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viernes, 12 de junio de 2026

Consideraciones metodológicas sobre la izquierda (13)

 Consideraciones metodológicas sobre el estado actual de la posición de la izquierda organizada y coherente en la crítica social y las luchas sociales (13)

 


Ana Bazac1

Profesora de la División de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia, Comité Rumano de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología, Academia Rumana

 

13 Marcos metodológicos en el pensamiento de izquierda

Es muy importante  utilizar —e incluso interiorizar, a nivel del sentido común popular, ante la vida y la sociedad- la perspectiva filosófica que no debe temer, para enfatizar conceptos ya que, obviamente, se ha desarrollado a partir del análisis del mundo social real Este requisito metodológico se deriva de la teoría marxista-leninista de la construcción de las condiciones subjetivas de la revolución —y, en última instancia, de la conciencia social general del proletariado mundial, y por lo tanto, de la formación de ese sentido común popular especificado por Gramsci—. Podemos formular rápidamente tres aspectos de esta perspectiva filosófica a modo de advertencias, y no hay fenómeno político delicado que pueda quedar fuera de su enfoque verdaderamente dialéctico:

• Nunca oponer la forma al contenido, ni viceversa, y hay que comprender que no pueden considerarse jerárquicamente, posponiendo así el estudio de uno de ellos mientras se prioriza el otro; La gente siente que la forma y el contenido son indestructiblemente interdependientes e inmediatamente se apartan del discurso de izquierda que no considera esta interdependencia93;

• nunca oponer lo que se persigue en lo particular en una elección a lo universal contenido en la elección virtual de la humanidad, es decir, de cada ser humano; no hay legitimidad grupal de lo particular que pueda anular lo universal legitimado por los intereses de la humanidad, y por lo tanto, de cada ser humano94;

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93 Por ejemplo, formalmente —es decir, desde la perspectiva del derecho de un pueblo, puesto que en la modernidad el soberano es el pueblo y este otorga la legitimidad a sus representantes— toda comunidad tiene derecho a elegir su propio Estado. El punto de vista del contenido ilumina las razones de la elección y la necesidad de confrontar estas razones y las consecuencias de la elección según las razones.

94 Ahora resulta claro que cualquier privilegio exclusivo de forma o de contenido vuelve a ser inválido cuando se enfrentan al requisito de la universalización y, por tanto, de la reciprocidad universal de derechos.

 

• Es evidente que los dos requisitos filosóficos —es decir, los principios— están entrelazados, y por lo tanto, el mayor error es postergar el abordaje de uno de sus componentes porque “no es el momento”; cualquier razonamiento en términos de otros componentes permite descubrir el que falta y la solución insatisfactoria empuja a la eliminación de quienes la proporcionaron; en consecuencia, nunca postergar y siempre anticipar las cosas de acuerdo con el principio de universalización de las opciones y acciones95.

Una vez más, la asimetría de poder en el capitalismo genera la primacía de los temas para el debate público, impuesta por la ideología dominante. Sobre esta base, podemos continuar con las advertencias relativas a los marcos metodológicos:

no seguir la agenda de problemas impuesta por la ideología dominante, sino contrarrestarla con un enfoque propio que señale las causas profundas de los fenómenos y su interdependencia sistémica.

De esto se desprende un método principal:

• no sumarse al lamento general, sino contrarrestarlo con acciones concretas, respondiendo a la pregunta implícita que solo plantea la izquierda más consecuente: ¿qué se debe hacer, dado que las reformas hasta ahora han conducido al resultado mundial actual?

Este contenido práctico de la crítica izquierdista consistente apunta a paradigmas que invierten los dados por la ideología dominante y que deben asumirse como marcos metodológicos:

no limitarse a hablar del capitalismo en un solo país, aunque el problema esté relacionado con las relaciones políticas internas, sino enfatizar siempre, más allá de las conexiones, la interdependencia de estos problemas internos con las decisiones, relaciones de poder y situaciones internacionales; enfatizar siempre que el capitalismo no es una colección de escaparates en tiendas de distinta categoría, sino un sistema.

contraponer siempre a la crítica capitalista inconclusa – cuando no es meramente hipócrita – la indicación tanto de las causas coyunturales concretas como las causas estructurales de los fenómenos;

mostrar siempre lo que significaron y significan la procrastinación tanto de la presencia permanente en el debate público y la resolución; por lo tanto, oponerse a la procrastinación con pasos claros y concretos: que sean factibles, siempre y cuando estos pasos estén relacionados a cambios en otros subsistemas de la sociedad;

Plantear siempre el problema del futuro y contraponer a las variantes capitalistas. las aperturas socialista y comunista;

poner siempre –como de hecho es un problema específico planteado por la izquierda consistente– el problema de los costos y desgastes humanos de las soluciones capitalistas: a saber, oponerse a la negligencia capitalista de la producción colateral externalizada tanto en la sociedad y el medio ambiente (como “daños colaterales”), la circular anticipatoria integrada naturaleza-sociedad y pensamiento unitario local-global.

Este último punto muestra un paradigma sine qua non para la praxis política de la izquierda:

• La colaboración permanente y estrecha de las fuerzas de izquierda sobre la base del consenso respecto a la minimización de los costos humanos y el despilfarro hic et nunc (aquí y ahora); la izquierda consecuente debe desafiar a todas las fuerzas de izquierda/populares con la pregunta de para qué seguir inercialmente las políticas capitalistas; esta pregunta muestra la imposibilidad de expresar la aceptación de los costos humanos y el desgaste; la colaboración permanente y estrecha supera las diferencias históricas relacionadas con las definiciones y explicaciones del pasado; no significa ante todo una unidad organizada, sino solo una colaboración organizada respecto a la era actual de decadencia capitalista y sus peligros existenciales; es un frente proletario, no un frente interclasista; no toma lugar bajo el punto de partida de debates sobre las diferencias históricas de la izquierda, sino sobre el de un enfoque no convencional (filosófico) de la presente e incomprensible multiplicación de la izquierda y su imagen de reincidencia e ineficiencia: la del para qué y con cuales costos; pero precisamente este enfoque no convencional (filosófico) demuestra dar los criterios de la unidad de la clase proletaria ahora bajo la apariencia de estrecha colaboración; si la izquierda consecuente postula claramente los criterios de las causas fundamentales y los intereses, así como los de la finalidad de las estrategias capitalistas, es decir, el criterio de la razón de ser de la oposición de izquierda y el activismo, entonces las respuestas de todas las fuerzas de izquierda y populares se alejan del apoyo explícito o implícito al capitalismo.

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95 Véase Ana Bazac, Moral Anticipation (Anticipación moral), 28/08/2025, https://egophobia.ro/?p=15879.

 

 

(13) Methodological frameworks in left-wing thinking

 

    It is very important to use – and, yes, internalize at the level of popular common-sensical attitude towards life and society – the philosophical perspective that should not frighten for it emphasizes concepts since, obviously, it has been developed in the analysis of the real social world. This methodological requirement follows and is inserted within the Marxist-Leninist theory of the construction of the subjective conditions of revolution – and, ultimately, of the general social consciousness of the world proletariat, therefore, of the formation of that popular common-sensical attitude specified by Gramsci –. We can quickly formulate three aspects of the philosophical perspective in the form of caveats, and there is no delicate political phenomenon that may be excepted from their truly dialectical approach:

 

           never oppose the form to the content, or vice-versa, and do understand that they cannot be considered hierarchically, thus postponing the approach of one of them while focusing on the other; people feel that the form and the content are indestructibly  interdependent  and  immediately  remove  themselves  from  the left-wing discourse that does not consider this interdependency93; 

           never oppose the particular pursued in a choice to the universal contained within the virtual

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93 For example, formally  – namely, from the standpoint of the right of a people, since in modernity the sovereign is the people and it gives the legitimacy of its representatives – any community has the right to choose its own state. The standpoint of content lights the reasons for the choice, and the necessity to put face to face these reasons and the consequences of the choice according to the reasons.

 

choice of humankind, thus of every human being; there is no group legitimacy of the particular that can annul the universal legitimated by the interests of humankind, thus of every human being94;

           it  is  clear  that  the  two  philosophical  requirements    so,  principles    are intertwined, and thus, it is the biggest mistake to procrastinate the approach of one of their components because “this is not the time”; any reasoning in terms of other components lets open the missing one and the unsatisfactory solution pushes to removal from those who provided it; consequently, never procrastinate and always do anticipate things according to the principle of universalizability of choices and actions95.

 

    Once more, the power asymmetry in capitalism generates the precedence of themes for the public debate, given by the dominant ideology. On this basis, we can continue the caveats related to the methodological frameworks:

 

           to not follow the agenda of problems given by the dominant ideology, but to counter it with its own approach pointing out the root causes of phenomena and their systemic interdependence. 

 

    From this a main method:

 

           to not add to the general lament, but to counter it with ways of action, answering to the implied question posed only by the consistent left:  what is to be done since the reforms until now led to the present world result?

 

     This practical content of the consistent left-wing criticism directs to the paradigms which reverse  those  given  by  the  dominant  ideology,  and  which  must  be assumed as methodological frameworks:

 

           to no longer discuss capitalism in one country, even though the problem is  related  to  domestic  political  relations,  but  always  emphasize  the  more  than  connections, the interdependence of these domestic problems with international  decisions, relations of force and situations; always emphasise that capitalism  is not a collection of shop windows in different stores of different calibers, but  a system;

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94 It is now clear that any exclusive privileging of form, or of content, is once more invalid when they are confronted with the requirement of universalizability, thus of universal mutuality of rights.

95 See Ana Bazac, Moral Anticipation, 28/08/2025, https://egophobia.ro/?p=15879.

 

           to always counterpose to the capitalist unfinished criticism – when it is not simply hypocritical – the indication of both the concrete conjunctural all the way and the structural causes of phenomena;

 

           to always show what the procrastination of both permanent presence in the public debate and solving did and does mean; thus, to oppose procrastination with clear concrete steps: that are feasible, if and when these steps are related to changes in other sub-systems of society;

 

           to always put the problem of the future, and counterpose to the capitalist variants the socialist and communist openings;

 

           to always put – as indeed a specific problem posed by the consistent left – the problem of capitalist solutions’ human costs and waste: namely, to oppose to the capitalist neglecting of collateral output externalized both in environment  and  society  (as  “collateral  damage”),  the  anticipative  circular  integrated nature-society and local-global unitary thinking.

 

    This last point shows a sine qua non paradigm for the political praxis of the left:


         the permanent close collaboration of left-wing forces on the basis of consensus  concerning  the  minimization  of  human  costs  and  waste  hic  et  nunc;  the consistent  left  must  challenge  all  the  left-wing/popular  forces  just  with  the question of  what for to inertially follow the capitalist policies; this question shows  the  impossibility  to  express  the  acceptation  of  the  human  costs  and  waste; the permanent close collaboration surpasses the historical differences related to definitions and explanations of the past; it doesn’t mean first of all organized  unity,  but  only  organized  collaboration  regarding  the  present era of capitalist decay and its existential dangers; it is a proletarian front,  not  an inter-class front; it doesn’t take place under the  starting point of debates about the historical differences of the left, but on that of a non-conventional (philosophical)  approach  of  the  present  incomprehensible  multiplication of the left and its image of redundancy and inefficiency: of that of the what for  and with which costs; but just this non-conventional (philosophical) approach proves to give the criteria of proletarian class unity now under the guise of close collaboration; if the consistent left clearly posits the criteria of root causes and  interests, as well as those of finality  of capitalist strategies, thus the criterion of the reason-to-be of the left-wing opposition and activism, then the responses from all the left-wing and popular forces remove from the explicit or implicit support of capitalism


Traducido al español por Opción Obrera 

junio 2026



jueves, 11 de junio de 2026

Consideraciones metodológicas sobre la izquierda (12)

 Consideraciones metodológicas sobre el estado actual de la posición de la izquierda organizada y coherente en la crítica social y las luchas sociales (12)

 


Ana Bazac1

1.       Profesora de la División de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia, Comité Rumano de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología, Academia Rumana.

 

II

 

(12) Paradigmas teóricos y marcos metodológicos

La ceguera ante el razonamiento y la moral se constituye, obviamente, sobre la base de la información permitida por quienes toman las decisiones. Así, si los pueblos euroatlánticos se ven constantemente inundados de datos y mensajes sobre el profundo sufrimiento generalizado bajo las dictaduras y el régimen comunista, o sobre la oposición popular del pueblo aterrorizado de la Federación Rusa al dictador Putin, así como sobre la oposición de los iraníes al gobierno republicano y la de los venezolanos a Maduro, pensarán que las intervenciones y guerras imperialistas-capitalistas contra la Revolución Soviética (1918-1922), contra la URSS (1941-1945), contra el Vietnam comunista, etc., fueron totalmente legítimas. Pero, ¿cómo podemos comprender —y, una vez más, dejando de lado tanto la información distorsionada y las mentiras como las limitaciones materiales y espirituales de la población— que incluso después del espectáculo de crueldad y muerte causado por estas intervenciones y anexiones de pueblos y territorios, muchos todavía las consideren legítimas?

La psicología nos enseña que los humanos tienden a olvidar y, en general, a ignorar los hechos pasados ​​o presentes que perjudican su equilibrio psíquico. Pero y dejando de lado que la tendencia anterior se refiere al propio comportamiento y al de familiares o personas con las que se tiene una relación cercana— la psicología también subraya que los humanos son sensibles a la injusticia y la crueldad, a la visión del daño y la muerte. Siendo así, la negativa a reaccionar ante la crueldad y la muerte repetidas y crecientes no es una reacción humana normal, sino una desviada, un estado psíquico inerte. Y es generado y determinado por las clases dominantes que quieren frenar tanto el despertar moral como el inicio de la indagación lógica de causas, significados, autores, correlaciones y consecuencias. Los lemas «¡no me importa!», «sí, pero…», «¡piensa positivamente!» no son eslóganes psicológicos para calmar a pacientes estresados, sino formas explícitas de psicologizar aquello que no es psíquico: la dura ideología dominante de «solo obedecer»85.

Obviamente, todas las clases en el capitalismo están alienadas, aunque no de la misma manera y, lo que es importante aquí, aunque esto se vea difuminado por las condiciones materiales concretas de la clase media y el brillo de la comida industrializada y los teléfonos

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85 Immanuel Kant, « An Answer  to  the  Question What  is  Enlightenment (¿Una respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración)?» (1784), en Immanuel Kant, Filosofía práctica, editado por Mary Gregor, introducción de Allen W. Wood, Cambridge University Press, 1996, pp. 11, 22 (AA VIII:35, AA VIII:42).

 

móviles para el resto. Los intelectuales también están alienados porque, con todas las condiciones privilegiadas del trabajo intelectual y las funciones superiores de los dueños del poder económico y político, deben venderse a quienes los compran. Las últimas décadas del creciente papel visible de los profesionales, sin los cuales no se produciría ningún progreso científico y tecnológico real, generaron una vez más86, pero no solo en la “traducción” de algunos politólogos, economistas y filósofos, la concepción de una jerarquía “inherente”, “natural” del trabajo y, por lo tanto, una jerarquía social de dominación-subordinación. Como resultado, todo lo que sigue esta jerarquía es “inherente”.

La falta de empatía hacia el sujeto se legitima epistémicamente mediante este patrón metodológico de la jerarquía natural de dominación-sumisión. Si tomamos el ejemplo de los filósofos, la suposición de este patrón, por muy históricamente determinada que esté, resulta increíble. El trabajo filosófico implica dos requisitos estructurales, profundamente interiorizados, aunque no necesariamente conscientes: el del espíritu crítico y el del conocimiento permanente del propio desarrollo del razonamiento. Pero las limitaciones sociales condujeron a un espíritu crítico selectivo: a los temas filosóficos técnicos, pero no a todas las cosas/ni a los problemas sociales del mundo de las apariencias. Mientras tanto, la conciencia se adormece cuando se trata de los propios límites del espíritu crítico.

La deconstrucción analítica de los conceptos no es fácil, pero la asunción de la jerarquía de tipos de trabajo denota la ignorancia de la interdependencia de las actividades sociales87. Epistemológicamente, el conocimiento se basa en la fragmentación y el aislamiento de sus objetos, porque de otro modo no puede tener éxito, pero este patrón de pensamiento y, en general, del trabajo teórico fue transpuesto por los intelectuales

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86 Originalmente, la idea de la división del trabajo se basaba en las diferentes habilidades técnicas de los humanos para cumplir tareas productivas específicas (oikeiopragia de Platón, La República, ibídem, 433a4-6, p. 127; oikeiopragia: actuar donde uno está mejor capacitado; más tarde, los estoicos concibieron la oikeiosis, sentirse en casa). Las personas establecieron como lógico (o «natural») no solo el principio, llamémoslo técnico, de cumplir las tareas según su división y según la capacidad de cada uno para realizar algunas de ellas mejor, sino también el marco sociohistórico —con todas sus legitimaciones ideológicas— que forjó este principio y al mismo tiempo lo apoyó, dándole su contenido histórico concreto. La adaptación a la lógica social existente de jerarquía dominante implicó a) la remanencia de ciertos patrones de ordenamiento de los fenómenos sociales y b) la inercia de los comportamientos según la remanencia. De hecho, los principios como tales se conservan y siguen únicamente en su forma concreta, es decir, en el contexto histórico repleto de tradiciones y, sobre todo, de legitimaciones en las que se enmarcan.

87 Un ejemplo es el desprecio inherente hacia el trabajo físico, pues los intelectuales que trabajan con palabras no comprenden la dificultad específica de la capacidad humana para controlar la materia, e incluso la propia fuerza. El desarrollo de habilidades en ambos tipos de trabajo generó profesionales en ambos ámbitos. La jerarquización de los profesionales es, al menos hoy en día, absurda y oculta la jerarquía de poder, cuando el Estado está controlado por “la élite” de los propietarios del capital y sus chevaliers servants” políticos y mediáticos

 que estaban y están al servicio de la dominación, en la representación de la sociedad. El resultado fue y es la falta de empatía hacia aquellos fuera del “círculo íntimo” de los cercanos al sistema. La falta de empatía no tiene nada que ver con las amistades en los ámbitos específicos dados por la división del trabajo y la especialidad intelectual, sino, más allá del malentendido debido a la enseñanza de tipo capitalista, con lo que Rabelais formuló como una falta de sensibilidad moral: la ciencia sin conciencia no es sino la ruina del alma88.

En consecuencia, forjaron los patrones del individualismo metodológico según el cual la sociedad = individuo + individuo + individuo, cada uno persiguiendo de forma más o menos racional sus propios intereses; y la coherencia de la sociedad es simplemente el resultado de la compensación relativa que se produce por el carácter de intercambio de las relaciones, por tensas que sean, de la búsqueda de intereses. El individualismo metodológico es un paradigma explicativo débil, porque la sociedad es más que una suma de individuos, es un sistema de relaciones, instituciones y valores, cuya estructura no es el individuo; pero es, consciente o inconscientemente, una legitimación del capitalismo: la sociedad es, en el fondo, una lucha de intereses contrapuestos y, por lo tanto, «la fuerza hace el derecho» tanto a nivel nacional como internacional.

Este patrón es asumido por todos los intelectuales que legitiman el capitalismo.

Y se manifiesta a través de diferentes formas metodológicas, todas ellas igualmente internalizadas:

• la fragmentación del enfoque de los problemas sociales, cada uno analizado por separado de sus causas fundamentales89,

• el aislamiento de los acontecimientos —la negligencia de su pasado y de sus consecuencias futuras— y su explicación a partir de coyunturas90,

• la equivalencia del capitalismo con la suma de países en diferentes jerarquías “naturales” de cultura, desarrollo económico interno, civilización y, en última instancia, la responsabilidad del liderazgo de cada país por el nivel de vida de la población; este es el modelo del capitalismo en un país.

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88 François Rabelais, (Les horribles et espoventables faictz et prouesses du tresrenommé Pantagruel Roy des Dispodes, filz du Grand geant Gargantua. Composé nouvellement par maistre Alcofribas Nasier, Lyon: Édition Claude Nourry, 1532), Pantagruel, roy des dipsodes, en Les œuvres de François Rabelais (Éditions Marty-Laveaux, 1868), Tomo premier, capítulo VIII, p. 257.

89 Por ejemplo, la separación de lo político de lo económico; o los fenómenos “extremos” de prostitución, mercenarios, madres subrogadas, y también las polémicas como el aborto, son no se discuten hasta las causas profundas, sino en sí mismos: y luego, el problema son sus derechos, ¿cuáles derechos, por qué sus derechos?; La falsa moral no acepta los derechos de las prostitutas, ni la prostitución en absoluto «en nuestro país», fingiendo ignorar el turismo sexual; la política liberal considera estos derechos necesarios tanto para las «trabajadoras sexuales» como para la paz social, etc. Y todas estas alas de la ideología capitalista consideran la prostitución como la inevitable «profesión más antigua del mundo».

90 Uno de los ejemplos más generales es el aislamiento de las políticas internas del Estado respecto de sus políticas internacionales.

 

Deben añadirse dos formas/paradigmas más que constituyen marcos para la concepción de la sociedad:

• la equivalencia entre política y administración, y

• la exclusión de la moral de la política.

En cuanto a la primera: la política consiste en fijar objetivos y asignar recursos para alcanzarlos, reflejando directamente el poder que, en última instancia, emana de la propiedad privada y su control sobre los medios de subsistencia de la sociedad; por lo tanto, es expresión de intereses y voluntad. La administración, en cambio, gestiona los bienes sociales para resolver los problemas derivados de la convivencia de una comunidad; se trata de una actividad técnica. Por ejemplo, la construcción de un puente es administración: depende de los estudios de constructores, ecologistas, sociólogos y economistas sobre la necesidad, la viabilidad, los costes y otros aspectos. Sin embargo, la política decide la construcción en sí misma. Así, la política subordina a la administración, pero la enorme diferencia radica en los tipos de política: en el capitalismo, la política refleja principalmente intereses y voluntades privados y restrictivos, y los políticos prometen antes de las elecciones que construirán el puente: figurativamente sí, asignarán los recursos para ello, pero literalmente pueden negar la pericia técnica según la cual el puente no es necesario e incluso es perjudicial. En el capitalismo, la política es contradictoria con la administración91. Solo la transformación socialista de las relaciones estructurales garantiza lo que Engels afirmó: que la política será la administración de las cosas. Y este problema fundamenta una vez más cuál es el papel del Estado: es el sistema coordinador de la administración de una comunidad, y como sistema administrativo jamás desaparecerá; solo desaparecerá su instrumentalidad de poder asimétrico, de dominación de clase, como Marx insistió a los anarquistas que no comprendían la diferencia entre administración y dominación de clase.

En cuanto al segundo punto: ya Maquiavelo, el ideólogo realista moderno de la política, demostró que las acciones políticas son autónomas de los preceptos morales y religiosos, puesto que persiguen fines relacionados con los intereses del Estado, aun cuando estos fines e intereses involucren instituciones religiosas y la moral del pueblo. Posteriormente, los ideólogos del capitalismo desarrollaron este realismo, abordando las profundas contradicciones entre los intereses de las clases dominantes que determinan la política del Estado, sin importar el costo que estos intereses tengan para el pueblo del Estado y para otros pueblos, y, por otro lado, la necesidad de compensar de alguna manera este

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91 Véase, por ejemplo, el desvío de fondos destinados a problemas sociales (mantenimiento de infraestructura social, etc.) para la compra de armamento.

 

costo con políticas sociales internas que, sin embargo, obstaculizan su prioridad de maximizar sus ganancias —una prioridad que se transfiere a otros pueblos como políticas imperialistas-neocolonialistas—, así como con leyes internacionales que limitan los medios de competencia y lucha intracapitalista y, por lo tanto, «moralizan» la política (como las leyes de la guerra del siglo XX). Pero los intereses capitalistas son la prioridad y, especialmente en momentos de crisis económica y política, la ideología agresiva que representa esta prioridad ataca tanto las políticas sociales como las leyes e instituciones internacionales que son “enemigas de nuestro Estado”. La era actual demuestra una vez más que el aspecto moral de la política capitalista-imperialista no tiene el poder de contrarrestar esta política, y que “política y moral son dos cosas distintas”. Pero, ¿son realmente tan ajenas entre sí? La fijación de objetivos y la asignación de recursos afectan a comunidades enteras, a sus intereses existenciales, pero si la fijación y la asignación se realizan desde la perspectiva de intereses restrictivos que se oponen a la comunidad y a las comunidades, son injustas, por lo tanto, no morales: porque la moral significa y se basa en la justicia. En consecuencia, la política debe ser moral, aunque se construya desde la perspectiva del cálculo de intereses. Y puede serlo: en el modelo comunista, donde la política es la administración de las cosas según la justicia.

*

En la actualidad, el ritmo histórico se acelera a un ritmo no visto anteriomente. Por un lado, los intelectuales de derecha se ven sacudidos por los repentinos cambios mundiales y se debaten entre la lealtad a los amos a quienes sirvieron en el poder y la necesidad de unirse a los nuevos gobernantes. Tienden a imponer una agenda pública de oposición entre los neoliberales "progresistas", que llevaron al extremo los principios de libertad absoluta propios del sistema occidental de transnacionalización del capital y la civilización mundial, y los neoliberales conservadores, que acentúan la jerarquía y las contradicciones de este sistema y envuelven la lucha por el liderazgo en la jerarquía del capitalismo mundial con el lema "primero una nación/primero un país", perpetuando así el antiguo excepcionalismo promovido por el capitalismo y los tradicionales frenos religiosos al comportamiento. Los capitalismos nacionales más débiles apoyan esta agenda pública, al igual que la falsa izquierda que respalda la guerra contra Rusia, Irán, etc.

Esta agenda pública de derecha es lógicamente incoherente pero peligrosa: tiende a desviar la lucha de clases hacia el proceso electoral y continúa reduciendo las opciones a ramas del capitalismo, partidos capitalistas e ideologías. Sería más que lamentable que la población volviera a respaldar una rama capitalista, independientemente de cuál sea. Por otro lado, incluso los intelectuales de extrema derecha llegan a asumir la aceleración histórica92 y una crítica que va más allá de su anterior restricción, para alguno que otro «exceso», de una u otra rama.

Pero cuanto más avanza la crisis objetiva del capitalismo, más fuerte se vuelve la agresión ideológica capitalista. Tanto sus fuerzas como el nivel de conciencia general impiden un futuro brillante predeterminado. La «predeterminación» que Marx entendía, y que entendemos nosotros, significa simplemente que, lógicamente, el alto desarrollo de las fuerzas productivas que asegure el fin de una economía extensiva y derrochadora, junto con el avance de la conciencia pública sobre el despilfarro, la destrucción y la muerte generados por las relaciones capitalistas, asegurará la revolución de las relaciones estructurales y la organización de la sociedad. Pero esta lógica nunca ha significado, ni significa, procesos automáticos.

Lo que ahora es más importante es comprender los patrones profundos del pensamiento social que influyen en la izquierda —a veces incluso en su forma más consistente—, configurando sus mensajes y determinando el prestigio y la fuerza de su lucha.

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92 Editorial, In desperate need of systems change (Necesidad urgente de un cambio de sistemas)”, The Lancet Planetary Health, Vol. 9, Número 12, 101420, diciembre de 2025.

 

                                           II

 

(12) Theoretical paradigms and methodological frameworks

 

    The blindness towards reasoning and morals is constituted, obviously, on the basis of information allowed by the decision-makers. So, if the Euro-Atlantic people is constantly drowned in and only in data and messages about the deep general suffering under the communist dictatorships and rule, or about the popular opposition of the terrorized Russian Federation people to the dictator Putin, as well as about  the  opposition  of  Iranians  to  the  republican  government  and  that  of  Venezuelans to Maduro, they will think that the imperialist-capitalist interventions and wars against the Soviet Revolution in 1918-1922, against the USSR in 1941-1945, against communist Vietnam etc. etc. etc. were fully legitimate. But how can we understand – and once more, letting aside both the distorted information and lies and the material and spiritual constraints of the people – that even after the spectacle of cruelty and death caused by these interventions and annexations of people and lands, many people still consider the interventions and annexations as legitimate?

    Psychology teaches us that humans tend to forget and, generally, to ignore the past or present facts which harm their psychical equilibrium. But – and letting aside hat the above tendency concerns one’s own behavior and that of relatives or people who had/have close relations with – psychology emphasizes also that humans are sensitive towards both injustice and cruelty, the view of injury and death. If so, the refusal to react in front of repeated and increased cruelty and death is not a normal human reaction but a deviated one, an inert psychic state. And it is generated, determined by the dominant classes which want to stop both the moral awakening and the starting of logical inquiring of causes, meanings, authors, correlations, consequences. The “do not care!”, “, yes, but…”, “think positively!” are not psychological slogans in order to calm stressed patients, but explicit ways to psychologize that which is not psychical, the harsh dominant ideology of “only obey”85.

 Obviously, all classes in capitalism are estranged, even though not in the same manner and, what is important here, even though it is blurred by the concrete material conditions of the middle class and the gloss of industrialized food and mobile

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85  Immanuel  Kant,  An Answer  to  the  Question What  is  Enlightenment  (1784),  in  Immanuel Kant, Practical Philosophy, Edited by Mary Gregor, Introduction by Allen W. Wood, Cambridge University Press, 1996, pp. 11, 22 (AA VIII:35, AA VIII:42).

 

phones for the rest.  The intellectuals, too, are estranged because, with all the privileged conditions of the intellectual labor and the superior functions of the economic and political power owners, they must sell themselves to those who buy them. The last decades of the visible increasing role of professionals without which no real scientific and technological improvement would occur, once more86 generated, but not only in the “translation” of some political scientists, economists and philosophers, the conception of an “inherent”, “natural” hierarchy of work and thus, a social hierarchy of domination-subordination. As a result, everything that follows this hierarchy is “inherent”.

The lack of empathy towards the subject is epistemically legitimated by this methodological pattern of the natural domination-submission hierarchy. If we take the example of philosophers, the assumption of this pattern, however historically determined, is incredible. Philosophical work implies two structural requirements, highly internalized although not necessarily consciously: that of the critical spirit/ criticism and that of the permanent awareness of one’s own unfolding of reasoning. But the social constraints led to a selective critical spirit: to the technical philosophical topics, but not to everything/not to the social problems from the world of appearances. While awareness slumbers when it concerns one’s own limits of critical spirit.

    The analytical deconstruction of concepts is not easy, but the assumption of the hierarchy of types of work denotes the ignorance of the interdependence of social activities87. Epistemologically, the knowing is based on the fragmentation and isolation of its objects, because otherwise it cannot succeed, but this pattern of thinking and, generally, of theoretical work was transposed by the intellectuals 

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86 Originally, the idea of division of labor was based on the different technical abilities of humans to fulfil specific productive  tasks  (Plato’s oikeiopragia, The Republic, ibidem, 433a4-6, p. 127; oikeiopragia – to act there where you are the best fitted for; later, the Stoics conceived of oikeiosis, to feel in one’s own skin at home). People have established as logical (or “natural”) not only the principle, let’s call it  technical, of fulfilling tasks according to their division and according to the ability of each one to perform some of them better, but also the social-historical framework - with all its ideological legitimations - which forged this principle and at the same time supported it, giving it its concrete historical content. Adaptation to the existing social logic of dominating hierarchy implied a) the remanence of some ordering patterns of social phenomena and b) the inertia of behaviors according to the remanence. In fact, principles as such are retained and followed by people only in their concrete packaging, that concerns the historical context filled with traditions and, especially, with legitimations in which these principles are carried.

87  An example is the inherent contempt towards physical labor, because the intellectuals who work with words do not understand the specific difficulty of the human ability to control matter, so, even one’s own force. The development of skills in both types of labor generated professionals in both types. The hierarchization of professionals is, at least today, absurd and it hides the hierarchy of power, when the state is confiscated by “the elite” of capital owners and their political and media “chevaliers servants”. 

 

who were and are in the service of domination, in the representation of society. The result was and is the lack of empathy towards those outside the “inner circle” of those close to the system. The lack of empathy has nothing to do with friendships in the specific areas given by the division of labor and intellectual specialty, but, aside from the misunderstanding because of the capitalist type teaching, with what Rabelais formulated as a lack of moral sensitivity: science without conscience is but the ruin of the soul88.

    Accordingly, they forged the patterns of methodological individualism according to which society = individual + individual + individual, each pursuing more or less rationally their own interests: and the coherency of society is just the result of the relative compensation made by the exchange feature of the relations, however tense, of the pursuit of interests. Methodological individualism is a weak explicative paradigm – because society is more than a sum of individuals, it is a system of relations, institutions, values, whose structure is not the individual – but it is, consciously or not, a legitimation of capitalism: society is, au fond, a struggle of competing interests and then, “might is right” both domestically and internationally. 

This pattern is assumed by all intellectuals who legitimize capitalism.

    And it manifests through different methodological forms, all of them equally internalized: 

          the fragmentation of the approach to social problems, each discussed separately from its root causes89, 

          the isolation of events – the neglect of their past and of their future consequences – and their explanation from conjunctures90, 

          the equivalence of capitalism with a sum of countries in different “natural” hierarchies of culture, internal economic development, civilization, and ultimately the leadership of each country being responsible for the living standard of the people; this is the pattern of capitalism in one country.

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88  François Rabelais, (Les horribles et espoventables faictz et prouesses du tresrenommé Pantagruel Roy des Dispodes,  filz  du  Grand  geant  Gargantua.  Composé  nouvellement  par  maistre Alcofribas  Nasier ,  Lyon  :  Édition  Claude  Nourry,  1532), Pantagruel,  roy  des  dipsodes,  in Les œuvres de François Rabelais (Éditions Marty-Laveaux, 1868), Tome premier, chapitre VIII, p. 257.

89 For example, the separation of the political from the economical; or the “extreme” phenomena of prostitution, mercenaries, surrogate mothers, and also the controversial ones like abortion, are not discussed all the way to the root causes, but in themselves: and then, the problem is their rights, which rights, why their rights?; the false moral does not accept the rights of prostitutes, or prostitution at all “in our country”, pretending not to see the sexual tourism; the liberal policy considers these rights necessary both for the “sex workers” and for the social peace, etc. And all these wings of capitalist ideology consider prostitution as the inevitable “oldest profession in the world”.

90 One of the most general examples is the isolation of the domestic policies of the state from its international policies.

 

    Two more forms/paradigms which are frameworks of the approach of society  should be added: 

           the equivalence between politics and administration, and

           the exclusion of morals from politics.

    Concerning the first: politics is the setting of goals and allocating of resources for these goals, directly reflecting the power ultimately resulting from private property and its control over society’s means of existence, thus being the expression of interests and will. Administration is the management of social property in order to solve problems resulting from the common cohabitation of a community, it is a technical activity. For example, the construction of a bridge is administration: it depends on the studies of constructors, ecologists, sociologists, economists, regarding the necessity, feasibility, costs, other aspects. But politics decides the construction as such. Thus, politics subordinate administration, but the huge difference is between types of politics: in capitalism, politics reflects primarily private, restrictive 

interests and will, and politicians promise before elections that they will construct the bridge: figuratively yes, they will allocate the resources for it, but literally they may negate the technical expertise according to which the bridge is not necessary and even harmful. In capitalism, politics is contradictory to administration91. Only the socialist transformation of structural relations assures what Engels said that politics will be the administration of things. And this problem once more substantiates what the role of the state is: it is the coordinating system of the administration of a community, and as an administrative system it will never disappear; only its instrumentality of asymmetrical power, of class domination will disappear, as Marx insisted to the anarchists who did not grasp the difference between administration 

and class domination. 

    Concerning the second:  already Machiavelli, the realist modern ideologist of politics, proved that the political actions are autonomous from moral and religious precepts, because they pursue ends related to the interests of the state, even though these ends and interests involve religious institutions and the morals of the people. Later on, the ideologists of capitalism developed this realism, covering the deep contradictions between the  interests of the ruling classes determining the politics of the state no matter the cost of these interests for the people of the state and for other peoples and, on the other hand, the necessity to compensate somehow for this 

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91 See only the embezzlement of funds from social problems (social infrastructure maintenance etc.) to armament.

 

cost with internal social policies which, however, hamper their priority to maximize  their profits – a priority transferred as imperialist-neo-colonialist policies towards other peoples – and also with international laws limiting  the means of intra-capitalist competition and struggle and thus “moralizing” politics (as the 20   century laws of war). But the capitalist interests are the priority and, especially in moments of economic and political crisis, the aggressive ideology representing this priority attacks both the social policies and the international laws and institutions which are “inimical towards our state”. The present era once more shows that the moral aspect of capitalist-imperialist politics has not the power to counter this politics, and that “politics and morals are two different things”. But are they really so external to one another? The setting of goals and the allocation of resources are dealing with entire communities, with their existential interests, but if the setting and allocation are made from the standpoint of restrictive interests opposing to the community and the communities, they are unjust, thus not moral: because morals means and is based on justice. Consequently, politics must be moral, even though it is made from the standpoint of the reckoning of interests. And it can be: in the communist model where politics is the administration of things according to justice.

 

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    Nowadays, the historical rhythm is accelerating in a tempo not seen before. On the one hand,

right-wing intellectuals are shaken by the sudden changes in the world, and they split between the loyalty due to the specific masters each of them served when they were in power and the solution to jump in the boat of the new masters who won the elections. They tend to impose the public agenda of opposition between the  “progressist” neo-liberals who carried out to the end the principles of absolute freedom given by the Western system of trans-nationalization of capital and world civilization, and the conservative neo-liberals who accentuate the hierarchy and contradictions in this system and envelop the struggle for top position in the hierarchical system of world capitalism with the “one nation/one country  first” slogan, actually continuing the old exceptionalism promoted by capitalism,  and with the traditional religious brakes of behavior.  And the weaker national capitalisms support this public agenda, as well as the fake left which supports the war against Russia, Iran etc. does. 

    This right-wing public agenda is logically incoherent but dangerous: because it tends to divert the class struggle to the electoral process, and continues to reduce the options to branches of capitalism/capitalist parties and ideologies. And it would be more than sad if the populations would endorse again one capitalist branch, irrespective of which of them. On the other hand, even right-wing intellectuals arrive 

to assume the historical acceleration92, and a criticism beyond its former restriction to one branch or another, to some or other “excesses”.

    But the more the objective capitalist crisis advances, the stronger the capitalist ideological aggression. Both its forces and the level of general consciousness forbid a predetermined bright future. The “predetermination” meant for Marx and means for us only that, logically, the high development of productive forces assuring the end of an extensive and wasteful economy and the advancement of public awareness of the waste, destruction and death generated by capitalist relations will assure  the revolutionization of the structural relations and organization of society. But this logic never meant and means automatic processes.

    What is now more important is the understanding of the deep patterns of social thinking which influence the left – sometimes even in its consistent form – framing its messages and determining the prestige and force of its struggle.

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92 Editorial, “In desperate need of systems change”, The Lancet Planetary Health, Vol. 9, Issue 12, 101420, December 2025.

Traducido al español por Opción  Obrera

junio 2026