimos siendo carne de cañón. Bajo la habilitante “antiimperialista”, y en un marco de “garantizar la seguridad nacional”, nos limitarán, aun más, los derechos a huelga, a las contrataciones colectivas, a la sindicalización, mientras nos niegan un salario que cubra la cesta básica familiar al menos.

Los trabajadores tenemos que imponer el monopolio del comercio exterior, la confiscación de los capitales yanquis con sus trasnacionales en el país, en especial las que integran empresas mixtas con PDVSA en la Faja del Orinoco. El armamento a los trabajadores y al pueblo es crucial para enfrentar tanto nuestros enemigos externos como internos, los representantes del capital y sus huestes.

¡CONTRA TODA INJERENCIA (DIPLOMÁTICA, RETÓRICA O REAL) IMPERIALISTA EN VENEZUELA!

¡FUERA OBAMA Y EL IMPERIALISMO DE VENEZUELA Y LATINOAMÉRICA!

¡NINGÚN APOYO AL GOBIERNO REFORMISTA DE MADURO Y EL PSUV!

¡POR UNA ALTERNATIVA INDEPENDIENTE DEL ESTADO, DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO!

¡POR UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES!

¡POR LOS ESTADOS UNIDOS SOCIALISTAS DE AMÉRICA LATINA!


sábado, 12 de julio de 2014

GRAN MARCHA NACIONAL DE LOS TRABAJADORES EN VALENCIA Miércoles 23 de julio 9:00 am


Afiche invitando a la GRAN MARCHA NACIONAL DE LOS TRABAJADORES EN VALENCIA el Miércoles 23 de julio 9:00 am, desde el portón de CIVETCHI en la Zona Industrial (Av. Ernesto Branger, 1 cuadra después del cruce a la vía que conduce al Aeropuerto) hasta el Centro Comercial Paseo Las Industrias (final Av. Henry Ford).

Imprime, copia y difunde.


viernes, 28 de marzo de 2014

Carta abierta a los compañeros del “Encuentro Regional de Trabajadores y Trabajadoras de Marea Socialista”


Declaración conjunta:




Carta abierta a los compañeros del “Encuentro Regional de Trabajadores y Trabajadoras de Marea Socialista”

Reciban un fraterno saludo de la Corriente Socialista Revolucionaria – El Topo Obrero y de Opción Obrera, deseándoles que el Encuentro que han convocado en Valencia para discutir lo que Uds. llaman “las dos caras de la conspiración en contra del proceso revolucionario: la violenta y la conciliadora” les sirva para salir armados con un programa de lucha y unas propuestas metodológicas que una vez llevados al seno de la clase obrera, permitan sentar las bases para superar el actual estado de dispersión organizativa que sufren los trabajadores en su carencia de objetivos que fortalezcan la unidad de todos los explotados y oprimidos de  nuestro país. Tales son los factores fundamentales que han impedido que las llamadas “guarimbas” sean derrotadas en su totalidad para que dejen de producir zozobra, desestabilización y muerte en el seno de los trabajadores y población en general, pero que también no han impedido que se desarrollen nuevos acuerdos entre el gobierno bolivariano y los amos del poder económico organizados en FEDECAMARAS, CONSECOMERCIO y FEDEAGRO, conjuntamente con los llamados boliburgueses, detrás de los cuales están las fuerzas imperialistas que se disputan el país.

Ciertamente camaradas, y no tenemos por qué negarlo sino por el contrario decírselos con mucha sinceridad, durante mucho tiempo hemos mantenido diferencias, algunas de ellas importantes e irreconciliables, pero también coincidencias que hoy afloran como el de condenar “las acciones de la derecha, que ha mostrado su cara fascista y asesina en un plan articulado con Leopoldo López y Maria Corina Machado al frente”, pero así como condenamos las guarimbas, tenemos que condenar las bandas armadas que alimentadas por el gobierno, junto a su Guardia Nacional, también han atacado a sectores obreros, estudiantiles y populares con la misma violencia fascitoide con que lo hacen las escuadras de la MUD. Allí están casos como Civetchi, UCV, Mitsubishi, SIDOR, por tan solo mencionar algunos casos que los trabajadores no podemos olvidar. Coincidimos con Uds. en denunciar que “las misiones, …hoy sean invisibles o se hayan venido a menos” y en donde a los trabajadores se les niega el derecho a sindicalización y a contratación colectiva, junto a Uds. decimos: "¡No a la criminalización de las luchas!"; ¡Por la libertad inmediata y total de Rubén González, José Boda, trabajadores de Civetchi y el más de un millar de compañeros pasados a tribunales!; que lo que Maduro llama una guerra económica contra el gobierno “… no es una guerra económica, esto es una cayapa en contra del trabajador" pues quien paga los aumentos de precios somos los trabajdores para enriquecer a los empresarios y hoy “las medidas económicas tomadas por el gobierno …se concertan con los burgueses que han llevado a la pulverización del salario”, demostrando que este gobierno no es de los trabajadores sino de la burguesía. Y estamos de acuerdo en que: el SICAD II, mecanismo que los trabajadores y trabajadoras denuncian que beneficia a la burguesía”, sobre todo la vinculada a monopolios extranjeros, pues abarata la mano de obra para la explotación de nuestras riquezas.
Resaltamos las coincidencias pues son ellas las que nos pueden permitir elaborar un plataforma de lucha que unifique a los trabajadores manuales e intelectuales de la ciudad y el campo, con el proletariado industrial a su cabeza, para lograr que sean los burgueses nacionales e imperialistas los que paguen la crisis que ellos generaron a nivel internacional y nacional y no nosotros los trabajadores y el pueblo en general. También que el gobierno y la burguesía están coincidiendo en las fulanas “Mesas de Paz” para defender los intereses patronales.
No será, compañeros, con declaraciones y programas de radio como vamos a derrotar el ajuste económico para salvarse los capitalistas de su crisis con el pacto surgido de la Conferencia de Paz entre el gobierno de Maduro- Diosdado, FEDECAMARAS, (Jorge Roig, Lorenzo Mendoza), la Boliburguesía (Pérez Abad) y la MUD. Todo trabajador sabe por experiencia que no es con petitorios y cantos de amor como se les pueden arrancar reivindicaciones a los empresarios, sino con la organización de nuestras fuerzas y la implementación de luchas como la de los trabajadores de SIDOR en Diciembre último. Hoy nos estamos enfrentando a un gobierno que se ha sentado abiertamente con los peores enemigos de los trabajadores y están construyendo un acuerdo para aumentar la explotación de nosotros los trabajadores y llevar hambre y miseria a nuestros hogares, pues es la única manera de salvarse ellos de la crisis que han causado y a la vez poder aumentar sus fortunas. Tenemos que enfrentarnos a la unidad abierta entre gobierno y empresarios, y para derrotar sus planes hambreadores, debemos elaborar un pliego de propuestas y un cronograma de luchas que culminen en un PARO GENERAL DE TRABAJADORES que derrote el ajuste económico en curso y permita abrir cauces hacia un verdadero gobierno de los trabajadores sin patronos, generales, burócratas ni corruptos.

Compañeros, así como para derrotar las guarimbas, de una vez por todas, los trabajadores necesitamos abrir la discusión en cada centro de trabajo para conformar brigadas de orden y autodefensa, para impulsar ese urgentísimo PARO GENERAL DE TRABAJADORES necesitamos unificar a la clase y para ello les proponemos aupar la convocatoria de un Congreso Nacional de Trabajadores con delegados electos democráticamente en cada centro de trabajo y que, siendo revocables, se constituyan en ese CONGRESO DE TRABAJADORES. Sólo con DELEGADOS MANDATADOS, electos en cada centro de trabajo, podremos superar la división que nos han impuesto intereses ajenos a nosotros los trabajadores.

Desde Opción Obrera y la Corriente Socialista Revolucionaria – El Topo Obrero, les invitamos a impulsar juntos estas propuestas, que ya hicimos de manera conjunta en el pasado Encuentro Sindical y Popular realizado en la ciudad de Caracas el viernes 21 pasado y que fue aprobado en la mayoría de las 9 mesas que se instalaron. Discutirlas, enriquecerlas y aprobarlas sería un paso en positivo por la independencia política de la clase trabajadora por su emancipación del capital bajo su propio gobierno. Un resumen de las mismas son las siguientes:

Por un salario mínimo que alcance para cubrir la cesta familiar de 5 personas y un aumento general de sueldos y salarios que recupere su depreciación por la inflación y las devaluaciones. Por su ajuste mensual por inflación y el reparto entre todos los capacitados de las horas de trabajo, sin menoscabo en el valor del salario.
Por la discusión inmediata de todas las contrataciones colectivas vencidas o por vencerse, y el reconocimiento salarial por todo el tiempo de retraso en las mismas.
Por el empleo productivo bajo condiciones de derecho colectivo sin tercerizados ni eventuales, bajo el principio democrático de a igual trabajo igual salario y de trabajo estable para todos.
Por el restablecimiento del derecho a huelga y la organización sindical, hoy cercenados en numerosas leyes aprobadas en la IV y en la V República con el silencio cómplice de los que hoy levantan guarimbas reclamando libertades que se la niegan a los trabajadores y al pueblo, y que son contrarias al propio derecho democrático burgués en materia laboral aceptadas como principios de orden internacional.
Por la libertad sindical sin la intervención expresa del CNE o el Registro Nacional de Organizaciones Sindicales.
Rechazamos la criminalización de la protesta obrera y social. Derogación de las leyes que las promueven.
Por la apertura de los libros de contabilidad de las empresas por parte de sus trabajadores, para descubrir los pingües negocios a costa de los subsidios del Estado y demandar salarios que cubran nuestras necesidades.
Contra el desangre de las reservas internacionales tanto por la clase empresarial con su la fuga de divisas, como por parte del gobierno. No al pago de la Deuda Pública a los amos del capital financiero.
Libertad plena y sin condicionantes a todos los dirigentes obreros y populares pasados a tribunales por luchar junto a su clase. Cárcel a los autores materiales e intelectuales del asesinato de Sabino Romero, de los trabajadores de la Mitsubishi, de UNETE Aragua, de la Toyota y demás luchadores asesinados.
Cárcel y confiscación de bienes a los que saquearon las reservas internacionales con empresas fantasmas, documentos falsos y triquiñuelas, y también para todos los funcionarios gubernamentales que les dieron apoyo.
Por la nacionalización del comercio exterior y el sistema bancario bajo auténtico control obrero.
Para detener las agresiones físicas que sufrimos por minorías fascistoides y/o cuerpos policiales y parapoliciales, que se discuta en cada centro de trabajo y de las comunidades la conformación de brigadas de orden y autodefensa del pueblo, controladas y centralizadas por las organizaciones del pueblo trabajador.
Los derechos democráticos del pueblo trabajador no se negocian. Se defienden con la organización y movilización combativa de la clase obrera y el pueblo. Hacia la realización de una verdadera Conferencia o Congreso Nacional de Trabajadores con delegados democráticamente electos por las bases donde se apruebe un programa de demandas reivindicativas y políticas y un cronograma de acciones que culmine en un Paro Nacional para enfrentar los planes antiobreros, antipopulares y antidemocráticos que se está aprobando en la fulana “Conferencia de Paz”, que es la paz de la miseria impulsada por el Gobierno de Maduro, Lorenzo Mendoza, FEDECAMARAS y la Iglesia.
Llamamos a las organizaciones que se reclaman socialistas y revolucionarias, a todos los sindicatos y Federaciones, al movimiento obrero clasista y autónomo, a impulsar un plan de combate nacional que impulse estas propuestas.
eltopoobrero@yahoo.es Telf: 0426-1525407
info@opcionobrera.org - opcionobrera@yahoo.com


viernes, 21 de febrero de 2014

Venezuela: Golpismo gorila y autogolpe chavista


Comunicado del Partido Obrero de Argentina
Venezuela: Golpismo gorila y autogolpe chavista

En menos de diez semanas el chavismo pasó de la victoria electoral en las elecciones municipales a una crisis política, cuyo desarrollo lleva inevitablemente un cambio de régimen político; ni el oficialismo puede seguir gobernando en los términos que lo venía haciendo, ni la oposición encuentra una metodología que la mantenga unificada. Ocurre que la desorganización económica ha alcanzado proporciones gigantescas, que borran en la práctica el alcance de aquellas elecciones, cuando la oposición fracasó en el propósito de convertirlas en un plebiscito que produjera una caída del gobierno. Se ha creado un impasse gigantesco en su conjunto. El gobierno triunfante es incapaz de detener la marcha implacable del derrumbe de la economía y la irrupción consiguiente de un estallido social, mientras a la oposición acicateada por este derrumbe social viene de una derrota político-electoral, que ha acentuado la división en sus filas. El desabastecimiento alcanza al 30% de la oferta de productos y la industria y las importaciones se paralizan como consecuencia de una situación cambiaria terminal, porque el gobierno no puede ofrecer divisas a los tipos de cambio legales, porque provocaría una hemorragia financiera por la vía del mercado paralelo.

El inmovilismo del gobierno ha sido explotado por el ala derecha de la oposición, que entiende que no hay margen para esperar a la convocatoria de un referendo revocatorio del presidente Maduro, en 2016, cuando lo habilita la Constitución. Esta vieja fracción de derecha de la oposición gorila, ha desechado la tesis del jefe de la oposición, Henrique Capriles, para quien no hay posibilidad de inclinar la balanza política en la calle, en tanto no se produzca una deserción de la masa de la población que sigue respaldando al chavismo. Las movilizaciones que comenzaron a principios de febrero, a partir del agravamiento de la inseguridad en los ‘campus’ universitarios donde prevalece el movimiento estudiantil opositor, le ha dado la razón a todo el mundo: el inmovilismo del gobierno ha creado una situación explosiva; el ritmo de la crisis no habilita una posición de espera; la oposición no ha ganado para su campo a la masa chavista; el gobierno responde con un aparato de represión legal y paralegal, que muestra el vaciamiento de su base popular.

Como ocurre en una posición de ‘zugzwang’, en el ajedrez, no se puede mover ninguna pieza. De ahí que se ofrezcan salidas bizarras, como la del teórico del ‘socialismo del siglo XXI’ Hanz Dietrich, que ha llamado a formar un gobierno de coalición con Capriles, o la propiciar una mediación internacional. La posibilidad de un golpe gorila está fuera del radar, por más que la invoquen D’Elia o el ex vicerrector de Schuberoff, Atilio Borón, porque las armas las tienen las fuerzas armadas controladas por el chavismo y porque Obama tampoco lo impulsa. Al gobierno norteamericano le interesa, en primer lugar, que el presidente colombiano Santos sea reelecto y que prosiga la negociación de paz con las Farc. El triángulo del golpismo gorila está formado por el ahora detenido Leopoldo López, por el paramilitar colombiano Uribe y por los fascistas norteamericanos del Tea Party. Se trata de un menú indigesto incluso para la burguesía mundial y los principales gobiernos imperialistas. Quienes están obligados a impedir que la situación venezolana degenere son, especialmente, Cuba, Brasil, Argentina y, en última instancia, Colombia. Raúl Castro y Dilma Roussef no solamente tienen un punto de encuentro en las crecientes inversiones brasileñas (constructoras, petroleras) en Cuba sino en los gobiernos de El Salvador y Nicaragua, que deben bastante a la maquinaria electoral que Brasil viene usando con éxito en diversos países.

Las alternativas que podría negociar el tándem lulo-castrista son, sin embargo, limitadas. Venezuela enfrenta una crisis económica y social fuera de lo corriente. El ‘ajuste’ que plantea su desequilibrio financiero es enorme; Venezuela necesitaría un gran financiamiento internacional, que estaría condicionado a que su gobierno ponga un freno brutal al sistema de planes sociales. El ‘ajuste’ se convertiría en un ‘harakiri’ para el chavismo; sería incompatible con el gobierno y el régimen político vigentes. Una posibilidad de golpismo oficial retomaría una alternativa ya mentada en la prensa internacional en el pasado reciente, o sea la de un gobierno transicional de militares chavistas, encargado de una normalización política. Sería una especie de golpe de Jaruzelski, el militar polaco ‘comunista’ y ‘prosoviético’, que presidió, precisamente por eso, la transición de Polonia al capitalismo y a la Otan. La oposición gorila lo recibiría con un gran repudio, por supuesto, pero por sobre todo con una aun mayor expectativa, porque un golpe de esa característica habría minado en forma irreversible la autoridad histórica del movimiento bolivariano. D’Elia y Borón saludarían con regocijo, en un caso así, lo que, en su ignorancia, sería el sepulcro del chavismo.

La perorata ‘cristinista’ de que “los extremos se juntan”, podría encontrar en Venezuela una confirmación inédita, pues las marchas opositoras, con un definido propósito golpista, solamente podrían materializarse en el caso de que el propio chavismo oficialice un estado de excepción, o sea de arbitrariedad estatal. Las reivindicaciones estudiantiles opositoras son justas; es lamentable que no las hayan levantado, en Venezuela, las juventudes ‘socialistas’, como en Argentina sí las levanta la Fuba – y priva, de paso, a la derecha de un arma de demagogia popular. Nos referimos a las movilizaciones contra las violaciones, intentos de secuestros y secuestros efectivos de universitarias, atropellos criminales que cuentan, en Argentina, con complicidad policial. Lo mismo vale para la lucha contra el desabastecimiento y contra la carestía o contra el enriquecimiento descomunal de los capitalistas amigos y los sobreprecios de obras públicas. Pero, al revés de lo que ocurre en Argentina, en Venezuela, este movimiento tiene una dirección política de derecha y definidamente golpista. Esto es lo que importa a la hora de su caracterización. Al mismo tiempo, la represión criminal por parte de grupos chavista paralelos, que son designados como “colectivos”, con la complicidad del poder político, pone al desnudo una tendencia reaccionaria y fascistizante del oficialismo, cuya implicancia política es apuntalar la tendencia a la instauración de una dictadura. Las conspiraciones que impulsa la derecha, valiéndose de una demagogia democrática y popular, deben ser combatidas en primer lugar con la movilización de masas y, por sobre todo, con el pasaje del poder político y la estructura social a los trabajadores, a la clase obrera. Venezuela está gobernada por una camarilla política y económica y por la llamada ‘boliburguesía’.

Fruto de la crisis se están desarrollando movilizaciones obreras, por ejemplo en la industria automotriz, en este caso encabezadas por la UNT[en realidad por la CBST, N.R.], dirigida por el chavismo. Los trabajadores exigen la nacionalización de la industria para asegurar los puestos de trabajo. Se trata, sin embargo, de una reivindicación insuficiente, esto a partir del fracaso impresionante de las nacionalizaciones chavistas, que han colaborado con el derrumbe industrial. Lo que importa es el control y la gestión obrera colectiva de la economía nacionalizada, lo cual implica un gobierno de trabajadores. Aun con estas limitaciones, ante las protestas patronales, tanto el poder judicial como la guardia nacional intervinieron contra los trabajadores. La burocracia sindical movilizó el domingo pasado a los trabajadores petroleros y automotrices para apoyar al gobierno. Un sector minoritario encabezado por dirigentes petroleros clasistas rechazó esta cooptación y convocó a un Encuentro Nacional Sindical y Popular de Sectores en Lucha para discutir un Plan Económico y Social de Emergencia y un plan de movilización nacional en defensa de los derechos de los trabajadores y el pueblo. El problema de la independencia política del movimiento obrero sigue siendo el problema fundamental de la situación política venezolana.

Jorge Altamira
21/02/2014