miércoles, 8 de junio de 2016
El Socialismo del siglo XXI fracaso estrepitosamente
El Socialismo del siglo XXI fracaso estrepitosamente
El chavismo, sin duda fue la expresión política que más profundamente logró congregar a millones de personas tras un objetivo nacionalista y populista, en América Latina, de fricciones con las pautas emanadas desde el gobierno norteamericano. Ahora agotado, la resistencia a su fracaso lo hace girar a través de su heredero Maduro de régimen electoralmente elegido a impugnador de ese mismo procedimiento ahora que le es adverso, e indica otra etapa donde las masas, deberán enfrentar los ajustes –antiobreros y antipopulares- que el gobierno realiza, en nombre del peligro que presenta la alternativa de la derecha tradicional.
El nacionalismo puede intentar, lo hizo en la década del sesenta del siglo pasado, tras la Cepal, la industrialización tras un plan denominado “Sustitución de Importaciones”. En Venezuela con los sacos de dólares provenientes del ingreso petrolero, se armó una manufactura de armado o ensamblaje por ejemplo en la industria automotriz, con algún desarrollo de las autopartistas que le suministraban accesorios, mas tarde, de igual manera en la industria petrolera, en la refinación y las fabricas de tuberías y accesorios (fittings) tuvieron un auge a fines del siglo pasado, esos son ejemplos para ilustrar ciertos desarrollos que impulsaron el empleo y cierta mano de obra calificada.
También la alimentación mediante inversiones en la agroindustria a partir de torrefactoras de café, procesadoras de arroz, pasta, refinadoras de azúcar, pollos beneficiados, charcutería.
Nada de los anterior sucedió tras el chavismo, todo lo contrario. Esta versión de populismo mas bien, su eje fue destinado al asistencialismo en la salud, pero también en la educación y la vivienda olvidando las inversiones para la producción, con los bolsillos llenos de dólares se dedicaron a importar sobre todo de China, ya antes se había arruinando la industria textil, este gobierno terminó de arruinar cuanto sea que producía acá, prefiriendo importar, porque para el gobierno era más barato que hacerlo en el país, a los trabajadores si nos salió caro.
Desde su ascenso, el chavismo fue experto en ver para otro lado, dejo intacto el viejo aparato de la burocracia estadal, ministerios e institutos autónomos y creo en paralelo una red, las llamadas misiones que quizás sea un record mundial en tercerización para el personal y presupuestos paralelos provenientes de los excedentes del precio del petróleo, mientras duró.
El petróleo también le permitió darse a la tarea de traer alimentos, abandonando el campo, olvidando tradiciones productivas como el café, la carne de res y avícola, lácteos, azúcar, arroz, maíz, y trayendo todas estos víveres a través de la importación desde el cono sur, pero también de Centroamérica. También se abandono la industria de alimentos y medicinas para los animales, en cuanto a los productos farmacéuticos también fue descuidado por no decir abandonado.
El populismo prosigue sin querer percatarse del déficit, empeorando la situación al intentar privilegiar su red de acólitos mediante subsidios a los alimentos, pero creando otra artificiosa red de corrupción que se beneficia de la reventa de esos productos subsidiados. Fue un aberración el intento de intercambiar petróleo por especias, donde la corrupción a través de prebendas armó un entramado de negocios que solo benefició a autoridades del gobierno que se enriquecieron de esta forma.
Por lo tanto sus alcances no fueron más allá de lo que la situación económica mundial le permitieron mientras hubo un auge del precio de las materias primas que le permitió un reparto o distribución del PIB, que amortiguo el descontento y movilización de las masas evitando así que se fuera por derroteros autónomos, tras sus propios medios. El PSUV, si se puede llamar partido, sirve como herramienta cuya función precisamente era y es la de evitar la formación de todo organización autónoma, clasista e independiente. Sus aliados a través del Gran Polo Patriótico, son un archipiélago de pequeñas organizaciones -donde no puede de dejar de estar el PCV- colectores de los descontentos con el PSUV, con el fin de que no abandonaran al chavismo, en otras palabras que continuarán, con algunos bemoles, por la misma senda del populismo.
La política de regimentación hacia el movimiento obrero y, nada menos, hacia la lucha de los trabajadores petroleros desde sectores del trotskysmo o provenientes de él, apoyaron y le sirvieron al chavismo, a través de corrientes inglesas como el Militante, CIWI, o variantes del Morenismo ligadas al MST, a Izquierda Socialista desde Argentina, o del PSTU brasileño, logrando su asesoría con consignas e intervenciones a través del “control obrero”, nacionalizaciones, ocupaciones y no falto siquiera su contribución al interior del ministerio del trabajo y las asesorías sindicales a la medida de los conflictos en zonas tan explosivas como Guayana, donde está la mayor concentración proletaria del país de la industria pesada.
El chavismo en el ámbito latinoamericano
Sus alcances han logrado incidir en las relaciones internacionales, liderando un grupo de países con pretensiones de delimitarse de la política de seguidismo abyecto a las posiciones del ALCA, de la OEA y del mismo FMI, con ínfulas de desarrollo, pero que no pasan de escarceo con el capital financiero para reacomodarse en el reparto de la extracción de plusvalía.
Brasil, y otros países del subcontinente con mayor peso de la economía imponen su rol de preponderancia en los intentos de desarrollo o impulso autonómicos dentro de la senda capitalista, mientras el movimiento de las masas no subordinados a las organizaciones oficiales ven al chavismo como la referencia más avanzada, dentro de Latinoamérica, es decir no van mas allá de las relaciones de explotación capitalista.
La relación Cuba-Venezuela
Maduro, días antes del encuentro Raul Castro-Obama, viajó a Cuba a ratificar el acuerdo económico Cuba Venezuela lo que le ha permitido la sobrevivencia al gobierno cubano y todavía, por extensión, deformadamente, a la revolución, sobre todo tomando en cuenta que no hay una dirección alternativa revolucionaria ni incipiente para saltar a esa dirección antes de su pase a la restauración capitalista plena. Esto en la medida que Cuba es el país que tras su revolución, aun se mantiene con el control del estado de la economía.
Venezuela tiene años en este convenio, petróleo por asistencia sanitaria, a través de personal médico y paramédico, incluyendo medicinas fabricadas en Cuba y de reparto gratuito acá en los ambulatorios de salud. También asesoría en materia deportiva y en algunas empresas del estado como refinación de azúcar, generación termoelectrica, las cuales han terminado en el completo fracaso. El quid pro quo son los pingues negocios donde sendas burocracias, tanto la chavista como la castrista se enriquecen a costa del erario público
La relación del chavismo con otros países refleja su alcance
Venezuela políticamente ha logrado impactar a las masas latinoamericanas, si bien con fuertes roces con el imperialismo, a su vez evitando tomar una senda revolucionaria, su marco no sale de las relaciones económicas con los empresarios y funcionarios ligados a los gobiernos respectivos y sus particulares provechos.
Respecto a la actual situación de Dilma Rousseff en Brasil, Venezuela retira su embajador y denuncia el impeachment como un golpe de estado. La defensa de la presidente no es la defensa de los trabajadores brasileños ante la crisis económica del país.
Aunque denunciamos a los golpes, contra Zelaya en Honduras y contra Lugo en Paraguay, como también lo hizo el chavismo, nuestra solidaridad está con las masas en lucha en esos países inclusive contra las políticas nacionales, limitadas de esos expresidentes y sus partidos que también iban contra los reclamos inmediatos e históricos de los trabajadores y campesinos correspondientes.
Lo mismo en Haití, en este país intervenido mediante la Minustah, además de no participar, Venezuela repudió la intervención, estamos por el retiro de la coalición pro-imperialista que la tiene invadida.
En el medio Oriente, en el conflicto palestino israelí el gobierno venezolano ha tomado participación del lado de Palestina, si bien con relaciones de sus organizaciones claudicadoras sobre todo Al Fatah, pero denunciando la agresión criminal de Israel. En Irán, también ha tomado parte en los enfrentamientos del gobierno clerical en contra de la reacción imperialista En Siria, apoya al genocida Al Asad, a la vez que denuncia los ataques de la alianza de los países imperialistas y sus masacres al pueblo sirio. Para nosotros luchamos por una republica laica y socialista unida de los pueblos tanto árabes como de todo el medio oriente.
Que hacemos ante el derrumbe de la economía y del régimen político
La crisis capitalista arrastra a los regímenes nacionalistas y progresistas latinoamericanos pero también a los nuevos y viejos gobiernos de derecha tradicional.
“La bancarrota capitalista ha terminado por acelerar el derrumbe del nacionalismo burgués y el progresismo, que dominaron la escena en los últimos 15 años y que surgieron como respuesta política a la crisis mundial y al agotamiento histórico de los partidos tradicionales y sirvieron de contención al proceso de rebelión popular abierto por el estallido de los regímenes llamados neoliberales. El chavismo, por su parte, llego al poder luego del ‘caracazo’, como una expresión de la movilización popular frente al agotamiento definitivo de los partidos tradicionales de la burguesía”
En Venezuela los ajustes que ejecuta el gobierno de Maduro, sobre todo el aumento vertiginoso de los precios de los productos de primera necesidad, no tienen oposición por parte de derecha de la MUD, la cual se diferenciaría en la velocidad para privatizar y el modo de realizar los ajustes. Por ende la clase obrera venezolana debe luchar de inmediato para ponerle freno y parar los ajustes, para enfrentar y derrotar todo plan que venga a imponer penurias a los trabajadores para aliviar la bancarrota del capital.
El objetivo estratégico a través de la independencia de clase, es un polo alternativo a los partidos y coaliciones patronales, para este fin debemos forjar un una plataforma unitaria y clasista que oriente en cada lucha y de una respuesta de conjunto de la clase obrera venezolana.
En Carabobo, sede de la manufactura con mayor participación de capital privado, pero también de patronos del medio estadal, Fusbec es la única federación que realiza movilizaciones y asambleas permanentemente, huelgas, tomas de empresas y de las oficinas del trabajo y cuyas consignas propuestas, son concretas, clasistas y - muy importante- se intenta darle un carácter unitario. Esta federación es una referencia nacional, y en casos particulares con actividades de alcance nacional como la lucha de 32000 trabajadores de la Misión “Barrio Adentro” o los apoyos a sindicatos combativos en el vecino estado Cojedes.
El primero de Mayo pasado no se dio la marcha acordada debido a una fuerte lluvia, aparte de una apatía en las mismas organizaciones convocantes, sin embargo es importante resaltar la convocatoria y la declaración unitaria que agrupaba 4 organizaciones Fusbec, C-Cura, Frente “Cruz Villegas” (PCV) y Opción Obrera.
Es relevante señalar que en la declaración estaba la consigna de la nacionalización del comercio exterior y de la banca, bajo control de los trabajadores como una respuesta a las crisis por falta de divisas, importaciones innecesarias y falta de inversión para la industria, y no menos importante, ante el inmenso deterioro del poder adquisitivo estaban la consignas de aumento general de salarios, salario igual a la canasta básica familiar y la escala móvil de salarios
En ese sentido se deben dar las respuestas ante al gobierno como a la oposición de derecha. Al interior de la Unete, que si bien esta bastante disminuida es la única central sindical nacional que todavía se moviliza y puede ser el canal para señalarles a los trabajadores combativos las consignas de lucha. Esta salida obrera frente a la crisis nacional debe venir de los delegados sindicales y de seguridad laboral, trabajadores en pie de lucha, organizaciones y tendencias del movimiento obrero para enfrentar al ajuste. Los sindicatos combativos y la izquierda deben ponerse a la cabeza de esta para intervenir en la crisis política, en un escenario que hoy está dominado por los partidos ajenos a la clase trabajadora
Por la defensa de nuestras reivindicaciones y evitar más devaluación, escasez, recesión, despidos y falta de servicios que se van a agravar como consecuencia de la bancarrota capitalista, hay que enfrentar al propio Estado, representado por populistas y derechistas, Es indispensable y urgente la convocatoria a un Congreso de Unete, de trabajadores y de la izquierda para que la clase obrera venezolana emerja como un factor político independiente en la crisis nacional con la propuesta de un gobierno de los trabajadores como la única solución a esta catástrofe histórica.
José Capitán Opción Obrera
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viernes, 3 de junio de 2016
Entre el golpe de la OEA y el autogolpe de Maduro
Entre el golpe de la OEA y el autogolpe de Maduro
Más que nunca, que intervengan los trabajadores
La crisis de poder venezolana atraviesa una nueva escalada. La OEA, ese “ministerio de colonias” según lo definiera justamente el Che Guevara, resolvió “invocar la Carta Democrática”. Se trata de una presión internacional para el apartamiento del gobierno electo -o sea golpismo revestido de “democracia”.
En respuesta a la “invocación” de la OEA, Nicolás Maduro anunció “que demandará a la directiva de la Asamblea Nacional (AN) por usurpar funciones exclusivas del presidente” (www.telesurtv.net). A nadie escapa que este juicio, bajo el control de un Tribunal Supremo que responde directamente al Ejecutivo, apunta al cierre o la disolución del Parlamento, cuya mayoría está en manos de la derecha.
Esto viene precedido por el desconocimiento de Maduro sobre las firmas reunidas por la oposición para convocar al referéndum revocatorio. En el pasado, Chávez había admitido otras iniciativas de referéndum y salió a desafiar a la derecha en ese terreno. Maduro ahora no lo hace porque sería derrotado categóricamente. El jefe de Gobierno dice que la Asamblea Nacional es oligárquica y burguesa, y por eso desconoce las firmas. Es el reconocimiento, por parte del mismo riñón del régimen, que la constitución chavista no era ni es la base para ninguna construcción socialista. Por otra parte, es la confesión de que el chavismo no puede gobernar sobre la base de su propia constitución. La violación que hace de ella es para reforzar un “bonapartismo en descomposición” que se aferra al poder para cumplir una misión que nada tiene de “popular”. En efecto, el gobierno de Maduro pilotea un brutal ajuste contra las masas, que sufren padecimientos insoportables; en Venezuela se observan retrocesos civilizatorios a escala de la salud pública, la provisión de alimentos, y, en definitiva, una aguda descomposición social. El “Estado de excepción” dictado hace 15 días buscó, antes que esta ofensiva contra el Parlamento, reforzar el poder represivo y de arbitraje de la camarilla madurista. Su disgregación, sin embargo, no ha cesado un curso imparable: la vieja guardia de militares chavistas se pronunció públicamente por la caída inmediata del gobierno. El Mayor General retirado Cliver Alcala dijo que “necesitamos destituir al presidente Maduro este año para conectar de nuevo con la gente” (The Wall Street Journal, 31/5), mientras que otro grupo de “héroes del 4 de febrero” (por el levantamiento contra Carlos Andrés Pérez en 1992) firmó un duro texto contra el mandatario, bajo el liderazgo del ex gobernador Porras.
La invocación de la “Carta Democrática” de la OEA llega tras sucesivos fracasos de “mediación” internacional. El último se dio el pasado fin de semana, cuando funcionarios del gobierno y dirigentes de la derecha proimperialista tuvieron encuentros en Dominicana con Rodríguez Zapatero, ex presidente del Estado Español, país que se encuentra a la vanguardia de los lobbys destituyentes en América Latina. Las declaraciones posteriores sugerían un nuevo empantanamiento. La “transición ordenada” se constituyó en obsesión para Obama, el Papa y sus “amigos” venezolanos, asustados por una intervención popular “descontrolada” cuyas consecuencias barrerían también con ellos. La hipocresía de la OEA busca esconder las maniobras que agrupan al imperialismo y sus principales aliados en América -como el gobierno argentino-. Quieren sacarse de encima a Maduro, pilotear mediante la derecha de la MUD el ajuste, y ejecutar un rescate de gran alcance respecto de la economía venezolana -reestructuración de deuda y del negocio petrolero.
Por una salida obrera
La dinámica de los desplazamientos políticos en América Latina está dictada por la envergadura de la bancarrota capitalista mundial y su impacto en América Latina que viene provocando la fractura, el derrumbe de sus economías y de sus regímenes políticos.
Los “nacionales y populares” que persisten en el poder descargan el peso de la crisis sobre los trabajadores, desde Tierra del Fuego hasta Caracas. Al mismo tiempo, las “alternativas” derechistas para reemplazarlos pretenden pilotear ese ajuste en sus términos. La independencia política de los trabajadores es irremplazable. En Venezuela es necesario impulsar la convocatoria de un Congreso que discuta una salida obrera independiente frente a la crisis y pugnar por una asamblea constituyente dirigida por un gobierno de trabajadores, que reorganice el país sobre nuevas bases.
Alejandro Lipco Partido Obrero Argentina
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viernes, 27 de mayo de 2016
Las huelgas y protestas que bloquean Francia
Del lado de los trabajadores franceses
Las huelgas y protestas que bloquean Francia
Bloqueadas ocho refinerías petroleras francesas. Bloqueados los puertos de Le Havre, Saint Nazaire, Marsella. Huelga de ferrocarriles de forma indefinida desde el 31 de mayo, y el transporte público en París, desde el 2 de junio. Huelga de tráfico aereo desde el 3 al 5 de junio.
El conflicto social en Francia contra la ley El Khomri -reforma laboral- se radicaliza. Se pasó de un día nacional de movilización escalonada en el tiempo a una posible dinámica de la huelga general.
Con el aumento del nivel de confrontación aumentan las expectativas.
Hollande y Valls parecen haber quemado sus puentes detrás de él, bajo la presión implacable de la burguesía francesa. El Medef (francés Confindustria) ya denunció el "fracaso" del gobierno sobre los sindicatos a los cambios realizados en el texto original de la ley, que ha amenazado con romper con el gobierno en el caso de nuevas concesiones. Las Cámaras de Comercio y la Federación de empresas de construcción han pedido al gobierno tomar medidas enérgicas para restablecer el orden. El grupo Total ha amenazado con retirar sus planes de inversión en Francia en caso de una extensión de los bloques y las huelgas. La derecha gaullista denuncia el fracaso del gobierno para restaurar "las autoridades" y pidió la intervención de la policía.
Hollande y Valls respondieron a la presión con firmeza. En primer lugar, recurrieron a la infame artículo 49 de la Constitución, que le permite eludir la votación parlamentaria por decreto. Después enviaron a la policía para desalojar a la huelga en la refinería de Fos-sur-Mer, para desmotivar la continuidad de la lucha. La consigna es: la ley del trabajo no será retirada. La esperanza es que la firmeza de la decisión del gobierno conduzca al reflujo del movimiento, como fue el caso en 2010, bajo Sarkozy, en el choque de las pensiones.
En el lado opuesto, la dirección de la CGT se juega en la batalla su prestigio y su peso político, se ve amenazada por la intransigencia de Valls, tanto de la competencia de la CFDT. El nuevo secretario de la CGT, Martínez, ciertamente no es un revolucionario. Pero intenta defender el poder de negociación de la burocracia que dirige. Además de su autorida en las relaciones dentro de la CGT, que son inestables y turbulentas. De ahí el cambio de engranajes de la movilización y la aceleración. La consigna de la generalización de las huelgas es en este marco. Con magníficas relaciones con el movimiento juvenil Nuit Debout (noche en pie) en las plazas. La esperanza de la burocracia de la CGT es que la amenaza de ingobernabilidad del conflicto puede llevar al gobierno a retirarse, sin ser forzado a anunciar una huelga general real. Diciendo al gobierno que su prueba de fuerza "es peligrosa", son las señales que la burocracia envía en una forma retorcida a la burguesía francesa para indicarles que quieren evitar una dinámica incontrolable, pero para ello necesita un paso atrás el gobierno.
Pero la situación se basa en la cresta de un equilibrio inestable, que puede conducir a una dinámica abierta con la huelga de las refinerías, el transporte y se extienda a las fábricas en dirección de una huelga general que paralice todo el país, sustentada sobre las fuerzas de las masas de casi veinte millones de asalariados, polarizada y firme alrededor a sí mismo y sobre el movimiento estudiantil y juvenil; o el movimiento de huelga está destinado a caer de nuevo bajo el efecto combinado de la represión y del desaliento.
La consigna de la huelga general hasta la retirada de la ley, combinada con la ocupación de las fábricas y su defensa organizada contra la gendarmería, es la palabra clave de la orden momento. La contraseña para sacudir en cada lugar de trabajo, en cada sindicato, en cada plaza. Es la única manera de doblar el gobierno. Pero también es el camino que abriría en Francia una crisis revolucionaria de enorme impacto en Europa y en todo el mundo. Es la razón por la burocracia sindical no quiere dar ese paso. Es la razón por la que los revolucionarios están llamados a reclamarlo.
Los marxistas revolucionarios franceses están ahora en todas partes en el lugar del combate. Se merecen nuestro apoyo y nuestro abrazo. "Haz lo que en Francia" 'ahora es la palabra de comando de PCL en Italia
Partito Comunista dei Lavoratori Italia
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jueves, 26 de mayo de 2016
Venezuela: golpes, autogolpes y el temor a la rebelión popular
Venezuela:
golpes, autogolpes y el temor a la rebelión popular
La declaración por parte de Maduro del
“estado de excepción” el pasado 13 de mayo implicó un nuevo salto en la
característica golpista que adquirió el régimen chavista. Mediante esta medida
se amplía la capacidad del Ejecutivo para cercenar libertades democráticas,
reprimir manifestaciones y emitir deuda. Este “pasaje del bonapartismo
plebiscitario al bonapartismo de facto” (http://opcion-obrera.blogspot.com/2016/05/venezuela-de-regimen-plebiscitario.html)
se desarrolla como experiencia declinante –lo contrario a una afirmación de
poder. La camarilla “madurista” se aferra a la conducción del Estado en medio
de un impasse extraordinario, pues carece de un programa para afrontar el
deterioro monumental de la vida social venezolana. El nacionalismo rentista se
derrumba confesando que no tenía alternativa prevista para la declinación de
los precios de las materias primas –una negación de cualquier tipo de
desarrollo genuinamente autónomo.
En este marco de sistemática
degradación, la declarada negativa de Maduro y compañía respecto a la
realización del referendo revocatorio, para el cual la oposición asegura haber
reunido diez veces más que las firmas necesarias, atiza el fuego del golpismo y
el autogolpismo.
“Evitar
un caracazo”
A la derecha proimperialista,
naturalmente, le importa un bledo “la democracia”; quiere sacarse de encima a
Maduro a como dé lugar, pero teme más que a la peste un desenlace que se vaya
de control. Idéntico recelo tienen los propios Estados Unidos y el Vaticano,
que intentan contener estas contradicciones, comprometidos como están en un
delicado reordenamiento general de América, desde Cuba y Colombia hasta los
buitres que sobrevuelan Buenos Aires. Las “preocupaciones” sobre una salida
militar a la crisis que dejan trascender funcionarios norteamericanos buscan
reforzar la extorsión a Maduro para que abandone el poder y dé paso a una
“transición ordenada”; sentido similar tuvo la carta del Papa, y la visita de
Rodríguez Zapatero –un lobbista de la banca española. El propio Macri viró, y
se suma al “equipo” de la “transición ordenada”, tras instar a Malcorra a
moderar sus dichos respecto a la “Carta Democrática” de la OEA, y postular, él
mismo, “la necesidad del diálogo” (La Nación, 21/5). Existe la preocupación que
el desmadre derive en una situación revolucionaria. Quien más claro expresa la
cuestión es Capriles: “hay que hacer todo
lo que esté a nuestro alcance para que no haya una reedición del Caracazo de
1989. Lo que puede darse en Venezuela son muchos estallidos que generen una
situación que se nos escape de las manos” (El País, 20/5).
El
arbitraje de las Fuerzas Armadas
En Venezuela, las Fuerzas Armadas
aparecen como un actor ineludible de la crisis, lo cual ilustra otro límite
insalvable de la experiencia nacionalista.
La división en sus filas es señalada
por oficialistas y opositores; Heinz Dieterich, un destacado chavista que aboga
por una “retirada táctica”, señaló hace varias semanas que “la fracción del general madurista Padrino
López reafirma la política de ‘ni un paso atrás’ de Stalingrado, [mientras] el
grupo del general chavista Rodríguez Torres aboga por la política de la
retirada táctica: una solución política negociada con las fuerzas del 6-D”
(se refiere al bloque que derrotó a Maduro en las últimas elecciones).
Cualquiera sea la variante que se abra paso, lo que está claro es que no hay
“poder popular” si el destino de semejante crisis reposa en las manos de una
camarilla corrompida o de fracciones de un ejército estatal organizado de
arriba para abajo.
Por
una intervención independiente de la clase obrera
No nos privamos de insistir: rechazamos
que el hundimiento de las experiencias nacionalistas configuren una derrota de
las masas –eso dependerá de la lucha de clases, y de la calidad de la
intervención de la izquierda revolucionaria para emerger como alternativa
política frente a la crisis. La clase obrera debe emerger como factor
independiente en la escena política venezolana. La situación excepcional que el
país atraviesa pone al rojo vivo la necesidad de la convocatoria de un congreso
de trabajadores para discutir una salida obrera a la crisis y reclamar una
asamblea constituyente libre y soberana, que sea convocada por un gobierno de
trabajadores.
Alejandro Lipco
miércoles, 25 de mayo de 2016
Trump, la fractura americana
Trump, la fractura americana
Hace un par de días, Donald Trump, el candidato virtual del partido Republicano, a la presidencia de Estados Unidos, volvió a mover los titulares, pero esta vez ‘a la Rodriguez Saa’ : dijo que tenía la intención de reestructurar la deuda pública del país. Añadió que aprovecharía una caida en la cotización de la deuda en los mercados, para efectuar una re-compra parcial. Como antecedente de una maniobra semejante citó sus propios negocios - que ha consistido en forzar a sus acreedores a aceptar descuentos o quitas. Colocó, así, como a la distraida, una bomba de tiempo en los mercados financieros, aunque sin poner en marcha el mecanismo del reloj. ¿Trump es, como dicen sus adversarios, un “political troll”?
Defol
La deuda del gobierno de EEUU está arriba de los u$s 14billones y la del conjunto de la Unión de u$s20 billones; representa casi un 90% y más de un 120%, respectivamente, de un PBI calculado en u$s16billones. Este nivel hipotecamiento no ha servido para mover a la economía y nunca fue concebido para emprender un rescate de la infraestructura pública en ruinas. Para atacar estas ‘materias pendientes’ Trump pretende recortar impuestos e impulsar un plan de obras públicas que redundarían en un déficit fiscal de u$s10 billones en la próximas década. El acreedor principal del estado es, como ocurre en Argentina, el Banco Central, pero le siguen China, Japón y Arabia Saudita, y una enorme tropa de fondos financieros. La sola victoria electoral de Trump desataría una ola de ventas de la deuda norteamericana y una caida fuerte de su cotización - además de la devaluación del dólar y el encarecimiento financiero. Convertiría a la crisis fiscal en financiera. Sería en ese escenario que Trump haría efectiva su maniobra de recompra de la deuda a precios de saldo, sin esperar, como ocurrió en Argentina, la invasión de los ‘fondos buitres’. Trump tendría la ventaja adicional, por supuesto, de que re-compraría la deuda mediante la emisión de la propia moneda.
Esta breve descripción pone en evidencia que en EEUU se ha impuesto una candidatura electoral alternativa de carácter proteccionista y nacionalista. Trump ha ganado, sin embargo, las primarias del partido que representa, por el contrario, el ala extrema del liberalismo económico y de la ‘globalización’. Plantea poner fin a la tercerización a otros países de la producción norteamericana, a la que incluso pretende ‘castigar’ con barreras arancelarias. Citó el caso de la fábrica Carrier, que anunció el traslado de la mayor parte de sus plantas a México. Como sacado de un libreto K-K, el hombre es un ‘mercado-internista’. Aseguró que reitraría a EEUU del Nafta (el acuerdo comercial con Mexico y Canadá). Con esta estrategia política, Trump asegura que EEUU pasaría de un crecimiento menor al 2% anual a otro del 6%, y que por esta vía solucionaría la recesión industrial, la baja calidad del empleo, los problemas fiscales y el peso elevado de la deuda pública. Ha anunciado que penalizaría las importaciones de China, lo cual explica su posición ‘defolteadora’ con la deuda pública que tiene a China entre los principales acreedores. Con estos supuestos económicos, Trump ha insinuado, en forma repetida, que revisaría las alianzas internacionales de EEUU, y que incluso entraría en una pseudo alianza con Rusia frente a la Unión Europea. Ha amenazado a esta última con un desmantelamiento de la OTAN, si no contribuye en mucha mayor medida a los gastos de esa alianza militar. No está pensando en dejar a Europa a la deriva sino a convertirla en un protectorado; lo prueba la penetración norteamericana en Europa del este, el Báltico y Ucrania. Ha amenazado a Japón con discontinuar la alianza militar si no abre en mayor medida su economía.
Los planteos de Trump dejan al desnudo, antes que nada, el impasse del capitalismo norteamericano y del conjunto de la economía mundial. Trump se atreve a atacar el tejido económico internacional por la simple razón de que ese tejido se encuentra en proceso de fragmentación. La economía mundial es demasiado chica para absorber la enorme sobreproducción de China, que está llevando al cierre de la siderurgia en Gran Bretaña, Francia y España. Lo mismo ocurre con la posibilidad de que la economía y los Tesoros nacionales puedan seguir valorizando un capital financiero internacional (ficticio) que supera holgadamente los mil billones de dólares.
Trump surge en la línea del antiguo Tea Party, pero no se queda en los límites de una ‘filosofía’ neo-liberal unida a la violencia. La OTAN se ha convertido en un simple paraguas norteamericano. El mundo asiste a una gigantesca intervención norteamericana enteramente unilateral, que tampoco se limita a las invasiones u ocupaciones militares tradicionales, puesto que se vale de la cibernética, el manejo de ejércitos extranjeros, un sistema de asesinatos por medio de drones y una parnefalia de medios de intervención, como el golpe en Brasil, que fue preparado luego de un largo periodo de espionaje de la administración y empresas brasileñas. La confrontación con China tampoco es un invento de Trump: las sanciones contra las importaciones chinas están en vigencia en Estados Unidos; se ha firmado un tratado con las naciones del Pacífico (en especial Japón) para presionar a China a abrir sus puertas financieras y comerciales; hay escaramuzas militares en el mar de China. La llamada ‘comunidad internacional’ resiste ahora el otorgamiento a China del status de economía de mercado, para que no se acoja a los beneficios comerciales de la Organización Mundial de Comercio.
Las contradicciones de los planteos de Trump son, sin embargo, flagrantes y no se limitan a la fantasía de pretender que el capital se repliegue sobre sus fronteras nacionales. Los capitales norteamericanos e internacionales del gas y petróleo no van a poner en peligro la posibilidad de exportar el ‘shale gas’ a Europa y Asia, ni el gas natural a México. Apple no va a dejar de subcontratar con Foxcom en China el armado de sus ‘phones’. Antes que ir a una guerra por el comercio del acero, el capital internacional preferirá redimensionar el comercio internacional (como ya lo hizo con calzados y textiles) y dejar la siderurgia a China (una industria madura) y escalar la tecnología de última generación. Incluso la industria automotriz tradicional podría convertirse en chatarra con la emergencia del auto a batería y la conducción automatizada. El matrimonio de Ford con Apple está consumado. La agenda proteccionista de Trump es limitada: en el caso de los bancos es claramente ‘internacionalista’: rechaza la regulación (Frank-Dodds) que exige un reforzamiento de sus capitales con relación a sus negocios (porque son “muy grandes para quebrar”), para librarlos de cualquier cadena en la disputa del mercado financiero internacional - ¡como ya viene ocurriendo!
El antagonismo entre la economía mundial, por un lado, y los estados nacionales, por el otro, vuelve a cobrar una agudeza colosal; es lo que refleja la metrópoli propia del imperialismo. En numerosos países, la política burguesa tradicional es sustituida por los Trumps, con éxito variado. Citemos a casi todos los países de Europa, donde el ‘trumpismo’ proclama un más fantasioso retorno a las fronteras nacionales. El europeísmo ha perdido varios referendos y esto ocurre al interior de los estados como Gran Bretaña y España. Asistimos a la desintegración del orden posterior a la disolución de la Unión Soviética.
La economía política de Trump supone una política nacionalista y por lo tanto, en última instancia, una movilización de masas. Al asunto de la vigencia del fascismo se añade el de la polarización política, que en general es precursora de los fenómenos fascistas. La cuestión migratoria o la racial no puede sustituir, para la gestación de un fenómeno fascista, a la polarización entre capital y trabajo. El aumento de las privaciones y la miseria de las masas tampoco es lo mismo que la polarización política - para ello aquella miseria debe convertirse en lucha de clases. En Estados Unidos ha avanzado en forma implacable la represión en todas sus formas y la militarización de la policía. Trump representa una reacción defensiva del aparato de represión, incluida la justicia, ante la elección de autoridades municipales progresistas, migrantes o negras, y ante la movilización creciente de estos sectores. Esta pelea fundamental ha ocupado parte de la campaña electoral, que se manifestó en los choques entre miitantes del campo de los ‘indignados’ y los guardias del magnate. El fenomenal ascenso de Bernie Sanders prefigura una tendencia a la polarización política, pero para que ésta domine el escenario será necesaria la intervención en la lucha de la clase obrera norteamericana en todos sus componentes.
Las primarias han dejado al desnudo la desintegración de los partidos capitalistas históricos de EEUU. La crisis del partido republicano podría ser terminal e incluso plantea una crisis de régimen político del país. Trump representa la victoria de una camarilla y de un caudillo - de un candidato al bonapartismo. Esto plantea un derrocamiento del ‘establishment’ del partido y, más allá, una confrontación de la base parlamentaria de este partido con Trump en el caso de una victoria republicana. Una contradicción, en suma, entre un ejecutivo con tendencias bonapartistas, por un lado, y un parlamento (incluidos los representantes demócratas) que sigue representando al conjunto de la burguesía norteamericana. Una victoria de Hillary Clinton alteraría este escenario en términos de grado. Estados Unidos podería ingresar en un sistema de cuatro partidos, como ocurre en la actualidad en España. Esta situación convertiría al parlamentarismo norteamericano en un campo de disputas diseminado.
No debería sorprender que USA encare la crisis a lo búfalo.
Jorge Altamira 24 05 2016 Partido Obrero Argentina
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lunes, 23 de mayo de 2016
UNETE DA UN PASO A LA DERECHA
UNETE DA UN PASO A LA DERECHA
El muy esperado Consejo Nacional de UNETE se realizó entre
el 17 y el 19 de mayo de los corrientes. Según los estatutos de la central sindical
la segunda instancia de decisión por debajo del Congreso Nacional, y obviamente,
no cumpliendo los requisitos para ello.
Con una representatividad bastante espuria manifestada en
unos 40 delegados, donde ni la Comisión Electoral estuvo presente, los
convocados por Marcela Máspero aprovecharon sus condiciones de cayapa para imponer
los deseos de su líder en “ser la voz de los trabajadores” para salir del
gobierno colocándose al servicio de los planteamientos que en ese sentido
expresan la derecha y más en concreto la MUD.
Cualquier viso de independencia política de la UNETE frente
a las posiciones burguesas del chavismo o de la MUD, fueron echadas por la
borda para expresarle apoyo a una Marcela Máspero que se presentó inicialmente
para renunciar a su “representatividad” en la central sindical y luego
cambiarla a “unos días de permiso”, todo en aras de propiciar el “cambio que el
país necesita” pues se debate entre “el hambre y la pérdida de la salud” ante
la escasez de alimentos y medicinas.
Para la nueva UNETE la crisis del país no es la del capital
que refleja, cada vez más, su tendencia a la caída en la tasa de ganancia y por
tanto se afinca en la clase trabajadora para extraerles más plusvalía
desconociendo, con el apoyo del gobierno “socialista” bolivariano,
contrataciones colectivas, tercerizando y despidiendo y suspendiendo trabajadores,
sino un mero quiebre del “rentismo” por las políticas “erróneas” y
“equivocadas” del gobierno de Maduro que, para ellos que caracterizan política
y económicamente la crisis, es un problema ético y autoritario ante la
corrupción imperante y la presencia militar en cada instancia ejecutiva del
gobierno y de las empresas del Estado, casi un calco de lo que plantea la MUD
para promover sus ansias de poder. El capital y sus manifestaciones de
dominación y crisis, bien gracias.
Que para tal caracterización política hayan recurrido
Marcela Máspero y su séquito a PROVEA, de la mano del abogado laboralista
Humberto Decarli, conocido articulista de El Libertario, expresión mediática
del anarquismo político en el país y mampara de la ONG que ve con simpatía los
avances políticos de la MUD y que alienta sus expresiones guarimberas como
“anti autoritarismo”, no resulta extraño, y como reza el dicho que los mochos
se juntan para rascarse, ahora El Libertario-PROVEA es la expresión política de
una central sindical que se reclamaba clasista, autónoma e independiente para
postrarse a los salvadores de “la patria” y el país: la derecha y la MUD,
porque lo importante en atacar es el Estado, pero como les resulta imposible
derrumbarlo, entonces dirigen sus esfuerzos hacia el Gobierno por su papel
autoritario, corrupto y explotador en la creencia que otro gobierno, que en lo
absoluto es el de los trabajadores, no lo será por sus mejores planteamientos
“democráticos” y “éticos”, aunque con lo de explotador no tengan forma ni
manera de evitar tragarse el sapo.
El documento presentado por Decarli, que el Consejo Nacional
de UNETE termina avalando en abierta contradicción con el otro también
presentado por Ricardo Galindez de El Topo Obrero y opuesto al primero por el
vértice, en ninguna parte hace alusión al papel explotador del empresario
privado, todo lo contrario, lo minimiza, porque en el mismo, el equivalente explotador
del Estado, a instancias del nuevo ideólogo de Marcela Máspero, es inmensamente
superior. Brillan por su ausencia, obviamente, las consignas relativas a elevar,
en cantidad y calidad, el depreciado valor del salario o la acción directa de
la clase obrera en el monopolio del comercio exterior o de la estatización y
centralización de la banca; pedirles que renieguen del pago de la deuda externa
e interna habría sido como mucho con demasiado. Al anarquismo político que le
resulta inviable la destrucción del Estado que reclaman enfrentar, por aquello
que toda organización conlleva en su seno alguna forma de autoritarismo, lo que
le queda es condenar al gobierno por mampuesto ya que, a según, enfrentando a
éste resolverían su eterna contradicción, con el único inconveniente que en lo
absoluto le plantean para ello a la clase obrera independencia política sino sometimiento
a los que asumen hoy mayoritariamente esa bandera: la derecha y la extrema
derecha representada en la MUD, una manifestación exacerbada del autoritarismo.
El Consejo Nacional de UNETE aprobó la mar de las
contradicciones ante las intervenciones realizadas. Su objetivo no fue, como
quisieron hacerlo ver Marcela Máspero y sus seguidores, para relanzar la UNETE
sino para conferirle a ella que de aquí en adelante pueda hablar en su nombre
ajustándose a los planteos de la MUD. Ni las quejas de sus propios seguidores,
en que las posiciones de la UNETE revisten más importancia que las posiciones
que pudiera asumir individualmente sus voceros, fue considerada y la cayapa lo
impuso. Bajo ese criterio veremos de aquí en adelante a Marcela Máspero como vocero
de UNETE pidiéndole a los trabajadores apoyar el referendo que convoca la MUD, reclamar
una cesta ticket para los jubilados como la propuesta por aquella en la AN a
cambio de exigir un salario mínimo igual a la cesta básica familiar, o
refrendar la propiedad de las viviendas entregadas por la GMVV con su traslado
a la banca hipotecaria privada del país.
Hoy más que nunca están al día los planteamientos jamás
publicados por la dirección de UNETE en septiembre de 2014. Documento hecho
público en el Consejo Nacional para dar visos de democratismo. Hoy más que
nunca el movimiento obrero debe asumir la independencia política perdida con la
cooptación chavista para aceptar la de la MUD, y ser la referencia
anticapitalista que puede intervenir en la crisis del capital por una salida
propia de los trabajadores haciéndoles pagar la crisis a los que la causaron:
los capitalistas.
Los que defendimos la independencia política de la UNETE en
el seno del írrito Consejo Nacional debemos de aquí en adelante trabajar unidos
para desmontar todas y cada una de las intervenciones que Marcela Máspero asuma
en nombre de la UNETE plegada a apoyar las de la derecha. Y ese trabajo en
equipo debe llevarse inclusive con los que no asistieron, previendo lo que
pasaría sin estar de acuerdo en ello, por temor a desbaratar la UNETE si
asistían. La UNETE no ha cambiado un ápice luego de esta reunión, está en los
que defendemos su autonomía, independencia política y el clasismo, volverla a
su cauce original para plantearnos el gobierno de los trabajadores y con ello
el socialismo
Roberto Yépez
Opción Obrera
sábado, 21 de mayo de 2016
Los trabajadores de ventiladores FM se mantienen firmes en su lucha
Los trabajadores de Fundimeca (ventiladores FM) se mantienen firmes en su lucha
Trabajador:
La lucha de las mujeres de FM y de los compañeros de FM es también tu lucha
Tras 40 días de huelga los trabajadores siguen reclamando lo que les corresponde un salario que compense sus necesidades más apremiantes ante las condiciones de subida de precios de todos los productos básicos.
La huelga es una lucha de resistencia, el patrón tiene a su favor un grueso colchón para soportar el cierre de la empresa sin embargo pierde más, los trabajadores pierden su salario pero Jaramillo deja de meterse una bola de plata, pierde millones diariamente
Los trabajadores tienen su dignidad el patrón tiene su avaricia y además tiene su agente dentro del gobierno que le ayuda y lo protege
Por eso es necesario la solidaridad de clase, la colaboración material dinero, comida, compañía, varios son los sindicatos y trabajadores que se manifiestan y colaboran pero no es suficiente, tampoco se necesita de discursos antiimperialistas con fotos y poses para la prensa.
Los trabajadores se mantienen firmes en su lucha, se elaboran volantes, se difunde la lucha, se da el ejemplo, porque a todos los trabajadores de Carabobo tienen o van para semejante situación. Solo una huelga general les pondría un freno a los abusos de los patronos en toda la región.
La luchas de los trabajadores de ventiladores FM, la gran mayoría mujeres requiere hoy de tu ayuda, pero mañana serán muchos más los que deberán ir a la lucha por un salario y no por una miseria
Solidaridad con los trabajadores de Idesa-Fundimeca
Viva la huelga


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