Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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domingo, 26 de junio de 2016

El diálogo


El diálogo
Como conclusión de un intento iniciado hace 17 años












El revocatorio con intromisión de la OEA, el PSOE español y el Papa Francisco, sería un golpe de estado palaciego. Lo revocadores son golpistas, “guarimberos” y no lo hacen por la democracia como tampoco Maduro responde democráticamente, ya que actúa desesperadamente con medidas arbitrarias y que, cada vez más, empeoran la economía del país

El problema real es la situación catastrófica del país, el hambre, las carencias de todo tipo alimentos, a eso hay que darle respuestas. Hay dos tipos de respuestas, la primera tiene dos variantes la del gobierno y la de la MUD, para ambos la crisis la pagan los trabajadores y la segunda es por parte de los trabajadores.

Entre revocatorio y OEA te veas

John Kerry, el Secretario de Estado de EEUU, reculó tras el intento de Almagro, la OEA y una intervención en Venezuela contra al gobierno de Maduro, Kerry se dio cuenta que se desataría un crisis política, de tal magnitud que desbordaría los “canales institucionales”, por ahora es mejor para ellos, seguir conteniendo las masas depauperadas, no se puede cambiar de jinete sobre un caballo pasando un rio caudaloso, en otras palabras en medio del hambre y las necesidades de los venezolanos, seria inminente una explosión social. “La masa no está para bollos”, los militares tampoco muestran homogeneidad, como por ejemplo, las declaraciones de Alcalá Cordones, general retirado expresando su desacuerdo con el gobierno de Maduro, hasta las tropas que serian las convocadas para reprimir también están padeciendo la hambruna de sus familias, las carencias de bienes, medicinas, transporte, no extrañaría su descontento con el mando.

El problema mayor para el gobierno norteamericano, vendría con una intervención de la OEA que hubiese agudizado la crisis y desbordado la situación, Ramos Allup pasa a ser un estorbo en ese sentido, personaje que con sus diatribas le hace comparsa a las de Maduro, ambos están despistados, fatalmente estos son los máximos representantes del gobierno venezolano.

Eso representa “El Diálogo”, un acuerdo entre ellos para salvar el país y mantener la explotación de los trabajadores. Es un triunfo para los gringos que hasta el PCV aprueba, como parte integrante del chavismo.

Sin embargo la ineptitud de la derecha y el fracaso económico del gobierno conduce a una explosión social, que pudiera desembocar en una verdadera crisis revolucionaria. Los saqueos a camiones y establecimientos comerciales van proliferando, ya hubo un ensayo con el Cumanazo, el gobierno respondió con represión con saldo de un muerto y más de 400 detenidos, aun así no puede contener la desesperación en conseguir alimentos. El temor para los cautelosos gringos y todos sus títeres es que el país avance hacia una rebelión popular que pueda arrasar cualquier vestigio de legalidad política y jurídica burguesa.

Los chupamedias del gobierno hacen eco de que las protestas no son espontaneas sino fomentadas por la derecha opositora, la cual si bien saca provecho ante una izquierda inerme ante la catástrofe social no lo hace como eje político porque ellos tampoco tienen respuestas ante las penurias de las masas.

El último recurso del gobierno son los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) para entregar bolsas de comidas, serían otro paño tibio que a no dudar terminará tras su fracaso, en un mayor rechazo al gobierno, ya se negocian esos productos a precios especulativos por parte de quienes distribuyen esos enseres.

La gran estafa en nombre del socialismo

El chavismo siempre ha defendido al capitalismo, un capitalismo con rostro humano como dijo el comandante Chávez en sus comienzos políticos, que no fue más que un deseo, porque es imposible, el capitalismo en esta época y en el mundo no solo es superfluo sino es dañino, es criminal y peor aún, si lo disfrazan de socialismo con el mote que sea, del siglo XXI o bolivariano

El dilema es entre un capitalismo con una representación política de la derecha tradicional y una alianza cívico-militar que pretendió re-arreglar el capitalismo en Venezuela con nuevos administradores, cuyo sostén popular fue darles unas migajas a los sectores de menores ingresos, mientras ellos se apoltronaban en sus lugares.

Nunca plantearon realmente nada referido al socialismo, primero la lucha es por un salario que cubra las necesidades básicas, mejore las condiciones de trabajo y el pleno empleo. A pecios reales, el miserable salario mínimo, desde 1999 se amplió, lo que significó que el salario real promedio y necesario para que cubriera la cesta básica se fue hundiendo.

Y segundo, como primer paso hacia el socialismo, es un gobierno de los trabajadores, condición sine qua non para emprenderlo. Por el contrario, desde su origen el chavismo partió de los estratos de la pequeña burguesía o clase media militar o civil, con aspiraciones a una tajada del reparto capitalista, luego, es imposible de despojarse de lo apropiado y asignar un salario que cubra las necesidades básicas de los trabajadores.

A nivel de Latinoamérica comencemos por lo último, el celebrado “triunfo” en la OEA, veamos país por país, cuanto es el salario mínimo en dólares y cuál sería el mínimo para cubrir sus necesidades básicas, para todos rige absolutamente la producción capitalista, todos son explotadores y ni por asomo plantean nada diferente, por último si la OEA es lo que dicen que es, deben destruirla, pero solo son discursos para la galería.

Que tiene que ver socialismo con acuerdos entre las rapaces burguesías latinoamericanas. Allí no están representados los trabajadores, Bernando Alvarez, “nuestro” sempiterno embajador proviene del riñón de la rancia oligarquía caroreña. Así mismo es, por ejemplo la representación del “Socialismo Ciudadano” de Ecuador o el plurinacional de Bolivia. Las consignas enarboladas en la década de los 60, del siglo pasado “Liberación Nacional” y “Reforma Agraria” o ahora la supuesta Soberanía del país, que deberían expresarse a través de la autonomía económica quedaron para la historia, por lo menos por ahora.

El temor al desborde del control gubernamental, se centra en detener una tendencia de los trabajadores como alternativa, asumiendo una respuesta autónoma. La Unete, las federaciones combativas, los sindicatos pueden asumir las consignas para evitar que la crisis la sigan pagando los trabajadores y las comunidades de menores recursos que se les deterioran los servicios cada vez más, mientras que la deberían pagar los capitalistas, que son los que la crearon. Es necesario con ese objetivo, convocar a un congreso de trabajadores en lucha y elaborar la plataforma que exprese esa alternativa.


José Capitán

viernes, 3 de junio de 2016

Entre el golpe de la OEA y el autogolpe de Maduro


Entre el golpe de la OEA y el autogolpe de Maduro
Más que nunca, que intervengan los trabajadores


La crisis de poder venezolana atraviesa una nueva escalada. La OEA, ese “ministerio de colonias” según lo definiera justamente el Che Guevara, resolvió “invocar la Carta Democrática”. Se trata de una presión internacional para el apartamiento del gobierno electo -o sea golpismo revestido de “democracia”.

En respuesta a la “invocación” de la OEA, Nicolás Maduro anunció “que demandará a la directiva de la Asamblea Nacional (AN) por usurpar funciones exclusivas del presidente” (www.telesurtv.net). A nadie escapa que este juicio, bajo el control de un Tribunal Supremo que responde directamente al Ejecutivo, apunta al cierre o la disolución del Parlamento, cuya mayoría está en manos de la derecha.

Esto viene precedido por el desconocimiento de Maduro sobre las firmas reunidas por la oposición para convocar al referéndum revocatorio. En el pasado, Chávez había admitido otras iniciativas de referéndum y salió a desafiar a la derecha en ese terreno. Maduro ahora no lo hace porque sería derrotado categóricamente. El jefe de Gobierno dice que la Asamblea Nacional es oligárquica y burguesa, y por eso desconoce las firmas. Es el reconocimiento, por parte del mismo riñón del régimen, que la constitución chavista no era ni es la base para ninguna construcción socialista. Por otra parte, es la confesión de que el chavismo no puede gobernar sobre la base de su propia constitución. La violación que hace de ella es para reforzar un “bonapartismo en descomposición” que se aferra al poder para cumplir una misión que nada tiene de “popular”. En efecto, el gobierno de Maduro pilotea un brutal ajuste contra las masas, que sufren padecimientos insoportables; en Venezuela se observan retrocesos civilizatorios a escala de la salud pública, la provisión de alimentos, y, en definitiva, una aguda descomposición social. El “Estado de excepción” dictado hace 15 días buscó, antes que esta ofensiva contra el Parlamento, reforzar el poder represivo y de arbitraje de la camarilla madurista. Su disgregación, sin embargo, no ha cesado un curso imparable: la vieja guardia de militares chavistas se pronunció públicamente por la caída inmediata del gobierno. El Mayor General retirado Cliver Alcala dijo que “necesitamos destituir al presidente Maduro este año para conectar de nuevo con la gente” (The Wall Street Journal, 31/5), mientras que otro grupo de “héroes del 4 de febrero” (por el levantamiento contra Carlos Andrés Pérez en 1992) firmó un duro texto contra el mandatario, bajo el liderazgo del ex gobernador Porras.

La invocación de la “Carta Democrática” de la OEA llega tras sucesivos fracasos de “mediación” internacional. El último se dio el pasado fin de semana, cuando funcionarios del gobierno y dirigentes de la derecha proimperialista tuvieron encuentros en Dominicana con Rodríguez Zapatero, ex presidente del Estado Español, país que se encuentra a la vanguardia de los lobbys destituyentes en América Latina. Las declaraciones posteriores sugerían un nuevo empantanamiento. La “transición ordenada” se constituyó en obsesión para Obama, el Papa y sus “amigos” venezolanos, asustados por una intervención popular “descontrolada” cuyas consecuencias barrerían también con ellos. La hipocresía de la OEA busca esconder las maniobras que agrupan al imperialismo y sus principales aliados en América -como el gobierno argentino-. Quieren sacarse de encima a Maduro, pilotear mediante la derecha de la MUD el ajuste, y ejecutar un rescate de gran alcance respecto de la economía venezolana -reestructuración de deuda y del negocio petrolero.

Por una salida obrera

La dinámica de los desplazamientos políticos en América Latina está dictada por la envergadura de la bancarrota capitalista mundial y su impacto en América Latina que viene provocando la fractura, el derrumbe de sus economías y de sus regímenes políticos.

Los “nacionales y populares” que persisten en el poder descargan el peso de la crisis sobre los trabajadores, desde Tierra del Fuego hasta Caracas. Al mismo tiempo, las “alternativas” derechistas para reemplazarlos pretenden pilotear ese ajuste en sus términos. La independencia política de los trabajadores es irremplazable. En Venezuela es necesario impulsar la convocatoria de un Congreso que discuta una salida obrera independiente frente a la crisis y pugnar por una asamblea constituyente dirigida por un gobierno de trabajadores, que reorganice el país sobre nuevas bases.

Alejandro Lipco Partido Obrero Argentina