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martes, 19 de abril de 2016
El impeachment es un golpe de Estado
El impeachment es un golpe de Estado
A esta altura no puede caber ninguna duda que detrás del llamado impeachment brasilero se esconde un golpe de estado para ungir en el poder a una alianza conformada por una fracción que hasta no hace tanto operó como aliada del gobierno de Dilma Rousseff, junto a sectores opositores tradicionales. El vicepresidente de la Nación, Michel Temer, y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, han operado a la luz pública para reunir los votos necesarios que requiere el inicio del juicio político. Aunque Dilma seguirá en el gobierno hasta que el Senado por mayoría simple confirme la votación de Diputados, la suerte parece estar echada. Una vez que esto ocurra –será en unos 15 días- el vicepresidente Temer ascenderá a la presidencia de la República.
La votación en Diputados presentó un espectáculo simplemente circense. Como relató por twitter un cronista de TN presente en el lugar, de los 513 diputados sólo 100 podrían mostrar un legajo no manchado por la corrupción; a 10 de ellos les cabe directamente la calificación de asesinos. Esto explica que el pedido de juicio político contra la presidenta se base en denuncias sobre las llamadas “"pedaleadas", es decir el maquillaje de la cuentas públicas y la creación de partidas presupuestarias sin autorización del Congreso para esconder el déficit. Se trata de una práctica común, a la cual también recurrió en el pasado el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, quien a pesar de ello se encontró entre los principales promotores del impeachment.
Aunque pueda resultar llamativo, no figuraron entre los cargos contra Dilma las denuncias de corrupción que envuelven a Petrobras y a su red de contratistas y constructoras. La omisión tiene una explicación: los diputados que votaron el impeachment cargan sobre sus espaldas con denuncias comprobadas sobre estos hechos. La lista la encabezan el presidente de la Cámara de Diputados, Cunha, que se encuentra en rebeldía con la Justicia al no presentarse amparándose en los fueros, e incluso alcanzan hasta el vicepresidente Temer. Existen fundadas razones para aseverar que la premura para votar el impeachment responde al interés de asegurar su propia impunidad.
El volumen de la votación favorable al impeachment superó todos los pronósticos. Los 367 votos superaron con creces los 342 (dos tercios) necesarios para aprobar la moción. Los medios de prensa difundieron que los diputados que estaban en duda se volcaron a favor del juicio político debido a la presión ejercida por empresarios poderosos. Es que la clase capitalista brasileña trabajó abiertamente a favor del impeachment. Un dato decisivo fue el pasaje al campo del golpismo de la burguesía industrial de San Pablo, otrora una base social del gobierno del PT, que está siendo arrasada por la competencia de China, especialmente en el campo de las grandes siderúrgicas.
A pesar de que el golpe en marcha pretende enarbolar las banderas de la lucha contra la corrupción, la clase capitalista lo apoya para luego frenar los procesos que alcanzan a innumerable cantidad de grandes empresarios. El principal de todos, Odebrecht, actualmente en prisión, se ha sumado a la llamada “delación premiada” para reducir su pena y blindar a la empresa de las consecuencias patrimoniales que traerá la revelación de las coimas pagadas. La función de un gobierno de Temer será frenar estas investigaciones, que ponen en jaque al régimen político brasileño y a la propia clase capitalista.
La derrota parlamentaria de Dilma es la expresión política de la bancarrota económica en la que se encuentra Brasil. La deuda pública alcanza el billón de dólares, lo que equivale al 80% del PBI. La deuda privada ronda los U$s 300.000 millones. La otrora joya del capitalismo brasilero, Petrobras, concentra una deuda de U$s 150.000 millones, en momentos en que su capital accionario se redujo en un 80% -U$s 10.000 millones en el último trimestre del año pasado. La alternativa de recurrir al rescate de China puso en alarma a la burguesía paulista, que ve el peligro de su propia liquidación. Para esta “burguesía nacional” la salida pasa por la entrega de Petrobras al capital internacional. El gobierno de Dilma dio pasos en ese sentido, al autorizar las concesiones de los yacimientos pre-sal, eliminando la exclusividad que tenía Pretrobras para explotarlos. Pero se trató de una medida tardía y a medias. El objetivo de los golpistas es pasar directamente a un sistema de concesiones a los monopolios privados internacionales, y desarmar la red de contratistas con la que el PT quiso “reconstruir la burguesía nacional” –el mismo planteo de Kirchner para crear el emporio de los Lázaro Báez y cía.
Junto con esta lucha despiadada por la propiedad y los negocios, la clase capitalista reclama un ajuste brutal contra los trabajadores. Está en juego una contra-reforma laboral, decenas de miles de despidos y un ajuste del gasto social estimado en U$s 40.000 millones de dólares. Todas las previsiones hablan de una nueva caída del PBI para este año y el siguiente, como consecuencia de la fuga de capitales, el retroceso del precio del petróleo, el derrumbe del consumo apalancado por el crédito, y una crisis bancaria en ciernes.
Mediante el impeachment, la burguesía y el imperialismo quieren instalar un gobierno de ajuste directo contra los trabajadores, pero nada indica que estén reunidas las condiciones políticas para ello. Un gobierno de Temer y Cunha, acosado por denuncias de corrupción en su contra, deberá probar su capacidad de derrotar a la principal clase obrera de América Latina. Las encuestas de opinión muestran el elevadísimo repudio que todos los partidos políticos tienen en el conjunto de la población.
La derrota sufrida por el PT en la Cámara de Diputados mostró que durante 4 mandatos consecutivos operó mediante un cogobierno con fuerzas de derecha y descompuestas, empezando por el partido más corrupto de Brasil, el PMDB. Que no haya podido reunir el tercio de votos necesarios para impedir el impeachment es una muestra categórica de este cogobierno. Quienes en el pasado le reclamaban al Partido Obrero y a la izquierda argentina que sigan el ejemplo de “construcción de poder” del PT ahora deberán hacer un balance de fondo. La corruptela generalizada con empresas como Odebrecht, y las alianzas con los Temer y Cunha, han conducido a una derrota bochornosa al Partido de los Trabajadores de Brasil.
Macri podrá festejar el resultado de la votación en el Congreso de Brasil. Es sabido que en la reciente visita de Obama, el tema ocupó el primer lugar de la agenda. Pero no debe festejar por anticipado. La bancarrota económica y política de Brasil responde a una quiebra capitalista internacional que envuelve también a la Argentina. Brasil expresa no solamente la declinación bochornosa del PT, sino a una crisis de régimen que envuelve al conjunto de sus partidos y a su organización. Pero ni los trabajadores de brasileños ni los argentinos han dicho su última palabra. Lo más importante aún está por venir.
Congreso de Trabajadores
La izquierda brasileña no ha jugado un rol político independiente en la crisis, oscilando entre una disolución en el PT y el planteo de nuevas elecciones (PSTU, Luciana Genro) levantado por sectores de la oposición. Este planteo, inclusive, podría ser recogido por el PT en caso de una asunción de Temer. No implica ningún avance en la conciencia de los explotados.
Planteamos un Congreso de los Trabajadores, electos en lugares de trabajo y en asambleas, que discuta una salida para el país, y para que la clase obrera emerja como factor político independiente.
Gabriel Solano Partido Obrero Argentina
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jueves, 12 de marzo de 2015
Hablemos en dólares parte III
Siguiendo el tema de la quiebra de la economía venezolana
“Hablemos en dólares” parte III
Guillermo García N, un economista, plantea en un artículo* como respuesta a la situación económica “la dolarización plena para un quiebre total de las expectativas de devaluación futuras, desconfianza y abatir la inflación a un dígito en el mediano plazo”, él describe el fracaso, resumidamente de la siguiente manera:
Una situación de desequilibrio del mercado cambiario, donde en los últimos 24 meses, las medidas adoptadas por el Ejecutivo Nacional, de eliminación del Sitme; y las creaciones del Sicad I, el II, ahora un solo Sicad, más un artificio nuevo el Simadi, o lo que es lo mismo, una serie de devaluaciones que han pulverizando al bolívar, como moneda de reserva, ahorro y patrimonio, creando un círculo vicioso de devaluación e inflación.
Este nota, se origina por su disconformidad a lo expuesto en una charla por Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, en el foro "Perspectivas económicas 2015" patrocinado por la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria, Venancham en Valencia el 26/02/2015 , Oliveros señalaba que “la dolarización en Venezuela no era una solución viable y que podría generar impactos sociales fuertes”
Según García, los que se oponen a la dolarización se basan en los siguientes puntos:
● la dolarización haría que el BCV cedería la posibilidad de emplear la política monetaria para planificar la economía del país, por lo mismo no podría auxiliar al sistema financiero en caso de una crisis y que dolarizar sería una decisión casi irreversible
● Se produciría una pérdida de ingresos para el fisco por concepto de señoreaje. (Ganancia por emisión de papel moneda, bolívares)
● Un país que dolariza entrega una parte importante del manejo y establecimiento de política monetaria, o pero aún, de ahí en adelante, la política monetaria y cambiaria la dicta la Reserva Federal de Estados Unidos.
●No se tendría la posibilidad de acudir a una devaluación para mantener la competitividad de sus productos, y el país perdería permanentemente la capacidad de reaccionar frente a shocks externos
Sin embargo para él todos estos argumentos son correctos pero se quedan cortos ante “la magnitud y gravedad que hoy vive Venezuela” y por no haber la capacidad ni la disciplina ni la transparencia para ejercer una respuesta.
Además, para explicar esta falta de transparencia, asegura -y no tenemos, en Opción Obrera la menor duda de esto- que los que se oponen tienen un alto porcentaje de sus patrimonios y activos en dólares. Por lo que con las devaluaciones se benefician de la compra de activos baratos en bolívares devaluados, generando altos beneficios cambiarios y también en el retorno, la inversión se potencia con el apalancamiento bancario al producirse la devaluación, lo que licua la deuda de crédito en bolívares.
En contraste para García los beneficios de dolarizar, serían:
●Estabilización y reducción de la inflación a niveles internacionales de un dígito
●Bajas tasas de interés y con ello mayor acceso a los capitales.
●Eliminación de riesgo de emitir dinero sin respaldo lo que provocaba altos índices inflacionarios.
●Se descarta cualquier influencia política en el manejo monetario y fiscal del país.
●Credibilidad en el esquema monetario y en consecuencia atracción de capitales extranjeros (inversión directa).
●Mayor integración a mercados internacionales, de capitales y valores atrayendo inversión foránea de portafolio.
●Balanza comercial que refleja la realidad productiva del país al no poder devaluar la moneda y beneficiar a los exportadores con esta medida.
Ambas propuestas, salidas dentro del marco del rescate en una sociedad capitalista, no colocan el dedo en la yaga, el monto del salario, sobre todo en dólares, para Olivares dolarizar podría generar impactos fuertes, por lo que tiene claro que ceñir el salario sería un costo alto sí no se pudiese controlar, mientras el alumno de Harvard, García, asume implícitamente un salario adecuado para sus expectativas en su larga lista de beneficios a la economía mediante la dolarización, como por ejemplo la atracción de capitales extranjeros.
Todas estas disyuntivas, vistas como combates entre “tirios y troyanos”, son para hacerse de la renta petrolera, son distintas alternativas para el rescate del capital. La otra respuesta, en el camino de no pagar los platos rotos de una crisis no generada por ellos, los trabajadores tienen otra vía sobre su salario, el mínimo no puede ser menor a la canasta básica, para ordenar esto la banca tiene que ser nacionalizada, así como también el control del comercio exterior, bajo un autentico control obrero, para que sus beneficios sean para el desarrollo del país y no de unos pocos, los de siempre mas unos allegados a la sombra de gobierno chavista.
SÓLO LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES PUEDE HACER PAGAR LA CRISIS A QUIENES LA CREARON: LOS CAPITALISTAS
* “Dolarizar: ¿Por qué difiero de Ecoanalítica?” El Universal 08/03/2015, el articulista se presenta como asesor financiero y candidato a AMDP (Advanced Management Development Program) en Harvard University
José Capitán
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