Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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viernes, 16 de mayo de 2014

Sobre el salario y la gasolina, sus costos


Sobre el salario y la gasolina, sus costos

La gasolina

La propuesta del gobierno sobre un aumento de la gasolina, consentida por la MUD, hasta ahora no se concreta ante la disyuntiva de fijar el nuevo precio y el mayor temor de su impacto social real, que (esto último) no tiene nada que ver con las guarimbas.

En los argumentos para su justificación se aplica la lógica formal sobre ítems como el costo de producción, precio de venta, comparación con el precio de venta en otros países, la ridícula sustentación de que no afectara al ciudadano de a pie sino a los sectores que tienen mayores ingresos porque tienen varios autos, comparación con el precio de otras mercancías como el agua, la cerveza o un café, concluyendo que es un clamor general su aumento. Decimos lógica formal porque se aísla el fenómeno, no se expresan las causas estructurales que lo originan, mucho menos sus consecuencias, ni si el aumento se desvanecería con una continua devaluación de la moneda. El fin realmente es buscar otro medio con el cual paliar el déficit fiscal, no de evitar las causas que lo originan. Curiosamente el gobierno, ahora, argumentando todo lo contrario durante más de 12 años. Lo cierto es que el precio actual de la gasolina es una de las pocas ventajas que recibe el pueblo por la explotación petrolera, en cambio, de su usufructo es lo menos que reciben como si lo hace la banca, el comercio importador y la industria ensambladora.

Respecto a dónde iría el ingreso por al aumento del precio de la gasolina, sabemos que será a donde se han ido todos los demás ingresos del país, no para los servicios públicos, no para los salarios, no para la inversión productiva, sí para continuar el despilfarro, para cuentas no visibles, en otra palabras, cuentas que no son realmente para invertir en una Venezuela productiva, aun teniendo el mayor ingreso de la historia por venta del petróleo y, sin embargo, ni siquiera da para actualizar o adecuar los patrones de refinación al tipo de crudo actual.

Con la Industria nacional paralizada, escasez de productos básicos, dólares preferenciales para seguir importando no lo necesario para el país, para seguir parasitando. Para aprobar millardos de dólares preferenciales y dárselos a la industria automotriz que es foránea: GM, Ford, Chrysler, Mitsubishi, Toyota; para las transnacionales farmacéuticas; para las tiendas de electrodomésticos importados como Daca, o ropa como Grafitti; para pagarle los préstamos a los chinos, a la par que se les contrata para los servicios, se les compran sus productos y se emplean sus trabajadores; se importan hasta los tubos para la industria petrolera mientras las fábricas de tuberías en el país están en decadencia por falta de inversión. La producción de gas, la refinación, la perforación están retardadas y hasta paralizadas, no por el precio que tiene actualmente la gasolina.

En definitiva, no es garantía que el precio aumentado de la gasolina se invertirá de acuerdo a la real necesidad del país, como no se hace con el ingreso petrolero. Por otro lado, no solo es la ineficiencia para la totalidad del país sino la eficiencia para favorecer a la banca y a los grandes importadores, como salió en la lista de CADIVI hasta 2012 o más recientemente, con la publicada por CENCOEX de enero a abril de este año. El gobierno se ufana, ante los empresarios devenidos en meros importadores, en responderle dándoles todos los dólares que han solicitado, en detrimento de la producción nacional.

Algo muy “sensible” es el servicio de transporte colectivo, el cual es pésimo con el precio del combustible “regalado”. Cómo será si se aumenta el precio de la gasolina, no hay duda que empeorará, independientemente de cuán grande o pequeño sea el precio del combustible. Una prioridad es mejorar el servicio de transporte colectivo con el cual, si fuera efectivo, muchos más lo utilizarían en vez de usar su auto particular para ir al trabajo, ahorrándose la gasolina y sin afectar, sino todo lo contrario, favorecer, al trabajador. En definitiva, el valor de la gasolina como de toda la riqueza nacional es producida por los trabajadores, cuando estos no se benefician de lo que producen, es porque se lo están regalando literalmente a la burguesía parasitaria que dirige el país.

El salario

Si la lógica es aplicable al aumento de la gasolina, ¿por qué no se le aplica al salario, es decir, al precio de venta de la fuerza del trabajo?
                                                                               
¿Cuánto cuesta la fuerza de trabajo? Su precio está regulado por el acuerdo sobre el salario mínimo que está en los 4.251 bolívares. Si comparamos el precio mínimo de la fuerza de trabajo con el del conjunto de alimentos para subsistir, la llamada canasta alimentaria, ésta está por los 9.000 bolívares, según el estudio del CENDAS, y por los 4.000 bolívares según el INE, valor que no resiste el menor análisis. Si lo comparamos con la cesta básica, ésta está por los 16.000 bolívares. Aclaremos de una, el bono de alimentación no es salario, y de paso es absurdo que por ejemplo en PDVSA su valor está en 5.000 bolívares y el salario esté en 5.620 bolívares. Es decir, la TEA en PDVSA, que no es salario, tiene un valor de 88% del salario básico, pero como bono no salarial que es, no suma al salario base de cálculo de horas extras, vacaciones, utilidades, liquidación de prestaciones sociales o jubilación. El ingreso mensual mínimo para el que no dispone de una contratación colectiva, la inmensa mayoría de los asalariados del país, varía entre 4.949,50 y 5.648 bolívares si se incluye el bono de alimentación que mejor le plazca “dar” el patrono. La lógica del valor del salario resulta en un absurdo pues no alcanza ni para reponer la fuerza de trabajo consumida en cada jornada.

La fuerza de trabajo tiene un costo mínimo de 16.000 bolívares para sostener un núcleo familiar de 5 personas, esto es, para poder alimentarse, tener vivienda propia, educación, vestido y calzado, atender satisfactoriamente la salud, cubrir los pagos por servicios públicos de agua, electricidad, gas, transporte, telefonía, internet, y si sobra, para la recreación que en la actualidad es un lujo.

El valor de la fuerza de trabajo, su salario diario de conjunto, no se puede seguir pagando por debajo de su costo, o por usar un símil, no puede regalarse.

El ingreso por la venta de la fuerza de trabajo, llamado salario, se destina a satisfacer las necesidades básicas de la familia y poder cubrirlas, pero lo real es que con el salario mínimo vigente no se cubre sino casi 1/4 de la cesta básica familiar, y eso si la familia no tiene un gasto extraordinario por un problema familiar de cualquier tipo sea de salud, vivienda, transporte, de reparación de algo, o de un robo que también suele suceder, además de la inflación.

¿Quién clama por el aumento de la gasolina? El gobierno. ¿Quién clama por el aumento de salario? Los trabajadores. ¿Quién decide?




La economía de mercado en la frontera


La economía de mercado en la frontera

El contrabando de gasolina hacia Colombia es tan grotesco que Rafael Ramírez dice que es más lucrativo que el negocio del narcotráfico. La realidad es cercana a lo que dice. Veamos, en Venezuela se expende el litro de gasolina a 0,097 bolívares, el cambio o relación bolívar-peso en la frontera es a la tasa del mercado negro, redondeando a favor del peso, es decir, un poco mayor al de la tasa del mercado negro en cualquiera otra parte del país. Si tomamos el cambio de 70 bolívares por dólar y el de 1.900 pesos por dólar (cambio oficial), resulta en 27 pesos por bolívar; la gasolina de contrabando luego se vende en Colombia en pesos contantes y sonantes. De eso resulta que el diferencial entre compra y venta es abismal.

Veámoslo en números con el dólar como referencia. El ejemplo tendrá como unidad el costo de un tanque de un auto de 40 litros de capacidad. A razón de 0,097 bolívares cada litro, el tanque lleno cuesta 3,88 bolívares. Eso equivale a 0,615 dólares a la tasa de cambio de 6,30, o a 0,35 dólares a la de 11 bolívares por dólar. En Colombia el galón (3,78 litros) cuesta 8.600 pesos o 2.275 pesos el litro, por lo que llenar un tanque de 40 litros resulta en 91.005 pesos; al cambio oficial de  allá (±1.900 pesos por dólar) el litro de gasolina cuesta 1,19 dólares, por tanto, un tanque de 40 litros se llena con 91.000 pesos o 47,9 dólares.

Aquí en Venezuela, si pudiese comprar el del país vecino directamente la gasolina, la conversión de pesos a bolívares utiliza la tasa de mercado negro del dólar en Venezuela. Él  sabe que el tanque de 40 litros le sale en 3,88 bolívares, o lo que es lo mismo, en 105,14 pesos con el dólar paralelo a 70 bolívares (serían 27 pesos por bolívar), contra 91.000 pesos allá, una diferencia respecto a lo que pagaría en Colombia de 865% a precio oficial.

Las cinco estaciones de servicio del Sistema de Abastecimiento Fronterizo Especial de Combustible (SAFEC) que tiene Venezuela en la frontera, venden la gasolina a 28 bolívares el litro. En pesos en la frontera, el tanque de 40 litros costaría 30.352 pesos, aproximadamente 1/3 de lo que sería en su país, 91.000 pesos. Sin embargo, la que se contrabandea, luego de “pasar el rio” en tierra colombiana, la venden a 20.000 pesos la pimpina, que tiene 20 litros de capacidad. Es decir, el tanque referenciado en este ejemplo costaría el doble, 40.000 pesos, de todos modos un negocio redondo. ¿Si el contrabando, que no es de bisuterías, está en el orden de los cien mil barriles de gasolina diarios, entonces por qué no se instalan de 100 a 200 estaciones de servicio en la frontera y se le vende al país vecino a un precio menor que el precio colombiano, dando beneficio como producto de exportación?

Hay variación en cifras sobre la cantidad diaria de contrabando de gasolina que pasa la frontera. Desde Rafael Ramírez, como jefe máximo de la industria petrolera, hasta expertos petroleros como Rafael Quiroz, dicen que entre 50.000 a 100.000 barriles diarios salen de contrabando para Colombia, desde La Goajira hasta el Amazonas, Brasil, por la Guayana venezolana, y a Trinidad-Tobago y Guyana, por la costa oriental y el delta del río Orinoco. Esas magnitudes son imposibles de pasarlas sin que las “autoridades” no las vean, y lo que es más inverosímil, que no se aprovechen también.

Los funcionarios que custodian nuestras fronteras no son civiles, son militares. El contrabando de gasolina, y de otros bienes que resultan favorables por sus precios a las comunidades fronterizas de los estados vecinos, es aprovechado por mafias, con la complicidad de los militares de alta jerarquía destacados en los puestos fronterizos. El alto gobierno, tanto en la cuarta como en la quinta república, siempre fue permisivo con esta situación. En esencia el contrabando se contrarresta ejerciendo los trabajadores y el pueblo el control sobre el comercio exterior. El de gasolina se reduce a exportarla a precios internacionales con un número mucho mayor de estaciones de servicio en la frontera, no con la bufonada de 5 de norte a sur del país. El declive del bolívar, que ahora se agudiza debido al diferencial cambiario, conduce al gobierno, ante el creciente desabastecimiento nacional y su déficit fiscal, al aumento de la gasolina en el mercado interno buscando solucionar su crisis cargándosela a los trabajadores.


martes, 14 de enero de 2014

Venezuela, lo que nos dejó el 2013 ... a los trabajadores


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

Editorial
Venezuela, lo que nos dejó el 2013 ... a los trabajadores

Una inflación del 56,2% en los índices de precios al consumidor y mayor del 70% en los precios de los alimentos.

Una devaluación del bolívar donde la diferencia entre el precio del dólar oficial y el del mercado paralelo es de casi el 1000%

Tan lamentable como preponderante, la economía del país está derrumbada

La consideración primordial de la situación del país es de una terrible crisis de la economía expresada en el déficit fiscal, una moneda con un pequeñísimo poder adquisitivo y deteriorándose agudamente, un crecimiento vertiginoso de las importaciones y una disminución de las exportaciones, donde, fuera del petróleo, son insignificantes para la economía del país. Lo que excepcionalmente todavía sostiene al país y frena la debacle total son los cuantiosos ingresos petroleros, a pesar de que también disminuye su volumen de exportación.

Es por la venta de la materia prima energética indispensable en el mundo y privilegiada porque todavía se cotiza muy bien, que año tras año los ingresos en divisas son mayores no por aumento del volumen sino por un precio alto.

Contradictoriamente se fija el presupuesto anual del país, con base a un precio del barril petrolero por menos de la mitad de su precio real y con el excedente se realiza, como gastos extraordinarios, otro “presupuesto” adicional sin controles y a pesar de ello, siempre al inicio del año se comienzan a aprobar créditos también extraordinarios, todo eso indica el parasitismo de la economía nacional, por ser rentística, tanto pública como privada, que sólo vive a expensas de la aprobación y suministro de dólares por parte del Estado.

El retroceso económico es abismal, la única base de la economía se sustenta en la renta petrolera, en perjuicio de todos los recursos nacionales. La industria “nacional” no se basa en producir sino en la aprobación de dólares preferenciales para traer los insumos sobre facturados y luego peor aún, proveer la mercancía a precios de dólares de mercado negro. La diferencia entre las importaciones y las exportaciones, exceptuando al petróleo, tienen una brecha de más de 24.000 millones de dólares.

El gobierno sobrevive y espera salir de su crisis descargando su insolvencia e incapacidad productiva pagándole incompleto a los trabajadores, mediante el incumplimiento de los convenios colectivos firmados, retardando los nuevos compromisos para evitar desembolsar algo que no tiene, haciéndose cómplice de la industria privada a través de las preferencias de  las oficinas del trabajo a favor de los patronos, con calificaciones de despidos o inclusive haciendo caso omiso de los reenganches o respetos a la organización sindical, impidiendo el derecho a huelga, sobre todo en las empresas del estado.

El gobierno teniendo una deuda tanto externa como interna monstruosa, realiza una huida hacia adelante, tomando medidas para endeudarse más. Mientras la producción no petrolera se extingue, el capital financiero parasitario expresado en las ganancias de la banca asciende,  mes a mes. De los cuatro bancos más grandes, con un patrimonio del 70% de los activos financieros, tres son privados, una expresión de capitalismo salvaje que se magnifica cuando el resultado bruto de la banca (antes de ISLR) en los primeros 11 meses de 2013, respecto a igual período en 2012, se incrementó 66,5% (SUDEBAN, Boletín de prensa noviembre 2013, Cuadro I -  26). Como consuelo de tontos el fisco nacional se hizo acreedor, apenas, de 5,41% en promedio de tales utilidades brutas mensuales de la banca nacional.

José Capitán


lunes, 16 de diciembre de 2013

¿2014 plantea a los sindicatos una necesaria reformulación?


¿2014 plantea a los sindicatos una necesaria reformulación?
Comentarios a un artículo de Héctor Lucena* en su columna habitual del Correo del Caroní

Como siempre, nuestros comentarios toman nota de datos y comentarios objetivos al margen de la interpretación que le da el profesor, inclusive contrapuestos. El artículo en cuestión, “2014 plantea a los sindicatos una necesaria reformulación” (15/12/2013), desde su óptica llama la atención a una situación palpable, grave en el movimiento laboral, totalmente discutible, y dirigido, a nuestra consideración, a los sectores de vanguardia dentro del movimiento obrero, tanto en las corrientes políticas como sindicales de todo Venezuela.

Lucena comienza con suavidad su columna, “Terminamos el 2013 con perspectivas inquietantes en materia económica para el nuevo año”, algo que habría que indagar el cómo dar el toque de alarma o despertar a los incautos que son casi todo el país a pesar del abismo por donde vamos cayendo.

Advierte, con base a la política económica, de “dos consecuencias centrales sobre las relaciones de trabajo”. Expresa primero el descontento contra el “Gobierno el principal empleador” de sus trabajadores “por incumplimiento de lo firmado o acordado, o por postergar negociaciones con sus servidores, quienes aspiran revisiones de sus condiciones de trabajo, aspiración legítima en un contexto inflacionario como el existente”, y segundo, “las repercusiones en los privados”. Para ambos se refiere, y resaltamos, los problemas de “sus empleos, condiciones de trabajo y condiciones de su vida familiar”. Como lo decimos nosotros, a los trabajadores les toca luchar contra sus patronos sean públicos o privados, ambos representan directos o disfrazados la clase social que maneja en el país.

Sus causas las establece en “el creciente déficit fiscal que en el presente año alcanzará entre el 13-15%. El gobierno gasta más de lo que le ingresa, a pesar de los muy buenos precios petroleros”. Denuncia que “el presupuesto nacional ha perdido precisión para ser una referencia transparente” por los tracaleros y mentirosos, añadimos nosotros, de quienes planifican y entregan cuentas de la gestión del país.

Lucena resalta que “los ingresos para el 2014 con un barril de petróleo a US$ 60, cuando se ubica al menos un 60-70% más arriba. El déficit fiscal se fija en 4.5%”, y vislumbra “una devaluación inminente, así como se anuncia desde las altas esferas oficiales la subida del precio de la gasolina, y es de esperar otras medidas…”.

Continúa, “los trabajadores ha venido resintiéndose de los efectos de las políticas públicas, y particularmente las laborales, de estos últimos años. Resultado de ello es la fragmentación del movimiento” y le añade como agravante, la política del gobierno “adverso al desenvolvimiento libre y autónomo de estas organizaciones, dada las restricciones imperantes”, léase, según nuestra apreciación, éstas son consecuencia de las políticas antiobreras e interventoras que pretenden el desconocimiento de la organización sindical y el derecho a huelga.

Desde su ámbito el profesor aboga por “Un esfuerzo de agregación y coordinación entre las diversas organizaciones y tendencias que activan en el movimiento de los trabajadores es una necesidad en el escenario planteado”. Nosotros vemos y planteamos la necesidad de crear un Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

El artículo avala “la gestión judicial que acaban de hacer, al solicitar la nulidad de varios artículos que en el Decreto con rango y fuerza de LOTTT, atentan contra la libertad sindical” y asume considerar esencial, entre otros, “el del Registro Nacional de Organizaciones Sindicales que (el gobierno) dio un plazo que fenece este 31 de diciembre, con la amenaza de disolver a aquellas organizaciones que no se registren”. En ese sentido, aplaude la “gestión…  promovida por todas las corrientes y organizaciones que activan en el sindicalismo venezolano, con la salvedad de la central promovida por el gobierno. Hay que destacar que por años, quienes promovieron la solicitud no realizaban acciones conjuntas de esta naturaleza e importancia”.

La situación demanda una respuesta de conjunto ante la gravedad de la economía del país. Los organismos y leyes que el gobierno prepara para reprimir son de tipo fascista (Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria CESPPA, Sistema Integrado de Monitoreo y Asistencia SIMA), hasta DRONES están presupuestados –dicho por el ministro Rodríguez Torres–, miles de millones de dólares para impedir las protestas y movilizaciones, no de la MUD, sino a quien ellos le temen: los trabajadores y las comunidades urbanas o campesinas y los pueblos indígenas.

Lucena considera que “Los esfuerzos de agregación y coordinación como el destacado tendrán que repetirse en acciones no sólo de tipo judicial, sino también en el quehacer de las propias relaciones laborales, porque ha quedado evidenciado que múltiples organizaciones y corrientes promoviendo conflictos, haciendo grandes esfuerzos para el accionar cotidiano cada una por su lado, no han sido suficientes para detener los niveles de deterioro de las condiciones laborales, a pesar del enorme ingreso petrolero que el país ha recibido”. Para los trabajadores es importante entender que el populismo del gobierno está agotado, los planes llegan a sus límites, los recursos escasean y la corrupción aumenta. La economía de Venezuela con base a la renta petrolera, improductiva y favoreciendo a una burguesía cada vez mas parásita, coloca al país al borde de la quiebra cuyo elemento detonante seria una baja coyuntural, por decir lo menos, de los precios del barril de petróleo.

Lucena cerrando deja “interrogantes para el futuro cercano” a la cual nosotros respondemos.

“¿Qué medidas tomará el gobierno?”
OO: Mas importaciones, venta de oro, devaluación, endeudamiento. El gobierno prorrogará las medidas para intentar salir de la crisis económica pero descargándola sobre los trabajadores.

“¿Qué papel jugarán los trabajadores y sus organizaciones en la construcción de esas medidas, serán consultados?”
OO: Si no lo han hecho hasta ahora, continuarán siendo criminalizados en sus luchas e interviniendo con los militares, o con el apoyo de las Inspectorías del Trabajo, jueces, y hasta el CNE.

“¿Sobre quiénes recaerá el costo de la resolución de la crisis?”
OO: Sobre el país, a excepción de quienes siguen parasitando con la renta petrolera.

“¿Pagarán la crisis quienes han despilfarrado los recursos de todos?”
OO: Se saldrán con la suya sino imponemos un salario mínimo igual a la cesta básica familiar, aumentos generales de sueldos y salarios, indexación de acuerdo a la inflación (escala móvil de salarios), pase a fijos o las mismas condiciones y beneficios para los tercerizados.

“¿Hacia dónde apuntar la mirada para buscar vías para la resolución de la crisis?“
OO: Control del comercio exterior, nacionalización de la banca, suspensión inmediata al pago de la deuda externa, control obrero en la producción e inspección pública de los libros contables tanto en el sector público como en el privado, en la banca, industrias, comercios y servicios. Para los trabajadores la salida en su favor tiene que ser a través de ellos mismos, paso a paso, hasta conquistar su propio gobierno.

Lucena concluye: “Todo parece indicar que será un año definitorio en el papel que ha de jugar movimiento de los trabajadores”. Desde Opción Obrera concluimos: Si no hay coordinación y unidad con base a una clara plataforma de lucha es imposible parar la debacle a que nos lleva el gobierno y los empresarios, comerciantes y banqueros que están detrás del poder.

José Capitán
15/12/2013

* Héctor Lucena dirige el doctorado en Relaciones del Trabajo en la Universidad de Carabobo. Investigador reconocido, ha escrito varios libros y numerosos artículos en revistas académicas especializadas en esa área.