Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



Comunícate con nosotros por los siguientes buzones de correo:

info@opcionobrera.org
opcionobrera@yahoo.com
opcionobrera@hotmail.com





Mostrando entradas con la etiqueta Lenin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lenin. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de febrero de 2024

Sobre los Trotskistas

 Sobre los Trotskistas

Comentarios a un artículo de Sungur Savran, en la página  “gerçekgazetesi1.net” del DIP(1) de Turquía


El artículo de Sungur Savran, “Escritos sobre Lenin: Trotsky y los “trotskistas” frente a Lenin”(2) es necesario y justo en su objetivo, sin quitar un ápice al contenido del artículo, el cual lo suscribimos, también debemos comentar elementos que preferimos decirle sobre la forma, en el cual diferimos.

Referirse al “movimiento trotskista” asoma varios asuntos confusos, primero como movimiento ya esto oscurece la expresión, como doctrina, organización, inclusive como referencia, ahora bien referirse a quienes se declaran trotskistas o asumen serlo, arropa mucha gente, algunos pueden serlo y muchos no son, porque simplemente titularse no acredita que lo son, y ahora ¿quiénes lo son?, y ¿qué es esto?, para hacer un símil, todo los que se titulan marxistas, no lo son y de paso, el marxismo con el predicado revolucionario, implica o sugiere que  hay marxistas no revolucionarios, en fin, es un contrasentido esbozar estos dos términos juntos. Pues bien, para no alargar innecesariamente el motivo de esta respuesta, los trotskistas son la continuación del marxismo, que particulariza una época que se marca por unas situaciones no previstas hasta el momento del triunfo de la revolución dirigida por Lenin y los bolcheviques, de la toma del poder por los trabajadores. Las condiciones posteriores determinaron la degeneración de la revolución, su retroceso y la respuesta dentro de la línea, o continuidad desde Marx y Engels, pasando por Lenin, hasta 1922-23, lo dan los trotskistas, no solo dentro de las fronteras de la Unión Soviética, con el añadido, más tarde, de la teoría y su praxis correspondiente a través de las tesis de la revolución permanente y el programa de transición con la creación de la IV Internacional, el partido de la revolución mundial, hoy todavía por consolidarse, pero que, sin embargo, mantiene su vigencia. Si bien los documentos de los 4 primeros congresos de la III Internacional dirigidos por Lenin, todavía son actuales, y los 3 últimos congresos llevaron a las peores derrotas del proletariado en el mundo, tras su disolución, queda en la perspectiva la continuidad de la organización internacional, no como una respuesta a quienes condujeron a la URSS a su debacle, el stalinismo, sino más allá, a los trotskistas de pacotilla, a los nacionalistas, en fin, al imperialismo en su fase de declinación.

Ahora bien, el marxismo como bien lo expresa Sungur en su artículo “la Era del Egoísmo”(3) -y por lo tanto el trotskismo (para los trotskistas auténticos)- está hoy ligeramente en alza, respecto a pudiéramos decir su decaimiento en los años sesenta del siglo pasado, mediante el estalinismo y la falta de respuesta consciente al proceso de ascenso y lucha de masas, que partió del triunfo de la revolución cubana, dentro del contexto mundial y más tarde de la derrota del imperialismo en Vietnam. Los llamados trotskistas, que no lo son, se delatan respecto su programa y sus manifiestos porque evaden la lucha, tras un programa, por la Dictadura Proletaria cómo única vía para avanzar hacia el socialismo. Quizás no está demás decir, que el título de trotskismo hoy, nos diferencia como marxistas de los que no lo son, al mostrar el activo de Trotsky hoy, como defensa de la continuidad de la lucha que inició Marx y Engels hace poco menos de 200 años y que Lenin continuó y demostró su autenticidad. Para los trotskistas ha sido muy caro el término, luego del desarrollo de la revolución mundial en cuanto a persecución y asesinatos, tras “la media noche en el siglo”, parodiando a Víctor Serge.

 

Algo más, en la estupenda actividad “on line” de la conmemoración de “El legado de Lenin, 100 años después”, fueron partícipes organizaciones y personas que nos reclamamos del trotskismo, cómo también algunas que provienen del stalinismo, no sabemos en cual proporción y que expresan respecto del trotskismo, además aprovechamos para resaltar el magnífico artículo de Sungur, “El legado de Lenin, denegado”(4), lo cual es totalmente pertinente, y apuntamos que nuestro artículo “Sobre Lenin, la conferencia de Génova y el tratado de Rapallo”(5) encaja en ese contexto, si bien partimos cronológicamente no desde 1914, sino después de 1918 con la visión de Lenin en defensa de la revolución mundial, al cual añadimos que una de las consecuencias de no trascender “el problema de las naciones” se expresa en la actitud de ¿marxistas? en pretender construir partidos nacionales y no secciones nacionales o regionales del partido de la revolución mundial, totalmente contrapuesta a la visión holística del imperialismo, los cuales si ven los “problemas nacionales” desde la ONU y desde allí se respaldan con la OTAN y con el ejercito israelí.

 

José Capitán

Opción Obrera

Venezuela

 

1 Partido Revolucionario de los Trabajadores (Turquía)

2 https://opcion-obrera.blogspot.com/2024/02/los-escritos-de-lenin-trotsky-y-los.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2023/03/la-era-del-egoismo-parte-iii.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2023/03/la-era-del-egoismo-parte-ii.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2023/03/la-era-del-egoismo.html

https://opcion-obrera.blogspot.com/2024/02/el-legado-de-lenin-menospreciado.html

5  https://opcion-obrera.blogspot.com/2024/01/sobre-lenin-la-conferencia-de-genova-y.html

miércoles, 14 de febrero de 2024

El legado de Lenin menospreciado

 El legado de Lenin menospreciado

Sungur Savran

29 enero 2024




Hoy, 21 de enero de 2024, en el centenario de su muerte, junto con camaradas de una amplia geografía desde América Latina hasta Australia, desde Escandinavia hasta Sudáfrica, para discutir su legado, porque nos interesa más el futuro que el pasado o, mejor dicho, nos interesa este pasado en la medida en que nos enseña sobre el futuro. Por eso el legado de Lenin significa tanto para nosotros y deseamos discutirlo.

Pero el legado de Lenin o no ha sido comprendido, ha sido negado deliberadamente o ha sido rechazado silenciosamente. Con esto no nos referimos a la contribución de Lenin al programa marxista, al concepto de estrategia, a los métodos organizativos, especialmente al partido revolucionario y a la teoría. Éstas son conocidas y discutidas, sean verdaderas o falsas. Lo que queremos decir es otra cosa. La práctica revolucionaria de Lenin desde el comienzo de la Guerra Mundial, es decir, durante la última década de su vida (1914-1924), permitió el surgimiento de una visión programática y estratégica completamente original para hacer avanzar la revolución mundial. Es a esta visión estratégica a la que nos referimos cuando hablamos del legado que ha sido ignorado o negado durante los últimos cien años.

En nuestra conversación de hoy, nos centraremos en un único tema que constituye la culminación de esta visión internacionalista. Lo describiremos como el “problema de las naciones”. Esto emerge como un campo diferente de la “cuestión nacional”, como se denomina el pensamiento y la práctica de Lenin en este campo. Por qué hacemos esta distinción surgirá en esta conversación.

¿Por qué sólo nos centramos en esto? Hay varias razones para esto. En primer lugar, esta cuestión casi nunca se ha abordado adecuadamente hasta la fecha. Por supuesto, cuando decimos esto no nos referimos a la "problema nacional". Esa cuestión ha sido ampliamente discutida. El "problema de las naciones" que discutiremos en este discurso siempre ha quedado al margen, ni siquiera se ha comprendido ni notado su diferencia con el "problema nacional".

La segunda razón es ésta: ésta es el área donde Lenin pasó a primer plano como el principal portavoz de la revolución mundial contra el comunismo nacional en el siglo XX. La razón principal detrás de la experiencia de la construcción socialista del siglo XX y el colapso de los estados obreros fue que el movimiento comunista no pudo abordar el tema de la revolución mundial con métodos apropiados, el comunismo internacional fue traicionado por muchos representantes del movimiento, especialmente la burocracia soviética, esta polarización entre la revolución mundial y el internacionalismo, por un lado, y el socialismo en un solo país y el comunismo nacional, por el otro, es el problema más vital que debe superarse para el socialismo del futuro, es decir, el siglo XXI

“¿Qué hacer al respecto?” La respuesta a la pregunta se encuentra en Lenin. El legado de Lenin incluye los elementos necesarios para el socialismo del futuro, además de la concepción del partido y la Internacional, en términos de programa, estrategia y método.

En tercer lugar, lamentablemente esta cuestión no es comprendida no sólo por los representantes de mentalidad estrecha del comunismo nacional, sino también por los seguidores subjetivamente más leales de Lenin, e incluso por los mejores elementos de la tradición marxista revolucionaria. Ni el significado de la lucha de Lenin para dar a la Unión Soviética la forma que surgió como resultado de una gran lucha ni la línea política para conquistar a los pueblos "orientales", especialmente a los musulmanes del imperio zarista, ni su visión a seguir hacia la República Socialista Mundial del futuro han sido realmente apreciado al máximo hasta el día de hoy.

 “El problema de las naciones”

Entonces, ¿qué es realmente este tema que llamamos "problema de las naciones"? Este problema no tiene el mismo alcance que el “problema nacional” que se ha discutido interminablemente. Lo incluye, pero no es sólo eso. La "cuestión nacional", conocida por todos y que se ha convertido en parte integrante del programa de los bolcheviques gracias a los incansables esfuerzos de Lenin, es sólo uno de los elementos del " problema de las naciones" de la que estamos hablando.

Al comparar estos dos problemas, podemos entender la diferencia. La “cuestión nacional” se refiere esencialmente a la cuestión de qué política deberían seguir los comunistas respecto de las relaciones entre una nación opresora y la nación oprimida. A menudo se asocia con el principio del derecho de las naciones a la autodeterminación (UKKTH). Y muy comúnmente se presenta como una “cuestión democrática”, es decir, como una cuestión que no tiene conexión directa con el socialismo o el comunismo, sino que simplemente trata de una cuestión de un “derecho democrático”. En este sentido, tiene un estatus similar en el pensamiento y la práctica marxistas a, por ejemplo, los derechos políticos y civiles o el derecho a la libertad de asociación de la clase trabajadora en sindicatos y el derecho de huelga.

El “problema de las naciones” tiene un alcance mucho más amplio, su importancia no se limita a la cuestión táctica de cómo gestionar las relaciones entre naciones de manera democrática hasta que llegue la revolución socialista y resuelva la cuestión nacional. Por el contrario, después del punto de inflexión de la Primera Guerra Mundial en 1914 y de la total traición de los Kautsky y los Ebert, de los Longuets y los Plejánov, Lenin reflexiona ahora sobre el conjunto de cuestiones planteadas por la multitud de naciones del mundo como un problema. para la construcción del socialismo y una barrera que debe manejarse con atención y tacto en el camino hacia el comunismo.

Por tanto, Lenin plantea una cuestión completamente nueva en la historia del movimiento marxista. Para Marx y Engels, la liberación de Irlanda era un requisito previo para la revolución socialista en Gran Bretaña. Mientras la nación irlandesa siguiera sujeta a Inglaterra, la clase trabajadora seguiría dividida según líneas nacionales. La razón por la que Lenin permaneció persistentemente centrado en la cuestión nacional hasta 1914 fue la misma: fue porque la Rusia zarista era una "prisión de pueblos". Pero ahora, después de 1914 (las razones por las cuales, aparte de la traición mencionada anteriormente, no podemos entrar aquí), Lenin trajo un problema completamente diferente al centro de su agenda: en un mundo de naciones con intereses en conflicto, incluso hostiles, ¿cómo la dictadura del proletariado abordaría y superaría las contradicciones entre tantas naciones?

Éste es el "problema de las naciones". Este problema no es un problema de "derecho democrático", es un problema relacionado con el proceso de construcción del socialismo en la sociedad de transición que se experimentará en el camino de la sociedad capitalista a la sociedad sin clases. Además, no es una cuestión táctica que pueda resolverse de diferentes maneras en diferentes contextos nacionales. Es una cuestión estratégica que determinará el destino de todo el programa comunista.

Este es el problema que discutiremos. Dado que nuestro tiempo es limitado, discutiremos los aspectos ruso e internacional de la cuestión por separado. Esto inevitablemente esquematizará la cuestión. Porque, en realidad, la distinción interna/externa es relativa cuando se habla del "problema de las naciones". Los dos están entrelazados en Lenin. Si nuestro lector tiene esto en cuenta, será útil para comprender la cuestión de manera fundamental.

I. Programa político para resolver el “problema nacional”

El programa político que Lenin propuso para la solución de la tradicional "cuestión nacional" sigue siendo parte de su nueva visión estratégica después de 1914. Abordemos este tema primero. El programa en cuestión se puede resumir en tres títulos:

1 El derecho de las naciones a la autodeterminación: Esta es una continuación de la anterior medida democrática y táctica para unir a la clase trabajadora de cada país o región evitando que se dividan según líneas nacionales. Este derecho sirve como garantía a las naciones oprimidas de que cuando el proletariado de la antigua nación opresora llegue al poder, por ejemplo, el proletariado de los rusos después de 1917, el de los serbios después de 1944, el de los kanes después de 1949, no impondrán a las naciones oprimidas el tipo de opresión que solía ejercer la burguesía. Así, se revelará que es posible y significativo que el proletariado de las naciones opresoras y oprimidas intente construir juntos una sociedad sin clases.

2 El principio del federalismo: Lenin vivió hasta el final de su vida como un ferviente partidario del de la unidad económica al más alto nivel posible. Por eso estaba en contra del federalismo antes de la revolución. Sin embargo, habiendo experimentado el persistente chovinismo de la nación opresora incluso en las filas del proletariado y su vanguardia, rápidamente giró hacia el federalismo, insistiendo al mismo tiempo en el centralismo económico. El principio federal también estaba respaldado e integrado con el derecho a la libre determinación.

3 Igualdad real entre naciones, más allá de la igualdad formal: Lenin insistió en que la igualdad formal entre naciones opresoras y oprimidas era, en el mejor de los casos, una perspectiva pequeñoburguesa que, en última instancia, descendería al nivel de una posición burguesa, La igualdad ante la ley era un principio burgués que podía coexistir con una gigantesca desigualdad socioeconómica entre clases. Así, defendió lo que hoy se denomina “discriminación positiva” (británica) o “acción afirmativa” (EE.UU.) a favor de las naciones oprimidas.

II. Estrategia y táctica en la práctica revolucionaria.

La estrategia que Lenin siguió en su práctica dentro del país de los soviets, una estrategia que defendió frente a la resistencia de muchos círculos diferentes dentro del Partido Bolchevique, pero con el pleno apoyo de Trotsky, estaba en completa armonía con esta orientación programática.

1 El reconocimiento pacífico del derecho a la autodeterminación de cinco naciones: fue reconocida la independencia de Finlandia, los tres estados bálticos (Estonia, Lituania, Letonia) Polonia y (lo que es más controvertido).

2 Respeto extremo hacia las sensibilidades nacionales y religiosas específicas de los pueblos orientales dentro del antiguo imperio zarista: esto fue decisivo para ganárselos al régimen soviético, a pesar de que sólo un puñado de estos pueblos poseía un mínimo de proletariado en los términos de estructura de clase.

3 La fundación de la Unión Soviética sobre bases igualitarias: esto significó el establecimiento de relaciones radicalmente iguales entre naciones con una existencia sustancial, la provisión de una solución de autonomía honorable para las naciones pequeñas y la no concesión de privilegios a la nación rusa dominante. Mientras Lenin luchaba con importantes problemas de salud a lo largo de 1922, Stalin y varios administradores de ideas afines en el Comisariado de Asuntos Nacionales dirigían los gobiernos soviéticos que se estaban estableciendo en todos los rincones de la antigua Rusia zarista (Rusia, Ucrania, Bielorrusia), Armenia, Georgia, Azerbaiyán, etc. bajo un mismo techo, estaba preparando un proyecto de "autonomización". En consecuencia, todas las demás naciones debían unirse a la República Federativa Soviética Socialista de Rusia, que ya se había establecido en 1918, como repúblicas autónomas. Esto significó igualarlos con el estatus otorgado a naciones mucho más pequeñas (como Bashkordistán o Daguestán). Lenin luchó con uñas y dientes contra este proyecto y comenzó la lucha para establecer la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que todos conocemos, y ganó esta lucha. Esto aseguró el establecimiento de una igualdad total entre los principales grupos nacionales en el territorio soviético. Todavía es sólo una igualdad formal, pero es una igualdad total. Fue en este contexto que Lenin, en su lecho de enfermo, dictó a sus secretarios el artículo "La Cuestión de las nacionalidades” o de “autonomización'" contra Stalin y su cohorte. Este texto es el más poderoso en el que Lenin defiende la igualdad real contra la igualdad formal y la "discriminación positiva" entre las naciones.

4 “Korenizatsiya”: No sólo las naciones más grandes de la antigua Rusia zarista, sino incluso las naciones y nacionalidades más pequeñas obtuvieron el derecho a gestionar sus propias unidades federativas dentro de la república federal. Cada nación finalmente estaba experimentando un renacimiento nacional después de décadas, a veces incluso siglos, de servidumbre bajo el régimen zarista al movilizar a sus sociedades enteras aprendiendo y usando su propio idioma, así como la lengua franca federal, el ruso. Esta sólida base se llamaría “korenizatsiya” en ruso, un término que no se traduce fácilmente a otros idiomas. Este es un término que combina la idea de “descentralización” y “despertar nacional-cultural”.

Esta es la base sólida de la estructura nacional de la Unión Soviética, que al principio alcanzó una belleza sorprendente. Ni siquiera el nacionalismo ruso por parte de la burocracia que avivó durante décadas y las medidas que ha tomado en esta dirección han podido eliminar completamente esta estructura. Esta experiencia fue la precursora de políticas nacionales igualitarias que duraron décadas en otros países socialistas multinacionales como Yugoslavia.

III: Carácter nacional único de la URSS

El fruto de la insistente defensa de Lenin del derecho de las naciones a la secesión y de la igualdad real más allá de la igualdad formal fue que el Estado, resultado de la Revolución de Octubre, se estableció sobre la base de una estructura estatal diferente a cualquier otro Estado de la era moderna. La URSS destaca como un caso único en términos de construcción del Estado en toda la era moderna.

Quizás algunos de ustedes hayan notado que en lugar del término "construcción de una nación" utilizado en la terminología oficial estadounidense y en el lenguaje de los intelectuales, utilizamos un término como "construcción del Estado" que no se ha escuchado mucho hasta hoy. Obviamente esto es a propósito. Porque, para plantear la cuestión en su forma más desnuda, preguntémonos: en la era de los estados-nación, ¿a qué nación representa este estado para que podamos hablar de "construcción de naciones"? ¿Cuál es la respuesta a esta pregunta? Silencio. No hay ninguna nación. Por primera vez en la era moderna, nos enfrentamos a un Estado que no lleva el nombre de una nación ni siquiera hace referencia a una región geográfica. como los Estados Unidos de América. (No olvidemos, dicho sea de paso, que “Estados Unidos” se ha convertido verdaderamente en el nombre de una nación). La URSS es un estado sin nación. Entonces, si, como pensaba Lenin, la transición al socialismo debe superar y dejar atrás todas las divisiones nacionales, la URSS ya se ha planteado en términos de trascendencia, aufhebung, de las naciones, no todavía en el contenido sino en la forma.

En el polo opuesto de este Estado sin nación se encuentran unidades federadas, es decir, regiones autónomas, repúblicas autónomas y repúblicas soviéticas, que son partes de la misma estructura. Estas son las unidades que dan vida a las nacionalidades, lenguas y culturas que la Rusia zarista condenó a muerte. Durante el período de la URSS se vivieron las mejores condiciones para el resurgimiento de esas naciones y nacionalidades.

¿Esta contradicción es dialéctica en el mejor sentido de la palabra. La política de resurgimiento nacional y korenizatsiya, en el extremo opuesto del Estado federal sin nación, es de hecho exactamente la encarnación del principio de igualdad real en contraposición a la igualdad formal que defiende Lenin. Para que las naciones sean iguales no sólo formalmente sino también en términos reales, lo que se necesita, como ya hemos visto, es una “discriminación positiva”. Aquí nos enfrentamos a una situación en la que se "detiene", por así decirlo, el desarrollo de una nación, es decir, la nación opresora del pasado, mientras que a todos los demás se les dan oportunidades de llevar adelante su renacimiento y su conciencia nacional. ¿Alguien conoce una mejor manera de luchar por la igualdad real más allá de la igualdad formal?

IV. Visión estratégica para el ámbito internacional

Hasta ahora hemos establecido dos puntos principales: primero, el enfoque de Lenin sobre las relaciones entre naciones durante la dictadura del proletariado dio al tema un nuevo significado que nunca antes había sido mencionado en la discusión de la cuestión nacional entre marxistas (Parte I). En segundo lugar, esta nueva perspectiva se tradujo en aspectos muy diferentes de la práctica revolucionaria de Lenin en la construcción del joven Estado soviético (Parte II y Parte III). Ahora, para completar el cuadro, volveremos nuestra mirada a la proyección del manejo interno que hizo Lenin del "problema de las naciones" al ámbito internacional. Aunque hay otros aspectos del tema que discutir, nuestro objetivo es subrayar cuatro dimensiones esenciales.

1 Internacionalización del bolchevismo sobre la cuestión nacional a través de la Internacional Comunista: La Internacional Comunista (Comintern) se convirtió en el medio organizativo a través del cual la visión política y organizativa revolucionaria del Partido Bolchevique se transfirió paso a paso a nuevos partidos comunistas en otros países. (Hacia el final de su vida, Lenin empezó a pensar que esto había sido exagerado, pero éste no es el tema de nuestra conversación de hoy.) Desde la perspectiva de la “cuestión de las naciones”, la condición número 8, entre las 21 Condiciones para unirse a la Internacional Comunista, es de gran importancia. Varias corrientes influyentes dentro de los partidos socialdemócratas de la Segunda Internacional vieron favorablemente el colonialismo imperialista, y algunas incluso vieron el imperialismo como algo positivo porque traería "civilización" y progreso a las "tribus primitivas". En este contexto, la condición número 8 introdujo una regla estricta para los partidos comunistas de los países imperialistas: se les encomendó la obligación de luchar contra las políticas imperialistas de sus propios estados y ejércitos, no sólo con palabras sino con hechos, y mantenerse firmes con la gente de las colonias.

2 La unidad de la lucha contra el imperialismo y la revolución socialista: el reverso de las tareas de los partidos comunistas de los países imperialistas es la dirección propugnada por Lenin para los países campesinos. Basándose en las luchas revolucionarias ocurridas en Asia, especialmente en Medio Oriente y China, antes y después de la Guerra Mundial, Lenin opinaba que los países campesinos podrían recurrir directamente a la sovietización bajo la hegemonía de la dictadura del proletariado establecida en Rusia. De hecho, así fue como avanzó la revolución del siglo XX, a pesar de todo lo que pasó después la Unión Soviética.

3 Visión estratégica para la transición a la República Socialista Mundial: La visión que es mucho más importante que todas las demás políticas implementadas, pero que ha sido eclipsada hasta ahora, es la estrategia de Lenin para la transición de la dictadura del proletariado en uno o varios países a la República Socialista Mundial. Si Lenin hubiera vivido para verlo, habría denunciado como comunismo nacional el establecimiento de gobiernos socialistas sobre bases nacionales en los países donde las revoluciones, cada una de las cuales resultó en el establecimiento de estados proletarios, fueron victoriosas durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Su propia visión estratégica está incorporada correctamente en la famosa "Tesis sobre la cuestión nacional y colonial". redactado por él, revisado dos veces en la comisión correspondiente y votado casi por unanimidad, con tres abstenciones, por la asamblea general del Segundo Congreso de la Internacional Comunista en 1920. Los artículos 6, 7 y 8 de esta decisión estipulan la unificación de los nuevos estados socialistas se unirán bajo la forma transicional de una federación y trabajarán para alcanzar objetivos que eventualmente conducirán a "la creación de una economía mundial unificada de acuerdo con un plan común regulado por el proletariado de todas las naciones"

4 Los países campesinos también se sovietizan y se unen a esta federación: la unificación en una federación socialista es válida no sólo para los países con una estructura de clases capitalista altamente desarrollada, sino también para aquellos entre los países campesinos que siguen la dirección política apropiada. Lenin, por supuesto, insiste en que cada caso debe evaluarse según sus propios méritos. Pero advierte persistentemente que ninguna colonia puede establecer un estado nacional independiente y desarrollar su economía de una manera que la salve de la dominación del imperialismo. Acusa a la burguesía imperialista de "establecer estructuras estatales que dependen completamente de ella en términos económicos, financieros y militares, con el pretexto de crear países políticamente independientes". El objetivo debería ser "organizar, siempre que sea posible, a los campesinos y a todas las masas que son víctimas de la explotación en los soviets, y así establecer un vínculo lo más estrecho posible entre el proletariado comunista de Europa occidental y los movimientos campesinos revolucionarios del Este, de las colonias y los países atrasados”.

Conclusión

A la luz de todo lo dicho, podemos decir sin la menor duda que la visión estratégica propuesta por Lenin en los últimos años de su vida era completamente diferente, o más bien diametralmente opuesta, al camino seguido por las direcciones de los partidos comunistas que llegaron al poder durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Si la visión de Lenin es completamente diferente de la de los líderes posteriores, esto porque fue moldeada de principio a fin con una perspectiva internacionalista y una orientación hacia la revolución mundial.

Con base en esto, ¿qué podemos concluir sobre los liderazgos posteriores? En el contexto de este discurso, no intentaremos un análisis detallado de la vergonzosa quiebra de la experiencia de construcción socialista del siglo XX. Tampoco es nuestro propósito aquí llegar a un juicio sobre la dirección de la Unión Soviética después de Lenin y la dirección de las revoluciones socialistas posteriores. Sólo diremos una cosa: la experiencia del socialismo del siglo XX se hizo añicos después de chocar contra las rocas del comunismo nacional y el llamado programa de socialismo en un solo país.

Imaginemos por un momento: si Stalin y Mao, Ho Chi-Min y Tito y otros hubieran permanecido fieles a las enseñanzas de Lenin, a principios de la década de 1950, se podría haber formado una única federación socialista que se extendiera desde Europa Central en el oeste hasta el Mar de China Oriental y el Mar Amarillo al este y Océano Ártico al norte hasta el Mediterráneo y el océano Pacífico en el sur. ¿Se imaginan una única federación socialista que uniera al país con mayor superficie del mundo (Rusia) y al país con mayor población del mundo (China)?  ¡Qué oportunidades se habrían creado con respecto a las economías de escala, la división juiciosa y equitativa del trabajo, la cooperación científica y técnica y qué rápido se habría logrado un ritmo de crecimiento mayo de industrialización! ¡Y qué fuerte, militarmente hablando, habría llegado a ser un Estado así frente al imperialismo!

Y además de eso, dado lo que Lenin preveía con respecto a la sovietización de las sociedades campesinas, imaginemos además, a efectos de argumentar, que la India se uniera a esta comunidad socialista incluso después de la partición. Entonces el segundo país con mayor población del mundo también habría pasado a formar parte de esta federación y las fronteras de la comunidad socialista habrían llegado también al Océano Índico. La restauración capitalista probablemente se habría pospuesto muchas décadas

Entonces nuestra alternativa para el futuro es Lenin. Ésta es la alternativa que aún no se ha probado


Texto original en la página redmed.org en inglés y en turco, traducido al castellano por Opción Obrera

domingo, 28 de enero de 2024

Lenin para el futuro

 Lenin para el futuro

Savvas Mitchael-Matsas





Sesión Introductoria.

Discurso de apertura en nombre del Centro Socialista Internacional “Christian Rakovsky”

 

1. Queridos Comrades, товарищи, compañeros y compañeras, camarades, compagni e compagne, yoldaşlar, σύντροφοι και συντρόφισσες

¡Bienvenidos a la Conferencia Internacional sobre el legado de Lenin 100 años después, organizada por el Centro Socialista Internacional “Christian Rakovsky” y la red web RedMed!

Nuestras deliberaciones de hoy, 21 de enero de 2024, exactamente 100 años después del día en que Vladimir Ilich Lenin, el líder de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 falleció para la eternidad, marcan el comienzo de una reflexión colectiva, fresca y muy necesaria sobre su legado revolucionario. No es una celebración formal de un “icono inofensivo”, de un legado reducido a un dogma fosilizado y muerto. Necesitamos un nuevo giro dialéctico-crítico hacia una fuente histórica que no esté seca en absoluto. Sigue siendo una fuente indispensable de inspiración y creatividad para la teoría y la práctica revolucionarias de todos aquellos que hoy luchan por la autoemancipación de la clase trabajadora, por la liberación de la humanidad explotada y oprimida. ¡Con este espíritu queremos declarar este año 2024 como el Año Lenin!

Vladimir Lenin, el arquitecto de la victoria del Octubre Rojo, la propia Revolución de Octubre así como la trayectoria épica y trágica de la Unión Soviética no son una reliquia del pasado sino una preparación necesaria para el futuro.

2. Al inaugurar nuestra Conferencia, queremos rendir homenaje a todos aquellos que defendieron heroicamente contra todos sus sepultureros y desarrollaron creativamente el legado de Lenin durante los últimos 100 años, tanto en la Unión Soviética como en todo el mundo.

En particular, hoy, en esta Conferencia, queremos rendir homenaje a nuestro camarada Alexander Vladimirovitch Buzgalin, un marxista internacionalmente conocido, profesor de Economía Política y de Estudios Marxistas en la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú, fundador del movimiento y revista Alternativyi, autor de muchos libros y artículos teóricos importantes, organizador de muchos eventos científicos, culturales y políticos exitosos, en Rusia e internacionalmente.

Dedicó toda su vida de investigación teórica y lucha política, especialmente en el trágico período que siguió al colapso de la Unión Soviética, a defender el comunismo contra las deformaciones burocráticas y las calumnias burguesas, a promover el internacionalismo en acción, a desarrollar la herencia de Lenin, a renovar una cultura creativa. El marxismo, para educar a una nueva generación joven por los caminos de la emancipación, hacia un Homo Novus Creator.

3. ¿Por qué volver hoy a Lenin? ¿Por qué necesitamos redescubrir su contribución revolucionaria teórica y política ahora, en nuestros tiempos turbulentos?

En el bicentenario del nacimiento de Marx, en 2018, habíamos notado1 las reacciones de conocidos portavoces de la clase capitalista y de la prensa burguesa dominante: el respetuoso periódico burgués estadounidense New York Times, el 30 de abril de 2018, publicó un artículo: con el alegre título: ¡Feliz cumpleaños, Karl Marx, tenías razón! 2 Poco después, el 4 de mayo de 2018, la voz de la City de Londres, el igualmente respetuoso y burgués Financial Times, presentó una reseña del libro del historiador económico Adam Tooze bajo los impresionantes titulares “Por qué Karl Marx es más relevante que nunca”3.

Nada parecido se puede observar hoy, en el centenario de la muerte de Lenin. ¿Por qué?

El reconocimiento tardío de Marx por parte de sus oponentes se debe al estallido, en 2008, de una crisis capitalista global explosiva, inesperada para ellos, en curso, que se está desarrollando en espiral sin solución hasta ahora. Tienen que volver a Marx, con horror, debido a la total incapacidad de la economía burguesa para explicar la crisis. Tienen que admitir que “no puede explicar el pasado: la falta de pronóstico de la crisis global de 2007 y la falta de comprensión de sus causas más profundas; tampoco puede entender el presente: por qué la crisis sigue sin resolverse a pesar de las medidas extraordinarias y heterodoxas de gigantescos paquetes de estímulo, flexibilización cuantitativa y tipos de interés casi nulos, adoptadas por los bancos centrales y los gobiernos; y, por último, pero no menos importante, no puede prever el futuro, aunque ya aparecen señales siniestras en el horizonte”. 4 Como escribió uno de ellos, Chris Giles: “El futuro es incierto. El presente es incierto. El pasado es incierto”5

En estas condiciones de bancarrota teórica, impasse epistemológico y desorientación generalizada, economistas liberales como Nouriel Roubini pueden “estar de acuerdo en que la convicción de Marx de que el capitalismo tiene una tendencia inherente a destruirse a sí mismo sigue siendo tan profética como siempre”6

La clase dominante, sus think tanks, analistas y apologistas pueden estar de acuerdo en que es posible una destrucción del capitalismo, incluso un fin del mundo, ¡pero nunca una revolución socialista victoriosa! Y Lenin está indisolublemente ligado precisamente a la victoriosa Revolución de Octubre.

Para colmo de males, el propio líder bolchevique caracterizó este evento como el comienzo de una revolución socialista mundial, una perspectiva histórica y un futuro horrible para todos los gobernantes del mundo actual.

La gran mayoría intenta consolarse pensando que Lenin está enterrado para siempre en 1991 bajo las ruinas de la desintegración de la Unión Soviética. Concluyen, en consecuencia, que, junto con Lenin, quedó enterrada la amenaza, que surgió en 1917, de un derrocamiento revolucionario del capitalismo mundial.

Este deseo dominante resultó ser una ilusión. Terminó junto con la falacia de Fukuyama del “fin de la Historia”, de la “victoria final y completa del capitalismo liberal” y de la ilusión de un “momento monopolar” de un “Imperio mundial” gobernado por Estados Unidos. Contrariamente a las expectativas burguesas, la Historia ha acelerado su marcha, el capitalismo liberal se ha hundido en una crisis global prolongada y creciente, el declive del capitalismo estadounidense y de su hegemonía mundial se manifiestan en formas cada vez más brutales, intensificando su campaña de guerra imperialista. La guerra es la continuación y extensión, con otros medios. de una política desesperada para contrarrestar el declive y la caída de un sistema social históricamente obsoleto.

Si todo se resolvió históricamente para el capitalismo estadounidense y global con la catástrofe de la URSS, ¿por qué necesitan completar el desastre de 1991 con una guerra por encargo de la OTAN para fragmentar, colonizar y gobernar bajo regímenes títeres el antiguo espacio soviético, la Rusia postsoviética y, en este camino de guerra, China?

¿Es accidental que el imperialismo de EE.UU. y la OTAN consideren objetivos estratégicos primarios y una necesidad urgente atacar a Rusia y China, dos países donde tuvieron lugar las mayores revoluciones sociales del siglo XX? ¿Por qué su absorción en un capitalismo global en decadencia produce y necesita el impulso hacia una guerra mundial catastrófica?

¿Simplemente tienen miedo de la competencia de otro rival tardío dentro de los límites de su sistema mundial en decadencia o están aterrorizados por la posibilidad de una reversión del desastre de 1991?

Con guerras en el corazón de Europa y en Medio Oriente, y docenas de otros conflictos militares en el Sur Global, el declive del capitalismo estadounidense y global, el imperialismo, tal como Lenin ha analizado profundamente su naturaleza, lleva a la humanidad al borde del abismo de un holocausto nuclear.

¿Tienen menos miedo del fin del mundo que de un nuevo “momento Lenin”?

4 En las condiciones actuales de una crisis capitalista global insoluble que escala hasta convertirse en una inminente catástrofe imperialista de guerra mundial, el trabajo teórico de Lenin sobre el imperialismo adquiere una actualidad candente.

Después del estallido de la Primera Guerra Mundial, la barbarie que se estaba desarrollando en Europa y el colapso de la izquierda socialista internacional, la lucha de Lenin, a menudo en soledad o dentro de una pequeña minoría, representa el período más dramático, pero también el más creativo de su vida revolucionaria. Fue absolutamente vital para preparar, rearmar políticamente y dirigir, Lenin, junto con Trotsky, el Partido Bolchevique a la cabeza de las masas organizadas en soviets hasta el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917.

El surgimiento de una nueva subjetividad revolucionaria no fue un proceso ni automático ni lineal en absoluto. El camino hacia el poder soviético estuvo lleno de obstáculos, trampas, conflictos, escisiones, peligros contrarrevolucionarios mortales, represión de la vanguardia de la clase trabajadora, realineamiento y reorientación de las fuerzas revolucionarias dentro y fuera de los bolcheviques. Sin un salto en la teoría revolucionaria, no sería posible un salto tan tremendo en la práctica revolucionaria.

Trotsky había hecho en su autobiografía la siguiente profunda valoración meditando sobre la victoria del poder soviético en 1917:

“El marxismo se considera la expresión consciente del proceso histórico inconsciente. Pero el proceso “inconsciente”, en el sentido histórico-filosófico del término, no en el psicológico, coincide con su expresión consciente sólo en su punto más alto, cuando las masas, por pura presión elemental, rompen la rutina social y dan expresión victoriosa. a las necesidades más profundas del desarrollo histórico. Y en esos momentos la conciencia teórica más elevada de la época se fusiona con la acción inmediata de aquellas masas oprimidas que están más alejadas de la teoría. La unión creativa del consciente con el inconsciente es lo que se suele llamar “inspiración”. La revolución es el frenesí inspirado de la historia.”7

Desde el estallido de la Gran Guerra y la capitulación de la Segunda Internacional, Lenin tuvo que captar la naturaleza histórica específica del imperialismo. Sobre la base de esta comprensión materialista, histórica y dialéctica, concibió claramente todo el campo de fuerzas en el escenario histórico mundial. La guerra imperialista no fue sólo un choque entre grandes potencias, sino un conflicto militar entre Estados. Involucró también a masas populares, fuerzas de clase con intereses objetivamente irreconciliables en conflicto, en lucha de clases.

Sobre esta base, Lenin desarrolló la línea de transformación de la guerra mundial imperialista en una revolución socialista internacional. Finalmente, con esta línea internacionalista como brújula, logró que los bolcheviques y los soviets de trabajadores, campesinos y soldados fueran capaces de transformar una catástrofe de guerra en el triunfo de la revolución socialista en Rusia.

El programa revolucionario no era una lista ya fijada de demandas, sino una guía de acción elaborada teóricamente desde el punto de vista del más alto análisis cuantitativo y cualitativo de la realidad cambiante. Sin dialéctica materialista histórica no hay programa revolucionario de un Partido proletario de combate.

Después del shock inicial de 1914, el primer paso crucial de Lenin fue una reelaboración decisiva, original y profunda de la dialéctica materialista mediante un estudio detallado de la Ciencia de la Lógica de Hegel, así como de un vasto campo filosófico desde la Antigüedad y Aristóteles hasta los filósofos del siglo XIX. los tiempos modernos y principios del siglo XX. Los Cuadernos filosóficos de Lenin son un testimonio único de su laboratorio teórico y un documento vital de su ruptura metodológica con el llamado “marxismo ortodoxo” de la Segunda Internacional, fundamentos teóricos de su oportunismo reformista.

El intenso trabajo filosófico-metodológico de Lenin y su ruptura con el pensamiento mecanicista y el gradualismo lineal penetra y marca todos sus escritos sobre el imperialismo, centro de gravedad político de sus investigaciones y actividades durante la Gran Guerra. Su pequeño libro El imperialismo, la etapa más alta del capitalismo, con el modesto subtítulo Un esbozo popular, presenta, bajo condiciones de censura, de forma condensada, los principales resultados de un inmenso trabajo teórico. Se basa en una montaña de hechos empíricos y en un estudio crítico de los principales debates sobre el imperialismo de ese período, particularmente de los trabajos de Hobson y Hilferding. Esta incansable labor crítica puede verse en sus voluminosos Cuadernos sobre el imperialismo.

En estos Cuadernos no falta la evidencia de su continua atención a la filosofía, con constantes referencias a la dialéctica, sus categorías y conceptos, incluso una nota de interés a la Fenomenología del Espíritu de Hegel.

El folleto sobre El imperialismo, etapa superior del capitalismo debe estudiarse cuidadosamente en conexión y dentro de este marco epistemológico más amplio. Cualquier separación ecléctica de una cita particular del contexto completo de la investigación y exposición dialéctico-materialista histórica tiene implicaciones políticas desastrosas.

5. Un ejemplo típico, repetido hasta la saciedad, es el mal uso de la definición de imperialismo de Lenin al citar cinco características económicas básicas que son más citadas que comprendidas.

(1) la concentración de la producción y del capital ha llegado a tal punto que ha creado monopolios que desempeñan un papel decisivo en la vida económica; (2) la fusión del capital bancario con el capital industrial y la creación, sobre la base de este “capital financiero”, de una oligarquía financiera; (3) la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia excepcional; (4) se completa la formación de asociaciones capitalistas monopolistas internacionales que se reparten el mundo entre sí y (5) se completa la división territorial del mundo entero entre las mayores potencias capitalistas. El imperialismo es capitalismo en esa etapa de desarrollo en la que se establece el dominio de los monopolios y del capital financiero; en los que la exportación de capitales ha adquirido pronunciada importancia; en el que ha comenzado el reparto del mundo entre los trusts internacionales, en el que se ha completado el reparto de todos los territorios del globo entre las mayores potencias capitalistas. 8

Esta definición se saca de contexto y se reduce a una fórmula abstracta y muerta, que se impondrá artificialmente a cada formación social concreta, viva y específica en un desarrollo histórico mundial desigual y combinado. Desaparece la dialéctica entre lo universal, lo particular y lo singular.

De esta manera distorsionante, se ignoran las advertencias del propio Lenin. Justo antes de la definición en cinco rasgos básicos, advierte sobre “el valor condicional y relativo de todas las definiciones en general, que nunca pueden abarcar todas las concatenaciones de un fenómeno en su pleno desarrollo”. Inmediatamente después de la definición, Lenin señala: “...el imperialismo puede y debe definirse de otra manera si tenemos en cuenta no sólo los conceptos básicos, puramente económicos, a los que se limita la definición anterior, sino también el lugar histórico de esta etapa del capitalismo en relación con el capitalismo en general, o la relación entre el imperialismo y las dos tendencias principales en el movimiento de la clase trabajadora”9: la tendencia oportunista y la revolucionaria.

La tendencia oportunista de nuestros días, que a veces dice ser incluso “leninista”, aplica arbitrariamente la definición de 5 puntos para declarar a Rusia y China como países imperialistas para legitimar su posición “equidistante” en la guerra por encargo entre Estados Unidos y la OTAN en Ucrania o en el antagonismo agresivo imperialista de Estados Unidos contra China.

En otras versiones, el mismo método de justificación formal de una política reaccionaria de “mantener distancias iguales”, mientras se habla de labios para afuera de Lenin contra Lenin, utiliza el pseudoconcepto de “subimperialismo” o de “imperialismo periférico” o de “capitalismo en transición al imperialismo” para describir los conflictos entre el Norte Global y el Sur Global.

Estos pseudo conceptos ignoran y/o rechazan totalmente el enfoque central de Lenin sobre la naturaleza histórica del imperialismo: su análisis y reconocimiento como una época de transición desde un capitalismo “decadente”, “parásito”, “podrido”, “agonizante” - los adjetivos son de Lenin- al socialismo.

Esta transición a un modo de producción social superior más allá del capitalismo, a una nueva forma superior de vida social más allá de la forma fetichista del capital ['Die Gestalt des gesellschaftlichen Lebensprozesses'-Marx10] puede comenzar en uno o varios países, pero sólo puede completarse en una escala mundial. Existe una necesidad objetiva de una revolución mundial permanente que surge precisamente de la naturaleza de la época de transición del imperialismo mismo, que impide que se complete una transición mundial aislada en un solo país. I

6. En El imperialismo, etapa superior del capitalismo, de Lenin, dos capítulos finales, el capítulo VII (El imperialismo como etapa especial del capitalismo) y el Capítulo VIII (Parasitismo y decadencia del capitalismo) dejan muy clara la naturaleza de la época imperialista. Esta es la razón por la que estos dos capítulos en particular son ignorados o rechazados por ser “incorrectos” u “obsoletos”.

Los apologistas del status quo siempre descubren etapas “nuevas”, cada vez “superiores” de un capitalismo permanentemente renovado. Plus ça change plus c’ est la même chose. Sólo puede haber un Eterno Retorno del mismo capitalismo inmortal en diferentes formas.

Las implicaciones políticas de tales supuestos impresionistas son inmensas para el presente y el futuro. “El pasado es incierto. El presente es incierto. El futuro es incierto”, como admite la ideología burguesa dominante. Ninguna orientación es posible, ni siquiera necesaria. La única conclusión permitida no es más que el viejo sofisma de Thatcher: No hay alternativa-TINA.

Sin duda, muchos y grandes cambios tuvieron lugar durante los 100 años posteriores a la muerte de Lenin. Una época de transición es precisamente un proceso histórico de cambios constantes y bruscos. NO una evolución suave de progreso gradual “de disminución y aumento” sino de “lucha de opuestos”11, de contradicciones en desarrollo y transformación hacia lo opuesto, saltos hacia adelante y regresiones, giros inesperados de largas secuencias de calma y estancamiento a explosiones volcánicas, de guerras, revoluciones y contrarrevoluciones.

Una época de decadencia histórica, había señalado Hegel12, es la expresión negativa del surgimiento de un principio superior de organización social. En la época actual, el capitalismo en decadencia es su etapa histórica especial “cuando”, escribe Lenin, “las características de la época de La transición del capitalismo a un sistema social y económico superior había tomado forma y se había revelado en todas las esferas”13. Este es el punto esencial del análisis de Lenin: el imperialismo no es una política expansionista sino la etapa histórica de un capitalismo parásito, decadente y agonizante. Es una época de transición hacia una reorganización socialista superior de la sociedad; un proceso no lineal de transformación hacia una sociedad comunista, el reino de la libertad. Este es el punto central ignorado y/o rechazado por todos los inventores de nuevas “etapas pos-imperialistas”.

7. Junto a este punto esencial está interconectado otro: la transición más allá del capitalismo no es, como en el pasado, una transición de una forma de sociedad de clases a otra forma de sociedad de clases. Es toda una época histórica de transición de una sociedad de clases a una sociedad sin clases, el comunismo mundial. No es una evolución lineal automática, sino que necesita una revolución socialista mundial.

El papel de la subjetividad revolucionaria se vuelve inmenso, preponderante. Para liderar la transición hacia adelante, se necesita la participación consciente de la clase trabajadora como clase universal, que no puede emanciparse sin liderar una emancipación humana universal de todas las formas de explotación y opresión. Para cumplir su tarea histórica, la clase obrera debe organizarse en sus propios órganos independientes de lucha de masas y poder político, y ante todo organizarse en partidos de combate revolucionarios de una Internacional revolucionaria.

Aquí, en este punto central palpita el corazón vivo del legado de Lenin.

No pertenece a un pasado remoto sino a un futuro abierto y necesario. El futuro está abierto, no predeterminado. Su resultado depende de la lucha viva de fuerzas vivas a nivel nacional e internacional. Es necesario porque surge de contradicciones y tendencias objetivas.

El dilema histórico que se plantea hoy a una humanidad que lucha en medio de la actual crisis capitalista global, que produce condiciones de destrucción social sin precedentes, catástrofe climática y guerra mundial, incluido un holocausto nuclear, no se limita, como en el pasado, a la alternativa "Socialismo o barbarie". Es Socialismo o no hay futuro.

21 de enero de 2024

Referencias

1 Véase Savvas Matsas (2019), Karl Marx y el futuro, Crítica 47:1 63-69.

2 Jason Barker, feliz cumpleaños, Karl Marx, ¡tenías razón! New York Times, 30 de abril de 2018, https://www.nytimes.com/2018/04/30/opinion/karl-marx-at-200-influence.html, evaluado el 01/05/2018

3 Adam Tooze, Por qué Karl Marx es más relevante que nunca, Financial Times, 4 de mayo de 2018, https://www.ft.com/content/cf6532dc-4c67-11e8-97e4-13afc22d86d4?segmentld=a7371401-027d-d8bf -8a7f-2a746e767d56, evaluado el 4 de mayo de 2018

4 Savvas Matsas op.cit.

5 Chris Giles, ¿Ha fracasado la economía? Financial Times 23 de abril de 2018

6 Jason Barker, feliz cumpleaños, Karl Marx, ¡tenías razón! New York Times, 30 de abril de 2018,

7 León Trotsky, Mi vida, capítulo XX En el poder

https://www.marxists.org/archive/trotsky/1930/mylife/ch29.htm

8 V. I. Lenin, El imperialismo, etapa superior del capitalismo, Capítulo VII. “El imperialismo como etapa especial del capitalismo” www. marxistas.org archivo/Lenin  

9op. cit.

10 Karl Marx, Das Kapital I, Dietzverlag Berlín 1972 p.94

11 Lenin, Cuadernos filosóficos, Progreso de las obras completadas: Moscú 1972 vol. 38p360

12 Hegel, Principios de Filosofía del Derecho y del Estado, párrafo # 347

13 Lenin, Imperialismo… op. cit. capítulo VII

 

 Las referencias originales de la página de redmed

1 See Savvas Matsas(2019), Karl Marx and the Future, Critique 47:1 63-69

2 Jason Barker, Happy Birthday, Karl Marx, You Were Right! New York Times, April 30, 2018, https://www.nytimes.com/2018/04/30/opinion/karl-marx-at-200-influence.html, assessed on 05/01/2018

3 Adam Tooze, Why Karl Marx is more relevant than ever, Financial Times, May 4, 2018, https://www.ft.com/content/cf6532dc-4c67-11e8-97e4-13afc22d86d4?segmentld=a7371401-027d-d8bf-8a7f-2a746e767d56, assessed on May 4, 2018

4 Savvas Matsas op.cit.

5 Chris Giles, Has Economics Failed? Financial Times April 23, 2018

6 Jason Barker, Happy Birthday, Karl Marx, You Were Right! New York Times, April 30, 2018,

7 Leon Trotsky, My Life, chapter XX In Power

https://www.marxists.org/archive/trotsky/1930/mylife/ch29.htm

 8 V. I. Lenin, Imperialism, the Highest Stage of Capitalism, Chapter VII. “Imperialism as a special stage of Capitalism” www. marxists..org archive/lenin

9 op. cit.

10 Karl Marx, Das Kapital I, Dietzverlag Berlin 1972 p.94

11 Lenin, Philosophical Notebooks, Completed Works Progress: Moscow 1972 vol. 38 p360

12 Hegel, Principles of Philosophy of the Right and State, paragraph # 347

13 Lenin, Imperialism… op. cit. chapter VII

Traducción al castellano por Opción Obrera,original en ingles en la página redmed.org


martes, 23 de enero de 2024

Inauguración del Año Lenin

 Inauguración del Año Lenin: Conferencia internacional Rakovsky-RedMed sobre el legado de Lenin en su centenario

Burak Saygan 

23 de enero de 2024




El Centro Socialista Internacional Christian Rakovsky y RedMed Web Network conmemoraron el centenario del fallecimiento de Vladimir Ilitch Lenin con una conferencia internacional. La dimensión internacional del evento en línea, que reunió a oradores de cinco continentes, fue un homenaje modesto pero apropiado al legado internacionalista del camarada Lenin. La conferencia se reunió el 21 de enero, aunque la hora de inicio varió para los participantes debido a la gran variedad de países representados: cuando se pronunciaron las palabras de apertura, para algunos participantes apenas habían aparecido las primeras luces del 21 de enero; para otros, era casi medianoche.

La sesión introductoria comenzó con los comentarios de Sungur Savran sobre la ocasión, que concluyó con poesía del poeta comunista turco Nazım Hikmet. El entusiasmo revolucionario siempre presente en los versos de Hikmet marcó el tono para el resto de la conferencia: una ocasión no para rendir homenaje a un líder revolucionario ahora en los anales de la historia, sino un día de determinación para escribir el nombre de Lenin en las luchas revolucionarias victoriosas del mundo. Siglo 21. Tras la presentación de Savran, Savas Mikhail-Matsas del EEK (Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia) tomó la palabra para pronunciar el primer discurso en nombre del Centro Socialista Internacional Christian Rakovsky. Mikhail-Matsas lo dejó muy claro: el espectro de Lenin, que ha perseguido al imperialismo mundial desde 1917, está lejos de estar muerto después de 1991. Por el contrario, como subrayó el camarada Mikhail-Matsas, más de tres décadas después de la implosión del sistema soviético Unión y el Bloque del Este, los acontecimientos han confirmado una y otra vez la exactitud de la teoría del imperialismo de Lenin. Después de Savas Mikhail-Matsas, Sungur Savran del DIP (Partido Revolucionario de los Trabajadores de Turquía), en nombre de RedMed, pronunció un discurso sobre el legado de Lenin en la cuestión de las naciones, que no debe confundirse con la cuestión nacional. Savran subrayó que en esta cuestión “no comprendida, deliberadamente negada o silenciosamente rechazada”, Lenin, como líder de la revolución mundial, imaginó un Estado sin nación, como se ve en el nombre de la URSS, que no hace referencia a ninguna nación o área geográfica. unidad. Esta visión allanó el camino para el futuro Estado que seguiría a las revoluciones en todo el mundo y podría incluir países más allá del antiguo Imperio Ruso, pero fue abandonada después de la muerte de Lenin.

La conferencia continuó con dos discursos de ponentes invitados tras la sesión introductoria. Primero, Osvaldo Coggiola de Brasil-Argentina habló, basándose en un artículo publicado recientemente, sobre los orígenes a menudo distorsionados del leninismo, que según él fue inventado para justificar la práctica de la burocracia soviética. Luego, Tamás Krausz de Hungría, uno de los principales expertos a nivel mundial en la formación intelectual de Lenin, se dirigió a la conferencia con un mensaje en video. A las elaboraciones teóricas sobre el mismo tema siguió una expresión artística del legado de Lenin. La conferencia transmitió el documental “Chto Takoe Vozhdism” (Qué es el liderazgo) de Viktor Tkachev, que contrastaba el liderazgo de Lenin con el de sus contemporáneos y otras figuras del siglo XX.

A continuación estuvieron los oradores de los países de la antigua Unión Soviética. Los delegados de San Petersburgo (Leningrado), Moscú y Sebastopol dejaron en claro que Lenin no era una mera nostalgia en la tierra de Octubre sino más bien un grito de guerra de los mejores luchadores de la clase trabajadora. Iosif Abramson, figura destacada del movimiento socialista ruso y representante del Partido Comunista Ruso (RPK), inauguró la sesión. Abramson proporcionó un relato perspicaz del uso dialéctico de la estrategia y la táctica por parte de Lenin en los tempestuosos meses previos a la Revolución de Octubre. Después de Abramson, Daria Mitina, del Partido Comunista Unido (OKP) de Rusia, que no pudo estar presente debido a una conferencia presencial sobre Lenin que estaban organizando en Moscú, envió un mensaje a la reunión. En este mensaje, Mitina formulaba una clara objeción a los distorsionadores del legado de Lenin, que querrían hacer creer que Lenin –el glorioso fundador de la Unión Soviética– era simplemente el destructor de Rusia. Mitina destacó este punto al subrayar el contraste entre Rusia como la república más grande de la URSS y Rusia como un mero apéndice del orden imperialista tras la restauración capitalista. Mikhail Konashev, que representaba a la Asociación Unión Soviética, reprendió a Putin y sus secuaces. A pesar de la afirmación de Putin de que Lenin puso una bomba atómica debajo de Rusia, Konashev enfatizó que Lenin fue el arquitecto de la Unión Soviética. David Epstein ofreció su visión sobre las perspectivas de la planificación socialista en el siglo XXI. Uno de los momentos más memorables de la sesión y de la conferencia se produjo cuando un orador, Yuri Shakhin, ciudadano ucraniano, se conectó desde la ciudad de Sebastopol en Crimea y ofreció su discurso a pesar de las sirenas antiaéreas.

Después de Octubre, la conferencia centró su atención en otro crisol de la historia revolucionaria: América Latina. Estuvieron representados tres países de América Latina (Cuba, Venezuela y Brasil), y subieron al escenario grupos marxistas revolucionarios como Opción Obrera en Venezuela y Comunistas en Cuba. Frank García Hernández de Comunistas en Cuba dio un relato aleccionador de la inminente amenaza de restauración capitalista en el país bajo los auspicios del Partido Comunista de Cuba. Defendió la necesidad de formar un nuevo partido comunista para luchar contra la amenaza de la restauración capitalista que se cierne sobre el estado obrero en Cuba, esa apreciada herencia del Che Guevara, que los marxistas revolucionarios están obligados a defender celosamente. Los oradores de Brasil y Venezuela abordaron una serie de temas, que van desde una comparación entre Lenin y el Che en cuestiones de importancia teórica y práctica para el socialismo (Luiz Bernardo Murtinho Pericás), el internacionalismo de Lenin en el arte (Flo Menezes), Lenin sobre la orientación y los métodos de la Comintern (Edgardo Loguercio), Lenin y los pueblos musulmanes (Arlene Clemesha), Lenin y la diplomacia posterior a la Primera Guerra Mundial (José Capitán).

Después de estas fructíferas sesiones, una serie de grupos y militantes que trabajan con el Centro Rakovsky se dirigieron a la conferencia. La gran extensión de los países representados fue un argumento casi tan importante a favor del legado de Lenin como el contenido de los discursos: Europa estuvo presente con la Liga Marxista de los Trabajadores de Finlandia, la Red Roja de Cataluña, Cerdeña roja (Sardegna Rossa) de Italia y Renacimiento Obrero Revolucionario (Renaissance Ouvrière Révolutionaire) de Francia. Delegados de Australia y Sudáfrica se unieron a la conferencia ya sea a través de mensajes o con su presencia. También estuvieron presentes los dos partidos que encabezaron la reunión y mostraron la unidad internacionalista en las dos orillas del Egeo, EEK de Grecia y DIP de Turquía. Levent Dölek, vicepresidente del DIP, explicó por qué su partido declaró 2024 como el Año de Lenin en su último congreso. Mitrofanis Patsouras del EEK subrayó la importancia de la herencia leninista para la juventud revolucionaria. Fue notable la presencia de delegaciones de Azerbaiyán y Uzbekistán –dos antiguos países soviéticos con poblaciones abrumadoramente musulmanas–, dando a entender el nuevo alcance del marxismo revolucionario en estos territorios cruciales.

Por último, pero no menos importante, la conferencia acogió una sesión especial sobre Palestina en medio de la guerra genocida emprendida por el Israel sionista contra los palestinos con el pleno apoyo del imperialismo mundial y una resistencia heroica en respuesta al ataque sionista. Era lógico que una conferencia sobre Lenin, esa gran vanguardia de la alianza estratégica de la clase trabajadora y los pueblos oprimidos, terminara con una sesión dedicada a Palestina. La sesión comenzó con el discurso de un portavoz de la Campaña Unitaria para la Liberación de George Abdallah. El portavoz saludó la conferencia y a sus organizadores y subrayó la importancia de la causa palestina como lucha en primera línea del choque entre imperialismo y resistencia. Posteriormente, Jeremy Lester, de Escocia-Italia, que acababa de regresar de su estancia de un mes en Cisjordania, en el famoso campo de refugiados de izquierda de Dheisheh, compartió sus observaciones y experiencias desde Palestina. Terminó sus palabras citando a George Abdallah, el luchador comunista de la causa palestina y prisionero del imperialismo francés desde hace cuatro décadas. El camarada Savas Mikhail-Matsas expresó el apoyo inquebrantable del EEK a la causa palestina e ilustró claramente la hipocresía de las posiciones equidistantes cuando el imperialismo y la resistencia antiimperialista chocan en el campo de batalla. Después de Mikhail-Matsas, el camarada Saygan del DIP expuso la resolución palestina adoptada por el 7º congreso del DIP y el dossier especial publicado por la revista Revolutionary Marxism sobre la herencia antisionista del marxismo revolucionario. Intervino Kutlu Dâne, portavoz de los Amigos de Palestina contra el imperialismo y el sionismo, organización que desempeña un papel destacado en la lucha antisionista de la izquierda en Turquía. Dâne ilustró cómo la clase trabajadora constituye la vanguardia, no sólo en la lucha por el socialismo sino también en la lucha antisionista en Turquía. Se expresó sobre la posición de los marxistas revolucionarios en la guerra contra Palestina en términos ambiguos, afirmando que si bien es nuestro sacrosanto deber apoyar a los comunistas en Palestina, esto no podría servir como una excusa de mala fe para evitar apoyar a otras organizaciones de resistencia. Más bien, subrayó Dâne, los comunistas deberían apoyar a todo tipo de grupo de resistencia sin ofrecer ningún apoyo político, tal como lo hacen los socialistas palestinos.

Los discursos y el entusiasmo de la conferencia han dejado al descubierto una vez más que la vanguardia revolucionaria del siglo XXI, aquellos que enviarán el capitalismo imperialista y el terror sionista al basurero de la historia, se constituirán bajo la gloriosa bandera de Lenin y el leninismo.


Burak Saygan DIP Turquía

domingo, 21 de enero de 2024

Sobre Lenin, la Conferencia de Génova y el Tratado de Rapallo

 

Sobre Lenin, La Conferencia de Génova y el Tratado de Rapallo

Presentación de José Capitán, en la conferencia "El Legado de Lenin, 100 años despues" organizado por el Centro Socialista Internacional Christian Rakovsky y la página web REDMED, el domingo 21 01 2024 





A 100 años de la muerte de Lenin, la vigencia de su legado no disminuye, sino que hoy en 2024 es más relevante, en particular sus escritos posteriores a 1917, esos 6 años que van de 1918 a 1923, sin ánimo de dividir tajantemente dos períodos, pre y post revolución de octubre (noviembre). Esto por varias cosas concretas, objetivas, que puntualizan la importancia del internacionalismo proletario y revolucionario, cuestiones que son indivisibles en la lucha interna contra las limitaciones materiales en la URSS y la necesidad imperiosa de conseguir suministros del exterior en especial de los países capitalistas más avanzados.

Lenin en Acerca del infantilismo "izquierdista" y del espíritu pequeñoburgués 5 de mayo de 1918:

el socialismo es imposible sin aprovechar las conquistas de la técnica y de la cultura alcanzadas por el gran capitalismo…  Sólo son dignos de llamarse comunistas quienes comprenden que es imposible crear o implantar el socialismo sin aprender de los organizadores de los trusts. Porque el socialismo no es una invención, sino la asimilación y la aplicación por la vanguardia proletaria, después de conquistar el Poder, de todo lo creado por los trusts. Nosotros, el Partido del proletariado no podemos sacar de ningún sitio la pericia para organizar la gran producción del tipo de los trusts, como los trusts; no podemos sacarla de ningún sitio como no sea de los mejores especialistas del capitalismo… Nosotros, en cambio, si no somos comunistas en edad infantil ni de mentalidad infantil, debemos aprender de ellos, tenemos cosas que aprender, pues el partido del proletariado y la vanguardia del proletariado carecen de experiencia para trabajar independientemente en la organización de grandísimas empresas que sirvan a decenas de millones de habitantes.

Además de la constitución de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, aprobada el 10 de julio de 1918, del libro “La enfermedad infantil del izquierdismo… “ y de los 4 primeros congresos de la Internacional comunista, que podemos estos últimos encasillarlos como algo ideológico, hay mucho material escrito por la premura de avanzar ante los frenos o limitaciones de las condiciones de las relaciones de producción arruinadas después de la guerra imperialista y de la guerra civil interna de las bandas contrarrevolucionarias, todo este material condensado y brillante, es ineludible analizar y profundizarlo ahora, después de los retrocesos temporales de las revoluciones tanto en la ex Unión Soviética como en China, Cuba, Viet Nam, y en la guerra de la Otan en Ucrania en contra de Rusia -país no imperialista-, el genocidio en Palestina, el apoyo concreto y no discursivo de los Huties, también el acoso a China y a otros países donde está incluido Venezuela a través del decreto 13692 -Obama 2015- declarando a Venezuela como una amenaza a la seguridad de los EEUU y que ha sido prorrogado porTrump y Biden.

Ya Lenin había escrito Proposición sobre el problema del combustible 16 marzo 1921:

No hay duda de que la crisis de combustible es uno de los principales problemas, si no el más importante, de toda nuestra construcción económica… Sino otorgamos concesiones no podemos esperar ayuda de la bien equipada técnica capitalista moderna. Y sin utilizar esa técnica nos será imposible instalar correctamente los cimientos para nuestra gran producción en industrias como la extracción de petróleo, que tiene excepcional importancia para toda la economía mundial. Aún no hemos firmado un sólo contrato de concesión, pero haremos todo lo posible por firmarlos. ¿Han leído en el periódico que se va a inaugurar el oleoducto Bakú-Tiflís? Pronto habrá noticias de un oleoducto similar hasta Batum. Esto nos permitirá tener acceso al mercado mundial. La cuestión reside en mejorar nuestra situación económica y el equipamiento técnico de nuestra República, en aumentar la cantidad de productos, la cantidad de víveres y artículos de consumo para nuestros obreros. Todo lo que facilite las cosas en este aspecto tiene para nosotros enorme importancia. Por eso no tememos entregar en régimen de concesión una parte de Grozni y Bakú; entregando en régimen de concesión una cuarta parte de Grozni y una cuarta parte de Bakú, utilizaremos esa entrega —si conseguimos realizarla— para alcanzar, en las tres cuartas partes restantes, el alto nivel técnico del capitalismo avanzado.

Lenin decía en el Informe Presentado Al II Congreso Nacional De Los Comités De Instrucción Política El 17 de octubre de 1921: 

“La burguesía de todo el mundo apoya hoy a la burguesía de Rusia y es muchísimo más fuerte que nosotros” en La Lucha Será Mas Enconada Todavía

“Guerras de esas ha habido muchas, pero jamás hubo ninguna de un poder público contra la burguesía de su propio país y contra la burguesía unida de todos los países” en ¿es esta la lucha final?

En  abril mayo 1922, se realizó la Segunda Conferencia Monetaria Internacional convocada por la Sociedad de Naciones (con la excepción de EEUU) que tuvo lugar en la ciudad italiana de Génova con el fin de reconstruir el comercio y el sistema financiero internacional, se trató de instaurar el patrón de cambio oro. Todo esto producto del caos tras la Primera Guerra Imperialista Mundial

Asistió una delegación soviética encabezada por Gueorgui Vasílievich Chicherin, con una tarea aprobada por una resolución del CC del PC de Rusia, el fin de los bolcheviques eran aprovechar una brecha entre los países burgueses más agresivos y los más pacifistas, buscando beneficios comerciales de salida al estrangulamiento al que estaban sometidos.

Al margen de esa conferencia, el domingo 16 de Abril, en la población de Rapallo, cercano a Génova, se madrugaron los representantes de Alemania capitalista y Rusia soviética firmaron un Tratado estableciendo relaciones diplomáticas, ambos países estaban sometidos a duras condiciones, uno por su derrota en la guerra y el otro por sustituir al capitalismo, rompían el aislamiento individual cada uno, la que estaban sometidos, resultando una desagradable sorpresa para los planes de los países capitalistas reunidos en Génova.

En fin de este mensaje es aterrizar en la situación actual, donde prolifera lo que llamó Lenin el peligro de la altanería comunista y Trotsky más tarde señaló en el programa de transición como el peligro del sectarismo y desde Opción  Obrera, añadimos y le llamamos las limitaciones de intentar cimentar partidos nacionales o exaltar los problemas nacionales olvidando el contexto universal de la lucha de clases como condición indispensable para todo intento de construir desde donde sea una organización que no puede ser nacional sino la sección desde una región del partido internacional. Lenin no hubiese plasmado todo lo que es hoy su legado, no pudiera haber escrito todas sus obras sobre el partido, el estado, el imperialismo, la revolución, en fin, aplicando la dialéctica materialista sin conocer las luchas y las organizaciones de toda Europa, no solo de Rusia, en otras palabras, fue un internacionalista consecuente.

Para cerrar dejo de nuevo palabras de Lenin en Cinco Años De La Revolución Rusa Y Perspectivas De La Revolución Mundial 13 noviembre 1922:

Considero que lo más importante para todos nosotros, tanto para los rusos como para los camaradas extranjeros, es que, después de cinco años de revolución rusa, debemos estudiar. Sólo ahora hemos obtenido la posibilidad de estudiar. Ignoro cuánto durará esta posibilidad. No sé durante cuánto tiempo nos concederán las potencias capitalistas la posibilidad de estudiar tranquilamente. Pero debemos aprovechar cada minuto libre de las ocupaciones militares, de la guerra, para estudiar, comenzando, además, por el principio…

Estoy convencido de que, en este sentido, debemos decir no sólo a los camaradas rusos, sino también a los extranjeros, que lo más importante del período en que estamos entrando es estudiar. Nosotros estudiamos en sentido general. En cambio, los estudios de ellos deben tener un carácter especial para que lleguen a comprender realmente la organización, la estructura, el método y el contenido de la labor revolucionaria. Si se logra esto, las perspectivas de la revolución mundial, estoy convencido de ello, serán no solamente buenas, sino incluso magníficas.

 

José Capitán

Opción Obrera Venezuela enero 2024