Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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miércoles, 6 de febrero de 2019

Derrotemos el Golpe Imperialista de Trump y su Títere Guaidó


Derrotemos el Golpe Imperialista de Trump y su Títere Guaidó
Venezuela no se negocia 

(Declaración de la Plataforma  Revolucionaria de Lucha - Estado Aragua)


Evitemos que se llegue a una sangrienta guerra civil

El origen del golpe –en proceso– fue planeado por el Departamento de Estado norteamericano junto a la extrema derecha de la oposición al gobierno. La oposición de derecha pretende justificar un posible baño de sangre culpando a Maduro y su empeño en mantenerse al mando del gobierno.



Para el lapso de sesiones de 2019, y aprovechando que el 10 de enero Maduro asumía su nuevo período presidencial, la Asamblea Nacional decide venderse al imperialismo yanqui. Trump escogió de su seno al títere Guaidó para armar la tramoya del golpe de estado. De esa forma toda esa caterva opositora traiciona al país pues representan intereses opuestos a los de Venezuela, más allá de cualquier intercambio leguleyo.



El golpe de estado contra Venezuela es también en contra de toda América Latina porque representa para el imperialismo yanqui la pretensión de aniquilar toda muestra de resistencia a su injerencia, violando la autodeterminación de los pueblos y decretando el robo descarado de nuestros recursos.



En ese sentido, es iluso pensar que el gobierno de Trump, el cual apoya al príncipe heredero de Arabia Saudita, quien mandó a asesinar y luego disolver el cuerpo del periodista árabe Khashoggi, y rechaza a la emigración latina de su patio trasero, pueda venir en nombre de la democracia y con ayuda humanitaria.



De igual manera, el desespero de un sector de los venezolanos por el desastre causado por quienes han conducido al país, les ha hecho creer que la oposición, ahora sí, va a recuperar a Venezuela de la estruendosa crisis que padece.



El colosal desprestigio de Maduro y su equipo se debe a su responsabilidad en llevar al país a la ruina, lo cual no admiten y por el contrario, ante su debilidad, se mantiene compartiendo el poder y  beneficiando cada vez más a las camarillas y los altos mandos militares, pero la oposición de derecha al no ser capaz de responder al descontento mayoritario del país, se presta como socio menor, y así compartir las migajas que les permita el mayor poder en el mundo, el más bestial, el más asesino, el gobierno de los EEUU, quienes para una invasión directa o intervención con mercenarios y estúpidos gobiernos aliados, ¿les importará un carajo un baño de sangre en Venezuela? Sólo los frena hasta cierto punto, las consecuencias dentro de su país por sus posibles bajas.



Maduro no representa ningún socialismo, todo lo contrario. No hay un camino intermedio entre socialismo y capitalismo, entre lo que desea y lo que hace realmente el gobierno de Maduro, que es más y más capitalismo. Sus medidas han llevado al país y a su movimiento político al barranco.



Es importante señalar que siempre ha existido una guerra económica en contra de los trabajadores por parte de los patronos públicos y privados, extranjeros y criollos, en la cual todos los gobiernos han sido sus cómplices, antes y después de 1999; hoy con Maduro, no es la excepción.



Del mismo modo, el estamento militar siempre ha ejercido su papel como garante de sus gobiernos, su función es hacer cumplir el orden, en especial sobre los trabajadores, adicionalmente en el actual gobierno se enriquecieron mediante la corrupción.



Por otra parte, Rusia y China pueden aprovecharse de nuestra situación y favorecer limitadamente a Venezuela  de acuerdo a sus intereses, pero no se van a inmolar por nosotros. Ellos defienden los suyos y pueden enfrentarse a EEUU pero no por Venezuela.



La carta sobre la mesa para recuperar el país la tienen los trabajadores



La clave para salvar la economía no la tienen los gringos, tampoco la tienen los militares, la tienen los trabajadores con su control de todas las fábricas; es la única garantía para ponerlas a producir y reactivar la economía para recuperar a Venezuela.



Nuestras respuestas hoy son decisivas para no seguir sobreviviendo, muriendo por falta de todo o emigrando, y por otro lado, evitar que se desate una guerra con intervención extranjera asesina por parte del ejército norteamericano y el apoyo de los gobiernos lacayos de Duque y Bolsonaro.



Todo esto se remite a los siguientes dilemas



¿Se necesita importar? Sí, ¿pero qué? 

¿Se necesita invertir o disponer de los recursos?  Sí, ¿cuáles?

¿Se necesita hacer un plan económico para producir? Sí, ¿quién lo realiza?

¿Necesitamos un salario los que producimos la riqueza del país, los trabajadores? Sí, ¿cuál debe ser?



Hasta ahora, y en esta soberbia crisis, peor aún, no se importa lo necesario e indispensable, sino lo que enriquece al importador y su encubridor, los capitales salen de los dineros del Estado o del que se deposita en la banca. El gobierno y la banca deciden a quienes favorecen para comerciar y especular. Los resultados son la falta de producción y la falta de asistencia para todos los servicios a la comunidad; lo crítico y sin arreglo son los servicios de gas doméstico, agua potable, el transporte, electricidad y la salud.



A pesar de los inmensos recursos del país, nuestra única salida para recuperarnos de la quiebra es que el comercio exterior (la importación) debe ser nacionalizado, del mismo modo crear una banca única, para determinar las prioridades de país y con base a eso, importar e invertir para producir. Esto sólo puede ser realizado con el control de los trabajadores de esas áreas, elegidos en asambleas democráticas, con entrega de cuentas de la gestión y en todo momento ser revocables por los que los eligieron, asimismo todas las empresas estratégicas del país, en especial la petrolera. De igual modo, el no pago de la deuda y el dinero usado en beneficio del país. Igualmente, los trabajadores deben tener un salario que cubra la canasta básica familiar.



Abajo las negociaciones, para el pueblo no debe haber secretos



El diálogo o la negociación secreta entre los dos bandos, gobierno y oposición de derecha –ambos, reiteramos–, es para intentar levantar una economía quebrada por ellos mismos que desmanteló al país a partir de dilapidar los extraordinarios ingresos petroleros, y no será a partir de reconocer el valor de la fuerza de trabajo sino a costa de ésta, es decir, depreciándola aún más. Todos los presupuestos, planes o proyectos son semejantes, sólo se diferencian en ritmo y de administración, precios altos, inversión extranjera, más endeudamiento, pagos de deudas, más importación, libre control de cambio. Ninguno favorece a los trabajadores ni a la producción vital para el país.



La paz que anhelan todos los patronos, tanto públicos como privados, es con los trabajadores para que no protesten por salarios y con las comunidades para que no reclamen por falta de servicios.



El diálogo que habrá que imponer será sobre los salarios y la contratación colectiva, y no para negociarlos sino para equipararlos mínimamente al valor de la cesta básica familiar.



El embargo a los ingresos por la venta de petróleo



Es de vida o muerte para el país la defensa de la industria petrolera (PDVSA) desde la perforación, refinación y distribución; esto sólo lo pueden hacer los trabajadores y su milicia armada, por sus conocimientos y su experiencia, tomando la industria para ponerla a producir y a defenderla, sin burócratas ni militares. Es la única perspectiva de éxito.



Ante una intervención u ocupación del país se debe responder o resistir con una milicia popular autónoma y armada, en cada fábrica y en cada comunidad.



No a los diálogos secretos.



Restitución de las contrataciones colectivas confiscadas por el gobierno.



No al pago de la fraudulenta deuda externa y confiscación del capital de los corruptos.



Nacionalización de las principales empresas de la economía, bajo control de sus trabajadores, sin burócratas ni militares.



Nacionalización del comercio exterior y de la banca; por una banca única para disponer de esos recursos para las necesidades urgentes del pueblo y del país.



Por un salario mínimo vital, igual a la canasta básica familiar y la escala móvil de acuerdo a la inflación.



No a la criminalización de la protesta obrera y popular.



Estamos contra toda indiferencia hacia la situación de Venezuela y somos incondicionales ante ella contra las pretensiones del imperialismo.


Plataforma Revolucionaria de Lucha  Sección Aragua 
05 Febrero 2019



sábado, 2 de febrero de 2019

Derrotemos el Golpe de Trump-Pompeo y su títere Guaidó


Derrotemos el Golpe de Trump-Pompeo y su títere Guaidó

Venezuela no se negocia



Evitemos que se llegue a una sangrienta guerra civil

El origen del golpe, en proceso, fue planeado por el departamento de Estado norteamericano junto a la extrema derecha de la oposición al gobierno. La oposición de derecha pretende justificar un posible baño de sangre culpando a Maduro y su empeño en mantenerse al mando del gobierno. Sin embargo, Maduro es tan presidente legítimo, como lo son Macri, Duque o Bolsonaro y nada fundamenta sacarlos mediante una matanza, mucho menos con intervención extranjera.

El colosal desprestigio de Maduro y su equipo se debe a su responsabilidad de llevar al país a la ruina, lo cual no admiten y por el contrario, ante su debilidad, se mantiene compartiendo el poder y  beneficiando cada vez más a las cúpulas o altos mandos de los militares, pero la oposición de derecha al no ser capaz de responder al descontento mayoritariamente del país, se presta para alcanzar el poder presentándose como  socios menores del mayor poder en el mundo, el más atroz, el más asesino, el gobierno de los EEUU quienes para una invasión directa o intervención con mercenarios y estúpidos gobiernos aliados, un carajo les importa un baño de sangre en Venezuela,  solo los frena, hasta cierto punto, las consecuencias dentro de su país por  sus posibles bajas.

Es iluso pensar que el gobierno de Trump que apoya al príncipe heredero de Arabia de los Saudi, quien mando a asesinar y luego disolver el cuerpo del periodista árabe Yamal Jashogyi de su embajada de Estambul en Turquía y rechaza a la emigración latina, pueda venir en nombre de la democracia o con ayuda humanitaria   

El desespero de una parte de los venezolanos por el desastre causado por los que han conducido al país, les da pie a creer que la oposición, ahora sí, va a recuperar a Venezuela de la estruendosa crisis que padece.

Siempre, ha habido una guerra económica en contra de los trabajadores por parte de los patronos privados, extranjeros y criollos, en la cual todos los gobiernos han sido sus cómplices, antes y después de 1999, hoy Maduro no es la excepción.

Los militares siempre han ejercido su papel como garantes de sus gobiernos, su función es hacer cumplir el orden, en especial sobre los trabajadores, adicionalmente en el actual gobierno se han enriquecido mediante la corrupción.

Rusia y China pueden aprovecharse de nuestra situación y favorecer limitadamente a Venezuela, de acuerdo a sus intereses, pero no se van a inmolar por nosotros. Ellos defienden sus intereses y pueden enfrentarse a EEUU, pero no por Venezuela.

La carta sobre la mesa para salvar el país la tienen los trabajadores

La clave para salvar la economía no la tienen los gringos, tampoco la tienen los militares, los cuales se aprovechan de la bancarrota económica para hacer fortuna. La clave para recuperar el país, la tienen los trabajadores, con el control de todas las fábricas, esta es la única garantía para ponerlas a producir, reactivando la economía en beneficio de Venezuela.

Nuestras respuestas hoy son decisivas para no seguir sobreviviendo, muriendo por falta de todo o emigrando y por otro lado evitar que se desate una guerra con intervención extranjera asesina por parte de ejército norteamericano y el apoyo de los gobiernos lacayos de Duque y Bolsonaro.

Todo esto se remite a los siguientes dilemas

¿Se necesita importar? Sí, ¿pero qué?  

¿Se necesita invertir o disponer de los recursos? Sí, ¿cuáles son?

¿Se necesita hacer un plan económico para producir? Sí, ¿quién lo realiza?

¿Necesitamos un salario, los que producimos la riqueza del país, los trabajadores? Sí, ¿cuál debe ser?

Hasta ahora, y en esta soberbia crisis peor aún, no se importa lo necesario e indispensable, sino lo que enriquece al importador y su encubridor, los capitales salen de los dineros del Estado o del que se deposita en la banca. El gobierno y la banca deciden a quienes favorecen para comerciar y especular. Los resultados son la falta de producción y la falta de asistencia para todos los servicios a la comunidad, lo crítico y empeorando son los servicios de gas doméstico, el transporte y los hospitales.

A pesar de los inmensos recursos del país, nuestra única salida es que el comercio exterior (la importación) deba ser nacionalizado, del mismo modo que una banca única nacionalizada, ambas para determinar las prioridades de país y con base a eso, importar e invertir para producir. Esto solo puede ser realizado con el control de los trabajadores de esas áreas, elegidos en asambleas democráticas, con entrega de cuentas de la gestión y en todo momento ser revocables por quienes los eligieron, asimismo todas las empresas estratégicas del país en especial la petrolera, el pago de la deuda debe ser suspendido y el dinero disponible usado en beneficio del país. Los trabajadores deben tener un salario que cubra la canasta básica familiar.

Abajo los acuerdos secretos, para el pueblo no debe haber secretos

El diálogo o la negociación secreta entre los dos bandos, gobierno y oposición de derecha, es para intentar levantar una economía quebrada por ellos mismos, que desmanteló al país, a partir de dilapidar –ambos, reiteramos– los extraordinarios ingresos petroleros, y no será a partir de reconocer el valor de la fuerza de trabajo sino a costa de esta.  Todos los presupuestos, planes o propuestas son semejantes, solo se diferencia en ritmo y de administración, precios altos, inversión extranjera, más endeudamiento, pagos de deudas, más importación, libre control de cambio, ninguna favorece a los trabajadores ni a la producción vital para el país.

La paz que anhelan el gobierno y los patronos privados, es con los trabajadores para que no protesten por salarios y con las comunidades para que no reclamen por falta de servicios.

El diálogo que habrá que imponerse será sobre los salarios y la contratación colectiva y no para negociarlos sino para restituirlos.

El embargo a los ingresos por la venta de petróleo

Es de vida o muerte para el país, la defensa de la industria petrolera desde la perforación hasta su refinación y solo la pueden hacer los trabajadores y su milicia armada, por sus conocimientos y su experiencia, tomando la industria para ponerla a producir y defenderla, sin burócratas ni militares. Es la única perspectiva de éxito.

No a los diálogos secretos. Restitución de los salarios y la contratación colectiva.

No al pago de la fraudulenta deuda externa y confiscación del capital de los corruptos.

Nacionalización bajo control de sus trabajadores y técnicos de todas las empresas principales de la economía, sin burócratas ni militares.

Nacionalización del comercio exterior y de la banca, por una banca única para disponer de esos recursos para las necesidades urgentes del pueblo y del país

Un salario mínimo vital igual la canasta básica familiar y escala móvil de acuerdo a la inflación.

No a criminalización de la protesta obrera y popular.

Oswaldo Rámirez

lunes, 21 de enero de 2019

Sunamed y Fusbec anuncian asambleas permanentes


Trabajadores de la Salud
Sunamed y Fusbec anuncian asambleas permanentes



Los trabajadores de la salud, médicos, enfermeras y obreros en rueda de prensa realizada en la sede de Fusbec en Valencia se declararon en estado de asambleas permanentes para denunciar el grave deterioro de los Centro de Diagnóstico Integral CDI por las carencias de equipos y medicinas, junto a la falta de personal para asistir a los pacientes, denuncian restricciones del horario, con cierre nocturno, debido a la inseguridad, y junto a esto la desmejora a todo el personal al disminuirles los salarios y ante la falta de pagos pendientes.

Aclararon que todo el deterioro de atención a los pacientes, es responsabilidad del ministerio de la salud por la negligencia en su gestión y falta de recursos, por lo tanto, los trabajadores de la salud se encuentran en pie de lucha y al no tener respuestas satisfactorias por parte del ejecutivo, se verán en la necesidad de imponer un pliego de peticiones con carácter conflictivo.

Se acordó hacer una campaña para informarle de la gravedad de la situación a la comunidad, a la vez que se le pide el apoyo para esta lucha, la cual no es regional sino nacional, todos las seccionales del país están de acuerdo con esta lucha que comienza en la regional Carabobo, a través del Sindicato único nacional de Médicos Sunamed y de la Federación  unitaria de sindicatos bolivarianos del estado  Carabobo Fusbec

21 Enero 2019

Ver parte de la rueda de prensa en el enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=vdO0aoefTlw



domingo, 20 de enero de 2019

Fusbec Barrio Adentro: Nuestra movilización es por la contratación colectiva


Fusbec Barrio Adentro

Nuestra movilización es por nosotros mismos,  por el salario y el contrato colectivo, no apoyamos ninguna otra movilización



Trabajadores de la salud tanto médicos, enfermeras y obreros representados a través de Sunamed y Barrio Adentro Fusbec se reunieron en Valencia para iniciar las actividades de lucha este 2019 ante la crisis económica que afecta a Venezuela, primero que todo dejaron claro que su movilización es por su pliego de reclamos por el salario y por sus condiciones de trabajo,  su movilización no se pliega a intereses ajenos a ellos, sea por parte de los llamados de la derecha tradicional ni por el gobierno que mantiene su política en contra de los trabajadores, ni a la convocatoria de ambos el día 23 de enero, su movilización es permanente, es nacional y es por los siguientes puntos

A TODOS LOS TRABAJADORES DE BARRIO ADENTRO, OBREROS, MÉDICOS, Y PERSONAL DE ENFERMERÍA, PUNTOS APROBADOS.

1- Esta semana declaramos asambleas permanentes para las protestas en todos los centros, para dar inicio al pliego de reclamo que se niegan las autoridades del sector salud a discutir para solucionar los puntos del mismo.

2- Solicitar el rechazo de las tablas salariales que estableció el estado al sector salud y solicitar la firma del contrato colectivo del sector.

3- Solicitar el rechazo de las desmejoras salariales ocasionadas a las utilidades, vacaciones, fideicomiso y salario por los cambios de horarios hechos de manera arbitraria violando las actas realizadas en caracas las cuales aceleraron la deserción laboral.

4- El pago de las vacaciones y guardias que no se han cancelados.

5- La entrega de los cargos fijos y el ingreso a la nómina única de salud de las trabajadoras y trabajadores, de las médicas y médicos, de las enfermeras y enfermeros.

6- La entrega de medicinas a los trabajadores con patologías activas.

7-La entrega del CLAP obrero

8- Las mejoras de las condiciones laborales en los centros ya que son precarias.

9- La entrega de insumos para mantenimiento de las instalaciones. 

VAMOS TODOS A LA UNIDAD POR NUESTROS DERECHOS LABORALES CONQUISTADOS.

FUERA LA CORRUPCIÓN Y LAS BUROCRACIA


miércoles, 2 de enero de 2019

2018: año del resurgimiento de la tercera ola de la revolución mundial


2018: año del resurgimiento de la tercera ola de la revolución mundial
por Sungur Savran 01 01 2019



2018 fue un año de inflexión.
¿Un rayo de la nada?

Es curioso que el levantamiento de los gilets jaunes se discute casi exclusivamente dentro del contexto francés. Por supuesto, las consecuencias en otros países se mencionan de vez en cuando, Bélgica, Holanda, Alemania, Líbano y, lo que es más importante, Túnez, donde los chalecos han cambiado su color a rojo. En Turquía, los “chalecos amarillos” son muy populares dentro de la clase trabajadora y son una verdadera fuente de temor en los círculos gubernamentales.

Pero lo que es sorprendente es esto: una gran mayoría de los izquierdistas de todo el mundo están muy impresionados por este movimiento peculiar, pero no se detienen para plantearse la pregunta "¿por qué ahora?" Sabiendo muy bien que la mayoría de los izquierdistas han estado en las garras de La desesperación con respecto al futuro del mundo desde el colapso de los estados obreros a finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado, esto es sorprendente como mínimo. ¿Cómo es que la revolución está repentinamente en el aire una vez más, su espíritu y su melodía, si no es su materia todavía? Nadie, a nuestro entender, está tratando de responder esa pregunta.

La respuesta no se puede encontrar solo en Francia, es decir, su propia situación interna. En el primer artículo, que fue más ceñido a Francia, señalamos que ese país ha estado en la efervescencia desde la primavera de 2016. Así que esa es una respuesta con respecto a las raíces de este impresionante movimiento de gilets jaunes. Pero eso no es todo. La situación francesa está ligada orgánicamente a la situación internacional. Francia no está sola experimentando una insurgencia en 2018. Lejos de eso.

12 insurgencias en 12 meses

2018 fue un año de inflexión. El año comenzó con revueltas populares en dos países de mayoría musulmana: Irán y Túnez. Las masas iraníes volverían a cometer el delito en junio. (Para Irán, vea la discusión de dos de nuestros compañeros iraníes en
así como la apelación al pueblo iraní por nuestra corriente internacional:
De hecho, Irán estuvo en efervescencia durante todo el año, con huelgas de fábricas, acciones de conductores de camiones, luchas de maestros, etc., pisándonos los talones. Túnez, por otro lado, nunca se ha calmado realmente desde la revolución 2010-2011, con el interior del país, afectado por un desempleo juvenil extremadamente alto y una pobreza generalizada, manteniendo viva la llama de la rebelión. (Para Túnez, consulte la evaluación de nuestros compañeros franceses de la Revolución de la Ouvrière del Renacimiento: 

Rumania siguió su ejemplo. (Vea la discusión de un intelectual marxista rumano en nuestro sitio web:

http://redmed.org/article/romanian-protests-january-2018-and-what-do-we-learn-no-only-thly .) Impresionantes multitudes se reunieron durante días y días en plazas para protestar contra la corrupción y la agitación económica, desafortunadamente envenenada por el liberalismo de la UE. Saldrían de nuevo a su debido tiempo. En una Eslovaquia no muy lejana, decenas de miles de personas salieron a la calle en cerca de 50 pueblos y ciudades, algunos de ellos durante un mes completo, desde principios de marzo hasta principios de abril, en protesta por el asesinato de un periodista de investigación, Jan Kuciak. y su prometida, investigando la corrupción y el crimen organizado. Estas poderosas protestas derrocaron al gobierno.

Fue el turno de Armenia en mayo, donde decenas de miles se quedaron en la plaza principal de Ereván cerca de un mes. Allí, la cuestión inmediata fue una revuelta contra las ambiciones putinescas del hombre fuerte de Armenia, Serzh Sargsyan, desafiado por un forastero del establecimiento, Nikol Pashinian, quien ahora se encuentra cómodamente en el poder, después de haber derrotado a sus rivales en las recientes elecciones. Sin embargo, el trasfondo de todo esto fue la extrema pobreza en que se arrojó al pueblo armenio tras la restauración del capitalismo en la antigua Unión Soviética (consulte nuestro artículo aquí: 

Jordania salió en julio. Durante más de una semana, la plaza mayor de Amman estuvo ocupada por multitudes. La revuelta fue provocada por el aumento de los precios del combustible y una ley impositiva planificada que habría perjudicado gravemente los estándares de vida de los trabajadores y las trabajadoras. Esta rebelión, sin precedentes en los anales del país, obtuvo todas sus demandas importantes y además derribó al gobierno de Hani Mulki (vea nuestro artículo sobre Jordania aquí:
Los jordanos tuvieron que salir nuevamente en diciembre porque el nuevo gobierno no cumplió sus promesas.

Irak también estalló en julio. Fue la provincia de Basora, rica en petróleo, la que abrió el camino. La revuelta popular se extendió luego a otras regiones de mayoría chiíta del país. Siendo los chiítas el grupo etnorreligioso dominante en Irak desde la destitución y el asesinato de Saddam Hussein por parte del imperialismo estadounidense, no hubo cuestiones sectarias (chiítas o sunitas) ni étnicas (árabes vs. kurdas), sino simplemente cuestiones socioeconómicas como agua dulce, electricidad, desempleo y miseria general (consulte nuestro artículo aquí: 

América Latina no puede mantenerse fuera de las oleadas de insurgencia y levantamiento. Después de los días emocionantes de fines de la década de 1990 y principios de la década de 2000 (Ecuador en 2000, Venezuela en 2002, Bolivia en 2003 y nuevamente en 2005), el continente se había calmado momentáneamente por los gobiernos de izquierda de cualquiera de los "bolivarianos" en los diferentes  países) o matices post-leninistas (Lula y los liberales de izquierda). 2018 fue un año de inflexión allí también. Nicaragua explotó en abril y el malestar social continuó al menos hasta septiembre, con cientos de víctimas entre los insurgentes. El actual presidente y ex líder sandinista Daniel Ortega y su esposa y diputada Rosario Murillo pretenden estar todavía en la izquierda, lo cual es una mentira descarada. El malestar estalló precisamente porque Ortega, a instancias de sus mecenas imperialistas, recortó el sistema de seguridad social, aumentando los impuestos y recortando los beneficios para "recortar costos". Así que esta fue claramente una respuesta de clase que no puede ocultar ninguna retórica sobre su pasado sandinista o su lealtad bolivariana en este momento.

Haití, por otro lado, se acrecentó en julio (y luego nuevamente en diciembre), inmediatamente debido al aumento de los precios de la gasolina y el queroseno, pero más fundamentalmente porque la situación social es insoportable en ese país, con extrema pobreza, miseria y carencia. de empleos (vea el artículo de nuestros compañeros argentinos en este sitio web 

Diciembre vio el regreso de la rebelión popular al mundo árabe, esta vez en su extremo más meridional en el país africano Sudán. Los eventos comenzaron en la provincia de Atbara, conocida por su tradición de resistencia anticolonial y fuerte organización sindical, y luego se trasladaron a la capital, Jartum y otras 15 ciudades, y continúan a partir de la redacción de estas líneas. El objeto de desacato fue nuevamente la imposición por parte del FMI del levantamiento de los subsidios para el trigo y la gasolina. (Ver, en turco, 

También en diciembre, uno de los países de Europa donde menos se esperaría que estallaran las luchas de masas, se unió a la refriega. Ubicada entre Rumania y Eslovaquia, Hungría estaba bien situada para ser infectada por el virus de la revuelta geográficamente, pero totalmente impropio desde el punto de vista político. Este país ha estado bajo el yugo de su despótico presidente Viktor Orban durante algún tiempo y las recientes elecciones le han dado a este casi dictador más del 50 % del voto popular y casi dos tercios de los escaños parlamentarios. Así que fue una sorpresa ver a decenas de miles de personas, con la clase trabajadora como vanguardia, salir a la calle, muchas veces, en dos semanas en Budapest y en varias ciudades importantes. El objeto de desacato fue la nueva ley que extiende las horas de trabajo, cientos de horas al año e impone medidas adicionales de trabajo precario. Esta nueva legislación es llamada, con razón, la "ley de esclavitud" por las masas. El movimiento parece haberse aminorado con la Navidad y la firma de la ley por Orban. Tendremos que esperar y ver qué tipo de procesos elementales comenzarán estas dos semanas dentro de las filas de la clase trabajadora. Que se señale que, entre los 12 países evocados en este artículo, Hungría es el único donde lo que se ha experimentado no puede llamarse insurgencia. Pero solo las personas que viven en un país como Turquía (nuestro caso) pueden comprender el significado de decenas de miles de personas que salen a la calle durante días y días en un país como Hungría. Es por eso que lo hemos añadido en nuestra lista. El movimiento parece haberse aminorado con la Navidad y la firma de la ley por Orban. Tendremos que esperar y ver qué tipo de procesos elementales comenzarán estas dos semanas dentro de las filas de la clase trabajadora. 
¿Necesitamos, finalmente, mencionar a Francia una vez más?

Resurgimiento de la tercera ola de la revolución mundial.

2018, así, fue un año de inflexión. La inflexión apunta a un cambio en la presión atmosférica que provoca malestar social, rebelión popular, insurrección y, muy probablemente, cuando las condiciones están maduras, la revolución. Esta ola de insurgencias observada en 2018 en todo el mundo es, en nuestra opinión, la continuación de una ola revolucionaria que comenzó con las revoluciones árabes, en particular las de Túnez y Egipto, que dominaron la escena entre 2011 y 2013. Estas fueron acompañadas por rebeliones populares (el "Movimiento de las plazas") en otros países del Mediterráneo, primero en España y Grecia en 2011 y luego en Turquía en 2013 (el llamado "levantamiento de Gezi"). El Mediterráneo se convirtió en la nueva cuenca de la revolución mundial, como dice la leyenda que se encuentra en la parte superior de este sitio web en tantos idiomas. (RedMed, abreviatura de Red Mediterranean, en sí misma es el producto de esta ola revolucionaria. La ola no se limitó a la región del Mediterráneo o su interior (muchos países de los Balcanes experimentaron temblores en este período, lo más importante es la revuelta en Bosnia-Herzegovina en 2014, una insurgencia que reunió a trabajadores de todas las etnias desgarradas por los nacionalismos chovinistas). Desde el movimiento Occupy Wall Street hasta la erupción brasileña de 2013, muchos países distantes se convirtieron en parte de este vórtice.

Las tres olas de la revolución mundial.

Esta fue la tercera ola de la revolución mundial bajo el modo de producción capitalista, la tercera ola desde el inicio de la era de las revoluciones comunistas proletarias. La revolución mundial no es únicamente una abstracción basada en el análisis marxista de la integración de la economía mundial bajo el capitalismo. Ese análisis es totalmente correcto, por supuesto. Pero la revolución mundial es también una realidad viva concreta. La primera ola de la revolución mundial fue desencadenada por la mayor revolución proletaria hasta la fecha, la revolución de octubre de 1917. En sus pisadas estalló la revolución alemana (que luego se convertiría en la bávara), la húngara, el consigli di fabbrica.de Turín en Italia, el Clydeside Rojo de Escocia y la guerra civil de Finlandia. Esa ola se convirtió luego en las revoluciones anticoloniales de Medio Oriente, un vórtice que atrajo, durante varios años, a Egipto, Irak, Turquía, Siria y Palestina, por no mencionar las luchas militares antiimperialistas en Irán y Afganistán. Luego saltó a China (1925-27) y otros países asiáticos. La revolución en España fue posiblemente el canto del cisne de esta primera ola de la revolución mundial. (La experiencia latinoamericana de la década de 1930 también debe incluirse en este panorama general.)

La segunda ola llegó con la lucha contra el fascismo en Europa y contra el militarismo japonés en Asia, no menos cruel, durante la Segunda Guerra Mundial. La fiebre revolucionaria se apoderó de los países mediterráneos de Europa, extendiéndose desde Francia hasta Grecia. En la mayoría de los países, el poder no se tomó simplemente debido a la componenda de la dirección estalinista de la Unión Soviética con las potencias imperialistas y la servidumbre de la dirección de los partidos comunistas de Europa a la burocracia soviética. En Asia, los partidos comunistas eran menos serviles y tomaron el poder sucesivamente en Vietnam del Norte, China y Corea (más tarde Corea del Norte). Nos abstenemos de entrar en una discusión de otros países (como el caso de Indonesia y la India, temas que deben analizarse mucho más seriamente que antes).

Las revoluciones tunecina y egipcia fueron el presagio de la tercera ola de la revolución mundial. (No entraremos en la pregunta de por qué, a pesar del resurgimiento internacional de las luchas a nivel internacional y las experiencias muy reales de la revolución, por ejemplo en Portugal, no consideramos el período de 1968 como otro período más de la revolución mundial, nos alejamos demasiado del objeto de este artículo.)

El momento parlamentario

Con la derrota sufrida por la revolución egipcia a manos del general Mohammed al Sisi en 2013, la primera fase de esta ola revolucionaria se cerró abruptamente. Esta derrota eliminó la esperanza de una victoria rápida a través de la revolución para las masas de todo el mundo. Pero no eliminó, y no pudo, eliminar las fuerzas elementales que empujaron a la clase obrera y las masas hacia una lucha de clases más aguda por la supervivencia frente al asalto de la clase capitalista internacional en las condiciones de depresión económica que se había apoderado de todo el mundo. mundo. Así, el impulso por la supervivencia comenzó a buscar otros canales. Esto desencadenó el momento parlamentario de la tercera ola de la revolución mundial, en algunos de los países donde ese tipo de lucha parlamentaria podría ser posible.

Fenómenos tan dispares como el espectacular éxito de Bernie Sanders en las primarias de EE. UU., El ascenso de Jeremy Corbyn a la dirección del Partido Laborista en el Reino Unido y su éxito en las elecciones posteriores, el ascenso al poder (y la posterior traición) de Syriza en Grecia, la formación y el éxito temprano de Podemos en España, el mayor aumento de la Izquierda en Portugal (e incluso, hasta cierto punto, el éxito en las elecciones de junio de 2015 del HDP, el Partido de la Democracia Popular, en Turquía) dan fe de esta búsqueda. por una manera más gradual y gradual de lucha contra el gobierno del capital, por las masas. Entonces, como contrapunto al aumento del protofascismo de las elecciones europeas de 2014 en adelante, las fuerzas parlamentarias a la izquierda de la versión clásica de la democracia social también mostraron una clara tendencia a crecer.

Es obvio que incluso las victorias más incontestadas de estas fuerzas no podrían aportar mucho a la clase obrera y los trabajadores de ningún país. Así que no estamos llamando la atención sobre el "momento parlamentario" como otro tipo de solución a los problemas de las masas. Solo estamos señalando que la voluntad de las masas para luchar no se ha desvanecido junto con el declive del "momento de la insurgencia".
Pero un "momento parlamentario" dentro de una ola revolucionaria es una contradicción viva que no puede sobrevivir mucho tiempo. La inflexión de 2018 nos está sugiriendo que esa contradicción está madurando. El mundo se está volviendo una vez más a la insurgencia.

Algunas conclusiones muy claras.

Para no permitir que aquellos que se desesperan por la revolución intenten cerrar los ojos a los datos empíricos, resumamos muy claramente el balance de 2018 desde el punto de vista de la lucha de clases de las masas trabajadoras.

Hubo al menos doce movimientos de masas, once de ellos casos claros de levantamiento de masas, que indican una voluntad de las masas para luchar usando los métodos revolucionarios clásicos (aunque ninguno de estos movimientos aún puede caracterizarse como revoluciones).
De estos doce movimientos, una mayoría abrumadora (con las claras excepciones de Rumania y Eslovaquia y la posición ambigua de Armenia) surgieron sobre bases estrictamente socioeconómicas, fueron, por lo tanto, ejemplos típicos de la lucha de clases.
Muchos en la lista entraron en lucha incluso como resultado de la misma causa desencadenante: ¡el aumento de los precios del combustible!
La mayoría estaban situados en la misma geografía amplia de la cuenca mediterránea y su interior de los Balcanes y Europa del Este. Esta geografía pasa a ser idéntica a la geografía de la primera fase de la insurgencia de la tercera ola de la revolución mundial (diferentes países, mismas contradicciones generales).
No es cierto que estas insurgencias sean inútiles. Muchos gobiernos fueron derribados en la agitación.

Es difícil no concluir de todo esto que el mundo está entrando lenta pero seguramente en una nueva fase de insurgencias.

Esta es la inflexión observada en 2018.

CONCLUSIÓN FINAL

Es cierto que la tercera ola de la revolución mundial no ha ofrecido un solo ejemplo en el que se consumara la dinámica de una revolución o una rebelión popular. Incluso Túnez, que, por supuesto, logró una democracia formal y burguesa en lugar de una dictadura de un solo hombre que había durado al menos 23 años, si no más, no agotaba las posibilidades que las fuerzas de la revolución, en su mayoría proletarias, tenían en su poder. (Por eso, como se dice, la revolución tunecina es una revolución inacabada). El balance general es aún peor para otros países. De las muchas razones, algunas generales y otras específicas de cada país, la decisiva es la ausencia de partidos proletarios revolucionarios. Así que la lección para extraer del fracaso de la mayoría de estos movimientos no debería ser la desesperación, sino la necesidad de construir partidos revolucionarios con raíces en la clase obrera y la revolución internacional.

Sungur Savran DIP Turquía 
DIP Partido Revolucionario de los Trabajadores