Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 27 de diciembre de 2016

El corralito como respuesta


El corralito como respuesta
El reconocimiento oficial de la depreciación de la moneda


La perspectiva de la economía para Venezuela en el 2017 se pronostica mucho peor que en el 2016. En el transcurso de este año concluido, con los padecidos y gravísimos problemas de inflación, recesión, escasez de bienes y déficit de divisas, se agrega otro que recién comienza, el de la desvalorización de la moneda, resultante del nuevo cono monetario, donde el billete de mayor valor pasa a ser una moneda, a lo cual se agrega un nuevo rango, debutando billetes de mayor valor facial.

Nuevas monedas: 0.25 pasa a 10, 0.50 pasa a 20 y 1 pasa a 100
Nuevos Billetes: 2 pasa a 500, 5 pasa a 1000, 10 pasa a 2000, 50 pasa a 10000 y 100 pasa a 20000

Venezuela lleva tres años con caída del PIB, sobre todo en el consumo, la inversión, la manufactura y para colmo, un aumento del desempleo.

Al tener más egresos que ingresos, el gobierno cubre el déficit fiscal, con deuda del gobierno hacia el BCV, que emite dinero inorgánico, hasta que la soga se revienta, como sucedió el 11 de Diciembre, la moneda explotó, su valor facial no se correspondió mas con su valor real, se inventaron los mil y un cuentos, que todos se caen, con un simple reconocimiento de que no cabían en el bolsillo los billetes para comprar un juguete, por ejemplo, en este mes aparentemente de estrenos y regalos de fin de año.

Entre diciembre de 2012 y noviembre de 2016 la liquidez monetaria ha subido un 1125%, la base monetaria 1500% y el financiamiento monetario del Banco Central de Venezuela (BCV) hacia Pdvsa 2.104%.

Está visto que antes de la declinación significativa del precio de venta del petróleo, el gobierno se financiaba con esos ingresos provenientes de la exportación de petróleo, era tal el desorden que el presupuesto ordinario se duplicaba con los ingresos extraordinarios debido al elevado precio de venta del barril, muy por encima del fijado en el presupuesto. Era un presupuesto paralelo y libre de las rígidas y burocráticas ataduras de la ley de presupuesto. Así mismo crecía la deuda externa, soportada en los activos venezolanos

En este sentido el gobierno no se diferenció de los anteriores, transfiriendo la renta petrolera para parasitar la economía, inclusive se degeneró aun más producto de más de 10 años de precios altos del barril, lo peculiar fue entregar ese excedente a la burguesía tanto extranjera como nacional, via, sobre todo con las importaciones, mediante privilegios en el control de cambio, además de subsidios, pero abandonando las inversiones productivas, tanto en industria fabril como en el agro. Una parte para contener a las masas fue utilizar una parte para darle gastos asistencialistas.

Para el año 2009 ya hubo un indicador donde Chávez tomo medidas bastante neoliberales para reconducir (ajustar) el presupuesto, aumento del IVA, ayuda (dinero) a los empresarios, pero el precio momentáneamente se recuperó para comenzar a caer definitivamente en el 2013, estas cifras son importantes porque son indicadoras, donde el gobierno paso de financiarse del producto de las exportaciones petroleras a financiarse con emisión de moneda por parte del BCV, la política fiscal paso a soportarse en la expansión de la base monetaria, emisión de dinero sin ningún sustento, esa es la base real

Las salidas por parte del gobierno fueron descargar una crisis de enormes dimensiones sobre las espaldas obreras, con la violación de los compromisos de los convenios colectivos, y, aún así, no se pudo evitar la bancarrota económica por la fuga de capitales y el carácter inviable de la política de hiperendeudamiento, ya el canje de bonos PDVSA, acordado el mes pasado, añadió mil millones de dólares más a pagar en el 2020
El efectivo o circulante, asi como los salarios demuestran la inflación, pero no la producen, fundamentalmente es la emisión de dinero inorgánico, la base monetaria en la calle, circulando o a través de la banca electrónica, es impotente ante una demanda insatisfecha por la oferta que escasea, y por otro lado, en la avidez en comprar otra moneda para evitar el daño por la desvalorización del bolívar, esto como protección adicional. Así también, fue recurrente el aumento del salario mínimo, que solo demuestra la baja cada vez mas del poder adquisitivo.

El aumento de la base monetaria va de la mano con el aumento del índice de precios, por otro lado también en aumento va el tipo de cambio bolívar-dólar. Es indispensable entender que la inflación es decir el colapso de la economía, proviene de emisión de dinero sin sustento, con producción nacional y divisas insuficientes esto es la causa primaria fundamental de la crisis que nos lleva a perder valor la moneda, no es el decreto cambiario nro 8 de Colombia, eso si bien es cierto, es también ridículo por lo absurdo.

Inclusive es algo tan cotidiano, como cuando los venezolanos íbamos a Colombia hace unos cuantos años con nuestro bolívar verdaderamente fuerte a pagar el cambio a 16 pesos por bolívar.

Es bueno aclarar lo absurdo de ese cambio que se utiliza para desviar el origen y la culpabilidad del desastre, en todo caso, su efectividad es producto del reconocimiento de nuestra moneda, a un cambio determinado y privilegiado, ante el gobierno colombiano, y seguirá existiendo mientras haya cambio oficial y mercado negro. La magnitud de este agujero negro, es desconocida, en tanto el gobierno tenga una diplomacia secreta para el pueblo, y libre con los capitalistas con que mantiene relaciones económicas.

Sí la relación bolívar-dólar paralelo es a 3000bs por dólar, como cambio real y el del peso-dólar a 3000 pesos por dólar como cambio oficial, entonces en la frontera se cambiaría un bolívar por un peso, ellos tomarían ese bolívar y se irían raudos a Bogotá a cambiar ese bolívar al cambio oficial convenido en las relaciones bilaterales, luego ese bolívar regresaría a Venezuela, oficialmente pagando al cambio aceptado por el gobierno. Así es y si no es es así, Bogotá se llenaría de bolívares inservibles, disminuirían sus dólares y la mamá de Tarzán le reconocería esos bolívares, es otras palabras se descapitalizaría el banco, regalando esos pesos, al cambiar por una moneda que no tiene valor, pero como corresponde cumplir, Venezuela, debe reconocer y pagar sus acuerdos bilaterales.

Si seguimos el cuento, el gobierno venezolano tanto con Colombia, como con todas sus transacciones internacionales, como por ejemplo con líneas aéreas, telecomunicaciones, las empresas extranjeras, etc., tiene que pagar sus intercambios, como paga religiosa y rigurosamente su deuda externa.

Algo adicional que no informa el gobierno venezolano, ellos sí son los que regalan los dólares y se descapitalizan, pero no importa. Dándoselos a 673Bs/$ a la burguesía importadora y parásita la cual no se publica y no sabemos quiénes son, ni cuanto son los montos aprobados para esos privilegiados.

Antes del control de cambio, por un lado una reguera de fuga de capitales vía dólares para el exterior, también por ejemplo, las empresas automotrices ensambladoras establecidas en el país, traían sus autopartes (CKD) financiadas por ellos mismos, por supuesto luego había repatriación de capitales, pero Chávez decidió reconocerles dólares preferenciales lo cual fue mejor negocio para las transnacionales, traer todo antes que sustituir importaciones, ese fue el Gran Agujero Negro, que desmanteló la incipiente industria nacional, si podemos llamarla así. De igual forma pasó con todo lo demás hasta con las empresas nacionales donde salió más barato, importar que producir acá, hasta que se acabó el maná.

Peor aún, producto del escaso valor del bolívar, tanto que se apreció el circulante que andaba en la calle, y hacía falta para las bóvedas de los bancos, debido a la inflación tan alta, que provocó una corrida bancaria producto del aumento salarial y de la cesta ticket por decreto, el pago de las utilidades y los precios por las nubes, se vaciaron los bancos, a la par que la moneda de mayor denominación no representaba el valor de un insignificante caramelo, por otra parte hasta los comerciantes chinos pasaron a ser bancos improvisados suministrando efectivo y ganando por la intermediación un interés, y los mismos banqueros, no es de descartar tomaron los bolívares para comprar bonos convertibles en dólares que el mismo gobierno emitía. Cuando reventó la crisis con las bóvedas de los bancos vacías, Maduro salió intempestivamente a confiscarnos el salario, estableció un corralito financiero para salvar a la banca, de su falta de dinero, y que se avizora un 2017 aun peor, producto de los vencimientos de deuda externa. Quizás haga una nacionalización de la banca, pero para salvar la quiebra de la banca privada, o mejor dicho para que esa quiebra la paguemos nosotros los trabajadores.

Apenas Maduro restituyo, el billete de 100 el sábado 17 diciembre, el día siguiente, el domingo, los precios se dispararon, sin duda el mayor aumento en el año, producto de una gran demanda, natural de la época decembrina y la escasez de mercancía, por falta de producción y de importación, todos los demás subterfugios para evadir las culpas y justificar la situación son aleatorios.

Como conclusión, ahora que no se acabo la renta petrolera, algo que no está desechada ni se debe desechar, sino que disminuyó el precio del barril de petróleo, significativa y persistentemente, por lo que la renta es baja. Venezuela es un país muy rico y con muchos recursos económicos pasivos por la ineptitud que llevo al colapso de la economía, para responder ante la catástrofe económica, es necesario nacionalizar el comercio exterior y la banca para ponerlos a funcionar en razón de las necesidades de la mayoría del país y para que funciones esto, solo se puede garantizar con el control de los trabajadores de esa nacionalizaciones. A la par, se debe dejar de pagar la deuda, para invertir en el país, y también se requiere el aumento general de los salarios como algo impostergable, tanto como ellos ven el pago de deuda como algo impostergable. No podemos seguir pagando con nuestro sacrificio una crisis que no la originamos. Que la paguen quienes la causaron.

La posición de los economistas de la derecha plantea solventar el déficit fiscal con reducción del gasto público y el aumento de impuestos a través de una reforma impositiva, y estimular el acceso al país de los mercados externos de capitales, para obtener financiamiento internacional, nada menos lo que se viene, que sin duda conduciría a resistencia mayor, que quizás si este gobierno se salva de una poblada que se lo lleve por delante, el próximo tendría todos los números de la rifa.

José Capitán

lunes, 19 de diciembre de 2016

Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 2


Una semana plena de realismo mágico
Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 2

Los saqueos desde el viernes 16 afectaron el 90%
de los comercios de Ciudad Bolívar
Lejos de una estatización de la banca, lo que se plantea el gobierno bolivariano de Maduro es su rescate en función del retorno de los capitales que se encuentran en el efectivo acaparado por muchos venezolanos el cual es mantenido como garantía de supervivencia a la fuerte crisis económica que vive el país.

Se sigue pretendiendo que el dinero nuevo circule solamente en la medida que todos los posibles billetes de 100 Bs ingresen antes a una cuenta bancaria de la que sólo podrán retirar lo máximo acordado entre los bancos y el ejecutivo nacional. En contrapartida el ejecutivo nacional dispondrá de una fuente clara sobre la cual pedir prestado en colocaciones de bonos de la república o letras del tesoro en bolívares para cubrir necesidades extraordinarias en el sostenimiento del Estado si como se prevé para 2017 todo el flujo de divisas provenientes de la factura petrolera se destine para el pago de deuda externa en abril, en peores condiciones de las que se pagaron por menos de la mitad de ellas durante octubre y noviembre del 2016.

Se acabaron las 72 horas y nos metieron en un corralito financiero nuestros salarios
La medida difundida por Maduro el domingo 11/12/2016 de eliminar el billete de 100 Bs se concretó el jueves 15 de diciembre sin disponer de dinero en efectivo de reemplazo. Empleados y obreros todos, solo nominalmente cobraron ese día jueves ya que no hubo billetes ni monedas en circulación. La posibilidad de hacer uso electrónico del salario resultó a medias, pues el viernes 16, como ya había pasado el 2 de diciembre, los puntos de venta de la red funcionaron de manera intermitente. Toda la banca entonces terminó siendo un sistema confiscador de los salarios de los trabajadores.

¿Qué se encuentra detrás de la medida tomada por Maduro?
La costumbre generalizada entre la población venezolana es la de adquirir sus alimentos y bienes en efectivo, 40% de ella no tiene ni una simple cuenta de ahorros. ¿Para qué tenerla en una economía que no garantiza los precios de los bienes y alimentos, sean estos regulados o no? Aun más, la aceleración que tuvo el alza indiscriminada de los precios obligó a los cuentahabientes a retirar lo limitado del retiro diario. El acaparamiento del efectivo se convirtió así en una garantía de sobrevivir a la crisis de la economía nacional, inclusive los comerciantes preferían quedarse con el efectivo para pagar rápido a sus proveedores y estos a los mayoristas. La banca no garantizaba en absoluto esto al limitar el retiro de efectivo de las cuentas.

Mientras se ejecutaba por los ahorristas una corrida generalizada de todos los bancos del país, públicos o privados, la banca respondía con un corralito financiero a las cuentas con disponibilidad monetaria. El primer objetivo de la medida de Maduro estuvo entonces en correr en auxilio de la banca pública y privada, pero a la par buscando un beneficio ulterior en este esquema de economía en bancarrota. El auxilio a la banca devino en autorizarles a restringir fuertes montos de dinero en efectivo a los ahorristas dándole así vida a un corralito financiero temporal.

Evidentemente el corralito financiero venezolano está muy lejos de adquirir la magnitud del que vivió Argentina, sin embargo sus motivaciones tienden a tener semejanza en Venezuela. En ambos casos significó un problema de convertibilidad del dólar, en el caso argentino porque era inviable el 1 a 1 y en el nuestro porque resultaba inviable un paralelo hiper-inflacionado y totalmente fuera de control.

Otra semejanza está en los niveles de zozobra que genera en la población. En Argentina en 2001 condujo al argentinazo y la crisis política con la huida del presidente De La Rúa. En Venezuela se demostraba con las largas colas de ahorristas a regañadientes frente a los bancos en las 72 horas acordadas, y a partir del viernes multitudes frente a las sedes del BCV de Maracaibo y Puerto Ordaz. La perspectiva de disponer de efectivo sin valor, por lo complicado en llevarlo a depositar en Caracas, generó toda una ola de saqueos y manifestaciones desde el viernes 16 de diciembre, las más graves en el estado Bolívar afectando el 90% de los comercios de Ciudad Bolívar, su capital.

Salvado el escollo de la corrida bancaria generalizada, correspondería para el gobierno bolivariano estabilizar las cuentas de sus afiliados y cuantificar la disponibilidad efectiva que podría tener la banca para prestarle al ejecutivo nacional en bonos o letras del tesoro en momentos de necesidad financiera. Durante el lapso de 72 horas el BCV informó del retorno de casi 5.000 millones de bolívares a la banca [Nota aclaratoria de Opción Obrera, ver al final del documento], importante monto aunque muy lejos de los 300.000 millones de bolívares que estimaba serían captados.

Mientras 40% de los venezolanos activos manejen efectivo a montón y no dispongan de una cuenta bancaria que lo movilice, la banca nacional no podría prestar todo lo que la masa monetaria según el BCV indique. Captar en depósitos bancarios todo ese dinero en manos de los venezolanos fue en esencia la medida de desvalorizar comercialmente el billete de 100 Bs en un plazo de 72 horas, y luego en 5 días continuos dar garantía de igual modo a través del BCV a quien no pudo hacerlo directamente en su banco.

Cuando Maduro habla de billetes de 100 Bs en poder de mafias en realidad está hablando de que quien lo tenga lo declare de tal y se sujete a condiciones de ley que permita hacerle seguimiento y control. El funcionamiento bancario así esperado se limitaría, de aquí en adelante, a depósitos en monto relativamente bajos de efectivo a una cuenta, y si el mismo representase uno mayor hacerlo pasar por el impuesto de ley que correspondería por fortunas no declaradas.

Tales criterios esbozados en el párrafo anterior fueron los mismos con que Narendra Moodi, como primer ministro de la India, se basó para desmonetizar los billetes de 500 y 1.000 rupias. India sin embargo no es Venezuela, el 99% de las transacciones comerciales y financieras se hacía con efectivo, o sea, “cash”, y el procedimiento de desmonetización comenzó el 8 de noviembre para culminar el 31 de diciembre. Lo importante para que los hindúes puedan disponer el canje de su efectivo por otro con nuevos billetes es que antes deben retratarse ante su SUDEBAN (y ser convencidos de abrir una cuenta bancaria) y si el monto excede lo gravable como renta pagar ante su SENIAT por el exceso correspondiente. India en estas fechas aun no está segura de llegar al 1° de enero de 2017 en tranquilidad.

Maduro aprende rápido de la guerra global contra el dinero en efectivo
India en cualquier caso no es el primero de los países que plantea reducir al máximo el efectivo en manos de sus ciudadanos. La UE anda en búsqueda del acuerdo global de sus países de eliminar el billete de 500 euros, como del mismo modo Australia con su billete de 100 dólares australianos. La UE, además, ha puesto restricciones para la compra de bienes con efectivo hasta por 1.000 euros en Francia e Italia. En el Reino Unido compras en efectivo por 15.000 libras deben ser declaradas ante su SENIAT, y en USA las de 10.000 dólares al suyo. Esos, sin embargo, son problemas menores. La guerra al dinero en efectivo, que viene tomando cada vez más espacio en los bancos centrales más importantes del planeta, está estimulada por la necesidad de proteger los bancos cada vez más grandes de aquellos  "demasiado grandes para ir a la quiebra", donde estos últimos tampoco están exentos de ser rescatados, y por la capacidad de los gobiernos para controlar e incluso utilizar legalmente la riqueza privada de los ciudadanos (caso extremo de la banca de Chipre en 2015 donde los ahorristas tuvieron que poner de sus ahorros para rescatarlos).

El acaparamiento de dinero en efectivo pretende liberarse de cualquier apetito gubernamental. Al depositarlo en la banca no hay tal garantía y se somete al riesgo de confiscación. El advenimiento de tasas de interés cero o negativas (no es el caso de Venezuela aun) ha reducido el interés por el ahorro bancario, y más bien, ha generado en su lugar un impuesto a los mismos. En un entorno de tasas bajas o negativas, o de alta inflación, los que tienen dinero en efectivo tienen poco o ningún incentivo financiero para guardarlo en los bancos. El acaparamiento del efectivo es entonces la alternativa lógica. En términos económicos, el efectivo acumulado se convierte en dinero muerto. Fuera del sistema no aporta nada a la actividad económica. Específicamente, desinfla la velocidad de la circulación monetaria, un elemento vital del crecimiento económico. Si combinamos el retiro masivo de efectivo de las cuentas bancarias y el incremento en la tasa de morosidad de los créditos bancarios (en especial de las tarjetas de crédito), la perspectiva resulta en un sistema bancario técnicamente insolvente, y lo conducirá a una escasez de capital potencialmente fatal. Esta perspectiva generalizada para la banca financiera mundial la está también para Venezuela.

¡Y llegó el Comandante y mandó a parar!
La inestabilidad y los inicios de una explosión social obligaron a Maduro a recular y suspender la desmonetización del billete de 100 Bs hasta el 2 de enero de 2017, conjuntamente con mantener las fronteras con Brasil y Colombia cerradas hasta esa fecha.

La frase “calladito, más bonito”, le hubiera caído como anillo al dedo si toda las implicancias de su decreto del domingo 11 las hubiera asumido cuando hubiesen en realidad llegado los billetes del nuevo cono monetario el 15 o después. . Con todo, ninguno de nuestros análisis antes expuestos pierden validez por suspender temporalmente Maduro hasta el 2 de enero lo que sigue estando en puertas para el 2017.

A menos que corra a raudales el dinero en efectivo en billetes de 100 Bs luego de este domingo 18 de diciembre, es muy probable que continúe el clima de inestabilidad y explosión social en las calles. El recule de Maduro ha significado adicionalmente un problema de crisis política para el gobierno. El sector militar en las gobernaciones lo han presionado en echar para atrás temporalmente con la medida sin que ello implique que se haya conjurado el espectro de una explosión social.

De algo estamos seguro, con la épica de esta semana plena de realismo mágico para seguir salvando el capital en crisis, Maduro y el gobierno bolivariano han pasado a la historia como el payaso y el circo político más grande del siglo XXI en Venezuela.

Roberto Yépez
19/12/2016

Nota Aclaratoria de Opción Obrera
Realmente lo que informó Maduro (Correo del Orinoco, 19/12/2016), no el BCV, fue de casi 5.000 millones de piezas de billetes de 100 recogidos entre el martes 13 y el sábado 17 de diciembre, ante el recule de la medida. O sea, casi 500.000 millones de bolívares se habrían captado en ese período, una cifra por demás interesante pues el monto total en billetes de 100 reportado por el BCV a finales de noviembre fue de 611.171 millones de bolívares, y uno de los temas de mafias con los cuales Maduro usó para desmonetizarlo fue que estaban en Colombia un monto cercano a los 300.000 millones de bolívares. Una de dos, o realmente el monto fuera de Venezuela jamás fue mayor de un 5% o el BCV declara menos billetes de 100 de los que realmente tenían en sus manos los venezolanos desesperados desde Santa Elena de Uairén hasta Caracas y desde Güiria hasta Castilletes que se encontraban en la imposibilidad de depositarlos o canjearlos por otros de menor denominación.

Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 1


Una semana plena de realismo mágico
Maduro y el billete de 100 Bs. Parte 1

Colas de kilómetros el viernes 16 en los alrededores
de la sede del BCV en Carmelitas, Caracas
El hecho histórico en una semana plena de tensión social
Bajo una alharaca como las que nos tiene acostumbrado, Maduro nos dijo que había que sacar de circulación el billete de 100 Bs porque la mitad de ellos estaban en Colombia provocando su escasez en las taquillas de los bancos y cajeros electrónicos. En “venganza” al manipulador dólar Cúcuta y la página web @DolarToday, “causantes” de la depreciación estruendosa del Bolívar Fuerte en apenas dos meses, excusa habitual de Maduro y el Gobierno Bolivariano ante la crisis de la economía nacional, los billetes de marras represados de forma aviesa en Colombia y hasta en Checoslovaquia, España y Alemania, a según, dejarían de tener valor al concluir el jueves 15 de diciembre. En esa cadena presidencial se nos decía que para el venezolano en su país los problemas serían menores. Maduro nos decía que su gobierno estimaba en 300.000 millones de bolívares la cantidad en billetes de 100 fuera del país, aproximadamente algo menos de la mitad del rubro 100 Bs del informe MONEDAS Y BILLETES EN CIRCULACIÓN AL CIERRE DE CADA MES (FAMILIA ACTUAL) emitido por el BCV (a noviembre de 2016 para un total de 611.171 millones de bolívares, el 77,15% de todas las denominaciones), y por lo tanto, lo restante, como circulante entre comerciantes y venezolanos de a pie.

No hay que ser muy inteligente para imaginar la planificación exhaustiva que hubiera sido necesaria para recoger 300.000 millones de bolívares en poder del público, y eso evidentemente en lo absoluto se hizo durante los 3 días habilitados para ese fin en la banca pública y privada hasta el 15 de diciembre. Al concluir la jornada Maduro ratificó que el plazo ya se había cumplido, y ahora, los que no pudieron hacer sus depósitos, deberían “acercarse” hasta una de las 30 taquillas que la sede del BCV en Caracas ha habilitado durante 5 días continuos entre el viernes 16 hasta el martes 20 de diciembre. El decreto que apareció en gaceta el lunes decía de 10 días bancarios. El malestar de mucha gente que no pudo depositar su dinero, ahora sin valor a menos que se presente ante el BCV hasta el 20, obliga a Maduro a seguir recurriendo a salidas espasmódicas con el habitual “como vaya viniendo, vamos viendo”. Que no diera fecha de cuando los nuevos billetes entrarán en circulación, y por el contrario informara que una remesa de billetes de 50 Bs sería despachada, indica en mucho el interés de hacer pasar a troche y moche los deseos del ejecutivo nacional. Para generar el “clima de confianza” con la medida confiscatoria del salario de los trabajadores el miércoles 7 de diciembre el presidente del BCV, Nelson Merentes, insistía que el nuevo cono monetario entraría en circulación el jueves 15 de diciembre. Maduro, en vez de hacerlo renunciar por su ineficiencia y el problemón en que deja a millones de venezolanos sin posibilidad de disponer de efectivo a la brevedad, lo premia con el anuncio de los billetes de 50 como si con eso Merentes hubiera salvado la patria.

Para el viernes 16 la respuesta popular comenzó a sentirse en Maracaibo, donde miles de personas exigían que la subsede del BCV allí les aceptara sus billetes. Intentos de saqueos y enfrentamientos con la policía en medio del gas del bueno se hizo sentir esa fecha e inclusive el sábado 17. En la población de El Callao, en el estado Bolívar, igual situación se presentó con varios comercios saqueados, y en Tumeremo, otra población minera 60 Km más al sur, las vías fueron bloqueadas en reclamo a mantener la vigencia del billete de 100 Bs. En muchas otras capitales de estado y poblaciones de menor importancia igual se presentaron situaciones irregulares ante la tensa situación de no poder disponer de valor en los billetes aun en poder del público. La respuesta oficial el viernes en la noche fue de incrementar en la sede caraqueña del BCV en Carmelitas las taquillas receptoras del billete de marras de 30 a 150 y trabajar las 24 horas del día durante el lapso previsto hasta el martes 20 de diciembre. Ya a partir del mediodía del viernes el ejecutivo nacional había suspendido el cobro de las tarifas de los sistemas de metros en el país así como de los transportes extraurbanos SITSSA, y también el pago de peajes. Las taquillas de los bancos, a partir del viernes 16, cambiaron su función de recibir depósitos a pagar retiros personales. Desde el momento en que el ejecutivo comenzó a pagar los aguinaldos, a mediados de noviembre, todo el sistema bancario nacional comenzó a colocar restricciones en el retiro diario de efectivo. De montos sin límites a 30.000 Bs, luego a 15.000 Bs, 10.000 Bs. El viernes 16 lo máximo a retirar fue 2.500 Bs (en billetes de baja denominación, inclusive de 5 Bs) en una semana marcada esencialmente por el depósito de dinero en las taquillas de los bancos.

Del nuevo cono monetario sólo se habla de las monedas de 100, 50, 20 y 10 Bs y del billete de 500 Bs en “algún momento” de la semana del 19 al 23 de diciembre, esto es, sin garantía alguna. Las otras denominaciones en billetes irán “apareciendo” en lo que resta de diciembre y enero. Para solventar la ausencia de efectivo con valor, Maduro precisó que ingresarían “327 millones de billetes de 50 bolívares, y en el transcurso de diciembre 65 millones de billetes de 500, ingresarán también casi 5 millones de billetes de 5 mil y casi 3 millones de billetes de 20 mil” (aporrea.org, 16/12/2016).

¿Bueno o malo?
¿La medida de Maduro, como nos ha venido insistiendo, ha tenido un efecto demoledor a las mafias del dólar paralelo en Cúcuta y Maicao, las poblaciones fronterizas colombianas donde millones de bolívares en billetes de 100 habrían quedado represados? No pareciera en primera aproximación, de igual modo que en la fronteriza Villa Pacairima en Brasil, salvo el efecto de pérdida que los comercios de esas poblaciones habrían tenido con las compras permitidas en bolívares por naturales venezolanos de los estados fronterizos de Táchira, Zulia y Bolívar en búsqueda de alimentos y bienes escasos. Si el monto que existiera en Colombia fuese realmente de 300.000 millones de bolívares, a cualquier tipo de cambio peso colombiano por bolívar, cualquier cifra cautiva por encima de 100.000 millones pesos, tan sólo en Cúcuta, habría sido de inmediato reclamo por parte del ejecutivo colombiano al gobierno venezolano, y tal reclamo aun no lo han hecho. Pretendidos analistas venezolanos para justificar la acción de Maduro, han explicado el diferencial que resultaría a favor de cualquier mafioso de casa de cambio cucuteña convirtiendo en Bogotá los bolívares a pesos colombianos y luego estos a dólares para venderlos a venezolanos necesitados por más bolívares. Si esa fuese la magnitud del negocio y de la noche a la mañana las bóvedas del banco central colombiano hubieran amanecido abarrotadas de billetes de 100 Bs sin valor el lunes 12 de diciembre por efecto del decreto, lo más seguro es que una nota de reclamo del ejecutivo colombiano habría sido entregada en forma expresa a la cancillería venezolana de ipso facto y en términos muy poco amistosos. Igual caso habría ocurrido desde el gobierno brasileño por los negocios en bolívares en Villa Pacairima.

Ahora, ¿qué tan beneficioso ha sido realmente para el país? Para podernos explicar esa respuesta y no meramente diciendo que el dólar paralelo se tasó el jueves 15 de diciembre en 2.480,52 Bs, casi 1.700 Bs menos que el domingo (4.254,11 Bs) cuando Maduro habló del decreto, necesario es evaluar el por qué de su disparada desde valores cercanos a los 1.000 Bs (valor que se mantuvo durante buena parte del año hasta comienzos de octubre) a medida que transcurría de nuevo el comercio fronterizo luego de su reapertura el pasado 13 de agosto. Fue pública y notoria la búsqueda de adquirir en Cúcuta y Maicao alimentos y otros bienes esenciales escasos en el país. La magnitud de viajantes tendió a estabilizarse en la medida que los precios comparativos resultaran menos costosos que los que ofrecían los bachaqueros en el país. La ventaja de que el bolívar pudiese ser aceptado por los comercios, otra. El cambio peso colombiano – bolívar en función del dólar paralelo a 1.000 Bs permitía al pudiente de San Cristóbal acercarse a Cúcuta un fin de semana y gastar en unos 8 o 9 productos 50.000 Bs. Para quien depende de un salario mínimo, aun si la cesta tickets se pudiese canjear en Colombia, un ingreso mensual de 90.000 Bs había que racionarlo muy bien para adquirir sólo lo importante. Con todo y el boom que se le quiso sacar, las compras en bolívares hechas en la frontera mantuvieron un perfil más bien bajo. Apenas se vio la oportunidad de importar masivamente desde Colombia productos de primera necesidad escasos: harina de maíz, arroz, harina de trigo, aceite de cocina, pasta, papel toilet, pañales, etc, y que las transacciones podían realizarse en bolívares, el precio del dólar paralelo comenzó a levantar cabeza y también la acumulación de billetes venezolanos.

La lógica del mercado condicionaría que se exigieran más bolívares por los pesos colombianos en respuesta al aumento de los precios de las mercancías para poder satisfacer una mayor demanda desde Venezuela. La permisividad por parte de los militares venezolanos para que cruzaran sacos llenos de bolívares para adquirir las mercancías sólo estuvo en la medida en que los oficiales de alto rango fueran los interesados en llevar las mercancías hasta otras ciudades del país, evidentemente a través de testaferros. Lo mismo terminó ocurriendo en la frontera con Brasil, el valor local de cambio real – bolívar venía tasado en función del dólar paralelo en ascenso. La red de distribución de mercancías brasileñas importadas, desde Villa Pacairima en la frontera junto a la población venezolana de Santa Elena de Uairén, hasta las poblaciones de los estados del sur oriente del país estaba custodiada por más de 10.000 funcionarios militares incluyendo tropa y oficiales de alto rango, y esto dicho por el propio gobernador del estado Bolívar, Rangel Gómez, nos da cuenta de la magnitud del negociado. Imaginamos que algo similar deberían haber estado haciendo Vielma Mora en Táchira y Arias Cárdenas en Zulia con importaciones similares desde Colombia. La consecuencia del disparo de la tasa del dólar paralelo de inmediato repercutió en la elevación de los precios de las mercancías en venta en Venezuela. Todos querían jugar a llenarse de bolívares para ir a Brasil o a Colombia para comprar allí lo escaso en Venezuela, traerlo para ser vendido con márgenes de ganancia especulativos y repetir el ciclo. Con el aumento de la demanda de mercancías sus precios al cambio en bolívares aumentaban. Lo que el gobierno consideró un efecto pernicioso de mafias en USA y Colombia, no fue más que la vieja ley de la oferta y la demanda cuando adicionalmente el bolívar era usado como otra mercancía intermedia en función de otro marcador referente del mercado mundial, el dólar.

El descenso abrupto del dólar paralelo por la medida espasmódica de Maduro, aunque sin llegar a valores de 1.000 Bs sólo indica la detención abrupta de mercancía no comercializable en Venezuela porque el valor de cambio usado en principio perdió valor de improviso. Bruscamente Colombia se quedó con miles de billetes de 100 Bs inservibles que en principio no pueden reingresar a Venezuela si no es de la misma forma como salieron. También significó para un nuevo sector de la burguesía venezolana que se apoyó en la casta militar bolivariana que controla la frontera, un golpe muy fuerte porque deberán conseguir otra denominación de pago que resarza lo perdido en la compra anterior, si no, la mercancía adquirida jamás será liberada desde Colombia y Brasil. Es obvio que hasta que el nuevo cono monetario venezolano no se estabilice, cualquier transferencia de efectivo a estos países quedará pendiente, pero también volverá a notarse en nuestro país niveles de escasez por productos que en cierta forma venían apareciendo por tales importaciones.

Roberto Yépez
18/12/2016

jueves, 13 de agosto de 2015

¡Es la crisis del capital, estúpido! - Venezuela y el comodity oro


Venezuela y el comodity oro
¡Es la crisis del capital, estúpido!

El oro para Venezuela es de importancia suprema, no porque tengamos una producción nacional que pueda verse afectada por la caída en su precio internacional como se viene observando en todo el año, sino porque es el 70% de las reservas internacionales que refleja el BCV –para el 11/08/2015 se ubicaban en 16.864 millones de dólares luego de haber caído a 15.391 el pasado 23 de julio de los corrientes, según registra la institución.

El valor del oro monetario en las reservas internacionales es tasado semestralmente por el BCV. Toda vez que estamos en el segundo semestre del año, la nueva valorización del oro en las reservas será la que se promedie hasta diciembre de este año. Ante la caída notable del precio del oro, Venezuela registra un valor inflado en las reservas internacionales, en otras palabras, una ficción monetaria como lo es del mismo modo el valor oficial de cambio del bolívar respecto al dólar. Para más detalles sobre la tendencia irreversible en la caída del precio del oro vean el artículo de Guido L. titulado “La resaca más larga del mundo”, publicado también en el blog.

La situación es adicionalmente tenebrosa cuando la propia OPEP registra que Venezuela ha tenido una caída en su producción de petróleo de 141.000 barriles para el segundo trimestre de este año (Petroguía 11/08/2015), y el propio presidente Maduro ha revelado que la cesta petrolera venezolana ha caído a 41 dólares por barril esta semana (Petroguía 12/08/2015). No sólo hay menos ingresos de divisas por la caída en el precio del petróleo sino que adicionalmente hay menos petróleo en oferta por la caída en la producción.

Lo del petróleo ha motivado a Maduro a buscar una reunión extraordinaria de la OPEP que incluya a Rusia, país de envergadura afectado por la caída de los precios, tal como se viene planteando cuando los miembros de la OPEP y el gobierno ruso establecieron un mecanismo de consulta que se bautizó como Diálogo Energético OPEP-Rusia que el pasado 30 de julio tuvo su cuarta reunión. Sin embargo, la reticencia a no convocarla proviene de Arabia Saudita, la que por su parte, y de manera unilateral, ha reducido su producción en 202.700 barriles diarios en julio, demostrando que su política de inundar el mercado con petróleo barato no está dando resultados. Las reservas internacionales de Arabia Saudita han venido cayendo de casi 800.000 millones de dólares hace un año a menos de 680.000 millones en mayo. Para superar la quema de las reservas, Arabia Saudita propone colocar 27.000 millones de dólares en bonos en lo que resta del año, algo de excepcional importancia para el sistema financiero mundial ávido de acumular más capital a fuerza de intereses en medio de la “resaca” (Financial Times, 11/08/2015).

Bloomberg (10/08/2015) ha puesto el dedo en la llaga al asociar la caída de los dos comodities para Venezuela cuando nuestro país, y también PDVSA, deben afrontar pagos de deuda externa de 6.300 millones de dólares en lo que resta del año, y otros 10.800 millones en 2016. Para Bloomberg las expectativas en el precio del oro son nada halagadoras para el 2016 al hacer referencia a un informe de Natixis Commodity Markets Ltd. que estima en 950 dólares la onza de oro para 2016.

¡Ay, la deuda!

Maduro ha sido un pagador serial de deuda tratando de impedir un defol del país durante 2015. A pesar que los analistas financieros internacionales dan por un hecho que esto no ocurra este año, sí lo ven altamente probable en 2016. Pero el pago de deuda externa no es sólo la preocupación de Maduro. La deuda interna que se soporta para poder imprimir más dinero inorgánico por parte del BCV, contraponiendo una mayor liquidez en el mercado interno para paliar el descontrolado aumento en todo el año en los precios de los bienes y servicios que afectan tanto a los consumidores como al propio gobierno, ha llegado a un callejón sin salida ante la demanda de la banca nacional en que le sean satisfechos sus créditos y la lentitud del BCV en hacerlos efectivos. Ni con haber cubierto la meta el SENIAT a mitad de año la recaudación estimada de impuestos para el 2015 hay suficiente para pagar los bolívares demandados por el sistema financiero venezolano. El impasse ha resultado en una suba notable de la tasa overnight que rige las compensaciones intrabancarias y la recomendación de SUDEBAN de limitar el pago en efectivo de cheques hasta por 40.000 bolívares, que en el peor de los casos serán satisfechos con billetes de 20 y 10 bolívares para dejar en manos de la red de cajeros electrónicos los billetes de 100 y 50.

En contrapartida la banca venezolana ha reaccionado contra los usuarios de la red. El retiro de efectivo está siendo limitado a hacerse desde los propios cajeros del banco del usuario que los solicita. Las perspectivas de un corralito están sobre la mesa. La demanda de efectivo se ha incrementado ante la más que palpable evidencia de la depreciación de la moneda y al mantenimiento del cono monetario que tiene como tope el billete de 100. No hace falta que el BCV deje de publicar las cifras de inflación en lo que va del año, su valor es fácilmente medible con lo que retira la gente de un cajero para suplir sus necesidades de efectivo. Si para inicios de año, con un retiro de 600 bolívares bastaba, ahora la norma son 1.800, o tres “golpes” de 600. Eso es una inflación de 300% en 7 meses.

Desde el gobierno toda la economía está volcada en pagar deuda, tanto externa como interna. El usufructo de la renta petrolera por parte de la burguesía se concentra ahora en la financiera mundial y nacional. La industria “nacional”, dependiente de lo que consiga de insumos en el mercado internacional con los dólares baratos que parasita a 6,30 o a 12,80 bolívares porque los mismos dejaron de producirse en el país, se ha tenido que “sacrificar” al estar recibiendo cada vez menos divisas por parte del gobierno de Maduro en aras de salvaguardar los intereses de los capitales financieros en el país. Obviamente el “sacrificio” no lo pagan ellos sino los trabajadores con suspensiones y despidos, precarización y flexibilidad laboral.

Por otro lado, los valores de cambio de bienes y servicios en el mercado hacen florecer la informalidad a niveles de descomposición social con los llamados bachaqueros, que ven el precio de oportunidad de vender por hasta 5 veces los de los productos aun regulados que puedan conseguirse en kilométricas colas en abastos y supermercados tanto de la red privada como pública. Mientras desde el gobierno se criminaliza el bachaqueo lumpen o marginal, incluyendo medidas violatorias al estado de derecho como con los castigos dictados por ciertos alcaldes sin un proceso judicial, los verdaderos parásitos bachaqueros de la gran burguesía nacional y extranjera han vivido con la “revolución bolivariana” las mieles del mercado sin poner un dólar de sus bolsillos, recibiendo dólares baratos en abundancia cuando había, y colocando los precios, con el aval del gobierno en su política de “precios justos”, a valores del paralelo.

Todo lo anterior demuestra que lo de la guerra económica, que el gobierno no se cansa de enarbolar, es un mito. La economía es la política en su mejor expresión, y cuando el capital se resiente ante lo indefectible que es la caída en su tasa de ganancia, la crisis aparece y recrudece con todo el salvataje que el gobierno coloque. La crisis del capital apenas está dándose forma, lo peor está aun por venir.

Necesitamos las divisas del petróleo para incentivar una verdadera producción nacional de partes e insumos, no para pagar la deuda externa. Necesitamos los bolívares disponibles para satisfacer contrataciones colectivas y salarios, no para pagar con ellos a la banca nacional. Un mínimo accionar nacionalista por parte del gobierno debería ser la suspensión inmediata del pago de la deuda, sin embargo tal nacionalismo está lejos de plantearse.

Está en manos de los explotados con la movilización y la lucha forzar al gobierno a que lo haga. Su necesaria independencia política tanto del Estado como del Gobierno es lo esencial para conseguirlo. La meta para ellos debe ser el gobierno de los trabajadores, no conseguirlo pagaremos todos los proletarios aun más la crisis del capital que ya estamos viviendo.

Roberto Yépez
Opción Obrera

13/08/2105

lunes, 13 de enero de 2014

Las cifras finales de inflación del 2013


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

Las cifras finales de inflación del 2013
Un concerto grosso con malos concertini y peores ripieni

El 30 de diciembre fue el momento escogido por el ejecutivo nacional para informar de las cifras finales de inflación para el 2013. A modo de concerto grosso, Maduro se encargó de interpretar, como concertino, las cifras pendientes de la inflación de noviembre en 4,8% –con un retraso de 20 días según las normas del BCV para su publicación– a partir de la composición orquestal dirigida por Eudomar Torres y el ripieno de los estadísticos del BCV y el INE. Lo grosso, además de por la cantidad de intérpretes del concerto, por lo aproximado de la cifra final del año con el estimado sin soporte metodológico alguno –grosso modo–, de la inflación a diciembre de 2,2% para un gran total anualizado de 56,2%, más del doble de lo alcanzado en 2012.

El BCV y el INE tuvieron que esforzarse para explicar las cifras definitivas de noviembre con un comunicado (http://www.bcv.org.ve/Upload/Comunicados/aviso301213.pdf) que rompió el esquema metodológico de los informes mensuales anteriores, y que, por lo que parece, dejará de hacerse. Haciendo acopio de un análisis más político que económico para justificar aquello de la “guerra económica”, las cifras definitivas de ese mes apenas satisficieron en poco en el rubro Equipamiento del Hogar, -1,1% respecto a 5,1% de octubre, las demandas de Maduro de ver un -5% de inflación global para el mes de noviembre como resultado de su “contraofensiva económica” de finales de octubre.

La “guerra económica” la vivieron los consumidores desde el último trimestre del 2012 y durante todo el 2013, cuando de sus bolsillos sacaban más de lo que entraba para pagar la escasa oferta de bienes de primera necesidad mientras los precios, en particular de los alimentos, experimentaban las consecuencias de la espiral inflacionaria. La “contraofensiva” tuvo que hacerse a finales de octubre más por razones políticas, la coyuntura electoral municipal, que por razones “humanitarias” ante el depreciado poder adquisitivo de las bases que sustentan el proyecto cívico-militar bolivariano. Es que, durante más de un año, el gobierno de Maduro les permitió impunemente a los amos de la guerra, los dueños del capital, a que usaran de carne de cañón, y en el ínterin demostraran que son las bajas esenciales de la guerra, a pueblo y trabajadores para que cargaran en sus hombros los costos de una crisis que crearon los capitalistas.

El comunicado conjunto del BCV y el INE no pudo ocultar, que con o sin “contraofensiva”, el rubro Alimentos en vez de bajar subió (de un 5,6% en octubre a un 7,5% en noviembre) para una inflación anualizada de casi 80%, mientras el de Restaurantes se mantenía casi igual (6,2% en octubre versus 5,9% en noviembre) para una inflación anualizada de más de 70%. Mientras los compositores del concerto grosso no se atrevían a colocar la nota dada por la inflación global anualizada a noviembre de 58,1% (cifra obtenida por Opción Obrera a partir de la data histórica interpretada), sacaban de la manga, grosso modo, la inflación de diciembre de 2,2% sin ningún soporte que la justificase para que el concertino Maduro pudiera interpretar en tal disonancia el famoso solo del 56,2% para todo el año.

Que no se informase del Índice de Escasez durante noviembre y diciembre es la coda que pretende hacer borrón y cuenta “nueva” con una metodología conveniente de expresar las cifras económicas para que todos los intérpretes queden felices y contentos del exabrupto estadístico mientras los asistentes son testigos de un muy malo concerto. Por un gráfico del comunicado de marras en su página 2 se concluye que para noviembre el índice de escasez superó en bastante al de octubre de 22,4%, pero el barroquismo del gobierno de Maduro es de tal magnitud que a base de florituras prefiere enmascararlo como un promedio de 13,1% de marzo 2003 a noviembre 2013. Igual sucede con las explicaciones de esperar, si la “contraofensiva económica” no se hubiera dado, hasta un 6,6% en noviembre y de 4,2% en diciembre.

Las cifras sacadas de la manga y la explicación política de una “contraofensiva” a una “guerra económica” donde las bajas de ella siguen siendo los consumidores, lo único que esconde es la grave crisis que están haciendo pagar los capitalistas tanto al pueblo como a su sector asalariado. También demuestra la conveniencia ahora de interpretar datos por parte del gobierno de Maduro que muy bien podían haberse usado en mayo cuando la inflación fue de 6,1% y anualizada alcanzó a 35,2% (en Alimentos fue de 48,1%) pero se prefirió la conciliación de clases para continuar con el derroche de la renta petrolera por parte de la burguesía, como sin duda se continúa haciendo después de la “contraofensiva económica”.

El barroco fue un período histórico acabado donde la humanidad enfrentó las idas y venidas de las clases dominantes en el poder con nuevas relaciones sociales de producción. Fue el encontronazo histórico entre las imposiciones religiosas de la inquisición y su contraparte con la reforma y luego la contrarreforma, del absolutismo feudal versus el nacimiento de los derechos democráticos y el liberalismo con la ascendencia de la clase social burguesa, y de sus miserias floreció una cultura que en la música se expresó con el concerto grosso, entre otras artes. Pretender hacernos retroceder históricamente a los explotados por parte del gobierno de Maduro con su barroquismo pleno de florituras, maquillajes y enmascaramientos de una realidad social y económica consecuencia del quiebre histórico del capital, no impedirá que el proletariado venezolano se levante por su propio pie agitando las banderas de la revolución necesaria y, como hizo la burguesía en su oportunidad, dar al traste con los explotadores de hoy y de los que los defienden bajo una máscara que en lo absoluto se le puede llamar de socialista y/o revolucionaria.

Roberto Yépez

domingo, 17 de febrero de 2013

INFLACIÓN Y SALARIOS

Prensa Opción Obrera 25 Enero - Febrero 2013

INFLACIÓN Y SALARIOS

La inflación

Durante los primeros diez meses del año pasado el gobierno bolivariano informó de sus esfuerzos para contener la inflación –con una clara intencionalidad electoral al 7 de octubre– aplazando el aumento de los productos regulados, es decir, de una larga lista de alimentos, medicinas y artículos de cuidado personal que sólo pueden aumentar con su autorización e importados masivamente con dólares baratos. A partir de noviembre los precios reflejan nuevamente su ascenso como consecuencia, a partir de septiembre de 2012, de una reducción en la autorización de divisas a ser liquidadas por parte de CADIVI, el BCV constriñera a la mitad la subasta de dólares a través del SITME y también esta institución aumentara el plazo en su entrega a la banca que los liquida vía cartas de crédito, todo en un marco donde el Ministerio de Comercio del mismo modo limitara los permisos de importación por insuficiencia productiva nacional sin haberse, tales insuficiencias, subsanado, todo lo contrario, al final de septiembre de 2012 el monto por importaciones aumentó 21,6% respecto al mismo lapso en 2011 (bcv.org.ve).

Fue, por tanto, una respuesta concertada desde el gobierno bolivariano para enfrentar la escasez de divisas luego de verse obligado a cancelar 9.000 millones de dólares en servicio de la deuda durante el año, la última de 4.000 millones en septiembre que ni con la venta de oro monetario por parte del BCV en el exterior pudo impedir la merma de las reservas internacionales.

Con todo, el gobierno bolivariano aprobó a finales de noviembre aumentos en el precio del arroz, café y harina de maíz. Todo lo demás en la realidad cotidiana no cumple con los controles, el queso blanco, leche pasteurizada de larga duración, pollo y carne de res, embutidos de pollo, cerdo y pavo, entre otros productos, se comenzaron a conseguir muy por encima de sus precios regulados y en condiciones de escasez a partir de octubre del año pasado.

Las cifras del Banco Central revelan que en 2012 el precio de los productos agrícolas aumentó 35,2% versus 15,4% en 2011. En diciembre la inflación aumentó a 3,5%, el mayor salto en 33 meses; en este resultado incide de manera determinante que los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentan 5,7%, el alza más fuerte desde abril de 2010, y los productos agrícolas se disparan 11%, variación que no sucedía desde julio de 2011. Ya con las cifras de enero (3,3% global y 5,3% en alimentos y bebidas no alcohólicas) en tres meses consecutivos se acumula una inflación de casi la mitad de todo el año 2012, 9,1%.

Salarios

Objetivamente hay una desvalorización del salario como también hay una acción sistemática en su contra que se expresa en el no reconocimiento a la discusión de los convenios colectivos vencidos en la administración pública y empresas del Estado, su violación flagrante, el apoyo de las inspectorías del trabajo con el retardo en la discusión de los mismos en las empresas privadas, la dilación en reconocer el derecho de huelga, la aceptación de la tercerización o subcontratación de trabajadores, el estímulo y reconocimiento de cooperativas fraudulentas.

El salario como concepto, según la LOTTT, esta violado al no incluir el bono de alimentación (cesta tickets) como parte integrante del mismo, es decir no entra para los aguinaldos o utilidades, ni para la liquidación, hora extras o vacaciones, mucho peor es decir que eso corresponde a una cantidad en dólares cuando desde el gobierno bolivariano se dice que es el más alto de Latinoamérica, tomados estos a razón de BsF. 4,30, cuando no tenemos derecho a esos dólares sino a unos al cambio del mercado negro que es aproximadamente cuatro veces más –por encima de 18 bolívares por dólar– que es como nos venden los bienes importados porque la producción nacional de los mismos es exigua y ha venido en franco descenso luego de 14 años de “revolución bolivariana”.

En respuesta a la desvalorización continuada del salario el gobierno bolivariano ajusta el mínimo. De 32,25% lo fue en total para 2012, pero implementado en dos partes: 15% el 1º de mayo, para ubicarlo en 1.780,45 bolívares, otro 15% a partir de éste el 1º de septiembre para ubicarlo en 2.047,52.

En realidad como consecuencia de la inflación entre septiembre de 2011 hasta abril de 2012, y de mayo a agosto de ese año, el valor del salario mínimo no se incrementó en la proporción indicada. Para mayo de 2012 el 15% incrementado al de septiembre de 2011 hay que restarle 11,7% de inflación en ese período, y al otro 15% de septiembre de 2012 hay que restarle 5,1% entre mayo y agosto. Como no hay expectativas de otro aumento al salario mínimo sino probablemente hasta mayo de 2013, el hecho claro y notorio es que para el 1° de enero de este año el valor del salario mínimo, respecto a septiembre de 2011 (BsF. 1.548,21), y luego de disminuirse por la inflación mensual e incrementarse por decreto en mayo y septiembre de 2012, vale tan sólo 1.583,13.

Si se compara ese valor “real” del salario mínimo con el valor de la Cesta Alimentaria Normativa del INE a noviembre de 2012, BsF. 1.989,09 (ine.gov.ve), que del mismo modo se ajusta “realmente” con la inflación y por lo tanto a diciembre de ese año debiera ser más cara, nos damos cuenta que el salario mínimo es el peor de los mínimos al que un sistema social basado en el expolio a que nos someten los dueños del capital, nos dan a casi ¾ de los asalariados que devengan tal cantidad mes a mes.

Un análisis similar aplicado (ver el gráfico anexo) desde que el gobierno bolivariano por vez primera dictó el valor del salario mínimo, BsF. 120,00 en mayo de 1999, establece que su valor al 1° de enero de 2013 es de apenas BsF. 129,44, que si se mantiene el esquema altamente inflacionario de noviembre, diciembre de 2012 y enero de 2013, cae a menos de los BsF. 120 de hace 14 años. En otras palabras, la “revolución bolivariana” lo que ha hecho es mantener un principio esencial del sistema capitalista, el de disponer de un mínimo que nos permita, a la gran mayoría de los asalariados, alimentarnos para poder reponer la fuerza de trabajo para quien dispone de uno formal y estable. Cualquier otra necesidad como seres sociales deberá esperar a mejores momentos.

Si el salario debe cubrir las necesidades básicas de vivienda, alimentos, educación, salud, transporte, vestido y descanso o recreación, debe estar entonces por los 7.000 bolívares fuertes para poder cubrir una verdadera Cesta Básica Familiar en contrario a la escuálida CAN del INE.

martes, 29 de marzo de 2011

Informe económico del BCV

Prensa Opción Obrera 19 - Marzo 2011
 
Alegría fugaz
Informe económico del BCV


Según el BCV, el PIB para el cuarto trimestre de 2010 creció un 0,6% respecto al mismo trimestre del 2009. Los últimos 6 trimestres la tendencia era negativa. Conclusión: salimos de la recesión económica.

Luego se sincera al afirmar que este resultado es producto del mayor suministro de divisas por parte de Cadivi a los llamados, por el mismo informe, agentes económicos. En otro lado indica que la oferta agregada aumentó por el efecto del significativo crecimiento de 21,8% en las importaciones. Con esto no dudamos que se pueda salir de cualquier economía recesiva, al ayudar a crear empleos en los países donde importamos.

El valor agregado bruto del sector público registró un incremento del 2,6% impulsado por actividades de telecomunicaciones, servicios financieros, petróleo y servicios del gobierno. De lo que se concluye que sólo el petróleo sigue siendo lo verdaderamente productivo. La actividad económica petrolera creció en 1.8% y la no petrolera en 0.2%, el sector público de servicios en un 3%.

En las actividades no petroleras se destaca el aumento del valor agregado en telecomunicaciones con 12,3%, servicios producidos por el Gobierno en 3,7% y los servicios de trasporte y almacenamiento en 2,6%, mientras se observan descensos en manufactura con -0,4%, comercio  en -2,9%, electricidad y agua en -5,2% y minería con -17,5%. Índices por demás preocupantes si se pretende el desarrollo de nuestra propia industria nacional.

Pero hay buenas noticias según el lado capitalista que se mire. En la industria manufacturera hubo un crecimiento de 0,7% en el volumen de la manufactura privada y esto por la industria de alimentos y bebidas debido a la oportuna entrega de divisas para la compra de materia prima obvio que en el exterior, adicionalmente el gobierno importó directamente.

La construcción cayó para el sector público en -6,1%, sobre todo debido a la menor ejecución de obras de infraestructura (-13,3%) y no más porque la actividad en las empresas petroleras creció un 4,9% mientras que en las no petroleras se contrajo en un -14,0%.

En el sector de telecomunicaciones, desde el comienzo, la política del gobierno es permisiva, expandiéndose durante 28 trimestres con un incremento del valor agregado del 15,3% público y 7,5% privado, por más ajustes y modificaciones que se le haga a la ley de telecomunicaciones o a la ley resorte.

En resumen, se ratifica lo esplendido que es el gobierno con el desarrollo de las telecomunicaciones lucrativas, y como siempre, todo se sustenta en la producción de crudo. Todo lo contrario con el compromiso planteado por el mismo informe: de políticas en aras del desarrollo de la economía nacional.