Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 15 de noviembre de 2016

Un "nuevo Chavismo" o una estrategia revolucionaria

Un "nuevo Chavismo"  o una estrategia revolucionaria como alternativa




Para Washington  y  sus aliados,  así como también para los llamados gobiernos progresistas  es preocupante la inevitable caída de Maduro y el chavismo, mediante un recambio por  la derecha tradicional, que carece de  los recursos económicos y políticos para imponer los planes de ajuste.

 La agudización de la crisis capitalista mundial, complica la estabilidad para cualquier gobierno, y en particular en Venezuela donde a diferencia de otros cambios en Latinoamérica, sobre todo los realizados mediante  golpes parlamentarios,  el gobierno de Maduro ofrece una feroz resistencia a su final   y peor aun en medio de una economía destruida.

La posibilidad de una crisis de ingobernabilidad, convertida en un hervidero complica la estabilidad y  los recambios que se están dando en Suramérica, Venezuela  puede contagiar en lo inmediato a  Colombia, pero también más allá, a  su vecino oriental Brasil cuya situación  política y económica está bastante revuelta.

Para el movimiento obrero, y para la vanguardia militante de izquierda,  autónoma, revolucionaria, e independiente de los gobiernos,  es vital entender esta continuidad no como una sucesión lineal, mecánica de luchas sociales y  elecciones parlamentarias, sino como una experiencia estratégica de gran valor que debe ser analizado a fondo y en profundidad para prepararse como alternativa de poder.

Es necesario y urgente un análisis, no académico, sino de la lucha de clases, para elaborar una estrategia revolucionaria,  una guía para la acción, respaldada por un programa de políticas concretas y propuestas organizativas para asumir las luchas, por una salida a la crisis política, económica y social.

Es palpable que la mayoría popular no quiere volver al viejo sistema político burgués desacreditado, que fue derrotado por el chavismo, pero que este su vez como relevo también le llego su hora. Tenemos que partir de esta situación, mucha gente no quiere volver atrás, ante la quiebra del actual régimen político, pero no ve una forma alternativa de ir hacia adelante.

Objetivamente la disyuntiva es “ajustar” la economía venezolana a costa del pueblo trabajador, u oponerse  a quienes son los culpables de la crisis para que la paguen ellos. Los que estamos por esta segunda solución debemos comprender, para este fin,  que  solo se alcanza sobre una reorganización social dirigida por los trabajadores.

En Venezuela se puede dar una primera implosión política de grandes magnitudes producto de esta crisis económica global, debido a los menguados precios petroleros y los compromisos de pagos de las deudas contraídas. Sin duda una resistencia a los ajustes vendrá de los movimientos sociales y formas de organización popular nacidas desde el chavismo (asambleas populares y comunales en los barrios, cooperativas autenticas, movimientos sociales de lucha por vivienda, nuevas direcciones sindicales)

Hay que dar un salto, necesitamos una acción conjunta y no dogmática, no sectaria, un debate, por  una alternativa política independiente, agrupando  a todas las tendencias combativas de la clase obrera  y de la izquierda que lucha, para enfrentar  y superar la sumisión a la burocracia sindical  y la manipulación desde el gobierno.

Por un Congreso de Sindicatos y  Trabajadores  de Base, Combativos, que discuta un plan económico de la clase obrera y un plan de lucha para imponerlo.

José Capitán





domingo, 27 de diciembre de 2015

La economía cierra en 2015, más grave que en febrero de 1989


Venezuela
La economía cierra en 2015, más grave que en febrero de 1989
Lo importante es como afrontar el 2016

El chavismo demostró su más rotundo fracaso en su intento de desarrollar a Venezuela luego del ocaso adeco copeyano, que tampoco lo pudo, tras una gestión de 40 años en el gobierno. La diferencia es que este último intento fue apoyado por la izquierda.

Para afrontar lo que se viene, no se pueden proponer fórmulas (alternativas) parecidas, es lo más criminal.

Las respuestas de sus descendientes, descargan toda su furia contra el madurismo y los más osados contra el chavismo, como una desviación de la revolución. Para todos, lo que hay es corregir el rumbo.

Lo más importante, lo que divide aguas, es que si admitimos que en algún momento hubo un inicio de revolución, el chavismo vino expresamente a ejercer su papel de desviarla, este sería su origen, su leit motiv. Si no admitimos revolución alguna, entonces vinieron a evitar que los sucesos iniciados en 1989 fueran a conducir a un proceso revolucionario.

El régimen burgués representado por el bipartidismo adeco-copeyano, ya estaba marcado de muerte desde 1989, necesitaba un recambio que se expresó en 1992, como golpe militar y pese a su derrota, llegó al gobierno después de 7 años, como una variante militar y cívica, dentro de los marcos electorales. Este reemplazo, para los trabajadores es ajeno totalmente, más bien su papel fue evitar desde el inicio el nacimiento de un movimiento obrero y popular autónomo, que aspire a su propio gobierno, el gobierno de los trabajadores.

La Chipa, organización antecesora de C-CURA y Marea Socialista, con Orlando Chirino y Stalin Pérez, sus representantes más genuinos respectivamente, fueron los primeros en postular la candidatura de Chávez como una salida a favor de los trabajadores.

Algo que es inveterado, hoy luego de 17 años, el Sr. Porras del PSL, su continuación, haciendo un sesudo análisis dice:

Pese a las enormes expectativas que el chavismo generó en millones de personas, fortalecidas por la derrota del golpismo en 2002-2003 y las conquistas sociales que le siguieron, el balance de estas casi dos décadas de gobierno se puede resumir en que todas las grandes promesas del chavismo orientadas hacia la justicia social y la participación política de las grandes mayorías, fracasaron” (verlo en su pag web).

Todavía justifican al chavismo, debido a sus enormes expectativas generadas en millones de personas, todavía la solución es cumplir las grandes promesas del chavismo y más aún, su fin es “la justicia social”. Este señor leyó hasta antes de Marx, luego se agotó.

En realidad, en el 2002 producto de su secuestro, Chávez negocia ante la derecha golpista y fascista, para evitar una sublevación mayor de quienes lo eligieron en diciembre de 1998, retrocede colocando la vieja directiva de Pdvsa destituida por él meses antes y que meses después fraguaron el lock out petrolero. Chaves todo el tiempo quiso salvar al país, ofreciéndose como alternativa ante los adecos y copeyanos, sin la participación de los trabajadores. Las llamadas conquistas sociales alcanzadas son elementales de un país capitalista y que nosotros a pesar de 100 años de boom petrolero no tenemos plenamente. La seguridad social, por nombrar una. Las medidas incompletas que implementó el chavismo no son más que calmantes dentro de un gobierno en el marco burgués. Los salarios nominales y la curva real de la inflación determinan que siempre han estado los salarios reales en el mínimo. Cuando bajan los precios del petróleo todos los Chávez fracasan. Otra situación fuera si la estructura capitalista fuese superada y eso solo se puede revolución social mediante.


Luego el Sr. Porras exhorta a un encuentro sindical y de trabajadores para comienzos del próximo año, pero las hallacas impiden determinar sus propuestas ante tal evento.

Los trabajadores todavía no disponen de una alternativa. Un partido de los trabajadores, ni de un frente donde unificar fuerzas ante la hecatombe que se nos avecina

José Capitán
Opción Obrera

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Venezuela-Colombia: unidad de los trabajadores


Venezuela-Colombia: unidad de los trabajadores

El conflicto entre Venezuela y Colombia no des-escala: ambos gobiernos llamaron a consulta a sus respectivos embajadores; el presidente venezolano Nicolás Maduro pronosticó un "proceso duro y largo" (El País, 27/8). Más de mil colombianos han sido deportados desde que fuera decretado el estado de excepción en la región de Táchira. El internacionalismo y la doctrina bolivariana se han ido al diablo. Los pueblos de ambos lados de la frontera pagan las consecuencias del derrumbe económico de Venezuela y del paramilitarismo de Colombia; y, por sobre todo, de la política sin salida del chavismo. El contrabando colombiano aprovecha desde hace décadas el precio extremadamente bajo del petróleo venezolano, a lo cual se suma ahora la oferta de mercancías colombianas a precios elevadísimos, ante el desabastecimiento que sufre Venezuela. La larga frontera entre los dos países es una expresión concentrada de la crisis que afecta a ambos, en especial a Venezuela. Los procedimientos de deportación militar de personas por su condición nacional merecen la mayor condena y minan la capacidad de lucha por la emancipación de América Latina.

Es cierto que el detonante ha sido el ataque de un grupo de paramilitares colombianos a tres integrantes del ejército venezolano. Sin embargo, la caracterización de la crisis es incompleta si se omite la complicidad de sectores del propio ejército bolivariano en el contrabando. Esta situación fue reconocida por el vicepresidente de Venezuela en la gira que está haciendo por los Estados fronterizos de su país.

Problemas de frontera

La frontera entre Venezuela y Colombia es un colador. El gobierno venezolano denuncia que el Estado de Cúcuta se hace con 9.000 millones de dólares anuales en concepto de contrabando de alimentos y combustibles, y que en esa ciudad hay más de mil casas de cambio ilegales. La desorganización que esto añade al derrumbe económico de Venezuela llega a tal nivel que la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora ha propuesto la construcción de un "Muro Fronterizo Comunal" (Aporrea, 28/8). Otros van más lejos, y plantean una militarización de "toda la zona fronteriza, no sólo la del Táchira, porque por Apure y Zulia también hay contrabando; y por el lado de Brasil" (ídem, 24/8). Sugieren la exigencia de visas para el ingreso de colombianos al país y la supresión de elecciones en los municipios fronterizos para la designación directa de sus alcaldes desde el Ejecutivo nacional. Por otra parte, el resurgimiento del conflicto fronterizo con Guyana, a la que el gobierno chavista ha exhortado a detener la exploración petrolera en el territorio en disputa de Esequibo, completa un cuadro de dislocamiento territorial. Como se ve, la cuestión fronteriza es el iceberg de un derrumbe del régimen político vigente.

Proceso político

El conflicto es explotado también para enmarcar las elecciones parlamentarias de diciembre próximo en un estado político de emergencia o excepción. Del otro lado de la frontera, el ex presidente Álvaro Uribe procura debilitar al actual mandatario Juan Manuel Santos, para hundir las negociaciones de paz con las Farc o tomar la dirección de esas negociaciones. Este choque está vigente con independencia de que las posiciones del uribismo colombiano hayan quedado en minoría frente a la orientación negociadora predominante del imperialismo, que encarna Santos. La salida a la crisis venezolana forma parte de la mesa de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. Maduro pretenden aprovechar, para la supervivencia de su gobierno, la circunstancia de que Venezuela sea copatrocinadora de las negociaciones con la guerrilla.

Planteamos la unidad de los trabajadores de Colombia y Venezuela y de los de sus ciudades de frontera, con un plan económico conjunto que atienda los intereses de las masas laboriosas de ambos lados. Lejos de construir muros, la tarea de los trabajadores es derribar las fronteras –por medio de gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina.

Gustavo Montenegro

domingo, 24 de mayo de 2015

Comentarios al libro "El triángulo Negro" de Martín Balda

En un intercambio de comentarios*, recibimos esta nota de Martín Balda que publicamos debido a lo relevante de su opinión

“ El artículo pierde objetividad por la mención laudatoria que hace de Chávez. ¿Acaso el desastre económico que vivimos no es producto de las políticas económicas de Chávez? Sus herederos, Maduro, están administrando el desastre que Chavéz creó y dejó como legado. Si hubiera planificado el desastre, no había salido mejor.

Será recordado como el peor gobierno de los últimos sesenta años y pudiera ser, de nuestra historia republicana. Es la consecuencia de meterse a hacer revolución sin ser revolucionario. ¿De cuándo acá de las academias militares salen revolucionarios y socialistas? El socialista Arcay, Baduel y la lista de generales y militares que ocupan 14 gobernaciones de las 23. La maraña ideológica de Chávez no tenía remedio.

Con sincretismos ideológicos no se hacen revoluciones ni mucho menos se puede hablar de socialismo. El socialismo es un proyecto serio, para que cualquier advenedizo lo manoseé a su antojo. El socialismo es patrimonio de la clase obrera. Marx y Engels crearon el socialismo para la liberación de la clase obrera, del proletariado.

El socialismo está montado sobre tres objetivos fundamentales:

Lucha de clases
El Cambio de las relaciones de producción.
La lucha contra la alienación.

Chávez no tenía ni idea de esos conceptos. Ningún militar los entiende, los asimila, por cuanto la ideología militar es contraria, es anticomunista y fascista. A Chávez el anticomunismo le brotaba por todos los poros, alimentado por el hiperliderazgo y desenfrenado culto a la personalidad. Por conveniencia política mantuvo relaciones con el PCV y con la izquierda (el Polo). Pero, siempre que se deslindaban, los atacaba con odio, con furor incontenible. Basta oír los !Aló Presidente! Ningún revolucionario que se respete, puede aceptar esas actitudes.

Aquí no hay revolución, por cuanto todo sigue igual, el mismo capitalismo que hemos conocido, adornado con gestos caritativos de la falsa política de eliminación de la pobreza. Pretender humanizar el capitalismo es el más grosero de los reformismos.

Aqui se ha alimentado la pobreza, no se la ha erradicado. La pobreza no se erradica con discursos caritativos ni con dádivas ni limosnas. La pobreza sólo se elimina con trabajo estable.

Luego de 16 años de gobierno chavista, el 50% de la población laboral del país está en la economía informal (buhonería en aceras, semáforos y policías acostados -reductores de velocidad- en todas las carreteras del país), buhonería transformada en "bachaqueo", otra invención o consecuencia de las erradas políticas económicas de Chávez. Si no hay trabajo estable, hay que meterse a buhonero, a "bachaquiar", o a delincuente, para sobrevivir.

La inseguridad creciente en el país es la consecuencia del fracaso en salud, educación, reforma agraria, cooperativismo y, de todos los planes que debían conducir a la seguridad. En una revolución la inseguridad no se combate con policías ni con cárceles. La inseguridad se combate con salud, educación, trabajo estable, reforma agraria, cooperativismo. Todo ha fracasado. Todo se quedó en el discurso populista. Todo fracaso, por cuanto ha sido sustentado en la chequera ideológica de la renta petrolera. Comprar conciencias.

Queda demostrado una vez más que "el petróleo no se puede sembrar, por cuanto lo que se riega con petróleo se seca", decía el doctor Juan Pablo Pérez Alfonso, que sí sabía de esas cosas. No era un improvisado como Chávez. Chávez, desconoció todas esas advertencias, abrió el grifo de la renta petrolera, inundó la economía, la quebró y la sustituyó por la economía del 80% de importaciones.

El subsidio de la gasolina que debía ser el mayor incentivo para la producción nacional, ha cumplido el papel contrario. En lugar de Venezuela inundar con su producción a los países vecinos por la gasolina a 2 centavos de US$/litro, los países vecinos nos inundan con su producción, con la gasolina a 1,50 US$/litro ¿Alguien puede explicar esa paradoja? ¿De que le ha servido al país tener durante 25 años la gasolina a 2 centavos de dólar/litro? ¡Aumento del parque automotor y trancas de tránsito en ciudades, pueblos y carreteras del país! Ha servido para crear una economía ficticia sustentada en subsidios de todo y para todo. Quiten los subsidios ¿y qué queda de esta economía rentista?

En la Cuarta República esa situación persistía, llegó el mesiánico Chávez y la elevó a la enésima potencia. Creó el caos total, "El desastre" que Juan Pablo Pérez Alfonso y Domingo Alberto Rangel analizaron en las conversaciones que recopiló Pedro Duno y las publicó Editorial Vadell con ese título, EL DESASTRE o el otro título "Hundiéndonos en el excremento del diablo". Todo había sido dicho y alertado.

Pero el mesiánico Chávez llegó con un Cristo en la mano a imponer su "revolución socialista cristera y camandulera". El cristianismo ni es socialista ni es liberador. ¿Dos mil años no son suficientes para demostrarlo?

Todas las luchas sociales durante dos mil años han sido contra el cristianismo cristero, inquisitorial, contra el papado. En todos los países la jerarquía católica es la enemiga número uno de las luchas sociales y no permite que se metan con sus pobres. Por eso odia a los comunistas. Para ello tiene la consigna ¡Bienaventurados los pobres! lo cual quiere decir ¡Felices los pobres! Cuantos más ignorantes mejor, para sembrarles el temor y la dominación de las creencias teológicas.

El chavismo es todo eso y mucho más. ¡Fracaso! ¡Desastre! Es lo que está a la vista y padecemos todos los días por la escasez, la carestía, la inflación, la devaluación de la moneda.

La clase obrera y la izquierda revolucionaria deben levantarse a rescatar el país, tanto del chavismo, como de la MUD”

Comentando sobre el libro “EL TRIANGULO NEGRO" de Martin Balda, aun sin publicar

domingo, 8 de febrero de 2015

Ante el hundimiento económico de Venezuela

Ante el hundimiento económico de Venezuela
Asoman los críticos dentro del chavismo, con cambios para que todo siga igual

Es en esta caso examinamos el escrito del economista Víctor Álvarez: “Venezuela: Entre el capitalismo rentístico y el neo-rentismo socialista” en Aporrrea.org 06 02 2015

En el mejor de los casos los análisis de V. Álvarez, el cual critica la política económica del gobierno, corresponden a una teoría revisionista y como toda teoría revisionista es una forma de adaptación con el fin de evitar que la critica a algo tan evidente como es el fracaso económico del gobierno, no trascienda hacia el camino socialista sino que termina dando falsas salidas que impidan esa vía.

Álvarez si bien menciona los términos, capitalismo y socialismo, los relaciona como modelos contrapuestos, ambos rentísticos y da como solución ¡no rentista! un “nuevo modelo productivo exportador”. Hay países capitalistas productores y exportadores, por supuesto explotadores aunque no “rentísticos”, en este marco el especialista ve la salida al impase del hundimiento de la economía.

También al definir modelos, evade recurrir o nombrar a la sociedad como sujeto. En un sentido gramatical y a su vez político, el termino o la palabra socialismo es un predicado que caracteriza al sujeto, le asigna su atributo, es este caso la sociedad capitalista, en la cual Venezuela está inserta y tiene más de 15 años intentando bajo un gobierno nacional-populista, nada que ver con el socialismo, progresar sin poder alcanzarlo. Utilizando un término del gusto de Álvarez la producción nacional no pudo saltar el “rentismo” basado en la producción petrolera, más bien lo acentuó

El artículo reconoce:

“lo poco que hemos avanzado en la transformación de la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador” y pretende “Superar el neo-rentismo socialista y avanzar sin traumas hacia nuevas y modernas formas de socialismo de mercado” lo que implica, ojo “la desestatización de las empresas públicas”

Para más tarde, “(ser) transferidas a los consejos de trabajadores y comunales… verdaderos copropietarios sociales de esas unidades productivas, los consejos de trabajadores y comunales (que) podrán asociarse con la inversión privada nacional y extranjera”.

“En definitiva, de lo que se trata es de asegurar la viabilidad económica y financiera de sus empresas… Es así como se puede transformar la cultura rentista que pretende vivir de ingresos que no son fruto del esfuerzo productivo, en una nueva cultura sustentada en el valor del trabajo”

El trabajo se valoriza al generar un producto, cuya acumulación genera la riqueza de la sociedad capitalista –todavía-. Estos productos, valga la redundancia las mercancías, como trabajo excedente van al mercado. En el caso nuestro el petróleo también es una mercancía, y produce ganancias en parte como renta del suelo y luego como capital, otra cosa son las limitaciones del parasitismo de quienes dirigen la economía, estos guías son incapaces de generar el desarrollo armónico e integral de la economía a partir de la producción petrolera, peor aún en esta época de ocaso y decadencia capitalista.

Además quien “valoriza” el trabajo, es la fuerza de trabajo, vale decir el obrero, a través de sus resultados en la sociedad capitalista, genera la acumulación de mercancías. El capital fijo, maquinarias e insumos, traslada su valor a la mercancía producida pero es el capital variable, donde el trabajador crea valor al desdoblarse en una parte como salario y la otra parte no retribuida llamada plusvalía, que se la apropia el capitalista y lo transforma en su ganancia.

Álvarez intenta confundir ante la situación, debido a que él mismo es también un representante de esa situación, vive de ella, inclusive la justifica y da una salida para corregirla y continuar o mejor dicho para sobrevivir.

Es importante revelar el colapso de las relaciones capitalistas de producción, de lo contrario el análisis propone rescatar el desastre actual, para estos economistas su teoría de los modelos resuelve la contradicción y el resultado del desarrollo material de la sociedad no conduce al socialismo deja de ser una necesidad histórica, mientras que para nosotros el chavismo como alternativa y la oposición son dos concepciones dentro de la actual estructura capitalista ambos enfrentados a los trabajadores.

Como decíamos al principio y ahora lo precisamos, para ir en el camino hacia el socialismo, su primer paso lo da el gobierno de los trabajadores.

José Capitán