Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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lunes, 13 de enero de 2014

CONTAMINACION AMBIENTAL POR EL ESTADO DE ABANDONO EN QUE ESTÁN LAS INDUSTRIAS CEMENTERAS


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

CONTAMINACION AMBIENTAL POR EL ESTADO DE ABANDONO EN QUE ESTÁN LAS INDUSTRIAS CEMENTERAS
           
Cuando, para aquel entonces, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, realizó uno de sus acostumbrados ALO PRESIDENTE desde el estado Anzoátegui, específicamente en la comunidad de Valle Seco ubicada en la vía Guanta Cumaná, al lado del mar divisó a lo lejos un brote de humo que salía al cielo. Preguntó qué era ese humo y de dónde salía. Los habitantes del sector contestaron, casi todos en una sola voz, que era de la cementera administrada por la transnacional CEMEX, la cual contaminaba no sólo esta población sino también a todas las aledañas. Chavez respondió que eso no podía estar pasando y que había que darle un parado a ese foco de contaminación, y si los dueños no entraban en cintura habría que expropiarla y nacionalizarla, lo cual pasó el 18 de Agosto del 2008 cuando se nacionalizó ésta, la ubicada en Guanta, estado Anzoátegui, y todas las demás del resto del país.

Todos pensamos que las industrias cementeras iban a dar un cambio para mejorar la realidad que mostraban para aquel entonces pues ya daban señales de estar en decadencia y los trabajadores tenían años, antes de ser nacionalizada, denunciando y diciendo a todo el mundo que si no había una recuperación a tiempo las industrias del cemento colapsarían, como en efecto está pasando en estos momentos. El tiempo le dio la razón a la clase trabajadora, como siempre, ya que es la clase social que vive en carne viva las realidades de cada fábrica donde labora y eso le da base para opinar de las fortalezas y carencias de las mismas.

En la actualidad vemos con tristeza, rabia e impotencia, la situación alarmante en que han caído las industrias cementeras en este país, mi país. Ahora no es un chorrito de humo que sale de la planta que está en el estado Anzoátegui, es indescifrable la cantidad de humo que no es más que el polvillo que se extiende y arropa a todos los municipios de Guanta, Sotillo, Urbaneja, Bolívar, y un poco más allá, según estudios realizados hace algunos meses. Contaminando y provocando a todos los habitantes enfermedades respiratorias siendo la población infantil la más afectada. A la pregunta, qué está pasando dentro de esta  planta y las demás que fueron nacionalizadas, ya que la mayoría presentan el mismo problema, y a qué se debe el incremento de la contaminación, los trabajadores ya lo han denunciado a través de los diferentes medios de comunicación en la voz de los que representan a la clase trabajadora de las industrias del cemento, Directivos Sindicales y Delegados de Prevención.

Todos los filtros, que evitan que el polvillo se escape al ambiente, no están en funcionamiento producto del deterioro sufrido durante largos años, y los que administran las industrias del cemento no escucharon a la clase trabajadora, y ahora, en estos momento de crisis y contaminación ambiental, menos escuchan sin importarles que muchos padres de familias directos e indirectos lleguen a perder los puestos de trabajos, nada les importa. ¿Y qué les va importar a estos sectores que dirigen y administran las industrias del cemento en Venezuela? Todos ellos juegan a la economía de puerto, con las importaciones, que es donde obtienen más probabilidades de robar e incrementar sus riquezas.

La clase trabajadora no la tiene fácil, le toca la dura tarea de luchar más unida que nunca para preservar los puestos de trabajos, pero también para obligar que los responsables de este desastre paguen y de nuevo se pueda levantar la industria del cemento en nuestro país.

Jaime desde Guanta

jueves, 7 de marzo de 2013

Hugo Chávez


Hugo Chávez

La muerte de Hugo Chávez ha provocado, como era previsible, una emoción popular enorme en Venezuela. También ha conmovido a la opinión pública internacional. Es la consecuencia natural de la atención que suscitó en la política mundial durante la mayor parte de su gestión política. Lo mismo ya ha ocurrido en el pasado con otros líderes de naciones de mediano desarrollo, desde el indio Ghandi, Perón, el egipcio Nasser o el indonesio Sukarno, así como también por Fidel Castro durante la segunda mitad del siglo pasado. Este lugar excepcional se explica por la naturaleza universal de los problemas históricos que han dejado al descubierto. Es la expresión del carácter mundial de los conflictos nacionales.

El parto del chavismo se produjo a finales de febrero de 1989, cuando una rebelión popular -el Caracazo- contra el programa fondomonetarista del gobierno que acababa de asumir, bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, fue masacrada por una represión ejecutada por el ejército. Fue el final del ciclo histórico del nacionalismo civil pequeño burgués, que encarnó durante cincuenta años el partido Acción Democrática. Tres años más tarde, desde las propias fuerzas armadas emergió una reacción contra los represores del Caracazo, bajo la sublevación de oficiales de menor rango, conducidos por Hugo Chávez, quienes esgrimieron un planteo nacionalista. La sublevación sacó de nuevo al pueblo a las calles -aunque de un modo incipiente- y convirtió a ese golpe militar peculiar (contra el gobierno y los mandos de las fuerzas armadas) en una semi-sublevación popular. En la conciencia del pueblo se alojó la idea de que podría contar a su favor con las armas del país. El chavismo no nace de una combinación parlamentaria ni de un enjuague entre camarillas de partido, sino de una conjunción del nacionalismo uniformado con una parte de las masas. El Caracazo y la sublevación del ’92 son el repique de campanas que anticipa el derrumbe del proceso de privatizaciones y endeudamiento que han caracterizado a la etapa neoliberal. Curiosamente, el menemismo habría de debutar cuando en Venezuela se ponía de manifiesto que éste estaba condenado a acabar en crisis semi-revolucionarias.

Nacionalismo
El nacionalismo militar chavista entronca con la historia de su propio país y de toda América Latina. Es el caso de Perón y de los nacionalismos militares, por ejemplo, en Perú (Velazco Alvarado) y en Bolivia (Juan José Torres), a finales de los ’60, los que nacionalizaron a las compañías petroleras extranjeras y las haciendas azucareras -en algunos casos sin indemnización. Todos estos movimientos, como luego el chavismo, hicieron alarde de alguna particularidad de alcance excepcional, en especial en lo relativo a su líder. El caudillismo refleja la escasa diferenciación social del movimiento de masas y el empeño del nacionalismo de presentar al pueblo como un bloque unido por intereses exclusivamente nacionales. Distorsionan, con este procedimiento, las razones históricas de su emergencia: el protagonismo de las masas, que con acciones y sacrificios repetidos, pusieron en evidencia el callejón sin salida de las relaciones sociales vigentes; por último, la conexión de la crisis social y política en un país con la declinación histórica del conjunto del sistema nacional dominante. La pretensión de representar a la nación o el slogan de la unidad nacional apuntan a justificar el sometimiento político de la clase obrera a lo que se bautizaría “la comunidad organizada”. Es la justificación ideológica del maniatamiento de los sindicatos por parte de una burocracia integrada al Estado.

El movimiento nacional -civil o militar- es una expresión del cepo que la dependencia del capital financiero internacional pone al desarrollo de las fuerzas productivas en los países de la periferia capitalista. Es la expresión de una lucha por defender la parte del ingreso nacional en los recursos que genera el conjunto de la economía mundial. El chavismo no se limitó a utilizar la renta petrolera de Venezuela para el desarrollo de programas sociales de gran alcance; antes de esto, chocó en forma abierta con el capital internacional y sus agentes internos para evitar la internacionalización de PDVSA, la empresa estatal de petróleo, a manos de las bolsas extranjeras. Esta crisis fue la razón que impulsó el golpe militar que volteó a Chávez, en abril de 2002, y el sabotaje petrolero a finales de ese año. En esas fechas, el precio del barril de petróleo todavía se encontraba apenas por encima de los diez dólares, de modo que no es cierto que en la crisis jugara un papel determinante la captura de la renta minera extraordinaria que surgiría luego, debido al alza internacional de precios. La movilización popular que derrotó al golpe de abril y luego al sabotaje petrolero fueron los ’17 de Octubre’ del chavismo, el cual ya se esbozó con el levantamiento de 1992. Una ironía: Hugo Chávez despidió a las masas que se habían movilizado para liberarlo del golpe fascistoide con una llamada a “volver a casa”.

Chavismo y relaciones de propiedad
La derrota del golpe ‘cívico-militar’ convirtió a las fuerzas armadas en chavistas, una consistencia que atravesó la prueba del sabotaje petrolero. El arbitraje político de Chávez encontró en la chavización de las fuerzas armadas un asiento sólido. Este maridaje se fortaleció cuando Chávez resolvió a su favor un enfrentamiento con el general Baduel, el paracaidista que lo rescató en 2002 y que luego se convirtió en la autoridad máxima del ejército. Otra cosa importante es que, incluso en el momento más recio del sabotaje petrolero, la banca internacional no interrumpió el financiamiento a Venezuela, ni Chávez dejó de pagar la deuda externa. Por eso, la nacionalización de algunos bancos -una medida fundamental para cualquier transformación social y para la industrialización- no se produciría hasta muy recientemente, cuando -irónicamente- el Banco Santander consiguió ser comprado por el Estado para hacer frente a la crisis bancaria internacional con el dinero de la jugosa indemnización. En los momentos más duros de sus enfrentamientos recíprocos, el capital financiero internacional tuvo muy claro que el chavismo no tenía interés en romper con las Bolsas, ni era -mucho menos- enemigo de la propiedad privada. Las nacionalizaciones generosamente indemnizadas pierden su contenido anticapitalista, donde el Estado canjea dinero fiscal por capital, y el capital se canjea en dinero privado.

La propaganda antichavista, en especial la del sionismo, imputa a Chávez intereses siniestros a su alianza con Irán. Se trata de otra cosa: el eje Venezuela-Irán es fundamental para contrarrestar la presión de Arabia Saudita y los emiratos del Golfo, instigados por las petroleras anglo-franco-yanquis para que la Opep reduzca los precios del petróleo. Chávez y los ayatollahs defienden la parte de sus países en el ingreso económico mundial -incluso si esto perjudica a naciones no petroleras de la periferia. En compensación, Chávez ha otorgado a varias de ellas precios preferenciales, por lo que ha fortalecido con ello la autoridad de Venezuela en la disputa energética.

El chavismo proclama un “socialismo de siglo XXI”, pero es un socialismo de reparto parcial de la riqueza social, no de la transformación del capital en propiedad pública, ni del Estado en dirección colectiva de las masas. La llamada “redistribución del ingreso” ha mejorado considerablemente, a partir de niveles miserables, pero ese ingreso sigue siendo el de la renta petrolera. Chávez ha procedido a numerosas nacionalizaciones, las principales a cambio de indemnizaciones generosas para los grandes capitales: Verizon, la norteamericana de telecomunicaciones; Sidor, la siderúrgica de Techint, pagada con extrema generosidad; lo mismo las cementeras del mexicano Slim. En el campo no ocurrió lo mismo, porque se comprobó que los títulos de propiedad de los expropiados eran fraudulentos. Estas nacionalizaciones no respondieron a un plan; fueron improvisadas por la propia crisis. La planificación requiere el concurso consciente del proletariado, su independencia política de clase. Por ejemplo, cuando faltó cemento para los planes de vivienda o cuando el gobierno no logró conciliar el choque de Techint con los obreros de Sidor, se nacionalizaron las cementeras y las siderúrgicas -pero no cambió, por eso, en forma sustancial la producción de unas y otras, sino la importación. Los grandes capitales hicieron los petates cuando concluyeron que no les interesaba el escenario económico prevaleciente. Pero Venezuela no se transformó en país industrial; sigue siendo monoproductor de combustible. La redistribución de ingresos se hizo con la caja de PDVSA, la cual se encuentra muy endeudada y con un fuerte desequilibrio económico debido al congelamiento del valor del bolívar en un contexto inflacionario. Los límites de PDVSA se manifiestan en el lugar protagónico del capital extranjero (con la única exclusión de Exxon) en la explotación de la Franja del Orinoco. La crisis de PDVSA es la razón principal de la decisión reciente de devaluar el bolívar fuerte (darle más moneda nacional por dólar exportado).

Al igual que las experiencias nacionalistas del pasado, la de Venezuela ha fracasado en el objetivo de asegurar un desarrollo nacional autónomo. Esto no es posible en el estadio de declinación del capitalismo mundial. Pero del mismo modo, Venezuela emerge de esta experiencia con un Estado más centralizado, con el retroceso relativo de los sectores más parasitarios del capital nacional y, por sobre todo, con una presencia más activa de las masas. Cualquier cambio de frente del proceso económico contará con estos factores como herramientas de trabajo.

Perspectivas
El chavismo ha combatido el desarrollo de un sindicalismo independiente. El Código de Trabajo introduce conquistas importantes para trabajadores tercerizados, pero impone el arbitraje obligatorio y la facultad del Presidente para decidir la legalidad de cualquier huelga. Las paritarias no se convocan cuando vencen los convenios; los salarios en la gran industria no han mejorado. Hay una estatización de los sindicatos.

La muerte de Chávez bloquea la posibilidad de que las masas de Venezuela agoten la experiencia política con su tentativa nacionalista. Las críticas o decepciones que pueda provocar la nueva gestión dejarán a salvo a esta experiencia histórica tomada en su conjunto. Desde el punto de vista del desarrollo de la conciencia de clase, la muerte de Chávez representa un bloqueo.

La muerte de Chávez crea, objetivamente, una crisis de régimen político, el del poder personal. Los sucesores deberán encontrar una salida alternativa. Gran parte del círculo que gobierna representa lo que el mismo pueblo chavista llama la “derecha endógena”. Una alternativa es que, luego de las próximas elecciones, el sistema político se ‘kirchnerice’ (algo irónico cuando se acusa a los K de ‘chavizarse’). Consistiría en una cierta parlamentarización del sistema en detrimento del verticalismo actual y de las organizaciones paralelas a las oficiales -como es el caso de los consejos comunales. El chavismo no está unido por un programa ni es homogéneo en términos sociales; aunque bullen las críticas en su seno, funciona como un aparato de Estado e incluso paraestatal. El nuevo gobierno deberá hacer frente, sin la autoridad de Chávez, a la desestabilización económica que crece y a devaluaciones aún mayores de las monedas. Sería un ajuste sin anestesia, en medio de un cambio de régimen. La última devaluación fue presentada por el equipo actual como una decisión que Chávez habría tomado en La Habana. Existe una fuerte crítica interna a la gestión distorsionada de la información sobre la enfermedad de Chávez, la que se ha interpretado como funcional al equipo que está al mando.

Después de las nuevas presidenciales, deberán tener lugar las elecciones municipales, las cuales han sido postergadas varias veces. Aquí, la oposición de derecha podría incrementar su representación. La división de la derecha, como lo observó hace poco Diosdado Cabello -presidente de la Asamblea nacional y presumible líder de la ‘derecha endógena’- “ustedes están más divididos que nosotros”. Es cierto. Acicateada por el uribismo colombiano, por los republicanos de Estados Unidos y por financieros venezolanos, una minoría activa impulsa la desestabilización. Parece encabezarla el alcalde de Caracas, Ledezma. Capriles sería la cabeza de la fracción conciliadora. En esta crisis de conjunto, las fuerzas armadas constituyen la carta de reserva para bloquear una disgregación política.

Se ha hablado hasta el hartazgo del liderazgo continental de Chávez. Cuando se mira con más cuidado es ese liderazgo el que operó, al menos en los últimos años, a la sombra del empuje de las mineras y contratistas brasileñas, las que han impuesto su agenda a través del ‘gobierno de los trabajadores’ de Lula y Dilma Roussef. La Unasur es un satélite de la diplomacia brasileña. Desde las ‘reformas’ en Cuba a las negociaciones con las Farc o los acuerdos con Irán, el operador fundamental ha sido Brasil, no Chávez -o sea la Bolsa de San Pablo (un santuario de los grandes bancos de inversión). No es casual que el Banco del Sur haya muerto a manos de los intereses del BNDES -el banco de desarrollo de Brasil (el cual financiará las obras hidroeléctricas de las contratistas brasileñas en la patria chica de CFK).

Se ha creado una situación nueva en América Latina. El desafío principal que ella representa es para la izquierda, la que es marginal a todo este proceso. Sin embargo, debería ser la protagonista histórica principal. Debería abrirse un debate continental para caracterizar esta nueva situación y sacar de ella todas las conclusiones revolucionarias.

Jorge Altamira

jueves, 19 de julio de 2012

LOS TRABAJADORES DEL CEMENTO TAMBIÉN ESTÁN EN LA CALLE POR SUS DERECHOS LABORALES QUE CON LA NACIONALIZACIÓN TAMPOCO SE RESPETAN.


Prensa Opción Obrera 23 Julio - Agosto 2012

LOS TRABAJADORES DEL CEMENTO TAMBIÉN ESTÁN EN LA CALLE POR SUS DERECHOS LABORALES QUE CON LA NACIONALIZACIÓN TAMPOCO SE RESPETAN.

El Coordinador Nacional de la Asociación de Trabajadores del Cemento, ANTRACEM, Orlando Chirino, se trasladó recientemente a la Inspectoría del Trabajo en la capital zuliana para respaldar la solicitud de reenganche de cinco trabajadores de una concretera que aduciendo quiebre económico los despidió.

En su conversación con representantes de la Inspectoría señaló que salió "humo blanco" puesto que fue admitida la solicitud y uno de los cinco trabajadores ya fue reenganchado por lo que se espera que en las próximas horas incorporen a los otros cuatro trabajadores a sus puestos de trabajo.




Sin embargo, Chirino enumeró una serie de solicitudes, inquietudes y exigencias que motivan al sector trabajador de la industria cementera a seguir en pie de lucha para lograr sus reivindicaciones y que se ejecute una "nacionalización" con el concurso de los obreros y no como lo han denunciado, a dedo y en detrimento del trabajador. Al respecto se refirió a cada uno de los casos:
  • Caso Maracaibo: Ocho meses luchando este reenganche y quienes admitieron la solicitud antes de aprobada la nueva LOTT se regirán por el viejo procedimiento retrasándose así el reenganche de los trabajadores que estén regidos por el viejo instrumento. 
  • Caso Lara: Tres calificaciones de despido, en uno de ellos la empresa desistió y las otras dos, incluyendo Cemex Lara, mantienen el procedimiento con el argumento, en el primer caso, de que el trabajador "sopló" información y en el otro caso por manifestar el trabajador las irregularidades dentro de la industria. 
  • Caso Trujillo, Valencia, Maracay, Anzoátegui y región Capital, las calificaciones de despido se dan con secuestro de salario, amedrentamiento, amenazas, satanización de la protesta. 
Crisis en cifras
Chirino además ofreció algunas cifras que evidencian una realidad totalmente opuesta a lo que han expresado las autoridades de la Industria, los ministros y la junta interventora:
  • Son 22 contrataciones colectivas con promedio de vencimiento de cuatro años en detrimento de la capacidad adquisitiva obrera. 
  • Incumplimiento en más de 50 % de lo establecido en las contrataciones colectivas. 
  • De las 10 millones de toneladas métricas de producción del concreto en Venezuela, se está produciendo actualmente 7.9 millones, de acuerdo con informe del cierre del 2011, es decir un déficit de 2.1 millones de toneladas métricas de cemento. 
  • Ocumare del Tuy no está produciendo se encuentra paralizada. 
  • Inoperatividad del 40% en el resto de las plantas a nivel nacional (Maracaibo, Lara, Pertigalete, Catia la Mar, Maracay, Valencia, Nueva Esparta, Monagas, Guayana, Trujillo, Temblador, Cerro Azul y Caracas). 
  • Satanización de la protesta, despidos y solicitud de reenganche = 200 trabajadores. 
  • Tercerización y precarización del trabajo = 20 % de la nómina global que asciende a 5 mil trabajadores cementeros en:
    • - Cemex Venezuela 
    • - Cemtec-Cement and Minig Technology, S.A 
    • - Holcim Venezuela, C.A 
    • - Plantas de Concreto Móviles 70 M3H - Pragmacero 
    • - FICECA - Fibro Cemento del Centro, C.A 
    • - Cementos Catatumbo, C.A 
    • - Supracal, C.A. - Fábrica y Venta de Cal 
Deuda eterna
En el caso de los ex trabajadores de Cemex Planta Mara, es un viejo conflicto que tiene su génesis desde 1991 cuando Vencemos Mara pasó a manos de la trasnacional Cementos Mexicanos (Cemex).

"Es una deuda que heredó Cemex de Vencemos y a su vez Venezolana de Cementos de Cemex, ninguna firma ha querido cumplir con ese compromiso. Son más de 50 millones de dólares en deuda a más de 600 trabajadores solo en Planta Mara", explicó Chirino.

Agregó que desde 1991, cuando Cemex inicia sus operaciones en el país, empezó a pagar los pasivos heredados de forma irregular. "Pagaron desde el año 91 hasta el 2006 que fue el cierre de Cemex, en cuyo período los trabajadores estaban percibiendo un mal salario; son más de seis años que estos compañeros vienen exigiendo sus pagos y no les han cancelado".

Para finalizar Orlando Chirino convocó a los trabajadores a la movilización Nacional de UNETE que se realizará el próximo jueves 12 de Julio en Valencia para exigir respuestas a la situación de los cementeros y para apoyar a los trabajadores de PETROCASA, sector salud, Ciencia y Tecnología, GALLETERA CARABOBO, PIRELLI, METALCAR, EVEN ESPONJA, Domínguez y Cia., LUXOR, SERVIPORK y otros.

Carta de un trabajador de la planta de Pertigalete


Prensa Opción Obrera 23 Julio - Agosto 2012

CEMEX
Carta de un trabajador de la planta de Pertigalete

“La industria cementera nacional no ha realizado mejoras para los trabajadores, quienes desde que se nacionalizó hemos venido exigiendo como puntos importantes un aumento de salarios, una cesta ticket y un aumento del HCM, el cual está por los 20 mil bolívares por lo que ante cualquier eventualidad tenemos que endeudarnos para poder responder. Por otro lado el convenio colectivo tiene 3 años vencido, y la gerencia de la industria representada por el ministro Menéndez y por la administradora de la junta de transición de la industria cementera Natacha Castillo, esposa del vicepresidente de la república Elías Jaua, no muestran disposición alguna para llegar a un acuerdo que beneficie a los trabajadores. Ante esto los trabajadores de la industria hemos hecho una alianza nacional Antracem con el fin de realizar actividades a nivel nacional para revertir esta situación; el sábado 23 de junio marchamos hacia la vicepresidencia de la republica para denunciar esta situación y en razón de alcanzar nuestros objetivos no descartamos acciones más contundentes”.

Jaime

viernes, 14 de octubre de 2011

América Latina: del "blindaje" al "defol"


PO 1198 13/10/2011 Internacionales

Crisis mundial

América Latina: del "blindaje" al "defol"

Petrobras ha decidido desligarse de Edesur, donde tiene una participación del 25%. La otra eléctrica, Edenor, podría caer en ‘defol’ de su deuda en dólares. Los bonos de Edenor han perdido 17,1% en un mes; la empresa cuenta con una deuda de 325.000 millones de dólares.
El caso de Edenor y Edesur ilustra el impacto de la crisis mundial en otras grandes compañías que podrían quedar al borde del default. Por ejemplo, Cemex en México, Marfrig, Hypermarcas y Fibria en Brasil.
En el caso de las brasileñas, “la deuda externa del sector privado del país se infló a 156.000 millones de dólares en el segundo trimestre del año, desde los 97.000 millones de dólares en 2008”; la deuda se multiplica cuando se considera la devaluación del 16% sufrida por el real de Brasil. Marfrig Alimentos, una productora de carne, tiene 70% de su deuda líquida en dólares y cerca de 40% de la cadena productiva también vinculada a esta moneda. Los bonos que vencen en 2018 cotizan a 59,89 centavos de dólar, un nivel de “alta probabilidad” de ‘defol’, según la agencia Bloomberg.
La deuda de la mayor productora mundial de celulosa, la papelera Fibria, aumentó en alrededor de 2.200 millones de reales (1.200 millones de dólares).
Una situación similar atraviesa la mexicana Cemex, que tiene deudas por 17.300 millones de dólares. La devaluación del peso mexicano golpeó fuerte, porque el pulpo tiene en dólares el 74% de esa deuda denominada. En 2009, la empresa evitó ‘raspando’ el ‘defol’, pero ahora tiene que cumplir con la deuda que fuera reestructurada en aquella ocasión.
La peligrosa situación financiera de Cemex se confirmó cuando los costos de financiamiento de la cementera alcanzaron un nivel récord la semana pasada, en medio de los crecientes temores de los inversionistas de que el pulpo sea incapaz de cumplir los términos del acuerdo financiero de 15.000 millones de dólares, que le ayudó a evitar el default en 2009. Los intereses de los bonos a 2020 alcanzaron el 5 de octubre 19,51%. Las acciones de la compañía han caído 69,36% en lo que va del año.
Este es el ‘blindaje’ que protege al capital ‘nacional’ en América Latina.

Virginia Katz

domingo, 28 de agosto de 2011

Cemex no es la excepción: la política antiobrera del gobierno

Prensa Opción Obrera 21 Junio - Julio - Agosto 2011

Cemex no es la excepción: la política antiobrera del gobierno

Tras 3 años de estatizada, los trabajadores tienen ese mismo tiempo con el convenio colectivo vencido y no se vislumbra reconocimiento por parte de la empresa para discutir un proyecto con los trabajadores. El acoso laboral se agudiza contra 30 compañeros entre todas las empresas cementeras, con violación del fuero sindical. La empresa los tiene  suspendidos por representar a los trabajadores y reclamar sobre los problemas laborales.

¿De quién es la culpa? Veamos cómo va la conducción de la empresa por parte de estos incapaces. La capacidad de producción de las plantas es de 10 millones de toneladas, se producen 7 millones.

En Pertigalete, la planta de mayor producción, tiene centenares de trabajadores tercerizados. En la producción de concreto la capacidad de la planta de Pertigalete es de 400 m3 y se producen 70 m3, las unidades de transporte para este menester son de 22 y solo 4 están operativas. La capacidad instalada de esta planta de Pertigalete es de 2.700  millones de toneladas, para responder a la producción de 150.000 viviendas se necesitan 2 millones de toneladas.

Antes las roscas privadas y monopólicas exportaban el 70%, hoy las mafias están en la distribución del cemento. Es importante tener las listas de a quienes se les entrega este cemento, las cantidades, su almacenamiento y su venta. Se tiene que democratizar su venta hasta asegurarse que le llegue a los usuarios y a precios no especulativos. La misma asociación de trabajadores de la industria del cemento debe imponer su control desde su extracción hasta su utilización final.

CONTROL OBRERO AUTÉNTICO DESDE LA EXPLOTACION DE LA MATERIA PRIMA HASTA SU MERCADO FINAL

FUERA LA BUROCRACIA DE LA DIRECCION DE LAS EMPRESAS CEMENTERAS.

lunes, 20 de junio de 2011

Solidaridad con los trabajadores de la nacionalizada Cemex

Prensa Opción Obrera 20 - Abril - Mayo 2011

Solidaridad con los trabajadores de la nacionalizada Cemex

Los trabajadores de la antigua Cemex están atravesando por una situación desesperante, pues si hace tres años atrás luchaban contra los patronos Mexicanos combatiendo la tercerización, ahora que volvió a manos del Estado venezolano, tienen que luchar contra el trabajo precario.

Desde el año 2008 esta empresa fue renacionalizada, desde entonces la gerencia  y el gobierno se niegan rotundamente a sentarse a discutir una nueva convención colectiva; e invertir en el mantenimiento de las líneas de producción, en la compra herramientas, maquinarias y equipos e implementos de seguridad. Como consecuencia de lo anterior se ha incrementado la accidentabilidad en más del 158% debido al deterioro de las condiciones del medio ambiente de trabajo.

De tercerizados a precarizados

La posición asumida por el gobierno y la gerencia no es casual ni fortuita, tienen el claro objetivo de ahorrar costos y para lograrlo aplican la fórmula que viene aplicando en todas la empresas que sean nacionalizados, está fórmula no es otra que la del  trabajo precario.

Es pocas palabras, a ellos no les importa para nada que los trabajadores obtengan beneficios económicos, ni sociales, no les importa que la inflación acumulada desde el 2008 hasta la fecha se haya tragado el salario disminuyendo el poder adquisitivo de todos los que laboran en esa planta.

Para ellos, da igual la cantidad de trabajadores que puedan resultar ser víctimas de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales como consecuencia de no invertir en el mantenimiento de las líneas de producción, herramientas, maquinaria nueva y equipos e implementos de seguridad.

Por poner un ejemplo, si antes de la renacionalización existían dentro de esta empresa 600 trabajadores vilmente explotados y perjudicados con las políticas de tercerización que aplicaban los mexicanos, ahora que ésta es retomada por el Estado venezolano, están absolutamente todos los trabajadores de esta industria sometidos al trabajo precario.

Vale aclarar que no es que los trabajadores estaban mejor cuando la empresa la manejaban los mexicanos, sino que la empresa ahora la administra un Estado cuya estructura organizativa y funcional toda sigue siendo capitalista, allí radica el problema.

Ni por los de la trasnacional mexicana, ni por los burócratas del gobierno venezolano.
Control Obrero Ya

Los dos cambios de patronos que han experimentado los trabajadores de Cemex representan la mejor evidencia que ni el capital privado ni el Estado capitalista resuelven el problema de la explotación  Para la dirección, la administración, la comercialización y la producción se hace necesario el control obrero y en consecuencia las siguientes deben ser sus premisas iniciales:
  1. La elección por parte de los trabajadores mediante el voto directo, secreto y universal de la presidencia; gerentes general, administrativo, o de producción; supervisores y capataces por cada área, línea de producción, talleres, oficinas, departamentos o secciones entre otros, revocables a solicitud de la asamblea de trabajadores
  2. Realizar una exhaustiva y detallada auditoría de los libros de la empresa, donde se haga de conocimiento público os ingresos y  egresos efectuados.
  3. Revisar y controlar los inventarios en los almacenes.
  4. Determinar y planificar priorizando en función de la inversión, el mantenimiento, la producción y la distribución bajo planes de trabajo preparados por la dirección y aprobados por los propios trabajadores.
  5. El control obrero decidirá en todos los aspectos administrativos que impliquen inversión de recursos humanos y financieros en provecho de la empresa.
  6. Del mismo modo, el control obrero establecerá las políticas de comercialización de la producción de forma que se garantice prioridad en el despacho para la construcción de viviendas de interés social