Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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jueves, 13 de abril de 2017

No al aumento del pasaje

PLATAFORMA DE LUCHA ARAGUA

SOBRE EL ESTADO DEL TRANSPORTE COLECTIVO Y EL AUMENTO EN SUS TARIFAS POR PARTE DE LOS DUEÑOS DE UNIDADES PRIVADAS

El consejo de usuarios del transporte y PLA repartiendo volantes en el terminal de pasajeros de Maracay


Las  poblaciones del estado Aragua se encuentra sometidas a la tiranía de un transporte colectivo que no cumple, con el servicio  que deberían prestar. El transporte colectivo es una concesión otorgada por el municipio que reviste  lucro para los dueños de busetas y buses agrupados en asociaciones civiles y cooperativas. Mientras por parte de los propietarios de los medios de transporte corre el mantenimiento de cada unidad, por parte de los  municipios, no hay control de su funcionamiento, periodicidad, paradas específicas y obligatorias, uniformidad e identificación adecuada en función de las necesidades de los usuarios, además de la mala calidad de las vías para su tránsito.

La concesión otorgada a la asociación civil o cooperativa escapa a cualquier contraloría municipal o social. Nadie es capaz de informar bajo qué condiciones y normas de funcionamiento el municipio le otorgó la concesión de transporte colectivo a una asociación civil o cooperativa de propietarios de unidades de transporte, menos por cuántos propietarios y unidades una ruta en particular está integrada, en qué horarios y si los choferes de las unidades son los propietarios de las mismas o sólo asalariados en relación de dependencia de un asociado con varias unidades en la ruta en cuestión o en cualquier otra de las rutas concesionadas.

No hay una mínima estadística asequible al público por ruta que incluya número de unidades, cantidad de vueltas completas que dan, tiempo estimado en hacerlo, lapsos del día por la que discurren, calificación según escala de las unidades y otras más para que los comités de usuarios puedan ejercer una contraloría efectiva sobre el servicio. El municipio, y los que se interconectan hacia la capital del estado, se han hecho los desinteresados en garantizar un transporte colectivo apto para los ciudadanos que hacen uso del mismo y se lavan las manos con la oferta pública del servicio fijando estrafalariamente una tarifa, o aun peor, dejándolo en manos del ejecutivo nacional con una tarifa única que evidentemente no puede ser igual para cada ruta.

En esencia el transporte colectivo es un servicio público que el municipio y las mancomunidades deben controlar. No podemos quedarnos entonces como meros usuarios del servicio público, está muy bien que queramos dirigir hacia los dueños de las unidades nuestra crítica por su voracidad por el lucro, pero si no entendemos que es el municipio quien no ha hecho su trabajo al permitirle a ellos su lenidad, entonces continuaremos permitiendo que una banda de burócratas se aprovechen de nuestros impuestos de la peor y más descarada manera.

Para el usuario del transporte colectivo el traslado es pésimo, salvo las contadas excepciones correspondientes al servicio de TransAragua dependiente de la gobernación del estado. La oferta no satisface la demanda de los usuarios y en particular en las horas pico, incluyendo los buses de TransAragua, y lo común es viajar apiñados en los pasillos o colgados en patente inseguridad en las puertas. Sumado a esto, el tema de las tarifas, el precio del pasaje, es el pan nuestro de cada día entre transportistas y pasajeros. La incapacidad de los municipio en poner orden con un servicio eficiente,  o a veces en manos del ejecutivo nacional la regulación de las tarifas terminan mermando aun más el poder adquisitivo de los trabajadores, y ofreciendo villas y castillos a los “transportistas” con suministros básicos subsidiados (cauchos y repuestos de cambio periódico), pero sin alterar la estructura anárquica de su funcionamiento en nuestras ciudades y recibir un buen servicio

Los choferes de las asociaciones civiles y cooperativas siempre anuncian la paralización del servicio público de transporte si no se les reconoce un incremento en el precio del pasaje. Esto es una estafa, por un lado está la indefensión de los usuarios y por el otro que siempre le funciona el enriquecimiento de las mafias del transporte, Por ahora, hay una demanda introducida contra ellos por un comité de usuarios del transporte colectivo en Maracay.

La Plataforma de Lucha Aragua hace un llamado a todos los usuarios del transporte colectivo para que se demande un buen servicio, que no solo es la tarifa, los municipios deben responder. Del mismo modo la Plataforma de Lucha Aragua exige a TransAragua a que aumente el número de rutas atendidas y ponga en circulación un número mayor de buses. También exigimos al ejecutivo nacional sobre  la fábrica de buses Youtong, que abra los libros   a las comunidades de todo el país, cual es la produccion hacia donde están destinados esas unidades, que su beneficio será para el pueblo y no para unas mafias privadas, de manera de incrementar el numero de los ensamblados tanto para el estado Aragua como para todo el país.

Las asociaciones de transportistas privados han insistido con parar sus unidades si no se les satisface la demanda por sus tarifas. Ya lo han hecho en las rutas que unen los municipios de Girardot (Maracay) y Mario Briceño Iragorri (El Limón – Caña de Azúcar – La Candelaria) en meses pasados. La alternativa expuesta por TransAragua allí y en otros municipios del estado resolvió la demanda de transporte por parte de los usuarios, sin embargo es notorio su insuficiencia en las horas pico. Detrás de los reclamos de los choferes privados hay claras intenciones de subvertir las precarias condiciones sociales exacerbadas por la crisis económica. En contra de nuevo aumentos, y un servicio pésimo alertamos del beneficio adicional a las mafias del transporte con subsidios en cauchos, baterías, consumibles y repuestos por parte del ejecutivo nacional, que además siempre terminan en apoyo del sector transporte a las bandas criminales de la derecha y sus guarimbas fascistas

Un transporte colectivo eficiente, sólo es posible si el municipio se encarga de garantizar las necesidades públicas de los usuarios en vez de hacerse el loco manteniendo la anarquía de los transportistas privados. Las ordenanzas municipales en materia de transporte público deben garantizar entre otras cosas:

Las paradas obligatorias específicas por ruta, y la readecuación de las rutas en razón de las necesidades de la comunidad.

La identificación clara de la ruta a la que pertenece la unidad.

La prohibición de la unidad de viajar con la puerta abierta, y la ventilación necesaria, que funcionen las ventanas.

El uso de colores específicos en las unidades de manera de estar asociadas con una ruta particular y las paradas correspondientes.

La prohibición de ruidos molestos y alto volumen de sus aparatos de sonido.

La obligación a usar uniformes que identifiquen la línea y al chofer que la conduce.

El acondicionamiento a tamaños estándares en longitud y ancho de las unidades, y en cantidad de puestos cómodos y el máximo número de personas que pueden viajar de pie.
El uso de torniquetes habilitados con el pago electrónico por tarjeta que permita el multiviaje y su recarga en taquillas ubicadas en sitios fáciles para su adquisición.

En aquellas rutas donde el tránsito del transporte público ocurra entre dos o más municipios, la ordenanza municipal correspondiente debe ser de estricta aplicación entre ellos y las líneas de transporte.

La adecuación por parte del municipio al tránsito vehicular de calles y avenidas y la reparación inmediata de huecos y drenajes.

Ante la inseguridad que se vive a diario con robos y atracos a los viajantes de las unidades de transporte colectivo, se hace imperiosa la mayor intervención del municipio al respecto. El transporte colectivo no puede ser el refugio de los choros y malandros para su beneficio.

La Plataforma de Lucha Aragua llama a la colectividad a organizar a los usuarios del transporte colectivo para dar la pelea por sus derechos. Sólo con la lucha  podemos enfrentar la voracidad del lucro de los choferes privados, asi como obligar al municipio responda por un buen servicio de transporte.

Marzo de 2017


viernes, 16 de mayo de 2014

Sobre el salario y la gasolina, sus costos


Sobre el salario y la gasolina, sus costos

La gasolina

La propuesta del gobierno sobre un aumento de la gasolina, consentida por la MUD, hasta ahora no se concreta ante la disyuntiva de fijar el nuevo precio y el mayor temor de su impacto social real, que (esto último) no tiene nada que ver con las guarimbas.

En los argumentos para su justificación se aplica la lógica formal sobre ítems como el costo de producción, precio de venta, comparación con el precio de venta en otros países, la ridícula sustentación de que no afectara al ciudadano de a pie sino a los sectores que tienen mayores ingresos porque tienen varios autos, comparación con el precio de otras mercancías como el agua, la cerveza o un café, concluyendo que es un clamor general su aumento. Decimos lógica formal porque se aísla el fenómeno, no se expresan las causas estructurales que lo originan, mucho menos sus consecuencias, ni si el aumento se desvanecería con una continua devaluación de la moneda. El fin realmente es buscar otro medio con el cual paliar el déficit fiscal, no de evitar las causas que lo originan. Curiosamente el gobierno, ahora, argumentando todo lo contrario durante más de 12 años. Lo cierto es que el precio actual de la gasolina es una de las pocas ventajas que recibe el pueblo por la explotación petrolera, en cambio, de su usufructo es lo menos que reciben como si lo hace la banca, el comercio importador y la industria ensambladora.

Respecto a dónde iría el ingreso por al aumento del precio de la gasolina, sabemos que será a donde se han ido todos los demás ingresos del país, no para los servicios públicos, no para los salarios, no para la inversión productiva, sí para continuar el despilfarro, para cuentas no visibles, en otra palabras, cuentas que no son realmente para invertir en una Venezuela productiva, aun teniendo el mayor ingreso de la historia por venta del petróleo y, sin embargo, ni siquiera da para actualizar o adecuar los patrones de refinación al tipo de crudo actual.

Con la Industria nacional paralizada, escasez de productos básicos, dólares preferenciales para seguir importando no lo necesario para el país, para seguir parasitando. Para aprobar millardos de dólares preferenciales y dárselos a la industria automotriz que es foránea: GM, Ford, Chrysler, Mitsubishi, Toyota; para las transnacionales farmacéuticas; para las tiendas de electrodomésticos importados como Daca, o ropa como Grafitti; para pagarle los préstamos a los chinos, a la par que se les contrata para los servicios, se les compran sus productos y se emplean sus trabajadores; se importan hasta los tubos para la industria petrolera mientras las fábricas de tuberías en el país están en decadencia por falta de inversión. La producción de gas, la refinación, la perforación están retardadas y hasta paralizadas, no por el precio que tiene actualmente la gasolina.

En definitiva, no es garantía que el precio aumentado de la gasolina se invertirá de acuerdo a la real necesidad del país, como no se hace con el ingreso petrolero. Por otro lado, no solo es la ineficiencia para la totalidad del país sino la eficiencia para favorecer a la banca y a los grandes importadores, como salió en la lista de CADIVI hasta 2012 o más recientemente, con la publicada por CENCOEX de enero a abril de este año. El gobierno se ufana, ante los empresarios devenidos en meros importadores, en responderle dándoles todos los dólares que han solicitado, en detrimento de la producción nacional.

Algo muy “sensible” es el servicio de transporte colectivo, el cual es pésimo con el precio del combustible “regalado”. Cómo será si se aumenta el precio de la gasolina, no hay duda que empeorará, independientemente de cuán grande o pequeño sea el precio del combustible. Una prioridad es mejorar el servicio de transporte colectivo con el cual, si fuera efectivo, muchos más lo utilizarían en vez de usar su auto particular para ir al trabajo, ahorrándose la gasolina y sin afectar, sino todo lo contrario, favorecer, al trabajador. En definitiva, el valor de la gasolina como de toda la riqueza nacional es producida por los trabajadores, cuando estos no se benefician de lo que producen, es porque se lo están regalando literalmente a la burguesía parasitaria que dirige el país.

El salario

Si la lógica es aplicable al aumento de la gasolina, ¿por qué no se le aplica al salario, es decir, al precio de venta de la fuerza del trabajo?
                                                                               
¿Cuánto cuesta la fuerza de trabajo? Su precio está regulado por el acuerdo sobre el salario mínimo que está en los 4.251 bolívares. Si comparamos el precio mínimo de la fuerza de trabajo con el del conjunto de alimentos para subsistir, la llamada canasta alimentaria, ésta está por los 9.000 bolívares, según el estudio del CENDAS, y por los 4.000 bolívares según el INE, valor que no resiste el menor análisis. Si lo comparamos con la cesta básica, ésta está por los 16.000 bolívares. Aclaremos de una, el bono de alimentación no es salario, y de paso es absurdo que por ejemplo en PDVSA su valor está en 5.000 bolívares y el salario esté en 5.620 bolívares. Es decir, la TEA en PDVSA, que no es salario, tiene un valor de 88% del salario básico, pero como bono no salarial que es, no suma al salario base de cálculo de horas extras, vacaciones, utilidades, liquidación de prestaciones sociales o jubilación. El ingreso mensual mínimo para el que no dispone de una contratación colectiva, la inmensa mayoría de los asalariados del país, varía entre 4.949,50 y 5.648 bolívares si se incluye el bono de alimentación que mejor le plazca “dar” el patrono. La lógica del valor del salario resulta en un absurdo pues no alcanza ni para reponer la fuerza de trabajo consumida en cada jornada.

La fuerza de trabajo tiene un costo mínimo de 16.000 bolívares para sostener un núcleo familiar de 5 personas, esto es, para poder alimentarse, tener vivienda propia, educación, vestido y calzado, atender satisfactoriamente la salud, cubrir los pagos por servicios públicos de agua, electricidad, gas, transporte, telefonía, internet, y si sobra, para la recreación que en la actualidad es un lujo.

El valor de la fuerza de trabajo, su salario diario de conjunto, no se puede seguir pagando por debajo de su costo, o por usar un símil, no puede regalarse.

El ingreso por la venta de la fuerza de trabajo, llamado salario, se destina a satisfacer las necesidades básicas de la familia y poder cubrirlas, pero lo real es que con el salario mínimo vigente no se cubre sino casi 1/4 de la cesta básica familiar, y eso si la familia no tiene un gasto extraordinario por un problema familiar de cualquier tipo sea de salud, vivienda, transporte, de reparación de algo, o de un robo que también suele suceder, además de la inflación.

¿Quién clama por el aumento de la gasolina? El gobierno. ¿Quién clama por el aumento de salario? Los trabajadores. ¿Quién decide?




lunes, 5 de mayo de 2014

RAMIREZ TORRES Y EL PLAN DE SEDICIÓN - El show debe continuar


El show debe continuar
RAMIREZ TORRES Y EL PLAN DE SEDICIÓN

Un plan de sedición de la ultraderecha en lo absoluto se puede dejar pasar.

¿Y qué hace el gobierno? Puro discurso, aunque tiene su objetivo.

¿Qué hacemos nosotros los trabajadores?

La crisis económica en el país es de mucha envergadura, los despidos masivos y las suspensiones sin pago de salario es lo que viven hoy en carne propia los trabajadores luego de los acuerdos del gobierno con FEDECAMARAS.

Los aumentos en los precios a la cesta alimentaria siguen en ascenso y las tarifas del agua y el transporte ya se han comido los menos de 1.000 bolívares de aumento al salario mínimo para esperar en julio la de la factura eléctrica y un poco más allá el aumento al precio de la gasolina que para Maduro en forma desvergonzada no es un aumento sino una “adaptación”. O sea, una “adaptación” que nos despojará más del bolsillo de lo que ya han venido quitando los capitalistas con la crisis por ellos creada y que pretenden, junto al gobierno, que seamos nosotros los que paguemos estoicamente sus costos.

En Carabobo los trabajadores han dado unos pequeños pasos, para responder ante la crisis. Dos días de actividades,  el 30 de abril, una jornada simultánea, apoyada por más de 30 sindicatos, denunciando en las cuatro inspectorías del trabajo del estado (dos en Valencia, una en Guacara y la otra en Puerto Cabello) las gestiones anti-obreras de los funcionarios del trabajo, sobre todo a favor de los despidos y las suspensiones de actividades sin goce de salarios. Luego, el 1ro de mayo, marcharon por su salida, con sus consignas para que la crisis la paguen los capitalistas. Demuestra esto que hay que organizarse y unirse con base a propuestas de lucha propias a nivel nacional.



Ramírez Torres plantea más circo ante la falta de pan, que es lo que se observa de todo esto, para tapar el ajuste económico a los trabajadores y al pueblo llano con los acuerdos del gobierno y FEDECAMARAS, circo que no le da salida a la crisis política ni dándole concesiones favorables a la MUD, así los denuncie en forma pública mientras todo sigue igual o empeora. Maduro, por su parte, no dejó de hacer su parte en este melodrama barato que incluyó lágrimas en vivo al dirigirse a los trabajadores el 1° de mayo: “Estoy seguro que el pueblo decretaría una huelga general y se iría a la insurrección cívico militar”, señaló. Puro efectismo desde el alto gobierno pero el ajuste a los trabajadores va a troche y moche para salvarse ellos y también los capitalistas de la crisis.

La salida la tenemos que forjar los trabajadores con alternativas de lucha, con independencia política como clase obrera por nuestro propio gobierno, el gobierno de los trabajadores, el único capaz de impedir  la sedición de la derecha fascista y de la burguesía y a la vez que obligue a pagar a los capitalistas por la crisis que han creado.

Si la clase obrera no responde ante la crisis, la derecha se apoderará del descontento popular.



lunes, 15 de julio de 2013

Brasil: entre Turquía y Egipto


Brasil: entre Turquía y Egipto

Junio quedará en la historia por la realización de manifestaciones de masas simultáneas en más de 600 ciudades, por primera vez en todo el territorio de Brasil. Ahora, retorna a la agenda pública la crisis económica y política. El tarifazo de los transportes fue anulado en todas las ciudades, incluso en las que no hubo manifestaciones. El pavor de gobernadores e intendentes fue memorable. El gobierno nacional, inicialmente paralizado, ha respondido con una propuesta de “cinco pactos” (que ya nadie recuerda) y con la promesa de consagrar el 100% de las regalías del petróleo de aguas profundas a la salud y la educación –o sea apenas un 8% de la renta petrolera. A su vez, el Senado le recortó un 56,3%. El Congreso anunció desgravaciones impositivas para las empresas de transporte, para compensar la anulación de los aumentos de tarifa.

En su pánico inicial, el gobierno propuso un plebiscito popular para convocar una “asamblea constituyente para una reforma política”, lo que luego se transformó solamente en un plebiscito sobre elecciones y partidos, y más tarde en un referendo sobre cinco tópicos acerca del sistema electoral. La improvisación no impidió que la izquierda “progresista” del PT o de algún otro partido “de izquierda”, para no hablar de una intelectualidad izquierdosa, apoyara con entusiasmo el engendro concebido para desmovilizar al pueblo. La explosión popular provocó una derechización aún mayor de la izquierda brasileña.

El gobernador de Rio Grande do Sul, Tarso Genro (PT) abrió un sitio de Internet para recibir sugerencias de la población. El PSTU, único partido relevante de la izquierda clasista, cambió, en su espacio gratuito de televisión, el rojo predominante de su color habitual por el “verdeamarelo”, incluyendo un símbolo que algunos compararon con el de la Confederação Brasileira de Futebol. El PSOL reaccionó en direcciones disparatadas, según la tendencia que integra su desintegrado panel. En estas condiciones, la propuesta de un “frente (electoral) de izquierda” (para 2014), reiterada en TV por el PSTU, carece de contenido. Se observa una acentuación del divorcio entre la izquierda y la situación del país, ni hablar de las masas.

La “reforma política” propuesta por el gobierno es una farsa reaccionaria. Sus aspectos principales son el financiamiento público exclusivo de las campañas electorales y el voto en lista sábana. Con esto pretende continuar con las operaciones para salvar de la cárcel a la cúpula lulista del PT y de aliados del PMDB por un sonado caso de corrupción (mensalao), armado para asegurar una mayoría parlamentaria permanente al gobierno de coalición.

La reforma no toca la extinción del Senado o la reducción del mandato de senador (ocho años), no promueve la elección popular de jueces y fiscales, ni deroga la vergonzosa Ley de Amnistía, que declaró impunes para siempre a asesinos, torturadores y ladrones comprobados del régimen militar. Por no hablar de la militarización de las policías, que matan impunemente (poseen fuero judicial y tribunales propios). Que la izquierda apoye esta porquería revela el nivel de su bajeza.

La oposición parlamentaria negocia a cuentagotas en función de desgastar al gobierno de coalición PT-PMDB o hasta de provocar la renuncia anticipada de Roussef, cuya “popularidad” cayó al 27%, en cuyo caso asumiría el vice o el presidente de la Cámara (ambos del PMDB). El “golpe” sería el de los aliados que el PT abrazó y aduló en los últimos diez años. La crisis económica acelera los plazos. El crecimiento del PBI, previsto inicialmente en más de 3,5%, ya ha sido reducido a menos del 2% (abajo del crecimiento demográfico, lo que provocará una nueva caída del PBI per cápita). El aumento de las tasas de interés, cediendo a la presión del capital financiero, no logra impedir la fuga de capitales, y ha aumentado la deuda pública al punto de provocar el recorte suplementario de 15 mil millones de reales del presupuesto (afectando, claro, salud y educación…) para cumplir con la meta fondomonetarista de superávit primario. Compárese con el previsto superávit comercial de 6,5 mil millones de reales (10% del superávit de los “años de oro” de Lula) después de haber transformado todo el sistema productivo y de obras públicas para hacer del país una plataforma exportadora.

La economía brasileña, como ya lo dijimos, es una bomba de tiempo. Ahí está el destino del “grupo (holding) X” del “empresario nacional” de Lula/Dilma, Eike Batista (ex 8º fortuna del mundo, actualmente fuera de la lista de las primeras 200), cuyas empresas perdieron 90% de su valor bursátil en los dos últimos meses. Vinicius Torres Freire, principal comentarista económico de la Folha de S. Paulo, afirmó que hay una “huelga de inversiones” del sector privado desde 2012. Las masas están votando con los pies en la calle, la burguesía con el bolsillo.

El paro tardío del 11 de julio convocado por las centrales sindicales por “mayores inversiones en sanidad y educación; aumento de salarios para los trabajadores; reducción de la jornada de trabajo; apoyo a la reforma agraria y transporte público de calidad” (reivindicaciones que Dilma Rousseff ni se tomó el trabajo de escuchar en la entrevista que mantuvo con los sindicatos) está presidida por la defensa de la reducción de las tasas de interés, una reivindicación de la burguesía endeudada. El paro aislado intenta desviar la rebelión popular y ponerse a la cabeza de las negociaciones de su agenda –como recurso último para salvar al gobierno del derrumbe capitalista. CONLUTAS, la pequeña central sindical clasista, se sumó al paro sin criticar su finalidad desmovilizadora.

Las tendencias al derrumbe financiero, que se manifiestan en la salida de capitales del más importante de todos los “mercados emergentes” (después de China), pasan ahora a ser el principal combustible de una segunda vuelta de movilizaciones populares –probablemente al margen de las organizaciones sindicales tradicionales.


Osvaldo Coggiola

jueves, 4 de julio de 2013

BRASIL: CRISIS, COMBATES Y PERSPECTIVAS


BRASIL: CRISIS, COMBATES Y PERSPECTIVAS

Cuando Brasil venció la Copa de las Confederaciones, en el mismo momento, fuera del Maracaná, una multitud, equivalente a la que se encontraba en el estadio, protagonizaba una batalla campal contra la policía, que usó bombas, gas y balas de caucho. El saldo fue decenas de heridos y detenidos. Que el fútbol, religión nacional, no haya desviado una movilización antigubernamental es un hecho inédito en la historia. Tan insólito como el hecho de que la presidente ni siquiera pisó el estadio, temiendo una silbatina peor que en la inauguración de la Copa. Neymar se pronunció (pese al cerco de seguridad que lo rodea permanentemente) en favor de las manifestaciones. El mismo domingo, la Cámara Municipal de Belo Horizonte fue ocupada por jóvenes que reivindican la apertura de los contratos con las empresas privadas de transporte urbano, para poner en evidencia los superlucros patronales y la corrupción descarada de los “representantes populares”.  Desde la semana pasada, los movimientos de las favelas paulistas (MTST, los “sin techo”, y “Periferia Activa”) organizan manifestaciones y bloqueos de avenidas contra las pésimas condiciones de alojamiento, salud y transporte en los barrios pobres.

Al mismo tiempo, se desarrolla una formidable ofensiva represiva no solo en las calles sino en las mismas favelas, un gigantesco operativo de militarización para evitar que los sectores más explotados se incorporen masivamente a la lucha. En la Favela de la Maré la operación dejó media docena de jóvenes muertos, definidos como “ladrones”; enseguida se puso en evidencia que ninguno de ellos había tenido siquiera una acusación formal en su contra en toda su vida. El monstruoso aparato represivo brasileño ha sido incrementado y se ha sofisticado como nunca en función de los “grandes eventos” (campeonatos mundiales de fútbol y Olimpiadas) por el “gobierno de los trabajadores”. Durante las primeras manifestaciones, Dilma Rousseff ofreció pública y explícitamente el apoyo de la “Fuerza Nacional”, un engendro represivo “contrainsurgente” montado por el gobierno del PT, a gobernadores e intendentes “en apuros”.  

La rebelión popular ha originado una crisis institucional. La PEC (propuesta de enmienda constitucional) nº 37, enviada por el gobierno al Congreso, fue rechazada por... 430 votos contra 9. La PEC proponía transferir las facultades de investigación del Ministerio Público a la Policía Judicial. Es una maniobra para que el Poder Judicial (que se le escapó al PT de las manos) frenase la investigación de los casos de corrupción gubernamental. Los nueve votos a favor fueron de nueve derechistas hipercorruptos, hasta el presente adversarios del gobierno; toda la bancada del PT votó contra el gobierno, que se ha quedado sin “base aliada” parlamentaria. Frente a la catástrofe política, Dilma sacó de la galera una propuesta de constituyente para tratar una reforma política (financiamiento público exclusivo de las campañas electorales), a la que el Poder Judicial y la mayoría de los parlamentarios se declararon hostiles. El gobierno reculó y pasó a defender un plebiscito sobre una propuesta de reforma. En las actuales condiciones, la propuesta puede dar un eje político nacional de repudio a la movilización heterogénea de las calles.

El índice de aprobación de Dilma Rousseff cayó del 70% al 30%. En una reunión de Dilma con las centrales sindicales, el representante de la CONLUTAS denunció la propuesta de “plebiscito popular” como una maniobra distraccionista desesperada. Los planteos de las centrales sindicales al gobierno fueron simplemente ignorados, y ha sido convocado un paro general para el 11 de julio, esto es, para casi un mes y medio después de las primeras manifestaciones contra el tarifazo de los transportes. CONLUTAS convocó a algunas movilizaciones parciales (sin éxito) antes de esa fecha.

La tentativa de la izquierda de participar con columnas propias (“rojas”) en las manifestaciones en la Av. Paulista fue literalmente repelida a palos. Los manifestantes no apreciaron el intento de diferenciación de la izquierda y tampoco el propósito de hacer propio al movimiento.  La izquierda ha replicado reclamando el derecho a participar con banderas propias en las manifestaciones. Pero todo esto es distraccionismo, porque la izquierda no se ha hecho conocer a través de un planteo propio, es decir sin aportar al movimiento. No ha dicho ni pío sobre la constituyente, cuando la burguesía la rechaza con el planteo de que las constituyentes se convocan cuando se rompe un régimen político y se plantea la creación de otro. Algunos de la “izquierda progre” (intelectuales sin partido, aliados del PT de todo tipo) han llegado a denunciar todas las manifestaciones como montajes de la CIA contra el gobierno del PT, en un artículo ampliamente traducido y difundido por sitios y redes chavistas y “progres” del continente (“La protesta brasileña de la última semana”, por Tania Jamardo Faillace, Alai-Amlatina). Este fin de semana, Lula salió de su mutismo para decir que hay que estar en la calle para “empujar el gobierno hacia la izquierda”...

La movilización callejera es cada vez más generalizada; el paro general nacional del 11 de julio, convocado por todas las centrales sindicales es un intento claro de recuperar la calle para las agencias populares del gobierno, que se encargarían luego de desmovilizar la rebelión.  Un boicot al plebiscito podría re-encender el movimiento y provocar la caída del gobierno y las elecciones anticipadas. Puede darle una plataforma nacional y un nuevo escalón político al movimiento de las calles. Egipto también ayuda.    

 Osvaldo  Coggiola


martes, 25 de junio de 2013

VENEZUELA, ¿NOS ESTAMOS VIENDO EN EL ESPEJO DE BRASIL?


VENEZUELA, ¿NOS ESTAMOS VIENDO EN EL ESPEJO DE BRASIL?

Manifestaciones en Brasil al 20/06 luego de
suspendido el tarifazo en el transporte público
Los sucesos en Brasil de las dos últimas semanas han servido para que tanto la izquierda como la derecha venezolana metan la cabeza en la arena como el avestruz. Quizás se solidaricen en parte por lo ocurrido pero lo esencial, para tirios y troyanos, es lo que a su entender se traduce como un sinsentido ante, según ellos, el extraordinario avance económico del gigante del sur en el continente. Quizás hasta coincidan por lo del aumento en $R 20 céntimos al transporte colectivo en Sao Paulo para que se dieran los reclamos ($R 3,20 equivalen a 1,50 dólares) con el añadido de una descomunal represión a la marcha de 50.000 paulistas el 13 de junio, sin embargo y luego de suspenderse el tarifazo por las alcaldías de las ciudades más importantes de Brasil, el reguero de movilizaciones y manifestaciones se extendió en decenas de ciudades, que sin haberse dado en principio el rechazo popular a algún tarifazo local, han preferido cortar por lo sano retirando también las suyas.

El signo que marca la actitud del avestruz cuando sólo se toman en cuenta las cifras macroeconómicas durante 10 años de gestión del PT con Lula y Dilma, conlleva a una actitud de cautela en nuestro país donde la situación económica reviste condiciones de crisis y el gobierno de Maduro busca por el mundo compromisos y reconocimientos tras la inestabilidad política luego de las elecciones del 14 de abril. La izquierda, como la derecha, saben que sus planes se pueden ir al traste por un hecho coyuntural como resultado de las acciones de  las masas. Por tanto, es esto lo que los hace ser casi indiferentes con la situación brasileña, pues estemos claros, ni es una revolución de colores alentada por el imperialismo yanqui como ya ha insinuado alguna “izquierda” comprometida con el chavismo, ni es un simple reclamo de la clase media brasileña afectada por los tarifazos. Es que, ni la derecha ni esa “izquierda”, asumirán lo que en realidad lo ha provocado son las consecuencias de la bancarrota mundial del capital y la crisis sistémica, universal e histórica de las relaciones sociales capitalistas que presenta los mayores desafíos para el presente y el futuro a la humanidad.

Los marxistas nos afianzamos en la crítica a la economía política para ofrecer alternativas en función de otras relaciones sociales donde se impida que el capital ejerza el poder político y económico. Si a causas vamos de lo que está pasando hoy en Brasil, esencialmente hay que insistir que lo que mantuvo a Lula en el poder no fue ningún milagro económico sino un salvataje de la Reserva Federal yanqui, al igual que lo hizo con México y Perú. El capital financiero, ficticio y por lo tanto sin soporte, soltado en el mercado internacional por la FED junto a tasas cercanas a cero para enfrentar el proceso de bancarrota del capital mundial declarado en 2007, a la par que países como Brasil lo captaban con tasas de interés muchísimo más mayores mientras la inflación se contenía en valores bajos, representa una visión muy actualizada del coloniaje imperial. Ese esquema representó que el real brasileño se revalorizara, pero sólo hasta el momento en que el negocio para el imperialismo yanqui le resultara.

Las cifras económicas brasileñas actualizadas han salido a relucir por cualquier ámbito, en particular las de los especialistas burgueses en esa materia como el Financial Times o The Economist, quienes muestran mucha preocupación por lo que está dejando de hacer Dilma en sus compromisos con los dueños del capital, que es ya bastante como se verá más adelante. El proceso devaluatorio del real brasileño representa una respuesta al temor internacional a que la FED limite el monto de dólares que ofrece cuasi gratis al mercado mundial, lo cual está elevando la tasa de interés en USA y provocando una reversión de la tendencia de los últimos años que era la de la inversión especulativa en materias primas y en mercados de deuda periféricos. La consecuencia es una depreciación del real (9% en tres meses este año) y una tendencia a la reversión en la subida de los precios de los “commodities”.

En septiembre del año pasado, después de tres meses y medio de conflicto, el gobierno de Dilma Roussef consiguió quebrar la huelga de los empleados públicos federales (más de 1,8 millones de trabajadores) mediante represión, descuentos salariales, amenazas de despidos y división del movimiento sindical. La “victoria” gubernamental tuvo el duro precio de “quemar” a sectores enteros de la burocracia sindical petista –en el caso de las universidades federales, prácticamente la destruyó–, además de abrir un foco (inédito en diez años) de choques entre esa burocracia y el gobierno. Toda la prensa, incluso la más derechista, apoyó al gobierno durante el conflicto, el cual paralizó al Estado –la Policía Federal llegó a desfilar en las calles con banderas que decían: “El tráfico (de drogas) está liberado”. La huelga de los estatales fue, por eso, apenas el prólogo de un episodio mayor de la lucha de clases.

Con la economía en picada –la caída de la actividad industrial fue de un 5,3% a junio de 2012, la cuarta caída consecutiva–, el gobierno repite la fórmula de concesiones impositivas al gran capital para evitar el colapso económico, con desgravámenes previstos para este año de 15.200 millones de reales, de los cuales casi la mitad –7.200 millones– corresponden a un nuevo 20% de rebaja en las cargas sociales de los salarios por parte de los patronos; además de proyectar financiamientos al sector privado –las llama “inversiones público-privadas”– del orden de 190.000 millones de reales para el año 2013. El gobierno proyectó un mazazo violento en el gasto público a ser decretado –“legislado”– a finales del año pasado, con ataques violentos a la salud pública, la legislación laboral y, principalmente, la previsión social.

Aparte de eso los casos de corrupción volvieron a la palestra con el mensalao. En ese marco, ha cobrado relevancia una crisis originada en 2005, la cual parecía superada. El caso del mensalao –un sistema de compra de votos parlamentarios durante el gobierno de Lula mediante financiamientos mafiosos offshore, envolviendo, en principio, 350 millones de reales en sobornos– está siendo (re)juzgado por el Supremo Tribunal Federal (STF) cuyos jueces fueron, casi en su totalidad, nombrados por Lula, quienes ahora se le están dando vuelta. Entre los reos están once ex diputados: tres del PT –incluyendo al entonces presidente de la Cámara, José Paulo Cunha, ya condenado– y ocho de otros partidos de la “base parlamentaria aliada”. Los votos comprados financiaron, entre otras cosas, la aprobación de las reformas previsional e impositiva antiobreras y antipopulares del gobierno “de los trabajadores”.

La misma prensa que celebra la decisión del STF sobre el mensalao también ha celebrado las cualidades reveladas de Dilma como “estadista”; o sea, la violencia con que enfrentó las huelgas, avanzó en las privatizaciones e hizo pasar leyes antiobreras, y hasta su dureza en el “Rosegate” (por Rosemary Noronha, amante pública de Lula, y su caída como coordinadora de la oficina de la Presidencia de la República en Sao Paulo). Pero en la antesala a las manifestaciones disparadas por un aumento de 0,20 reales a la tarifa del transporte público, a comienzos de año la economía del gigante con pies barro informaba de los siguientes derroteros: el PBI había crecido menos de 1% anual por ocho trimestres consecutivos; la “burbuja financiera” está hinchada por todos lados (el récord de la deuda pública federal, interna y externa); la deuda de los estados, en primer lugar la llamada “Grecia del Brasil”, Rio Grande do Sul (gobernado histórica y actualmente por el PT), que le debe a la Unión 215 por ciento de su renta líquida, seguido por Minas, Sao Paulo y Río (o sea, los cuatro estados más grandes del Brasil); la deuda privada de bancos, empresas y familias; la burbuja de la propiedad inmobiliaria (165% de valorización entre 2008 y 2012, contra 25% de inflación).

Para atajar el derrotero Dilma va en el sentido de defender a los dueños del capital: anunció la privatización de los aeropuertos, con fuertes subsidios estatales, en vísperas de la Copa 2014 y las Olimpíadas 2016. Ya comprimió los salarios de los estatales y los gastos sociales a su porcentaje más bajo (del PBI y del ingreso líquido del Estado) en dos décadas, abajo incluso que los de los gobiernos “neoliberales” anteriores al PT. El problema es que, como resumió el editorialista de Valor Económico (5/12/12): “el gobierno bajó las tasas de interés, desvalorizó el real, aumentó el gasto público (léase subsidios al capital), adoptó medidas para disminuir los costos de producción (desreguló la legislación laboral), redujo impuestos (al gran capital), abrió la concesión de servicios públicos al sector privado, intervino en algunos sectores, y la economía brasileña no reacciona. Las inversiones son negativas hace dos años y el PBI registra un promedio inferior al de los dos mandatos de Fernando Henrique Cardoso”. En otras palabras, haga lo haga un gobierno "progresista" o nacionalista atado a los intereses del gran capital en plena época de su bancarrota mundial, a lo que terminará conduciendo es a la pauperización aún mayor de los explotados y del pueblo en general.

Mientras tanto, la izquierda nacionalista latinoamericana, y también la europea, continúan aferrados a las cifras de la bonanza económica de Brasil –que desapareció en los números hace ya dos años–, ilusionando a sus militantes y simpatizantes con la reforma "posible" del capitalismo porque si no se mete la derecha, aunque se les demuestre que ésta como se menciona más arriba, y el imperialismo, están metidos hasta los tuétanos en el "progresismo" de Lula y Dilma. Ante esto los jovenes y los estudiantes, los trabajadores que devengan un bastante recortado salario mínimo, los empleados públicos y el pueblo en general, lo que vieron fue la válvula de escape que los movilizara luego de la excesiva y "democrática" represión del 13 de junio por exigir que el aumento, que colocaba el transporte público como uno de los más caros del planeta, no fuese aplicado. Es que la mesa para ellos ya estaba servida: la desregulación de la legislación laboral, la evidente falta de inversión en salud y educación públicas, los políticos y sus corruptelas, el negocio para los capitalistas que se arropan con la FIFA y el COI con la Copa Confederación, el Mundial de Fútbol 2014 y las Olimpiadas del 2016.

Es la importancia que le debemos dar, por tanto, los venezolanos. Para la izquierda clasista e independiente su papel está en cómo ir a fondo con las masas, esencialmente al seno del movimiento obrero, con un plan de luchas unitarias que las organice a enfrentar lo que está a las puertas con los tarifazos como respuesta gubernamental para paliar lo insuficiente que le resultan los fondos para el gasto público y también para afrontar el pago religioso que viene haciendo, con un monto de 18.000 millones de dólares para este año, en deuda externa.

Las consecuencias de los efectos de la bancarrota mundial del capital las estamos viendo desde 2009 con aumentos del IVA de 9 a 12%, devaluaciones oficiales del bolívar en 2010 y 2011 y una inflación que resulta la cuarta más alta del planeta. Este año, además de lo evidente que le resulta al venezolano de a pie la escasez y la especulación producto del valor del dólar paralelo de más de 4,5 veces el oficial (a pesar de haber devaluado el gobierno bolivariano el valor del bolívar de 4,30 a 6,30 por dólar), la inflación anualizada a mayo llegó a casi el doble de la definitiva al cierre de 2012 (35,2% versus 20,1%) licuando el pírrico incremento de 20% al salario mínimo fijado a inicios de ese mes, y a pesar de todo el optimismo que el gobierno bolivariano muestra para resolver los entuertos de la crisis económica en curso, con alianzas con la burguesía criolla o extranjera; el endeudamiento de 8.000 millones de dólares a que se ha visto obligada PDVSA para afrontar su parte en las inversiones de desarrollo, retrasadas desde el año pasado, en la empresas mixtas de la Faja del Orinoco; y los convenios internacionales suscritos con los países del MERCOSUR y el ALBA, primero, e Italia, Francia y Portugal, después, para aumentar las importaciones que las continuará haciendo la burguesía del país en conjunto con las de aquellos; indica en mucho el contenido de clase sobre la que se está apoyando Maduro para continuar haciéndole pagar los platos rotos de la crisis a los trabajadores y al pueblo venezolano, salvando de su propia crisis a los capitalistas urbe et orbi.

La crisis, que está en pleno desarrollo, nos obliga. No afrontar el reto y se concretase la coyuntura para una revuelta venezolana sin un mínimo de organización de clase, coloca a las masas en la misma situación de 1989 con el agravante para ellas que ya el ejército está en las calles para demostrar su verdadera esencia, defenderle con las armas el Estado a los capitalistas. Brasil ha marcado un norte en el cómo se debe actuar. Basta ya de pedir, hay que arrancar con la movilización y la lucha que los capitalistas sean los que paguen por la crisis que sólo ellos han causado.


lunes, 24 de junio de 2013

BRASIL: LA REBELIÓN QUEMA ETAPAS


BRASIL: LA REBELIÓN QUEMA ETAPAS

Las movilizaciones en Brasil comenzaron el 6 de junio, con dos mil manifestantes en el centro de Sao Paulo contra el tarifazo del transporte en esa ciudad. La represión, ordenada por el gobierno estadual (de derecha) y apoyada por el gobierno municipal (del PT), fue violentísima. Dos semanas después, los manifestantes, en casi todas las capitales y ciudades importantes del país, habían superado los dos millones, (un millón en Rio de Janeiro el jueves 20). El tarifazo fue retirado y hoy es casi una anécdota. Varias otras capitales y ciudades que habían anunciado aumentos del transporte también los retiraron, sin que mediara el planteo explícito de una reivindicación en ese sentido. El anuncio del gobierno paulista retirando el tarifazo, que buscaba vaciar las calles, fue festejado en las calles como una gran victoria. El propio MPL (Movimiento Pasaje Libre), convocante inicial, retiró los llamados a la movilización. Fue, sin embargo, como si nada: el viernes 21, más de dos millones estaban en las calles brasileñas. Varias capitales fueron literalmente paralizadas. El pueblo y los trabajadores brasileños han iniciado una movilización histórica.

La lucha contra el tarifazo se transformó en una movilización contra todo el régimen político. La juventud fue a las calles con reivindicaciones sobre transporte, salud, educación, contra la represión, contra el gobierno y contra la corrupción del oficialismo y de la oposición.  La presidente (Dilma Rousseff) fue silbada de modo estridente en la inauguración de la Copa de las Confederaciones, y después cerró el pico por dos semanas. El régimen político quedó en estado catatónico. La policía (militar, federal, estadual, civil, etc., todo el impresionante aparato represivo montado bajo la dictadura), recibió la orden de observar y sólo intervenir en caso de depredaciones. Recién el viernes 21 Dilma consiguió abrir la boca, anunciando que los royalties del petróleo pre-sal (petróleo submarino que el gobierno del PT privatizó) serán consagrados a la educación (no dijo cómo, desde luego). Convocó a una reunión de gobernadores y algunos intendentes, la mayoría representantes de la derecha más podrida, represiva y corrupta, para organizar una respuesta del régimen en su conjunto. Un tiro que puede salir por la culata.

Las principales centrales sindicales (CUT-PT, Fuerza Sindical, CGT), la federación estudiantil oficialista (UNE), acompañadas del coro habitual de ONGs y entidades “progres” de todos los colores, emitieron una declaración recién dos semanas después de manifestaciones y combates callejeros. Después de la habitual cháchara progre, plantearon “la realización con urgencia de una reunión nacional, que envuelva a los gobiernos estatales, a los intendentes de las principales capitales, y a los representantes de todos los movimientos sociales (...) esa reunión es la única forma de encontrar salidas para enfrentar la grave crisis urbana”. El MST (Movimiento de los Sin Tierra) también firmó este pedido de coalición de toda la reacción política brasileña para contener la rebelión popular.

En medio de las movilizaciones aparecieron, como era de esperar, grupos de criminales saqueadores (infiltrados por provocadores policiales, los P2), grupetes fascistas y grupos identificados como “sin partido”. Algunos, aliados a skinheads neonazis, hostilizaron a partidos de izquierda (PSTU, PSOL, PCB). El fin de semana (22-23) se realizó una reunión para discutir cómo combatir a esos grupos. Jóvenes de las periferias más pobres, negros o mulatos en su mayoría, ya se están organizando para romper las cabezas de los grupejos skinheads racistas. Los “sin partido”, que cantan el himno y llevan banderas brasileñas, son otra cosa; son un síntoma del derrumbe de la organización social y política de Brasil, después de diez años de gobierno de frente popular –la alianza del PT y la central sindical que controla (CUT) con el PMDB y la derecha evangélica.

La rebelión brasileña no es todavía una movilización de clase; es el primer episodio de lo que viene. Desnuda la postración asquerosa de la burocracia de las organizaciones obreras (la CUT en primer lugar). La CONLUTAS, pequeña central sindical clasista (dirigida por el PSTU), ha llamado a movilizaciones a partir del próximo jueves (27). Algunos de sus sindicatos (Andes –docentes universitarios), por ejemplo, llamaron desde el inicio a movilizarse junto a los jóvenes del MPL. El planteo de un plenario nacional de trabajadores y jóvenes luchadores para organizar la lucha comienza a abrirse paso. Los docentes de las universidades federales realizaron el año pasado una gigantesca huelga general de varias semanas.

La izquierda del régimen se apuró a denunciar una maquinación golpista: los manifestantes serían “tontos útiles”. El propio MPL cedió a esas presiones. Varias movilizaciones fueron realizadas (en Brasilia, por ejemplo) después que sus convocantes las suspendieran. Los “progres” brasileños se encuentran ahora en la excelente compañía del premier turco Tayyip Erdogan, que también denuncia una conspiración internacional contra su gobierno y el de Brasil. El imperialismo se habría complotado para derrocar a sus aliados; es lo que dirán en Estados Unidos cuando comience la movilización contra los atropellos de Obama. 

Las movilizaciones internacionales en solidaridad con Brasil son impresionantes, por el número de ciudades en que se realizan, y por la solidaridad de la población local. En Brasil no se está enfrentando a una dictadura, ni a un gobierno derechista, sino al gobierno símbolo mundial de la izquierda “progresista” y de los programas sociales compensatorios, que el capital mundial presenta con términos elogiosos. La clarificación política que produce esta lucha tiene alcance internacional.

La burguesía brasileña ha comenzado a discutir la urgencia de una reforma política, y hasta la posibilidad de una asamblea constituyente; reconoce de este modo que no estamos frente a una revuelta pasajera. La izquierda revolucionaria sólo se puede forjar dando una respuesta de conjunto a todos los problemas políticos planteados, no solamente acompañando la rebelión popular. En Brasil asistimos a otro embate de las masas, en el contexto histórico del derrumbe del capitalismo, para romper los eslabones de la cadena imperialista mundial e inaugurar una etapa definitiva de la revolución socialista mundial.

Osvaldo Coggiola

miércoles, 19 de junio de 2013

Brasil: reventó el “consenso”


Brasil: reventó el “consenso”

En Río de Janeiro, 100 mil personas ocuparon Cinelandia y las principales avenidas en protesta contra los aumentos de los pasajes de ómnibus, los gastos estratosféricos con el Maracaná y la represión a las manifestaciones. En Sao Paulo, otros cien mil manifestantes fueron la respuesta a la violenta represión del pasado jueves 13 sobre la manifestación contra los aumentos, la que dejó 55 heridos y 150 personas detenidas. La impresionante manifestación paulista ocupó los dos lados de la Avenida Faria Lima, principal arteria comercial. Recibió la solidaridad de los empleados y la población a su paso, y se dirigió a la Casa de Gobierno (Palácio dos Bandeirantes), que tuvo que ser cerrada. Curitiba, Belo Horizonte, Maceió, Belém, Salvador, Porto Alegre también tuvieron manifestaciones. En Brasilia, en protesta por los aumentos y las obras en el estadio Mané Garrincha, estudiantes y jóvenes ocuparon la rampa de acceso al Palácio de Planalto y después rodearon El Congreso Nacional. En Belo Horizonte hubo más de 50 mil manifestantes. La represión fue violenta y dejó dos jóvenes gravemente heridos.

La principal editorialista de La Folha de Sao Paulo resumió (18/6): “Parecía todo tan maravilloso en el oasis Brasil y, de repente, estamos reviviendo las manifestaciones de Plaza Tahir, en El Cairo, así de repente, sin aviso, sin un crescendo. Fuimos todos presas de la sorpresa. Del paraíso, nos deslizamos, como mínimo, para el limbo. ¿Qué está ocurriendo en Brasil?”.

¿Todavía no lo sabes? Los aumentos en los pasajes de ómnibus fueron el detonante. Los pasajes brasileños están entre los más caros del mundo (1,50 dólares en Sao Paulo). Y más que eso. Hoy, son 13.900 mil colectivos, contra 14.100 que había en 2004 en Sao Paulo. De 200 mil viajes diarios, se pasó para 193 mil: más gente viajando por un valor más caro, en menos ómnibus y en menos viajes. La represión contra las primeras manifestaciones añadió el otro ingrediente. Los jóvenes salieron a la calle para reventar el estado policial brasileño, heredado de la dictadura militar, preservado por los “neoliberales” y perfeccionado por el PT. La juventud fue a la calle a defender su derecho de expresión más elemental. Las manifestaciones en algunas capitales tuvieron entre 10 y 20 mil personas la semana pasada. Esta semana pasaron de 100 mil en las dos principales ciudades (Sao Paulo y Río de Janeiro) y oscilaron en torno de los 50 mil en las otras ciudades. O Estado de Sao Paulo publicó un mapa de las manifestaciones (http://protestosbr.marcogomes.com/).

Los manifestantes en Sao Paulo marcharon compactos y en perfecta calma, acabaron con un par de miniprovocaciones de grupejos anarcos infiltrados, sabían que tenían a toda la población explotada de su lado. Cuando nos encaminábamos encolumnados al punto de encuentro inicial (Largo de Pinheiros), la gente saludaba desde las ventanas de los edificios, los choferes de los ómnibus hacían sonar sus bocinas en solidaridad, los pasajeros de los mismos ómnibus aplaudían desde las ventanas.

El PT (gobierno nacional e intendencia de San Pablo), el PSDB (gobierno del Estado de San Pablo y Minas Gerais) tuvieron que recular: la semana pasada llamaban a los manifestantes “vándalos” y mandaron a la policía militar a reprimir con violencia. Esta semana, ya son “manifestantes que usan un derecho legítimo”. La policía, este lunes, mantuvo en Sao Paulo una prudente distancia y se limitó a controlar las rutas de paso. No hay datos claros sobre la represión en Río de Janeiro (gobierno del PMDB, que comparte el gobierno nacional con el PT), que ha sido violenta. Aún así, hay un recule político general del gobierno nacional y de los estaduales frente a la fuerza de la movilización, organizada por estudiantes y jóvenes (Movimiento por El Pasaje Libre), la cual hoy (lunes) ya contó con la participación organizada de sindicatos obreros, en especial de CONLUTAS. La organización de los jóvenes es espectacular. En la manifestación paulista, uno de cada tres manifestantes llevaba una pancarta improvisada, con su protesta antigubernamental y con reivindicaciones de todo tipo.

Es una revuelta general contra las condiciones de vida (salario, condiciones de trabajo, medios de transporte incluidos, estado policial y represión en escuelas, barrios y universidades). Es una revuelta contra la complicidad y corrupción de todos los partidos burgueses y del PT. Es una revuelta contra los favores sistemáticos al gran capital del gobierno petista. Ha puesto en crisis galopante al PT, partido de gobierno (la juventud del PT estuvo en las movilizaciones, aunque sea sólo un aparato). Ya está teniendo un impacto internacional impresionante, en los países más diversos. Es la “revuelta del vinagre” (usado para combatir los efectos del gas lacrimógeno y de las bombas de efecto moral) y está dando apenas sus primeros pasos. Brasil ha entrado en el camino marcado por Turquía, Grecia y los países árabes. Su impacto en América Latina será decisivo.


Osvaldo Coggiola







martes, 18 de junio de 2013

Brasil en pie de lucha en contra del aumento de las tarifas al transporte público

Brasil en pie de lucha en contra del aumento de las tarifas al transporte público
ACERCA DE VÁNDALOS, ANTROPÓFAGOS, CANÍBALES, TUCANES, PETISTAS Y PERSONAS

Después del cuarto día de protestas, luego que una manifestación de 20 mil personas en Sao Paulo fue atacada de manera salvaje por la policía militar (PM) con un saldo de 55 heridos y 150 detenidos, se informó que "el comando del PT está insatisfecho con la actuación del alcalde Fernando Haddad en relación con las protestas contra el tarifazo en el transporte público. Y, temiendo una nacionalización del problema, decidió intervenir para evitar que se siga manchando la imagen del partido en todo el país". Demasiado tarde, Lula. La Presidenta Dilma Rousseff fue abucheada (tres veces) en la inauguración de la Copa Confederaciones. La "imagen manchada" llegó a Brasilia. Más importante quizás, Joseph Blatter (Presidente de la FIFA y mafioso internacional, según Diego Maradona que algo aprendió sobre eso en Nápoles) pidió respeto y fue abucheado aún más. El problema ya está "nacionalizado" (Goiânia, Natal, Rio de Janeiro y Porto Alegre tenían manifestaciones, además de São Paulo) y también "internacionalizado" (que lo diga Blatter), con piquetes en solidaridad con los manifestantes en varias capitales del mundo (Francia, Alemania, Portugal y Canadá). Los partidarios del estadio Mané Garrincha fueron (circunstancialmente) sólo el último de la lista. La juventud del PT ya ha manifestado su apoyo a las protestas. Y la viuda de Mané (Elza Soares) cantó una samba nueva: "R$ 0,20, yo no pago nada". Brasil se pone en pie de lucha, los periódicos de todo el mundo se hacen eco.

La PM "no preparada" (realmente preparada demasiado para su función primaria) detuvo a un periodista que llevaba vinagre, material para la preparación de explosivos según declaró un comandante de la corporación en una línea de pensamiento abierta diez años atrás cuando los comandantes militares de los superpreparados ejércitos de los EUA en Iraq exhibían tambores de insecticida como "armas de destrucción masiva", plegándose, tal vez de modo involuntario, a la campaña ecológica mundial contra el uso de plaguicidas. Nadie se salvó en São Paulo. Personas desmayadas, gritando, cientos de hombres y mujeres presos y heridos gravemente, incluidos niños y ancianos a nombre de la "SEGURIDAD". Es que ya se informa que el saldo de la Copa Confederaciones, la Copa del mundo 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, además de las victorias brasileñas, claro, será la institucionalización de los "nuevos esquemas de seguridad"...

El MP pidió 45 días de tregua para llegar a un acuerdo (¿R$ 3,10?). Los administradores estatales del partido número 45 han anunciado, tregua o no, que no habrá ningún alto el fuego por parte de la corporación militar/estadal dotada de armas calibre 45. Fernando Haddad, ejemplo perfecto del tecnócrata petista (por el Partido de los Trabajadores) que creció a la sombra de cargos administrativos, obtenidos por sobre las espaldas de miles de militantes populares en la década de los 80 (y dos de resistencia contra la dictadura en los años 60 y 70), declaró, desde el París inspirador, que aceptaría sentarse a discutir y negociar, pero sin renunciar a los R$ 3,20. ¿PHD (y profesor) en ciencias políticas de la USP, dónde aprendió el significado de las palabras "discusión" y "negociación"? La larga licencia por cargos comisionados parecen tenerlo olvidado de las nociones básicas de cuando se responde a los exámenes.

Sentado junto a él estaba el gobernador del estado, que metió la nariz en asuntos municipales y dio carta blanca para que la PM estadal actuara, como si su partido no hubiese perdido las elecciones municipales, y que ha demostrado tomar bien en serio su afiliación al Opus Dei al llamar a los manifestantes de "vándalos", en honor retroactivo a los paganos nobles y belicosos de las estepas europeas. Ya un gobernador de Río de Janeiro, Sérgio Cabral (PMDB), describió las manifestaciones de "políticas", e invocó su condición de ex militante del partido comunista para justificar la represión. Él sabe de las cosas; mirar. En Río, todos los usuarios del metro están siendo sometidos a revisión en los registros policiales de ex-comunistas.

Desde las páginas de Folha de S. Paulo (y otros periódicos brasileños que compran su columna), periódico que, como de costumbre, le tomó su tiempo para cambiar la calificación de "vándalos" por "manifestantes", Elio Gáspari incursiona también en el campo histórico/ antropológico calificando los enfrentamientos en las calles de Sao Paulo de "lucha entre caníbales y antropófagos", ignorando que los primeros son sólo una variante de los segundos. La lucha entre una tribu caribeña que usaba ese nombre y los colonizadores europeos responsables de la total aniquilación de ese pueblo, a causa declarada de 100 x 1 por los misioneros españoles (100 caníbales muertos por cada español ídem), que, una vez realizada la masacre cristiana y civilizadamente, nadie comió.

Al inicio de la manifestación del jueves 13, frente al Teatro Municipal, todo estaba tranquilo, excepto por las requisas de la policía arrestando a cualquiera que llevara algo que considerara sospechoso, incluyendo vinagre. Muchos manifestantes repartían flores entre los activistas y a la propia policía. Pero había un montón de "P2", policías encubiertos, entre los manifestantes. La marcha se mantenía organizada, sin violencia; mientras los manifestantes se movilizaron durante unos 30 minutos, el lema era: "sin violencia", es decir, sin provocaciones. Cuando la manifestación llegó a la Plaza Roosevelt, los antimotines irrumpieron por el frente y también por extremo opuesto a la marcha, emboscando a los manifestantes. La  policía militar (PM) comenzó a reprimir de manera violenta y generalizada. La tropa de choque inició el tiroteo haciéndolo contra la multitud: balas de goma, gas pimienta y gas lacrimógeno. La represión generalizada duró cinco horas, aterrorizando a los pobladores que pasaban por el sitio.

Ni los periodistas identificados se salvaron: siete reporteros de Folha de S. Paulo resultaron heridos, incluyendo un periodista que fue herido en un ojo con una bala de goma. Los estudiantes que salían de una Universidad fueron requisados uno por uno. Algunos intentaron improvisar como defensa barricadas de bolsas de basura; si se atrevían, fuego. La "violencia" de los manifestantes no pasó de eso. El mismo día 13, Río de Janeiro también paró y tenía manifestaciones en contra del aumento de tarifa que le estaban aplicando.

¿R$ 0,20? ¿Una nueva "revuelta de los sin un centavo"? Es decir, ya fue (bien) dicho que la revuelta es ahora por mucho más: por la dignidad, por la juventud, por el derecho democrático a manifestarse en la calle, ¿existe otro lugar? Pero también es por 0,20. O por más. R$ 0,20 multiplicado por millones de personas todos los días, en una ciudad de 19,2 millones de habitantes. En los últimos 15 años se triplicó el costo de la tarifa de autobús. Quien recibe un salario mínimo en São Paulo y utiliza el autobús o el metro para ir y venir del trabajo tiene un gasto que equivale a casi el 27% de sus ingresos y pasa más de tres horas al día en medios de transporte hacinados, esto es un mes por año.

0,20 fue la gota que rebasó el vaso. Por un 0,20% de más de materia sobre la antimateria fue que el big bang dio inicio. R$ 3,20 equivalen a US$ 1,50. Pasajes más caros que en el "Primer Mundo". En Roma, por ejemplo, cualquier ciudadano (o turista) tiene derecho a un pase mensual de 30 euros (R$ 80), al utilizar cualquier medio de transporte público (autobús, tren, metro). Noventa viajes al mes (tres por día) cuestan menos de R$ 0,90 cada uno. Estudiantes (de cualquier nivel) tienen derecho a un pase anual, en que esa cantidad se reduce a menos de la mitad en el precio. Pero, por supuesto, son los estudiantes europeos; no son estudiantes, trabajadores y jóvenes de los suburbios brasileños que tienen, como sólo parecen saberlo los gobernantes regionales, un mucho mayor poder adquisitivo.

La gran prensa aprovechó el momento para desentrañar un misterio: la identidad del Movimiento Pase Libre (MPL), en el que participan algunos partidos (de izquierda) conocidos, y de otras siglas menos o simplemente desconocidas. Plinio de Arruda Sampaio, único político mediático quien tuvo el honor de estar presente en la manifestación del día 13, señaló que "quienes hacen vandalismo son de un grupo anarquista", una dudosa asociación de dos adjetivos. Un reportero de Metrô, periódico que, como otros, es subversivamente distribuido de manera gratuita (si hay periódicos gratuitos, ¿por qué no puede haber también autobuses gratuitos?), llegó a mencionar la presencia de LER, la "Liga Revolucionaria Estratificada (sic)". Esta gente requiere urgentemente una actualización de sus fuentes.

El Movimiento Pase Libre, el principal articulador de las protestas, tuvo su origen en un levantamiento popular espontáneo en la ciudad de Salvador, en 2003, la "Rebelión de Buzu". Extendido a nivel nacional –protagonizó la "revuelta de los torniquetes" en Florianópolis–, han tenido fuertes debates políticos internos. La fuerza de movilización de la juventud asustó a una parte de los gobiernos de las alcaldías al punto que varias ciudades bajaron las tarifas (Campinas), u obedecieron a una resolución judicial en ese sentido (Goiânia). El movimiento ya tiene diez años de historia. En el Foro Social Mundial en Porto Alegre en 2005, "institucionalizó" su organización alrededor del ir y venir en una ciudad como un derecho básico que debe ser garantizado por los gobiernos, así como la educación y la salud, reivindicando el cambio del modelo de transporte en forma de concesiones a empresarios privados, por un modelo público. Lo que requeriría, como otras transformaciones igualmente necesarias (la remodelación de la ciudad y del espacio), atacar al actual sistema social (capitalista).

A continuación, exigieron discutir la asombrosa deuda de los municipios y los estados (R$ 177,5 billones, sólo en el estado de São Paulo, o más del 150% de sus ingresos fiscales) y sus beneficiarios (los tiburones financieros), el control público del lucro asombroso de las empresas adjudicatarias del transporte urbano, sin dejar de mencionar el presupuesto de las fuerzas represivas, en primer lugar la PM. Pero no es nada de eso que se comenta de las siglas que todo el mundo conoce. Los jóvenes que luchan por el pase libre han dado inicio a una reaparición política en el país. 35 grupos de varios estados están convocando a la sociedad a participar en las marchas de esta semana. Además de las capitales ya movilizadas, están previstas manifestaciones en Belém (PA), Viçosa (Minas Gerais), Juiz de Fora (MG), Bauru (SP) y Foz de Iguazú (PR) el mismo día. En el extranjero, habrán protestas de solidaridad en Bruselas (Bélgica), Chicago (EUA), Berlín (Alemania), Dublín (Irlanda), Cambridge (EUA), Nueva York (EUA), Montreal (Canadá), Boston (EUA), San Diego (EUA), Los Ángeles (EUA). No antes de tiempo. Está terminando el invierno brasileño: ya se sienten en el aire los aromas de la primavera.

Osvaldo Coggiola