El estado de la energía nuclear global (electricidad y armas de destrucción masiva). Juicio crítico sobre la situación en Argentina
Alicia
Rodríguez 11/7/2026
Publicado en la revista “En Defensa del Marxismo” edición
web # 95 Partido Obrero Argentina
Durante las dos últimas décadas la generación de
electricidad de origen nuclear se ha mantenido estable sin embargo el acopio de
armas nucleares continúa en franco aumento.
Los reactores nucleares tienen diversos usos. A grandes
rasgos, los reactores de potencia (alrededor de 1000 Mwh) se utilizan para
generar electricidad, los pequeños de aproximadamente 10 Mw se utilizan para
producir radioisótopos y para investigación y los SMR están en desarrollo.
Todos ellos pueden producir algunos isótopos de uranio y plutonio, materia
prima para bombas atómicas almacenadas como ojivas nucleares. En Argentina el
sector está en decadencia.
El sector nuclear en el planeta
Este sector inició su aparición con bombas de destrucción
masiva sobre las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki en 1945, con la excusa
de lograr la rendición de Japón. Pero el primer reactor nuclear del mundo en
generar electricidad para la red comercial fue la central de Óbninsk,
inaugurada en la Unión Soviética el 26 de junio de 1954.
Hace varias décadas que la generación de electricidad de
origen nuclear se ha mantenido mayormente estable. La reducción de la actividad
en Europa y Japón se ha visto compensada por el aumento en China en los últimos
veinte años. La participación de la generación nuclear disminuyó del 16,6 % en
el año 2000 al 9,1 % en 2023. Hay alrededor de 440 centrales nucleares en
funcionamiento en el planeta y se están construyendo cerca de 60 reactores (https://ember-energy.org/).
Las fuentes de energía se clasifican en fósiles, renovables
y de fisión nuclear: Los combustibles fósiles aportan entre 57% y 60% de la
energía distribuidos entre: carbón 34%, gas natural 22% y petróleo 2%. Las
energías renovables aportan entre 31% y 40% de la energía, distribuidas entre:
represas hidroeléctricas 14%, aerogeneradores 14%, solar 8 % y biomasa 3%. La
energía nuclear aporta el 9%.
Desde 2015 a 2023, todas las fuentes alternativas de
generación de electricidad han experimentado un aumento compensando la
disminución del uso de combustibles fósiles. Los mayores incrementos
provinieron de la energía eólica (178%) y solar (537%).
La energía nuclear plantea algunos riesgos obvios: problemas
ambientales y sociales derivados de la minería de uranio y su procesamiento,
escapes o accidentes en las plantas, desvíos del combustible nuclear hacia la
industria armamentística y, finalmente, dificultades de almacenamiento de
desechos nucleares. En un contexto de tales riesgos, junto con cambios en la
economía de la producción de energía, la energía nuclear se estancó a
principios de la década de 2000 e incluso cayó levemente después del accidente
de la central de Fukushima en 2011. Varios países han realizado plebiscitos o
referendos históricos para detener o prohibir el desarrollo de reactores
nucleares. Tal es el caso de Italia (1987), tras el accidente de Chernóbil, los
ciudadanos italianos votaron masivamente en contra de la energía atómica. En
Austria (1978) un referéndum impidió la puesta en marcha de la central nuclear
de Zwentendorf que ya estaba completamente construida. En Suiza (2017) la
población aprobó un plan que prohibió la construcción de nuevas centrales nucleares
estableciendo el desmantelamiento progresivo de las plantas existentes, no
obstante, recientemente el parlamento está debatiendo la posibilidad de
revertir esta prohibición para garantizar el abastecimiento eléctrico. Además
de estos casos, existen países que cerraron sus plantas o prohibieron el
desarrollo nuclear mediante leyes o decisiones políticas directas, como
Alemania, Taiwán, Filipinas.
Un caso particular es Francia que es líder en el uso de
energía nuclear dado que tiene la mayor cantidad de centrales per cápita. Esta
fuente representa cerca del 67% de la producción total de electricidad del
país. El sistema actual cuenta con 56 reactores activos, los cuales son
operados por la empresa estatal Électricité de France (EDF). El desarrollo eficiente
de este sector tiene que ver con las economías de escala que se producen por la
cantidad de grandes centrales nucleares próximas, lo que permite compartir
servicios de sistemas relativos a la seguridad radiológica, provisión de
insumos, almacenamiento de combustibles usados y personal técnico calificado.
No obstante, tiene una problemática situación con respecto a los residuos
radiactivos.
¿Qué pasa con los residuos radiactivos?
La disposición de residuos nucleares, de radiactividad de
centenas de años de vida media, se gestiona mediante almacenamiento geológico
profundo y almacenamientos temporales.
Francia procesa el 96% del combustible nuclear gastado en la
planta de La Hague para reciclar uranio y plutonio, reduciendo el volumen de
desechos. El 4% restante (residuos de alta actividad) se vitrifica y almacena
temporalmente, mientras se construye el almacén geológico de disposición final.
Otros desechos de media y baja actividad se almacenan en instalaciones del
complejo de Cadarache y La Hague, mientras su radiactividad disminuye. El
organismo rector, ANDRA (Agencia Nacional para la Gestión de Residuos
Radiactivos), está desarrollando el proyecto Cigéo en la región de
Meuse/Haute-Marne. Se trata de un depósito subterráneo ubicado a unos 500
metros de profundidad en formaciones de arcilla, diseñado para el
almacenamiento permanente de residuos de alta actividad y vida larga.
Finlandia es el único país con un depósito permanente
subterráneo (la planta Onkalo, en Eurajoki) que comenzó a funcionar en 2026.
Está construido a más de 400 metros de profundidad en lecho rocoso cristalino y
se prevé que quede completamente sellado para el año 2120. Suecia cuenta con
proyectos avanzados para la construcción de sus propios depósitos geológicos a
cientos de metros bajo tierra.
Estados Unidos intentó depositar sus combustibles usados en
Yucca Mountain en Nevada, pero movilizaciones sociales lo han impedido, por lo
que el combustible gastado permanece almacenado temporalmente en los sitios de
los reactores. Lo mismo ocurre en otros países que procesan y almacenan de
forma temporal (por 50 a 100 años) sus residuos de alta actividad mientras
evalúan y seleccionan ubicaciones geológicas definitivas.
Durante gran parte del siglo XX, varios países europeos
utilizaron el océano como destino final para deshacerse de residuos
nucleares. Entre 1946 y 1990, más de 200 mil barriles sellados con materiales
radiactivos fueron depositados a más de 4 mil metros de profundidad en el
noreste del Océano Atlántico, a unos 600 kilómetros de la costa de Nantes,
en Francia. Esta
práctica terminó siendo prohibida y hoy es vista como uno de los mayores
pasivos ambientales relacionados con la industria nuclear.(El heraldo de
México, 6 de julio de 2026)
Industria de armas nucleares
Nueve países afirman poseer armas
nucleares. Los primeros Estados con bombas atómicas fueron: Estados Unidos,
Rusia, China, Francia y el Reino Unido. Los cinco son signatarios del Tratado
de No Proliferación Nuclear (TNP), que compromete a los países que no poseen armas
nucleares a no construirlas ni obtenerlas, y a los que sí las poseen a
«entablar negociaciones de buena fe» con el fin de lograr el desarme nuclear.
Los países no poseedores que firmaron este tratado no pueden construir armas y
están sujetos a inspecciones de la OIEA (Organismo Internacional de Energía
Atómica).
Un caso particular es el de Irán, que ha firmado el TNP
y ha mantenido un programa de enriquecimiento en U-235 en un grado no apto para
arma nuclear. Argentina renunció al enriquecimiento de uranio durante el
gobierno de Alfonsín y firmó el Tratado durante el menemato en 1995.
India y Pakistán aumentan su arsenal nuclear, son países
rivales que no han firmado el TNP. India fue el primero en realizar una prueba
nuclear en 1974, seguida de otra en 1998. Pakistán realizó sus propias pruebas
nucleares tan solo unas semanas después. Israel, que tampoco ha firmado el TNP
posee armas nucleares. Corea del Norte se adhirió al TNP en 1985, pero anunció
su retirada del tratado en 2003 y a partir del 2006 ha realizado una serie de
pruebas nucleares.
En una evaluación anual publicada en junio de 2025, el
Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI)
estimó que los nueve países armados contaban con las siguientes reservas de
ojivas nucleares militares: Rusia: 4.309, Estados Unidos: 3.700, China: 600,
Francia: 290, Reino Unido: 225, India: 180, Pakistán: 170, Israel: 90, Corea
del Norte: 50.
La inversión global en armas nucleares aumentó un 19% en el
año 2025. Las nueve potencias nucleares más reconocidas invirtieron una cifra
récord de u$s 118.800 millones según un informe de la Campaña Internacional
para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), coalición de organizaciones de la sociedad
civil ganadora del Nobel de la Paz en 2017. Este gasto alimenta el «peligroso
panorama geopolítico actual» y reconoce que el riesgo de utilización de armas
nucleares es el más alto desde el fin de la Guerra Fría. «Es inconcebible que
estos nueve países estén gastando miles de millones en una falsa promesa de
seguridad. Las armas nucleares no pueden utilizarse sin provocar una
catástrofe», advirtió la directora de programas de ICAN y coautora del estudio,
Susi Snyder.
EEUU lideró una vez más la inversión en armas con una suma
mayor que el resto de potencias juntas. En total, fueron u$s 69.200 millones.
También fue el país donde el gasto creció más, un 22%, seguido de Pakistán y
Reino Unido. En segundo lugar, en valores absolutos se situó China, con un gasto
en armas nucleares de u$s 13.500 millones, y le siguió Reino Unido con u$s
12.600 millones. A continuación, se situaron Francia con u$s 7.700 millones,
India con u$s 2.800 millones, Pakistán que gastó u$s 1.500 millones, Israel con
u$s 1.200 millones y Corea del Norte con u$s 656 millones. La coalición calculó
que, por ejemplo, el gasto diario en arsenales atómicos podría sacar a dos
millones de personas de situaciones de inseguridad alimentaria.
La compra de armamento beneficia al sector privado
El informe de ICAN mostró que el sector privado en el año
2024 ganó al menos u$s 38.000 millones en contratos de armamento nuclear, y la
lista de beneficiadas está encabezada por las estadounidenses Honeywell,
Lockheed Martin, Flúor y Northrop Grumman. También figuran en la lista
multinacionales conocidas en otros sectores, como el consorcio europeo Airbus y
la estadounidense Boeing o la británica Rolls-Royce. Estas empresas
beneficiarias realizan su acumulación de capital a costa de las guerras
interimperialistas. A su vez son uno de los principales mercados de los
minerales provenientes del extractivismo en los territorios mineros.
Accidentes nucleares que contaminaron el planeta
Todo el planeta está contaminado por las sucesivas pruebas
de armas nucleares y los accidentes de las centrales generadoras de
electricidad. Los accidentes en reactores de potencia más recientes son: Three
Mile Island en Estados Unidos (1979) de Nivel 5, Chernóbil en Ucrania (1986) de
Nivel 7 y Fukushima Daiichi en Japón (2011) de Nivel 7. Estos eventos
ocasionaron pérdida de vidas humanas e inutilización de vastas áreas con
desplazamientos de miles de personas de sus viviendas.
El tsunami en Fukushima causó la fusión de tres reactores.
Tuvo como consecuencia la evacuación masiva de 150.000 personas, una extensa
contaminación radioactiva del aire, el suelo y el océano. Como resultado, Japón
redujo drásticamente su dependencia atómica, pasando del 25% al 10% en su
matriz energética. Grandes cantidades de agua contaminada con isótopos
radiactivos fueron liberadas en el Océano Pacífico durante
y después del desastre durante años. Michio
Aoyama, profesor de geociencia de radioisótopos en el Instituto de
Radiactividad Ambiental, ha estimado que 18 000 TBq (terabecquerel)
de cesio137 radiactivo
fueron liberados al Pacífico durante el accidente, y en
2013, 30 GBq de Cs137 todavía estaban fluyendo hacia el
océano todos los días. [Martin
Fackler; Hiroko Tabuchi, 2013 «With
a Plant’s Tainted Water Still Flowing, No End to Environmental Fears». The New York Times]. Desde
entonces, la empresa operadora de la planta ha construido nuevos muros a lo
largo de la costa y también ha creado un «muro de hielo» de tierra congelada de
1,5 kilómetros de largo para disminuir el flujo de agua contaminada.
El sector nuclear en Argentina
En este país se han producido impactos ambientales en todos
los eslabones de la cadena nuclear, particularizaremos en los yacimientos
mineros, la elaboración del dióxido de uranio, la fabricación de barras de
elementos combustibles, los lugares de emplazamientos de las centrales y los
reservorios de residuos radiactivos y peligrosos. Si bien la propaganda oficial
del sector nuclear aduce que los costos son bajos respecto de otras fuentes de
energía, cabe aclarar que se trata de números que solo tienen en cuenta los costos
operativos, ignorando los impactos negativos producidos en toda la cadena de
insumos, desechos y clausura.
Durante el gobierno de Carlos Menem, a través del Decreto
1540/1994, se reestructuró el sistema nuclear argentino para apartar la
generación de energía y ofrecer la actividad al sector privado. Se crearon dos
instituciones y una empresa. La investigación y desarrollo quedó a cargo de la
CNEA, las centrales nucleares (Atucha y Embalse) constituyeron Nucleoeléctrica
Argentina S.A. y para controlar la actividad se creó la Autoridad Regulatoria
Nuclear (ARN). No obstante, no hubo interesados privados para hacerse
cargo de la generación de electricidad destinada a la red nacional.
Asimismo, la Ley nacional 24.804/1997 de la Actividad
Nuclear, designa a la CNEA como responsable de la gestión de los residuos
radiactivos y de los combustibles nucleares gastados, además del
desmantelamiento de las instalaciones nucleares. Estos aspectos no son tenidos
en cuenta en el costo del kilowatt hora, que de esta forma resulta competitivo
con respecto a otras fuentes. También liberan a la posible empresa privada del
pasivo ambiental generado por la actividad.
Minería, siete explotaciones de uranio abandonadas por CNEA
El uranio es el combustible básico de los reactores
nucleares. Para su obtención se realiza un proceso similar al de la megaminería
de oro, sólo que en lugar de emplear cianuro se utiliza el ácido sulfúrico. La
minería de uranio genera una gran cantidad de residuos tóxicos, por lo cual, si
las minas agotadas no son remediadas, la contaminación del aire puede
expandirse por muchos kilómetros. Asimismo, tiene alto impacto el drenaje
ácido, que contamina las aguas superficiales y subterráneas.
Actualmente no hay minas de Uranio en explotación, están
todos los sitios en estado de abandono. El mineral se importa.
La CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) difundió un
estudio en el cual se enumeran siete sitios mineros que poseen pasivos
ambientales: Don Otto, en Salta, cuya explotación se llevó a cabo entre 1955 y
1981, y en donde se encuentran 390 mil toneladas de residuos; Los Adobes,
Chubut, operó hasta 1981 dejando 155 mil toneladas de residuos; Los Gigantes,
Córdoba, posee un pasivo de 2.200.000 toneladas de residuos; La Estela, San
Luis, 70 mil toneladas de residuos; Malargüe, Mendoza, 700 mil toneladas de
residuos; Sierra Pintada, Mendoza, 1.700.000 toneladas de residuos y 5340
tambores radioactivos; y, por último, Los Colorados, en la Rioja, 135 mil
toneladas de colas. La Auditoría
General de la Nación (AGN) ha producido este año un informe muy
crítico sobre la situación de los sitios y el desempeño de la CNEA.
En el año 2000 se creó el PRAMU (Proyecto de Restitución
Ambiental de Minas de Uranio) con fondos del Banco Mundial (BM). No obstante,
solamente se aplicó el financiamiento de 30 millones de dólares al
encapsulamiento de 710.000 toneladas de colas de uranio en el Complejo Fabril
Malargüe (Mendoza).
El Informe de cierre del BM entre otros problemas expone la
dispersión de los relaves y la pluma de gas radón (página web del BM 2007).
También la institución informa que “años de laxitud de aplicación de la
normativa ambiental y en las prácticas de gestión de la industria de extracción
de uranio…habían dado lugar …a un legado ambiental indeseable para la salud
pública a largo plazo y el uso de los recursos naturales”.
Obtención de dióxido de uranio y fabricación de los
elementos combustibles
Dioxitek en Córdoba es la planta que produce dióxido de
uranio. Esta empresa de CNEA importa el concentrado de uranio y lo convierte en
dióxido de uranio. Luego este material es entregado a Conuar-FAE (33% de CNEA y
67% acciones privadas de la ex Pérez Companc) S.A. situada en el Centro Atómico
Ezeiza, para la fabricación final de los elementos combustibles. Las barras de
dióxido de uranio sinterizado constituyen el combustible de los reactores
nucleares de Embalse, Atucha I y Atucha II.
Dioxitek está emplazada en el barrio de Alta Córdoba, una
zona densamente poblada. La empresa lleva más de un año operando con su
habilitación municipal vencida y busca una prórroga de radicación hasta su
eventual traslado a Formosa.
Empleados y vecinos han denunciado diseminación de polvo de
uranio y falta de protocolos de seguridad ante la Justicia Federal, lo que
derivó en allanamientos para inspeccionar las instalaciones. La gestión de la
planta se encuentra bajo el escrutinio de la Justicia, la Municipalidad de
Córdoba y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) para definir su continuidad.
La ARN admitió el incidente denunciado por los trabajadores con diseminación
del compuesto de uranio de 2024 y comunicó otros cuatro incidentes en 2025. (https://econojournal.com.ar/2026/02/).
En el lugar llamado “chichón” ya habría más de 57 mil toneladas enterradas de
residuos tóxicos, a tres cuadras del lugar en el que explotó en 2014 la Química
Raponi, hecho que desencadenó que el intendente Mestre prohibiera Dioxitek,
pero la empresa sigue operativa.
No se han realizado investigaciones académicas sobre el
impacto sanitario y ambiental de Dioxitek a lo largo de cuatro décadas. Tampoco
existen controles efectivos municipales ni de Ambiente de la Provincia, sólo
analizan los reportes que hace la propia empresa de sus emisiones al aire o sus
vertidos a las cloacas o desagües (La voz de Córdoba).
En 2014 se inició la construcción de una planta en Formosa
que reemplazaría la de Córdoba. Situada a 16 km de la capital provincial abarca
un complejo de aproximadamente 574 hectáreas. En la audiencia pública,
realizada para cumplir con la normativa ambiental nacional, que se celebró el
15 de julio de 2014, se expresaron en contra del emprendimiento numerosos
referentes políticos opositores, organizaciones ambientales como FARN
(https://farn.org.ar/aportes-de-farn-a-audiencia-por-planta-de-dioxitek/),
ciudadanos y vecinos de comunidades originarias (pueblo Qom). Pero, no siendo
vinculante el resultado de la audiencia, la empresa continuó su construcción.
Llamó la atención entre los participantes lo irracional del lugar elegido para
la instalación, dado que el concentrado de uranio importado de Canadá llega a
puerto Bahía Blanca, pero viajaría luego a Formosa, posteriormente el dióxido
de uranio se enviaría a la planta en Ezeiza para el envainado y luego iría a
los reactores en Zarate y Embalse.
https://prensaobrera.com/politicas/fuera-dioxitek-de-formosa
La construcción lleva 12 años con sucesivas interrupciones
por falta de financiamiento y de tecnología. La empresa Nano Energy presentó
una propuesta de inversión de más de USD 230 millones. El proyecto, que se
encuentra en evaluación, buscaría adherirse al RIGI (Régimen de Incentivo para
Grandes Inversiones) pero se desconoce si puede privatizarse esta empresa.
(Econojournal e Infobae).
Respecto de los impactos ambientales, en 2005 en Ezeiza,
muestreos de aguas subterráneas dieron contaminación con Uranio, pero las
autoridades de la CNEA y la ARN ignoraron y atribuyeron la alta dosis a fenómenos
naturales. Sin embargo, Auditoría
General de la Nación (AGN) señaló en 2010 que desde 1999 ya se conocía
una fuga en un sector de 600 metros cuadrados del predio atómico llamado «Campo
5».
Centrales generadoras de energía eléctrica, reactores de
investigación y SMR
En la Argentina existen en la actualidad tres reactores
nucleares generadores de electricidad: Atucha I, Atucha II, en Zarate,
Provincia de Buenos Aires y Embalse en Río Tercero, Córdoba. Atucha I no está
operativa, se encuentra fuera de servicio desde 2024 por mantenimiento y
extensión de vida. Este proceso de reacondicionamiento durará 30 meses. Cabe
aclarar que ninguno de estos reactores es de tecnología nacional, las Atucha’s
fueron diseñadas por Siemens y Embalse es de tecnología canadiense.
El aporte a la matriz energética de estos tres reactores es
de 1755 Mw, lo que corresponde al 4 % según el Informe 2025 de CAMMESA (Mercado
eléctrico mayorista) coincidente con el Informe de Transener. La potencia
instalada total es de 44.177 Mw.
Un aspecto importante a tener en cuenta ante la posibilidad
de incluir un tercer reactor en el predio de Atucha es que el río Paraná va a
seguir con picos de crecida y bajantes. Durante los últimos años de sequía fue
necesario adecuar las tomas de ingreso de agua de refrigeración realizando
dragado e instalando bombas. Esta situación no se habría tenido en cuenta
cuando se pensaba comprar a China un reactor Hualong.
Emisiones de radiactividad son medidas por la ARN (Autoridad
Regulatoria Nuclear) y la NASA. Por ejemplo, en el agua del río Paraná, frente
a la costanera de Zárate, la ARN midió un máximo de 930 Bq/L de tritio en 2017.
En la estación de monitoreo A, Nucleoeléctrica midió 1641,99 Bq/L de tritio en
el fallout (lluvia radiactiva) durante la primera quincena de febrero de 2019,
y 1766,26 Bq/L durante la segunda quincena de octubre del mismo año. También en
el agua potable de la Escuela 20 Florestano Andrade, Nucleoeléctrica midió una
concentración de tritio de 1596,02 Bq/L, durante el cuarto trimestre de 2017.
En Embalse hay presencia de tritio y carbono14, elementos
encontrados en peces del Lago en el año 2023
(https://agenciatierraviva.com.ar/agua-y-peces-de-cordoba-estan-contaminados-con-efluentes-radiactivos-de-la-central-nuclear-embalse/)
En Argentina existen algunos reactores pequeños de baja
potencia que usan uranio enriquecido, fueron construidos entre 1958 y
1982, Se utilizan para enseñanza, investigación, análisis de materiales y para
generar radioisótopos de uso en medicina mayormente. Son cuatro y no todos
están operativos. El RA6, emplazado en Bariloche, fue construido por INVAP. A
posteriori se exportaron tres reactores similares a Perú, Australia y Egipto,
en los años 80 y 90.
En el año 2016 se comenzó a construir en el predio de Ezeiza
el reactor RA10 de investigación, análisis de materiales y producción de
radioisótopos. La obra civil está finalizada pero su avance global es del 86%.
Este reactor que viene demorado estaría para reemplazar al RA3 que tiene casi
60 años.
El CAREM25 es un proyecto de reactor de 32 MW de
potencia, cuya construcción en Lima, Zarate, se encuentra en un 65 %,
habiéndose invertido alrededor de 2.000 millones de dólares. Aunque
inicialmente se preveía que estuviera finalizado en aproximadamente cuatro
años, el cronograma se fue extendiendo y la terminación pasó a proyectarse para
finales de esta década.
Este prototipo único en el mundo comenzó a construirse en el
año 2014. Su desarrollo ha tenido diversas controversias relativas a su
viabilidad técnica y rentabilidad. Una comisión de expertos convocada por la
CNEA realizó en 2024 una revisión de la ingeniería haciendo observaciones en
todos los sistemas operativos. Once especialistas en física de reactores,
termo-hidráulica, seguridad nuclear, diseño de reactores, fabricación de
componentes y gestión de centrales nucleares analizaron durante varios meses el
proyecto. El documento, al que accedió Energy Report, contiene
observaciones de extrema dureza sobre aspectos centrales del reactor. Advierte
sobre aspectos particularmente sensibles: «No se ha comprobado
experimentalmente el sistema de control de reactividad, que es absolutamente
innovador». “Algunos de los componentes más innovadores del CAREM todavía no
han sido validados experimentalmente y podrían requerir modificaciones
significativas. Llama la atención el grado de avance de la construcción con la
ingeniería aún abierta”.
En general, los reactores SMR (Small Modular
Reactor) se encuentran en estado de investigación y desarrollo en algunos
países nucleares con el objeto de abastecer a centros de datos, minería de
Bitcoin y para desmineralizar agua de mar. Por el momento no tienen un
desarrollo comercial debido a las dificultades para que los organismos de
regulación otorguen la licencia que habilite su funcionamiento.
Durante este gobierno, en la gestión Reidel se presentó un
plan para instalar estos reactores en la Patagonia para abastecer de energía a
centros de bases de datos. Y recientemente, los primeros días de junio, se ha
realizado en Buenos Aires un Taller Regional para América Latina y el Caribe
con funcionarios argentinos, norteamericanos y con el apoyo de Asuntos Globales
de Canadá (Global Affairs Canada) sobre de reactores modulares pequeños para
satisfacer necesidades energéticas empleando “los más altos estándares de
seguridad nuclear, protección física y no proliferación”. Contó con participantes
de Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Jamaica, México, Paraguay, Perú y
República Dominicana.
Qué pasa con los combustibles agotados
Las barras de combustible gastado se almacenan en piletas
dentro de reservorios, conservando su peligrosidad, tanto radioactiva como
tóxica, durante cientos de años. En el caso de Atucha II, se estima que hacia
diciembre de 2027 se alcanzará el límite de capacidad en las piletas de
decaimiento. Frente a esta necesidad, Nucleoeléctrica S.A. ha iniciado la construcción
de una instalación de almacenamiento denominada ASECG II.
El Dr. Frank Pittman director de la CEA norteamericana para
el manejo de residuos, declaró que “se necesita más dinero en la gestión de
combustible que en los reactores mismos”.
Otro hecho poco difundido es que Estados Unidos se llevó
combustible agotado del Centro Atómico Ezeiza y del reactor RA6 de Bariloche.
En operativos secretos, entre Gendarmería y agentes de la Secretaría de Energía
de Estados Unidos, trasladaron desde Buenos Aires y Río Negro elementos tan
peligrosos como plutonio y uranio enriquecido al 90 por ciento. Dicho material
es apto para ojivas nucleares. (https://agenciatierraviva.com.ar/mitos-sobre-la-energia-nuclear-ni-segura-ni-limpia-ni-pacifica/)
Llama la atención este operativo, que puede haber ocurrido
en otras oportunidades, si tenemos en cuenta que Argentina firmó el Tratado de
no proliferación de armas nucleares y, por lo tanto, está sujeta a
salvaguardas. Es decir, las barras de elementos combustibles gastados están
inventariadas y hay inspecciones periódicas de la OIEA para verificar que no
haya desvíos de combustibles usados.
Las comunidades frente al sector nuclear
Las luchas en Argentina contra el sector nuclear y la
minería de uranio se centran en los riesgos para el agua, el rechazo a
basureros radiactivos y la contaminación histórica. Las comunidades lograron
frenar varios megaproyectos y reclaman sanear los pasivos ambientales que dejó
la propia Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Chubut es un foco de resistencia histórica y actual contra
la industria nuclear y la minería radiactiva. Las luchas ambientales tuvieron
su punto culminante en la gran marcha a Gastre (1996): El gobierno intentó
instalar un repositorio nacional de residuos radiactivos y una histórica
movilización popular lo frenó. Caravanas de pueblos y comunidades patagónicas
se movilizaron hacia el centro de la meseta. Previamente la lucha basada en
fundamentos científicos había logrado que los municipios se declaren “no
nucleares”. A su vez en Rio Negro se prohibió la construcción de reactores de
potencia.
Hay asambleas en defensa del agua en varias provincias que
rechazan la minería de uranio. También en Córdoba hay ciudadanos en alerta ante
la contaminación de la central de Embalse y de Dioxitek.
Conclusiones
Desde el primer gobierno de Perón se viene hablando de
concretar la “soberanía nuclear” pero el país está crecientemente subordinado a
intereses extranjeros. En décadas no se produjeron avances significativos en el
sector nuclear. Nunca se completó el ciclo de combustibles, el aporte a la
matriz energética es insignificante y ha dejado un tendal de pasivos
ambientales.
Ahora estamos ante el gobierno de Javier Milei que intenta
despedir trabajadores de la CNEA y poner en marcha negociados con empresas como
Meitner Energy y Nano Energy, de dudosas trayectorias.
Las empresas y organismos de investigación del sector
nuclear se caracterizan por la falta de transparencia y el autobombo. No se
puede confiar en los informes ni en los datos oficiales del sector. Para
realizar un análisis crítico del sector hay que recurrir a estadísticas de
otros organismos, empresas del mercado mayorista, del sistema interconectado,
investigaciones independientes, organismos internacionales, de organizaciones
no gubernamentales ambientales y las experiencias vividas por las comunidades.
Directivos y asociaciones gremiales burocráticas hacen uso de un prestigio dado
por la complejidad propia de la física nuclear, para realizar campañas
propagandísticas de un sector que durante décadas ha generado negocios
asociados a su casta dirigente. La cantidad de obras inconclusas y otras que se
prolongan excesivamente en el tiempo ocasionan pérdidas de miles de millones de
dólares: abandono de siete sitios de explotación minera, la PIAF (Planta de
Agua Pesada de Arroyito, Neuquén), el Carem25, el RA10, la planta de
almacenamiento de combustibles gastados, la planta de dióxido de uranio de
Formosa.
Los trabajadores son indispensables para realizar las tareas
de mantenimiento de las actividades productivas, el control de los residuos y
pasivos ambientales y la reparación de todos los sitios contaminados. Con una
posición independiente de la conducción actual y la pasada se podrán sostener
los emprendimientos y logros tecnológicos efectivamente aplicados a la
industria de materiales y a la medicina.
Para impedir el desguace y la privatización es necesario
imponer el control de los trabajadores y de las comunidades afectadas.
Referencias
Cúneo, Diego Martín; Planificación atómica en Argentina
entre 1979 y 2025: la historia de los tres Planes Nucleares; Fundación de
Investigaciones Históricas, Económicas y Sociales; Ciclos en la Historia, la
Economía y la Sociedad; 64; 8-2025; 165-190
Informe de la Auditoría
General de la Nación (AGN) sobre la minería de uranio (N° 122/2026)
CAMMESA Informe Anual 2025, sobre el aporte de la energía
nuclear al parque eléctrico.
Transener-Inf-2025-pag38 matriz energética.
Versión taquigráfica audiencia pública en Formosa.
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Prensa Obrera, Norberto E. Calducci,
Origen y avatares de la Planta Industrial de Agua Pesada, 18-01-2021
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emisiones radiactivas de Atucha, 30 de octubre, 2022
https://agenciatierraviva.com.ar/mitos-sobre-la-energia-nuclear-ni-segura-ni-limpia-ni-pacifica/ 6 de octubre 2023
https://ourworldindata.org/energy-production-consumption




