Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 22 de septiembre de 2026

Raspa el azul de la OTAN y encontrarás el marrón del fascismo debajo

 Raspa el azul de la OTAN y encontrarás el marrón del fascismo debajo



La Conferencia Anti-OTAN, realizada en línea el 4 de julio de 2026 por el Centro Socialista Internacional Christian Rakovsky y el sitio web RedMed, reunió a ponentes de 22 países de los cinco continentes, se desarrolló en siete sesiones y duró cerca de doce horas, el objetivo principal fue una respuesta contra el imperialismo, el sionismo, la OTAN y su reunión convocada para Ankara los días 7 y 8 de julio. Opción Obrera tuvo su contribución como invitada. Les presentamos la transcripción y traducción por nuestra parte de las intervenciones del Camarada Savas Matsas, en nombre del EEK de Grecia, tanto en su apertura como en la clausura, entre muchas y muy buenas exposiciones, algunas de ellas pronto las presentaremos. Aclaramos que algunas palabras entre paréntesis las asumimos para complementar los términos donde no apreciamos el audio.



Gracias. En nombre de la corriente socialista internacional liderada por Christian Rakovski y en nombre de mi partido, el Partido Obrero Revolucionario de Grecia, quiero saludar a todos los camaradas de diversas organizaciones que participan en esta conferencia —una contra-conferencia—; luchadores provenientes de muchos países y, cabe esperar, de todos los continentes.

Como se ha dicho desde el principio, nuestra conferencia coincide y se organiza en vísperas de la próxima cumbre de la OTAN en Ankara, los días 7 y 8 de julio, oponiéndose a ella: una cumbre de los líderes de los países imperialistas de la OTAN que cuenta con la presencia de un criminal responsable de crímenes de guerra contra la humanidad, como Donald Trump.

Esta conferencia es un llamamiento a librar una lucha internacional común y urgente contra el imperialismo —contra el imperialismo estadounidense y contra la OTAN— y contra las guerras imperialistas del Israel sionista, que han llevado a la humanidad al borde de una tercera guerra mundial y de la aniquilación nuclear de la vida en la Tierra.

Por esta razón, nuestro llamamiento a la lucha es por la defensa de la vida; para conseguir paz, pan y libertad. Todos los trabajadores, los campesinos pobres y las masas populares de todas las naciones oprimidas del mundo deben unirse y luchar, librando una guerra implacable contra la guerra imperialista, por la victoria de los explotados, los oprimidos y los humillados de este mundo, y por el socialismo mundial. Tal como indica el análisis que acabamos de escuchar del camarada Michael Roberts, esta crisis capitalista mundial ha llegado a un punto en el que el mundo entero está en llamas debido a los pirómanos de la maquinaria de guerra imperialista. Desde hace más de cuatro años, la OTAN —junto con el régimen neonazi de Bandera en Kiev, que actúa como su representante— libra una guerra en el corazón de Europa; un conflicto que se expande y escala en Ucrania para implementar la doctrina Brzezinski: fragmentar y colonizar la Rusia postsoviética y todo el espacio postsoviético. Asimismo, desde hace casi tres años, se libra una guerra genocida en Gaza lanzada por el sionismo; una guerra que ya no se limita a Gaza, sino que se ha extendido por toda la Palestina ocupada, así como al Líbano, Siria, Yemen y —como vemos hoy— a Irán. Siguiendo la infame Doctrina Monroe de colonización estadounidense de las Américas, el imperialismo yanqui lanzó una agresión pirata contra Venezuela —incluyendo el secuestro del presidente Maduro— para avanzar en sus planes de convertir al país en un protectorado y, además, estrangular a Cuba, aislando a la isla de la Revolución Cubana para imponer la restauración capitalista bajo la dominación imperialista de EE. UU. Probablemente con la ayuda de títeres locales, buscan establecer esta hegemonía sobre América Latina como parte de sus planes bélicos para consolidar su dominio mundial. El imperialismo estadounidense erigió el "Escudo de las Américas" apoyándose en títeres locales, promoviendo regímenes fascistas, gobiernos de extrema derecha y todas las fuerzas contrarrevolucionarias de la región, aprovechándose de las debilidades y fracasos de los movimientos y gobiernos de centroizquierda. Asimismo, se ha subrayado el peligro que representan los preparativos bélicos imperialistas contra el principal objetivo estratégico —considerado por el imperialismo como su peor enemigo: la República Popular China—, cuya enorme fortaleza económica, política y geopolítica constituye una barrera que ellos intentan superar por todos los medios para así revertir su propio declive histórico. Se habla mucho de la llamada "trampa" (de Tucídides), tal como la interpreta erróneamente Allison en Estados Unidos. No, no existe tal conflicto entre una potencia emergente y una potencia hegemónica en decadencia. El capitalismo estadounidense representa el punto culminante del desarrollo del sistema capitalista mundial. Lo que enfrentamos ahora no es simplemente el declive de una gran potencia; no se trata de qué otra fuerza puede reemplazar a Estados Unidos —tal como Estados Unidos reemplazó a Gran Bretaña cuando esta era la potencia imperial dominante—. La única fuerza capaz de reemplazar a Estados Unidos —y de combatir a todos los criminales a los que se enfrenta hoy la humanidad— es el socialismo mundial, unido a los movimientos de liberación de las naciones oprimidas del Sur Global; el Sur Global y el Norte Global deben unir todas sus fuerzas contra ellos, o de lo contrario nos enfrentaremos al viejo dilema planteado por Rosa Luxemburgo.

La disyuntiva «socialismo o barbarie» es distinta hoy; la situación es peor: se trata de elegir entre el socialismo o la barbarie fascista y la extinción de la vida en toda la Tierra. En estas circunstancias, está claro que la próxima cumbre es una cumbre para la guerra. Basta ver la agenda que se ha hecho pública: contempla sumas astronómicas destinadas no a la salud, ni a la educación, ni a las necesidades del pueblo, sino a gastos militares fantásticos —jamás vistos en la historia de nuestra época imperialista— y, además, al aumento hasta el 5 % de la contribución de los Estados miembros de la OTAN al esfuerzo bélico de la alianza, que sirve en realidad a los intereses del imperialismo estadounidense. Todo esto ocurre en paralelo a una crisis existencial interna de la propia OTAN y a una escalada del conflicto entre Europa y Estados Unidos —entre las potencias imperialistas europeas y las estadounidenses—, así como a una intensificación de la guerra contra Rusia en Ucrania, algo que ya ha comenzado. Se están desmoronando por completo todas las ilusiones y las ideas absurdas sobre un posible acuerdo con Trump al estilo de la reunión de Anchorage. Lo vemos no solo en los bombardeos a la península de Crimea, sino también en los ataques no solo contra refinerías rusas, sino contra la población civil de Moscú y de Leningrado —ciudad que provisionalmente llaman San Petersburgo, pero que para mí sigue siendo Leningrado—. Atacan la tierra de Octubre; se atreven a hacerlo, y esto no solo pone en peligro a los pueblos del espacio postsoviético y a la propia Rusia, sino que supone un peligro para la humanidad, para todos nosotros. Por eso, nuestro deber primordial —nuestro deber político, social e incluso ético-histórico— es luchar contra ellos, derrotarlos y vencer. No por nosotros, sino por la humanidad en su conjunto; no por una secta política o una combinación de sectas u organizaciones, sino por el futuro, por el presente y por las generaciones venideras, para que puedan sobrevivir a esta gran prueba y salir victoriosas. No se trata de ilusiones ni de un optimismo exagerado propio de algunos ultristas descabellados, como los trotskistas, por ejemplo. Eso quedó demostrado hace unos días con la derrota de la maquinaria bélica más poderosa del mundo —las fuerzas combinadas del imperialismo y del Israel sionista enfrentadas a la tierra de la revolución iraní, a Irán—; fueron derrotados en el Golfo Pérsico-Arábigo. Para algunos, se trata de una derrota táctica; pero para los propios imperialistas estadounidenses, para sus portavoces, sus centros de pensamiento (*think tanks*) y publicaciones como *Foreign Policy* o *Foreign Affairs*, es una derrota estratégica peor que la sufrida por el imperialismo estadounidense en Vietnam en 1975. Vietnam representó un gran momento en la historia de la humanidad y de mi generación; fue una cuestión de honor para cualquiera que fuera realmente un revolucionario en este mundo. ¿Por qué es una derrota? Veremos las consecuencias: la mayoría de las instalaciones estadounidenses en la zona del Golfo —y me atrevería a decir que en toda Asia Occidental— quedaron expuestas durante la guerra posterior al 28 de febrero. Creían que obtendrían una victoria fácil, como la que lograron el 3 de enero de este año mediante la agresión y el secuestro en Venezuela. Pero no, esta vez no fue igual.

Incluso para restaurar todas sus capacidades en la zona del Golfo, necesitarían al menos cinco o seis años; ahora plantean —según se dijo hoy o ayer— trasladar las bases estadounidenses atacadas en la región durante la última guerra hacia Israel. Esto demuestra el callejón sin salida en el que se encuentran, pues Israel —a pesar de su arrogancia y de fascistas como Ben y todo el gobierno actual— ha provocado, con su genocidio ante los ojos de toda la humanidad, algo que antes no creían posible. Volveré sobre esto más adelante. Permítanme destacar un punto sobre la victoria iraní en la reciente guerra. Aprovecho también esta conferencia para saludar las celebraciones de estos días en honor a un mártir de Irán... aunque lamentablemente no pude estar presente.

Pero este no es un acto de culto a la personalidad. No se trata de teocracia ni nada por el estilo. Demuestra que la revolución iraní de 1979 —que derribó uno de los pilares más fuertes de Asia Occidental, junto con Israel— sigue viva.

Pero en el llamado Occidente —particularmente en los Estados Unidos de América— no comprenden qué es Irán. No logran entender la complejidad de la situación. No pueden comprender el nivel de resistencia, la fortaleza y el potencial existentes —a pesar de los enormes problemas y contradicciones— que demuestran que Irán y la revolución iraní siguen vivos; sin ellos, habría sido imposible esta importante derrota, la cual ha creado a su vez las condiciones para una conmoción geoeconómica mundial que los propios capitalistas de Occidente consideran que probablemente generará algo peor que lo vivido con el colapso de 2008 y la tercera gran depresión subsiguiente. No se trata solo del estrecho de Ormuz; la región del Golfo ya no es la misma que durante la invasión del imperialismo estadounidense a Irak a principios de este siglo. En las últimas décadas, se ha convertido en el eje del capital financiero global, del transporte mundial, de los fertilizantes, de la energía... de todo. Sentiremos este impacto en cada país, en distintos niveles y momentos, pero esta es nuestra guerra actual tras el conflicto bélico.

No debemos olvidar que la revolución iraní sigue viva y genera aún más divisiones internas —incluso de cara a la próxima cumbre de la OTAN— entre los europeos y los imperialistas estadounidenses. Trump ya lo manifestó en su último discurso: atacó primero a los colaboradores de la OTAN —los europeos— por su papel en la guerra contra Irán, e incluso afirmó que Estados Unidos se encuentra bajo la amenaza del comunismo.

Comprendemos la crisis política que se ha generado hoy en el seno de las metrópolis del imperialismo y el capitalismo mundiales.

Por esta razón, nos encontramos ante un nuevo punto de inflexión de la crisis mundial tras esta guerra. Pero, una vez más, no debemos olvidar que la revolución iraní y el Eje de la Resistencia —en el Líbano, Yemen, Irak y otros lugares— constituyen la profundidad estratégica de la revolución palestina. Palestina es el centro del problema, y ​​el sionismo es el creador de dicho problema como expresión de un sistema en decadencia: el capitalismo imperialista. Tras lo ocurrido en Gaza, nada es igual en nuestro mundo; es evidente que la Nakba —los desastres y el sufrimiento del pueblo palestino— ha sido una jaula durante más de un siglo. Sin embargo, Gaza —desde octubre de 2023 hasta la actualidad— marca un punto de inflexión en la historia mundial. Y no soy el único que lo dice, lo asumo así, est´bien, pero no tengo tiempo para hablar sobre eso, lean la edición del *Palestine Chronicle* del 26 de junio, en el segundo congreso judío anti sionista de Dublín, publicada unos días antes del discurso de Francesca Albanese —relatora de la ONU—ella mencionó dos puntos que debemos tener muy presentes:

Gaza es el espejo del mundo. Todos —cada organización, cada Estado, cada gobierno, cada combatiente, cada traidor, cada criminal— pueden ver su propio rostro en el espejo de Gaza: lo que hicimos y lo que no hicimos, por qué guardamos silencio o no, y si movilizamos o no nuestras fuerzas contra este genocidio perpetrado en nombre de Dios —y esto es lo peor que un judío puede oír: que se mate a los niños de Gaza en nombre de Dios, en el abismo que Dios abrió para la humanidad—. Así pues, hoy todos son juzgados por Gaza, por lo que hacen y por lo que harán.

El segundo punto que señaló Francesca Albanese —quien habló sin problemas vía Zoom desde Palermo, en el Mediterráneo, hasta Dublín, en el Atlántico Norte— es verdaderamente asombroso. Ella afirmó que Gaza provocó —cito sus palabras— un despertar político sin precedentes a nivel mundial; ha desencadenado una revolución global.

Ella profundizó un poco más en este aspecto, pero lo que dijo no es una exageración retórica. Nos encontramos ahora en una transición: el despertar global —con movilizaciones, huelgas y múltiples acciones en todos los continentes, desencadenado por Gaza— está pasando de ser un simple despertar a convertirse en una revolución a escala mundial. Aquellos que comprenden mejor y con mayor claridad que nosotros lo que sucederá tras Gaza —la llamada izquierda internacional—, y que se reunirán los días 7 y 8 de julio, lo saben bien; lo tienen muy claro.

Perciben el peligro que les acecha —el peligro revolucionario que se avecina— y saben que deben prepararse. Este tema figura en la agenda de la próxima cumbre de la OTAN, junto con la rápida escalada de la guerra en Europa y los Balcanes —dirigida, por cierto, contra el espacio postsoviético y Rusia en particular—; definir nuestra postura al respecto es un deber para nosotros.

Este es el primer paso necesario para que luego puedan enfrentarse a China. Así, el imperialismo agudiza las contradicciones de clase y está intrínsecamente vinculado a la lucha de clases en todos los países: no solo en el Occidente capitalista o en el Sur Global —lo que antiguamente llamábamos el Tercer Mundo: Asia, África y América Latina—, sino también en el Norte Global, en los países capitalistas metropolitanos de Europa y América. No fue una broma por parte del clon de la Casa Blanca cuando habló sobre el peligro del comunismo en Estados Unidos. No se trataba solo de las victorias electorales en Nueva York o en Colorado —en Denver, en estos días previos a las elecciones de mitad de mandato de noviembre—; hay algo más profundo en juego. Ellos lo entienden mejor. Nuestra clase enemiga comprende mejor lo que se avecina y se prepara para la guerra: guerra imperialista y guerra de clases. Nos encontramos en una nueva fase de esta lucha de clases. Por ello, debemos unirnos para movilizarnos y coordinarnos a escala internacional. No podemos derrotar al imperialismo en un solo país. Esta es la vieja verdad que subrayó Trotsky —el fundador del Ejército Rojo y también de la Cuarta Internacional—. Para ganar, necesitamos una perspectiva internacional; no será una tarea de un solo día. Será un proceso zigzagueante y no lineal, pero no tenemos otra opción. No podemos derrotarlos únicamente en Rusia, en Crimea, en Gaza o en América Latina —en Venezuela o en Cuba—. Debemos defender a Cuba. Debemos defender a América Latina. Debemos defender la revolución palestina. Hemos defendido la revolución iraní. Hemos defendido a los yemeníes. Hemos defendido a todas las víctimas de esta barbarie que sufrimos.

Pero debemos pasar de la defensa al ataque. Hay que librar una guerra contra la guerra del imperialismo para aplastar a la OTAN y desmantelar todas sus bases en cada país. Nuestro principal enemigo está en nuestro propio país. Debemos enfrentarlo en un contexto y con un espíritu internacionalistas. O somos internacionalistas o nos limitamos a lo nacional —preocupándonos solo por nuestro entorno inmediato—, convirtiéndonos así en víctimas no solo de los gobernantes nacionales, sino de los criminales internacionales que destruyen la vida en la Tierra. Por eso, queridos compañeros, debo concluir diciendo esto: tenemos que construir un frente antiimperialista unido, real y victorioso. Y para lograrlo, debemos ante todo movilizar a la clase trabajadora, la clase revolucionaria, que no puede liberarse a sí misma sin liberar también a los demás oprimidos que no pertenecen a la clase trabajadora.

Se trata de una clase universal. Debemos organizarnos —lo que implica que la clase trabajadora, como vanguardia que organiza el partido revolucionario, mantenga su independencia política— sin caer en el sectarismo ni en adaptaciones oportunistas a las presiones de clases hostiles o a los intereses nacionales, y debemos luchar en el seno de las masas populares.

A veces contra la corriente, a veces a favor de la corriente; y, a veces, luchar a favor de la corriente resulta más difícil que luchar en contra de ella. De este modo, demostraremos en la práctica que la única solución a esta pesadilla mundial en la que vivimos hoy es la revolución socialista mundial: una emancipación humana universal que signifique una nueva sociedad comunista sin clases en todo el planeta. Gracias.

 

Cierre de Savas en nombre del Centro Socialista Internacional Christian Rakovsky

Gracias. En primer lugar, quiero agradecer a todos los compañeros que se han unido a nosotros y han participado en esta maratón de conferencias en línea, que ha durado cerca de nueve horas.

Creo que ha sido una conferencia sumamente enriquecedora por el análisis crítico de la situación mundial realizado desde diversos puntos de vista y continentes —más de 23 países, si no me equivoco—, así como por el intercambio de opiniones sobre las acciones que debemos emprender frente a los enemigos de la humanidad.

Hablo del imperialismo en este periodo de enfrentamientos bélicos extremos en todo el mundo.

La riqueza de este debate podría perderse si no reelaboramos lo discutido; no solo se ofrecieron respuestas desde distintas perspectivas a las interrogantes que plantea la realidad actual, sino que el intercambio a lo largo de estas horas generó nuevas preguntas. Considero que este es el aspecto creativo de una conferencia exitosa: no limitarse a dar respuestas prefabricadas, sino también plantear nuevas cuestiones.

Debemos replantearnos las cosas, superando estereotipos y cualquier cerrazón mental, si aspiramos a un pensamiento revolucionario que conduzca a una práctica revolucionaria capaz de cambiar el mundo, y no solo de interpretarlo. Por ello, dado que la conferencia ha sido grabada, creo que sería útil hacerla pública para todos los interesados; tal vez convenga publicarla sesión por sesión —en lugar de todo el material de una sola vez, ya que nadie pasará diez horas seguidas viéndolo ni querrá elegir partes al azar de forma ecléctica—.

Probablemente todas las sesiones estarán disponibles en internet para su consulta, además, retomo una propuesta que creo que ya hicieron (Juan) u otra persona: contamos con numerosos documentos enviados a los organizadores, así como con los textos de las intervenciones de los compañeros hoy aquí; debemos explorar las posibilidades de publicarlos todos lo antes posible, proporcionando todo el contexto necesario. Así podremos profundizar en este trabajo y no dejarlo simplemente en el punto en que termina esta larga jornada. Hay muchas cosas que debemos seguir reflexionando. Debemos reflexionar críticamente sobre las cuestiones importantes planteadas aquí, cuestiones que ninguno de nosotros tenía en mente antes de asistir a esta conferencia. No se trata de una competición sectaria para ver quién tiene la mejor perspectiva o la visión más acertada sobre una situación mundial extremadamente compleja. Vivimos en un punto de inflexión de la historia.

Tras el primer cuarto del siglo XXI, nos encontramos en una situación mundial totalmente transformada que nos plantea nuevos desafíos.

No solo hemos rendido homenaje al gran camarada y luchador comunista —con casi un siglo de lucha por el comunismo a sus espaldas—, el camarada Iosif Gregorovich Abramson, sino que también hemos comenzado a explorar las bases materiales de esta nueva realidad.

Hemos escuchado el análisis del camarada Michael Roberts y, posteriormente, la contribución desde otra perspectiva del camarada VJ Prashad.

Considero fundamental reflexionar sobre la nueva situación surgida en este punto de inflexión histórico, marcado por la derrota de las maquinarias bélicas imperialistas de Estados Unidos y el sionismo en la Guerra del Golfo Pérsico y por la victoria de la Revolución Iraní.

Asimismo, cabe preguntarse por qué, tras esa derrota de los imperialistas y de la OTAN, asistimos a una nueva escalada —una nueva etapa de la guerra— en el corazón de Europa, dirigida contra Rusia. Creo que debemos prestar mucha atención a las aportaciones realizadas hoy por los camaradas rusos, así como a los matices y las distintas opiniones expresadas; por ejemplo, cuando se habló de las contradicciones —incluso en tono de broma—, se referían a contradicciones reales. Y las contradicciones no son algo que simplemente se acepta diciendo «bueno, así es la vida»; lo importante es, ante todo, reconocerlas y luchar por resolverlas. No podemos limitarnos a aceptar la situación o buscar la respuesta «menos mala»; la forma en que abordamos las contradicciones —ya sean internacionales o nacionales— es crucial a la hora de establecer alianzas estratégicas o tácticas, o de formar frentes comunes.

 

Este es el sentido que expresan muchos compañeros —incluyéndome a mí, pero también a los compañeros de una tendencia muy importante en América Latina— respecto a este Comité de Enlace para la Reconstrucción; se trata de la tendencia que surgió en Bolivia, a partir de la revolución boliviana de principios de los años 50. Y Bolivia, hoy en día, sigue siendo un país revolucionario que desafía a Trump y a sus lacayos.

Nos encontramos, pues, ante una situación sumamente contradictoria —una contradicción presente en cada uno de estos 23 países, incluido el mío, Grecia—, la cual está intrínsecamente ligada a las contradicciones internacionales que, a su vez, determinan las particularidades de cada nación. No debemos adaptarnos al entorno nacional dominado por la clase dominante, ni siquiera cuando esta adopta una fachada de izquierdas.

La única manera de combatir las presiones de clase en nuestro propio país —y en todos estos países— es adoptar una visión global de las particularidades para así captar lo particular y lo singular. Nuestro punto de partida es lo universal, especialmente en nuestro planteamiento.

Así que el debate de hoy sobre Rusia, por ejemplo, reveló muchas cosas y tengo que prestar atención cuando tengamos todo el material nuevamente en nuestras manos para estudiarlo, incluso en forma impresa.

El mensaje que nos envía la dirección de sus (organizaciones), es decir, el Partido Comunista Obrero Ruso, Partido Comunista de la Unión Soviética. Este es un título completo del secretario y de la comisión internacional del comité central de este partido.

Si alguien sigue todo el rumbo de este partido desde el colapso de la Unión Soviética hasta ahora durante todas estas décadas, hay nuevos elementos y tenemos que estudiar nuevamente cómo consideran, por ejemplo, las alianzas o el frente en la compleja situación de hoy y que no tenemos que ver sólo la superficie, como una contradicción, como un choque entre imperialismo y antiimperialismo, ignorando la guerra de clases e ignorando la necesidad de derrotar al imperialismo de la OTAN para luchar contra lo que decían, la dictadura del proletariado, que significa el poder obrero y la lucha por el socialismo y por la perspectiva comunista a nivel mundial.

Este es un gran paso adelante que no sólo estos camaradas desde sus (organizaciones) han contribuido hoy sino que también es importante observar las contradicciones en la Rusia postsoviética actual, en el contexto de la guerra que el imperialismo de EE. UU. y la OTAN está librando y escalando en todo el antiguo espacio soviético; desde los Balcanes —donde comenzó la guerra de desintegración de Yugoslavia en 1992—, se vio la estrategia desde el primer momento. Recordemos que el primer documento de la OTAN al respecto data de febrero de 1992, y en marzo de ese mismo año comenzó el ataque que condujo a la fragmentación y destrucción de Yugoslavia. Como se dijo una vez en la televisión de Moscú: «Empiezan por Belgrado, siguen hacia Moscú y luego van a Pekín». No somos profetas, somos marxistas; vivimos y luchamos. En los Balcanes vimos el momento fundacional de lo que entonces llamamos el Centro Social Balcánico «Christian Rakovski».

Ahora, muchas décadas después, vemos en esta conferencia cómo ha evolucionado la cuestión. Creo que era algo previsible. Ha habido contribuciones muy importantes; debemos superar esa visión sectaria y estúpida de pensar que quien está más cerca de mis ideas tiene razón y quien está lejos es el enemigo. No; en esta situación histórica tan dramática, nadie tiene derecho a quedar atrapado en ideas preconcebidas. Debemos comprender lo nuevo sin caer en la amnesia respecto a las conquistas teóricas del pasado y a la lucha por el marxismo revolucionario en todo el mundo. Fue muy importante, por ejemplo, la discusión sobre el significado de la guerra en Oriente Medio.

¿O deberíamos decir Asia Occidental? «Oriente Medio» es, de nuevo, el lenguaje del imperialismo.

Exacto. Era el lenguaje del Imperio Británico. Es Asia Occidental. No se trata solo de una aclaración lingüística; es algo por lo que debemos luchar.

Ya lo señaló un pensador muy importante, Victor Klemperer, al analizar el lenguaje del Tercer Reich durante la era nazi. Y, por cierto, cabe recordar la profecía sobre hacia dónde conduce el sionismo, formulada por un judío alemán bajo el régimen de Hitler.

Así pues, debemos reexaminar nuestro lenguaje —todos nuestros medios de expresión— y cómo hacemos que estas ideas sean accesibles y comprensibles para las masas, aquellas más alejadas de la teoría.

Trotsky afirmó —y tenía toda la razón— que la revolución llega en el momento en que se produce la inspiración violenta de la historia: cuando las masas, hasta entonces inconscientes, alcanzan un nivel de conciencia. Él sostenía que el marxismo representa la forma más elevada de conciencia teórica de la época; se trata de unir esa cúspide teórica con unas masas que, debido a la opresión y la explotación, viven alejadas de toda la riqueza del conocimiento humano y de la civilización.

En este sentido, debemos ejercer la autocrítica —no al estilo burocrático— y evitar caer en la trampa de los dogmas; esta es una lección importante que extraemos de la experiencia de hoy.

Y no es casualidad: en la reunión internacional de organizadores de esta conferencia, celebrada en febrero de este año, dijimos que no permaneceríamos pasivos ante el desafío de la cumbre de la OTAN en Ankara, prevista para los días 7 y 8 de este año 2026. Es una cumbre para la guerra: para más guerra imperialista y más lucha de clases, tanto en el Norte Global como en el Sur Global.

En segundo lugar, es la cumbre de los ya derrotados. Llegan a ella tras una enorme derrota —como la de la Guerra del Golfo—, provocada por la revolución iraní, el Eje de la Resistencia, la fuerza de la resistencia palestina y esa resiliencia —o *sumud*, como la llaman los palestinos— que, en realidad, trasciende la mera resiliencia: es rechazo, es la negativa a aceptar la esclavitud y la decisión de luchar hasta el final.

Por último, sabemos cómo aprovechar la crisis existencial de la propia OTAN para avanzar y combatir al imperialismo; sabemos que la única forma en que el antiimperialismo puede triunfar es haciendo que la revolución sea permanente. Eso significa unir la revolución anticolonial del Sur Global con la revolución social en Europa y América —en el Norte Global imperialista—. Durante el siglo pasado, la estrategia de supervivencia del capitalismo en su etapa de decadencia imperialista consistió en separar la revolución que comenzó en Rusia —y luego se extendió a Alemania, el resto de Europa, etc.— de la revolución en las colonias; es decir, la revolución china y los procesos en Asia, América Latina y África (incluido el norte de África), que coincidieron tras la Revolución de Octubre. Después de la Segunda Guerra Mundial ocurrió lo mismo: hubo levantamientos en las colonias, luchas por la independencia y movimientos de liberación nacional. Al mismo tiempo, en una Europa devastada por la guerra, la resistencia antifascista liderada por las fuerzas comunistas puso sobre la mesa la revolución europea; pero esa revolución fue traicionada. En mi país, la clase trabajadora y el pueblo seguimos pagando un precio enorme por ello. Para contrarrestar la revolución en las colonias, tuvieron que frenar la lucha de clases y la revolución en Europa. Hasta el día de hoy, en Grecia sufrimos a este gobierno sanguinario que encabeza la guerra contra los palestinos, los iraníes y toda Asia Occidental. Estamos pagando el precio de la traición a nuestra revolución de 1944.

No podemos aceptar en esta nueva fase de exacerbación de la lucha de clases, el intento de rearmar a Europa para combatir contra el espacio postsoviético, que ocurre mientras vivimos una pobreza enorme —no solo en Grecia, sino en todo el continente—, y pretenden extraer nuestra sangre mediante gastos militares y las decisiones que discutirán en Ankara dentro de unos días.

Nos encontramos en una transición hacia una lucha de clases más aguda para decidir quién ostentará el poder en la sociedad: si los gobernantes o los oprimidos, con la clase trabajadora a la cabeza. Debemos vencer, ya sea en Europa o en América; tenemos que luchar por la victoria de los palestinos y de todos los pueblos oprimidos del Sur Global, de lo contrario, no habrá ninguna perspectiva de victoria revolucionaria en el Norte —ni en Europa ni en América—. No puede haber una revolución en el Sur Global separada de la lucha revolucionaria en los países metropolitanos. Nuestro deber y nuestra tarea a partir de ahora consisten en cómo unir las revoluciones surgidas tras el punto de inflexión de la Guerra del Golfo —en Asia Occidental, África, el Sahel y América Latina—; son sumamente importantes las contribuciones realizadas por los camaradas latinoamericanos en esta conferencia. Quiero agradecer especialmente al camarada Osvaldo Coggiola por su aporte y por haber logrado reunir fuerzas tan importantes para el éxito de este encuentro, lo que nos permite avanzar en la lucha por abrir camino y organizar una verdadera dirección revolucionaria a escala mundial. No podemos construir un partido revolucionario en un solo país. Tenemos que luchar por estos partidos, construir estos partidos. Tenemos que luchar por la Internacional. Y esta es mi conclusión final tras la ardua labor de hoy.

traducción al español por Opción  Obrera

septiembre 2026

 

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

¿Acaso vinimos a este mundo solo para trabajar?

 Una trabajadora de Oppo en Tuzla pregunta: ¿Acaso vinimos a este mundo solo para trabajar? (Tuzla Oppo’dan bir işçi kadın: Biz bu dünyaya çalışmaya mı geldik?)




Oppo es un fabrica en Tuzla Turquía, de productos electrónicos principalmente teléfonos inteligentes, cuya sede principal queda en China. Este artículo fue publicado en el periódico Real (Gerçek) de los camaradas del DIP (Partido Revolucionario de los Trabajadores), Turquía 11 de septiembre de 2026

Hola a todos, soy una trabajadora de la fábrica de Oppo. Empiezo esta carta con una pregunta que imagino que todos nos hacemos a diario: ¿Vinimos a este mundo solo para trabajar? ¡No, no vinimos a este mundo solo para trabajar! Vivimos en un sistema donde un puñado de parásitos explotan el trabajo de millones, un sistema que debería haber sido derrocado hace mucho tiempo.

Todos salimos a la carretera cada mañana, pasamos casi todo el día trabajando e intentamos condensar nuestra vida en un solo día libre. Millones de personas comparten este destino, y aun así, este sistema sigue promoviendo el egoísmo y la competencia. Constantemente refuerza la mentira de que si trabajas lo suficiente, te harás rico. Pero, ¿acaso existe alguna clase social en el mundo que trabaje más que nosotros? 

En este sistema donde el éxito se mide únicamente por la riqueza y los altos cargos, debemos recordar que no todos nacemos en las mismas circunstancias. Para mí, mis compañeros que trabajan en la cadena de montaje, los mineros que trabajan bajo tierra y mis hermanos y hermanas que trabajan en tiendas, hospitales y escuelas, todos son personas exitosas. Si pudiéramos mantener esta dedicación y productividad en un sistema donde todos vivieran con igualdad y dignidad, ¿no habríamos alcanzado algo más cercano al paraíso?

Somos los trabajadores que no podemos vivir en las casas que construimos ni conducir los coches que producimos. Sin embargo, todo en el mundo pasa por nuestras manos. Trabajadores que han vivido y siguen viviendo en todos los rincones del planeta, sin importar el idioma ni la religión, recrean el mundo cada día. ¿Por qué, a pesar de trabajar tan duro, no tenemos acceso gratuito a la educación, la sanidad y el transporte?

Nosotros, la clase trabajadora, no nos oponemos al trabajo. Queremos un mundo donde nuestra fuerza no sea explotada, donde produzcamos no por lucro, sino para satisfacer las necesidades de la humanidad. No queremos competir, pelearnos ni declarar la guerra a los trabajadores con quienes compartimos nuestro sudor, ni a los pueblos del mundo. Este mundo no es imposible. Solo hay una manera de lograrlo: ¡organizarnos y tomar el poder como clase! 

Una trabajadora de Tuzla Oppo

 

Traducción al español por Opción Obrera

Setiembre 2026

martes, 1 de septiembre de 2026

La economía de EEUU está arruinada

 La economía de EEUU está arruinada

El gobierno que preside Trump tiene plomo en las dos alas. Venezuela ni ahora ni nunca puede estar sometida a la voracidad de ese país

 



EEUU quiere más ´territorios o países como botines de guerra, para expoliar a los pueblos. Sus ansias de “estados” 51, como los otros 50 estados ya existentes, los quiere para exprimirlos y salvar a sus explotadores, a los dueños de las tecnológicas, a los dueños de las criptomonedas, de los token, de los fondos buitres, no al pueblo de los EEUU. 

Es necesario ubicar el rol del imperialismo hoy. En las condiciones actuales, el gobierno de Trump es el gobierno ideal para el poder o la élite que domina el mundo, teniendo claro que esas condiciones vienen originadas por la época de declinación del modo de producción capitalista, es más, quizás en su etapa final, concluyendo en su estallido definitivo.

¿Por qué subrayamos el gobierno ideal?, porque cualquier otro, con algún sesgo democrático, por minúsculo que sea, no les sirve a sus fines de salir del aprieto en que se encuentran, en este caso, gobiernan un grupo de frenéticos y atroces personajes, los cuales en nombre de la democracia, utilizan métodos fascistas,  el poder mediático tradicional y “decente” pasó a la historia  los términos como los derechos humanos o el “orden” internacional, están desacreditados, y se realizan hechos como un genocidio en tiempo real, asesinar o secuestrar a un presidente hasta amenazas de desaparecer una nación se convierten en moneda corriente, los inmigrantes pasan de perseguirlos a asesinarlos impunemente y para colmo, regodearse de todo ello, como ocurre desde la presidencia del país más poderoso del mundo.

Los gobiernos que utilizaban los métodos hipócritas llamados democráticos están en desuso, no pueden sostenerse, ahora con la máscara democrática pero con métodos cuasi fascistas y belicistas  estos gobiernos se convierten en habituales desde EEUU hasta Argentina en América, pero también en Europa e inclusive en Japón, sin embargo, con todo su poder bélico no pueden someter a Rusia (médula de la ex URSS) bajo sus propósitos, todavía no se atreven contra China y son derrotados por Irán, en África los países del Sahel se los han sacudido, y los reyezuelos árabes están en desgracia ante los desastres en las bases militares gringas de protección, todos estos gobiernos solo se pueden aferrar al poder con métodos represivos, y recurren a salvaguardarse ejerciendo los métodos del nazismo y del sionismo.

Es necesario destacar que la era del mayor poder del modo de producción capitalista, bajo el dominio de EEUU, bajo el aval de cientos de bases militares desparramadas por el mundo, poder naval y aéreo, se derrumbó ante Irán, no pueden garantizar los pasos marítimos de los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb, vitales para la economía mundial determinada por ellos mismos desde 1945 hasta hoy. Ahora, comenzando el segundo cuarto del siglo XXI, el indicador principal de sus economías es la inflación y cercanas al estancamiento, aunque todo esto no se termina por sí solo, tenemos que derribarlo.

La burguesía en los momentos actuales es una clase en decadencia, tradicionalmente como clase fue determinante tanto como explotadora como productora, pero ahora por sus métodos imperialistas destruye las economías nacionales, se avoca a la inversión en tecnología avanzada para fabricar armas de destrucción masiva, fomentar guerras, su única vía para extender su agonía. No obstante, sus recursos son aun históricamente colosales para aferrarse al poder y evitar su desalojo, por eso sus acciones son cada vez más peligrosas, atentando contra todo vestigio de cultura de la humanidad. Todo esto solo se puede evitar revolucionariamente, asumiéndolo como emergencia ante el caos que se acelera, cada país que no ha caído ante estos gobiernos se convierten en bastiones de defensa, son los ejes de la lucha y ejemplo para el mundo: Cuba, Irán, los países del Sahel, Rusia y China están en el escenario de lucha, junto a la resistencia a la ocupación y contra el genocidio, en Palestina, Líbano, Yemen y Siria.

Respecto a Venezuela, cualquier país contrasta con nuestra postración respecto a la resistencia antiimperialista, se ha convertido en un dicho común por parte de cualquiera acción antimperialista “no somos Venezuela”, por lo tanto, está de nuestra parte hacer que cambie esta apreciación. El pueblo venezolano dio los más grandes ejemplos de lucha a inicios del siglo, restituyendo a un Chávez derrocado en abril de 2002, como clase trabajadora derrotando el lock out petrolero y de la industria privada en febrero de 2003 y ratificando a Chávez en el referendo revocatorio en agosto de 2004. Luego se dieron continuos brotes y tentativas contrarrevolucionarias, a través de las llamadas guarimbas, de operaciones con mercenarios, e inclusive un asedio e intento de invasión a través de la frontera desde Cúcuta, Colombia, todo esto junto a las sanciones y bloqueo económico permanente. Sabemos también que toda esta resistencia no fue suficiente, sobre todo por el mismo gobierno de Chávez que no respondió con la contundencia necesaria y hasta de cierta manera permitió todos estos intentos de golpe y saboteos de la ultraderecha, promovida por el imperialismo. ¿De qué forma? Transfiriendo los haberes que produjo el país, principalmente los ingresos petroleros, hacia el enriquecimiento privado de todos estos promotores contrarrevolucionarios y fascistas, en conclusión, fomentó a sus mismos sepultureros.

Es necesario aclarar que, en la actualidad, la mayoría de los cambios de gobiernos de derecha a ultraderecha imperantes en el mundo son producto de las fallas de la izquierda y no del soporte de las masas que los votan, las cuales no se sienten fusionadas con esos gobiernos, sino hastiadas de esta izquierda y del llamado progresismo, ambos inoperantes.

Ahora vamos con Venezuela, más allá de su ubicación en Suramérica, dentro del contexto mundial, su papel privilegiado como un país clave como productor de la energía primaria que mueve al mundo dentro del modo producción capitalista, factor fundamental que no está lo suficientemente explicado, desde su rol estratégico en las dos guerras mundiales como suministrador de petróleo, hasta ahora en el marco de la restricción del abastecimiento de energía de petróleo y gas, en Asia occidental y además con beneficio directo a los EEUU, cuando a Europa y países asiáticos se ven directamente perjudicados en cuanto a acceso a dicha energía. No faltarán los que sacarán los números y dirán, Venezuela hoy representa el 1% de la producción mundial, y esto lo alcanza recién en el 2026, pero in crescendo, también este año, pasó a segundo proveedor de petróleo a EEUU, su cualidad o grado API, es esencial para las refinerías de Texas, su ubicación, su ruta confiables son estratégicos, sobre todo distantes del berenjenal en Asia occidental, además son elementos óptimos para este alcance, por su infraestructura, su fácil extracción en cuanto a costo del barril o renta diferencial envidiable, y sus reservas son de las mayores en el mundo.  

Venezuela a comienzos del siglo fue el bastión más rebelde, con todas las limitaciones del chavismo, dentro del llamado patio trasero de los EEUU, esto no era cosa menor respecto a las intenciones y proyectos de los gringos para todo este continente, ahora aparentemente de la media noche a la madrugada, el gobierno se volteó radicalmente, pero hay que decir que no es igual para las bases chavistas que sustentaban a este gobierno. El gobierno de los hermanos Rodríguez y colaboradores espléndidos hacia Trump, no lo son hacia el pueblo y en particular para los trabajadores del país, y sigue empeorando la situación, la inflación golpea más duro, la moneda se devalúa, es probable que pretendan oficialmente dolarizar la economía, lo que golpearía aún más los salarios, mientras tanto, el gobierno realiza un acercamiento al sionismo genocida en Palestina.

¿Qué se vislumbra? En el corto y mediano plazo, el gobierno no tiene recambio, solo que se desplaza hacia actores directos de la oposición de la ultra derecha, donde los permisos para cualquier actividad serían bajo el beneplácito de los agentes de Marco Rubio asentados en el país. La izquierda que se incomoda ante los hechos, pretende dar requerimientos, para promover sus aspiraciones a ser tomados en cuenta, es decir alcanzar un espacio donde ubicarse para su sobrevivencia, en otras palabras, que les lleguen unas migajas de la redistribución de los ingresos por el petróleo, ahora administrados directamente por los organismos de EEUU, en síntesis, hasta aquí llegan como izquierda.

¿Y los trabajadores? pasando roncha, se dicen en criollo, con un salario prácticamente eliminado, con desembolsos que no corresponden bajo ningún concepto referido al salario, en otras palabras, sus ingresos llamados bonos no son tomados en cuenta para fines de utilidades, vacaciones, jubilaciones, pensiones, pagos de horas extras, liquidación, calificación, aumentos, alcances o beneficios conquistados como transporte, comedor, beneficios familiares, de salud, de recreación, nada de contratos colectivos, ni libertad sindical, entre tantos otros.

Ahora se acaba de firmar un contrato, o mejor una entrega a los gringos de 17 campos petroleros equivalentes 65 millardos de barriles de petróleo que corresponden a un cuarto de la reserva totales de Venezuela para que ellos se los lleven directamente. En la era moderna, esta enajenación corresponde a una rapiña que trasciende históricamente.

Ante la declaración de Trump, sobre el despojo del petróleo de Venezuela, los venezolanos y en particular el proletariado petrolero debe responder, pero también todos los trabajadores del país, en fin, la manufactura, los servicios como la electricidad y salud, los de educación, comunicaciones, el petróleo es nuestro, nada de condiciones coloniales, hay que conformar un frente único anti imperialista.

En EEUU, el mayor poder de la historia, el pago de intereses, no de la deuda, crece más rápido que la economía, lo que obliga a emitir más deuda, a los más altos intereses y conduce hacia un estallido de esa burbuja de deuda, lo que se traduciría en una bestial crisis económica de todo el país y del mundo. Veamos como se explica esto, su déficit fiscal se ha convertido en una espiral crónica, los costos del servicio de la deuda aumentan en forma acelerada.  Desde octubre de 2025 y julio de este año, en estos 10 meses se pagó por intereses de deuda, 936.000 millones de dólares, cerca de un billón, para este 2026, al cierre del actual ejercicio fiscal su déficit aumentará a 2,1 billones de dólares, producto de la diferencia entre unos egresos mayores que sus ingresos.




En este mes de agosto, su deuda pública sobrepasó los 40 billones de dólares, representando cerca de un 125% de su PIB, que anda por los 32 billones. La deuda del estado aumenta en promedio un billón cada 100 días, y la deuda total, la pública más la privada, la de las empresas y los bancos va por los 115,5 billones de dólares, un 360% de su PIB. Ahora bien, para refinanciar bonos vencidos soló lo puede hacer a intereses más altos, hace unos días, ante el intento de vender bonos a 30 años, los cuales se pagarían a un 5,34%, un interés alto -no visto sino antes del 2007, es decir previo al estallido de la burbuja que se inició con la quiebra del Lehman Brothers- la respuesta de la demanda no se dio, lo que obligó al estado a recomprar su propia deuda, es decir comprar deuda de rendimiento a largo plazo, con nueva deuda a corto plazo, para intentar calmar al mercado de deuda y como si esto fuera poco, EEUU tuvo que socorrer a yen  (¥) para que la economía de Japón no liquidara los títulos de deuda del “EEUU Treasury”  que tiene y no se fueran los dos, Japón y EEUU a la.. porquería.

En fin, aun cuando la crisis no ha explotado, EEUU no le queda otra sino de financiar su deuda cada vez más cara, esto permite ver que su trayectoria fiscal, en fin, su economía no se puede sostener de ninguna manera que no sea saqueando a la economía mundial, asaltando a los demás países. Este es el caso de la mayor economía del mundo, bajo la cual esperan los gobernantes de Venezuela y sus acólitos salir de su “slump”. 




Y por el contrario, es la resistencia y la lucha de los trabajadores del mundo, de Rusia que no permite que avance el fascismo desde Ucrania, el fascismo promovido y sustentado por Europa y los EEUU, de Palestina que sigue resistiendo, de Irán y los pueblos de Yemen, El Líbano, Siria, Iraq que continúan luchando, de los pueblos del Sahel, de Cuba que aún se mantiene a pesar del bloqueo genocida, de los trabajadores de Europa que apoyan a Palestina. Nos corresponde a los pueblos de América que de manera cíclica estamos entre gobiernos progresistas y de ultraderecha, muchos elegidos bajo campañas electorales preparadas por Cerimedo y Parscale, superar esto elevando el alcance las luchas de manera revolucionaria y no por la izquierda tradicional electoral o acuerdos populistas, sin delimitación como clase trabajadora, autónoma e independiente, la vía es. a través de un Frente Revolucionario Antimperialista.

No olvidemos la masacre de 03 enero. Castigo a los culpables

Fuera de Venezuela los gobiernos genocidas de EEUU y de Israel

Por un Frente Revolucionario Antimperialista

Por el control de los trabajadores de la industria petrolera, sobre la producción y las finanzas


Opción Obrera 

Septiembre 2026

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viernes, 14 de agosto de 2026

¡Y sin embargo, Cuba perdura!

 ¡Y sin embargo, Cuba perdura!

Takis Politis



Artículo escrito por el profesor y amigo Takis, en la página info-war.gr, el lugar desde donde se escribe la nota es Santa Clara, provincia de Las Villas, sitio donde yacen los restos del Che Guevara. Takis ha impartido clases en la Universidad de Tesalia en Grecia, en la Universidad Bolivariana de Venezuela y en la Universidad Marta Abreu en Cuba, además es insigne defensor de la causa palestina. 


Estaba parado frente a la pequeña tienda en la plaza principal de Santa Clara, de donde yo salía con un sándwich en la mano. Nuestras miradas se cruzaron. Al pasar junto a él, no me habló; en cambio, bajó la vista. Apenas me alejé cuatro o cinco pasos y me detuve. Me giré hacia él y lo observé mejor. Era un hombre delgado y erguido, de unos sesenta años. Me acerqué y le pregunté si tenía hambre. Asintió. Le extendí la mano con el sándwich. Sus ojos brillaron, tomó el sándwich, me dio las gracias, me llamó hermano y se marchó. Lo seguí discretamente con la mirada. En la esquina de la plaza, lo vi cortar el sándwich por la mitad y ofrecerle la otra mitad a otro vecino.

Poco antes del mediodía, caminando por la calle Maceo, pasé por un conocido restaurante privado de la ciudad. Desde lejos, ya había visto una larga fila de gente en la acera, cerca de la entrada. Cuando me acerqué lo suficiente, me detuve para ver qué sucedía. Mi pregunta fue respondida muy rápidamente. Dos empleados salieron del restaurante y comenzaron a repartir pequeñas bolsas de comida. Le pregunté a una señora mayor, una de las que esperaban en la acera. Desde hace algún tiempo —me dijo—, el restaurante privado tiene la costumbre de ofrecer arroz cocido con frijoles a nuestros conciudadanos que lo necesitan, antes de que comience a recibir clientes.

En la esquina de Bruno Zayas y José Martí, llueve. Los vehículos en la calle Martí tienen prioridad. Un coche de lujo viene de Martí. Desde Zayas, por el lado de la plaza, una bicicleta cargada con dos grandes cestas baja a toda velocidad. Frenar con el pie en la rueda delantera de la bicicleta fue inútil. La bicicleta violó la prioridad y se metió en Martí; la camioneta frenó, pero no fue suficiente. La calle estaba llena de frijoles y arroz. El ciclista miró con desesperación la comida derramada en la calle y la llanta de su bicicleta, visiblemente desgastada. El conductor del coche se baja y le pregunta si necesita ayuda médica. También le pregunta por el valor de la mercancía derramada. Saca dinero de su bolsillo y se lo da al ciclista. Tres o cuatro jóvenes ya han salido del gimnasio de enfrente y están reparando la bicicleta con las herramientas que tienen. La noticia se extendió rápidamente por todo el barrio. ¡Han llegado medicamentos a la farmacia! Había una larga fila, el sol ardía y los ancianos se refugiaban bajo la escasa sombra de la acera de enfrente.

Lydia, mi vecina, una médica jubilada que había participado en misiones médicas cubanas en el extranjero, también estaba en la fila. Me llamó, me acerqué a ella, me preguntó —como siempre— si tenía comida, y después de asegurarle que sí, empezó a hablarme de lo mucho mejor que estaban las cosas cuando Fidel vivía. Llegó su turno y entró en la farmacia. Pronto salió con dos cajas de medicinas en la mano y la oí preguntar si alguien en la fila seguía esperando tal o cual medicamento. Una anciana respondió afirmativamente, Lydia se acercó y le dio una de las cajas. Como me explicó después, eran las dos últimas cajas de ese medicamento que les quedaban en la farmacia.

Esta arraigada conciencia colectiva de la sociedad cubana explica en gran medida la resiliencia de este pueblo a lo largo de décadas. Las criminales sanciones estadounidenses sumen a toda la isla en la oscuridad durante muchas horas al día, creando enormes problemas en todos los ámbitos de la actividad y la vida cotidiana, dificultando cada vez más la vida de todos nosotros.

¡Y sin embargo, Cuba resiste! Los planes que elaboran los centros de estudios estadounidenses no pueden evaluar, ni mucho menos extinguir, esta llama de solidaridad social que impregna a todo el pueblo cubano, independientemente de las diferentes perspectivas que puedan tener sobre los problemas del país.



Este pequeño pueblo, con su inmensa humanidad, con sus numerosas misiones médicas a los rincones más remotos del mundo, ha desarrollado un enorme sentido de solidaridad tanto internacionalista como social. Y, por supuesto, esta conciencia colectiva constituye una huella social de la senda y la cultura socialistas del país. Un país que fue liderado durante décadas por un hombre singular que nació hace exactamente 100 años, el 13 de agosto de 1926: Fidel Castro.

 Traducido por Opción Obrera

agosto 2026

jueves, 13 de agosto de 2026

Para el presente veamos el pasado con el lente del futuro

 Para el presente veamos el pasado con el lente del futuro

Enero 03 se supera con la lucha hacia el socialismo, no arañando en el nacionalismo burgués 

 


El 03 de enero, cambió definitivamente el régimen de gobierno, pasó de tener algunos rasgos de autonomía política a ser uno sometido bajo las maquinaciones de Trump y su lacayo Marco Rubio. La postración va desde la presidencia a sus principales instituciones deliberantes, como la asamblea nacional y el garante de existencia de la nación, sus fuerzas armadas.

Desde el primer día, el gobierno, sin ocupación y sin ofrecer resistencia decidió por todos los venezolanos, su pasaje a la colaboración sin ambages al imperialismo criminal y proto fascista, materializado por el gobierno de  EEUU, perverso inclusive al interior de sus fronteras. Este cambio, en Venezuela, de la noche a la mañana literalmente, indicó previamente algunos arreglos, llamémosle conversaciones, cuestión que ya la prensa excelsa, la incondicional con el imperialismo, deja entrever mediante entrevistas publicadas, cómo se prepararon los acuerdos y quiénes dictan la pauta.

En el transcurso de este segundo semestre del año 2026, bajo ningún aspecto, ante esta nueva situación se percibe, una mejora para los trabajadores. Venezuela lleva más de 5 años con crecimiento sostenido del PIB, y sin aumento de salarios, es obvio que el crecimiento de la economía se hace a costa de los trabajadores. También en las primeras semanas de este año el gobierno recibió visitas de los máximos representantes del comando sur, de la CIA, de la secretaría de seguridad, de hidrocarburos, a la par se cambiaron las leyes de hidrocarburos y de minería, como resultado de estos mensajeros, por si fuera poco, se establecen relaciones con el estado genocida de Israel, o como dice el mismo gobierno se estrechan lazos.

Ahora transcurridos 7 meses desde la intervención militar, se cerró julio con un aumento del 19,84% de la relación del bolívar respecto al dólar, y una inflación acumulada del 150,43% y una tasa anualizada par el mes pasado de junio 2026 de un 544,1%

Ante estos hechos consumados y aunado a la nueva situación desastrosa producto de los sismos que padecimos, hemos presenciado la ocupación por parte de tropas del comando sur de los EEUU, entre ellos, el del principal aeropuerto del país, Maiquetía, adicionalmente, realizaron unos ejercicios los marines de la USA, al frente del puerto de la Guaira, en las costas venezolanas, en  un simulacro al cual lo llamaron de interdicción, sin embargo la gota que rebosó el vaso fue la presencia uniformada de militares israelís, gratamente saludada por la presidenta encargada lo que determinó actividades de resistencia popular en la segunda quincena de julio pidiendo la salida del país de estos miembros del genocidio en Palestina, tantos gringos como sionistas.

La izquierda tradicional: Volver al pasado

Ahora comienzan a proliferar declaraciones públicas de “izquierda”, tan retóricas como peligrosas, que pretenden regresar al pasado, necesario es decir, al pasado reciente que condujo a la actual y nefasta situación que padecemos, por ejemplo proliferan los llamados al cumplimiento de la constitución, la cual siempre respecto a los que pretenden defender a los trabajadores nunca se han cumplido, como por ejemplo, un estado social de derecho y justicia, donde todos sabemos que el derecho, a través de los tribunales, la policía, las cárceles, en resumen todo el sistema, toda esa burocracia mafiosa, se mueve a través del negocio, muy lucrativo por cierto, en conclusión la constitución es un documento inerte cuando se trata de asistir a los explotados.

Entre tantas, hay una declaración “original” de notables y referentes de un pretendido chavismo puro, la cual llama a los mejores “hijos e hijas”, para construir un “gran proyecto nacional”, donde suponemos que podemos entrar todos porque, no se conoce nada de él, donde también se habla de soberanía, pero sin denunciar el saqueo de petróleo, recuperación de independencia, suponemos aquella independencia que nos condujo a la falta de independencia de hoy, que aspira a un “diálogo, coherente, honesto y transparente”, nos recuerda la famosa frase de Dante, utilizada por Lenin, de buenos deseos está empedrado el camino que nos lleva al infierno, o se  entiende mejor en criollo, deseos no preñan, también dicen “demandamos..  ese espacio…  coherente, honesto y transparente, que anteponga los intereses de las grandes mayorías de los venezolanos y venezolanas; un diálogo de amplitud nacional que incluya a todos los factores políticos y sociales… sin injerencia extranjera alguna, para elaborar y construir una solución política y democrática… a la más amplia unidad nacional, a todos los actores patrióticos.” Una declaración corta, con la profundidad del mejor discurso adeco.

Toda esta claridad discursiva, cierra con la terrenalidad   de “mecanismos o plataformas de articulación y comunicación, de la organización de asambleas, encuentros y reuniones…  con el mejor espíritu de unión e integración nacional”, donde no se dice absolutamente nada concreto para luchar.

Otros ejemplos de abundancia de exhortaciones tan pomposos como huecos: llamados al “diálogo político, reformas institucionales y una evaluación de los errores cometidos por los distintos sectores, con el objetivo de construir un modelo que responda a las necesidades de la población” Uzcátegui aporrea.org 29 07, o esta otra expectativa, “El odio y el fascismo nos acosan. Por esa aberración hay que abrirle espacio a la tolerancia, entendimiento y buscar acuerdos que aquello y al injerencismo, resten fuerza. Gobierno y oposición, igualmente responsables, tienen la palabra. Toda propuesta en favor de la patria, que abra el diálogo entre los venezolanos todos, es buena” Eligio Damas, en aporra.org 29 07

Todos estos llamados no especifican que tipo de gobierno, aspiran, a menos que todavía recomienden a uno que represente a los explotadores que siempre han mandado en Venezuela. Una salida para los trabajadores se alcanza tras una independencia que proponga salarios iguales a la canasta básica, condiciones de trabajo, libertad sindical, hacia el gobierno de los trabajadores.

Ante la confesión de Trump, sobre el despojo del petróleo venezolano



Lenin llamó a la política como expresión de la economía concentrada, así mismo, debemos responder ante la política del gobierno, denunciando el rumbo de la economía del país, y proponiendo una respuesta hacia nuestro beneficio, fundamentalmente respecto a la explotación petrolera y minera, la administración de esos recursos y los ingresos que ellos generan, lo que no sería otra cosa que el Control Obrero sobres esas industrias, control sobre los libros y sobre la producción.

Además, la urgentísima necesidad de aumento general e inmediato del salario, en el cual debe incluir un salario mínimo, equivalente a la cesta básica familiar, todo esto en conjunto con reivindicaciones de las condiciones de trabajo, sobre todo de la duración de la jornada laboral, la restitución de la contratación colectiva, la libertad sindical, el derecho a huelga, el concepto de salario y el rechazo de los bonos. Restablecimiento pleno de los servicios sociales sin privatización de los mismos. 

Respecto al tema electoral, sabemos que nada se va a solucionar con elecciones y aún así se debemos tener una propuesta política para eso y para todo el escenario nacional, nuestra respuesta es construir un Frente Unitario y Revolucionario Anti Imperialista dejando claro nuestras demandas concretas, en la cual debemos incluir la defensa de Cuba, la solidaridad activa y el rechazo a su aislamiento criminal.

En estas situaciones extremas, se pone de moda, la unidad abstracta, sin planteamientos concretos, lo cual es contrarrevolucionario, al dejar de plantear nuestras necesidades y permitir la participación de los oportunistas de siempre, los zorros y camaleones, que solo buscan el ascenso personal y el beneficio de sus cenáculos. Sabemos que sin cambiar las relaciones sociales y de producción no alcanzaremos nada, solo a través de un Gobierno de los Trabajadores

La izquierda que ha sido cómplice a todo lo que trajo a la actual situación, ahora pretende desmarcarse y probablemente termine abonando el terreno para que la extrema derecha culmine su ascenso, ya que se niega a darle una salida revolucionaria, y por el contrario, impiden la constitución de un frente antimperialista de resistencia a la guerra y en la construcción de una fuerza política de los trabajadores independiente.

La respuesta no consiste en un retorno a un pasado idealizado. Consiste en un programa que unifique lo que la reacción divide: la lucha por las mejores condiciones de trabajo, plenos servicios para la salud y la, educación, el fin de la intervención imperialista, donde se requiere la propiedad social de sectores estratégicos de la economía bajo el control democrático de los trabajadores.

El nacionalismo burgués fracasó

Por un aumento inmediato de salarios no a los bonos

por un salario mínimo igual a la canasta básica familiar

por el respeto a las condiciones de trabajo, contratación colectiva libertad sindical derecho a huelga

por la restitución plena de los servicios públicos sin aumento de las tarifas

Por un control de los trabajadores de la industria petrolera

Por un control de los trabajadores de todas las industrias y los servicios estratégicos

No a la privatización de los servicios sociales ni de las industrias estratégicas

El control de los trabajadores es sobre la administración y la producción 

Fuera el imperio yanqui de Venezuela y de América latina

Fuera los sionistas israelíes de Venezuela No al genocidio sobre el pueblo palestino

Abajo el bloqueo criminal sobre Cuba Solidaridad total con Cuba

Por un gobierno obrero

 

 

 Opción Obrera 

agosto 2026

domingo, 2 de agosto de 2026

Comunicado secretariado permanente CGT Andalucía, Ceuta y Melilla

 Comunicado urgente del secretariado permanente de CGT Andalucía, Ceuta y Melilla

Redmed Agosto 1, 2026



 

El siguiente documento es un comunicado reciente del Secretariado Permanente de la organización regional para Andalucía, Ceuta y Melilla de la Confederación General del Trabajo (CGT) de España, históricamente una confederación sindical de izquierdas.

Ofrece el trasfondo del extraño fenómeno de las masas de hombres jóvenes y adolescentes, en su mayoría marroquíes junto a una minoría del África subsahariana, estimados en el momento de la redacción en unos 65 mil, que han entrado en la región española de Ceuta (que, junto con Melilla, constituye el único enclave español y europeo en el continente africano) en flotadores gigantes y cámaras de neumáticos o simplemente nadando.

Este comunicado se enmarca en las mejores tradiciones del movimiento obrero internacional de sus épocas más fuertes (la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX). Expone toda la panoplia de sucios esquemas por parte del rey de Marruecos y su agencia de inteligencia, el Majzen, así como de la CIA y el Mossad.

Lo publicamos en solidaridad con la juventud pobre y desempleada de África, así como con la clase trabajadora de España, en protesta contra las maquinaciones del rey marroquí y sus patrocinadores y la respuesta imperialista del Estado español.

Carnicería imperialista en la frontera: 57 muertos, el gas de Argelia y la mano negra de la CIA y el Mossad tras la estampida de Ceuta

Lo que los medios del capital y la extrema derecha fascista se empeñan en llamar "invasión" no es más que la cortina de humo con la que intentan ocultar una masacre planificada. En Ceuta no estamos ante un fenómeno migratorio espontáneo, sino ante la huida forzada de más de 60.000 personas, empujadas al abismo por un régimen dictatorial que utiliza a su propia juventud como munición política y carne de cañón geopolítica. La realidad, cruda y sangrienta, es que ya han muerto 57 personas en las vallas y en las aguas de la frontera. Cincuenta y siete vidas obreras segadas, cincuenta y siete cadáveres que claman justicia, mientras la cifra sigue subiendo implacablemente. 

La evidencia del crimen de Estado es ya indiscutible. Las imágenes y vídeos que han trascendido muestran a la policía marroquí dirigiendo, organizando y empujando físicamente a los jóvenes hacia la frontera. No hay mafias que valgan para justificar esto; es el propio Makhzen el que abre las compuertas de la desesperación. Mientras en su propio territorio la dictadura alauita aplica una represión feroz —asesinando a activistas saharauis y persiguiendo brutalmente a influencers y disidentes—, en la frontera convierte a seres humanos en armas arrojadizas. Y lo más grave: el Gobierno de España, en un ejercicio de sumisión colonial, se niega a denunciar a Marruecos, escudándose cobarde en el relato de las "supuestas mafias" para no enfadar a sus amos. Ignoran deliberadamente que la propia ONU condenó a Marruecos hace meses por usar la migración como arma de Estado, pero la diplomacia española prefiere mirar hacia otro lado antes que defender la vida humana.

Pero para entender esta barbarie, hay que levantar la vista y mirar el tablero geopolítico global. Esta estampida no es casualidad, es un castigo. El detonante de esta represalia sangrienta tiene nombre y apellido: el reciente acuerdo estratégico de España para la compra de gas a Argelia. El imperialismo yanqui y su títere en el Magreb no toleran que el Estado español intente garantizar su soberanía energética al margen de los intereses marroquíes, fortaleciendo lazos con un país que mantiene una postura firme frente a las agresiones imperiales. 

A este "pecado" energético se suman otras "desobediencias" inaceptables para Washington y Tel Aviv: que el gobierno español haya calificado públicamente de genocidio la masacre sionista en Palestina y, sobre todo, la negativa rotunda a ceder las bases militares de Rota y Morón para los bombardeos contra Irán. Donald Trump y Benjamin Netanyahu no perdonan estas afrentas. La CIA, el Mossad y los servicios secretos marroquíes han orquestado este caos en la frontera para desestabilizar al gobierno, forzar un cambio de rumbo en la política exterior española y demostrar quién dicta las órdenes en el sur de Europa.

El contexto estratégico es de guerra abierta. El imperialismo anglosajón e israelí está perdiendo el control de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, vías cruciales para su hegemonía comercial y militar. Ante esa debacle, necesitan asegurar a sangre y fuego el control del Estrecho de Gibraltar. No es casualidad que en Israel los políticos y los medios de comunicación estén celebrando este descalabro, frotándose las manos ante la humillación de España. Juegan con las vidas de los pueblos como si fueran fichas de un juego macabro.

Y mientras el imperialismo ajusta sus cuentas, el Estado español perfecciona su maquinaria de muerte. Recientemente, el Tribunal Supremo ha tenido que recordar que los derechos humanos no se suspenden en el agua, limitando las "devoluciones en caliente" en el mar. ¿La respuesta de la derecha y de la ultraderecha institucional? El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ya ha exigido modificar la ley para crear "elementos de contención marítimos". Esto no es más que un eufemismo para exigir vallas flotantes, más militarización y nuevas trampas mortales en el mar. El Estado no busca garantizar derechos; busca vacíos legales para seguir matando con impunidad.

Desde CGT Andalucía lo tenemos claro: nuestro enemigo no es el joven marroquí que huye del hambre y la dictadura. Nuestro enemigo está en los palacios de Rabat, en el Pentágono, en el Mossad y en la Moncloa. Las fronteras son la herramienta de la burguesía para dividir a la clase trabajadora y mantener sus negocios.

POR TODO ELLO, EXIGIMOS:

1. Ruptura diplomática inmediata con el Reino de Marruecos. Basta de encubrir a una dictadura que lanza a su pueblo a la muerte. Los vídeos de su policía son la prueba de un crimen de Estado.

2. Cierre inmediato y desmantelamiento de las bases militares de Rota y Morón. No permitiremos que suelo andaluz sea la retaguardia de las guerras sucias de EEUU e Israel contra Irán y los pueblos de Oriente Medio.

3. Soberanía energética absoluta. Defendemos el acuerdo del gas con Argelia frente al chantaje imperial. La política exterior y energética de este país no se negocia con Trump ni con Netanyahu.

4. Derogación total de la Ley de Extranjería y fin de las devoluciones en caliente. Rechazamos cualquier "elemento de contención", terrestre o marítimo. Exigimos el desmantelamiento de Frontex y la regularización inmediata de todas las personas migrantes.

5. Justicia para las 57 víctimas. Responsabilidad penal para los altos mandos políticos y policiales, tanto marroquíes como españoles, que han ordenado y ejecutado esta masacre.

La verdad es brutal, pero es nuestra única arma. No hay crisis humanitaria sin responsables políticos con las manos manchadas de sangre. Por la memoria de las 57 víctimas, por la solidaridad de clase y contra el imperialismo.

¡Ni una persona es ilegal! ¡Viva la lucha de los pueblos!

¡Por la solidaridad internacionalista de la clase trabajadora!

Viva el Sáhara Libre