Hablemos en dólares
O el sueño de una noche de verano… literalmente
Ante la última devaluación anunciada por el gobierno, como se acostumbra a lanzarla previamente a los días feriados por el carnaval, los críticos continúan dilucidando entre los deseos de la unificación o varios tipos cambios.
Entre los extremos de los tipos de cambio autorizados la relación de un dólar preferencial a 6,30 Bs y el Sistema Marginal de Divisas (SIMADI) a 170 Bs al inicio, resulta en 2.700%; al mismo tiempo se autoriza la venta de dólares por parte de PDVSA y de la banca pública en ese mercado, que de marginal no tiene nada, mientras los salarios de los trabajadores petroleros tienden al mínimo y son inaccesibles a un dólar tanto para la tasa preferencial como la tasa intermedia, el Sistema Complementario de Administración de Divisas (SICAD) fijado al arranque en 12 Bs. Un trabajador devengando el mínimo mensual de 5.622 Bs necesitaría disponer de 9 meses de salario para convertirlos a 300 dólares, la transacción diaria establecida para adquirir “libres” y “legales” los dólares del otrora ilegal e innombrable dólar paralelo.
La unificación cambiaria, o lo que es lo mismo, una soberana mega devaluación, sería el objetivo al que TODOS quisieran llegar, tanto el gobierno como la oposición de derecha, por supuesto a costa de los trabajadores. Esa es la salida capitalista ordenada para la situación particular de Venezuela con 97% de los ingresos de divisas por parte del Estado y a un precio del petróleo muy bajo, pero resulta inviable para los costos del gobierno de turno, cualesquiera fuesen, por estas dos razones: el país tendría que producir pero como la producción es exigua la unificación tendería al infinito porque tendría que valorarse por menos mediante devaluaciones sucesivas, o como se dice popularmente, tendría que correr la arruga interminablemente; la otra sería sacar a flote el país capitalista, anclar el cambio, sobre la base de acabar su demagogia populista, enfrentar y derrotar la resistencia de los trabajadores y de las comunidades urbanas y campesinas. Sólo se impondría con una acentuación de la miseria, con drásticas rebajas de los ya devastados salarios reales y de las condiciones de trabajo. Ni que decir sobre las intenciones de los inversionistas y los acreedores que representan el capital foráneo, venga de donde sea, desde EEUU hasta la China. Todo el desespero, con conatos de golpe, obedece a sectores que quieren imponer estas medidas por la vía más expedita, la represión feroz se descuenta.
El dólar manda
El control de cambio es la respuesta nacionalista necesaria e indispensable a la descomunal fuga de divisas, aunque la misma lógica del capital permite que a pesar del control, sigan evadiéndose capitales tanto por los empresarios, nacionales o extranjeros, como por jerarcas civiles y militares de la administración pública a través de la habitual corrupción.
Para la muestra dos botones, una, los célebres 20 mil millones de dólares estafados a CADIVI, denunciados hasta por una presidenta del BCV, y la otra, la lista de los dólares preferenciales entregados por CADIVI, durante los 9 años que duró, donde los principales beneficiarios de más de 100 mil millones de dólares fueron los monstruos transnacionales como GM, Ford, Toyota, Chrysler, telecomunicaciones como Telcel, de consumo como Procter&Gamble, los grandes laboratorios farmacéuticos como Roche o Abbot, los de alimentos como Cargill, y el mayor emporio capitalista privado nacional, la POLAR, luego le suceden hasta las cadenas comerciales de línea blanca o de ropa importada.
Por el otro lado la crisis no se detiene, la situación empeora, “no hay salida capitalista” viable sin grandes derrotas al proletariado y a otros sectores combativos como los pueblos originarios y campesinos. Dolarizar la economía es decir imponer la moneda gringa; implica que los productos venezolanos tendrían que ser competitivos para colocarse en el mercado nacional y por supuesto, mucho más difícil, el internacional. La piedra de tranca sería el costo de los salarios en dólares, la debilidad de la economía venezolana se descargaría sobre el costo del capital variable, los salarios, en otras palabras, sólo con salarios de hambre pudiesen competir. Si tomamos como referencia el dólar SIMADI, 174Bs en estos momentos, el salario mínimo equivale a 32 dólares al mes. La austeridad contra la que lucha el pueblo griego sería las que nos impondrían.
El presidente del BCV, Nelson Merentes, fue muy explicito al indicar la importancia de fijar la tasa del SIMADI porque a su juicio ésta permitirá “equilibrar” el mercado de acuerdo a las necesidades de la economía. En estos tiempos de demagogia “socialista”, hay que remachar que la economía que se pretende rescatar, es la capitalista que condujo a esta crisis.
¿Para quién es el control de cambios? ¿Cómo quedan los empresarios?
Durante una entrevista en un canal privado, al presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, mediante una llamada telefónica Jorge Roig, presidente de FEDECAMARAS, le preguntó sobre el reconocimiento de la deuda con los acreedores que tiene el sector privado, a lo que Merentes respondió que el Gobierno Bolivariano la reconoce: “nos estamos reuniendo con el sector privado y nos estamos poniendo de acuerdo con los flujos financieros, de que ellos puedan pagar sus acreencias y nosotros ir limpiando progresivamente esto”. También dijo que el convenio cambiario será explicito, “dónde queda cada sector y cómo serán reconocidas esas acreencias que tiene el sector privado con sus acreedores. No habrá dificultad alguna, ya en el pasado se hizo y Roig lo sabe”.
El ministro para Economía, Finanzas y Banca Pública, Rodolfo Marco Torres, también sobre esto dijo: “A través de estos tres sistemas se busca dirigir las divisas a los sectores realmente productivos del país”.
Para los trabajadores, para la autentica producción nacional, en cuanto a recursos, sólo la nacionalización de la banca sin compensación es la respuesta, bajo control obrero para poder fiscalizar que sean dirigidos a las necesidades reales del país. Ante la devaluación, y la inflación que se pronostica para el 2015 muy por encima del 100%, un aumento general de salarios, un salario mínimo igual al a cesta básica familiar, y la escala móvil de salarios. Respecto al desangre que representan las importaciones, nacionalización del comercio exterior bajo control obrero para garantizar que se traiga del exterior lo necesario para echar a andar la producción nacional y lo que sea indispensable a las necesidades de los trabajadores y del país.
Concretar tales respuestas por los trabajadores pasa por defender con la lucha el derecho a la organización sindical, ante el Registro Nacional de Organizaciones Sindicales (RNOS) que lo niega, con el fin de alcanzar contrataciones colectivas que reivindiquen el valor de salario y de la fuerza de trabajo frente a la arremetida patronal de flexibilización laboral, despidos y suspensiones para no ver mermada su tasa de ganancia ante la crisis del capital.
SÓLO LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES PUEDE HACER PAGAR LA CRISIS A QUIENES LA CREARON: LOS CAPITALISTAS.
José Capitán
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lunes, 16 de febrero de 2015
Hablemos en dólares
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lunes, 7 de abril de 2014
El motivo de la protesta no es pedir por la solución de los problemas del país
El motivo de
la protesta no es pedir por la solución de los
problemas del país
La devaluación deriva de que no
producimos, pero la banca sigue con inmensas ganancias y los empresarios
exigiendo dólares para continuar importando, como las automotrices con más de
50 años en el país todavía solo ensamblando con piezas traídas de sus casas
matrices o las firmas extranjeras como la mayoría de las casas comerciales de
los súper centros comerciales, lo peor es que el gobierno los sigue subsidiando,
inclusive alcahueteando a vulgares especuladores. La inflación, la especulación
y la escasez son las consecuencias de defender ese esquema con una bolsa de
dólares que no alcanza para ser repartido a manos llenas. La inseguridad, si
bien es cierta, no puede dejar de sonar absurda en boca tanto del la MUD como
del gobierno, ambos con cuerpos de seguridad que son los primeros beneficiados
por su complicidad con la delincuencia.
Para los trabajadores el problema del
país son los salarios, todo deriva de ahí. El derecho a huelga, la contratación
colectiva, la criminalización de la protesta obrera, la libertad sindical
clasista, la tercerización y el derecho al empleo, son todas consecuencias de
un salario deficitario que así pretende ser impuesto por los patronos mientras
los trabajadores se niegan a quedarse de brazos cruzados.
El
fascismo y la guarimba, qué tienen en común
Trotsky llamó al fascismo, en tanto que
movimiento de masas, “el partido de la desesperanza
contrarrevolucionaria”. El
fascismo es un fenómeno de masas como respuesta política a la crisis económica.
Su base social es la clase media desesperada y el lumpen proletariado, es decir,
capas degeneradas sin perspectivas u horizontes, dispuestas a cualquier cosa
para salir de sus niveles de precariedad. Es posible por faltas de alternativas
ante la crisis, a frustraciones, descontentos. Su salida se la ofrece un sector
aspirante al poder que propugna soluciones con medidas arbitrarias, sin pararle
a métodos democráticos, ni qué decir, planteando los derechos elementales de la
clase trabajadora. Se basa en las aspiraciones más sórdidas de sectores
desesperados, la burguesía no les da esperanzas, tampoco hay alternativas por
parte de la clase trabajadora, y asumen su salida, dentro del mismo marco
burgués, de forma despótica.
Wilhelm Reich en su libro “Psicología
de Masas del Fascismo”, cita a un intelectual nazi: "Dado el carácter elemental del nacionalsocialismo,
resulta imposible atacarlo con «argumentos». Los argumentos sólo tendrían efecto
si el movimiento se hubiera impuesto con ayuda de argumentos". Reich prosigue, “los discursos
nacionalsocialistas [fascistas] de propaganda se caracterizaban por hacer
hábiles llamadas a los sentimientos
de los individuos integrados en la masa y por la renuncia, en la medida de lo posible, a toda argumentación objetiva… en
presentar a las masas solamente la gran meta final". En nuestro caso,
“la salida de Maduro” es porque yo
quiero.
En Venezuela estos pichones de
fascistas tienen sus métodos a la vista
de todos, menos de los medios de comunicación que los promocionan. Destruyen
todo lo que está a su alcance, hacer la barricada para obstaculizar el tránsito,
sobre todos de sus propios vecinos, muchos de ellos simpatizantes de la MUD y
antichavistas, sin medir las consecuencias ni aceptar mediaciones, y resaltan
el “argumento” que es porque están construyendo “el futuro del país”. Por lo
localizado, por lo escuálido respecto a la ciudad, no es un fenómeno masivo,
aunque reviste financiamiento tanto interno como por organismos extranjeros y
bajo el amparo de alcaldías, organismos o instituciones afines, empresas y
medios de comunicación privados.
En Venezuela las guarimbas son brotes
aislados en cada ciudad, con gran propaganda y despliegue de sus “bondades” en
los sectores de clase media en gran medida por su difusión en las redes
sociales, pero son un germen, un precedente. Para poder progresar como
movimiento de masas, entre otras, tienen que alzarse sobre grandes derrotas de
las luchas de la clase trabajadora. Estas derrotas a la clase trabajadora pueden
darse por el empeño que en esto pone el gobierno, de ahora en más, con las mesas
de paz con FEDECAMARAS, principal protagonista del golpe de derecha y el
saboteo económico del 2002 y 2003, donde les son aceptados todos su
planteamientos, sobre todo el de permitir la flexibilidad laboral, el quite de
regulaciones, despidos, liberación de precios, mientras por parte del gobierno
se continúa devaluando o se plantean aumentos en los precios de los servicios
públicos y de la gasolina. Como complemento, medidas de no permitir protestas
laborales y su represión en caso de manifestarse. Respecto a la burguesía,
utiliza a estos movimientos como un último recurso, cuando, y es lo principal,
la clase obrera tiene que ser aplastada para poder sobrevivir de la crisis
política y económica que han creado.
Para impedir el ascenso del fascismo
en el país la clase trabajadora debe levantar las banderas de su independencia
política respecto a todos los que pretenden hacerle pagar los costos de una
crisis que no han creado. LA CRISIS QUE LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS, LOS ÚNICOS
RESPONSABLES DE ELLA.
martes, 14 de enero de 2014
Venezuela, lo que nos dejó el 2013 ... a los trabajadores
Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014
Editorial
Venezuela,
lo que nos dejó el 2013 ... a los trabajadores
Una
inflación del 56,2% en los índices de precios al consumidor y mayor del 70% en
los precios de los alimentos.
Una
devaluación del bolívar donde la diferencia entre el precio del dólar oficial y
el del mercado paralelo es de casi el 1000%
Tan
lamentable como preponderante, la economía del país está derrumbada
La consideración primordial de la
situación del país es de una terrible crisis de la economía expresada en el
déficit fiscal, una moneda con un pequeñísimo poder adquisitivo y
deteriorándose agudamente, un crecimiento vertiginoso de las importaciones y
una disminución de las exportaciones, donde, fuera del petróleo, son
insignificantes para la economía del país. Lo que excepcionalmente todavía
sostiene al país y frena la debacle total son los cuantiosos ingresos
petroleros, a pesar de que también disminuye su volumen de exportación.
Es por la venta de la materia prima
energética indispensable en el mundo y privilegiada porque todavía se cotiza
muy bien, que año tras año los ingresos en divisas son mayores no por aumento
del volumen sino por un precio alto.
Contradictoriamente se fija el
presupuesto anual del país, con base a un precio del barril petrolero por menos
de la mitad de su precio real y con el excedente se realiza, como gastos
extraordinarios, otro “presupuesto” adicional sin controles y a pesar de ello,
siempre al inicio del año se comienzan a aprobar créditos también
extraordinarios, todo eso indica el parasitismo de la economía nacional, por
ser rentística, tanto pública como privada, que sólo vive a expensas de la
aprobación y suministro de dólares por parte del Estado.
El retroceso económico es abismal, la
única base de la economía se sustenta en la renta petrolera, en perjuicio de
todos los recursos nacionales. La industria “nacional” no se basa en producir
sino en la aprobación de dólares preferenciales para traer los insumos sobre
facturados y luego peor aún, proveer la mercancía a precios de dólares de
mercado negro. La diferencia entre las importaciones y las exportaciones,
exceptuando al petróleo, tienen una brecha de más de 24.000 millones de
dólares.
El gobierno sobrevive y espera salir
de su crisis descargando su insolvencia e incapacidad productiva pagándole
incompleto a los trabajadores, mediante el incumplimiento de los convenios
colectivos firmados, retardando los nuevos compromisos para evitar desembolsar
algo que no tiene, haciéndose cómplice de la industria privada a través de las
preferencias de las oficinas del trabajo
a favor de los patronos, con calificaciones de despidos o inclusive haciendo
caso omiso de los reenganches o respetos a la organización sindical, impidiendo
el derecho a huelga, sobre todo en las empresas del estado.
El gobierno teniendo una deuda tanto
externa como interna monstruosa, realiza una huida hacia adelante, tomando
medidas para endeudarse más. Mientras la
producción no petrolera se extingue, el capital financiero parasitario
expresado en las ganancias de la banca asciende, mes a mes. De los cuatro bancos más
grandes, con un patrimonio del 70% de los activos financieros, tres son
privados, una expresión de capitalismo salvaje que se magnifica cuando el
resultado bruto de la banca (antes de ISLR) en los primeros 11 meses de 2013,
respecto a igual período en 2012, se incrementó 66,5% (SUDEBAN, Boletín de
prensa noviembre 2013, Cuadro I - 26).
Como consuelo de tontos el fisco nacional se hizo acreedor, apenas, de 5,41% en
promedio de tales utilidades brutas mensuales de la banca nacional.
José
Capitán
lunes, 16 de diciembre de 2013
¿2014 plantea a los sindicatos una necesaria reformulación?
¿2014 plantea a los sindicatos una necesaria
reformulación?
Comentarios
a un artículo de Héctor Lucena* en su columna habitual del Correo del Caroní
Como siempre, nuestros comentarios toman nota de datos y comentarios
objetivos al margen de la interpretación que le da el profesor, inclusive
contrapuestos. El artículo en cuestión, “2014 plantea a los sindicatos una necesaria
reformulación” (15/12/2013), desde su óptica llama la atención a una
situación palpable, grave en el movimiento laboral, totalmente discutible, y
dirigido, a nuestra consideración, a los sectores de vanguardia dentro del
movimiento obrero, tanto en las corrientes políticas como sindicales de todo
Venezuela.
Lucena comienza con suavidad su columna, “Terminamos el 2013 con perspectivas inquietantes en materia económica
para el nuevo año”, algo que habría que indagar el cómo dar el toque de alarma o despertar a los incautos que son casi
todo el país a pesar del abismo por donde vamos cayendo.
Advierte, con base a la política económica, de “dos consecuencias centrales sobre las relaciones de trabajo”. Expresa
primero el descontento contra el “Gobierno
el principal empleador” de sus trabajadores “por incumplimiento de lo firmado o acordado, o por postergar
negociaciones con sus servidores, quienes aspiran revisiones de sus condiciones
de trabajo, aspiración legítima en un contexto inflacionario como el existente”,
y segundo, “las repercusiones en los
privados”. Para ambos se refiere, y resaltamos, los problemas de “sus empleos, condiciones de trabajo y
condiciones de su vida familiar”. Como lo decimos nosotros, a los
trabajadores les toca luchar contra sus patronos sean públicos o privados,
ambos representan directos o disfrazados la clase social que maneja en el país.
Sus causas las establece en “el
creciente déficit fiscal que en el presente año alcanzará entre el 13-15%. El
gobierno gasta más de lo que le ingresa, a pesar de los muy buenos precios
petroleros”. Denuncia que “el
presupuesto nacional ha perdido precisión para ser una referencia transparente”
por los tracaleros y mentirosos, añadimos nosotros, de quienes planifican y
entregan cuentas de la gestión del país.
Lucena resalta que “los ingresos
para el 2014 con un barril de petróleo a US$ 60, cuando se ubica al menos un
60-70% más arriba. El déficit fiscal se fija en 4.5%”, y vislumbra “una devaluación inminente, así como se
anuncia desde las altas esferas oficiales la subida del precio de la gasolina,
y es de esperar otras medidas…”.
Continúa, “los trabajadores ha
venido resintiéndose de los efectos de las políticas públicas, y
particularmente las laborales, de estos últimos años. Resultado de ello es la
fragmentación del movimiento” y le añade como agravante, la política del
gobierno “adverso al desenvolvimiento
libre y autónomo de estas organizaciones, dada las restricciones imperantes”,
léase, según nuestra apreciación, éstas son consecuencia de las políticas
antiobreras e interventoras que pretenden el desconocimiento de la organización
sindical y el derecho a huelga.
Desde su ámbito el profesor aboga por “Un esfuerzo de agregación y coordinación entre las diversas
organizaciones y tendencias que activan en el movimiento de los trabajadores es
una necesidad en el escenario planteado”. Nosotros vemos y planteamos la
necesidad de crear un Frente de Izquierda y de los Trabajadores.
El artículo avala “la gestión
judicial que acaban de hacer, al solicitar la nulidad de varios artículos que
en el Decreto con rango y fuerza de LOTTT, atentan contra la libertad sindical”
y asume considerar esencial, entre otros, “el
del Registro Nacional de Organizaciones Sindicales que (el gobierno) dio un
plazo que fenece este 31 de diciembre, con la amenaza de disolver a aquellas
organizaciones que no se registren”. En ese sentido, aplaude la “gestión…
promovida por todas las corrientes y organizaciones que activan en el
sindicalismo venezolano, con la salvedad de la central promovida por el
gobierno. Hay que destacar que por años, quienes promovieron la solicitud no
realizaban acciones conjuntas de esta naturaleza e importancia”.
La situación demanda una respuesta de conjunto ante la gravedad de la
economía del país. Los organismos y leyes que el gobierno prepara para reprimir
son de tipo fascista (Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria CESPPA, Sistema Integrado de Monitoreo y Asistencia SIMA), hasta DRONES
están presupuestados –dicho por el ministro Rodríguez Torres–, miles de
millones de dólares para impedir las protestas y movilizaciones, no de la MUD,
sino a quien ellos le temen: los trabajadores y las comunidades urbanas o campesinas
y los pueblos indígenas.
Lucena considera que “Los
esfuerzos de agregación y coordinación como el destacado tendrán que repetirse
en acciones no sólo de tipo judicial, sino también en el quehacer de las
propias relaciones laborales, porque ha quedado evidenciado que múltiples
organizaciones y corrientes promoviendo conflictos, haciendo grandes esfuerzos
para el accionar cotidiano cada una por su lado, no han sido suficientes para
detener los niveles de deterioro de las condiciones laborales, a pesar del
enorme ingreso petrolero que el país ha recibido”. Para los trabajadores es
importante entender que el populismo del gobierno está agotado, los planes
llegan a sus límites, los recursos escasean y la corrupción aumenta. La
economía de Venezuela con base a la renta petrolera, improductiva y
favoreciendo a una burguesía cada vez mas parásita, coloca al país al borde de
la quiebra cuyo elemento detonante seria una baja coyuntural, por decir lo menos,
de los precios del barril de petróleo.
Lucena cerrando deja “interrogantes
para el futuro cercano” a la cual nosotros respondemos.
“¿Qué medidas tomará el gobierno?”
OO: Mas importaciones,
venta de oro, devaluación, endeudamiento. El gobierno prorrogará las medidas
para intentar salir de la crisis económica pero descargándola sobre los
trabajadores.
“¿Qué papel jugarán los trabajadores y sus organizaciones en la
construcción de esas medidas, serán consultados?”
OO: Si no lo han hecho
hasta ahora, continuarán siendo criminalizados en sus luchas e interviniendo
con los militares, o con el apoyo de las Inspectorías del Trabajo, jueces, y hasta
el CNE.
“¿Sobre quiénes recaerá el costo de la resolución de la crisis?”
OO: Sobre el país, a
excepción de quienes siguen parasitando con la renta petrolera.
“¿Pagarán la crisis quienes han despilfarrado los recursos de todos?”
OO: Se saldrán con la
suya sino imponemos un salario mínimo igual a la cesta básica familiar, aumentos
generales de sueldos y salarios, indexación de acuerdo a la inflación (escala
móvil de salarios), pase a fijos o las mismas condiciones y beneficios para los
tercerizados.
“¿Hacia dónde apuntar la mirada para buscar vías para la resolución de
la crisis?“
OO: Control del
comercio exterior, nacionalización de la banca, suspensión inmediata al pago de
la deuda externa, control obrero en la producción e inspección pública de los
libros contables tanto en el sector público como en el privado, en la banca, industrias,
comercios y servicios. Para los trabajadores la salida en su favor tiene que
ser a través de ellos mismos, paso a paso, hasta conquistar su propio gobierno.
Lucena concluye: “Todo parece
indicar que será un año definitorio en el papel que ha de jugar movimiento de
los trabajadores”. Desde Opción Obrera concluimos: Si no hay coordinación y
unidad con base a una clara plataforma de lucha es imposible parar la debacle a
que nos lleva el gobierno y los empresarios, comerciantes y banqueros que están
detrás del poder.
José Capitán
15/12/2013
* Héctor Lucena dirige el doctorado en Relaciones del Trabajo en la
Universidad de Carabobo. Investigador reconocido, ha escrito varios libros y
numerosos artículos en revistas académicas especializadas en esa área.
viernes, 11 de octubre de 2013
Arreaza confirma que el gobierno no puede retrasar otra devaluación
Arreaza
confirma que el gobierno no puede retrasar otra devaluación
El marco de
crisis económica es inocultable. La emergencia es de tal magnitud, que no se
puede retrasar tras una habilitante para proceder con la devaluación.
Por boca del vicepresidente Arreaza “el dólar a 6:30 hay que protegerlo, para lo
más elemental: alimentación, medicamentos (AVN, 09/10/2013)”. El gobierno
bolivariano termina por reconocer, lo que por simple aritmética se demostraba: no
hay divisas suficientes para importar todo lo que pida la burguesía y de paso
pagar la gigantesca deuda contraída para este año y la que aún está pendiente
de pago de los años anteriores.
En ese último aspecto, Rafael Ramirez
luego de su nombramiento como vicepresidente del área económica en sustitución
de Merentes –“Al compañero Nelson
Merentes lo hemos dedicado a esta tarea de la sostenibilidad presupuestaria, de
la sostenibilidad fiscal, de las políticas cambiarias”, según Maduro (Descifrado.com,
10/10/2013)–, insistió que en el país no existe escasez de divisas (47.000
millones de dólares en todo el año; ciudadccs.org.ve, 08/10/2013), sin embargo,
tanto por la ley de endeudamiento para este año como por su complementaria
aprobada en junio, el Estado se ha visto obligado a endeudarse por 34.000
millones de dólares equivalentes a los bolívares aprobados para cumplir sus
metas presupuestarias. En otras palabras, se pueden tener 100 bolívares en el
bolsillo pero si hay que pagarle al acreedor 75, lo que queda es muy poco para
pretender almorzar. Se necesitan más bolívares para pagar jubilaciones –un
incremento del salario mínimo está previsto para noviembre– y parte de las prestaciones
sociales del sector público pendientes de pago por lo menos desde 2007.
El gobierno de esta forma continúa
favoreciendo, para intentar resolver la crisis, a los mismos que por su afán de
lucro la han creado, los capitalistas, cobrándoselas a los trabajadores y al
pueblo que poco o nada tiene.
De paso, anunciarla lo que arreciará
es la fuga de divisas y el incremento incontenible de la especulación de los
alimentos y bienes de primera necesidad, y a la par, como bola de nieve en su
rodada, el encarecimiento de todos los otros artículos de consumo como los
servicios, en especial el transporte.
La situación de crisis económica es
inocultable. Se pretende hacer lo que ya hizo Chavez en enero de 2010 con los
dos tipos de cambio, el de 2,15 para alimentos y medicinas, y el de 4,30 para
el resto. Esa política cambiaria para nada funcionó pues en enero de 2011 se
unificó en una sola tasa de cambio todo lo importado a 4,30.
El absurdo de la nueva devaluación
tiene otro cariz con lo que no sería afectado. Las medicinas, que para el
consumidor final siguen aumentando sus precios, lo han hecho mucho más del
46,51% de la devaluación anunciada a golpe y porrazo el viernes 8 de febrero antes
de carnaval, luego de repetir con insistencia el gobierno que no la habría.
La inflación, que lo está marcando
todo, tuvo un incremento para septiembre de 1,4% respecto al mes anterior (4,4%
versus 3,0% en agosto) y de 2,8% respecto al mismo mes del año pasado (1,6%)
–echando por tierra los anuncios de su desaceleración por parte de Merentes
para el resto del año. El índice de escasez también subió ubicándose en 21,2% y
su promedio desde enero es de 20,2%. Con las cifras a septiembre la inflación
anualizada se remonta a 49,5% (más del doble con la que cerró 2012), pero sólo en
alimentos llega hasta 67,3% (bcv.org.ve, 10/10/2013).
“¿Pero
qué valor le ponemos?”
El gobierno se encuentra decidiendo el
valor del otro dólar, en el 2010 pudo responder por encima de 2,15 con un 4,30
con una merma de la renta petrolera por los precios que apenas llegaron a medio
estabilizarse por encima de los 60 dólares. Esta vez se viene anunciando el
retorno del dólar permuta, con toda la carga de fuga de divisas y corruptelas
denunciadas, que funciona entre dos bandas para tratar de obligar al dólar
negro a bajar de su especulativo precio por encima de 45 bolívares. Algunos
analistas económicos de finanzas sugieren fijar la banda mínima entre 11 y 15
bolívares, la máxima, cercana a los 25.
Pero todavía la última palabra no está
dicha con el dólar permuta. "He
decidido, ya perfeccionando el sistema complementario Sicad, sacar a la calle a
través de Sicad todas las semanas un monto de por lo menos 900 millones de
dólares también para complementar cualquier necesidad que la economía pueda
tener" ha dicho Maduro, a la par que reconoce la fuga de 215.000
millones de dólares desde 2004 hasta el presente con un control de cambios que
parecía de lo más estricto. Como consuelo de muchos, para Maduro, sin el
control de cambios, se hubieran "ido" 800.000 millones de dólares (EFE,
10/10/2013). Un rato después, ese mismo día, Maduro se desdice: “A partir de hoy se van a inyectar por lo
menos 100 millones de dólares en el sistema Sicad” (elmundo.com.ve, 10/10/2013);
la disponibilidad de divisas tampoco es tanta.
Sea con el permuta o con el SICAD, eso
dependerá de la capacidad que tenga el Estado para complacer con los
suficientes dólares el parasitismo de la burguesía venezolana y sus socios que
también se aprovechan de las bondades del chavismo.
Algunos de estos importadores con sus
solicitudes aprobadas por CADIVI traen contenedores con chatarra o hasta con
basura con el fin de revender los dólares o atesorarlos en paraísos fiscales. El
gobierno bolivariano, en vez de ponerle los ganchos a los derrochadores sin
tanta parafernalia de una habilitante pero apoyados por el pueblo y los
trabajadores, prefiere acallar el robo de los que se llevaron al exterior
20.000 millones de dólares del SITME –¿estarán incluidos en los 215.000
millones aceptados como “extraviados” por Maduro?–, operación donde están
involucrados funcionarios del BCV, finanzas y la banca privada y pública. Es
toda una macolla de corruptos y aprovechadores de las divisas de los
venezolanos que involucraría a altos funcionarios del gobierno que fueron
permisivos en el accionar.
Ahora
se desnuda el impasse económico del gobierno
La crisis revienta con la bancarrota
mundial del capital desde 2007 pero en Venezuela comenzamos a ver sus efectos a
finales del 2008 cuando el barril petrolero cae de 140 a menos de 40 dólares.
Para ese momento nos vendieron el blindaje pero al parecer resultó de papel
porque ya en 2009 nos incrementaron en 30% el IVA al llevarlo de 9 a 12%. El
endeudamiento consecuente creció sin control y de paso sin incentivar aunque
fuese mínimamente la producción industrial y agroindustrial propia. El
endeudamiento y las medidas cambiarias como el SITME y el SICAD, así como el
dólar permuta, lo que han es acrecentado año tras año las utilidades de la
banca –el fundamento esencial para fugar las divisas– de manera escandalosa.
El gobierno de Maduro ha seguido la
estrategia de la zanahoria y el garrote. Nos ha ofrecido aumentar en 10% el
salario mínimo a partir de noviembre, días antes de las elecciones, como la zanahoria
para seguir jalando la carreta, pero sabe que el garrote será necesario porque
la devaluación es indetenible y seguirá profundizándose la crisis.
La fuga de divisas se acentuará y el
gobierno en vez de impedirla, hace todo lo contrario, está buscando las maneras
para seguir salvando a los capitalistas de su crisis con importaciones y el
dólar intermedio entre el oficial y el imbatible “negro”. La salida no es otra
que el control del comercio exterior así como la moratoria indefinida del pago
de la deuda, para evitar que seamos los trabajadores quienes paguemos los
costos de algo que no hemos causado.
Los trabajadores deben asumir la tarea
histórica de confiscarle el capital a la burguesía desde su propio gobierno, y
de allí dar los pasos concretos hacia el socialismo.
Opción Obrera
11/10/2013
miércoles, 28 de agosto de 2013
¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!
Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre
¡Un
Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!
No se puede negar que el presidente Nicolás Maduro
viene de las filas del sector obrero, que ha participado en las luchas del
movimiento popular. La discusión que se debe plantear en estos momentos es si
su programa de gobierno y sus acciones se enmarcan dentro de la defensa de los
intereses de la clase de donde proviene y de las grandes mayorías. Pongamos
algunos ejemplos y comparémoslos con la situación venezolana.
Luis Ignacio Lula Da Silva, dirigente sindical de
uno de los sindicatos más fuerte en Brasil (sindicato de los trabajadores
metalúrgicos), luego que el pueblo y los trabajadores lo llevaron al poder, su
gobierno lo dedicó única y exclusivamente a recomponer y fortalecer al quebrado
sistema capitalista burgués, que hundió en la pobreza y la miseria a más de 42 millones
de brasileros y brasileras que cifraron su fe en Lula por éste venir del sector
de los explotados y empobrecidos de ese país. Es decir que Lula, a pesar de
venir del sector explotado y oprimido, a pesar de venir de un partido que se
hace llamar de los trabajadores, terminó gobernando para los ricos.
Una gran cantidad de latinos, afro descendientes y
ciudadanos norteamericanos, llevaron a Barak Obama en primera instancia porque
creyeron que por ser un afro descendiente, gobernaría y le solucionaría sus
principales problemas; es decir que votaron por Obama por su color, pero no
tomaron en cuenta que representa (igual que cualquier blanquito de ojos verdes
o azules) los intereses de la ultraderecha fascista, imperialista e
intervencionista de los Estados Unidos.
Tomamos como punto de referencia estos dos
ejemplos, con el objetivo de demostrar que no importa la raza, ni el sector
social de donde venga un presidente o presidenta de un país, sino los intereses
que estos representen, en el caso de Lula y Obama, ambos representan los
intereses económicos de los oligarquías de sus países. Estos comentarios
obedecen a que Nicolás Maduro dice ser un presidente obrero; como encargado del
gobierno por la enfermedad de Chavez la primera medida que tomó fue devaluar el
bolívar, como presidente electo se niega a discutir las contrataciones
colectivas de todos los trabajadores de la administración pública, mientras los
patronos y comerciantes hacen de las suyas violentándole los derechos a sus
trabajadores. Las inspectorías y los tribunales del trabajo, se hunden en la
inoperancia atiborrados de cientos de demandas de los trabajadores, sin tener
repuestas de las mismas. La situación económica y el proceso de retroceso en el
que se enmarca el país, es la mejor demostración de que NO nos gobierna un
obrero, y que el sistema social sigue siendo capitalista. La actuación del
gobierno, acompañada de la corrupción campante, nos pone en peligro de que se
monte en el poder la derecha fascista, venga de donde venga, para terminar de
concluir la farsa.
Para contrarrestar estas posibilidades, lograr
avanzar y construir el verdadero poder obrero, hay que evitar que la derecha de
Capriles y su mesa de la unidad o la derecha en el gobierno, más tarde se den
la mano y descarguen su poder en contra de los pocos derechos que todavía
mantenemos.
Ante un gobierno antiobrero, que le está poniendo
en bandeja de plata el gobierno a la ultraderecha y a los militares, hacemos un
llamado a la organización y la movilización de los sectores populares y los
trabajadores por un salario mínimo equivalente a la canasta básica familiar, y
contra la desmejora o falta de servicios, contra la corrupción, la inflación,
la escasez y inseguridad; somos el pueblo y los trabajadores los que tenemos la
tarea y la obligación de no permitir que la ultraderecha de Capriles, ni la
derecha populista desde el gobierno de Maduro, nos hundan en la miseria, el
hambre y el desempleo.
Héctor Parra
martes, 2 de abril de 2013
Opción Obrera llama a votar nulo - No hay otra alternativa para la izquierda clasista e independiente
Opción Obrera llama a votar nulo
No hay otra alternativa para la
izquierda clasista e independiente
Votar por Maduro o Capriles es escoger
entre dos formas de continuar prolongando la vida al país capitalista. El
dilema tanto para el gobierno como para la
oposición de derecha, tras las presidenciales, es cómo continuar logrando que
los trabajadores y las comunidades sustenten ese rumbo, inflación más
devaluación y siempre tender el salario al mínimo. Ambos son incapaces de
resolver los problemas estructurales del país, el desarrollo del agro, la
industrialización y los servicios plenos. La ficción socialista del legado de Chávez
y las promesas liberales de Capriles tienden a la supervivencia en plena
bancarrota capitalista mundial de la sociedad del gobierno con los patronos,
cada cual según su maña.
Maduro
el delfín de Chávez
El fin de Maduro es tratar de
continuar el nacionalismo en su ocaso, al caudillismo le es cada vez más difícil
arbitrar la lucha de clases. La devaluación, el déficit fiscal y el
endeudamiento no permiten progresar en la producción industrial en particular con
inmensos recursos de aluminio, hierro, oro, petróleo y gas, ni qué decir del desarrollo
agropecuario, a esto se le suma el deterioro de los servicios públicos: la
electricidad, las vías, el agua potable, el transporte.
Todo este panorama indica que las
bases de sustentación, del gobierno chavista, se debilitan o desaparecen; los
recursos para las misiones son menores, los fondos sociales disminuyen y las
deudas asumidas por ellos aumentan.
Por otro lado la oposición de derecha
no esta unida ni para subastar al país, lo que demuestra su existencia como
consecuencia de la incapacidad del gobierno. Para el Estado, sin embargo, su presencia
es un aval al juego “democrático” que pueda ser usada en un momento dado como
factor de recambio.
La
importancia de tener una propuesta alternativa
La declinación del chavismo como árbitro,
ahora sin Chávez, conduce a un empantanamiento en las relaciones sociales y a una
ruptura entre sectores de sus bases, pero lo más importante, y simultáneamente,
la ruptura entre el gobierno y sectores de relevancia de los trabajadores.
El chavismo sin Chávez es un hecho, su
herencia con Maduro, y detrás incontables personajes, originará muchas facciones
donde cada uno reclamará ser el chavismo auténtico.
El dinero para continuar gobernando
como antes no lo hay, más dramático aún con un barril de petróleo al doble del valor
presupuestado. Es la consecuencia de la incapacidad nacionalista (chavismo),
bajo el mismo marco de las relaciones de producción capitalistas que impone el
imperialismo, de emanciparse de su función como proveedores de materias primas.
Luego de 14 años de “nacionalismo” el gobierno bolivariano, en vez de avanzar a
una producción nacional propia al margen de la renta petrolera, ha acelerado al
país al endeudamiento por prestamos y emisión de bonos, lo que ha conducido en
2012 a un grave déficit fiscal que desde octubre de ese año se trata de
minimizar congelando la economía pero a la vez desatando la espiral inflacionaria,
la especulación sin parangón y la escasez de los bienes de primera necesidad.
Nunca
es triste la verdad, lo que no tiene es remedio… por ahora
Un gran sector de la izquierda es
funcional al chavismo y se estructura tras el PSUV y su entramado en el
gobierno. La aceptación o el reconocimiento del populismo como “proceso de
cambios” o “revolución bolivariana” ha conducido a la asimilación política de
infinidades de organizaciones provenientes de la ultraizquierda y hasta de
sectores del trotskysmo morenista y pablista, esto junto al sindicalismo
chavista coarta la posibilidad de mantener siquiera vestigios de independencia
o autonomía en el movimiento obrero. Esta izquierda ni siquiera es consecuente
con el problema del salario y de la jornada de trabajo, en ningún 1° de Mayo se
destaca con propuestas al respecto, para esto se mantienen junto a la CSBT–una
central artificial o real según el caso, muda para el clamor de los
trabajadores o defensora del principal patrono que no es otro que el Estado.
Sin el liderazgo de Chávez no se puede
continuar el chantaje o la acusación de que se promueva un chavismo sin el líder
ahora que un chavismo con Maduro, o más tarde con otros actores, pueda
continuar por largo tiempo dirigiendo a Venezuela. Es el símil venezolano al peronismo
argentino, luego de tantos años de la muerte del General Perón, y por más
agotado que estén en sus respuestas ante los requerimientos del país, si no hay
una alternativa autónoma y clasista, continúa vigente transformado en podredumbre.
La izquierda autónoma no tiene hoy
fuerza, no representa ninguna alternativa, sin embargo no puede claudicar en su
afán de tenerla y de serla.
Se plantea, por tanto, la necesidad de
construir la referencia por la izquierda ante panorama tan sombrío, de procesar
la experiencia política tras el desencanto con el nacionalismo y encausar a los
que mantienen la lucha tras esa referencia para evitar que las salidas de corte
fascista terminen derrotando el ascenso que han venido demostrando las masas
desde 2008, aplacadas luego de haber derrotado al imperialismo y a la derecha
con el golpe de abril de 2002 y el paro petrolero de 2002-2003. 2008 representó
el año en que comienzan a verse los efectos de la bancarrota mundial del
capital en el país, la respuesta de las masas ha sido la de la lucha aunque
todavía se encuentren mediatizadas por la cooptación chavista.
El Bolívar Fuerte, como valor equivalente
general de las mercancías del país, se desmorona traduciéndose en un costo muy
alto para quienes percibimos el sustento a través de un salario. No podemos hoy
obtener lo mismo que a antes del 8 de febrero cuando el gobierno devalúa
oficialmente la moneda.
El cuadro económico de la nación es
cada vez más grave, los recursos fiscales en declinación expresan la
incapacidad del Estado capitalista para realizar inversiones productivas –retrasos
y postergaciones evidentes en ferrocarriles, vías y puentes, metros, acueductos,
generación eléctrica, vivienda– o pagarles a sus empleados –las contrataciones
colectivas en el sector público y empresas del Estado suman décadas de vencidas–
y su apoyo a los patronos privados para realizar lo mismo con sus trabajadores.
Este populismo se fracturará y habrá
choques entre sus promotores, también choques entre el gobierno y los
trabajadores señalando el colapso del mal llamado socialismo del siglo XXI.
Si
los candidatos no nos representan, ¿cuándo nosotros, la izquierda clasista, representaremos
a las masas?
Las luchas obreras debemos
presentarlas a partir de sus problemas diarios y ligarlas a la única
posibilidad de resolverlas definitivamente desde un gobierno de los trabajadores.
Para eso se necesita, primero, que lleguemos y estimulemos a la vanguardia sin
cometer el craso error de tratar de atarla a nuestras propuestas, sino más
bien, enlazar sus propuestas a una orientación revolucionaria. En eso consiste
la fusión de la izquierda y del socialismo con el movimiento obrero. En eso
consiste en crecer desde su interior como otras épocas lo hicimos.
Somos pocos los que mantenemos una
actividad al margen de la conciliación con el gobierno, y lo que es peor, aún no
representamos cuantitativamente algo que nos multiplique ante los incrédulos, o
escépticos en el mejor de los casos, que son la mayoría trabajadora del país.
Sin embargo, los que dirigen el país
no pueden tolerar ni un ápice de participación clasista autónoma e independiente;
hasta listas de proscritos o “vetados” en la industria petrolera y en la
manufacturera han sido creadas, con el aval de las instituciones del trabajo
del Estado, para quebrarnos el débil espinazo de la indocilidad.
La devaluación es un golpe al salario,
las excusas dadas por el gobierno y sus acólitos jamás podrán ocultar ese hecho.
Tras que pasa el tiempo y la medida decretada sigue su accionar no se puede
eximir su denuncia, todo lo contrario, tenemos que acentuar la lucha por
resarcir el valor que nos han robado al salario, y también por el derecho a
huelga, contra la criminalización de la protesta laboral y comunal, contra la
tercerizacion y por la vigencia de la contratación colectiva.
La devaluación solo se puede
contrarrestar con producción nacional y eso no lo garantizan las alternativas de
Maduro o Capriles, algo peor, la avidez por parte de la burguesía de obtener
más plusvalía en época de crisis capitalista son mayores pero precisamente sus posibilidades
en conseguirlas son escasas o nulas, la inviabilidad de un avance capitalista autónomo
en la época actual del imperialismo en declinación conduce a salidas trágicas, guerras,
masacres y fascismo, o benéficas, la revolución.
Un frente de organizaciones de
izquierda y una propuesta de este frente hacia los trabajadores en situación de
conflicto se hace impostergable para impedir su descabezamiento en la lucha por
los reformistas del PSUV y sus socios en las organizaciones de conciliación, así
como la injerencia de los comandos regionales “laborales” de la GNB.
Convocar a elegir delegados de base en
asambleas para coordinar las luchas para oponerse a los burócratas sindicales y
superarlos. Lanzar planteamientos comunes de lucha, ya que no hay ninguna
propuesta para unificar puntos comunes, no es redundante. Debe hacerse desde diferentes
regiones o sectores con el fin concreto de convocar una organización propia de
los trabajadores como salida de conjunto.
Para Opción Obrera la urgencia de
agrupar las organizaciones que planteamos el voto nulo y un 1° de Mayo
combativo, son pasos para encausar a los trabajadores por la senda de unidad bajo
las banderas de la autonomía y la independencia de clase.
Opción
Obrera
02/04/2013
Etiquetas:
devaluacion,
Elecciones Abril 2013,
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PSUV
domingo, 17 de febrero de 2013
Los trabajadores de Supermercados Lúxor y los de Galletera Carabobo marcan el camino que se debe asumir ante los patronos
Prensa Opción Obrera 25 Enero - Febrero 2013


En Carabobo
Los
trabajadores de Supermercados Lúxor y los de Galletera Carabobo marcan el
camino que se debe asumir ante los patronos

Tras
una huelga de 14 días en Supermercados Lúxor en Guacara y de 120 días en
Galletera Carabobo en Tocuyito, los patronos se vieron obligados a discutir la
discusión de los convenios colectivos. El rechazo de los patronos a hacerlo,
aunado a la complicidad del coordinador regional del trabajo, José Aponte, en retardar la
aceptación de los pliegos con carácter conflictivo, fueron derrotados por la
movilización y la tenacidad de los compañeros trabajadores, de esa forma se
demuestra que es con su lucha organizada, a partir de sus sindicatos clasistas
y combativos, lo que obliga a los patronos a que reconozcan nuestros derechos.
No
podemos, sin embargo, decir que se ha alcanzado la victoria. Para conseguirla
debemos mantener los métodos de lucha, la movilización y la denuncia por los
retrasos que ya se están dando para que transcurra el tiempo sin que se
concrete la firma de un contrato colectivo que nos dignifique, más porque la
devaluación oficial aprobada nos hará reducir el poder adquisitivo del salario.
LA DEVALUACIÓN ES UN GOLPE AL SALARIO
Prensa Opción Obrera 25 Enero - Febrero 2012
EDITORIAL
EDITORIAL
LA
DEVALUACIÓN ES UN GOLPE AL SALARIO
El valor de la moneda está en
correspondencia con la capacidad industrial y agroindustrial interna que
produzca los bienes que en ella se consuman. La falta de una industria y
agroindustria nacional que satisfaga nuestras necesidades es sustituida con el
recurso de las importaciones. Pero importar requiere de divisas que el mercado
mundial acepte, o en su defecto, medios de cambio a los que éste les reconozca
algún valor. El bolívar, que es nuestro medio de cambio con el cual transamos
el intercambio de bienes y servicios, no sirve en el mercado mundial si no es
en forma de su valor de cambio más conocido, el dólar.
Para una economía como la nuestra que
importa el 80% de lo que consume –antes que hacerlo con una producción nacional
al menos a la mitad–, el valor del dólar como medio de intercambio es el que
termina rigiendo los valores con los que se tranzan en el mercado nacional
bienes y servicios. Por más valores oficiales que se impongan al bolívar
respecto del dólar como mercancía de intercambio, su valor real estará
supeditado a la disponibilidad para adquirir todo lo importado o al valor
nacional de su producción efectiva valuada en bolívares. Esto último no ocurre
y lo primero se torna ya insuficiente.
Disponemos de las divisas que el
petróleo nos deja, pero como fuente de ingresos no han servido para que el país
disponga de una industrialización adecuada que a partir de ellas transformen materias
primas e intermedias en bienes que necesitemos. ¿Cuántas veces hemos escuchado
de la necesidad de transformar aguas abajo el acero, el aluminio, otros
minerales, el gas o el petróleo para no tener que comprar afuera lo que otros países
producen a partir de ellas? ¿Cuántas de hacer productivas para una
agroindustria estable nuestras tierras ociosas en manos del latifundio? Del
petróleo entonces disfrutan en mayor medida los que ejercen el poder económico
en el Estado, las miserias las recibimos a cambio los asalariados en forma de
explotación a nuestra fuerza de trabajo o como misiones devaluadas que preservan
una distribución social mayoritaria de la riqueza a favor de una minoría
social, la burguesía. En la quinta república, como en la cuarta, lo que se
sigue preservando es a los dueños del capital.
El gobierno bolivariano se planteó
corregir tal entuerto sin afectar las relaciones de producción existente, o
mejor dicho, sin afectarle el provecho de la riqueza nacional a la minoría
social que controla la economía, esto es, sin tocarles el capital. Con un
rimbombante uso de la palabra “socialismo”, en nada cambió las relaciones
sociales existentes que impiden disponer de una industrialización o una
agroindustria propia que suministre los bienes que necesitamos. Suficiente
renta ha producido el petróleo para acometer tal objetivo pero eso sólo podría haber
sido posible imponiéndose sobre la minoría social que lo usufructúa acumulándolo
como capital. Tal posibilidad no la puede acometer el nacionalismo o la pequeña
burguesía en el marco burgués del Estado, es el papel que deben encarar los
explotados desde su propio gobierno, el de los trabajadores. Hoy, cuando las
divisas provenientes del petróleo le son escasas al gobierno bolivariano, los
que disponemos de un salario, o de una pensión, o de una beca-misión, nos los
desvalorizan abruptamente con una nueva devaluación oficial del 47%. Terminamos
pagando nosotros la crisis que los capitalistas han creado.
La excusa del gobierno bolivariano es
que debe satisfacerle las divisas a la burguesía para que siga importando, y
también a la banca mundial con el pago de la deuda externa y su servicio de
intereses –otra forma de importación pero mucho más costosa–, pero con más
bolívares por dólar a disponer para el gasto público a cambio del petróleo
vendido. Se recurre entonces a la devaluación como una máquina de hacer
bolívares sin destinar las divisas hacia una producción nacional imprescindible
y necesaria, a la par, los bienes importados terminan costando más a lo interno
porque la especulación del comercio jamás reduce precios, y como guinda del
postre, los asalariados terminamos pagando más IVA por todo lo que compremos
que no esté exento del mismo.
El bolívar fuerte, más bien bolívar
débil, como se observa, no tiene con qué respaldarse. En el capitalismo nuestro
sustento de vida la alcanzamos a través de las mercancías (productos) y
servicios, comprados con los bolívares adquiridos como pago (salarios) por el
trabajo que realizamos, si la moneda como intermediaria vale menos, nuestra
capacidad para poder adquirir lo que necesitamos merma de forma equivalente,
por lo tanto nuestro problema es cómo
hacer para respaldar el salario y así cubrir nuestras necesidades básicas.
Nuestra prioridad, con la mayor urgencia, es restituir el poder adquisitivo mermado
con la devaluación, y aún así nos quedarnos cortos porque ya era bastante
inferior a la canasta básica familiar que no podemos satisfacer con un mísero
salario mínimo.
Las leyes que nos favorecen son las que
no se cumplen, las efectivas son las que impiden que podamos tener un salario
que cubra nuestras necesidades. Nuestro problema es cómo contrarrestar eso. Echar
a andar la economía para beneficio de los venezolanos que producimos tiene que
ver con nuestras relaciones de producción, correspondientes o enmarcadas en una
sociedad capitalista, y la alternativa de cambio no reside en que se cumplan las
leyes ni tampoco otras medidas económicas como el aumento de las tarifas de los
servicios públicos: agua, luz, gas, teléfono y transporte; y de la gasolina.
La gasolina, un privilegio para
nosotros que la producimos para nuestro consumo y exportamos el excedente, es
el combustible esencial para que funcione el transporte de carga y de pasajeros,
individual y colectivo. Un aumento, en respuesta al desequilibrio en que se
encuentra la economía como consecuencias de las relaciones de producción
capitalistas, terminará afectado aún más el salario.
El transporte como servicio es catastrófico,
las dificultades que atentan contra una salida favorable a los que lo padecemos
tienen muchas ramificaciones, pero nada que ver con el precio de la gasolina;
peor aún, su aumento repercutirá en hacer del servicio de transporte, además de
encarecerlo, más catastrófico. El poder de las empresas fabricantes de
vehículos de pasajeros, camiones y gandolas es inmenso, he ahí el escollo
principal. Es un monumento al despilfarro que tras más de 50 años la industria
automotriz lo siga siendo como meros ensambladores e importadores de los
insumos (material CKD).
Un aumento en el precio de la gasolina
sería una vía para destinar hacia pingües negocios capitalistas los recursos de
este subsidio que hace el gobierno Los combustibles alternativos a la gasolina,
como el gas o el diesel, requieren cuantiosas inversiones para producirlos y distribuirlos.
Más lejos estamos para invertir en otras fuentes menos contaminantes como la
electricidad a manera de combustible para automóviles.
Solo el control de los trabajadores
sobre la industria petrolera haría que la producción de gasolina se revirtiera
para beneficio de los trabajadores y el pueblo que poco o nada tiene, por ahora
consigamos con la lucha un aumento general de sueldos y salarios en respuesta al
retroceso económico por la devaluación.
DEBEMOS
TOMAR LAS CALLES PARA IMPONER UN AUMENTO GENERAL DE 50% EN LOS SUELDOS Y
SALARIOS
DEBEMOS
TOMAR LAS CALLES PARA IMPONER UN SALARIO MÍNIMO IGUAL AL VALOR DE LA CESTA
BÁSICA FAMILIAR
DEBEMOS
OBLIGAR A PAGAR A LOS CAPITALISTAS LOS COSTOS DE LA CRISIS QUE HAN CAUSADO
DEVALUACIÓN Y SALARIOS
Prensa Opción Obrera 25 Enero - Febrero 2013
Con cualquier devaluación en este esquema social donde las relaciones de producción están basadas en la explotación a la fuerza de trabajo, lo que no se puede dejar de considerar es que los salarios, y los pocos ahorros que se pudieran tener, lo harán en mayor proporción.
Si a las necesidades de devaluar la moneda por el hecho concreto que sobre su valor real existe –la economía venezolana se fundamenta en la importación del 80% de lo que se consume en el país tanto en alimentos como en insumos y productos terminados y no hay divisas suficientes para ser usadas en esto y a la vez pagar deuda e invertir en gastos de infraestructura, lo que hace que el valor oficial de 4.30 en la calle se negocie a 18– adicionalmente se revalorizan los precios, como el de la gasolina o los bienes de primera necesidad, entonces el salario, que ya es insuficiente para la mayoría de los asalariados que en un 70% devengan el mínimo nacional, resultará mucho más devaluado de lo que ya está.
El gobierno bolivariano volverá a devaluar [lo hizo el pasado 08/02/2013] la moneda para satisfacer sus necesidades de bolívares en mantener el gasto público –si se aumenta el valor del dólar en 50% se disponen por el cambio más bolívares en igual proporción de lo único que genera divisas, el petróleo–, sin embargo la cuantía de tales divisas será la misma manteniéndose constante los precios actuales del petróleo, imaginen que pasaría si el precio internacional cae. Si tal cuantía de dólares se sigue usando para más de lo mismo, importar alimentos y bienes e insumos para satisfacer el consumo nacional, y adicionalmente para pagar este año más de 18.000 millones de deuda externa donde el monto por intereses es de casi 15.000 millones de dólares, entonces no hay lo suficiente para construir el 60% de lo planteado en este año para la GMVV ni para los proyectos de infraestructura del sistema ferrocarrilero nacional, metros y plantas siderúrgicas de hierro y aluminio como las de Ciudad Piar o Caicara del Orinoco y el tercer puente sobre ese río.
El impase sigue estando en lo dependiente del país respecto a las importaciones con una burguesía que le resulta de más provecho comerciar –a la que nadie desde el gobierno bolivariano obliga a producir con su capital nacionalmente–, y también al círculo vicioso del endeudamiento para darles a este minoritario grupo social que se lleva el 75% de la renta petrolera los dólares que necesitan para acumular más capital mientras se usa a la banca como intermediario financiero permitiéndoles así usurarios beneficios año tras año. Es por tanto una respuesta totalmente capitalista para salvar a la burguesía en plena época mundial de bancarrota del capital. Pero más endeudamiento también implica más pago a los pulpos financieros internacionales como en este año cuando se pagará el doble de lo que se pagó en el 2012, por tanto, a ellos también se les salva frente a la bancarrota del capital financiero internacional.
Durante 14 años de "revolución" bolivariana la producción nacional está por los suelos y el petróleo sigue siendo nuestra única fuente de divisas lo que obliga su entrega a la burguesía, nacional y extranjera, manufacturera o bancaría, de los fondos disponibles, mientras los explotados cada vez compran menos con su salario ante lo especulativo de los precios fomentados por la demanda inclemente de dólares por parte de la burguesía y así seguir importando.
Las salidas verdaderamente transicionales al socialismo son claras y sencillas:
DEVALUACIÓN
Y SALARIOS
Se habla alegremente de devaluación
por esto o por aquello, sin embargo cuando se trata del salario nada se dice.
Con cualquier devaluación en este esquema social donde las relaciones de producción están basadas en la explotación a la fuerza de trabajo, lo que no se puede dejar de considerar es que los salarios, y los pocos ahorros que se pudieran tener, lo harán en mayor proporción.
Si a las necesidades de devaluar la moneda por el hecho concreto que sobre su valor real existe –la economía venezolana se fundamenta en la importación del 80% de lo que se consume en el país tanto en alimentos como en insumos y productos terminados y no hay divisas suficientes para ser usadas en esto y a la vez pagar deuda e invertir en gastos de infraestructura, lo que hace que el valor oficial de 4.30 en la calle se negocie a 18– adicionalmente se revalorizan los precios, como el de la gasolina o los bienes de primera necesidad, entonces el salario, que ya es insuficiente para la mayoría de los asalariados que en un 70% devengan el mínimo nacional, resultará mucho más devaluado de lo que ya está.
El gobierno bolivariano volverá a devaluar [lo hizo el pasado 08/02/2013] la moneda para satisfacer sus necesidades de bolívares en mantener el gasto público –si se aumenta el valor del dólar en 50% se disponen por el cambio más bolívares en igual proporción de lo único que genera divisas, el petróleo–, sin embargo la cuantía de tales divisas será la misma manteniéndose constante los precios actuales del petróleo, imaginen que pasaría si el precio internacional cae. Si tal cuantía de dólares se sigue usando para más de lo mismo, importar alimentos y bienes e insumos para satisfacer el consumo nacional, y adicionalmente para pagar este año más de 18.000 millones de deuda externa donde el monto por intereses es de casi 15.000 millones de dólares, entonces no hay lo suficiente para construir el 60% de lo planteado en este año para la GMVV ni para los proyectos de infraestructura del sistema ferrocarrilero nacional, metros y plantas siderúrgicas de hierro y aluminio como las de Ciudad Piar o Caicara del Orinoco y el tercer puente sobre ese río.
El impase sigue estando en lo dependiente del país respecto a las importaciones con una burguesía que le resulta de más provecho comerciar –a la que nadie desde el gobierno bolivariano obliga a producir con su capital nacionalmente–, y también al círculo vicioso del endeudamiento para darles a este minoritario grupo social que se lleva el 75% de la renta petrolera los dólares que necesitan para acumular más capital mientras se usa a la banca como intermediario financiero permitiéndoles así usurarios beneficios año tras año. Es por tanto una respuesta totalmente capitalista para salvar a la burguesía en plena época mundial de bancarrota del capital. Pero más endeudamiento también implica más pago a los pulpos financieros internacionales como en este año cuando se pagará el doble de lo que se pagó en el 2012, por tanto, a ellos también se les salva frente a la bancarrota del capital financiero internacional.
Durante 14 años de "revolución" bolivariana la producción nacional está por los suelos y el petróleo sigue siendo nuestra única fuente de divisas lo que obliga su entrega a la burguesía, nacional y extranjera, manufacturera o bancaría, de los fondos disponibles, mientras los explotados cada vez compran menos con su salario ante lo especulativo de los precios fomentados por la demanda inclemente de dólares por parte de la burguesía y así seguir importando.
Las salidas verdaderamente transicionales al socialismo son claras y sencillas:
1. El
control de cambios lo llevan los trabajadores para que así ellos discriminen
qué se importa y qué se produce en el país.
2. El
gobierno de los trabajadores implanta el monopolio del comercio nacional e
internacional y establece de gobierno a gobierno qué importar, cuánto, cuándo y
de dónde y hacia dónde. El comercio entonces pierde de esa forma su carácter
especulativo con tasas de retorno inmediatas y usurarias.
3. La
banca se expropia y se estructura en una única bajo el control de los
trabajadores y del pueblo para garantizar el valor de los ahorros de la mayoría
y para ofrecer créditos sustentables para incentivar la producción nacional.
4. Se
expropian los capitales y los medios de producción de la gran burguesía
nacional y extranjera y en manos de los verdaderos productores, los
trabajadores, para volcar la producción al consumo nacional primero y sus
excedentes a la exportación controlada. El control de los trabajadores sobre la
producción implica su decisión para distribuir nacionalmente a dónde se
destinan las materias primas y los insumos transformados bajo un esquema
planificado y centralizado. Sólo el gobierno de los trabajadores puede
implantar tales niveles de planificación ante la anarquía que exhiben los
actuales dueños del capital.
5. El
valor del salario se iguala al de la cesta familiar que incluye además de
alimentos, servicios, vestido y calzado, transporte y recreación. Esto permite
que el valor real de las mercancías y servicios se establezca porque aunque
puedan ser mayores a los valores regulados actuales, la premisa es disponer de
un salario que lo satisfaga. De más está decir que el salario de referencia
para cualquier burócrata o funcionario público no podrá exceder de ese acordado
para satisfacer la canasta familiar.
6. Los
esquemas parasitarios del Estado se desmontan. El pueblo en armas sustituye al
ejército y ejerce las labores de control delincuencial y de defensa del nuevo
Estado. La justicia popular sustituye a los jueces de la república y el
ministerio público responde ante ella, su elección y revocatoria se somete a la
decisión de las mayorías.
7. Se
establece una suspensión inmediata del pago de cualquier deuda que el Estado
tenga a nivel internacional o ante los monopolios extranjeros que se lucran del
provecho nacional. No se puede seguir alimentando a los pulpos financieros
internacionales mientras haya insuficiencia nacional para cubrir las
necesidades de la mayoría, además que la deuda de esa forma adquirida con ellos
ya ha sido suficientemente pagada con los intereses que nos imponen. Los
excedentes por la suspensión en el pago de la deuda se destinan a la
adquisición de bienes de capital que permitan renovar el parque industrial
disminuido y para industrializar el campo, a la vez que también se invierte en
renovación tecnológica y educativa.
8. Un
plan de empleo productivo a nivel nacional se activa. En aquellas áreas
productivas donde la oferta de empleos resulte insuficiente, se procede a
reducir la jornada de trabajo para repartir las excedentes entre aquellos que
estén desempleados pero capaces de laborarlas, devengando sin menoscabo igual
salario suficiente para cubrir la canasta familiar. De aquí en adelante el que
está en condiciones de trabajar lo hace como obligación de Estado.
9. Se
procede a desarrollar un plan nacional de industrialización para transformar
las materias primas en insumos y bienes que permitirán al mediano plazo dejar
de importar los mismos. El campo se industrializa y se proletariza bajo un
esquema donde el latifundio se elimina y las tierras productivas se dedican a
producir los alimentos que requerimos bajo un verdadero esquema de soberanía alimentaria
nacional, planificada y bajo control de los trabajadores.
10. Se establece
de manera forzosa un sistema único de salud que atienda las necesidades de
cualquier venezolano en las disponibilidades públicas y privadas. La salud
privada con sus clínicas y hospitales progresivamente se expropiaran bajo
control de sus trabajadores y el pueblo. El Estado de esa forma sí podrá
garantizar el derecho plasmado constitucionalmente que no se aplica en la
actualidad.
11. El gobierno de
los trabajadores representa de esa forma la mejor demostración de cualquier
democracia participativa y protagónica pues atenderá en forma colectiva las necesidades
de las mayorías sometiendo a la minoría explotadora a sus designios y derechos
conculcados por ellos por largo tiempo. El poder popular que tanto se nombra
adquirirá así total funcionalidad y operatividad. Comunas y consejos comunales,
sindicatos y consejos de trabajadores, cooperativas, tendrán su intervención en
la justicia popular y como pueblo en armas, además de su papel rector en la
economía nacional.
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