Consideraciones metodológicas sobre el estado actual de la posición de la izquierda organizada y coherente en la crítica social y las luchas sociales (14)
Ana
Bazac1
Profesora
de la División de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia, Comité Rumano
de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología, Academia Rumana
(14)
Observaciones finales
En
el capitalismo, todas las clases sociales están alienadas y, aunque algunas
llegan a no sentirlo y otras lo sienten de distintas maneras, en el fondo de su
búsqueda de menor sufrimiento social o «problemas» y mayor placer de vida
subyace la desesperación de un futuro sombrío ya más que vislumbrable: y
no porque ahora el presidente de Estados Unidos haya sacudido el sistema
capitalista —que no debería haber sido sacudido—, sino porque la radicalidad
actual de la beligerancia mundial destruye incluso los últimos vestigios de la
frágil estabilidad que antes garantizaba la continuidad de la vida.
Sin
embargo, este profundo estado de desesperación, incluso el que se disfraza de
júbilo, implica en su esencia la imposibilidad de ofrecer una explicación
coherente —y, por lo tanto, una aplicación expresable— no solo de los
hechos/causas externas, sino también de la capacidad humana para controlarlos y
superarlos. Las creencias humanas no se forjan a partir de los hechos —porque
los hechos necesitan ser explicados, es decir, traducidos a su comprensión—
sino a partir de legitimaciones lógicas, de teorías. Y todas las teorías a las
que se enfrentan los seres humanos desesperados reconocen y refuerzan la idea
de que el capitalismo, ya sea considerado desde una perspectiva apologética o
crítica, no cambia su perspectiva.
Pero
¿qué se opone a la desesperación? La posibilidad de tener ideales sociales96.
Los individuos desesperados —que no llegan a la realización de sus
expectativas como miembros de la sociedad humana, sino que renuncian a
ellas— no tienen ideales sociales, porque cualquier ideal que se les ofrezca en
nombre de valores particulares y comunidades de creencias compartidas,
bienestar o desesperación se enfrenta a las ideas de injusticia hacia
quienes están fuera de estas comunidades. Un ideal social solo puede ser universalista,
en nombre de la especie humana —es decir, de cada uno de sus miembros—
porque solo el valor universal de la especie humana es congruente con las ideas
de justicia y dignidad de todo ser humano. No puede haber un ideal social
particularista97 valioso que no pueda ser universalizado, porque, al
entrar en conflicto con otros ideales particularistas, se niega: ¿por qué un
ideal social particularista sería mejor que otros ideales particularistas? El
ideal social proletario es universalizable, porque no configura un futuro
de proletarios contra las clases dominantes —esto sería un ideal
particularista— sino la abolición de la clase proletaria y la dominación de
clase como tal: su transformación en miembros individuales únicos e
irrepetibles de la especie humana liberados de la opresión y capaces de “hacer
feliz la vida humana, tanto en el sentido comparativamente humilde del placer y
la ausencia de dolor, como en el sentido más elevado de hacer que la vida, no
sea lo que ahora es casi universalmente, pueril e insignificante, sino como los
seres humanos con facultades altamente desarrolladas pueden preocuparse por
tener 98”.
Este
trabajo puso de relieve la perspectiva y los principios filosóficos que pueden
impulsar y revitalizar la organización y la acción política coherente de la
clase proletaria. En resumen, el primero es el concepto aristotélico actual de telos,
la razón de ser de un fenómeno, objeto y acción. Al plantear la pregunta
del para qué a las relaciones de clase contemporáneas, las decisiones
políticas de explotación y guerra, y las oposiciones a ellas, el carácter
pernicioso de estas relaciones y decisiones dominantes se hace más evidente en
la lucha ideológica de la izquierda coherente. Para la izquierda coherente, la
revolución comunista no surge de sueños y deseos benevolentes, sino que se
demuestra, entre otras cosas, mediante el concepto de telos, que la
muestra como el medio para alcanzar una especie humana no proletaria y sin
división de clases.
El
segundo es la base moral de las decisiones políticas. Marx no escribió
sobre moral: retomó de Kant y desarrolló el concepto del hombre como ser de una
especie, donde cada miembro de la especie es su representante único y
singularmente valioso. En consecuencia, el pensamiento humano —que surge
indestructiblemente de la acción humana y conduce a ella—, después de una larga
experiencia histórica y de la estructuración de las condiciones existenciales,
es capaz de superar la victoria de las teorías éticas normativas con la idea de
la revolución moral práctica y la compleja estrategia práctica para actualizar
la potencialidad que promueve dicha idea. Precisamente la labor de demostración
económica, filosófica y política coherente de la formación histórica objetiva
de las fuerzas revolucionarias y la determinación de la revolución, así como la
advertencia contra el determinismo automático y la praxis de la lucha
proletaria, convirtieron a Marx y a la constelación de revolucionarios conocidos
y desconocidos del mundo en los seres humanos más sensibles moralmente,
iluminando la unidad estructural humana de la razón y la moral, que por sí sola
provoca la desafiante equivalencia del ser humano con el universo infinito y,
tal vez, el futuro de una equivalencia incesante.
__________________________________________________________________________
96
Por lo tanto, los ideales sociales no equivalen a las aspiraciones individuales
(salud, un buen trabajo, una familia, viajes, etc.).
97
Los ideales particularistas más evidentes son los nacionalismos del capitalismo
en un país (excepcional) basado en la dominación de otros países.
98
John Stuart Mill, A System Of Logic, Ratiocinative And Inductive (Un
sistema de lógica, racional e inductiva) (1843), octava edición. Nueva York:
Harper & Brothers, Publishers, 1882, Libro VII, Capítulo V, § 7, pp.
1155-1156.
(14) Concluding
remarks
All classes in capitalism are estranged
and, even though some arrive to not feel it and others – feel it in different
manners, at the bottom of all their quest for lesser social suffering or
“troubles” and more pleasure of life is the despair of a dark future
already more than visible: and not because now the president of the USA shook the
capitalist state of affairs which should not have been shaken – they already
were in deep shaking – but because the present radicality of world warmongering
destroys even the rest of the former weak stability for life continuity.
However, this deep state of despair, even
that covered by rejoicing, involves
in its core the
impossibility to have a coherent explanation – thus, expressible deployment –
of not only the external facts/causes but also of the human capacity to control
and surpass them. Human beliefs are not forged by facts – because the facts
need to be explained, namely, translated into their cognition – but by logical
legitimations, by theories. And all the theories desperate humans face acknowledges
and strengthen that capitalism, be it considered through an apologetic or
critical lens, does not change their horizon.
But what opposes despair? The possibility to have social ideals96. The desperate individuals – who do not arrive on the way of fulfilment of their expectations of members of human society, but renounce – have no social ideals, because any ideal supplied to them in the name of particular values and communities of shared beliefs, wellbeing or despair is confronted with the ideas of injustice towards those outside these communities. A social ideal can be only a universalistic one, in the name of the human species – so, of each of its members – because only the universal value of the human species is congruent with the ideas of justice and dignity of every human being. There can’t be a valuable particularistic97 social ideal that can- not be universalized, because, by arriving to clash with other particularistic ideals, it is denied: why would a particularistic social ideal be better than other particularistic ideals? The proletarian social ideal is universalizable, because it doesn’t configure a future of proletarians against the dominant classes – this would be a particularistic ideal – but the abolishment of the proletarian class and the class domination as such: its/their transformation into unique and unrepeatable individual members of the human species freed from oppression and able to “make human life happy, both in the comparatively humble sense of pleasure and freedom from pain, and in the higher meaning, of rendering life, not what it now is almost universally, puerile and insignificant, but such as human beings with highly developed faculties can care to have have"98
This paper drew attention to the
philosophical perspective and principles which can boost and refresh the
proletarian class’s consistent political organization and action. Briefly, the
first is the up-to-date Aristotelian concept of telos, of the reason-
to-be of a phenomenon, object and action. By putting the question of what
for to the contemporary class relations, political decisions of exploitation
and war, and oppositions to them, the malignant character of these relations
and dominant decisions appears more clearly in the consistent left’s
ideological struggle. For the consistent left, the communist revolution does not
follow from benevolent dreams and wishes, but it is demonstrated: inter alia,
by the concept of telos, that showed it as the means to arrive at the
non-proletarian and non-class divided human species.
The second is the moral basis of the
political decisions. Marx did not write about morals: he took over from Kant
and developed the concept of man as a species being, each member of the
species being its unique and uniquely precious representative. Accordingly,
human thinking – indestructibly arising from and leading to human action –
after a long historical experience and structuring of existential conditions,
is capable of surpassing the victory of normative ethical theories with the
idea of practical moral revolution and the complex practical strategy to actualize
the potentiality promoted by that idea. Just the work of consistent economic,
philosophical and political demonstration of the historical objective formation
of revolutionary forces and determination of revolution, as well as the warning
against an automatic determinism, as well as the praxis of proletarian
struggle, made Marx and the constellation of known and unknown revolutionaries
of the world the most morally sensible humans, shedding light on the human
structural unity of reason and morals, which alone causes the challenging
equivalence of the human being and the infinite universe and maybe the future
of incessant equivalence.
___________________________________________________________________________
96 Therefore,
social ideals are not tantamount to individual aspirations (to health, a good
job, a family, travels etc.).
97 The most
obvious particularistic ideals are the nationalisms of capitalism in one
(exceptional) country based on the domination of other countries.
98 John Stuart
Mill, A System Of Logic, Ratiocinative And Inductive
(1843), Eighth Edition. New York:
Harper & Brothers, Publishers, 1882, Book VII, Chapter V, § 7, pp.
1155-1156.


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