Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



Comunícate con nosotros por los siguientes buzones de correo:

info@opcionobrera.org
opcionobrera@yahoo.com
opcionobrera@hotmail.com





Mostrando entradas con la etiqueta Corrupción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corrupción. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de agosto de 2015

Venezuela: crisis bolivariana, crisis continental


Venezuela: crisis bolivariana, crisis continental

La crisis, en Venezuela, parece no tener límites. El "tejido social", históricamente débil, se descompone a un fuerte ritmo como consecuencia de una inflación que escala sin controles y el desabastecimiento.

Objetivamente, la revolución bolivariana ha llegado a su final: diversos avances sociales, pero también nacionales (recuperación de PDVSA), están siendo arrasados por la marcha de la crisis. Desde diversos sectores del partido oficial, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se ha denunciado el lucro que obtiene la llamada "boliburguesía", por su acceso privilegiado a divisas oficiales o permisos de importación. Es indudable que se desarrolla una "guerra económica" contra el gobierno, como el acaparamiento o el contrabando de petróleo, pero el terreno ha sido abonado por el fracaso del intervencionismo estatal (burocrático) de contenido burgués, por un lado, y por la permisividad oficial frente a esta misma guerra, por el otro. En los últimos días, esta crisis ha alcanzado un punto extremo con la decisión de prohibir el tráfico comercial y el tránsito de personas en la frontera con Colombia. El contrabando de combustible de uno a otro lado ocurre, sin embargo, desde hace más de una década –incluida la instalación de ductos subterráneos–, es curioso que recrudezca ahora que los precios internacionales están perforando a la economía de Venezuela. Ha habido, se denuncia, un incremento del paramilitarismo colombiano –vinculado con la ofensiva del uribismo y la derecha republicana en apoyo a la derecha de Venezuela, que impulsa una ‘salida' anticipada del gobierno. Un organismo de la ONU acaba de denunciar que el asesinato de activistas sociales ha alcanzado, en Colombia, un nuevo pico (El País, 24/8). Lo delicado del asunto se comprueba por el hecho de que Venezuela co-patrocina las ‘negociaciones de paz' entre las FARC y el gobierno de Santos.

¿Adónde va Venezuela? El periodista Andrés Oppenheimer, del Miami Herald, ha confirmado, en una entrevista con el secretario norteamericano, John Kerry (que transmitió CNN), que la crisis de Venezuela forma parte de las reuniones y negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. La próxima etapa de la crisis son las elecciones parlamentarias de diciembre próximo: el chavismo espera obtener una ratificación –la oposición aspira a usar una victoria para impulsar un referendo revocatorio para poner fin al gobierno de Maduro. El inmovilismo descomunal del gobierno (o incluso más, sus golpes ciegos) se explica por el desafío de esas elecciones: al igual que lo que ocurre en Argentina, los pronósticos de devaluación y ajuste apuntan al día después de esos comicios. Para asegurar un triunfo, el oficialismo ha prohibido algunas de las candidaturas de la oposición y está alterando las circunscripciones –o sea que podría perder en votos, pero obtener una mayoría parlamentaria. La mediación cubano-norteamericana estaría centrada en conseguir que las parlamentarias se desarrollen en conformidad con el oficialismo y la oposición. El desarrollo de la crisis ha dado una relevancia cada vez mayor al ejército, que se ha convertido en el árbitro potencial de cualquier salida.

Venezuela no está sola: la crisis de China ha perforado las posibilidades económicas de la mayor parte de los gobiernos bolivarianos o similares. China ha frenado los rescates financieros de países como Argentina, Venezuela y Ecuador, por la simple razón de que se encuentran en situación de insolvencia. El banco de los BRICS tiene marcha lenta, acentuada por la crisis enorme de Brasil. La crisis mundial ha mostrado los límites del nacionalismo burgués que ha surgido en la última década. Al mismo tiempo, sin embargo, anticipa los límites de una salida de derecha o de ajuste, que no es viable en el actual contexto internacional, sin provocar nuevos caracazos o argentinazos.

La izquierda revolucionaria de América Latina tiene la enorme responsabilidad de organizar un debate de conjunto sobre esta crisis y una política de salida, desde un punto de vista socialista. La actualidad de una Conferencia Latinoamericana es mayor que nunca antes.

Jorge Altamira

lunes, 13 de enero de 2014

“CONTRAOFENSIVA ECONÓMICA” DE LA MANO DE LOS DUEÑOS DEL CAPITAL


Prensa Opción Obrera 27 Enero - Febrero 2014

“CONTRAOFENSIVA ECONÓMICA” DE LA MANO DE LOS DUEÑOS DEL CAPITAL
Una nueva devaluación ya desnuda la realidad económica venezolana para 2014

El pasado noviembre desde un medio digital del gobierno se difundió una lista de las empresas que habrían recibido más de 300 millones de dólares por parte de CADIVI entre 2004 y 2012. Monopolios extranjeros, pero también algunos nacionales, ostentaban cuantiosas sumas de divisas en áreas tan diversas como automotrices, alimentos, químicos y farmacéuticos, y electrodomésticos. De ese grupo de empresas, 71 de 10.374, el 0,68% de todas ellas, el Estado, por intermedio de CADIVI y con la aprobación formal del gabinete económico en vida de Chavez, les otorgó 65.000 millones de dólares, un 36% del gran total de 180.500 millones de dólares que CADIVI repartió sólo a empresas en 9 años de dilapidación de la renta petrolera.




La data completa se consigue en la web de CADIVI[1], pero sólo hasta diciembre de 2012. CADIVI fue cuestionado por el gobierno con la devaluación de febrero de 2013. Las razones estaban en el incremento descontrolado de las importaciones durante 2012 respecto al año anterior, signadas en muchos casos, y así lo reconoció el gobierno, por la corrupción que implicaba importar chatarra, contenedores vacíos o tan sólo piedras en ellos; también en la caída del 55% en el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos de 2012 respecto al 2011 aunque las exportaciones petroleras tuvieran un repunte de 6%. El INE, sin embargo, informa[2] que hasta septiembre de 2013 las importaciones fueron equivalentes a igual período en 2012, pero con otra caída del saldo de la cuenta corriente de 36% mientras las exportaciones petroleras en vez de aumentar cayeron en 8%[3], respecto al mismo período de 2012.

Para el gobierno de Maduro, su “contraofensiva económica” no es la de hacer pagar a los dueños del capital por sus desafueros mientras Chavez vivía o a casi un año de su desaparición física. Conlleva un efectismo que no resuelve el problema de fondo: el usufructo de la todavía muy alta renta petrolera por parte de la burguesía. Maduro nos recuerda a cada instante lo parasitario de la burguesía, las cifras lo demuestran, pero para terminar reconociendo que hay que seguirles entregando todas las divisas que pidan mientras “realmente” las inviertan en bienes y servicios a ser importados. Como cuando Chavez vivo, las “intenciones” son las de convencerlos a que se porten bien aunque con ello sostengan la acumulación del capital a costa de su parasitismo.

La burguesía se ha portado tan bien que el “crecimiento” se sustenta en rubros que en lo absoluto indican desarrollo productivo nacional y sí mucho del llamado parasitismo que proclama Maduro a cada instante pero para nada osa tocar. El PIB al tercer trimestre de 2013[4], comparado con igual período de 2012, “creció” 1,42% para un valor a precios constantes de 1997 de 635 millones de bolívares (45.327 millones de bolívares de enero a septiembre de 2013 respecto a 44.692 millones de bolívares en igual período de 2012), pero los sectores económicos que aportan a esa magra cifra son Instituciones financieras y seguros con un 24,53% y Servicios de intermediación financiera con 20,41%, en otras palabras, la banca. Muy atrás está Comunicaciones con 6,53%, Electricidad y agua con 4,66%, Serv. comunitarios, soc. y personales y produc. de serv. priv. no lucrativos con 3,88%, Comercio y servicios de reparación con 3,54%, Produc. servicios del Gobierno General con 2,96% y Servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler con 2,60%. La Construcción se redujo en -3,47% mientras en la Actividad petrolera y la Manufactura sus aportes fueron de 0,98% y 0,11% respectivamente.

Un país no puede salir adelante apoyándose en el sector terciario de la economía (banca, comercio y servicios), menos si lo que oferta para el consumo nacional tiene como fuentes las importaciones indiscriminadas. Por otro lado, la banca (con sus dos rubros mencionados al principio), en valor absoluto a precios constantes de 1997, aportó al “crecimiento” casi lo mismo que la actividad petrolera o la manufactura, 6.363 millones de bolívares versus 5.058 millones de bolívares y 6.424 millones de bolívares respectivamente. El aporte de la banca no es otra cosa que el traslado de la renta petrolera a sus cuentas así como del endeudamiento externo a que recurre el gobierno para paliar el déficit fiscal. Caicedo, J. y Muñoz, N. (2013)[5], expresan de manera cruda esta realidad cuando grafican tal traslado en función del crecimiento explosivo de la liquidez monetaria versus la disponibilidad de las reservas internacionales (que no incluyen el oro monetario en el BCV).

Los efectos de la bancarrota mundial del capital a lo interno del país se reflejaron no sólo en la merma abrupta de los ingresos petroleros a partir de finales de 2008, también se observa en la caída casi que abrupta de las reservas internacionales de 42.300 millones de dólares para ese año a 22.670 millones de dólares para septiembre de 2013, pero en contrapartida esa masa monetaria fue convertida a bolívares para que la banca tuviese su impresionante crecimiento en forma de captación de liquidez monetaria. Aparte queda el tema de la fuga de divisas donde un maltrecho control de cambios fue violentado por el propio gobierno con alternativas para los grandes capitales de captarlo para provecho propio y que el propio Maduro estimó en 250.000 millones de dólares hasta el 2012. Una aceptación que pretende librarlo de culpa siendo integrante del gobierno de Chavez desde el principio sin que a la fecha estén tras las rejas ni uno solo de los ladrones del erario público. Y es que resulta imposible para Maduro ir tras uno de los sectores económicos que le da sostén a su gobierno (de la misma forma como cuando Chavez) como lo es la banca, responsable directo de tan gigantesca fuga de divisas.

La banca resulta el cómplice ideal en dilapidar el tesoro de la nación, cuando para ejecutar el gobierno los pagos del gasto corriente aquella acepta comprar todas las letras del tesoro y bonos de la deuda pública nacional que éste emita, mermando las reservas internacionales y transfiriéndola como aumento de la liquidez en el mercado financiero. También cuando sirvió de intermediario del BCV para que 20.000 millones de dólares “subastados” a través del SITME se fugaran impunemente, denuncia también surgida desde el propio gobierno cuando la devaluación de febrero de 2013. Sin poner un céntimo de su capital la banca paga y se queda con el vuelto, de allí sus cada vez mayores utilidades netas año tras año, un comportamiento clásico de lo que es la acumulación del capital aunque exacerbado en el modelo capitalista venezolano. Pero detrás de esto está también implícita su capacidad de asumirse los dueños del Estado si la tendencia a la quiebra, al ritmo que vamos, se acelera. La banca no dejará de exigir que le honren con activos de la nación toda la deuda pública en su poder que no le puedan cancelar.

Cuando se contrastan las cifras del PIB desde 2008 hasta la fecha, siempre en períodos equivalentes enero  septiembre, y se contraponen las de la banca con la actividad petrolera y la manufactura, se observa este exabrupto de ofertar desde el gobierno una “contraofensiva económica” de la mano de los dueños del capital y sin ir al fondo del asunto para el país, que no es otro que el desarrollo sustentable de sus sectores primario (materias primas, agricultura, ganadería) y secundario (transformación en bienes y productos de primera necesidad). La burguesía tiene así de “nacional” lo que el capital mundial le deje como sobras.

En el cuadro anexo es pasmoso ver que mientras dos de los sectores más importantes para el país se estancan, el peso de la banca en el PIB se expande. Para el gobierno de Maduro no hay interés alguno en cambiar esta cruda realidad. Hablar de contraofensiva económica implicaría definir qué carácter de clase defiende y para Maduro lo es con la única clase social en la que confía, la misma burguesía parasitaria representada en las grandes empresas y en la banca a la que, de la boca para afuera, pretende defenestrar.

Aumento de 10% al salario mínimo a partir de enero
Maduro responde con dádivas a este patético cuadro que ha conducido a la extraordinaria pérdida del poder adquisitivo en los asalariados. Ha anunciado el aumento en 10% del salario mínimo, 300 bolívares de incremento al mes, 10 bolívares más por día, que en lo absoluto repone su muy disminuido poder de compra si un kilo de cebolla está en 100 bolívares o el del pimentón está en 65, o un desayuno de una empanada y un jugo está en 20 cuando barato. Maduro pretende que los trabajadores repongan la fuerza de trabajo para la siguiente jornada con 10 bolívares más por ese día.

El salario mínimo adquiere así toda su relevancia en función del capital porque desde mayo de 2013 ni alcanza para cubrir la escuálida cesta alimentaria normativa (CAN) del INE de 50 bastante escasos productos. La CAN surgió a partir de febrero de 2008 como un paliativo a una exigencia constitucional plasmada en la constitución de 1999. Resultó ser un paliativo porque no había interés alguno por parte del gobierno de Chavez en reconocer como derecho de los asalariados la máxima que reza en el segundo parágrafo del artículo 91, “El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras del sector público y del sector privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica. La ley establecerá la forma y el procedimiento”. Canasta básica es el conjunto de obligaciones y necesidades a los que estaría sujeto un asalariado, no sólo adquirir los alimentos para sobrellevar la jornada de trabajo. Con la CAN el INE hace una suplantación de una norma constitucional, “la forma y el procedimiento”; además de un retraso de 7 años, significa estimar por menos para decretar anualmente lo que con el salario mínimo es fijado como precio a la fuerza de trabajo.

Nuestro gráfico, actualizado a diciembre 2013, sobre la variación del salario mínimo normalizado (a mayo 1999 y ajustado a favor por incrementos por decreto y en contra con los valores de inflación mensual), también refleja la tendencia exponencial tanto del salario mínimo por decreto como el valor de la CAN del INE. Se observa cómo el valor de la CAN se separa del valor del salario mínimo, aún y con la disminución, ficticia, para diciembre. El aumento de 300 bolívares por decreto para enero de este año en el mínimo pretende ajustar la brecha con la CAN a diciembre de 2013, todo por un acto de magia como vimos con las cifras de inflación a ese mes, sacadas de la manga tanto por el BCV como por el INE. El salario mínimo normalizado da cuenta que ni con los tres aumentos decretados en el 2013 se logra superar la banda de 120 bolívares de mayo 1999. La dádiva es suficiente porque, según Maduro, el ingreso bruto aumentará cuando el SENIAT proponga el nuevo valor de la Unidad Tributaria para el 2014, todavía en 107 bolívares, lo que haría aumentar el monto a recibir por concepto de bono de alimentación. Toda una maniobra propagandística para ocultar la devaluación que ya está acordada.

Las monsergas de la propaganda oficialista dirán que con 3.270,30 de salario mínimo a partir de enero y un bono de alimentación estimable en 1.540 (0,5 de UT a 140 bolívares, ± 30% de incremento respecto a 2013, en 22 días hábiles de trabajo) para un total de 4.810,30 al mes, además que por lo menos dos personas por familia aportan al ingreso familiar, según los magos del INE, para un gran total de menos de 10.000 bolívares al mes, serán más que suficientes para sobrellevar el eufemismo que como Convenio Cambiario No. 24 ahora tiene la devaluación como consecuencia de vender PDVSA sus dólares (el 97% de los que ingresan al país) al BCV a razón de la tasa SICAD de 11,30 bolívares por dólar menos 0,25% (11,27175 bolívares).

El gobierno de Maduro dirá que con los dólares de PDVSA el SICAD será el mecanismo esencial de las importaciones distintas a alimentos y medicinas y que éstas CADIVI las aprobará a razón de 6,30 y así continuar “garantizando” la “soberanía alimentaria” con los 16 monopolios extranjeros y nacionales que se chulearon más de 300 millones de dólares cada una en 9 años. Será un refrito de lo que ya dijo Arreaza en octubre de 2013[6].

PDVSA dirá que ahora puede, con más bolívares, atacar los retrasados planes de desarrollo de la Faja del Orinoco que terminen de incrementar su alicaída producción petrolera y ahora sí aprobar la vencida pero “justa” convención colectiva petrolera para sus trabajadores; en realidad le transferirá a estos la devaluación del mismo modo como se hizo en 2010 cuando se apresuran a aprobar la de ese momento, vencida un año, antes que Chavez formalizara el convenio cambiario de 2,15 para alimentos y medicinas y el de 4,30 para todas las demás importaciones.

La historia se repite, ahora como farsa, ante la tragedia de una nueva devaluación que pecha el bolsillo de los trabajadores para que los costos de la crisis la paguen ellos y no los causantes, los capitalistas, luego de habérseles esquilmado 56 céntimos de cada bolívar conseguido en el año bajo las más aberrantes condiciones de explotación sustentadas por este gobierno en su irrestricta defensa del capital, y que para poder reponer la fuerza de trabajo con los alimentos dispongan de apenas 20 céntimos de cada bolívar de hace un año luego de una inflación anual de casi 80% en ese rubro.

La magnanimidad de Maduro respecto a los asalariados habrá que esperarla a mayo de 2014, total, deberán estos ahorrar ante la continuada y manifiesta ausencia de bienes y artículos de primera necesidad luego de la marabunta que han dejado peladas las tiendas luego de los precios “justos” de noviembre y diciembre de 2013, una falacia que esconde la incapacidad de los comercios para reponer las mercancías a ser adquiridas bajo una constricción de las divisas sólo otorgables ahora a los grandes monopolios importadores. Como los trabajadores habrán ahorrado a la fuerza, si no lo gastaron en alimentos a precios nada “justos”, el salario mínimo de mayo 2014 será el peor de los “justos” que los capitalistas quieran dar.

Perspectivas para los trabajadores y el pueblo
La devaluación de febrero de 2013 fue un duro hueso de roer para las bases sociales que sustentan el chavismo. A la chita callando el rechazo manifiesto a la devaluación se expresó en las urnas electorales de abril de ese año. Maduro, y también los militares en función gobierno tras bambalinas, lo saben, de allí que la devaluación la pretendan enmascarar con una parcial que no afectaría alimentos ni medicinas, pero que en la potente economía de puertos que nos gastamos representará una depreciación de la moneda venezolana, y del salario de los trabajadores, de 78,92%, 32,04 puntos más que la de febrero de 2013.

Ni somos bestias de carga obligadas a caminar a fuerza de palos ni esclavos de un amo que dictamine lo que nos conviene. Mucho menos si nos lo venden en aras de un inexistente socialismo para que una minoría social saque el provecho. La respuesta social debe ser la de organizarse desde ya para ponerle un parao a la debacle a que nos llevan los capitalistas y sus acólitos en el gobierno, y expresarla en las calles en manifestación de repudio bajo la forma de un paro general de trabajadores de todo el país y levantar un plan de luchas que tenga como exigencias:

POR UN SALARIO MÍNIMO IGUAL A LA CESTA BÁSICA FAMILIAR DE 5 PERSONAS
POR UN AUMENTO GENERAL DE SUELDOS Y SALARIOS YA DE 60%
POR LA APLICACIÓN INMEDIATA Y MENSUALMENTE DE LA ESCALA MÓVIL DE SALARIOS
POR LA REAPERTURA DE TODAS LAS CONTRATACIONES COLECTIVAS ACTIVAS PARA REVALUAR SUS CLÁSULAS ECONÓMICAS
POR LA DISCUSIÓN Y APROBACIÓN INMEDIATA DE TODAS LAS CONTRATACIONES COLECTIVAS VENCIDAS O POR VENCERSE EN LOS PRÓXIMOS 3 MESES. ¡QUE LAS BASES SE PRONUNCIEN!
QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS, NO LOS TRABAJADORES
NACIONALIZACIÓN SIN PAGO DE LA BANCA Y DE LAS GRANDES EMPRESAS BAJO CONTROL DE SUS TRABAJADORES
POR LA ESTATIZACIÓN DEL COMERCIO EXTERIOR BAJO CONTROL DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO
POR LA INDEPENDENCIA POLÍTICA DE LA CLASE OBRERA, POR UN FRENTE DE IZQUIERDA Y LOS TRABAJADORES QUE LA LLEVE A CABO, POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES

Roberto Yépez

sábado, 28 de diciembre de 2013

Resolución del Comité Central del Partido Revolucionario de los Trabajadores (DIP) de Turquía


Turquía convulsionada ante la evidente corrupción del gobierno de Tayyip Erdoğan
Resolución del Comité Central del Partido Revolucionario de los Trabajadores (DIP) de Turquía

Que se vayan todos! el DIP en las barricadas en Taksym


Turquía está en las convulsiones de una masiva crisis resultante de desenterrar la inmensa corrupción que involucra a los ministros del gobierno, sus hijos, incluyendo al del primer Ministro Tayyip Erdoğan, los imanes de la construcción y bienes raíces, el CEO de un gran banco de propiedad pública y otros. Les presentamos a continuación la resolución publicada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (DIP) de Turquía. Con la publicación de esta declaración, un movimiento popular ha hecho su debut en todas partes de Turquía, reminiscencia de la rebelión popular del verano pasado. El texto es la traducción al inglés de la resolución escrita originalmente en turco, con explicaciones añadidas entre corchetes.

Que el gobierno renuncie!

Que se vayan todos ellos!

A preparar el terreno para el gobierno obrero y de los trabajadores!

Turquía está en medio de una profunda crisis política. Se ha hecho evidente que el gobierno del AKP está totalmente ahogado en el fango de la corrupción. Con cajas de zapatos y cajas de seguridad llenas de dinero, la suciedad de un gobierno puramente burgués se extiende por delante para que todos lo puedan ver. El Primer Ministro Tayyip Erdoğan, líder de la responsabilidad primordial de esta infamia, ya no puede encubrir los hechos.

Erdoğan esperaba, primero, aliviarse él mismo de la presión al convocar a los ministros a dimitir por estar acusados de corrupción. Sin embargo, ahora se encuentra acorralado luego que los renunciantes ministros de Urbanismo y de Medio Ambiente hicieran la petición a que Erdoğan también lo hiciera. El primer ministro ha profundizado la crisis ordenando a la policía leal a él a que bloquee una nueva investigación de corrupción que involucra a los ferrocarriles del Estado turco.

Independientemente de las intenciones políticas y los enlaces de los fiscales que han iniciado las investigaciones  de corrupción [se alega pertenecen a la red religiosa de Fethullah Gülen, que apoyó al AKP de Erdoğan por muy largo tiempo, pero que ha entrado en conflicto con éste en los últimos años], el nombramiento de nuevos fiscales a la investigación permanente por parte de Erdoğan y el cambio de las reglas para el funcionamiento del poder judicial exigiendo a los fiscales buscar la aprobación de las autoridades administrativas antes de llevar a cabo cierta cantidad de investigaciones, son un intento de convertir al poder judicial en oficina de abogados del AKP en lugar de bloquear una conspiración. No es ningún secreto que los partidarios de Fethullah Gülen han creado una camarilla dentro de la policía. Sin embargo, al bloquear la ejecución de las órdenes de arresto de la Fiscalía con la ayuda de las fuerzas policiales leales a sí, Erdoğan claramente intenta convertir a la policía en una organización paramilitar ilegal del AKP.

Erdoğan está hablando de una conspiración y la participación de fuerzas extranjeras. De hecho hay una conspiración y la participación de fuerzas extranjeras, especialmente el imperialismo yanqui. Sin embargo, el principal factor detrás de la cadena de acontecimientos recientes es la rebelión popular contra Erdoğan en mayo y junio de 2013, que llevó a todos sus aliados a darse cuenta que ya no es capaz de gobernar Turquía en estabilidad y, en consecuencia, a abandonarlo uno tras otro. Por esta razón, Erdoğan no está en posición de oponerse a los Estados Unidos o la conspiración. Al contrario, Erdoğan buscará la ayuda de esas fuerzas por cuyo apoyo ha mantenido hasta ahora el poder!

Rogará a Estados Unidos por ayuda y pedirá perdón por sus errores del pasado!

Irá a los capitalistas islamistas de los MÜSİAD y solicitará su ayuda!

Le suplicará al Rey Saudita y al Emir de Qatar!

Los trabajadores que han sido explotados sin piedad por los jefes de la industria de la construcción, que trabajan sin siquiera seguro básico, que mueren como resultado de crímenes del trabajo (llamados "accidentes de trabajo"), que están condenados a trabajar en condiciones de esclavitud por una miseria y que son gaseados cada vez que salen a las calles para reclamar su deuda, ciertamente no vendrán a su rescate.

No importa cuántos votos obtuvo el AKP en las elecciones anteriores, ha quedado claro que defiende los intereses de una pequeña minoría que explota y oprime al 99% del pueblo. Este gobierno en desorden no tiene futuro sino a su colapso. Que el gobierno renuncie!

Sin embargo, tampoco compraremos AKPismo sin el AKP. No tenemos la más mínima confianza en el Embajador de los Estados Unidos [que últimamente ha estado profundamente involucrado con las maniobras políticas día tras día en Turquía], en Fethullah Gülen, Kilicdaroglu, Sarıgül y Bahçeli, los otros representantes de la misma minoría chupa sangre de explotadores. Ellos son los que entendieron, después de la rebelión popular provocada por los acontecimientos en Gezi este pasado verano, que Erdoğan había perdido su capacidad de coordinar la ofensiva contra la clase obrera, para reprimir el accionar de los trabajadores ante una posible crisis económica, o para liquidar el movimiento kurdo. Es por ello que han decidido preparar un ataque contra las masas trabajadoras y oprimidas con una fuerza más confiable que Erdoğan. Que se vayan todos!

La fuerza capaz de obligar a todos a irse se encuentra reorganizando el potencial generado por la rebelión popular provocada por los acontecimientos en Gezi el verano pasado, en torno a los intereses de la clase trabajadora y el pueblo oprimido que constituyen el 99% de la sociedad.

En contra de la administración pro-yanqui del AKP y la posibilidad de ascenso al poder del bloque de oposición aún más pro-yanqui que Erdoğan, el 99% es la única alternativa: por el gobierno de los trabajadores! Es el momento de organizar las fuerzas que podrán dar curso a la realización de este gobierno.

26 de diciembre de 2013
Comité Central del Partido Revolucionario de los Trabajadores (DIP) de Turquía

miércoles, 28 de agosto de 2013

“ANTI-CORRUPCIÓN” COMO POLÍTICA DE GOBIERNO PARA ENFRENTAR LA CRISIS


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

Más de lo mismo
“ANTI-CORRUPCIÓN” COMO POLÍTICA DE GOBIERNO PARA ENFRENTAR LA CRISIS

… iam pridem, ex quo suffragia nulli uendimus, effudit curas; nam qui dabat olim imperium, fasces, legiones, omnia, nunc se continet atque duas tantum res anxius optat, panem et circenses. Juvenal, Sátira 10.77–81 [1]

Para nadie es un secreto la preponderancia que ha tenido la corrupción en el devenir de los gobiernos “democráticos” de la cuarta y quinta repúblicas. Al contrario del “empoderamiento” del pueblo, una máxima de la “revolución bolivariana”, si algo se ha “democratizado” y hasta hecho “participativo” y “protagónico” es la corrupción. Sin embargo, el gobierno de Maduro, diferenciándose en mucho del de su “padre” Hugo Chavez, ha tomado la iniciativa de denunciar algunos corruptos con el apoyo de sus organismos de seguridad (DIM, SEBIM, CICPC), y también de la del Ministerio Público (Fiscalía), llevando tras las rejas a un número, muy reducido, de corruptos relacionados con la burocracia gubernamental.

La iniciativa de diferenciación de Maduro respecto a Chavez en ese tema hay que verla en el contexto de la economía política del país. En momentos de mejoramiento económico la corrupción no es lo importante aunque todo el mundo sepa de su inevitable existencia, pero en otros donde hay un franco retroceso que le da ribetes de crisis –como los actuales–, la corrupción le pone plomo en el ala a la estabilidad política del gobierno. Palabras más, palabras menos, Chavez en su decir, se mostró profundamente preocupado por el tema de la corrupción en sus dos últimos años de su mandato, sin embargo no atrapó a ningún pez gordo relacionado con funciones de gobierno. Sólo por referencia, todos los detenidos que Maduro informa, eran funcionarios públicos en esos mismos cargos cuando Chavez, y no es que sea con el cambio de gobierno que aquellos sacaran a relucir sus corruptelas, en realidad continuaron haciendo lo que muy bien sabían hacer como tantos otros, ahora, quienes quizás esperen, cual ruleta rusa, su turno.

Los casos de corrupción descubiertos reflejan la descomposición de las relaciones sociales que el capitalismo impone para garantizarle el lucro necesario a los empresarios que medran de la cuantiosa renta petrolera, y además, de la innata incapacidad del nacionalismo en ese mismo marco de superar con ellas las condiciones de atraso capitalista frente a los grandes países imperiales.
Casos notables
Los dos funcionarios de INDEPABIS que se llevaron puesto a su presidenta; el de la aduana de La Guaira denunciado por el jefe del SENIAT José David Cabello adelantándose a una sanción similar a la de INDEPABIS; el presidente de FERROMINERA denunciado junto a los representantes de la burocracia sindical de la Central Bolivariana por los mismos trabajadores desde hace años, y junto a él el coronel del ejército que al parecer lo estaba chantajeando con el tema de la mafia del hierro; el ex gobernador de Guárico denunciado por negocios con la Misión Vivienda en su estado; y los funcionarios del FONDO CHINO junto a los dueños de la empresa CAVEMIN de mantenimiento industrial, suspendida del Registro Nacional de Contratistas el 04/11/2012 por no actualizar al mismo sus datos, con una nómina total de 6 trabajadores, un capital social suscrito y pagado de BsF. 100.000,00 y con una capacidad de contratación de 6 millones y medio de bolívares, pero, muy importante, con sedes en Brasil y Suiza, con la que logran desfalcar al FONDO CHINO por 84 millones de dólares en apenas 2 pagos.


La salida “anti-corrupción” por parte de Maduro, quien defiende la herencia de Chavez de un “socialismo” basado en la conciliación de clases, y a ultranza, también, las relaciones sociales capitalistas, tiene por tanto dos facetas: una la de parecerse honesto y batallador contra la corrupción ante lo evidente que ya le resulta a los venezolanos con la situación de la especulación, el desabastecimiento y la escasez que ya desapareció el aumento de 20% al salario mínimo decretado en mayo mientras la inflación anualizada refleja el doble del valor para todo el año 2012 (20,1% en diciembre 2012 versus 39,6% en junio 2013); otra, la de tratar de ser más eficiente con los escasos fondos públicos que toda la burguesía demanda y evitar así que los mismos se continúen drenando hacia el sistema económico dominado por la corrupción. Los fondos disponibles han resultado ser muy insuficientes desde julio de 2012 aunque signados estos cuando la boyante economía chavista termina en declive al verse afectada por la caída estruendosa del precio del barril petrolero de 140 a 38 dólares a finales del 2008 como consecuencia de la quiebra del sistema financiero mundial. Maduro, que en apenas 3 meses de interinato por la enfermedad de Chavez dilapida su disminuida herencia económica, le toca hacer frente a la inestabilidad política de un triunfo electoral precario al resultar vencedor con algo más de medio punto frente al candidato de la gran burguesía y el imperialismo. Lo político, como viene a demostrarse, está en mucho relacionado con la economía.

Las banderas de la lucha contra la corrupción no conllevan en sí mismas un cambio de las relaciones sociales que la imponen, aún más evidente bajo la situación de crisis económica. Implican una sobrevivencia política del variopinto entramado que representa la abierta divergencia de las distintas camarillas al seno del chavismo que quedaron huérfanas de “padre” con la muerte de Chavez. Es que, todos sus representantes, desde el sector militar más reaccionario hasta los más “revolucionarios” que defienden la conciliación de clases, deben ceder llevando ellos mismos a sus pupilos más díscolos a la hoguera con el fin de darle estabilidad política al gobierno y hacerlo reflotar por lo menos por este lado, mientras, por el lado económico se siguen colocando los parches que la saquen del congelador en que aún se encuentra y evitar que se hunda.

El fin entonces no es otro. La lucha anti-corrupción es un parche político que pretende elevar ante la opinión pública el bajón que acumula el gobierno bolivariano. Es una salida típica de los nacionalismos ante su propia incapacidad de enfrentar las causas que la generan que se manifiesta en mucha mayor medida cuando la situación económica deja de ser boyante, y como consecuencia de esto tendrá que hacerles pagar a los ciudadanos los costos con aumentos a los precios de los bienes o servicios de primera necesidad. El panem et circenses de la antigua Roma que Chavez supo interpretar, ahora a falta del primero termina resultando imprescindible el segundo.

[1] … hace ya mucho tiempo, de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, hemos abandonado nuestros deberes; la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones –todo–, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: pan y circo.

Roberto Yépez

¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre

¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para la Burguesía!

No se puede negar que el presidente Nicolás Maduro viene de las filas del sector obrero, que ha participado en las luchas del movimiento popular. La discusión que se debe plantear en estos momentos es si su programa de gobierno y sus acciones se enmarcan dentro de la defensa de los intereses de la clase de donde proviene y de las grandes mayorías. Pongamos algunos ejemplos y comparémoslos con la situación venezolana.

Luis Ignacio Lula Da Silva, dirigente sindical de uno de los sindicatos más fuerte en Brasil (sindicato de los trabajadores metalúrgicos), luego que el pueblo y los trabajadores lo llevaron al poder, su gobierno lo dedicó única y exclusivamente a recomponer y fortalecer al quebrado sistema capitalista burgués, que hundió en la pobreza y la miseria a más de 42 millones de brasileros y brasileras que cifraron su fe en Lula por éste venir del sector de los explotados y empobrecidos de ese país. Es decir que Lula, a pesar de venir del sector explotado y oprimido, a pesar de venir de un partido que se hace llamar de los trabajadores, terminó gobernando para los ricos.

Una gran cantidad de latinos, afro descendientes y ciudadanos norteamericanos, llevaron a Barak Obama en primera instancia porque creyeron que por ser un afro descendiente, gobernaría y le solucionaría sus principales problemas; es decir que votaron por Obama por su color, pero no tomaron en cuenta que representa (igual que cualquier blanquito de ojos verdes o azules) los intereses de la ultraderecha fascista, imperialista e intervencionista de los Estados Unidos.

Tomamos como punto de referencia estos dos ejemplos, con el objetivo de demostrar que no importa la raza, ni el sector social de donde venga un presidente o presidenta de un país, sino los intereses que estos representen, en el caso de Lula y Obama, ambos representan los intereses económicos de los oligarquías de sus países. Estos comentarios obedecen a que Nicolás Maduro dice ser un presidente obrero; como encargado del gobierno por la enfermedad de Chavez la primera medida que tomó fue devaluar el bolívar, como presidente electo se niega a discutir las contrataciones colectivas de todos los trabajadores de la administración pública, mientras los patronos y comerciantes hacen de las suyas violentándole los derechos a sus trabajadores. Las inspectorías y los tribunales del trabajo, se hunden en la inoperancia atiborrados de cientos de demandas de los trabajadores, sin tener repuestas de las mismas. La situación económica y el proceso de retroceso en el que se enmarca el país, es la mejor demostración de que NO nos gobierna un obrero, y que el sistema social sigue siendo capitalista. La actuación del gobierno, acompañada de la corrupción campante, nos pone en peligro de que se monte en el poder la derecha fascista, venga de donde venga, para terminar de concluir la farsa.

Para contrarrestar estas posibilidades, lograr avanzar y construir el verdadero poder obrero, hay que evitar que la derecha de Capriles y su mesa de la unidad o la derecha en el gobierno, más tarde se den la mano y descarguen su poder en contra de los pocos derechos que todavía mantenemos.

Ante un gobierno antiobrero, que le está poniendo en bandeja de plata el gobierno a la ultraderecha y a los militares, hacemos un llamado a la organización y la movilización de los sectores populares y los trabajadores por un salario mínimo equivalente a la canasta básica familiar, y contra la desmejora o falta de servicios, contra la corrupción, la inflación, la escasez y inseguridad; somos el pueblo y los trabajadores los que tenemos la tarea y la obligación de no permitir que la ultraderecha de Capriles, ni la derecha populista desde el gobierno de Maduro, nos hundan en la miseria, el hambre  y el desempleo.

Héctor Parra

¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para los Militares!


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

¡Un Presidente Obrero, que Gobierna para los Militares!

Los trabajadores producen, los militares en lo absoluto. Para Maduro ahora se tratará de que lo sean. En días recientes les acaba de aprobar una televisora que ya cuenta con los permisos de CONATEL; una industria de transporte pesado terrestre, aéreo y marítimo; AGROFANB, donde los militares producirán alimentos para su propio consumo; y un banco. La ministra de defensa, Carmen Meléndez, no oculta su optimismo: "Estamos creando nuevas empresas dentro de la institución militar. Hasta el momento, el Comandante en Jefe nos ha aprobado cuatro empresas" (El Universal, 14/08/2013).

Que se corra el riesgo de que se enriquezcan –ejemplos los hay como con la matraca institucionalizada por todo el país en peajes, alcabalas, aduanas y fronteras– no parece ser lo relevante. Además, ya tienen harta experiencia en sitios donde son asignados a dedo en empresas y organismos del Estado que fueron creados para producir y que regularmente están quebrados. Por otro lado, si se trata de producir, en la banca, en las empresas agrícolas, en la industria de transporte pesado y hasta en la televisora, ¿sus trabajadores serán soldados o civiles? ¿Cuál será su salario? ¿Tendrán derechos laborales como el de la sindicalización o la contratación colectiva? ¿Podrán hacer uso del derecho a huelga o a las empresas se les catalogará de zonas militares y sus trabajadores sólo recibirán órdenes?

La ministra Meléndez aprovechó para orientarnos en las respuestas. Detalló que a través de la empresa AGROFANB los militares producirán alimentos para su propio consumo, para lo cual están asimilando a agrónomos, peritos y técnicos en esta materia. Añadió que la Milicia Bolivariana también será incorporada a este proyecto, que aunque no lo haya dicho, será aportando la fuerza de trabajo necesaria. Los milicianos bolivarianos si antes recibían órdenes de sus prusianos oficiales ahora las recibirán por partida doble en calidad de explotados.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los trabajadores aceptan al general Dester Rodríguez


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

En Industrias Diana nuevo gerente impuesto por el gobierno bolivariano
Los trabajadores aceptan al general Dester Rodríguez

El mayor general Wilmer Barrientos, ministro del despacho de la presidencia de la república, designó al general Dester Bryant Rodríguez gerente general del conglomerado de plantas que es Industrias Diana. El gobierno bolivariano primero difamó a los trabajadores y la dirección de Diana con denuncias sin sustento de corrupción usando los medios públicos y las redes sociales con el apoyo de acólitos y tarifados, les impidió la salida a la venta de las mercancías al negarles las guías de despacho desde el SADA, les retuvo desde CASA, PDVAL, Bicentenarios los pagos de las facturaciones con más de 3 meses emitidas, se les amedrentó y coaccionó a algunos trabajadores a abandonar la lucha con “declaraciones” ante el SEBIN por más de 5 horas, y por último, les bloquearon las cuentas bancarias de la empresa para que no se pudieran pagar los salarios o depositar en ellas el efectivo por ventas al detal, todo por oponerse en firme a las imposiciones del ministro de alimentación Félix Osorio de nombrar como nuevo gerente general a un empresario privado quebrado y ex-funcionario público que tiene en sus hazañas el haber despedido a los trabajadores de la división de tributos del SENIAT que querían sindicalizarse.

Esta vez, a diferencia de la resistencia de los trabajadores al primer intento de intervención por medio de efectivos armados de la GNB, fue aceptado el nuevo gerente, inclusive con loas en las páginas de Aporrea.org considerándolo una victoria popular o como con más claridad definen en un comunicado que han hecho circular luego de otras declaraciones de Félix Osorio el 19 de agosto al “entender y aceptar disciplinadamente la designación de un nuevo Gerente General por parte de nuestro Presidente Nicolás Maduro”. De esta forma se les permite continuar el control obrero condicionado por arriba por “quien es quien manda”.

El nuevo intento con mano zurda, desbloqueando las cuentas bancarias y de que el SADA restituya la entrega de guías de despacho –queda aún pendiente el tema del pago de las deudas por cobrar–, sigue siendo la privatización con el compromiso de los empresarios privados en darle apoyo político al gobierno. Más evidente si el general desde el lunes 19 de agosto les plantea que él será quien designe los funcionarios de las gerencias de administración y finanzas y recursos humanos y de personal. Con la primera los fondos quedan a su entera discreción y con la segunda se atacará a los trabajadores que luchen.

La lucha de los trabajadores de Diana refleja abiertamente la lucha de clases. Resulta contradictorio que una empresa que, sin ninguna duda, era el ejemplo como productora de alimentos y como industria estatizada y productiva, en cuestión de meses los trabajadores tengan que enfrentar duras medidas impuestas por parte del gobierno nacional.

Nuevamente estamos frente a una  contradicción en lo que se supone es un proceso democrático, al tratar de frenar la gestión obrera contra la fuerte burocracia gubernamental y sus métodos de intervención, para desviar la situación de la fábrica a través de la imposición de una camarilla traída de Caracas.

Para quienes controlan el mercado venezolano no es atrayente la manera como hasta el momento ha venido funcionado esta empresa, dirigida por sus trabajadores. El mercado funciona de otra forma y en el capitalismo no se trata de producir, o de aumentar la producción, sino de aumentar la productividad. Es la producción en función de la rentabilidad para los que manejan el mercado no para los verdaderos productores, los asalariados.

Para Lorenzo Mendoza –Polar– y su control del mercado de los alimentos, no es rentable una competencia donde el objetivo no es generar capital sino beneficios para los operarios y para las comunidades. Por parte del gobierno, sostenido por la administración de los ingresos petroleros, priman las mafias enquistadas en los controles de las empresas, sin importarle que éstas generen perdidas, siempre y cuando generen riqueza para sus gerentes y administradores y no para los trabajadores y las comunidades.

En ese sentido, porque no resultan favorecidos, el método de ellos es el cerco económico y la criminalización de los trabajadores por su derecho a defender sus métodos de control de las empresas, para eso tienen a los tribunales, los cuerpos de seguridad, la GNB y en especial al SEBIN.

En Diana, el  chavismo lo mejor de él, se enfrenta a lo peor, el cual está en el poder

Los trabajadores no tienen salida ante un gobierno que los lleva a un callejón para embaucarlos. Para los trabajadores de Diana es una lucha infructuosa entre quedar bien con un gobierno que lo hace mal y los que quieren hacerlo ellos –como el grupo Polar–, en ambos mal para nosotros y beneficios para ellos. La salida no es con un militar, la salida nuestra es con los trabajadores; mientras más obtengamos solidaridad y agrupemos a sindicatos de nuestro lado apoyándonos mutua y efectivamente es que podremos salir de este atolladero. Hoy es Diana luego será cualquiera otra que salga adelante.

Las contradicciones de un gobierno políticamente inestable

La situación de Nicolás Maduro a diferencia de Chávez, con el poder político cada vez mayor de las camarillas militares, es una fuente de inestabilidad política que con la precaria situación de sus fuentes de financiamiento conducen a una situación de crisis económica cada vez más patente. El nacionalismo bolivariano resultó incapaz en desarrollar una economía nacional distinta a la sustentada en el petróleo.

Ese es el cuadro donde los trabajadores de Industrias Diana, también los de Lácteos Los Andes, deben entender el por qué se les quiere llevar a la quiebra y terminar siendo entregadas al sector privado. La burguesía en el país no puede aceptar que industrias del Estado compitan con ellas, en particular en un área donde el dinero fluye a raudales como es el sector de los alimentos. Por eso es el boicot que le han impuesto al gobierno desde el año pasado cuando comenzó la escasez de divisas a serles repartidas, con mermas en la producción nacional y la exigencia de permisos con los cuales sustituirla con importaciones. Menos producción nacional, más importación, más demanda de dólares, liberación de precios regulados, no pararles a los que no se han tocado, más inflación, más especulación, más escasez, más desabastecimiento. Todo un caldo de cultivo para la respuesta social que para intentar aplacarla el gobierno bolivariano tiene que aceptarle a la burguesía sus exigencias porque la cháchara “socialista” sin demostraciones concretas que afecten de verdad el capital no conduce sino a la crisis.

Los trabajadores de Industrias Diana tienen que luchar por el control obrero auténtico

Suspenderles el salario, y luego restituírselos, no exime que cuando mejor les parezca lo vuelvan a hacer. Los trabajadores de Diana, para mantener la lucha que no será sin sacrificios, les es imperioso realizar convocatorias a la solidaridad de los colectivos y organizaciones sociales y consejos comunales, deben ser permanentes y extendidas a sindicatos clasistas federaciones y centrales combativas como FUSBEC y UNETE, de lo contrario implicará aislarse al interior de sus plantas, lo cual sería presentarse en bandeja de plata para una derrota.
La inviabilidad del nacionalismo chavista
Los alientos a una burguesía “nacional” que sobrevive como parásita de la renta petrolera han conllevado a una situación deficitaria donde sus fondos no alcanzan para todos.
La voracidad de los capitalistas criollos, en un marco mundial de bancarrota del capital que nos afecta como a cualquier otro país del planeta, es mayor cada vez. El dólar, la mercancía fetiche con la cual se valoriza todo en el país por importar el 80% de sus necesidades, ante su escasez se valoriza exponencialmente.
Las reservas operativas de la nación son apenas un 25% de las reservas totales. El resto es oro monetario –que no sirve de moneda de intercambio internacional– y ha sido llevado por la anarquía del capital a precios 50% menos que el promedio del año pasado. Pero, como guinda a este mal postre, de las cortas reservas operativas hay que pagarle a la banca financiera internacional la vorágine de endeudamiento cada vez mayor tanto en su servicio a tasas de riesgo país que superan las de la mayoría como en las amortizaciones acordadas.
Es que ya tenemos 3 años de endeudamiento aprobado en ley, 20.000, 22.000 y 34.000 millones de dólares en 2011, 2012 y 2013 respectivamente, que la banca internacional, y las de los países “amigos” –como China–, están dispuestos a dar siempre y cuando les paguemos religiosamente, así no alcance para las otras necesidades de la nación si la prioridad también la tienen los capitalistas y su avidez de divisas.

La realidad de los hechos lo que demuestra es que hay sólo una clase obrera que debe responder de conjunto ante las arremetidas patronales en al actual marco de crisis económica e inestabilidad política. No pueden alentar ilusiones en la central sindical bolivariana (CSBT) que ahora sí se presenta pero que nada hizo en el momento de mayor ataque patronal y menos le está instruyendo a prepararse porque la burocracia sindical responde primero a sus patronos que a sus trabajadores. La lucha de clases que desarrollan los trabajadores de Diana lo es en el mismo marco de los atropellos que otros patronos privados y públicos hacen a las iniciativas de organización autónoma de los trabajadores o a que sus contrataciones colectivas se discutan o aprueben, y que ya no sólo afecta a sus dirigentes y a trabajadores de base sino también a los delegados de prevención.

Si bien es imprescindible que se mantenga la producción y a la par denunciar cualquier intento que la coarte, los trabajadores de Diana no pueden descartar los métodos de lucha tradicionales de la clase obrera. No pueden ver con temor que los tilden de guarimberos si salen masivamente a la calle con sus camaradas de clase de otras empresas y sindicatos, públicos y privados.


La lucha en Diana es más política que reivindicativa aunque el accionar patronal arremeta hacia este lado. Si los trabajadores de Industrias Diana son derrotados, las intensiones hacia el resto del movimiento obrero serán más evidentes en la arremetida, porque, si desde el gobierno se puede hacerlo con los trabajadores de la empresa que era la niña de los ojos de Chávez, ¿qué no harán con aquellos otros donde los patronos ya están haciendo y deshaciendo?

Los que luchan deben denunciar los acuerdos gubernamentales con los empresarios, no se puede minimizar a luchas por intereses particulares como si la actitud del ministro Félix Osorio hacia el control obrero en Diana fuese meramente personalista. Hay que hacerlo por la calle del medio y con la movilización demostrar que los trabajadores todos no estamos dispuestos a aceptar eso. No hemos creado los trabajadores la crisis, que la paguen los que sí lo hicieron, los capitalistas, y si el gobierno es incapaz de asumirlo entonces asumamos la clase obrera y el pueblo el reto de ser nosotros el gobierno porque el gobierno de los trabajadores es el único paso en concreto para construir el socialismo.

José Capitán
Opción Obrera

21 de agosto de 2013

lunes, 12 de agosto de 2013

EL GOBIERNO BOLIVARIANO QUIERE PRIVATIZAR A INDUSTRIAS DIANA


Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013

EL GOBIERNO BOLIVARIANO QUIERE PRIVATIZAR A INDUSTRIAS DIANA
Y también a Lácteos Los Andes

Industrias Diana fue nacionalizada a mediados de 2008 luego que la anarquía del capital la llevara a la quiebra al no poder hacerle frente a los grupos industriales que acaparaban el mercado de las grasas comestibles.

La voracidad de los grupos industriales económicos ligados al sector de alimentos está haciendo mella en las industrias de ese ramo que han pasado al Estado, lo hayan sido por el reclamo de sus trabajadores al defenderse de los despidos y el cierre de las mismas o por una iniciativa gubernamental de garantizar cierta soberanía alimentaria a partir de insumos producidos nacionalmente como respuesta a la importación. El nacionalismo bolivariano en el marco de la conciliación con los capitales privados al no plantearse la expropiación de los más grandes, en particular en la agroindustria con la presencia de pulpos nacionales y extranjeros –Polar, Cargill, Nestlé, Kraft– y su pretensión de competirle el mercado interno a ellos –una respuesta nacionalista exigua–, donde las condiciones de crecimiento económico vienen en retroceso como consecuencia de una crisis mundial del capital de carácter sistémico y de bancarrota, conducen a lo que ha sido su tradición histórica. Con nacionalizaciones indemnizadas a valores de “lomito” –bajo el rimbombante nombre de “socialismo” de características nacionales propias– se salvan a los capitalistas quebrados para luego terminar vendiéndolas a precios de “gallina flaca” a los mismos pulpos que las llevaron a la quiebra.

El Estado nacional, pleno de industrias nacionalizadas ineficientes de cualquier tipo, sometido a su conciliación con los capitales nacionales e internacionales, en particular el financiero, para poder cumplir con “todos” recurre al endeudamiento como factor de apalancamiento con la idea de llevarlas a niveles productivos de mejores tiempos, pero el esfuerzo resulta en vano –con sus excepciones como Industrias Diana o Lácteos Los Andes. Los puestos a dedo por el gobierno en su dirección a lo que conducen es a la corrupción con que sus inversiones terminan siendo tramitadas, todo esto a espaldas de los únicos que realmente pueden poner productiva sus empresas con su propio control directo y autónomo, los trabajadores.

Los trabajadores de Industrias Diana resaltan la atención de Chavez respecto a la empresa pues la llevó a una corporación con 6 plantas en el país que hacen un proceso productivo que va desde la siembra y la cosecha de semillas oleaginosas hasta la elaboración de los productos terminados de alto consumo en la dieta del venezolano. Algo semejante ocurrió en Lácteos Los Andes. Lo contrario sucede en las industrias básicas del Estado en Guayana o la miríada de otras empresas de cualquier tipo a lo largo y ancho del país. Una golondrina no hace verano, el socialismo sólo es posible con la intervención directa de los trabajadores y ellos afectando el capital con su propio gobierno.

Un Estado plagado de industrias nacionalizadas improductivas a la par del aumento en el gasto público para sostenerlo mientras los recursos de su financiamiento son cada vez menos –aún con los altos precios del petróleo; los efectos de una crisis mundial que hace más voraces a un cada vez más reducido número de capitalistas con el fin de quién se salva primero de la bancarrota generalizada; lo altamente costoso que le implica al Estado el endeudamiento criminal a que está siendo sometido y que los explotados terminamos pagando con devaluaciones, inflación, escasez, desabastecimiento y especulación; todo ello conduce a una nueva política “nacionalista” de acuerdos con los mismos sectores de la burguesía que antes peyorativamente se les llamaba de apátridas.

El gobierno bolivariano entonces se ve en la necesidad de ofrecer las “joyas de su corona” para, con más conciliación vergonzosa, garantizar el apoyo que les puedan brindar los capitalistas para mantenerse en el poder político aunque cada vez menos disponga del poder económico. Como buen pequeño burgués nacionalista sólo confía en sus imposiciones y no en la fuerza de los trabajadores y el pueblo organizado. Esta entrega ya la hemos venido viendo con la presencia del SITME –ahora SICAD–, la libre importación de cualquier cosa por lo fácil que resulta que el ministerio de comercio otorgue los permisos, o el mercado altamente especulativo con precios signados ya más de 5 veces por encima del devaluado dólar oficial que está vaporizando el poder adquisitivo de los trabajadores para que los capitalistas sobrevivan a las condiciones de crisis del país.

Los signos de esta entrega respecto a Industrias Diana dieron inicio con la intención del ministro Félix Osorio de controlar totalmente la empresa dejando por fuera a sus trabadores, quienes, en oposición, se han declarado en rebeldía. Pero aún hay más, también es público el saboteo que desde el SADA se les hace para impedirles la salida de los inventarios al negarles las guías de despacho y también el incremento en las cuentas por cobrar pues ni CASA ni PDVAL están pagando. Si a esto se le suma una denuncia por corrupción que el ministerio de alimentación ha introducido en Fiscalía, donde a los trabajadores de Industrias Diana se les somete a “declaración” –realmente a interrogatorios de hasta de 5 horas por parte del SEBIM con el fin de quebrarlos en la lucha– y adicionalmente una exigencia de aumentar la comercialización por encima del 80% (AVN, 10/08/2013) que ya hacen CASA y PDVAL mientras es cada vez más notorio para el consumidor final que los mismos no se consiguen, demuestran a las claras las iniciativas del gobierno bolivariano en paralizar la producción de Industrias Diana, denunciar a sus trabajadores de saboteadores echándoles la culpa de ello y criminalizar la acción directa de su control obrero. Es igual a lo que ha pasado con Lácteos Los Andes donde su situación económica ya alcanza ribetes de quiebra.

Con todo ello se busca la privatización, en principio concertada como una empresa mixta con los capitales privados del país, pero, aún teniendo el Estado la mayoría accionaria, dejándole en sus manos la dirección de la empresa. Sin tanta alharaca ya esto último se viene haciendo con las plantas nacionalizadas improductivas de harina de maíz. Al capital privado –¿la Polar?– le han dado la responsabilidad de hacerlas “productivas”. Aquellas palabras de Maduro de decirle cuatro verdades a Lorenzo Mendoza se las terminó diciendo éste, y con qué resultados a su favor. En la cuarta nos decían de la necesidad de privatizar todo como salida a la debacle económica y nos ofrecieron villas y castillos, en la quinta nos vendrán a decir que se hace en nombre del “socialismo” y por tanto debemos sacrificarnos.

Los trabajadores no podemos quedarnos de brazos cruzados ante esto. La solidaridad con los de Diana no basta hacerla de palabra. Es necesario convocar una movilización que los acompañe para impedir lo que está ya en marcha. Del mismo modo para conquistar que nuestro depreciado poder adquisitivo mejore con un salario mínimo igual a la cesta básica familiar y un aumento general de sueldos y salarios ya que aquí no vale sacrificio cuando los empresarios se están salvando de la crisis que han causado.

DEFENDAMOS EN LA CALLE LAS DEMANDAS DE LOS TRABAJADORES DE INDUSTRIAS DIANA.
SOLIDARIDAD EN LA ACCIÓN CON ELLOS CON LOS MÉTODOS DE LUCHA DE LA CLASE OBRERA.
ORGANICEMOS UN PARO REGIONAL EN CARABOBO HASTA HACERLE TORCER EL BRAZO AL MINISTRO.
FUERA OSORIO DEL MINISTERIO DE ALIMENTACIÓN.
TOTAL APOYO A LA INICIATIVA DE CONTROL OBRERO AUTÉNTICO POR PARTE DE LOS TRABAJADORES DE INDUSTRIAS DIANA.

QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS, NO LOS TRABAJADORES