LA RESPUESTA PARA IMPEDIR
CUALQUIER GOLPE DE ESTADO ES EL GOBIERNO OBRERO Y POPULAR
Las bases chavistas han sido convocadas a las calles
ante un supuesto golpe de estado que daría la derecha en la fecha en que la
CRBV establece debería juramentarse Chavez como presidente ante la Asamblea
Nacional. El vicepresidente Maduro ha informado que Chavez le ha indicado que
por su delicada condición de salud no podrá hacer acto de presencia. Como
resultado la derecha le exige a Diosdado Cabello que asuma él porque por la
CRBV le correspondería ser el presidente de la república al ser presidente de
la Asamblea Nacional.
En las calles también estarán la GNB y la PNB.
"Nosotros desde el Comando Estratégico Operacional hemos tomado medidas y
estamos dando un reforzamiento a los puestos fronterizos, implementando
patrullaje intensivo con la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia, para
llevar esa sensación de paz que requiere el pueblo venezolano", según
palabras del mayor general Wilmer Barrientos, jefe del Comando Estratégico
Operacional de la FANB (AVN 09/01/2013).
Con ese despliegue de fuerzas civiles y militares en
las calles a favor del chavismo en el gobierno y sin alguna convocatoria a
éstas por parte de la derecha o de quienes la apoyan a menos que sea a modo de
guarimbas a través de las redes sociales que tienen su origen en Miami, la
posibilidad de un golpe de estado se traduce en ruido donde los herederos del
chavismo en el gobierno enfrentan así su primera crisis política empantanados
entre la defensa a ultranza que hacen al Estado de los capitalistas y la espera
a una recuperación definitiva, aunque improbable, que le devuelva a Chavez el
poder político presencial del gobierno y por tanto de ese mismo Estado. Tanto
las propuestas del chavismo como las de la derecha lo que pretenden es sostener
la viabilidad del Estado de los capitalistas aún en presencia de la crisis
política que toma cuerpo.
El TSJ ha venido a convalidar constitucionalmente el
derecho a los herederos del chavismo en el gobierno de ejercer ellos el poder
político con una continuidad administrativa que no les transfiere el apoyo casi
plebiscitario de las grandes mayorías pobres y explotadas que éstas les han
dado a Chavez con el voto el pasado 7 de octubre.
Una encuesta de reciente data de ICS revela que 73,3%
de la población tiene sus dudas con la información oficial suministrada
respecto a la salud de Chavez y las perspectivas de su recuperación definitiva
(30,5% de la población estaría poco o nada satisfecho, otro 12,8% estaría algo
satisfecho mientras 30% lo estaría medianamente). Sin embargo “el informe de la
encuestadora señala que 68,5% de los encuestados expresó estar de acuerdo con
que se le permita al presidente Chávez cumplir con su recuperación y
juramentarse después del 10 de enero” (AVN 10/01/2013).
Las grandes mayorías explotadas y oprimidas se
encuentran ante la incertidumbre de la espera del retorno de Chavez al poder
político o el aceptar que otros en su nombre lo asuman. Mayor complicación ante
la discrepancia entre dos tendencias del chavismo en el gobierno representadas por
Maduro y una buena parte del sector civil, y la otra por Cabello y el sector
militar, este último favorecido con los resultados electorales a las
gobernaciones del pasado 16 de diciembre.
Esta incertidumbre tiene una importancia excepcional
en Venezuela, debido al carácter único del poder ejercido por Chávez. Más allá
de la obsesiva exhibición que el chavismo hace de la CRBV, el régimen chavista
se caracteriza por el poder personal, asentado en un apoyo plebiscitario de las
grandes mayorías explotadas y oprimidas a Chávez. Se trata de una capacidad de
arbitraje excepcional ante los conflictos de clases en el país. Un gobierno que
se asiente en una referencia al chavismo, sin obtener para él una demostración
de apoyo plebiscitario, no podría sustituir esa capacidad de arbitraje. Chávez
entendió esto perfectamente cuando designó a Maduro como candidato en una nueva
elección, que debía operar como un referendo popular hacia un chavismo sin
Chávez. La dirección chavista ha vacilado, sin embargo, en seguir ese rumbo y
se refugia en la expectativa de una rehabilitación, al menos parcial, de
Chávez, como consecuencia de la competencia entre Maduro y Cabello.
Hay que aprovechar los deseos de movilización de las
masas para que asuman ellos el gobierno en vez de que sirva de catarsis
colectiva pero nada cambie. La izquierda clasista debe actuar para aclararle a
las bases chavistas –que hoy en las calles se asumen de presidentes asumiendo
el legado de Chavez– que el poder político puede ser asumido en los hechos en
forma colectiva por ellos, más cuando a las condiciones de crisis política
observadas se perfilan la de la crisis económica –consecuencia de los efectos
de la bancarrota mundial del capital en el país–, que conduciría a una
indetenible devaluación del bolívar y el uso de abundantes recursos monetarios,
más de 18.000 millones de dólares para pagar deuda a los pulpos financieros
capitalistas imperiales y una cantidad tres veces mayor para que la burguesía
importe el 80% de lo que se consume en el país y la banca otra vez obtenga
mayores beneficios, en vez de ser aplicadas en desarrollo productivo nacional o
en un reforzamiento a las misiones ante el desabastecimiento y la especulación
que organiza la burguesía de los artículos de primera necesidad como el pollo,
el azúcar, el arroz y las harinas de trigo y de maíz ante la indiferencia de
los funcionarios del gobierno bolivariano.
Es el gobierno obrero y popular la salida a las
tentativas golpistas de la derecha pero también a la vacilación de la dirección
chavista en el gobierno en asumir el legado dejado por Chávez. Es el gobierno
obrero y popular la salida para poner presos a los especuladores y
acaparadores. La salida es por la izquierda pero se requiere de su unificación tras
un partido de los trabajadores para ser alternativa de poder en función de la
clase social de las mayorías explotadas y oprimidas.
QUE LA CRISIS LA RESUELVA LA UNIÓN DE LOS EXPLOTADOS Y
LOS OPRIMIDOS CON EL GOBIERNO OBRERO Y POPULAR.
QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS QUIENES HAN
SIDO LOS CAUSANTES. NO A LA DEVALUACIÓN NI AL PAGO DE LA DEUDA.
CÁRCEL A LOS ESPECULADORES Y A LOS ACAPARADORES.
POR UN FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES QUE
ORGANICE Y MOVILICE A LAS MASAS EN POS DE SU PROPIO GOBIERNO.
EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES ES EL PASO CONCRETO
PARA CONSTRUIR EL SOCIALISMO.
Opción Obrera
10/01/2013