Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
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jueves, 15 de octubre de 2015

Acuerdo Transpacífico: guerra comercial y crisis capitalista


Acuerdo Transpacífico: guerra comercial y crisis capitalista

Se acaba de firmar el Acuerdo Transpacífico (conocido como TTP, por su sigla en inglés) que ha sido proclamado como "el mayor acuerdo de libre comercio de la historia". En ese pacto participan doce países (entre ellos dos sudamericanos: Chile y Perú) y representa el 40% del PBI mundial. Lejos de marcar una nueva era de "libre comercio" y prosperidad, el TTP es un acuerdo principalmente entre Estados Unidos y Japón contra China, la gran excluida del tratado.

Obama habló sin rodeos: "Cuando más del 95 por ciento de nuestros clientes potenciales viven fuera de nuestras fronteras, no podemos permitir que países como China escriban las reglas de la economía global. Debemos escribir esas reglas, la apertura de nuevos mercados para los productos estadounidenses".

Si bien los detalles del documento TTP permanecen ocultos, su eje central está dirigido a remover barreras y restricciones reglamentarias de modo de afirmar la dominación de los mercados de Asia y el Pacífico en favor de las empresas estadounidenses, especialmente en la banca, finanzas, seguros, comercio minorista, informática, medios de comunicación, entretenimiento y productos farmacéuticos. Al asociarse con Vietnam, Japón y Australia, el gobierno norteamericano ha avanzado en una cabeza de playa en lo comercial en el área de influencia china. El acuerdo contempla la eliminación de impuestos y aranceles entre los países miembros, lo cual facilita el acceso, la penetración y el copamiento de dichas economías por parte del capital norteamericano.

Esto ya ha despertado resistencias y rechazos en distintos países firmantes del acuerdo. En Chile, por ejemplo, se ha conformado la Plataforma NO-TTP, que denuncia que el acuerdo generara mínimos o nulos beneficios comerciales para el país transandino pero, en cambio, abrirá paso a normas y regulaciones que atentan contra la soberanía del país. El pacto se negoció en secreto y su contenido sólo se conoce por filtraciones. De los 30 capítulos que tendría el Acuerdo, sólo tres han sido conocidos por la opinión pública.

El flamante pacto regula la competencia entre las empresas privadas y estatales, con la consecuencia de que las compañías del Estado competirán con las privadas en condiciones desfavorables; se establece la posibilidad de que las corporaciones transnacionales puedan llevar a juicio a los gobiernos ante tribunales internacionales, frente a medidas que ellas consideren amenazantes. El mecanismo de entrada en vigencia del TTP exige a los países firmantes renunciar a sus legislaciones internas para responder a mecanismos estadounidenses de certificación.

La premisa del libre comercio es, sin embargo, dejada de lado cuando los afectados por ella son los intereses de las grandes corporaciones. Washington impuso un nuevo plazo de entre cinco y ocho años en la exclusividad de las fórmulas empleadas para crear medicamentos para tratar algunas enfermedades. Los grandes pulpos farmacéuticos, como Roche o Pfizer, lograron imponer regulaciones muy estrictas cuando estaba en juego la defensa de sus intereses.

Dislocamiento

Esta ofensiva de Estados Unidos se da en momentos que asistimos a un agravamiento de la crisis capitalista que estalló en 2008. Estamos frente al derrumbe de China y esto contribuye a una desaceleración del comercio mundial. Esto ha provocado una reducción en el comercio mundial no vista desde la Gran Depresión en la década de 1930. Estas tendencias intensifican los conflictos económicos y militares entre las grandes potencias.

En la región del Pacífico, Washington ha trabajado con Tokio para impulsar el acuerdo, a la vez que fomenta la remilitarización de Japón.

La Casa Blanca ha estado reforzando sus alianzas diplomáticas y militares en toda la región de Asia-Pacífico en los últimos cinco años. Este año ya ha visto movimientos provocativos y amenazas por parte de Estados Unidos para desafiar a las reivindicaciones territoriales de China en el estratégico Mar de China meridional.

Escalada económica y militar

El acuerdo ha sido el resultado de arduas negociaciones, pero todavía debe ser ratificado por cada uno de los países que son miembros. Dicho aval está lejos de estar asegurado, empezando por el propio Estados Unidos. Existe una división en la burguesía norteamericana. Sectores, como el agrícola vislumbran grandes oportunidades para las exportaciones norteamericanas. Otros, como Ford y las restantes automotrices rechazan el acuerdo, frente a la amenaza de una invasión de la competencia japonesa. Los sindicatos yanquis, de un modo general, se oponen al pacto, alertando sobre el peligro de una pérdida sensible de puestos de trabajo. Por lo pronto, Hillary Clinton ha dado un giro y, luego de su apoyo inicial al tratado, ha manifestado su desacuerdo, con lo cual Obama ni siquiera cuenta con el apoyo homogéneo del partido demócrata. Un panorama similar se constata en Australia y Canadá. Los intereses que están en disputa y hay que armonizar son muy disímiles y hasta contradictorios, no sólo entre las naciones firmantes sino al interior de ellas. El acuerdo es un enorme rompecabezas, cuyo armado final todavía está por verse.

Pero, más allá del desenlace, lo cierto es que la formación de bloques de esta naturaleza son una expresión inconfundible de la descomposición y dislocamiento económico que reina en el sistema mundial capitalista, lo que va de la mano de una exacerbación de las tendencias a una guerra comercial y reforzamiento de los aprestos y enfrentamientos militares. La formación del TTP está inextricablemente ligada a los preparativos de Estados Unidos para someter a China. El fin último de esta movida es transformar a China en una semicolonia, llevando hasta el final el proceso de restauración capitalista.

El acuerdo de libre comercio TTP y Mercosur

El nuevo acuerdo, del que forman parte México, Chile y Perú, constituye un nuevo golpe al ya maltrecho Mercosur. Para amplias franjas de la burguesía –empezando por la de Brasil, pero que es extensivo a otros países miembros–, el Mercosur debe dejar de ser "una unión aduanera" y quedar en libertad de suscribir tratados de libre comercio con Europa y Estados Unidos.

Con la constitución del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, empieza a generarse "un nuevo centro de gravedad de la actividad comercial hacia el Pacifico". El Mercosur "está invitado a iniciar conversaciones con la Alianza del Pacífico, al que pertenecen los tres latinoamericanos firmantes del TTP" (Ambito, 9/10). Entretanto, algunos países, como Argentina han estrechado sus vínculos comerciales, económicos y financieros con China. Mientras se renuevan y se amplían los swaps y líneas de créditos destinadas a inversiones provenientes del coloso asiático, retrocede el comercio con el Mercosur y otras regiones del planeta.

Esto acentúa aun más las tendencias al dislocamiento del Mercosur. Las banderas de la unidad y la integración latinoamericana, así como la condena del Alca han quedado en el tacho de basura y se fomentan acuerdos, en que las naciones latinoamericanas ofician de socios menores de las grandes metrópolis.

Estas asociaciones no son inocuas. El acceso privilegiado al mercado norteamericano tiene como moneda de cambio una apertura de la economía de los países sudamericanos. En el caso del TTP, los firmantes latinoamericanos "deberán adaptar su legislación en el sector bancario, de servicios, en la tecnología, en el farmacéutico, facilitando el ingreso de firmas multinacionales". En Chile, "hay mucha resistencia porque el sector bancario está bastante concentrado. Chile tiene un mercado que está en manos de muy pocos grupos económicos y eso lo va a forzar a abrir eso" (Clarín, 6/9).

Esto va estrechamente unido a un ataque a las condiciones laborales. Aunque los firmantes aseguran que los derechos de los trabajadores serán salvaguardados, gran parte del acuerdo sigue siendo secreto y la experiencia pasada indica que estos compromisos de libre comercio fomentan la competencia ruinosa entre los trabajadores de las naciones involucradas, las tendencias a la baja de los salarios y a la pérdida de puestos de trabajo y conquistas laborales, a partir de la desregulación de la legislación protectora del trabajo vigente en cada país.

Pablo Heller



martes, 26 de mayo de 2015

La Cumbre de las Américas y la lucha de clases

La cumbre de las Américas y sus gobiernos capitalistas, una verdad de Perogrullo
La Cumbre de las Américas y la lucha de clases

Fuera las tropas de intervención de la Minustah en Haiti

Fuera la ocupación gringa de Guantánamo y de su base militar


¡Prosperidad con equidad! ¿Para quién?

“No tenemos intención de abordar el tema de Venezuela en la cumbre. La cumbre es una discusión regional, hemisférica. No tenemos intención de hablar sobre un país específico”, lo dijo días antes del encuentro… la secretaria adjunta para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado (EEUU), Roberta Jacobson

La relaciones comerciales entre cada país latinoamericano con EEUU son mayores que los intercambios entre países latinoamericanos, y son relaciones económicas bilaterales, país con país, como bloque de países, funcionan con acuerdos políticos donde se impone EEUU y lo que estos consideren necesario. No puede haber integración entre nuestros países mientras todavía existan base militares norteamericanas en nuestro suelo y la ocupación de Haití por tropas de países latinoamericanos a pedido de EEUU.

“Más del 65% de las exportaciones latinoamericanas se dirigen a estas dos regiones, el comercio de México es totalmente dependiente de Estados Unidos (el cual consume más del 85% de sus exportaciones). En el caso brasileño, la economía más “independiente” del continente, y la dotada del mayor parque industrial, su superávit comercial con el Mercosur (entre 2003 y 2013) fue de 46.000millones; con Estados Unidos y la Unión Europea, casi el doble, 90.000 millones de dólares (17.800 millones con Estados Unidos, 71.600 millones con la Unión Europea). Las economías latinoamericanas continuaron muy dependientes de la venta de materias primas, que representan más del 60% de sus exportaciones. Y la situación del mercado mundial consiente cada vez menos de una salida basada en nuevo ciclo de endeudamiento. Los flujos de capitales, aplicaciones e inversiones directas están en caída”

“Por otro lado, desde mayo de 2013, México, Chile, Colombia y Perú, países con acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, pusieron en pie la "Alianza del Pacífico" (Costa Rica y Panamá son miembros observadores), eliminando el 90% de sus aranceles de importación mutuos (previendo la eliminación del 10% restante para 2020), y metiendo una cuña en los proyectos integracionistas continentales
Esa propuesta originada por EEUU, se aprovecha de que los proyectos de "unión latinoamericana" agitados por el nacionalismo sudamericano no van muy lejos, e incluso retrocedieron”.

“… se vanaglorian de una supuesta integración sin precedentes en la historia continental, pero su palabrerío carece de sustancia, como lo demuestra un retroceso del Mercosur, envuelto en disputas comerciales (desde 2011, Argentina aplica aranceles de importación no automáticos a 600 productos). El propósito del bloque creado en 1991 era negociar una mayor integración en el mercado mundial de sus países, lo que terminó en un fracaso (sólo se firmó un acuerdo de libre comercio... con Israel)”

“El horizonte del nacionalismo: Concluyeron dilapidando la renta extraordinaria (diferencial) de la producción minera, en la creencia de que los precios internacionales no caerían nunca. Sin embargo, el precio internacional del petróleo, que llegó a alcanzar los 150 dólares el barril, se despeñó a poco más de 50”

“Divididos, y hasta enfrentados, los proyectos capitalistas “latinoamericanos” entraron en crisis”

“El nacionalismo no consiguió superar sus limitaciones localistas y la competencia entre las burguesías del continente”*

Sobre los trabajadores, sus problemas inmediatos salarios y empleo y su fin último la emancipación de la explotación, ¿como vemos esa cumbre, en función de avanzar para solucionarlos?

Los acuerdos económicos, o quien gana con esas “integraciones”

La unidad energética: Veamos un ejemplo de cómo se negoció, la deuda de República Dominicana con Petrocaribe

El Gobierno dominicano le compró su deuda con PDVSA, referida al suministro de combustible durante el período 2005-2014. Con este fin, emitió “bonos soberanos”, por valor de 2.500 millones de dólares, para pagarle a PDVSA.

De un total de US$ 4.123.8 millones de deuda, se negociaron el 98% (US$ 4.027 millones) la deuda restante PDVSA con quedo en US$96.5 millones.

Ahora bien, con un descuento del valor facial de la deuda de un 52%, el precio pagado fue US$ 1.933.2 millones (el 48%) una quita correspondiente a 2093.8 millones de dólares.

El gobierno que no contaba con ese dinero en caja, se endeudo por un total de US$ 2.500 millones, de los cuales US$ 1.933.2 millones se destinaron a pagar la deuda a PDVSA, US$563.5 millones fueron transferidos a la cuenta República Dominicana en el Banco Central, y el remanente de US$3.2 millones fue utilizado para pagar los costos de la emisión: bancos de inversión, abogados, agencias clasificadoras de riesgo. Los bancos estructuradores de la transacción fueron JP Morgan y Bank of America Merrill Lynch. El plazo de esa nueva deuda por parte de República Dominicana es de 19.7 años

El ALBA, UNASUR MERCOSUR, la CAN como nuevos y viejos esquemas integradores se remiten a las posibilidades de tratados comerciales, entre sus empresas, estadales o privadas.

La normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba

Raul Castro no solo no pidió la salida de Guantánamo a Obama, no nombró la palabra socialismo, mucho menos planteó el socialismo como alternativa para América Latina.

Cuba último país donde se hizo una revolución triunfante, que sobrevive aunque.. esta en proceso de restauración capitalista. Su sobrevivencia se dará si el pueblo y la clase trabajadora responden para dirigir sus destinos y no bajo los acuerdos con la inversión extranjera. También depende de la luchas de los trabajadores latinoamericanos y del Caribe que resistan ante la destrucción de la crisis capitalista. La apertura o finalización del bloqueo puede abrir causes que destapen el aislamiento de la clase obrera cubana y la posibilidad de canalizar democráticamente sus destinos ante la férrea disciplina que le impone la burocracia cubana en el gobierno. En Cuba, en conjunto con toda Latinoamérica, está vigente la la construcción de una alternativa anticapitalista.

La cumbre no era para discutir los problemas de los pueblos latinoamericanos todos los países tienen gobiernos capitalistas que se beneficiarían con una apertura de otro mercado de otro país “hermano”, pero esa es una puja entre las burguesías de cada país a ver como se favorece respeto a los otros para sus exportaciones, igualmente para todos se abre la oportunidad de participación en el mercado cubano que recién se abre por el levantamiento incipiente que le dan los EEUU. Son oportunidades que se buscan para sortear sus crisis económicas, ante la caída de los precios de las materias primas.

•Todas las citas, son del artículo “América latina entre en la Escena” de Osvaldo Coggiola. El cual esta publicado en nuestro blog.

José Capitán

Guantánamo