Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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lunes, 4 de marzo de 2019

La Plataforma Revolucionaria de Lucha Aragua ante el golpe de Trump


La Plataforma Revolucionaria de Lucha Aragua ante el golpe de Trump y su títere Guaidó


Venezuela logró detener la arremetida paramilitar realizada principalmente a través de la frontera con Colombia, así como en la frontera con Brasil, comandada por el Departamento de Estado de los EEUU, sus ayudantes los presidentes lacayos latinoamericanos y su títere Guaidó.

Lo primero a destacar es que el golpe de Estado sigue en proceso, fracasó la provocación del intento del 23F, por ahora, pero sigue en pie como prioridad derrotar al golpe y continuar enfrentando toda posibilidad de invasión militar.

El recule momentáneo del plan dirigido por el grupo de Lima se debió a su falta de apoyo, no se sublevó ningún sector del país como ellos esperaban, hubo concentraciones de oposición a la asquerosa intervención gringa, se dieron movilizaciones y demostraciones de repudio en casi todo el mundo contra la invasión, el otro punto crucial fue la cohesión del ejército venezolano que continuó siendo garante del gobierno de Maduro, calcularon mal.

Es necesario derrotar al golpe de Estado

Sí bien Maduro es el principal responsable político por la situación actual, no se puede permitir que, a través de un golpe de Estado, Venezuela pase a manos del gobierno norteamericano, el más criminal del mundo, en ese sentido la prioridad inexcusable es la defensa del país, tenga el gobierno que sea, ningún gobierno extranjero va a venir a arreglar Venezuela sin anteponer sus intereses, no puede ser de otra manera.

Inclusive, la torta que ha puesto Maduro y su gabinete no nos exime de la defensa del gobierno nacional en contra del golpe de Estado y una intervención extranjera. Hay que definir el enemigo inmediato, esto no indica en ningún momento, abandonar nuestras luchas.

El nefasto papel de la seudo izquierda

Llamar a un golpe de Estado que promueve una invasión militar como injerencismo o intervencionismo es embellecer la situación, esto es criminal. Los oportunistas de todo tipo, acostumbran a no comprometerse o no tomar partido, no precisan las cosas, prefieren confundir, desviar, opacar la tentativa criminal del golpe cocinado por el Departamento de Estado norteamericano, le llaman populares a las movilizaciones dirigidas por fascistas pagos. Una movilización no solo depende de sus integrantes sino de su dirección y su objetivo real.

Acostumbrados a chupar de todas las situaciones, su fin es continuar colándose con quien   consideran el mejor postor, en este caso la derecha proimperialista y retrógrada, compartiendo escenarios, participando de sus movilizaciones o actos, acompañando a la vetusta burocracia sindical o a las nuevas organizaciones políticas de corte fascistoide, compartiendo banderas.  Son unos liquidadores que sabotean la orientación revolucionaria.

Pedir un referendo popular, elecciones libres, con organismos consensuados o acordados entre los golpistas y los que tienen al país arruinado, es una burla para los trabajadores, además es ingenuo pensar que estos dos bandos permitan una elección a gusto de la izquierda. La única posibilidad de una elección libre, es primero que todo, con cárcel para los golpistas.

Esta “izquierda” apoltronada siempre se cobijó bajo la sombra de la inmensa renta petrolera, que cubría o daba para casi todo, recogió de sus migajas, cuando no se pudo arrimar más o aprovechar de su sombra y le toca tomar una decisión concreta en la lucha de clases, mira para otro lado, lo que es funcional al bando golpista burgués.

Hablan en nombre de la democracia. ¿Cuál democracia? ¿La de los adecos y los copeyanos? O peor aún ¿La de sus herederos los grupos fascistas o la del PSUV? ¿O una mezcla de ambas? Esos son los elementos que existen, con sus leyes, constituciones, reglamentos, tribunales, jueces, policía y la GNB.

Es ridículo acudir al pueblo y pedir que ellos decidan, en nombre de una democracia real inexistente, cuando un golpe dirigido por el Departamento de Estado del gobierno Yanqui divide al país, promoviendo una guerra fratricida.

Un caso concreto es la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela, una respuesta organizativa nacida recientemente de las luchas legítimas de trabajadores de empresas e instituciones del Estado, sobre todo del sector salud y educación, quienes han revivido gremios tradicionales cuyos dirigentes pertenecen a la vieja burocracia sindical adeca copeyana, parte de la llamada izquierda comparte esta coordinación sin denunciar, ni luchar por desnudar y derrotar esa componenda de esos viejos burócratas ligados con los partidos políticos de la ultraderecha golpista y proimperialista.

Qué tipo de gobierno proponemos

La única posibilidad, para sacar de la situación de ruina total a la economía del país, tiene que ser a través de un gobierno de venezolanos no subordinados a intereses foráneos
.
Debemos luchar en la calle contra los problemas reales del país aprovechando las libertades democráticas posibles, y no enredar o tapar dichos problemas. Sabemos que la democracia que existe es de clases, sin embargo, peligra en estos momentos de golpe por una posible guerra intestina con ayuda de la derecha tradicional y una invasión militar.

La salida política a la crisis tiene que ir acompañada con propuestas económicas para reactivar la producción en todos los sectores estratégicos esenciales y opuesta a las que realiza el gobierno actual y a las proyectadas en el “plan país” del autoproclamado gobierno paralelo progringo, ambas van en contra de los trabajadores.

La planificación y su orientación para el desarrollo de la economía tiene que ser sustentada en:

1) Nacionalización y unificación de la banca. 2)Nacionalización del comercio exterior. 3)Nacionalización total de las empresas estratégicas sobre todo PDVSA, todas, incluidos los puntos 1 y 2, bajo control de los trabajadores elegidos en asambleas, con entrega de cuentas y revocables en todo momento, este control obrero debe tener acceso a los libros sobre la producción y sobre la administración. 4)El no pago de la deuda externa. 5)Salario mínimo vital de acuerdo a la canasta básica familiar, escala móvil de salarios y la contratación colectiva. Toda acción presupuestaria tiene que estar bajo este marco o conjunto de medidas macroeconómicas.

Tras 100 años de vivir parasitariamente de la renta petrolera, la crisis capitalista mundial hizo lo propio en Venezuela y fundió la economía, como consecuencia padecemos una quiebra histórica. Ahora bien, para salir de esta situación, estamos obligados a refundar al país, sentar nuevas bases para gobernar, por lo tanto, es imperativo revocar a los constituyentistas y forjar una Nueva Asamblea Constituyente Autónoma, Soberana y Plenipotenciaria, en lo absoluto parecida a las anteriores, por encima de todos los poderes, en particular el ejecutivo. 

Los delegados electos deben ocuparse a tiempo completo a esta asamblea, deben tener un salario igual al promedio de un trabajador calificado, así se garantiza que no es un privilegiado por el cargo. Todo aumento de salario debe ser para todos los trabajadores

No a la conciliación de clases

El gobierno por ahora llama a dialogar hasta con los golpistas, pretende mediante la conciliación o ahora llamado diálogo, entre mercaderes, negociar los recursos del país, y el principal son sus trabajadores, convertir a toda Venezuela en un “commoditie”. Eso es lo que buscan y eso es lo que tenemos que combatir.

Con elecciones, con asamblea nacional, con constitución o sin ellas, la única forma de romper los lazos con el imperialismo y su dominación es a través de la implementación de las propuestas mencionadas anteriormente. Esa es la base para producir buscando el desarrollo armónico e integral del país para satisfacer las necesidades de los trabajadores de la ciudad, del campo y de las comunas.

El eje central de la Plataforma Revolucionaria de Lucha Aragua, como izquierda auténtica, tiene como objetivo concreto el Socialismo, a pesar de la apropiación fraudulenta de ese término por parte del gobierno. Para lograr una vía hacia la liberación de la economía, superar los obstáculos y el despegue real del país, la única forma de ser soberanos, es haciéndonos dueños de los medios de producción y estableciendo un gobierno de los trabajadores.


lunes, 11 de febrero de 2019

La gran lección de Venezuela: no hay término medio.


La gran lección de Venezuela: no hay  término medio.

Este artículo es el editorial publicado en el número 113 del febrero 2019 del periódico Gerçek, órgano central del DIP (Partido Revolucionario de los Trabajadores de Turquía).



En Venezuela, el imperialismo estadounidense está tratando de derrocar a Maduro con un golpe de estado. Estados Unidos no solo dirige a su marioneta Guaidó detrás de la escena, sino que amenaza abiertamente a Venezuela con una agresión militar. El objetivo no es solo sobre Venezuela, sino doblegar en  América Latina, toda resistencia al imperialismo. La amenaza americana previene a Cuba y a algunos otros países. La característica común de estos países es que son una espina para el imperialismo en América Latina, que los considera su patio trasero. Las flores artificiales del patio trasero de los Estados Unidos son los líderes reaccionarios y colaboracionistas de Colombia, Argentina, Perú y Paraguay y sobre todo Bolsonaro en Brasil que representa una tendencia fascista.



Es de importancia capital comprender claramente lo que está ocurriendo en Venezuela. El títere Guaidó trata de convertirse en una fuente legítima por provenir del hecho de que él es el presidente de la Asamblea Nacional electa mediante el sufragio universal general. Sin embargo, se deslegitimó así mismo como también la AN, confiándose al imperialismo estadounidense y llamando al ejército venezolano para realizar un golpe apoyado por los EEUU. Hoy, Estados Unidos defiende a la marioneta Guaidó en nombre de la democracia, mientras, por muchos años han apoyado a sangrientos dictadores. Finalmente, defienden en el reino de Arabia Saudita al príncipe asesino, demostrando al hacerlo, que el sufragio universal no le importa en lo absoluto. La situación no cambia hoy en día.


Ayer Guaidó fue electo como miembro del parlamento. Hoy, es un golpista  que no representa al pueblo venezolano para nada. Guaidó es el príncipe Selman de Trump en las Américas. La situación es tan clara: ¡No hay camino intermedio entre Maduro y Guaidó en Venezuela! ¡No hay un camino intermedio entre la Asamblea Nacional y la Asamblea Nacional Constituyente!. La primera ha sido elegida por el sufragio general y la última por la participación  de representantes de los sectores sociales, además del sufragio universal  La Asamblea Nacional es golpista. La Asamblea Nacional Constituyente sigue siendo la única institución donde la voluntad del pueblo, más mal que bien, se manifiesta. El presidente legítimo de Venezuela es Maduro, aunque no es posible que le demos apoyo político de ninguna manera. ¡Somos incondicionales con Venezuela contra el imperialismo y sus títeres! Guaidó se vendió al imperialismo y ahora está colaborando con Trump para vender su país. Los que buscan un camino intermedio, tarde o temprano, caerán en el mismo frente con los lacayos conscientes del imperialismo.


Hoy, la situación económica de Venezuela es grave. Su pueblo está en la miseria. Pero no es como dice la máquina de propaganda imperialista, porque Maduro es un socialista. Por el contrario, el problema es que al igual que Chávez, Maduro no es un socialista. El petróleo se nacionalizó, pero los monopolios imperialistas como el norteamericano Chevron, los europeos Total y Statoil continúan sus actividades de acuerdo con el gobierno. Dos tercios de la economía del país están en manos del sector privado. La economía de mercado no ha perdido su posición dominante. La organización independiente de la clase obrera y la creación de órganos de poder político se impidieron y el país continuó siendo gobernado por una estructura política parlamentaria burguesa. La economía, ahora bombardeada por el imperialismo mediante las sanciones, se ve arrastrada hacia el colapso por sabotaje del sector privado interno. El parlamento burgués se ha convertido en sede de un golpe de estado. Esto se debe a que Chávez y Maduro, porque no eran socialistas, buscaron un camino intermedio entre el socialismo y el capitalismo, sus medidas nunca fueron hasta el final, llevado al país y sus movimientos políticos al abismo.


Hay innumerables lecciones para nosotros en Venezuela. Una vez más es fútil esperar democracia, libertad y derechos humanos por parte del imperialismo, estas son frases vacías. La Unión Europea, que nos ha prometido traer democracia, civilización y derechos humanos durante medio siglo, inmediatamente se puso del lado del golpe de Estado en Venezuela. El imperialismo europeo apoyó la dictadura proveniente del golpe del 12 de septiembre de  1980 en Turquía. Ese golpe aplastó a la clase obrera y debido a eso la Unión Europea  le ató una cadena al cuello a Turquía  a través de una Unión Aduanera. ¡Ni los EE.UU. ni la UE! ¡No hay término medio en relación con el imperialismo! La libertad se gana al derrotar al imperialismo. Turquía debe salir inmediatamente de la OTAN, todas las bases extranjeras deben estar cerradas, especialmente Incirlik.


En cualquier momento, Turquía vas a entrar en una importante crisis económica como la de Venezuela hoy. Y no podemos llegar a un acuerdo con el orden del capital que creó esta crisis. ¡También en la economía no hay un término medio entre la clase obrera y la burguesía! Todos los bancos deben ser nacionalizados y un solo banco estatal debe entrar al servicio de un plan económico en beneficio de los trabajadores. Todas las empresas industriales claves y todas las empresas privatizadas anteriormente, todas las instituciones educativas y de salud deben nacionalizarse bajo la supervisión de los trabajadores. Finalmente, el comercio exterior y el control de cambio de las divisas deben ser tomados en el control estatal.


Lo más importante es que el parlamento, elegido por los votos y tiene, entre otros jefes, terratenientes y usureros encadenados al despotismo de Erdog’an y del AKP, no puede resolver los problemas de los trabajadores. Por  pan y  libertad, refundaremos a Turquía con una Asamblea Constituyente sin cadenas, formada por los representantes del pueblo elegidos sin prohibiciones ni límites electorales. Una de dos: ¡destrucción bajo las manos del imperialismo y del despotismo o la liberación con el gobierno de los trabajadores!  ¡No hay el término medio, ni en Venezuela ni en Turquía! ¡No hay término medio en este planeta, dividido por irreconciliables antagonismos de clase,   donde la mayoría trabajadora está dominada por un puñado de explotadores chupa sangre!

sábado, 2 de febrero de 2019

Derrotemos el Golpe de Trump-Pompeo y su títere Guaidó


Derrotemos el Golpe de Trump-Pompeo y su títere Guaidó

Venezuela no se negocia



Evitemos que se llegue a una sangrienta guerra civil

El origen del golpe, en proceso, fue planeado por el departamento de Estado norteamericano junto a la extrema derecha de la oposición al gobierno. La oposición de derecha pretende justificar un posible baño de sangre culpando a Maduro y su empeño en mantenerse al mando del gobierno. Sin embargo, Maduro es tan presidente legítimo, como lo son Macri, Duque o Bolsonaro y nada fundamenta sacarlos mediante una matanza, mucho menos con intervención extranjera.

El colosal desprestigio de Maduro y su equipo se debe a su responsabilidad de llevar al país a la ruina, lo cual no admiten y por el contrario, ante su debilidad, se mantiene compartiendo el poder y  beneficiando cada vez más a las cúpulas o altos mandos de los militares, pero la oposición de derecha al no ser capaz de responder al descontento mayoritariamente del país, se presta para alcanzar el poder presentándose como  socios menores del mayor poder en el mundo, el más atroz, el más asesino, el gobierno de los EEUU quienes para una invasión directa o intervención con mercenarios y estúpidos gobiernos aliados, un carajo les importa un baño de sangre en Venezuela,  solo los frena, hasta cierto punto, las consecuencias dentro de su país por  sus posibles bajas.

Es iluso pensar que el gobierno de Trump que apoya al príncipe heredero de Arabia de los Saudi, quien mando a asesinar y luego disolver el cuerpo del periodista árabe Yamal Jashogyi de su embajada de Estambul en Turquía y rechaza a la emigración latina, pueda venir en nombre de la democracia o con ayuda humanitaria   

El desespero de una parte de los venezolanos por el desastre causado por los que han conducido al país, les da pie a creer que la oposición, ahora sí, va a recuperar a Venezuela de la estruendosa crisis que padece.

Siempre, ha habido una guerra económica en contra de los trabajadores por parte de los patronos privados, extranjeros y criollos, en la cual todos los gobiernos han sido sus cómplices, antes y después de 1999, hoy Maduro no es la excepción.

Los militares siempre han ejercido su papel como garantes de sus gobiernos, su función es hacer cumplir el orden, en especial sobre los trabajadores, adicionalmente en el actual gobierno se han enriquecido mediante la corrupción.

Rusia y China pueden aprovecharse de nuestra situación y favorecer limitadamente a Venezuela, de acuerdo a sus intereses, pero no se van a inmolar por nosotros. Ellos defienden sus intereses y pueden enfrentarse a EEUU, pero no por Venezuela.

La carta sobre la mesa para salvar el país la tienen los trabajadores

La clave para salvar la economía no la tienen los gringos, tampoco la tienen los militares, los cuales se aprovechan de la bancarrota económica para hacer fortuna. La clave para recuperar el país, la tienen los trabajadores, con el control de todas las fábricas, esta es la única garantía para ponerlas a producir, reactivando la economía en beneficio de Venezuela.

Nuestras respuestas hoy son decisivas para no seguir sobreviviendo, muriendo por falta de todo o emigrando y por otro lado evitar que se desate una guerra con intervención extranjera asesina por parte de ejército norteamericano y el apoyo de los gobiernos lacayos de Duque y Bolsonaro.

Todo esto se remite a los siguientes dilemas

¿Se necesita importar? Sí, ¿pero qué?  

¿Se necesita invertir o disponer de los recursos? Sí, ¿cuáles son?

¿Se necesita hacer un plan económico para producir? Sí, ¿quién lo realiza?

¿Necesitamos un salario, los que producimos la riqueza del país, los trabajadores? Sí, ¿cuál debe ser?

Hasta ahora, y en esta soberbia crisis peor aún, no se importa lo necesario e indispensable, sino lo que enriquece al importador y su encubridor, los capitales salen de los dineros del Estado o del que se deposita en la banca. El gobierno y la banca deciden a quienes favorecen para comerciar y especular. Los resultados son la falta de producción y la falta de asistencia para todos los servicios a la comunidad, lo crítico y empeorando son los servicios de gas doméstico, el transporte y los hospitales.

A pesar de los inmensos recursos del país, nuestra única salida es que el comercio exterior (la importación) deba ser nacionalizado, del mismo modo que una banca única nacionalizada, ambas para determinar las prioridades de país y con base a eso, importar e invertir para producir. Esto solo puede ser realizado con el control de los trabajadores de esas áreas, elegidos en asambleas democráticas, con entrega de cuentas de la gestión y en todo momento ser revocables por quienes los eligieron, asimismo todas las empresas estratégicas del país en especial la petrolera, el pago de la deuda debe ser suspendido y el dinero disponible usado en beneficio del país. Los trabajadores deben tener un salario que cubra la canasta básica familiar.

Abajo los acuerdos secretos, para el pueblo no debe haber secretos

El diálogo o la negociación secreta entre los dos bandos, gobierno y oposición de derecha, es para intentar levantar una economía quebrada por ellos mismos, que desmanteló al país, a partir de dilapidar –ambos, reiteramos– los extraordinarios ingresos petroleros, y no será a partir de reconocer el valor de la fuerza de trabajo sino a costa de esta.  Todos los presupuestos, planes o propuestas son semejantes, solo se diferencia en ritmo y de administración, precios altos, inversión extranjera, más endeudamiento, pagos de deudas, más importación, libre control de cambio, ninguna favorece a los trabajadores ni a la producción vital para el país.

La paz que anhelan el gobierno y los patronos privados, es con los trabajadores para que no protesten por salarios y con las comunidades para que no reclamen por falta de servicios.

El diálogo que habrá que imponerse será sobre los salarios y la contratación colectiva y no para negociarlos sino para restituirlos.

El embargo a los ingresos por la venta de petróleo

Es de vida o muerte para el país, la defensa de la industria petrolera desde la perforación hasta su refinación y solo la pueden hacer los trabajadores y su milicia armada, por sus conocimientos y su experiencia, tomando la industria para ponerla a producir y defenderla, sin burócratas ni militares. Es la única perspectiva de éxito.

No a los diálogos secretos. Restitución de los salarios y la contratación colectiva.

No al pago de la fraudulenta deuda externa y confiscación del capital de los corruptos.

Nacionalización bajo control de sus trabajadores y técnicos de todas las empresas principales de la economía, sin burócratas ni militares.

Nacionalización del comercio exterior y de la banca, por una banca única para disponer de esos recursos para las necesidades urgentes del pueblo y del país

Un salario mínimo vital igual la canasta básica familiar y escala móvil de acuerdo a la inflación.

No a criminalización de la protesta obrera y popular.

Oswaldo Rámirez

jueves, 3 de noviembre de 2016

Venezuela marcha a un desenlace


Venezuela marcha a un desenlace

El arco “dialoguista” que participa de la mediación se extiende desde los “hijos de Chávez” hasta los funcionarios de Barack Obama. Las negociaciones en curso están dictadas por el temor a la creciente posibilidad de un estallido de consecuencias impredecibles. De este modo se explica una suerte de “tregua” que acaba de darse a conocer entre el chavismo y la oposición. Luego de que tanto el gobierno como la MUD (oposición derechista) tuvieran respectivas reuniones con Thomas Shannon (Departamento de Estado norteamericano), sobrevinieron los "gestos". El gobierno de Maduro liberó cinco presos políticos y, en contraparte, la coalición derechista decidió postergar la movilización hacia el palacio presidencial prevista para el 3, "a pedido del Vaticano".

Límites

Esta distensión no pasa de ser, sin embargo, un episodio efímero, porque la mediación llega tardíamente. Reconociendo este escenario extremo de confrontación, el arzobispo de Caracas había declarado antes de la suspensión que “ir a Miraflores el jueves no conviene” (El Nacional, 31/10). La jornada del 3 había sido presentada por numerosos comentaristas como la de un choque callejero decisivo, que podría incluso precipitar una intervención militar. Istúriz, el vicepresidente, había anticipado que recibiría la marcha “con caballos de hierro” (bandas parapoliciales), evidenciando que la pretensión de valerse de él como carta “moderada” para una transición consensuada entre oficialismo y oposición quedó en la nada. La suspensión de la marcha no cancela administrativamente el polvorín que hay detrás; la derecha emplazó públicamente al gobierno a resolver sus demandas el próximo 11. "Si no hay resultados tangibles en las próximas horas, esto no va para ningún lado" declaró Capriles.

Las fuerzas que intervienen en el arbitraje manifiestan severas debilidades para encauzar la situación. El imperialismo, que promueve la mediación, ha cosechado por esta orientación varios reveses en América Latina: entre ellos, la derrota del “sí” en Colombia y el inmovilismo tras los rimbombantes anuncios sobre Cuba. La Casa Blanca atraviesa numerosos frentes de conflicto en Siria y Medio Oriente, y transita la recta final de unas elecciones explosivas y con final incierto. El Vaticano, de su lado, acompañó al imperialismo en casi todas estas empresas. Maduro y su camarilla, por su parte, se encuentran en el máximo aislamiento posible; la oposición, a su turno, afronta la mediación profundamente dividida. Más de 10 partidos de la MUD rechazaron la participación en ella, y destacaron que carecía de sentido sin cambios radicales y efectivos inmediatos –por ejemplo, liberación de sus presos. La fractura alimenta el escepticismo de un sector del imperialismo respecto de la viabilidad de esta experiencia (“El gobierno de Venezuela comienza diálogo con una oposición dividida”, The Wall Street Journal, 31/10) El único “acuerdo” es que las masas paguen los costos de la crisis, lo cual ya está en marcha.

Todo parece indicar que marchamos a un desenlace, que se dirimirá en las calles y no en el marco de un acuerdo palaciego; están en gestación salidas de fuerza. El revocatorio o el adelantamiento electoral son, bajo una pantalla institucional, golpes de estado. La respuesta del chavismo es promover un “autogolpe”, lo cual apunta a consagrar un régimen de facto. Ambos bandos procuran atraer el respaldo de las fuerzas armadas, acrecentando su rol de árbitros en la situación política

Es importante destacar que la hoja de ruta surgida del primer encuentro plantea objetivamente el problema del cambio de régimen. Así, se han constituido “cuatro mesas”, que serán dirigidas por el enviado del Papa, el titular de UNASUR Samper, y los ex presidentes Fernández, Torrijos y Rodríguez Zapatero. Entre ellas, se destacan los temas “cronograma e institucionalidad electoral”. Por tanto, la mediación incluye en su agenda el relevo del gobierno.

Por una intervención independiente de la clase obrera

Venezuela atraviesa una crisis de poder: ha caducado la forma previa de gobernar, y en medio de enormes desequilibrios y luchas se dirime la nueva. La clase obrera, sin embargo, está ausente como tal. La responsabilidad de la izquierda, que se anuló como factor independiente, oscilando entre el seguidismo al chavismo, primero, y a la derecha, después, es inocultable. La falta de preparación para superar la declinación de la principal expresión de nacionalismo burgués latinoamericano en la última década debe ser revertida partiendo, en primer lugar, de una intensa agitación política. Más allá de las consignas elementales antiajuste, debe plantear el reclamo de una asamblea constituyente y soberana, para reorganizar el país sobre nuevas bases sociales, y la convocatoria a un congreso obrero, que parta del enorme activismo existente en el país, y delibere para contraponer un plan político y económico de los trabajadores a las variantes patronales en disputa.

Ale Lipco


jueves, 26 de mayo de 2016

Venezuela: golpes, autogolpes y el temor a la rebelión popular


Venezuela: golpes, autogolpes y el temor a la rebelión popular

La declaración por parte de Maduro del “estado de excepción” el pasado 13 de mayo implicó un nuevo salto en la característica golpista que adquirió el régimen chavista. Mediante esta medida se amplía la capacidad del Ejecutivo para cercenar libertades democráticas, reprimir manifestaciones y emitir deuda. Este “pasaje del bonapartismo plebiscitario al bonapartismo de facto” (http://opcion-obrera.blogspot.com/2016/05/venezuela-de-regimen-plebiscitario.html) se desarrolla como experiencia declinante –lo contrario a una afirmación de poder. La camarilla “madurista” se aferra a la conducción del Estado en medio de un impasse extraordinario, pues carece de un programa para afrontar el deterioro monumental de la vida social venezolana. El nacionalismo rentista se derrumba confesando que no tenía alternativa prevista para la declinación de los precios de las materias primas –una negación de cualquier tipo de desarrollo genuinamente autónomo.

En este marco de sistemática degradación, la declarada negativa de Maduro y compañía respecto a la realización del referendo revocatorio, para el cual la oposición asegura haber reunido diez veces más que las firmas necesarias, atiza el fuego del golpismo y el autogolpismo.

“Evitar un caracazo”

A la derecha proimperialista, naturalmente, le importa un bledo “la democracia”; quiere sacarse de encima a Maduro a como dé lugar, pero teme más que a la peste un desenlace que se vaya de control. Idéntico recelo tienen los propios Estados Unidos y el Vaticano, que intentan contener estas contradicciones, comprometidos como están en un delicado reordenamiento general de América, desde Cuba y Colombia hasta los buitres que sobrevuelan Buenos Aires. Las “preocupaciones” sobre una salida militar a la crisis que dejan trascender funcionarios norteamericanos buscan reforzar la extorsión a Maduro para que abandone el poder y dé paso a una “transición ordenada”; sentido similar tuvo la carta del Papa, y la visita de Rodríguez Zapatero –un lobbista de la banca española. El propio Macri viró, y se suma al “equipo” de la “transición ordenada”, tras instar a Malcorra a moderar sus dichos respecto a la “Carta Democrática” de la OEA, y postular, él mismo, “la necesidad del diálogo” (La Nación, 21/5). Existe la preocupación que el desmadre derive en una situación revolucionaria. Quien más claro expresa la cuestión es Capriles: “hay que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que no haya una reedición del Caracazo de 1989. Lo que puede darse en Venezuela son muchos estallidos que generen una situación que se nos escape de las manos” (El País, 20/5).

El arbitraje de las Fuerzas Armadas

En Venezuela, las Fuerzas Armadas aparecen como un actor ineludible de la crisis, lo cual ilustra otro límite insalvable de la experiencia nacionalista.

La división en sus filas es señalada por oficialistas y opositores; Heinz Dieterich, un destacado chavista que aboga por una “retirada táctica”, señaló hace varias semanas que “la fracción del general madurista Padrino López reafirma la política de ‘ni un paso atrás’ de Stalingrado, [mientras] el grupo del general chavista Rodríguez Torres aboga por la política de la retirada táctica: una solución política negociada con las fuerzas del 6-D” (se refiere al bloque que derrotó a Maduro en las últimas elecciones). Cualquiera sea la variante que se abra paso, lo que está claro es que no hay “poder popular” si el destino de semejante crisis reposa en las manos de una camarilla corrompida o de fracciones de un ejército estatal organizado de arriba para abajo.

Por una intervención independiente de la clase obrera

No nos privamos de insistir: rechazamos que el hundimiento de las experiencias nacionalistas configuren una derrota de las masas –eso dependerá de la lucha de clases, y de la calidad de la intervención de la izquierda revolucionaria para emerger como alternativa política frente a la crisis. La clase obrera debe emerger como factor independiente en la escena política venezolana. La situación excepcional que el país atraviesa pone al rojo vivo la necesidad de la convocatoria de un congreso de trabajadores para discutir una salida obrera a la crisis y reclamar una asamblea constituyente libre y soberana, que sea convocada por un gobierno de trabajadores.

Alejandro Lipco

jueves, 17 de septiembre de 2015

La condena de Leopoldo López


La condena de Leopoldo López

El dirigente opositor Leopoldo López, condenado a casi catorce años de cárcel en la prisión militar de Ramo Verde, fue uno de los protagonistas del intento de golpe de Estado de 2002 y del sabotaje contra PDVSA de 2002/2003. Por estos hechos, sin embargo, fue amnistiado junto a otros golpistas en 2007 por Hugo Chávez. La condena que acaba de imponerle la Justicia de Venezuela obedece a una presunta "instigación pública y asociación para delinquir" en oportunidad de una movilización opositora de febrero de 2014, en la que tres personas murieron.

No avalamos la condena a Leopoldo López. El proceso judicial ha sido severamente cuestionado por vulnerar el derecho de defensa del acusado. Entre las irregularidades denunciadas figura que las audiencias del juicio fueron hechas en privado a pesar de que la ley indica que deben ser públicas. A López no se le habría permitido presentar testigos ni material documental. Lo más grave, sin embargo, es que la Fiscalía no presentó pruebas que acrediten los cargos contra López. La condena descansa simplemente en una interpretación de sus dichos, los que supuestamente habrían habilitado las barricadas opositoras y los choques que se cobraron la vida de más de cuarenta personas. En tanto no se apega a derecho, la condena no puede ser avalada porque refuerza las tendencias a gobernar por medio de un estado de excepción. Al mismo tiempo, constituiría un cheque en blanco a un régimen que ha encarcelado trabajadores, y en donde el ejército y los cuerpos represivos cobran un papel cada día más relevante en función del derrumbe económico y social, y de la necesidad de un nuevo ajuste.

No es cierto, como dice Maduro, que de este modo se esté "vacunando" a la nación contra un pinochetista. La condena, como la militarización de la frontera y la deportación de miles de colombianos, forma parte de un operativo de polarización política en el cuadro del proceso electoral de diciembre.

¿Boomerang?

El operativo del chavismo, sin embargo, puede transformarse en un boomerang. En lugar de dividir el campo opositor, podría cohesionarlo. En vez de empujar a un ala de la oposición a acciones putschistas, podría elevar a un personaje de lo más rancio de la derecha a la categoría de prócer de la democracia. Para el 19, la oposición prepara una movilización unitaria. López, a su vez, ha tenido la astucia de llamar a sus seguidores a concentrarse en las elecciones del 6 de diciembre. Un triunfo opositor en estos comicios legislativos allanaría el camino para un referéndum revocatorio posterior.

La delicada situación de Venezuela forma parte de la mesa de negociaciones entre Castro y Obama. Estos no quieren que la situación termine de descontrolarse, entre otros motivos, porque Maduro copatrocina el proceso de paz con las FARC, que es torpedeado intensamente a ambos lados de la frontera por los Uribe y los López. Por esto mismo, Washington protestó contra la condena, pero ha decidido no detener las negociaciones con Caracas para un restablecimiento de las relaciones.

La clase obrera venezolana necesita desarrollar una alternativa propia ante la acelerada descomposición del régimen político y económico.

Gustavo Montenegro