Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 30 de septiembre de 2025

Porque hay que defender a Venezuela

 Porque hay que defender a Venezuela



Venezuela no es una entelequia

Hoy con la inminente llegada al  mar territorial de Palestina al frente de la franja de Gaza, de la Flotilla Global Sumud, la humanidad se juega su futuro en el mar Mediterráneo, donde se expresa el enfrentamiento entre los pueblos del mundo y el gobierno de los EEUU, el país más poderoso, que ejecuta un genocidio a través del gobierno de Israel, pasándose por el forro el papel de la ONU, donde antes se guardaban las apariencias, ahora abiertamente realizan el exterminio del pueblo palestino en Gaza de la manera más inhumana, asesinando además a colaboradores de ayuda humanitaria como personal médico, defensa civil, periodistas  y destruyendo hospitales, escuelas, panaderías, centros de distribución de alimentos y refugios, donde el extermino va desde fuego limpio hasta el impedimento de acceso de alimentos, agua, medicinas, sin vivienda ni energía con el fin de acabar a través de la inanición y por enfermedades, casi todos los demás gobiernos del mundo han reculado sus posturas de complicidad ante la inmensa y esplendorosa presión de sus pueblos, en el caso nuestro la representante del imperialismo en ´Venezuela M C Machado ha expresado en mensajes a Netanyahu, su apoyo, además de convertir a Jerusalen en la capital de Israel, por otra parte, casi toda la izquierda venezolana, calla el genocidio por tener en común la lucha contra el gobierno de Maduro como prioridad.

En el medio oriente, ha pasado la destrucción de Irak, Líbano, Yemen, Siria, en parte de Irán y en Palestina, por su lugar estratégico, además de ser paso obligado de transporte comercial por mar y tierra entre occidente y oriente, el Golfo Pérsico, Mar Rojo, Canal de Suez, junto a esto lo primordial, en esta confluencia está la principal producción y abastecimiento de energía primaria con el petróleo, adicionalmente a esa región, el equilibrio de la estabilidad energética en el mundo a favor de EEUU, solo lo puede complementar Venezuela.

A esto se debe, el despliegue de un escuadra de guerra en el Mar Caribe que apunta a Venezuela, la cual según Trump ha informado, han pulverizado a través de misiles varias lanchas cargadas de drogas cuyo origen es Venezuela y tripulada por venezolanos, los cuales han sido eliminados ,hasta ahora no hay ninguna otra información ni pruebas de los sucedido, donde de ser cierto son flagrantes los asesinatos, como contraparte, el gobierno venezolano no admite nada de esta declaración, ni tampoco da muestras de averiguación, queda hasta por ahora como una afirmación del presidente de los EEUU, la cual está muy devaluada hoy en todo el mundo, aunque eso no quitan los hechos de su intervención arbitraria, abusadora y criminal por dentro y fuera del mismo de los EEUU. Por ahora, esto trae una intención y lo que vaya a suceder, tenemos que responder en nombre de los trabajadores de Venezuela y del mundo.



Un país que representa menos del 3% en extensión del continente americano, es crucial para el país que consume casi un cuarto de petróleo del mundo y que no se autoabastece, además sus refinerías buena parte de ellas están configuradas para destilar a partir del tipo de petróleo venezolano, desde hace muchas décadas.

La situación política como expresión de su economía, transforma a Venezuela, en el eslabón más débil de la cadena capitalista en este continente, que se viene conformando desde 1989, prácticamente sin interrupción, recordemos la revuelta popular en contra de las recetas del FMI, luego el golpe militar nacionalista con Chávez, su elección presidencial, hasta llegar a la presidencia de Maduro, como herencia de Chávez y todo un séquito donde destacan Diosdado Cabello y los hermanos Rodríguez, Jorge y Delcy han sucedido una infinidad de golpes e intentos de golpes, invasiones con mercenarios, acciones con  utilización del lumpenaje, saboteos a la economía y a los servicios públicos y de ñapa en EEUU se acosan a los emigrados venezolanos. Todo esto no descarta la política expresa del gobierno nacional de descargar la crisis económica sobre los trabajadores venezolanos.

Esto es el origen de todo el encono del gobierno con el mayor ejercito del mundo decretando desde el 2015 la orden ejecutiva 13692 la cual declara a Venezuela, “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos”. Demás está decir que la crisis estructural económica venezolana originada por el crack mundial del 2007-2008, no la pueden resolver ningún gobierno dentro del capitalismo.

Sin embargo, la política del gobierno y sus roces con las exigencias de los EEUU sobre Venezuela, contrasta con los pasos moderados y complacientes de los gobiernos de América Latina, hacia los planes de EEUU, sobre todo es notable la participación de estos países inclusive en simulacros conjuntos a nivel militar, una gran familia de la OEA, con algunas excepciones.

No hay preocupaciones mayores con los tres países de mayor capacidad económica, el  gobierno de Méjico con el  mayor intercambio comercial favorable con EEUU, debe compartir sitios o dominios con los carteles de la droga, algo muy aceptable dentro del capitalismo, Brasil, el de mayor peso económico mundial desde Latinoamérica, el imperialismo y sus secuaces locales quitan y ponen a Lula en la presidencia a conveniencia para salvar el capitalismo y en Argentina, con la oposición de izquierda trotskista relativamente mejor ubicada en el mundo electoralmente y debido a su crisis económica enraizada, tiene como respuesta democrática electoral a Milei, un facho declarado, el sectarismo paga caro su hábito.

Sin embargo, el gobierno venezolano objetivamente se coloca a la izquierda de la izquierda latinoamericana incluida la que se reclama trotskista. En la guerra de la Otan contra Rusia, toma posición por Rusia, y no por la derrota de Rusia que sería el triunfo de la Otan, lo cual fortalecería a la Otan en contra de Palestina, y contra todo el medio oriente, en particular sobre Yemen, Iran y el Libano, entre China y los EEUU, está por China, entre Corea del Norte y EEUU, está por Corea, e igual por Cuba y por Palestina. Para los trabajadores venezolanos y para todos los trabajadores del mundo, en la situación objetiva actual se debe partir de esta grieta, no para apoyar a los gobiernos de estos países, pero si para una defensa común contra el imperialismo, no porque son gobiernos revolucionarios, sino gobiernos que están agredidos por el imperialismo, es la vía actual para que los trabajadores avancen en sus luchas de forma autónoma e independiente de manera cuartainternacionalista. 

Asimismo, no está demás aclarar los resultados de la última elección presidencial el 28 de julio de 2024 no ganó el imperialismo, ganó -con toda la amplitud de la palabra- Maduro, en ese momento eso era lo que estaba en disputa electoral, vale recordar que por parte de la ultraderecha fascista y proimperialista el saboteo cibernético y la protesta en las calles, con intenciones y hechos cumplidos criminales estaba preparado, se ejecutó y todavía mantiene su libreto. Alguien dijo, MC Machado y E González Urrutia  no son oposición sino la posición del imperialismo en Venezuela

El gobierno chavo madurista, que no es una dictadura, tiene una continuidad de casi 27 años, similar al tiempo que duró gobernando J V Gómez, ha sido asesorado por cubanos indudablemente y muy probable también por ecuatorianos (revolución ciudadana de Correa), rusos, chinos iraníes, españoles (Podemos), sobre el movimiento obrero se valió de los consejos del trotskismo morenista y del grupo de Woods, por supuesto, cuando había todavía el boom petrolero, o como dice el proverbio en el tiempo de las vacas gordas.

Ahora, en el tiempo de las vacas flacas, la izquierda exquisita latinoamericana duda en… ¿lo tomo o lo dejo? asumir la defensa de Venezuela, así discurre en su discurso metafísico y no va más allá, las consignas concretas de apoyo, lucha y solidaridad brillan por su ausencia

Ahora bien, no defendemos a una entelequia, sino al territorio correspondiente a Venezuela, donde los productores reales de su riqueza son sus trabajadores y precisamos para evitar suspicacias, no defendemos ni promovemos un cambio de patronos, aquí se explotan a los trabajadores, su plusvalía es repartida entre el gobierno y la burguesía venezolana por una parte y la otra tajada, se la lleva el capital extranjero.

Defendemos algo más, los trabajadores venezolanos tienen en común con los trabajadores de América latina y el caribe, emanciparse de sus enemigos comunes, el imperialismo y todo otro patrón que nos explote

Parecería obvio, pero realmente está ausente la solidaridad, como debería ser o esperarse de la izquierda latinoamericana, incluyendo la llamada trotskista, cuyo discurso, ante un suceso que lo amerite no va más allá de una salva para guardar las apariencias de solidaridad del escenario

Por lo tanto, no queremos  un cambio de hegemonía, sobre todo foránea o extraña, nos diferenciamos por una lucha por un salario igual a la canasta básica familiar que anda por los 1300 dólares, una contratación colectiva mediante sindicatos clasistas y el recurso del derecho de huelga para poder alcanzarla, no por un artículo de la constitución, la cual sustenta la explotación, luchamos contra las sanciones económicas del imperialismo, las cuales las cargan a los trabajadores, en nombre del gobierno

Respecto a la agresión permanente de los EEUU sobre Venezuela debe responder sobre el petróleo de manera autónoma con quien lo necesite, una cosa es Cuba, y otra EEUU, este país a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del departamento del tesoro OFAC (Office of Foreign Assets Control) impone las condiciones para llevarse el petróleo a través de Chevron, cuando compra impone las condiciones y cuando vende también, Venezuela debe ejercer de manera soberana a quien le vende su petróleo,  y en este caso en particular debe impedir el suministro del petróleo al país que permanente tiene una agresión en contra de él, por esto decimos  

¡Fuera de Venezuela Chevron, Schlumberger, Halliburton, Weatherford, Baker Hughes y  la asociación Veneamcham!

¡Fuera la flota militar de EEUU del mar Caribe!

¡Por la disolución de la OEA y por la unidad latinoamericana sin injerencia de EEUU!

¡Por la derrota y la disolución de la OTAN!

Por los Estados Unidos Socialistas de América del Sur, Centro y el Caribe

 

José Capitán

Opción  Obrera Venezuela

Septiembre 2025

 

 

martes, 27 de febrero de 2024

Sobre los Trotskistas

 Sobre los Trotskistas

Comentarios a un artículo de Sungur Savran, en la página  “gerçekgazetesi1.net” del DIP(1) de Turquía


El artículo de Sungur Savran, “Escritos sobre Lenin: Trotsky y los “trotskistas” frente a Lenin”(2) es necesario y justo en su objetivo, sin quitar un ápice al contenido del artículo, el cual lo suscribimos, también debemos comentar elementos que preferimos decirle sobre la forma, en el cual diferimos.

Referirse al “movimiento trotskista” asoma varios asuntos confusos, primero como movimiento ya esto oscurece la expresión, como doctrina, organización, inclusive como referencia, ahora bien referirse a quienes se declaran trotskistas o asumen serlo, arropa mucha gente, algunos pueden serlo y muchos no son, porque simplemente titularse no acredita que lo son, y ahora ¿quiénes lo son?, y ¿qué es esto?, para hacer un símil, todo los que se titulan marxistas, no lo son y de paso, el marxismo con el predicado revolucionario, implica o sugiere que  hay marxistas no revolucionarios, en fin, es un contrasentido esbozar estos dos términos juntos. Pues bien, para no alargar innecesariamente el motivo de esta respuesta, los trotskistas son la continuación del marxismo, que particulariza una época que se marca por unas situaciones no previstas hasta el momento del triunfo de la revolución dirigida por Lenin y los bolcheviques, de la toma del poder por los trabajadores. Las condiciones posteriores determinaron la degeneración de la revolución, su retroceso y la respuesta dentro de la línea, o continuidad desde Marx y Engels, pasando por Lenin, hasta 1922-23, lo dan los trotskistas, no solo dentro de las fronteras de la Unión Soviética, con el añadido, más tarde, de la teoría y su praxis correspondiente a través de las tesis de la revolución permanente y el programa de transición con la creación de la IV Internacional, el partido de la revolución mundial, hoy todavía por consolidarse, pero que, sin embargo, mantiene su vigencia. Si bien los documentos de los 4 primeros congresos de la III Internacional dirigidos por Lenin, todavía son actuales, y los 3 últimos congresos llevaron a las peores derrotas del proletariado en el mundo, tras su disolución, queda en la perspectiva la continuidad de la organización internacional, no como una respuesta a quienes condujeron a la URSS a su debacle, el stalinismo, sino más allá, a los trotskistas de pacotilla, a los nacionalistas, en fin, al imperialismo en su fase de declinación.

Ahora bien, el marxismo como bien lo expresa Sungur en su artículo “la Era del Egoísmo”(3) -y por lo tanto el trotskismo (para los trotskistas auténticos)- está hoy ligeramente en alza, respecto a pudiéramos decir su decaimiento en los años sesenta del siglo pasado, mediante el estalinismo y la falta de respuesta consciente al proceso de ascenso y lucha de masas, que partió del triunfo de la revolución cubana, dentro del contexto mundial y más tarde de la derrota del imperialismo en Vietnam. Los llamados trotskistas, que no lo son, se delatan respecto su programa y sus manifiestos porque evaden la lucha, tras un programa, por la Dictadura Proletaria cómo única vía para avanzar hacia el socialismo. Quizás no está demás decir, que el título de trotskismo hoy, nos diferencia como marxistas de los que no lo son, al mostrar el activo de Trotsky hoy, como defensa de la continuidad de la lucha que inició Marx y Engels hace poco menos de 200 años y que Lenin continuó y demostró su autenticidad. Para los trotskistas ha sido muy caro el término, luego del desarrollo de la revolución mundial en cuanto a persecución y asesinatos, tras “la media noche en el siglo”, parodiando a Víctor Serge.

 

Algo más, en la estupenda actividad “on line” de la conmemoración de “El legado de Lenin, 100 años después”, fueron partícipes organizaciones y personas que nos reclamamos del trotskismo, cómo también algunas que provienen del stalinismo, no sabemos en cual proporción y que expresan respecto del trotskismo, además aprovechamos para resaltar el magnífico artículo de Sungur, “El legado de Lenin, denegado”(4), lo cual es totalmente pertinente, y apuntamos que nuestro artículo “Sobre Lenin, la conferencia de Génova y el tratado de Rapallo”(5) encaja en ese contexto, si bien partimos cronológicamente no desde 1914, sino después de 1918 con la visión de Lenin en defensa de la revolución mundial, al cual añadimos que una de las consecuencias de no trascender “el problema de las naciones” se expresa en la actitud de ¿marxistas? en pretender construir partidos nacionales y no secciones nacionales o regionales del partido de la revolución mundial, totalmente contrapuesta a la visión holística del imperialismo, los cuales si ven los “problemas nacionales” desde la ONU y desde allí se respaldan con la OTAN y con el ejercito israelí.

 

José Capitán

Opción Obrera

Venezuela

 

1 Partido Revolucionario de los Trabajadores (Turquía)

2 https://opcion-obrera.blogspot.com/2024/02/los-escritos-de-lenin-trotsky-y-los.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2023/03/la-era-del-egoismo-parte-iii.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2023/03/la-era-del-egoismo-parte-ii.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2023/03/la-era-del-egoismo.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2024/02/el-legado-de-lenin-menospreciado.html

5  https://opcion-obrera.blogspot.com/2024/01/sobre-lenin-la-conferencia-de-genova-y.html

Escritos sobre Lenin: Trotsky y los “trotskistas” frente a Lenin

 Escritos sobre Lenin: Trotsky y los “trotskistas” frente a Lenin

Sungur Savran

25 02 2024





La declaración del Partido Revolucionario de los Trabajadores, publicada en el 80 aniversario del asesinato de Trotsky por un agente de Stalin, fue republicada ayer en su sitio web*. La esencia de la declaración se puede expresar de la siguiente manera: El movimiento trotskista no ha protegido ni protege adecuadamente las ideas, la práctica y el legado de Lenin, tanto en el pasado como en la actualidad. Sin embargo, Trotsky fundó la IV Internacional para preservar el legado de Lenin, la Revolución de Octubre y la Internacional Comunista (Comintern) y traer de regreso a la vanguardia del proletariado internacional a las barricadas de la revolución de manera organizada. Casi ninguno de los movimientos trotskistas que dicen ser sus seguidores leales menciona siquiera el legado que es necesario preservar, principalmente el legado de Lenin y la Comintern.

Han pasado más de tres años. Entendemos que algunas cosas que no escribimos en esa declaración también deberían escribirse porque la situación cada día empeora.

¿Cómo está empeorando? Pongamos dos ejemplos sencillos. En primer lugar, como dijimos, la declaración del DIP fue escrita en el 80 aniversario de la muerte de Trotsky, uno de los grandes líderes del proletariado internacional. Ahora vivimos el centenario de la muerte de Lenin, el otro gran líder revolucionario del siglo XX y maestro revolucionario de Trotsky. Con una declaración adoptada en su VII Congreso en octubre, el Partido Revolucionario de los Trabajadores no sólo decidió conmemorar a Lenin en el centenario de su muerte, sino que también declaró 2024 como el "Año de Lenin". A lo largo del año, traerá el legado de Lenin a la agenda a través de sus revistas, diversas publicaciones, reuniones y programas de capacitación, y transmitirá a las nuevas generaciones de trabajadores y jóvenes cómo este legado es de vital importancia para la revolución comunista del futuro. El Centro Socialista Internacional Christian Rakovski, del cual el DIP es uno de los directores, y RedMed organizarán juntos el 21 de enero de 2024, centenario de la muerte de Lenin, con una lista de participantes desde América Latina en el oeste hasta Australia en el este, desde Finlandia en el norte hasta Sudáfrica en el sur Organizó una conferencia internacional titulada "El legado de Lenin en el aniversario de su muerte" .

Nuestros camaradas investigaron y no pudieron encontrar ningún anuncio de un evento que indicara que cualquier otro foco alrededor del mundo que se autodenomine trotskista concede importancia a la conmemoración de Lenin en el centenario de su muerte. El Partido Mundial de los Trabajadores, que había roto completamente con el trotskismo en Estados Unidos en los años 1950, pero que no había abandonado completamente su instinto internacionalista y había seguido un camino único, organizó una conferencia. Para dar un ejemplo de algunos movimientos no trotskistas, sabemos que el OKP (Partido Comunista Unido), que es miembro de Rakovski junto con nosotros en Rusia, organizó una conferencia en Moscú junto con el RKRP (Partido Comunista Obrero Ruso), con que siempre ha estado en diálogo. A nivel más académico o teórico, hemos descubierto que hubo una conferencia de Lenin en Barcelona, una serie de paneles y charlas de Lenin organizadas en torno a la revista Materialismo Histórico. Nos enteramos de que sólo un círculo organizó una conferencia en Turquía. Pero aparte del Centro Rakovsky/RedMed, ¡ningún otro centro trotskista (o marxista revolucionario, como preferimos llamarlo) en todo el mundo encontró a Lenin digno de conmemoración en su centenario!

Ahora, un grupo de personas, incluidos algunos elementos bien intencionados que han sido influenciados por la atmósfera del período reciente, dicen: “Oh, señor, ¿por qué este fetichismo de Lenin? Puede murmurar cosas como: "Lo importante son las ideas y los programas, la ideología; está mal glorificar a personajes históricos". En primer lugar, conmemoramos a Lenin no para fetichizar el pasado, sino para poner en la agenda el programa y la estrategia de la futura revolución como revolución mundial. Todo lo que escribimos lo demuestra. Es más, no hace falta ir mucho más lejos que recordarles que si son trotskistas, conmemoran la muerte de Trotsky cada 20 de agosto, y si no son trotskistas, todo el movimiento y los intelectuales socialistas conmemoraron en voz alta el 200 aniversario de Marx hace apenas cinco años. hace años que. Oh, si algunas personas dijeran "Marx es una cosa, Lenin es otra", no harían más que delatarse.

Llama la atención la debilidad de la conmemoración de Lenin en todo el mundo. Sin necesidad de ninguna otra evidencia, muestra claramente cuánto valoran nuestros "trotskistas" a Lenin, o más bien, cómo no lo valoran.

El segundo ejemplo es un poco más antiguo. Estamos hablando de la línea política del movimiento trotskista durante el período comprendido entre 1989 y 1991, cuando los estados obreros burocráticos entraron en el camino de la restauración capitalista tras el colapso del Muro de Berlín. Explicamos en nuestro artículo en el recién publicado número 56 de la revista Marxismo Revolucionario cómo Lenin dio prioridad a la preservación del Estado soviético establecido con la Revolución de Octubre, debido a su importancia como instrumento de la revolución mundial. Aún más trágico es que no hay necesidad de volver a Lenin para preservar el Estado soviético (y los demás Estados obreros burocráticos de Europa del Este y los Balcanes que se establecieron después de Lenin y Trotsky). En su libro En defensa del marxismo , que recopiló sus escritos de 1939-1940 , Trotsky escribió claramente que no podía haber otro objetivo que pudiera exceder la preservación del Estado soviético aparte de los intereses de la revolución mundial. Incluso imagina situaciones en las que los marxistas revolucionarios formarán un frente común con la propia burocracia. Sin embargo, los llamados grupos trotskistas se dividieron en dos bandos: algunos apoyaron a Gorbachov, otros apoyaron a los liberales y otros apoyaron a ambos y aprobaron la restauración del capitalismo. “El papel del marxismo revolucionario en el colapso de la Unión Soviética: ¡Nunca más!” , que escribimos junto con nuestro camarada Armağan Tulunay, primero en español y publicado en la revista La Comuna de Cuba, y luego traducido al turco y publicado en el Sitio web de GerçekTe explicamos esto con gran detalle en nuestro artículo titulado.

Como nos llevaría demasiado tiempo explicar cuántos sectores de este llamado trotskismo han dado la espalda al trabajo partidista de tipo bolchevique durante décadas, lo mencionaremos aquí.

Preguntas a los “trotskistas” (1)

La declaración del DIP explica adecuadamente su propósito. La esencia de la declaración se puede explicar con la siguiente frase: ¡Como los trotskistas rompieron con Lenin, también rompieron con Trotsky (que permaneció leal a Lenin hasta el final)! La ironía es grande. ¡Los llamados trotskistas, que se propusieron glorificar a Trotsky basándose al menos en la indiferencia hacia Lenin y, en casos extremos, incluso en la hostilidad, se han distanciado del propio Trotsky!

La declaración deja clara esta idea. Sin embargo, dado que la declaración es una declaración, no puede discutir el pasado en detalle y no es posible documentar cómo los "trotskistas" se distanciaron de Trotsky al darle la espalda a Lenin. El artículo que tenéis aquí empieza a hacer esto paso a paso. En nuestra opinión, los hechos mencionados anteriormente son claros. Pero ahora presentaremos evidencia más fundamental y esencial sobre este proceso dialéctico de “darle la espalda a Trotsky y al mismo tiempo alejarse de Lenin”.

Nuestra primera pregunta es la siguiente: ¿Por qué no hemos visto el siguiente largo pasaje de un artículo de Trotsky publicado en el libro antes mencionado En defensa del marxismo enfatizado por otros trotskistas fuera de nuestros propios estudios?

“Al unirse al partido bolchevique, Trotsky aceptó plena y sinceramente la corrección de los métodos leninistas de construcción del partido. Al mismo tiempo, la irreconciliable tendencia de clase del bolchevismo corrigió un diagnóstico erróneo. Si no volví a plantear la cuestión de la "revolución permanente" en 1917, fue porque los acontecimientos habían confirmado esta teoría en ambos lados. La base del trabajo común no fue creada por combinaciones subjetivas o temporales, sino por la revolución proletaria”.

Después de escribir estas líneas, Trotsky entra en la discusión sobre el Bloque de Agosto, que fue fundado en agosto de 1912 y cuyo resultado objetivo fue difundir propaganda antibolchevique en el movimiento marxista de Rusia:

“Participé activamente en este blog. De hecho, en cierto sentido, fundé este blog. Políticamente, me diferenciaba de los mencheviques en todas las cuestiones fundamentales. También me diferenciaba de los bolcheviques y vperyodistas de extrema izquierda. En términos de tendencia política general, yo estaba mucho más cerca de los bolcheviques. Pero estaba en contra del "régimen" leninista porque todavía no entendía que un partido central fuertemente cohesionado era indispensable para lograr el objetivo revolucionario. Y por eso creé este bloque temporal de elementos heterogéneos dirigido al ala proletaria del partido.

Los liquidadores tenían sus propias facciones dentro del bloque de agosto. Los vperyodistas también tenían algo así como una facción. Estaba aislado. Aunque había gente con ideas comunes, no había facciones. La mayoría de los documentos fueron escritos por mí y, al pasar por alto diferencias de principios, pretendían crear la apariencia de una alianza sobre "cuestiones políticas concretas". ¡No hubo una sola palabra sobre el pasado! Lenin sometió al bloque de Agosto a críticas implacables y yo tuve la suerte de recibir los golpes más duros. Considerando que políticamente no aprobaba ni a los mencheviques ni a los vperyodistas, Lenin declaró que mi política era aventurerismo. "Esta fue una crítica dura, pero era cierta".

A raíz de todo ello afirma lo siguiente:

“En cuanto a las 'circunstancias atenuantes', quisiera afirmar que mi tarea no era apoyar a las facciones de derecha o de extrema izquierda contra los bolcheviques, sino unir al partido en su conjunto. (…) El segundo factor atenuante es que en aquel momento se estaba desarrollando por primera vez el fenómeno del bolchevismo como partido verdaderamente revolucionario; no había precedentes en la práctica de la Segunda Internacional. Sin embargo, no intento aliviar mi culpa de esta manera. Aunque la comprensión de la revolución permanente mostraba sin duda la perspectiva correcta, durante este período no pude deshacerme de las características de un revolucionario pequeño burgués, especialmente en el campo organizativo. "Tenía la enfermedad del conciliacionismo hacia el menchevismo y una actitud escéptica hacia el centralismo leninista". (El énfasis es nuestro.)

Presidente del Sóviet de Petrogrado en 1905 y 1917, portavoz del Partido Bolchevique mientras Lenin se escondía en Finlandia después de las jornadas de julio de 1917,

Presidente del Comité Militar Revolucionario, el órgano del Sóviet de Petrogrado que planeó e implementó la captura del Palacio de Invierno, y un revolucionario que se convirtió primero en Comisario de Asuntos Exteriores y luego en fundador y comandante en jefe del Ejército Rojo. Entonces, un revolucionario que fue el fundador y comandante en jefe del Ejército Rojo adoptará una actitud tan valiente y honesta, hará tal autocrítica, ¡y usted se lo ocultará a sus jóvenes militantes y cuadros! Por lo tanto, sacrificará la lealtad a un partido bolchevique a la imagen de "no somos como la burocracia soviética, estamos a favor de la libertad en todos los asuntos", que está tratando de dar para complacer a los demócratas pequeñoburgueses e incluso burgueses de alrededor. ¡tú! Si le das la espalda a Lenin, es inevitable que te alejes de esta tremenda actitud rectora que Trotsky expresó menos de un año antes de su muerte.

Preguntas a los trotskistas (2)

Antes de hacer esta autocrítica a los 60 años, poco antes de su muerte, Trotsky intentó explicar por qué no pudo hacer las paces con Lenin y su marxismo desde el principio, casi aplicándose el psicoanálisis a sí mismo, en su autobiografía titulada Mi vida. Este libro, escrito en Büyükada y publicado en 1930, es una obra que se ha convertido en el libro de cabecera de todos los trotskistas. Por lo tanto, no es posible que los líderes y teóricos del movimiento trotskista no hayan visto aquí el ajuste de cuentas de Trotsky consigo mismo. ¿Por qué no se nos ha presentado este análisis en nuestra extensa lectura de la literatura de las organizaciones trotskistas nacionales o internacionales a lo largo de nuestras largas vidas?

Lo más importante es que no son los pasajes en los que Trotsky regresa una y otra vez para explicar por qué resistió a Lenin en su juventud. Lo más importante es el juicio final que Trotsky hizo sobre la relación entre él y Lenin después de que estas dos figuras revolucionarias de importancia histórica mundial se unieran en torno a la misma estrategia revolucionaria en las barricadas de 1917. La razón aquí es la lección aprendida de las diferentes orientaciones que surgieron dentro de la administración bolchevique con respecto a la política a seguir en las conversaciones de paz de Brest-Litovsk con Alemania después de la revolución. Mientras un ala muy fuerte del partido insistía en una "guerra revolucionaria" en relación con Brest-Litovsk, Lenin defendía un enfoque extremadamente concesivo, considerando que ello crearía el riesgo de colapso del Estado soviético. Aunque Trotsky no estaba de acuerdo con la posición de “guerra revolucionaria”, proponía una táctica dilatoria basada en el lema “ni paz ni guerra”. Lenin finalmente convenció a la mayoría del partido y el tratado de Brest-Litovsk se firmó de acuerdo con la dirección que él defendía. Mire lo que dice Trotsky sobre esto:

“Mucho antes que nadie, hice una evaluación pública del papel desempeñado por Lenin en los días de Brest-Litovsk. En una reunión conjunta de los órganos superiores del gobierno soviético el 3 de octubre de 1918, dije: "Considero mi deber declarar ante esta alta autoridad que en un momento en que muchos de nosotros, incluido yo mismo, tenemos dudas sobre sí es aceptable para nosotros firmar la paz de Brest-Litovsk, sólo el camarada Lenin, obstinadamente, con una previsión asombrosa y a pesar de nuestra oposición, argumentó que debemos soportar esto para sobrevivir hasta la revolución del proletariado mundial. Ahora es el momento de admitir que nos equivocamos.'

“No tuve necesidad de esperar las tardías revelaciones de los discípulos para reconocer el coraje político del genio de Lenin, que había salvado la dictadura del proletariado en los días de Brest-Litovsk. En las palabras que acabo de citar, estaba asumiendo más responsabilidad por los errores de los demás que la mía propia. Hice esto para dar ejemplo a los demás. En este punto, el informe taquigráfico dice “largos aplausos”. El Partido demostró así que comprendía y apreciaba mi actitud hacia Lenin, libre de celos y de ambiciones mezquinas. Entendí plenamente lo que Lenin significaba para la revolución, para la historia y para mí. Él era mi maestro”. (El énfasis es nuestro.)

¿Por qué nunca hemos encontrado esta cita fuera de nuestros propios escritos?

Preguntas a los trotskistas (3)

Ahora, sin dar pruebas, haremos una pregunta que nuestros interlocutores podrán evaluar en su propia conciencia: ¿Por qué le dan menos espacio a Lenin que a Trotsky, o casi ninguno, en los programas de formación de sus organizaciones? ¿Cuándo las das, eliges sólo obras que no estropeen el show que haces a diestro y siniestro sobre ser "demócrata", como por ejemplo El Estado y la Revolución, El Derecho de las Naciones a la Autodeterminación, etc.?

¿Alguna vez has calculado cuántos años o décadas han pasado desde que incluiste el ¿Qué Hacer? en tus programas de capacitación? ¿Por qué los cuadros de Trotsky se cuelgan en sus grandes reuniones, conferencias y congresos, pero los de Lenin no se ven mucho? ¿Por qué siempre cita a Trotsky en sus valoraciones, artículos y polémicas, pero rara vez ve a Lenin? ¡Cómo preferiríamos que estas preguntas fueran preguntas equivocadas y que, de hecho, la mayoría de las organizaciones trotskistas se acercaran a Lenin con tanta atención y cuidado como Trotsky!

¿Cuál es la tarea de los trotskistas?

Nuestra última pregunta no es para los trotskistas, sino para la historia. ¿Cuál es la razón de la existencia del movimiento trotskista, la IV Internacional? Algunos llamarían a esto una lucha contra el estalinismo o la burocracia. Algunos hablarán sobre la importancia de construir un movimiento revolucionario internacionalista sobre la base de algunos pensamientos e ideas programáticas/estratégicas específicas de Trotsky. Entonces, ¿cómo respondió el propio Trotsky a esta pregunta? En sus notas, que en 1935 se conocerán como Diario del exilio, describe su tarea de la siguiente manera:

“…desde 1917, el período de la guerra civil, etc., que el trabajo que estoy haciendo ahora, a pesar de su carácter extremadamente inadecuado y fragmentario, es el trabajo más importante de mi vida. Creo que es más importante.

Déjame decirlo de esta manera para que quede más claro. Si no hubiera estado en Petersburgo en 1917, la Revolución de Octubre todavía habría ocurrido, siempre que Lenin hubiera estado allí y hubiera tomado el asunto en sus propias manos. Si ni Lenin ni yo hubiéramos estado en Petersburgo, no habría habido la Revolución de Octubre: la dirección del Partido Bolchevique habría impedido que se llevara a cabo la revolución; no tengo la menor duda al respecto. Si Lenin no hubiera estado en Petersburgo, dudo que hubiera logrado vencer la resistencia de los dirigentes bolcheviques. La lucha contra el “trotskismo” (es decir, la revolución proletaria) habría comenzado en mayo de 1917, y el resultado de la revolución habría sido bastante controvertido. Pero, repito, si Lenin hubiera estado allí, la Revolución de Octubre habría salido victoriosa de todos modos. En sentido general, lo mismo puede decirse de la Guerra Civil. Pero en la primera fase, especialmente cuando cayeron Simbirsk y Kazán, Lenin vacilaba y las dudas le carcomían la mente. Sin embargo, este fue sin duda un estado mental temporal y probablemente nunca lo admitió ante nadie más que yo.

Así pues, ni siquiera para el período comprendido entre 1917 y 1921 puedo hablar del carácter "indispensable" de mi trabajo. Pero el trabajo que hago ahora es literalmente “indispensable”. No hay la más mínima arrogancia en esta afirmación. El colapso de las dos Internacionales ha revelado un problema que ninguno de los líderes de estas Internacionales está preparado para resolver. El giro del destino me ha puesto cara a cara con este problema. También me ha aportado experiencias importantes en cuanto a la solución del problema. Ahora no hay nadie más que yo que pueda emprender la misión de dotar a una nueva generación del método revolucionario, yendo más allá de los dirigentes de la Segunda y la Tercera Internacionales. Estoy completamente de acuerdo con Lenin (más precisamente, con Turgenev) en que el mayor pecado es tener más de 55 años. “Necesito trabajar ininterrumpidamente durante al menos cinco años para transmitir la herencia”.

¿Qué dice el gran revolucionario, cuyo nombre todos los trotskistas llaman su propio movimiento? (1) “El colapso de las dos Internacionales ha presentado un problema que ninguno de los líderes de estas Internacionales está preparado para resolver”. En otras palabras, frente a la ruptura de la Segunda y la Tercera Internacionales con la revolución mundial, Trotsky está buscando la organización internacional de la vanguardia del proletariado, a la que se referirá como el "partido mundial de la revolución socialista" en el Programa de Transición lo redactará en 1938. (2) ¿Cuál es la misión? “Ahora no hay nadie más que yo que pueda emprender la misión de dotar a una nueva generación del método revolucionario, yendo más allá de los líderes de la Segunda y la Tercera Internacionales”. La tarea es reconstruir una nueva Internacional sobre la base del programa de la revolución mundial.

El propio Trotsky se refirió a esto como “el trabajo más importante de mi vida”. El objetivo no es construir un movimiento político basado en las propias opiniones de Trotsky. Es el resurgimiento de la Tercera Internacional dirigida por el "maestro" de Trotsky, Lenin. Si se considera la Cuarta Internacional aisladamente de la quiebra de la Segunda y la Tercera Internacionales, pierde completamente su sentido.

Entonces no hay trotskismo sin Lenin. De ser así, sería contra el propio Trotsky. No habría marxismo revolucionario sin Lenin. Nuestra tarea es llevar adelante el objetivo de Trotsky y revivir el movimiento fundado por Lenin con ese espíritu y cuerpo revolucionarios originales.


*El texto que figura a continuación es la declaración publicada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores con motivo del 80º aniversario del asesinato de Lev Davidovich Trotsky en 1940 por un agente designado por Joseph Stalin, el principal representante de la burocracia que había tomado el poder en la Unión Soviética. Unión desde los años 1930 . Esta declaración afirma abiertamente que la actitud de muchas corrientes del movimiento trotskista hacia Lenin es extremadamente distante, incluso indiferente, las critica duramente y llama a todos los verdaderos revolucionarios a regresar a Lenin adoptando la actitud del propio Trotsky. En el centenario de la muerte de Lenin, volvemos a publicar la declaración para subrayar una vez más este error vital del trotskismo internacional y del movimiento trotskista turco. Mañana publicaremos un artículo de nuestro camarada Sungur Savran, en el que formula preguntas al movimiento trotskista basándose en esta declaración.


traducido del turco por Opción  Obrera 

https://gercekgazetesi1.net/teori-tarih/lenin-yazilari-3-lenin-karsisinda-trotskiy-ve-trotskistler

viernes, 8 de septiembre de 2023

Respuesta de Savvas Matsas, al cierre de la mesa redonda

 Respuesta de Savvas Matsas a comentarios y preguntas, al cierre de la mesa redonda

Un panorama del Trotskismo alrededor del mundo


 El debate sobre el futuro de la clase obrera no sólo en Grecia, en Europa o en América Latina sino a lo largo del mundo, depende del cómo se enfrenta este punto de inflexión de la Historia marcado por la guerra.

 No es casualidad que, en este debate, la cuestión de la guerra se plantea una y otra vez de diferentes maneras por Jorge Altamira y otros presentadores.

 Quiero decir lo siguiente: hay una enorme confusión en todo el mundo, una desorientación de la izquierda internacional en relación precisamente a cómo caracterizar esta guerra.

 Hay una parte que denuncia la “invasión imperialista rusa contra los derechos nacionales ucranianos” y por eso apoyan crítica o acríticamente a la guerra de poder de la OTAN.

 Del otro lado tienes secciones que responden a la izquierda internacional, incluida trotskistas, o como el partido comunista stalinista en Grecia, que toman una posición “equidistante”.

 Esto me recuerda un poco la posición de Max Shachtman en el famoso conflicto en el SWP [Socialist Workers Party de los EEUU] al comienzo de la segunda guerra mundial cuando Shachtman y sus seguidores en el estadounidense SWP demandaron una insurrección contra ambos bandos, es decir contra Hitler y contra Stalin. Y ahora, se dice que los dos bandos son muy malos y los dos son imperialistas y asumen la misma postura de ese momento.

 Sólo tengo que decir que esta guerra es la manifestación explosiva de un doble impasse: por un lado, está el impasse del capitalismo estadounidense y global por encontrar la solución a su crisis histórica estructural y también superar la declinación histórica del sistema. La decadencia de los EEUU, no es la decadencia de un país solo, es la decadencia del capitalismo que en los Estados Unidos alcanzó su punto más alto y estamos en un largo y prolongado período de decadencia capitalista mundial y también de decadencia de los Estados Unidos. Yo puedo decir que se hizo muy evidente a partir de la derrota del imperialismo estadounidense en Vietnam, al fiasco del imperialismo americano en Afganistán o Irak o en África ahora.

 Desde el otro lado, se tiene el impasse de la restauración capitalista en el espacio postsoviético, en la Rusia postsoviética: incluso algunos de los think tanks de los imperialistas están de acuerdo en que tenemos que ver la restauración capitalista no sólo como un evento o un momento en que todo terminó en 1991, y por lo tanto tenemos una Rusia capitalista por un lado y el imperialismo del otro. Hasta Serhei Plohyi, historiador ucraniano que enseña en Estados Unidos, dice que para el capital la disolución de la Unión Soviética no es un incidente momentáneo, es un proceso. Y ahora, este proceso llegó al punto de una conflagración que abrió las puertas de una tercera guerra mundial y de un Armagedón nuclear

 La restauración capitalista definitiva es la línea oficial de la élite gobernante, el ascenso de la burguesía y el fin del régimen bonapartista de Putin, pero por allí tampoco pueden triunfar, ven que el fin del proceso de restauración capitalista es imposible tanto en Rusia post soviética como en China. Porque significa la destrucción de estos países, su fragmentación y colonización e intentan resistir a los métodos reaccionarios burocráticos militaristas donde también hay un impasse que vemos hoy en día en la famosa contraofensiva de las fuerzas ucranianas financiadas y entrenadas con la alta tecnología del armamento de la OTAN y del imperialismo americano, vemos que este fracasó por un lado, y del otro lado, un impasse dentro del régimen ruso que se expresó en el motín Prigozhin y ahora la muerte de Prigozhin.  

 No somos neutrales en esta pelea. Estamos a favor de la derrota de la OTAN, nada neutrales. Una derrota de la OTAN ayudará mucho a fortalecer la lucha mundial de la clase trabajadora. De lo contrario, se produciría de una fragmentación y una posible colonización de Rusia, lo que sería un golpe para nosotros, para el movimiento obrero internacional, incluyendo las fuerzas trotskistas. Así que no somos neutrales, ni tomamos la misma distancia, aunque eso es una posición minoritaria.

 Estamos por la derrota de la OTAN y estamos por la movilización revolucionaria de las masas tanto en el antiguo espacio soviético como en Europa, en Estados Unidos y en el Sur global contra el enemigo común. La correcta solución a esta pesadilla que lleva a la humanidad al borde del abismo de una catástrofe combinada con la catástrofe climática, con todo lo que enfrentamos en esta tercera década del siglo XXI, la única salida a este doble impasse es la renovación de la Revolución socialista mundial, quiero decir renovar la lucha para completar la obra iniciada en octubre de 1917 por los bolcheviques, por Lenin, por Trotsky, la clase obrera y el campesinado que acabó a través del Zarismo y el capitalismo con en el eslabón más débil de la cadena imperialista 

 Esta es nuestra posición por la que luchamos, por esta posición y por esta razón creo que también volvimos a ser el objetivo del servil Estado griego, servidor del imperialismo, después de la victoria electoral de la derecha, tenemos una situación caótica que se desarrolló en Grecia y al mismo tiempo se celebró la última Cumbre de los Balcanes en Grecia con las fuerzas de Zelensky, Mitsotakis etc., la cual muestra que Grecia y los Balcanes son una parte integral de este mundo. Por esta razón somos tan insistentes de esta manera para que nos calumnien por ser pro Putin etc. Rechazamos todas estas calumnias estamos a favor de una vía hacia el socialismo, por una salida revolucionaria de este laberinto que expresan las contradicciones de un sistema en declinación que producirá la muerte el capitalismo, que con razón Trotsky había indicado. Muchas gracias.


Ver en este mismo blog la presentación de Savas Matsas (EEK Grecia), cuyo titulo es:

Europa y Grecia como “zona de tormenta”: crisis, guerra, rebeliones, fracaso de la izquierda, ascenso de la extrema derecha. El desafío al trotskismo

 

miércoles, 2 de agosto de 2023

II ENCONTRO INTERNACIONAL LEON TRÓTSKI

 

 

II ENCONTRO INTERNACIONAL LEON TRÓTSKI

21 a 25 de agosto de 2023 – Na PUC-SP, USP e Youtube

 



 

Mesas Redondas presenciais com convidados/as na PUC-SP Campus Monte Alegre (Perdizes) e na USP – FFLCH (na USP será apenas no dia 22);

 

SEGUNDA FEIRA, 21/08

[18:30] Abertura do eventO (presencial)
* Na PUC-SP, Campus Monte Alegre (Perdizes), Auditório 117A
– Fala de boas-vindas por parte dos membros do Comitê Organizador Mário Pedrosa

 

[19h] Mesa de abertura (presencial) – 
A situação de Cuba hoje e o legado do trotskismo cubano
* Na PUC-SP, Campus Monte Alegre (Perdizes), Auditório 117A

Mediação: Marcio Lauria Monteiro
– Rafael Acosta, diretor da revista da Biblioteca Nacional José Martí (Cuba)
– Frank Hernandez, redator de “Comunistas” (Cuba) e organizador do I Encontro (Cuba, 2019)
– Rosa Marques, professora da PUC-SP e membro do Centelhas/PSOL
– Marcio Lauria Monteiro, historiador e membro do Reagrupamento Revolucionário

 

TERÇA FEIRA, 22/08

 [19h] Mesa Redonda presencial – 
A Revolução Alemã de 1923 e seu papel na formação do trotskismo
* ATENÇÃO: diferente das demais, essa mesa será na USP, FFLCH, Auditório Fernand Braudel (História), pois a PUC-SP não abrirá neste dia

Mediação: Morgana Romão
– Isabel Loureiro, professora aposentada da Unesp
– Osvaldo Coggiola, professor de História na USP
– Luis Brunetto, historiador e diretor da Revista Estación Finlandia (Argentina)

 

QUARTA FEIRA, 23/08

 [19h] Mesa Redonda presencial – 
As tarefas do trotskismo no Brasil de hoje
* Na PUC-SP, Campus Monte Alegre (Perdizes), Auditório 117A

Mediação: Carlos Prado
– MES – Roberto Robaina, vereador pelo PSOL em Porto Alegre
– MRT – Maíra Machado, professora da rede estadual de SP em Santo André
– POR – Erson Martins Oliveira, professor aposentado da PUC-SP
– PSTU – Vera Lucia, direção nacional do PSTU
– Resistência – Camila Lisboa, presidenta do Sindicato dos Metroviários de São Paulo

 

QUINTA FEIRA, 24/08

 [19h] Mesa Redonda presencial – 
Um panorama do trotskismo ao redor do mundo
* Na PUC-SP, Campus Monte Alegre (Perdizes), Auditório 117A

Mediação: Vinicius Souza
– Paul LeBlanc (EUA), historiador e fundador da extinta ISO
– Jorge Altamira (Argentina), fundador do Partido Obrero, atual dirigente de Politica Obrera
– Ana Cristina Carvalhaes (Brasil), militante do PSOL e do Secretariado Unificado da Quarta Internacional
– Savvas Matsas (Grécia), dirigente do EEK

 

SEXTA, 25/08

 [19h] Mesa de encerramento (presencial) – 
Uma homenagem a Mario Pedrosa e aos primeiros trotskistas brasileiros / apresentação de livros recentes
* Na PUC-SP, Campus Monte Alegre (Perdizes), Auditório 117A

Mediação: Flo Menezes
– Everaldo de Oliveira Andrade, professor da USP, “Mário Pedrosa revolução sensível” (SESC / FPA)
– Carlos Prado, professor da UFMS, “História do Trotskismo no Brasil” (Brazil Publishings)
– Dainis Karepovs, pesquisador, “Revolução e Contrarrevolução na Alemanha” (FPA / Veneta)
– Renato Fernandes, professor da FATEC, “Novo Curso” (Usina / Contrabando)
– Flo Menezes, professor da Unesp, livros dos eventos anteriores (I Encontro Internacional, 2019 e Evento Online Trótski em Permanência 2021)

——————–

Realização:

Comitê Mário Pedrosa (clique para saber mais)

 

Apoios:

Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (PUC-SP)

Universidade de São Paulo (USP)

GEPTH – Grupo de Estudos e Pesquisas sobre Trótski/Trotskismo e Historiografia

NEHTIPO – Núcleo de Estudos de História: Trabalho, Ideologia e Poder (PUC-SP)

Studio PANaroma de Música Eletroacústica (Unesp)

TVAComuna / Revista Pasquinagem

 

domingo, 15 de mayo de 2022

Roberto Yépez, hasta la victoria siempre

 Roberto Yépez,  hasta la victoria siempre



Hoy 15 de mayo de 2022, acaba de fallecer Virgilio Roberto Montesinos Yépez, para algunos Virgilio Montesinos y para otros Roberto Yépez, nos conocimos hace unos 44 años, a través de la militancia en el MIR en la facultad de ingeniería de la UCV, sin duda por su juicio llegó al convencimiento de que el trotskismo era la única vía intelectualmente hablando de asumir una lucha por la vida de los trabajadores en el mundo, durante su vida se empeñó en eso.

Hoy todavía, bajo ciertos parámetros los trotskistas son como piedras preciosas en el sentido de su valor y su escasez, pero sin duda llegará una época, otra sociedad, totalmente avanzada, en que será motivo de extrañeza pensar ¿por qué eran tan pocos los trotskistas en épocas pasadas? sí eran los que sabían, avizoraban y por lo tanto luchaban por hacer los más pronto posible a esa sociedad, la Socialista   

Virgilio o Roberto, hasta la victoria siempre

 

José Capitán

sábado, 26 de noviembre de 2016

La muerte de Fidel Castro



La muerte de Fidel Castro

Con la muerte de Fidel Castro, a los 90 años de edad, desaparece uno de los revolucionarios más importantes del siglo XX. Castro personificó, en su larga vida, el derrotero de la revolución cubana, desde su etapa democrática inicial hasta la confrontación con el imperialismo y la burguesía cubana, para derivar, en el transcurso de su primera década, en una adaptación al estalinismo que marcaría su derrotero futuro. La larga estadía de Castro en el poder (1959-2008), marca claramente su rol bonapartista en este proceso, arbitrando entre las masas cubanas, armadas en milicias pero desprovistas de la posibilidad de organizarse en un marco clasista, por un lado, y el imperialismo y el aparato estalinista, por el otro.

Esta caracterización revela tanto los alcances como las limitaciones del proceso revolucionario que Castro arbitró durante medio siglo: una revolución en la que, a pesar de haberse expropiado el capital, la clase obrera no apareció como el sujeto revolucionario, organizado como tal y separado programáticamente de las otras clases, sino subordinada políticamente a una dirección de origen pequeñoburgués. El surgimiento de una burocracia privilegiada y la adaptación al estalinismo mundial (la Unión Soviética) y local (el Partido Socialista Popular, ex-Partido Comunista de Cuba, que había participado en un gobierno de coalición con Batista), condujo al nuevo estado revolucionario a suprimir a los trotskistas cubanos en 1965 y al alejamiento del Che de la dirección revolucionaria, lo cual conduciría a su muerte en Bolivia en 1967, a la edad de 39 años. Su trágica muerte es testimonio no sólo de las divergencias que la presión del estalinismo generó en el seno de la cúpula revolucionaria cubana entre el ala izquierda liderada por el Che y el ala centrista dirigida por Castro, sino del fracaso de la estrategia foquista del Che, quien, en un retorno a las teorías de los populistas rusos, postulaba que el sujeto revolucionario no eran los trabajadores asalariados sino los pequeños propietarios campesinos de los países semicoloniales.

Los trotskistas cubanos, abandonados a su suerte por la mayoría de las corrientes trotskistas mundiales, creían que el nuevo estado era un estado obrero; a pesar de ello, fueron suprimidos por demandar que no hubiera listas únicas de candidatos confeccionadas por el partido gobernante en las elecciones a los sindicatos, la convocatoria a un Congreso Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba Revolucionaria con nuevos líderes y delegados libremente elegidos; el establecimiento de Consejos de Trabajadores para controlar, a través de sus delegados, la administración del Estado cubano, y el derecho de todas las tendencias políticas que apoyaran la Revolución a la libertad de expresión.

La historia de Cuba luego de su alineamiento con el estalinismo es un testimonio a los límites infranqueables de los procesos permanentistas en los que la burguesía es expropiada y las masas movilizadas para combatir al imperialismo sin que la clase obrera juegue un rol dirigente en este proceso. Otro tanto cabe decir de la política exterior cubana luego de su alineamiento con el estalinismo, desde el apoyo de Castro a la invasión soviética en Checoslovaquia en 1968 a su apoyo a los frentes populares en Chile y Nicaragua en los años setenta y ochenta. En el marco de esta adaptación al estalinismo, el asesino de Trotsky, Ramón Mercader, encontró refugio y murió en Cuba en 1978.

Hechas estas salvedades, que explican por qué nos reivindicamos trotskistas y no castristas o guevaristas, cabe señalar que, en cierto modo, somos hijos de la revolución cubana, ya que el Partido Obrero nació en 1964, cinco años después de la revolución y al calor de la misma. Nuestros debates con el foquismo en el pasado y con el curso actual de la burocracia cubana, cuya política de concesiones crecientes al imperialismo amenaza con llevar a la restauración del capitalismo en la isla, no deben oscurecer los grandes logros sociales de la revolución ni la deuda política que tenemos con el gigantesco impulso que los revolucionarios cubanos dieron a la izquierda latinoamericana. Nuestra tarea como revolucionarios es asimilar críticamente estas experiencias y expliárselas a los trabajadores, que serán los continuadores genuinos de la revolución cubana.

Daniel Gaido

lunes, 28 de septiembre de 2015

Sobre la tortura y un comentario de Pablo


Sobre la tortura y un comentario de Pablo

A fines de la década del 70 del siglo pasado, conocí a Aníbal (Pablo Riesnik) en Perú en una de las reuniones fundacionales de la Tendencia Cuarta-Internacionalista. Estábamos presentes representantes de Argentina, Bolivia, Uruguay, Chile, Brasil, Perú y Venezuela.

Saliendo a descansar luego de una jornada, un compañero chileno nos relataba a Pablo y a mí, de una situación que le sucedió estando en Chile, en clandestinidad durante la dictadura de Pinochet. Un militante de la organización chilena detenido, bajo tortura quebró y decidió colaborar. Por gestión del colaborador bajo tortura, se concreta una reunión entre él y el compañero que nos relataba lo sucedido. Se encuentran, y sin percibir el control policial, accede a acordar una nueva reunión.

El día de la segunda reunión, había dos cercos policiales. En el camino a su encuentro, el confidente tuvo un segundo aire y logra avisar que era una trampa, por supuesto el compañero que iba a su reunión no lo sabía y ya se encontraba dentro del perímetro del primer cerco, pero sus camaradas realizaron un operativo, logrando interceptar al compañero, meterlo a un establecimiento y sacándolo disfrazado pudo burlar el cerco y salvarse.

La organización chilena acordó que el delator, a pesar de su aviso, debía recibir el trato correspondiente en caso de salir de su situación. En este momento de la conversación Pablo dudó sobre la decisión, luego contó lo que padeció bajo tortura, nombró la aplicación del pentotal, de ser colgado y amarrado de los pies sobre un palo con la cabeza hacia abajo, método de tortura llamado Pau de Arara, y los vejámenes a que fue sometido. Resistió sin “confesar” pero expresaba lo terrible de padecer esa situación.

Independiente de la posición correcta sobre el caso, la tortura como método utilizado ayer por los demócratas de ahora, que fue aguantada por Pablo, nos recuerda que la represión, la tortura y el asesinato siguen latentes y en muchas ocasiones activa.

Las denuncias, las movilizaciones impulsadas por la izquierda argentina, y en particular por una organización, el Partido Obrero, forjado entre otros por Pablo Rieznik, mantiene una constante campaña para lograr el castigo a los culpables de esa larga noche. A su vez, se contrarresta el avance de corrientes que promuevan nuevos salidas de ultraderecha como respuesta de salida a la crisis. Hasta la Victoria Siempre es la única forma de erradicar la tortura. Aníbal, tras su valor y su trayectoria, las enseñanzas, notas, sus libros, son indispensables para elevar el nivel de conciencia y el programa, armas indispensable para la liberación.

La actividad de Aníbal dentro del marco internacionalista fue una constante. Con el Comité por la Reorganización de la Cuarta Internacional, CORCI, luego con la Tendencia Cuarta-Internacionalista y del último intento, la Coordinadora por la Reconstrucción de la Cuarta internacional, CRCI. Recordamos su respuesta a Stephane Just, su análisis y critica al papel del POR durante la revolución boliviana de 1952 y recientemente sus análisis sobre el catastrofismo, todas herramientas fundamentales para la construcción del partido mundial de la revolución, la IV Internacional. Sigamos adelante.

José Capitán



martes, 22 de septiembre de 2015

A la memoria de Pablo Rieznik


A la memoria de Pablo Rieznik

Estamos profundamente conmovidos por la repentina desaparición física de Pablo Rieznik ocurrida en la madrugada del jueves 17 de septiembre. Todavía hasta la semana anterior contribuía al debate teórico necesario desde las páginas de la prensa revolucionaria y aun esperaba seguirlo haciendo a pesar de su enfermedad terminal, algo que no sabíamos.

Nuestros inicios formales como Opción Obrera hoy en Venezuela estuvieron ligados a la de tantos compañeros argentinos que, como consecuencia de la represión desatada por la dictadura militar de Videla, buscaron refugio en nuestras fronteras. Junto a Pablo Rieznik también fue secuestrado y torturado Miguel Guagnini, militantes ambos del Partido Obrero (Política Obrera de aquel tiempo), y con la movilización y la denuncia se logró fueran liberados, aunque la dictadura jamás reconoció haberlos secuestrado. Mientras Miguel lograba escapar a Venezuela, Pablo lo haría hacia Brasil. Otros tantos terminarían extrañando su país evitando convertirse en un desaparecido más de la más sangrienta dictadura gorila que ha vivido la Argentina.

Las vicisitudes que sufre un internacionalista proletario por la lucha por el socialismo son de extrema crudeza si han de ser realizadas fuera de sus países de origen. Pablo Rieznik logró amalgamar las suyas expatriado en Brasil para regresar con mayor ímpetu cuando el cauce de la democracia burguesa retornó a su país. No sólo lo demostró con la militancia partidaria llevando a la práctica el programa revolucionario, sino que se esforzó como muy pocos a desarrollar la teoría y la ciencia que indefectiblemente debe estar y está ligada al marxismo.

Pablo Rieznik ya no nos acompañará con sus aportes económico-políticos, sociales y científicos, sin embargo una extensa obra representada en libros, ensayos y artículos queda para el presente y el futuro de los que debemos levantar su legado como científico y revolucionario por el socialismo verdadero junto a la clase obrera del planeta, para evitar ser devorados por la vorágine del capital en bancarrota en tránsito a la barbarie.

Nuestras condolencias a los compañeros del Partido Obrero en Argentina, en particular a su militancia de base que lo percibió como el maestro y guía de sus luchas. Se ha ido un gran hombre pero la lucha sigue.

¡Pablo Riesnik, hasta la victoria siempre!

Opción Obrera
Venezuela

22 de septiembre de 2015

domingo, 23 de agosto de 2015

La actualidad y vigencia de Trotsky, a 75 años de su asesinato


La actualidad y vigencia de Trotsky, a 75 años de su asesinato

El martes 20 de agosto de 1940 hacía calor en las afueras del distrito federal de México y las nubes en las montañas anunciaban lluvia cuando "Jacson", un supuesto simpatizante de la IV Internacional, ingresó a la casa de León Trotsky. Ese verano, el planeta entero se hundía en la barbarie de la reacción y la guerra mundial. En mayo el Tercer Reich culminaba la invasión de Bélgica, Holanda y Luxemburgo; en junio, también se quebraba la resistencia francesa. Hacía poco menos de un año el ejército franquista había entrado en Madrid y en Barcelona, sellando la derrota de la revolución española, traicionada desde adentro por la dirección del Partido Comunista y los agentes rusos. La Unión Soviética, por su parte, mantenía su alianza con la Alemania nazi, firmada en el tratado Ribbentrop-Molotov de agosto de 1939. Víctor Serge, un viejo revolucionario ruso, caracterizaba a estos años como "la medianoche del siglo".

La casa de Coyoacán era una fortaleza, y había motivos de sobra para ello. En los últimos meses se habían sucedido los atentados contra la vida de Trotsky: el último episodio había sido un ataque con ametralladoras al cual había sobrevivido casi por azar. El stalinismo había desatado una verdadera cacería contra el viejo revolucionario, que había incluido el asesinato de sus hijos y la persecución a los militantes trotskistas en todo el mundo. La revolución española había mostrado a la dirección soviética los riesgos que corría su dominio burocrático en caso de una intervención revolucionaria de las masas: la política criminal del PC español, que incluyó el asesinato de Andreu Nin en 1937, era una expresión de esta cacería. No por casualidad el visitante de la casa de Trotsky, ese 20 de agosto, era un español: su nombre no era Jacson sino Ramón Mercader –no era un simpatizante de la IV Internacional sino un agente de la policía secreta soviética. Esta vez, los militantes que estaban encargados de la seguridad no sospecharon nada extraño, porque Mercader/Jacson ya había estado en la casa varias veces: fracasado el método del ametrallamiento, la GPU intentaba con una infiltración. Esta vez tuvieron éxito: Jacson aprovechó su oportunidad y atacó a Trotsky en la cabeza con un picahielo. Herido, desde el piso, el viejo revolucionario gritó a sus guardaespaldas que no lo mataran, y que lo obligaran a confesar que era un enviado de Stalin. Trotsky, que tenía entonces sesenta años, murió al día siguiente, el 21 de agosto de 1940.

¿Cómo explicar que en medio de las brutales conmociones de la Segunda Guerra Mundial, la poderosa burocracia soviética encabezada por Stalin, que gobernaba sin oposición en toda la URSS y controlaba los partidos comunistas de todo el mundo, necesitara terminar con la vida del viejo Trotsky, que vivía aislado en su casa de Coyoacán, en la otra punta del planeta? ¿Cómo explicar que los mismos que se jactaban –no faltan quienes lo siguen haciendo– de caracterizar a los trotskistas como "marginales" desataran semejante cacería con el objetivo de liquidar físicamente a un dirigente de sesenta años?

La obsesión del stalinismo por terminar con la vida de Trotsky confesaba la extraordinaria vigencia histórica del líder revolucionario. A lo largo de su vida, Trotsky no solamente dirigió y protagonizó la primera gran revolución obrera de la historia, sino que contribuyó con aportes fundamentales a la perspectiva revolucionaria de nuestra época.

La revolución en nuestra época

Isaac Deutscher, el principal biógrafo de Trotsky y posiblemente el mayor experto en su obra, sostenía que, después del Manifiesto Comunista, el siguiente documento político comparable era un folleto escrito en 1906, titulado Resultados y perspectivas. Se trata de un texto escrito por Trotsky en la cárcel a la cual había sido enviado luego del aplastamiento de la revolución rusa de 1905, en la cual había jugado un papel dirigente, como presidente del soviet de Petrogrado. Resultados y perspectivas era, en primer lugar, un balance de esa revolución. Pero era, sobre todo, una fenomenal caracterización sobre el carácter de la revolución contemporánea.

Uno de los capítulos, titulado "1789-1848-1905", trazaba un recorrido sobre el papel jugado por la burguesía en esos tres procesos revolucionarios. Mientras en la revolución francesa se había convertido en el caudillo que encabezaba la revolución contra el viejo régimen feudal y aristocrático, liderando tras de sí a todas las clases de la nación, en las revoluciones que sacudieron a Europa en 1848 la burguesía ya había puesto de manifiesto sus limitaciones, lo cual se evidenció en la incapacidad de desenvolver una lucha a fondo contra la aristocracia y la monarquía, frente al temor al naciente proletariado. Según su clásica fórmula, en 1848 la burguesía ya no era capaz de dirigir la revolución, mientras que el proletariado todavía no estaba en condiciones de asumir la tarea. Las cosas habían cambiado en el siglo veinte. El significado profundo de la revolución rusa de 1905 es que abría una nueva etapa, y ponía de manifiesto el carácter de la revolución en nuestra época.

Desde ahora, la revolución era una tarea que solo podía estar en manos de la clase obrera: incluso en aquellos países –como Rusia– que aún no habían completado sus tareas democrático-burguesas. "Es posible", escribía Trotsky a los 26 años, doce años antes de la revolución de octubre, "que el proletariado de un país económicamente atrasado llegue antes al poder que en un país capitalista evolucionado".

La idea de "revolución en permanencia", por supuesto, había estado presente en la elaboración de los marxistas desde mediados del siglo XIX, en particular en la "Circular a la Liga de los Comunistas" escrita por Marx y Engels a partir del balance de las revoluciones de 1848. No podía ser de otro modo, porque las caracterizaciones de los revolucionarios no son sino el producto del desenvolvimiento histórico concreto, el resultado del balance de lo actuado y de las vicisitudes del proceso histórico concreto. El mérito histórico de Trotsky, en esos primeros años del siglo XX, fue darle una forma definida y sistemática a la tesis de la revolución permanente, es decir la idea de que era la clase obrera la que tenía que tomar en sus manos la resolución de las tareas democráticas pendientes y al mismo tiempo desenvolver las tareas obreras y socialistas. No solo la revolución rusa de 1917, sino toda la experiencia histórica del siglo XX –la brutal manifestación de la incapacidad de las burguesías, tanto en los países avanzados como en los oprimidos por el imperialismo, para jugar un papel progresivo–, confirmaron todos los pronósticos de ese breve folleto escrito hace 110 años.

"La victoria completa de la revolución democrática en Rusia", resumía Trotsky años después, "sólo se concibe en forma de dictadura del proletariado, secundado por los campesinos. La dictadura del proletariado, que inevitablemente pondría sobre la mesa no sólo tareas democráticas sino también socialistas, daría al mismo tiempo un impulso vigoroso a la revolución socialista internacional. Sólo la victoria del proletariado de Occidente podría proteger a Rusia de la restauración burguesa". Como diría Roman Rosdolsky, a propósito de un texto de Marx, hay párrafos que solamente pueden leerse conteniendo la respiración.

La revolución traicionada

Semejantes aportes a la actualización del programa revolucionario de nuestra época hubieran alcanzado por sí solas para colocar a Trotsky como uno de los grandes revolucionarios del siglo. Pero, tal como escribió Lenin en su prólogo a El estado y la revolución, "es más agradable y más provechoso vivir la experiencia de la revolución que escribir acerca de ella". Y, en efecto, Trotsky fue, junto con Lenin, el dirigente de esa revolución que conmovió al mundo y llevó por primera vez a la clase obrera al poder. Su actividad entre 1917 y mediados de la década de 1920 fue febril y se desenvolvió en todas las áreas: dirigente del soviet revolucionario, encargado de las negociaciones con los alemanes en Brest, comandante del ejército rojo que venció, contra todos los pronósticos, a las fuerzas combinadas de las potencias imperialistas en la guerra civil, dirigente de la Internacional comunista –ni siquiera le faltó tiempo para escribir sobre historia y hasta sobre literatura.

La lucha contra la burocratización stalinista, y contra las consecuencias que la misma implicaba para las luchas revolucionarias en todo el mundo, ocupa los últimos quince años de vida de Trotsky, marcados por una tremenda actividad política, organizativa y teórica, en distintas etapas, y en condiciones cada vez más desfavorables. En noviembre de 1927 fue expulsado del partido. En enero de 1928 debió exiliarse en Kazajstán. Un año más tarde, en febrero de 1929, fue expulsado de la URSS y se asiló en Turquía. De allí se fue, en 1933, primero a Francia y luego a Noruega, finalmente debió irse a México, en 1937.

No se trataba sólo de dar una lucha política y organizativa contra la burocratización, en todo momento. También de realizar un aporte de envergadura histórica a la comprensión de las causas y la dinámica de la burocratización de la Unión Soviética. Lo extraordinario de La revolución traicionada, publicada en 1936, es su capacidad para no limitarse a una denuncia de la burocratización de la URSS, sino desarrollar una explicación de las causas profundas de esa burocratización. Con ello lograba armar a la vanguardia revolucionaria de una comprensión del proceso que había llevado a la primera revolución victoriosa de la historia a transformarse en un infierno burocrático y totalitario –y, al mismo tiempo, de cómo y por qué la URSS debía ser defendida por esos mismos revolucionarios ante los ataques del imperialismo y los intentos de forzar una restauración del capital. A su vez, el balance de la deriva burocrática de la URSS permitía comprender que la política contrarrevolucionaria de los partidos comunistas de todo el mundo –que volvían atrás la experiencia histórica de 1917 y proponían la alianza con las burguesías "progresistas" y la aberrante idea de "socialismo en un solo país"– no obedecía a un giro "teórico" sino que era expresión de la necesidad de sostener, como fuera, un aparato burocrático.

Se equivocan quienes caracterizan que, debido a la trascendencia de esta lucha, el trotskismo no fue sino la contracara del stalinismo, o que ambas facciones no representan sino una disputa por el liderazgo del poder en la URSS. Se trata, en realidad, de una lucha política decisiva en la cual el mérito histórico de Trotsky fue defender, en contra del aparato burocrático que dominaba lo que todavía era un Estado obrero, la perspectiva revolucionaria que ya había sido formulada a principios del siglo. Hay una coherencia y una continuidad implacable entre Resultados y perspectivas y las obras de Trotsky en su lucha contra el stalinismo: su hilo conductor es la consideración de que solamente la clase obrera es capaz de dar una salida a la catástrofe capitalista, y que ello sólo es posible en un marco internacional, como el del capitalismo:

"El triunfo de la revolución socialista", decía Trotsky en La revolución permanente, de 1929, "es inconcebible dentro de las fronteras nacionales de un país. Una de las causas fundamentales de la crisis de la sociedad burguesa consiste en que las fuerzas productivas creadas por ella no pueden conciliarse ya con los límites del Estado, nacional. De aquí se originan las guerras imperialistas, de una parte, y la utopía burguesa de los Estados Unidos de Europa, de otra. La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta".

La revolución permanente

Pero hay más. La lucha denodada y desigual de Trotsky contra el stalinismo en los años treinta no se limitó a armar a la vanguardia con un balance y una caracterización que le permitieran enfrentar la desmoralización del desbarranque burocrático. Fue también una lucha por construir una dirección revolucionaria y dotarla de un programa.

Desde los años veinte la lucha de Trotsky y sus compañeros contra la degeneración burocrática de la URSS se había estructurado en torno a la llamada Oposición de izquierda, que desarrolló una lucha política tenaz al interior del partido bolchevique y en el seno de otros partidos comunistas del mundo –también en la Argentina– hasta que la represión y las purgas internas lo hicieron prácticamente imposible. El punto de quiebre, el hecho decisivo que llevó a Trotsky a la conclusión de que ya era imposible "reformar" a la III Internacional y que se planteaba la tarea de construir una nueva organización, fue la política llevada adelante por el stalinismo ante el ascenso de Hitler. Las intervenciones de Trotsky sobre esta cuestión son un capítulo –otro más– extraordinario de la tradición revolucionaria de nuestro siglo: sus llamamientos, una y otra vez, convocaban al proletariado alemán a enfrentar la política criminal que promovía el Partido Comunista, opuesto a una acción conjunta con la socialdemocracia para enfrentar el ascenso del nazismo. La llegada de Hitler al poder, en enero de 1933, sin que la poderosa clase obrera alemana presentara batalla, dejó claro que era necesario construir una nueva organización.

Según Trotsky, la política de la III Internacional era una traición "de un alcance histórico al menos igual a la de la socialdemocracia alemana el 4 de agosto de 1914 [cuando votó a favor de los créditos de guerra para el gobierno imperialista]". Pero las consecuencias de esta traición, había pronosticado en 1931, serían "mucho más desastrosas": "con los nazis en el poder, estaría planteada la exterminación de la elite del proletariado alemán, la destrucción de sus organizaciones, la pérdida de confianza en sus propias fuerzas y en su propio futuro [...] sus consecuencias se extenderían en el tiempo por diez o veinte años, [estableciendo] una ruptura con la herencia revolucionaria, el naufragio de la Internacional Comunista, el triunfo del imperialismo en su forma más odiosa y sanguinaria [...] una guerra contra la URSS [...] un aislamiento terrible y un lucha a muerte en las condiciones más lamentables y peligrosas". Otra vez, un pronóstico que obliga a leer conteniendo la respiración.

La política contrarrevolucionaria de la III Internacional no se detuvo con la derrota alemana. A la desastrosa táctica del llamado "tercer período" –aquella que precisamente había conducido, con el argumento de la lucha contra una socialdemocracia caracterizada como "socialfascista", al triunfo de Hitler– la siguió la no menos desastrosa política del "frente popular", que ataba a los partidos comunistas a una alianza con las burguesías "progresistas" de todos los países. Su rasgo común no debía buscarse, decía Trotsky, en una argumentación política, sino antes bien en el objetivo único de proteger los intereses de una capa burocrática que se había hecho con el poder en la Unión Soviética. Sus consecuencias eran igual de trágicas: la política del frente popular llevaría a la derrota de la revolución española, y con ella abría las puertas a la Segunda Guerra Mundial.

Es en este contexto que tenemos que valorar lo que, según su propia caracterización, fue la tarea más importante que tuvo que desarrollar: construir una nueva dirección revolucionaria. La barbarie stalinista se había ocupado de liquidar a toda la vanguardia revolucionaria de octubre de 1917, por la vía de la quiebra política o del asesinato –a menudo, de ambos. Decía el propio Trotsky, en 1935: "la tarea más importante de mi vida, más importante que el período de la guerra civil o cualquier otro (...) No puedo hablar de indispensabilidad de mi tarea, ni siquiera en el período de 1917 a 1921. Pero ahora mi tarea es "indispensable" en el cabal sentido del término (...) Actualmente no queda nadie, excepto yo, para cumplir la misión de armar a una nueva generación con el método revolucionario".

Fue en esos años de reacción y derrotas, aislado y perseguido por el stalinismo, cuando Trotsky impulsó, incluso contra la opinión de muchos de sus compañeros, la fundación de una nueva internacional. Él mismo valoraba de la siguiente forma la magnitud de la tarea, señalando que en numerosas ocasiones históricas la vanguardia había dado sus primeros pasos en forma aislada de las masas: "el mérito histórico de la IV internacional", apuntaba en 1938, "es haber declarado la vigencia de la revolución en un momento histórico en que se alegaba su retroceso histórico definitivo. Ninguna idea progresista ha surgido de ‘una base de masa', si no, no sería progresista. Sólo a la larga va la idea al encuentro de las masas, siempre y cuando, desde luego, responda a las exigencias del desarrollo social. Todos los grandes movimientos han comenzado como ‘escombros' de movimientos anteriores. Al principio, el cristianismo fue un ‘escombro' del judaísmo. El protestantismo un ‘escombro' del catolicismo, es decir, de la cristiandad degenerada. El grupo Marx-Engels surgió como un ‘escombro' de la izquierda hegeliana. La Internacional Comunista fue preparada en plena guerra por los ‘escombros' de la socialdemocracia internacional. Si esos iniciadores fueron capaces de crearse una base de masa, fue sólo porque no temieron al aislamiento. Sabían de antemano que la calidad de sus ideas se transformaría en cantidad. Esos ‘escombros' no sufrían de anemia; al contrario, contenían en ellos la quintaesencia de los grandes movimientos históricos del mañana".

En su "Programa de transición", Trotsky dejó encendida esta llama, planteando un programa de acción para la etapa de decadencia histórica del capitalismo.

Trotsky hoy

Ya pasaron 75 años de la muerte de Trotsky. Ya no existe la Unión Soviética ni la GPU; los partidos comunistas de la mayor parte del mundo se han literalmente disuelto, en casi todos los casos para integrarse en forma directa, sin siquiera la mediación de su aparato, a variantes "progresistas" de la burguesía. Trotsky y el trotskismo, sin embargo, conservan su vitalidad. Ello no se debe –o no solamente– a la indudable tenacidad y ardor revolucionario que propios y extraños reconocen en los "troskos", sino a que seguimos viviendo en la época histórica que Trotsky caracterizó y para la cual planteó su Programa de transición: la época de decadencia histórica del capitalismo. Su legado es la continuidad y la vigencia histórica del planteo que ofrece este programa como herramienta en una época de senilidad del capitalismo, que desnuda la incapacidad de las burguesías de desarrollar las tareas democráticas en la época del imperialismo, que reclama el carácter internacional de la revolución socialista, que sostiene a la dictadura del proletariado como única salida a la barbarie en que vivimos. Un programa que fue una y otra vez negado: por el stalinismo y su "socialismo en un solo país", primero, y su "eurocomunismo" luego; también, más de una vez, desde las propias filas trotskistas, que no dejaron de sumarse a diferentes "modas" políticas, incluyendo en no pocos casos explícitos llamados a abandonar la consigna de la dictadura del proletariado.

Eppur si muove. En lo más oscuro de la "medianoche" del siglo XX, Trotsky fue quien defendió la continuidad y la vigencia histórica de la revolución de octubre, mostrando a los obreros de todo el mundo, que aquellos que se pretendían erigir como sus máximos exponentes no eran más que los enterradores burocráticos del mayor proceso revolucionario de nuestra época. Fue Trotsky quien caracterizó que la burocratización de los Estados obreros, en caso de que no triunfase una nueva revolución obrera, daría lugar a la restauración del capital. Sin la fenomenal lucha política y teórica de Trotsky en las décadas del veinte y del treinta del siglo pasado, la Revolución de Octubre hubiera sido identificada, en la conciencia de las generaciones futuras, como sinónimo inseparable de la monstruosidad burocrática.

Con todas sus diferencias, el mundo en el que vivimos, el de la crisis capitalista que no se ha atenuado sino agravado con los procesos de restauración en los ex estados obreros, sigue siendo el mundo de Trotsky. El que las futuras generaciones, manteniendo la continuidad histórica con las anteriores, deberán librar de todo mal, opresión y violencia, y disfrutar plenamente.

Lucas Poy