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¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
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viernes, 14 de octubre de 2011

La Unión Europea en ´defol´


PO 1198 13/10/2011 Internacionales

La Unión Europea en ´defol´

El último descubrimiento de la Física, el neutrino, el cual supera la velocidad de la luz, ya ha encontrado su campo de verificación práctica en la crisis capitalista mundial. Los que hasta hace pocos meses eran bancos sólidos, que habían pasado las pruebas de resistencia y solidez ante escenarios desfavorables, se han convertido ahora en entidades decrépitas que necesitarían una ‘recapitalización’ de 200 mil millones de euros, la que observadores más imparciales elevan hasta el billón de dólares. Esto no vale solamente para la Unión Europea: en Estados Unidos, el Bank of America y el Morgan Stanley tienen sus cuentas en estado deplorable, lo que ha disparado la prima que tienen que pagar sus acreedores en concepto de seguro contra un ‘default’ a 600 puntos sobre la tasa corriente; el valor de mercado de ambos bancos se cotiza un 40% debajo de su valor de libros. Uno de los bancos que había superado aquella ‘prueba’, el franco-belga Dexia, capotó la semana pasada, cuando descubrió que nadie quería refinanciar sus deudas en el mercado monetario de corto plazo. La versión oficial es que, para superar la quiebra, los gobiernos de Francia y Bélgica tuvieron que inyectar 8 mil millones de dólares -una falsedad que raya en la estafa. Dexia, con activos (préstamos y títulos privados y públicos) por 550 mil millones de dólares, tuvo que ser ‘nacionalizada’ en forma parcial para que los Estados envueltos pudieran hacerse cargo de activos incobrables (tóxicos), que se estiman entre 100 mil y 150 mil millones de euros. Dexia ya había sido ‘rescatado’ en 2008, ocasión en que recibió dinero público por decenas de miles de millones de euros. Como quiera que la situación del banco franco-belga es compartida por una mayoría de bancos europeos, los cuales tampoco tienen acceso a financiamiento de corto plazo. Numerosos observadores aseguran que, de no mediar alguna acción extraordinaria, la banca europea (que, repetimos, había pasado holgadamente las ‘pruebas de resistencia’) se desintegraría en un plazo de ¡noventa días! La quiebra de Dexia motivó una reunión de urgencia entre el francés Sarkozy y la alemana Merkel, quienes elaboraron una solución que se cuidaron de no dar a conocer. Las Bolsas celebraron este impasse, en los días siguientes, con una suba de las cotizaciones. No se sabe si fue un síntoma de confianza en esos políticos o una recompra de acciones que habían vendido a la baja, especulando con un derrumbe, antes de la reunión.
El papelón de las ‘pruebas de resistencia’ estaba descontado, porque los encargados de la ergometría habían sido instruidos a valuar los títulos públicos en poder de los bancos a su valor nominal y no a su valor de mercado, que es un 50/70% inferior -y a cerrar los ojos ante la falta de previsiones de los bancos por la posibilidad de ‘defol’ de la deuda privada que poseen. Lo más perverso de esta historia es que los bancos habían sido convocados antes por las autoridades estatales a comprar, en forma masiva, la deuda que emitían los Estados para financiar a los bancos que estaban en crisis, con la promesa de que podrían mantener los títulos públicos en sus libros a valor nominal. El círculo perfecto: 1) los Estados ‘rescatan’ a los bancos; 2) luego los bancos salen al socorro del Estado comprando deuda pública con dinero que obtienen contrayendo nuevas deudas; 3) con bancos y Estados quebrados se forma un ‘pool’ de Estados para emitir una deuda conjunta para proceder a un nuevo rescate bancario. Es claro que esto deberá terminar con nuevas quiebras y rescates, mientras se procede a una expropiación implacable de los ahorros y los ingresos de los trabajadores.
Las negociaciones para encarar una mega-operación de ‘rescate’ bancario anuncian algo nuevo que, sin embargo, ya era conocido. En efecto, el desplazamiento de la atención hacia los bancos significa que se ha aceptado el ‘defol’, por lo menos el de Grecia, así como también los de Portugal e Irlanda. La ‘recapitalización’ de los bancos sería el blindaje que recibirían para aguantar una quita de la deuda griega superior al 70%. También aquí operó el neutrino, porque hace solamente 60 días se había llegado a un acuerdo total para ‘salvar’ a Grecia con una quita del 21%, que enseguida se reveló que no era tal y que una mayoría de bancos tampoco aceptaba. La cara de optimismo de los jefes de Estado ante los nuevos acuerdos que anuncian contrasta con el fracaso descomunal de los acuerdos que acababan de firmar apenas semanas antes.
‘No es el capital (contable), estúpido’
“Se contuvo el pánico, pero no la crisis”, reflexiona un analista de Ambito Financiero, sin revelarnos si es un juicio optimista o, al revés, el anticipo de un nuevo ‘pánico’. Como se ve, al cabo de cinco años de crisis mundial, la confusión (interesada) es grande. La llamada ‘recapitalización’ de los bancos es una nueva bicicleta financiera a costa del dinero público. El problema no es siquiera el capital de los bancos, que es siempre una fracción mínima del movimiento financiero actual. El problema reside en los activos de esos bancos, que son en su mayor parte incobrables, y en los fondos paralelos creados por esos mismos bancos, los cuales operan sin supervisión, con activos cien veces mayores que el capital de los bancos. El sistema financiero mundial se encuentra, simplemente, en bancarrota y el reconocimiento de esta situación significaría un desplome de las relaciones financieras, sociales y económicas del capitalismo tal como fueron desarrolladas a lo largo de los últimos treinta años. De cualquier modo, la ‘recapitalización’ es inviable: por un lado, porque nadie está dispuesto a poner capital nuevo cuando ocurre precisamente lo contrario: que han cesado los préstamos a corto plazo entre bancos y cae el número de fusiones y adquisiciones de empresas. Por otro lado, los bancos no aceptan, salvo excepciones, la nacionalización parcial que implica la incorporación de capital por parte del Estado. Por si eso fuera poco, hay una confrontación inevitable sobre el procedimiento de la ‘recapitalización’, porque Alemania, por caso, no está dispuesta a ‘rescatar’ bancos franceses (se menciona al Société Générale y al Paribas), salvo que el paquete de rescate incluya una ventaja para los bancos alemanes sobre sus rivales. El conjunto del sistema financiero europeo se encuentra, adicionalmente, bajo una fuerte presión de los fondos de dinero de Estados Unidos, los que cubren con préstamos de corto plazo el financiamiento, por ejemplo, de los bancos franceses. “La exposición de los bancos norteamericanos a los bancos europeos es de 640 mil millones de dólares, según el Congreso de Estados Unidos (Ambito Financiero, 12/10). La señora Merkel, por eso, no sólo está sometida a los ruegos de su colega francés, sino a las presiones brutales de Obama y el capital norteamericano.
Sarkozy y Merkel anunciaron un acuerdo al que no llegaron todavía, pero que ya desató las iras de Berlusconi, quien denunció la exclusión de Italia. El binomio se defendió diciendo que no pretendía instaurar un “directorio europeo” -que es lo que pretenden hacer efectivamente. Los alemanes y franceses codician la industria estatizada, total o parcialmente, de Italia. Fiat acaba de salir de la Federación Patronal de Italia, porque ha confiado la protección de la automotriz a los norteamericanos a partir de la fusión con Chrysler. De todos modos, ¿en qué podría consistir el acuerdo franco-alemán? En convertir al Fondo Europeo de Rescate, instaurado el año pasado, en una entidad con capacidad para emitir títulos de deuda por varias veces su capital de 440 mil millones de euros -una recaudación de dos a tres billones de euros con garantía de los Estados de la Unión Europea.
Lamentablemente, estos Estados no pueden garantizar nada, porque ellos necesitan ser garantizados. A plazo mayor, la iniciativa delata la intención de unificar las Tesorerías de los países de la Unión Europea, es decir liquidar la soberanía fiscal de las naciones europeas y, en definitiva, su soberanía política. Sería el derrumbe del ‘gaullismo’ francés, para el que la Unión Europea debía ser un blindaje para los nuevos bríos del nacionalismo de Francia. Asimismo, cerraría un ciclo político: el establecimiento del euro -con el argumento de neutralizar el poderío de Alemania como consecuencia de la absorción de la ex zona soviética del país- habría servido para lo contrario: operar como el canal para convertir a la Unión Europea en un protectorado disimulado de Alemania. Se confirma la previsión de Lenin, quien denunció el planteo de “los Estados Unidos de Europa” como una “utopía reaccionaria”.
Rivalidades
Esta movida ya ha desencadenado la reacción de Rusia, a partir de la intención declarada de Putin de organizar una zona político-económica euroasiática en las fronteras de la ex Unión Soviética. Ninguna de estas reconfiguraciones políticas podrá seguir adelante sin el pasaje por grandes crisis políticas y el involucramiento en ellas de Estados Unidos, así como de China y Japón. La fase de ‘los estímulos económicos’, que implementó China en 2008, se ha agotado y ahora enfrenta una crisis financiera por la amenaza de quiebra de los desarrolladores inmobiliarios financiados por los bancos y el super-endeudamiento de las entidades estatales locales (“Las empresas chinas son golpeadas por la desconfianza de los inversionistas” es un título reciente del The Wall Street Journal). “El gobierno de Pekín anunció, el lunes 10, que había inyectado capital en los cuatro principales bancos de Cuha, que prestaron volúmenes récords en los dos últimos años y ahora enfrentan el riesgo de aumento de los créditos podridos en sus balances. Los recursos fueron transferidos a las instituciones financieras por medio de la compra de sus acciones en el mercado secundario por la Central Huijin Investment, el fondo soberano del país, el cual actúa en el mercado doméstico”. Lo interesante de esta compra de acciones privadas por parte de un fondo del Estado es que la restauración del capitalismo en China ¡suponía la ‘compra’ de acciones del Estado por parte del capital privado!
Todos los observadores advierten que la recesión inevitable en Estados Unidos dejará al desnudo el fondo de la crisis mundial, como ya ocurrió a finales de 2008 cuando se paralizó el comercio mundial: una sobreproducción sin precedentes de capitales en relación a la capacidad de absorción del mercado mundial creado por esa sobreproducción gigantesca.

Jorge Altamira

América Latina: del "blindaje" al "defol"


PO 1198 13/10/2011 Internacionales

Crisis mundial

América Latina: del "blindaje" al "defol"

Petrobras ha decidido desligarse de Edesur, donde tiene una participación del 25%. La otra eléctrica, Edenor, podría caer en ‘defol’ de su deuda en dólares. Los bonos de Edenor han perdido 17,1% en un mes; la empresa cuenta con una deuda de 325.000 millones de dólares.
El caso de Edenor y Edesur ilustra el impacto de la crisis mundial en otras grandes compañías que podrían quedar al borde del default. Por ejemplo, Cemex en México, Marfrig, Hypermarcas y Fibria en Brasil.
En el caso de las brasileñas, “la deuda externa del sector privado del país se infló a 156.000 millones de dólares en el segundo trimestre del año, desde los 97.000 millones de dólares en 2008”; la deuda se multiplica cuando se considera la devaluación del 16% sufrida por el real de Brasil. Marfrig Alimentos, una productora de carne, tiene 70% de su deuda líquida en dólares y cerca de 40% de la cadena productiva también vinculada a esta moneda. Los bonos que vencen en 2018 cotizan a 59,89 centavos de dólar, un nivel de “alta probabilidad” de ‘defol’, según la agencia Bloomberg.
La deuda de la mayor productora mundial de celulosa, la papelera Fibria, aumentó en alrededor de 2.200 millones de reales (1.200 millones de dólares).
Una situación similar atraviesa la mexicana Cemex, que tiene deudas por 17.300 millones de dólares. La devaluación del peso mexicano golpeó fuerte, porque el pulpo tiene en dólares el 74% de esa deuda denominada. En 2009, la empresa evitó ‘raspando’ el ‘defol’, pero ahora tiene que cumplir con la deuda que fuera reestructurada en aquella ocasión.
La peligrosa situación financiera de Cemex se confirmó cuando los costos de financiamiento de la cementera alcanzaron un nivel récord la semana pasada, en medio de los crecientes temores de los inversionistas de que el pulpo sea incapaz de cumplir los términos del acuerdo financiero de 15.000 millones de dólares, que le ayudó a evitar el default en 2009. Los intereses de los bonos a 2020 alcanzaron el 5 de octubre 19,51%. Las acciones de la compañía han caído 69,36% en lo que va del año.
Este es el ‘blindaje’ que protege al capital ‘nacional’ en América Latina.

Virginia Katz

Steve Jobs y la manzana podrida


PO 1198 13/10/2011 Sociedad

Steve Jobs y la manzana podrida

Lo que guía a la ciencia es el criterio de la verdad; la técnica, en cambio, se orienta según el criterio del éxito o la eficacia. Así avanzó el hombre desde que se convirtió en un animal que fabrica herramientas -un signo distintivo de la especie. En el capitalismo moderno, sin embargo, el criterio del éxito se mide en términos de beneficio y lucro, ocultando normalmente su contrapartida en términos de miseria y degradación de la vida humana. Es lo que hay que tener en cuenta al evaluar el legado del recientemente fallecido Steve Jobs, uno de los grandes personajes de nuestro tiempo. Jobs ha quedado consagrado como el inventor de la PC, que convirtió un aparato para expertos en un instrumento de uso personal, con el alcance que hoy le conocemos. También del teléfono “inteligente” (Ipod) y de la eventual combinación de ambos en la moderna tableta “electrónica” (Ipad), una suerte de máquina universal, a la que un dedo puede manejar como celular, computadora, álbum de música, cámara fotográfica, biblioteca, reservorio de los juegos más diversos, etc.
El lado oscuro
Ninguna biografía ha soslayado el hecho de que Jobs, un niño pobre entregado por sus padres en adopción, convirtió su empresa personal en un descomunal imperio empresario, esparcido por el mundo entero. Apple, tal el nombre de la corporación, nació en 1976 en el taller montado en el garaje de su casa; hoy es un gigantesco negocio con un valor comparable al producto bruto argentino, del orden de los 400.000 millones de dólares. Jobs aparece así como un nuevo ícono del “sueño norteamericano”, del país que permite que cualquier hombre no tenga límites para hacerse a sí mismo (“self made man”). Una reivindicación que suena agónica en el momento en que 50 millones de norteamericanos dependen de la ayuda estatal para... comer, en el que la nación se hunde en la crisis más profunda de su historia y las manifestaciones de los “indignados” ponen en acto las denuncias de la farsa del... “sueño norteamericano”.
Casi nadie ha recordado, en cambio, que el imperio de Jobs, como todo imperio capitalista, se basaba en la explotación de la fuerza de trabajo: el año pasado, Apple fue denunciada porque sus filiales en China (que reúnen establecimientos en los cuales se concentran 400.000 empleados -sí, 400.000-) batían todos los récords en materia de trabajo esclavo y eran investigadas por la ola de suicidios que se extendía entre su personal -agobiado por una labor sólo interrumpida para alimentarse y dormir, por un sueldo de 500 pesos por mes y bajo una disciplina dictatorial. Las empresas que fabrican los millones de aparatos informáticos de Apple figuran al tope, además, en el ranking de las destructoras del medio ambiente. Los multiplicados ditirambos sobre Jobs nos informan que el hombre, sin embargo, era un afiliado del progresismo yanqui, y que en sus tiernos años de juventud se supone que fue pareja de Joan Baez y admirador de Bob Dylan. Jobs, entonces, como la luna, tenía un lado oscuro, pero muy obvio para el que lo quiera ver, un signo muy claro de todo “progresismo” de gran capitalista. Sí, Jobs y Obama eran muy amigos.
Una de piratas
Como diseñador con un genio particular, Jobs supo rodearse de los mejores talentos desde un principio, cuando el que aportaba lo mejor en el mentado garaje era su socio, el ingeniero electrónico Stephen Wozniak, que posteriormente se apartó del negocio de Apple. Todos los avances de la producción tecnológica de Apple tuvieron como base no la investigación desarrollada por Jobs, sino la que en su momento se desarrolló en algunas universidades norteamericanas como Stanford y el Instituto Tecnológico de Massachusetts en la década del ’60. Un conocido documental sobre el origen de las empresas en la cuales nació la industria de la computadora tenía, por eso, el sugestivo título de “Piratas del Sillicon Valley” (el lugar donde se radicó y desarrolló el negocio informático). No está mal que se lo considere como uno de los mayores innovadores tecnológicos de la época, si se despoja al concepto de innovación del halo que encubre su definición literal: “Adaptación o modificación de un producto para colocarlo en el mercado”. Cuando el producto científico se convierte en mercancía, está sometido a las generales de la ley: no sólo se puede comprar o vender, sino también robar o adulterar.
La “innovación” conlleva un monopolio que al mismo tiempo paraliza el progreso técnico, su difusión y aplicación al servicio del bienestar humano. Todos los programas que sirven para poner en marcha los dispositivos digitales de Apple están “patentados” -es decir, privatizados. Pero un “programa” es, en definitiva, una serie de secuencias de operaciones y cálculos matemáticos, que son sustraídos de la posibilidad de su utilización por la comunidad científica, de especialistas y usuarios.
La tesis de que con la difusión universal de los productos comercializados a partir de la iniciativa de Jobs hemos ganado en “libertad” y posibilidades “individuales”, porque pone a disposición de millones una tecnología que se manejaba en el ámbito de los especialistas, es simplemente un verso. Los defensores del “software libre” han puesto de relieve el carácter dictatorial del monopolio de los Steve Jobs, con costos millonarios sobre productos que deberían ser patrimonio de todos. Esto, sin mencionar su rol como fuente de carestía para el ciudadano común, de embrutecimiento para los “analfabetos” digitales, de negocios y subsidios recontramillonarios para el “big bussiness” de la informática. Bajo el control de los servicios de seguridad, los Iphones de Jobs se han transformado, además, en la posibilidad de establecer, no un universo de hombres libres, sino un “Gran Hermano” que controla la comunicación y la ubicación de cada uno de nosotros.
Patentes y más patentes
Si en la época de Newton el patentamiento se hubiera desarrollado a los límites que hoy conocemos, la fórmula de la ley de la gravedad sería... privada. Y estamos hablando de ciencia, no de técnica de programación. Jobs, en cambio, ha dejado a Apple con más de trescientas patentes. Aun así no sabe si esto le asegurará una sobrevida tranquila frente a los monopolios rivales, porque ahora se ha desarrollado lo que un comentarista denominó recientemente una “loca carrera de patentes”, que inunda los estrados judiciales de diversos países. El carácter parasitario de este asunto se revela en el comentario de un analista de la industria que afirma que, si las cosas siguen así, las empresas como Apple (o Google o Samsung y otras) tendrán entre sus empleados más “abogados que ingenieros”.
Se ha comparado con cierta razón a Jobs con Edison, que se mantiene al tope de los “patentadores” yanquis de todos los tiempos, omitiendo que don Thomas Alva es conocido porque su oficio también fue su estafa: no inventó la bombilla eléctrica ni el fonógrafo, ni el proyector de cine, para citar algunos de sus “logros” más conocidos. Eso sí: los “patentó”. Los obituarios de Jobs también lo comparan con Henry Ford. En este caso, se olvidan de su carácter como notorio fascista y antisemita. La pretensión generalizada de los obituaristas de que Jobs y Apple representan un capitalismo honesto, innovador y productivo, diverso del que se viene abajo con la bancarrota de los bancos es, por lo tanto, un invento. Nada más que una fuga hacia adelante frente a la barbarie de un capitalismo en estado de descomposición, que los negocios de Steve Jobs no pudieron dejar de reflejar. Apple, la manzana de Jobs, no era muy saludable.

Pablo Rieznik

martes, 11 de octubre de 2011

"Otoño caliente" en Estados Unidos


PO 1197 6/10/2011 Internacionales

"Otoño caliente" en Estados Unidos

Luego de la masiva detención, el sábado 1º, de 700 "indignados" en el puente de Brooklyn (las detenciones suman mil en dos semanas), se volvió imposible negar que el descontento social que tomó las calles españolas, griegas, israelíes y de los países árabes también llegó a Estados Unidos.
El acampe de los indignados neoyorquinos había arrancado el 17 de septiembre, impulsado desde la revista canadiense de cultura alternativa Adbusters y organizado por una asamblea semanal que plantea seguir el ejemplo de "nuestros hermanos y hermanas en Egipto, Grecia, España e Islandia, usando la táctica de la 'Primavera Arabe' de la ocupación masiva para restaurar la democracia en Estados Unidos" (www.nyse.com). Como ocurrió en otros lugares, en las primeras semanas sólo durmieron unas 300 personas en el parque Zuccotti (la policía acordonó la Bolsa neoyorquina y no les permitió acercarse) y la protesta -ninguneada por los medios de comunicación y aislada del resto de los movimientos sociales y sindicales- era invisible para el país. Eso ha cambiado en los últimos días: además del apoyo de algunos famosos como Michael Moore y Susan Sarandon, han empezado a votar su apoyo oficial los sindicatos como el de los empleados de correos, el de camioneros (teamsters), y los de docentes y del transporte público de Nueva York, y se disparó el número de personas que ocupan Wall Street. La policía de Nueva York estima que más de 5.000 personas están ocupando la zona. Además, centenares de manifestantes salieron a las calles en Boston, Los Angeles, Albuquerque (Nuevo México), San Francisco, Raleigh, Chicago, Portland, Washington, Massachusetts y Pittsburgh. Se prepara para esta semana una jornada nacional de lucha, la cual se incluye el abandono de clases en las universidades, marchas (a la de New York se sumaron 15 sindicatos y 20 asociaciones comunitarias. Al cierre de esta edición, cincuenta mil personas participaban de la movilización en la ciudad) y acampes en varias ciudades.
El fracaso inicial de la protesta había hecho las delicias de los escasos comentarios en la prensa: The Wall Street Journal comentó en forma ácida que "no basta con crear un hashtag en Twitter para montar una revolución". Más ‘analítico', The New York Times (25/10) describió a la protesta como "un progresismo de pantomima", un "movimiento fracturado y etéreo" con una causa "virtualmente imposible de determinar". La estrechez de miras de los comentaristas es abrumadora. Causas sobran: luego de tres años de crisis en Estados Unidos, 46 millones de pobres deben recibir ayuda estatal para alimentarse, el número de desempleados asciende a 14 millones según cifras oficiales (bls.gov, 2/9) o 34 millones según otras estimaciones (eutimes.net, 6/3) y unas 200.000 familias son desalojadas cada mes. Mientras tanto, los 400 estadounidenses más ricos han aumentado su riqueza un 12% en el último año y tienen más dinero que 180 millones de sus conciudadanos juntos (forbes.com/forbes400, 21/9; politicalfact.com, 5/3). En Nueva York, entre 2009 y 2010, 75.000 personas cayeron en la pobreza, llegando el pauperismo a 1,6 millones y elevando el porcentaje local hasta el 20,1% -el nivel más alto desde 2000. Se trata del mayor incremento en dos décadas (New York Times, 22/9). Entre los jóvenes -amplia mayoría del movimiento de los indignados-, el desempleo duplica a la media nacional y cunde el empleo precario. Como producto del arancelamiento de la educación superior, el joven que se gradúa en la universidad debe, en promedio, 27.000 dólares en el momento de terminar la carrera. No es raro que más del 85% de la promoción universitaria de 2011 se mudara de nuevo a casa de sus padres -la cifra más elevada de la que haya constancia.
Además de la crisis social y económica, el país vive una crisis del régimen político. En agosto, los republicanos lograron imponerle a Obama, luego de un largo impasse en el Congreso, que el levantamiento del límite de deuda (imprescindible para evitar la cesación de pagos) se haga de forma escalonada y de acuerdo al volumen de recortes en el gasto público y sin subir los impuestos a las mayores fortunas. La reducción del gasto ascenderá a tres billones de dólares en diez años y afectará a los programas sociales -incluidas la asistencia sanitaria y las ayudas a impedidos físicos o las familias con escasos recursos. Estas medidas han provocado una nueva caída en la popularidad de Obama, pero también ha provocado una crisis en el Partido Republicano, cuyo centro se encuentra rehén del protagonismo del extremista Tea Party. De cara a las elecciones del año que viene, con la posibilidad de que los republicanos terminen coronando a un candidato que asuste a los independientes y aterrorice a los progresistas, están puestas también las esperanzas de Obama, el mal menor -no sólo para aquellos, sino también para el establishment, por ser aún una salvaguarda ante el aumento de las tensiones sociales. Es por eso que esta ola de descontento ciudadano puede ser un elemento determinante: el activismo de los jóvenes fue clave en 2008 para lograr su elección y es el mismo sector que ahora está decepcionado por lo que empieza a movilizarse.
Ocupar Wall Street no es el único fenómeno de protesta: el mismo 1º de octubre, también en New York, otro movimiento análogo movilizó a varios miles de ciudadanos para denunciar el recorte de servicios públicos a los pobres. Tampoco es el primero, luego del estallido de la crisis: hace tres años, una gran parte del país fue paralizada por una huelga general convocada por la comunidad latina, que volvió a movilizarse el año pasado contra las leyes antiinmigratorias; también se movilizaron estudiantiles en California contra los aumentos de matrícula; en enero de este año, la clase trabajadora de Wisconsin realizó una extensa y masiva lucha contra las medidas antisindicales y de ajuste del gobernador, que provocó manifestaciones solidarias en todo el país; en mayo, veinte mil neoyorquinos se movilizaron en el distrito financiero contra la política de recortes sociales del alcalde Bloomberg.
El planteo de los indignados puede parecer amplio y genérico, pero no deja de tener una profunda agudeza en su negatividad: se consideran parte del "99% que se niega a seguir tolerando la avaricia y corrupción del 1% que se apropia las riquezas", denuncian a las corporaciones y su rol en los desalojos inmobiliarios, los rescates a la banca, la discriminación, el sistema arancelado de educación superior, el colonialismo, la falta de derechos laborales, la industria armamentística y la monopolización del agro (www.nycga.cc/2011/09/30/declaration-of-the-occupation-of-new-york-city). Se trata del inicio de una crítica radical a las consecuencias de la crisis capitalista.
A pesar de las tendencias a la lucha que germinan en las masas, los dirigentes sindicales y sociales, excepto en Wisconsin, no se han planteado organizar un movimiento serio contra los ataques a los sectores populares debido a su confianza o compromiso con Obama. La bronca popular, en consecuencia, sólo había sido interpelada por el reaccionario Tea Party, que logró grandes avances en las elecciones de noviembre y que ahora juega un rol de primer orden en el impulso de planes de ajuste contra el pueblo.
Resultado de la misma causa última -la bancarrota capitalista internacional, incluidos los Estados y sus recursos fiscales- con el surgimiento de los "occupiers" en Estados Unidos se comienza a ver un movimiento interno de protesta similar al de Egipto y España, el que introduce nuevamente, dentro de la vida política del país, a la movilización como método de lucha. Se trata de un anticipo de los conflictos por venir. Un cartel de los indignados neoyorkinos lo resume en cuatro palabras: "This Is Just Practice" ("Esto es sólo práctica").

Pablo Ramasco

El "Estado" palestino, la gran estafa


PO 1196 29/9/2011 Internacionales

El "Estado" palestino, la gran estafa

La propuesta de Mahmoud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina, para declarar de manera unilateral la independencia de un Estado palestino en las fronteras anteriores a la guerra de 1967 recibió el apoyo de la mayoría de los países de la ONU, pero naufragó enseguida cuando el llamado "Cuarteto" (que, además de un representante de la ONU, de Estados Unidos y la Unión Europea, incluye a Rusia, que votó por la independencia) decidió impulsar negociaciones para evitar que el pronunciamiento llegue al Consejo de Seguridad para su tratamiento definitivo. La declaración votada por la ONU no plantea la expulsión de los colonos israelíes de los territorios ocupados, lo que convierte a ese voto en un planteo inocuo y a la ‘independencia' en una burla. Aunque en los papeles existe una Autoridad Palestina en Cisjordania, el territorio de ella se encoge, todos los días, a gusto del Estado sionista, el cual autoriza en forma regular su colonización (los programas de los partidos de la coalición de gobierno de Israel plantean la anexión lisa y llana de toda la Cisjordania). El voto a favor de la independencia de Palestina en las fronteras previas a la guerra de 1967 es una de las patrañas más alevosas de esa "cueva de bandidos" (como bautizó Lenin a su antecesora, la Liga de Naciones). Lo que fue presentado como "el fin de la última colonia" demostró ser, en realidad, una puesta en escena para forzar a nuevas concesiones políticas a las autoridades palestinas.
Lo más interesante, sin embargo, es que la iniciativa de llevar a la ONU la propuesta de una declaración de independencia para Palestina ha sido impulsada por el propio imperialismo; de otro modo nunca hubiera llegado a la Asamblea General. Tampoco podría haber sido de otro modo, toda vez que la Autoridad Palestina es una agencia política de la CIA, que entrena y dirige a sus fuerzas de seguridad, junto al Mossad sionista. Esa misma Autoridad carece de legitimidad, toda vez que el mandato del gobierno ha vencido hace mucho tiempo y no han tenido lugar nuevas elecciones (Mahmud Abbas sobrevive, precisamente, por el reconocimiento de las grandes potencias). La iniciativa de declarar un Estado palestino viene gestándose desde hace al menos dos años. Como advertimos en aquel momento, "un ala de la Unión Europea (cuyo vocero es el diario Le Monde) está alentando la decisión del primer ministro de la Autoridad Palestina de declarar en forma unilateral la soberanía de la Autoridad Palestina sobre la jurisdicción que ejerce en Cisjordania" (véase Prensa Obrera Nº 1.158). Nunca estuvo en consideración recuperar la totalidad de los territorios ocupados. Esta iniciativa estaba sustentada en una estrategia concebida por el Banco Mundial de fundamentar un mini-Estado palestino a partir de un proyecto de desarrollo económico que entrelazara los capitales árabes y sionistas. Cisjordania comenzó a experimentar una especulación inmobiliaria sin precedentes con créditos internacionales. El gabinete de la Autoridad Palestina está conformado, precisamente, por los personeros de esta política, encabezados por Salam Fayad, un hombre formado en los organismos multilaterales. Una variante adicional para este planteo es la posibilidad de que las autoridades palestinas se avengan a apoyar los asentamientos de los colonos israelíes, pero bajo la autoridad legal de un gobierno palestino (lo que los colonos rechazan en forma terminante). A la luz del rechazo de la propuesta de Abbas por parte de Estados Unidos e Israel y de la mayor parte de la Unión Europea (España votó a favor de la ‘independencia'), es claro que la estrategia entró en un impasse, que ahora se trata de desenredar. Sarkozy acaba de mediar con la propuesta de que la AP ingrese a la ONU como "Estado observador", lo que cuenta con el apoyo de Rusia.
El primer ministro de Hamas, Ismail Haniyeh, quien gobierna Gaza en forma autónoma, calificó la acción de Abbas como "aventurismo político", pero no la rechazó como tal. Hamas no reconoce la existencia del Estado de Israel. Sin embargo, hace un par de meses selló un acuerdo con la AP para convocar a elecciones unificadas el año próximo en los dos territorios. Este acuerdo político convierte a Hamas en socio político de la maniobra ‘independentista' de Abbas, sin comprometerse con su fracaso. Contra lo que afirma una mayoría de medios, el "pedido" de Abbas no ha recibido, según la prensa árabe, un apoyo popular significativo, ni fue puesto a votación entre los palestinos.
Ahora, "la petición palestina será tramitada primero en el Consejo de Seguridad de la ONU, el único órgano con autoridad para admitir a un nuevo miembro y donde Estados Unidos ha anunciado que hará uso de su derecho al veto para rechazarla en el que caso de que ésta obtuviese los nueve votos que se requieren para su aprobación, lo que no es seguro" (El País, 23/9). Obama, sin embargo, no tiene la intención de llegar al veto, pues el tratamiento puede ser dilatado por largos meses. Quiere ‘encaminar' la iniciativa de Abbas, no liquidarla, y valerse de ella para obtener algunas concesiones de Israel. El imperialismo, después de todo, y el sionismo también deben lidiar con la revolución árabe.
Otro "opositor" a la iniciativa, el primer ministro Benjamín Netanyahu, en realidad apunta con su pirotecnia verbal a condicionar el diseño del futuro ‘Estado' palestino -una especie de confederación de entidades municipales. Mientras la ONU debate vacuidades, la colonización prosigue: los colonos destruyen los olivares palestinos o bloquean su acceso a los mercados para liquidar la competencia, sin importar que acabe con la subsistencia de decenas de miles de familias. Tratan de ampliar la frontera económica del sionismo mediante la desocupación de esas tierras por parte de los campesinos árabes. La idea de que un boom de inversiones podría poner límites a este avasallamiento económico ha resultado falsa. En última instancia, el capital financiero podría convertirse en la palanca de desarrollo de las ocupaciones de tierras por parte del sionismo.
¿Es compatible una declaración de independencia de Palestina en Cisjordania y Gaza con la admisión de los asentamientos sionistas en esos territorios? Aunque los colonos ni quieren oír hablar de eso, el punto está bajo discusión. Esto demuestra el entrelazamiento de la burguesía palestina con el sionismo y el fraude que representa la declaración de ‘independencia'. El régimen sionista quiere para eso garantías políticas que, de cualquier manera, nadie le puede garantizar. La presencia del ultra-reaccionario canciller, Avidgor Lieberman, en el gobierno de Netanyahu cumple una función similar a la de Hamas en Gaza para la AP: los ‘policías malos' que acicatean una negociación entre los ‘policías buenos', para forjar una ‘paz' sobre las ruinas del pueblo de Palestina (incluso de los trabajadores de Israel, si nos remitimos a las gigantescas movilizaciones recientes en su territorio).
Crisis y revolución
Lo que ha cambiado en el volcán del Medio Oriente, en el curso del año, es la profundización de la bancarrota capitalista y de la revolución árabe. El reconocimiento vacío de la AP por parte de la comunidad internacional procura contener el proceso revolucionario. El imperialismo negocia bajo una presión de características revolucionarias. Las burguesías árabes procuran desviar la amenaza de las masas en sus países, mediante este sucedáneo de la autodeterminación de Palestina. Turquía, la vieja opresora de los pueblos árabes, incentiva este desvío para frenar la revolución social en las naciones del Medio Oriente. No pasará mucho tiempo para que las masas árabes comprendan el fraude del apoyo de la Asamblea de la ONU a la ‘independencia' de Palestina y su instrumentación por parte del imperialismo y del sionismo.

Diego Mendoza

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Secretario General del Sindicato de Johnson & Johnson, Wilkins Sánchez, miente en forma descarada.


El Secretario General del Sindicato de Johnson & Johnson, Wilkins Sánchez, miente en forma descarada.

Con fecha 28 de Septiembre de 2011, la página web Aporrea.org (Haga click aquí) coloca en su columna de noticias una conversación, “para conocer la veracidad de los hechos”, transcrita por UNETE/Marea Socialista al Secretario General del Sindicato de la trasnacional yanqui fabricante e importador de productos de higiene personal Johnson & Johnson, Wilkins Sánchez. Veracidad que, por cierto, pudiera haber sido conseguida de mucha mejor forma por los señores de Marea Socialista si se hubieran apersonado al portón de la empresa desde la madrugada del lunes 26 –a estas fechas aún no lo han hecho– en vez de esperarse hasta el martes 27 en la noche para hacerlo en la sede de esa organización política en La Quizanda en Valencia con el susodicho.

Wilkins Sánchez aparece el miércoles 28 de Septiembre en el estacionamiento externo junto a los del personal de confianza de Johnson & Johnson tras dos días de fuerte lucha desde el lunes 26 en la madrugada cuando las 24 trabajadoras despedidas injustificadamente decidieron reclamar por su reenganche en los portones de esa empresa.

Wilkins nos dice, y Marea Socialista se hace eco, “que las trabajadoras despedidas pertenecen a una empresa contratista llamada Recemca” y que esta “realizaba servicios a la empresa Johnson & Johnson en la función específica de recuperar el granel ocasionado por las reparaciones a máquinas de empacado automático y esta labor ya no se realiza en planta”. No nos dice Wilkins que el patrono prefirió realizar un despido masivo para hacerlo con otra “contrata” en la zona industrial Proinca en Guacara donde se violan las condiciones de higiene que debería tener ese empaquetado al trasladar en camiones vulgares y silvestres el producto que la máquina no hace o hace mal. Tampoco nos dice que lo hace en peores condiciones laborales y de higiene a las que tenía Recemca, y que para que Johnson & Johnson lo hubiera hecho, ésta debió haberlo notificado al Ministerio de Salud y así conseguir el permiso correspondiente pues se trata de nada más y nada menos de toallas sanitarias que deberían ser empaquetadas en altas condiciones de asepsia e higiene.

La connotación de contratista de “servicio” que asumen, tanto Marea Socialista como Wilkins, sobre Recemca dista mucho de veracidad. Es un subterfugio la explicación técnica que nos da Wilkins acerca del “granel ocasionado por las reparaciones a máquinas de empacado automático” cuando el trabajo tercerizado de las trabajadoras de Resemca era el resultado de entre 10% y 20% de ese empacado “automático” habitual de la máquina. Cualquiera se preguntaría por qué Wilkins “embellece” con eso de “reparaciones a máquinas de empacado automático” algo que es común o normal en su funcionamiento y que el “granel” de toallas sanitarias es mayor cuando la máquina falla o se daña. Al llamar “contrata de servicio” y no, “contrata de producción”, que es lo que realmente hacía Recemca, Wilkins prefiere escamotearle al público que lo lee la verdadera verdad para que el patrono se salga con la suya al despedir a las 24 trabajadoras de Recemca.

Las trabajadoras de Recemca venían haciendo ese trabajo, recuperar lo que la máquina no empaqueta de toallas sanitarias, desde hace 12 años en Johnson & Johnson. Toda una muestra de la “eficiencia” capitalista de la trasnacional en nuestro país cuando en su país de origen el producto no empaquetado por la máquina se considera un desecho mientras aquí se hace uso de mano de obra barata al ser tercerizada para sacarle el mismo precio de venta de las otras. Las trabajadoras despedidas en forma masiva e ilegal tenían 11 años, la de mayor antigüedad, y 4 años la de menor. Para un trabajo de “servicio” que se debía ajustar a los distintos turnos de trabajo de la trasnacional, así como de las órdenes e instrucciones de sus supervisores durante ese largo tiempo, llamar “reparaciones” a lo que desecha normalmente la máquina de empacado, resulta toda ¡UNA SOBERANA MENTIRA!. Y el por qué, Wilkins lo sabe: que la orden de retiro de Recemca de la planta de Johnson & Johnson por la trasnacional obedecía a lo inminente de una confirmación en lo inherente y conexo con la producción emanada por la Procuraduría del Trabajo de la Inspectoría “Pipo Arteaga” de Valencia. Wilkins no nos dice en su “verdad” que esa declaración de la Procuraduría del Trabajo fue emitida una semana antes de la abrupta “suspención del contrato de ‘servicio’ entre Johnson & Johnson y Recemca”. Por esto realizan el despido masivo una semana después, y de paso, sin ninguna notificación previa de esto tanto al sindicato como al Inspector del Trabajo como está claramente previsto en el Art. 34 de la LOT y el Art. 46 de su Reglamento.

Johnson & Johnson mantiene en su planta de Valencia 11 contratas que suman más trabajadores que los fijos de la propia empresa entre empleados y obreros, 180 contra 150. Toda una verdad que nos oculta Wilkins y que con el eufemismo de “servicio” pretende escamotear lo inherente y conexo a la producción de muchas de ellas incluyendo a Recemca.

Sin embargo, no todo el comité ejecutivo del Sindicato de Johnson & Johnson comparte el apoyo al patrono que le brinda Wilkins. Los trabajadores fijos sindicalizados de esa empresa cada vez se deslindan de sus posiciones patronales. Estos están dispuestos a brindar un apoyo más concreto a las trabajadoras de Recemca pero para eso le piden a los luchadores en el comité ejecutivo del Sindicato a que lo enfrenten y lo denuncien. Es posible ganar la lucha si los propios trabajadores de Johnson & Johnson se solidarizan de frente con ellas, además de ver aplicado el propio contrato colectivo que aún no ha sido homologado por la Inspectoría con los beneficios que representa después de varios meses de aprobado. No aprovechar este momento para hacer del sindicato un verdadero frente de luchas frente al patrono, implicará más pronto que tarde que otras contratas inherentes y conexas con la producción sean de igual modo retiradas. De allí a despedir a los fijos sólo hay un paso si quien se impone es el patrono.

Las trabajadoras de Recemca en Johnson & Johnson necesitan de la solidaridad de clase por el reenganche. Las soluciones para esto no se encuentran ni en la Brigada Blindada al mando de Clíver Alcalá ni en “mesas de diálogo” para “cuadrar” las liquidaciones. Están en el papel que jueguen los trabajadores todos de la empresa, incluyendo los tercerizados, con el sindicato por el derecho al trabajo, sin más retrasos por parte del Inspector del Trabajo, Aponte, de la Pipo Arteaga de Valencia, a ordenar el reenganche de las 24 trabajadoras, y en función de sus labores inherentes y conexas con la producción, con los mismos beneficios que tienen los trabajadores fijos de Johnson & Johnson con su contrato colectivo desde el momento de su fecha de ingreso. El Inspector del Trabajo Aponte, no sólo hizo caso omiso a lo ilegal del despido masivo hecho por Recemca por instrucciones de Johnson & Johnson, sino que también ha dicho en la noche del miércoles 28 de Septiembre que no ordenará el reenganche de las despedidas. Una nueva demostración de su consabido favoritismo con las decisiones ilegales que asumen los patronos, y particularmente los trasnacionales, respecto a los trabajadores. Su posición es de clase, la capitalista, sin ninguna duda.

POR UNA COMPLETA DIRECTIVA SINDICAL; CLASISTA Y DE LUCHA.

SOLIDARIDAD EN LOS PORTONES DE JOHNSON & JOHNSON CON LAS TRABAJADORAS DESPEDIDAS DE RECEMCA POR SU JUSTO REENGANCHE.

TRABAJADORES SOMOS TODOS. UNIDAD EN LA LUCHA.


OPCIÓN OBRERA
28 de Septiembre de 2011

jueves, 22 de septiembre de 2011

Defolteemos, el ´modelo argentino´ para el mundo


PO 1195 22/9/2011 Internacionales

Defolteemos, el ´modelo argentino´ para el mundo

Financieramente, la economía de la Unión Europea está quebrada. Por este lado, ya no hay salidas y se abre camino una crisis política de alcances históricos. La información que ofrecen los medios de comunicación acerca de la solvencia de los bancos tiene una relación remota con la realidad. La Oficina de Auditoría Internacional (véase Financial Times, 30/8) acaba de advertir sobre “las inconsistencias de las previsiones por quebrantos de la deuda griega por parte de bancos y aseguradoras”; es decir que el capital de los bancos es negativo. Esta falsificación contable se produce cuando la desvalorización de esa deuda es mayor al 50%, aun cuando cuenta con avales y garantías de la Unión Europea. El JP Morgan ha recargado las tintas: “Ningún banco (¡!) -dice- ha hecho provisiones por pérdidas sobre la deuda de ningún país (¡!) durante la primera parte del año”. Los franceses BNP Paribas y CNP Assurances convencieron a sus auditores de que el mercado de la deuda griega era “demasiado ilíquido” para poder valuarlo, un pretexto grosero para ocultar sus pérdidas en esos títulos. En realidad, Grecia se ha convertido en una “economía de transacciones (al contado), el sistema bancario está terminado, el poco dinero que queda se está fugando” -este año se han ido 190 mil millones de euros; 300 mil millones se encuentran en el exterior. El economista Jeffrey Sachs habla de una “completa barrida de las líneas de crédito para Grecia y de un estrangulamiento intenso”, o sea que no tiene medios propios de salida de ninguna especie. El BNP tiene el 6% de sus activos expuesto a la deuda pública de Europa, o sea la totalidad de su capital -y mucho más a la deuda de bancos y corporaciones privadas. La niña mimada de la Unión Europea, Alemania, sólo investigó -si se lo puede llamar así- la solvencia de la mitad de sus bancos (el quebranto de los demás lo dio por descontado), para descubrir que su exposición a la deuda europea es 32 veces el valor de sus capitales. Los resultados de las “pruebas de resistencia” efectuadas por los gobiernos restantes de la UE a sus propios bancos fueron ignorados como una farsa.
Derrumbe de mercados monetarios
Esgrimir, sin embargo, la imposibilidad de valuar activos es un pretexto de dudoso valor, pues supone una ruptura del mecanismo de las transacciones financieras y una valuación de activos que tiende a cero. Una periodista del Financial Times, Gillian Tett, ya había expuesto antes (25/8) que la supervivencia de la banca europea estaba asociada a los préstamos de corto plazo que recibe de los fondos de cobertura norteamericanos -o sea que se endeuda para disimular la bancarrota. El problema es que esos fondos comenzaron a retirar su dinero de los bancos europeos desde junio -“silenciosamente” y “sigilosamente”- hacia Estados Unidos. Se trata de un mercado monetario, de corto plazo, de la friolera de ocho billones de dólares. Naturalmente, el costo de este financiamiento “ha explotado a niveles que son ‘masivamente prohibitivos’ -e insostenibles”. “Los bancos franceses no se pueden financiar”, informa Financial Times (15/9); tienen una exposición a la deuda griega que supera holgadamente el promedio. Morgan Stanley, otro banco, ha calculado que el 58% de esos ocho billones deben ser refinanciados antes de dos años y que el 47% en menos de un año. Los fondos que salen de Europa se ‘refugian’ en los bonos del Tesoro norteamericano. Este ‘retorno’ al dólar se manifiesta por doquier y explica las devaluaciones que están sufriendo numerosas monedas como, por ejemplo, el real de Brasil -el que ha comenzado a caer como un plomo.
Gillian Tett se equivocó, sin embargo, cuando supuso que las autoridades europeas se abstenían de intervenir ante este retiro de fondos para evitar la sospecha de que Europa se encontraba en las vísperas de una bancarrota similar a la que afectó a Estados Unidos en 2008, cuando quebró Lehman Brothers. Una semana más tarde, los cinco principales bancos centrales del mundo se unieron para hacer lo que la periodista misma estaba recomendando: una oferta ilimitada de fondos por cuatro meses, para sustituir la sequía del mercado monetario. Los bancos europeos han perdido acceso a más de 700 mil millones de dólares en financiamiento en esa moneda. La acción de rescate por parte de los Estados, además de probar que el capital está privado de locomoción propia y amenazado, por lo tanto, de disolución, no pasa de ser una operación de dilación, porque los fondos que proveen esos bancos centrales deben obtener la contrapartida de garantías (acciones, títulos) de valor real de mercado -precisamente lo que les escasea. De acuerdo a otro periodista del Financial Times: “En el primer trimestre del año que viene, vence una cantidad récord de financiamiento a plazo en Europa. No es claro que el Banco Central Europeo pueda hacer frente a este apoyo de liquidez que los bancos van a necesitar si los mercados rehúsan el refinanciamiento. El sistema monetario y financiero de Europa se está desmoronando”. No lo dice la IV Internacional, sino la biblia de la prensa financiera. Muchos son los que hablan de una quiebra de bancos centrales, debido a este vuelco de dinero a fondo perdido por parte de los mismos; sus capitales se tornarían negativos. El capital negativo de un banco central solamente se puede superar por medio de un rescate fiscal (hoy las finanzas públicas están en ruinas) o de un derrumbe de la moneda nacional (por la emisión de dinero no recobrada).
La flamante directora del FMI trató de clarificar un poco la situación de derrumbe, cuando dijo que los bancos europeos necesitaban ser recapitalizados por sus gobiernos en 200 mil millones de euros. La mujer se quedó muy corta, claro, pero provocó un tumulto cuando pidió que fueran los acreedores de los bancos los que los rescataran mediante la transformación de sus títulos en acciones de los mismos. El primer caso comportaría una nacionalización parcial de los bancos, algo que los capitalistas resisten -aunque los bancos franceses ya operan como sucursales públicas, pero bajo dirección privada. El segundo provocaría, además de una desvalorización de los créditos (pérdida para los acreedores), una desvalorización del capital, debido a la emisión de un número mayor de acciones. Ambos casos llevarían a caídas de las Bolsas, o sea que afectarían los valores de capital del conjunto de la burguesía -deflación y depresión. Esto explica el rechazo que ha suscitado en los medios financieros.
“Argentinización”
El famoso economista Nouriel Roubini acaba de propiciar “la solución argentina” para los problemas mundiales (Financial Times, 19/9) -algo que no debería enorgullecer a la Presidenta porque los K no tuvieron que ver nada con ella, ya que apoyaron hasta último momento la convertibilidad. Roubini sostiene que los males de Europa, afectada por el derrumbe de Grecia, no tienen principio de salida si no se habilita la salida de Grecia del euro, el retorno a la dracma, la devaluación de la moneda y ‘dracmificar’ los depósitos y la deuda pública. Las pérdidas enormes que sufriría la banca europea, como consecuencia de este ‘defol’ de Grecia, deberían ser compensadas por sus respectivos gobiernos, en especial Alemania y Francia. Lo mismo habría que hacer con Portugal o Irlanda. Italia y España podrían ser socorridas por los fondos públicos que se dejarían de usar en el salvataje a Grecia. La desvalorización de la deuda pública griega atraería fondos nuevos (‘buitres’) al mercado financiero de Grecia.
La ‘solución argentina’ no tuvo, sin embargo, nada de argentina: fue una ‘solución china’, pues a partir de abril de 2002 el ingreso de China al mercado mundial resucitó el mercado agroexportador de Argentina y habilitó la salida de aquel derrumbe. Ninguna devaluación podría devolver a Grecia al mercado mundial (salvo en el turismo), cuando la sobreproducción mundial es mayor que nunca, hay guerras de monedas y se pronostica una acentuación de la recesión en Europa y Estados Unidos, así como el deterioro de la demanda de China e India. Los fondos que ha emitido la Reserva Federal para sostener la posición de los bancos norteamericanos, desde finales de 2008, no han logrado reanimar el mercado de crédito. En su mayor parte han vuelto al Banco Central como una reserva o colchón contra una bancarrota, o para financiar operaciones especulativas en distintos mercados nacionales -que solamente han servido para tornar a la crisis más explosiva. Lo mismo está ocurriendo ahora con los bancos europeos, a partir de la intervención de los cinco bancos centrales antes mencionados. La ‘solución argentina’ a la crisis mundial equivaldría, en estas condiciones, a producir una declaración internacional de quiebra del capitalismo: esa es la diferencia.
Suiza no es un paraíso
Los extremos que ha alcanzado la crisis mundial se perciben más que en los grandes números, en las sutilezas. Cuando, hace dos semanas, Suiza abandonó el libre cambio del franco suizo, para detener su revalorización y frenar el ingreso masivo de capitales, y ató su cotización al euro (que se está devaluando por la crisis en Europa), dejó al descubierto que ninguna moneda podría servir como reserva de valor (un rol que, hasta hace poco, lo cumplía el dólar) -ni siquiera el oro. Demostró, simplemente, que los capitales no encuentran refugio a la devaluación del dólar que promueve Estados Unidos; que los capitales no pueden transmutarse en las distintas formas monetarias que tiene su circulación. Brasil fue el primero en seguir el ejemplo de Suiza, al devaluar el real, dando forma más clara a la ‘guerra de monedas’ que había denunciado su ministro de Economía. Por el momento, esos capitales que han salido por temor a devaluaciones han ido a la adquisición de las deudas públicas norteamericana y alemana, a cuyos Estados se les atribuye mayor poder financiero. Pero la crisis europea, en un caso, y la emisión de dólares, en el otro, no dejan de socavar en forma efectiva o potencial al euro y al dólar, respectivamente. El oro, por su lado, una vez que fue elegido como refugio en la crisis -bajo la sospecha de una generalizada devaluación de monedas-, ha sido objeto de una especulación intensa y pasible de una gran manipulación de su precio. Las quiebras provocadas por la especulación han acentuado la tendencia a nuevas especulaciones, financiadas con dinero público. En este cuadro, Europa ha desnudado su enorme dependencia del dólar -moneda que financia sus deudas: Europa opera en euros, pero se endeuda en dólares, porque el stock de euros no alcanza para el conjunto del financiamiento bancario. El proceso monetario y financiero ha perdido conexión con el proceso productivo. Al agudizar su carácter ficticio y su distanciamiento de la valorización real del trabajo social, ha reforzado la tendencia a la bancarrota y a las quiebras de todo tipo.
´Anchluss’ (Anexión)
No hay situaciones sin salida, obvio. Pero la salida deberá ser encontrada a través de crisis sociales y políticas excepcionales. En 1990, la entonces República Federal Alemana se engulló a Alemania Oriental a través de un costo fabuloso para sus finanzas públicas, que le permitió confiscar las mejores empresas del Este y financiar el cierre de las que competían con el capital internacional. Le llevó una década y media recuperar las condiciones que la habían hecho una competidora formidable -y esto gracias a la disolución del bloque soviético y al mercado de China-, también. Son muchos los que piensan que algo similar podría ocurrir, pero para el conjunto de Europa. Alemania, sin embargo, no podría financiar un Anchluss en esta escala; antes tendría que provocar un derrumbe social de sus futuros vasallos. Es contra este obstáculo que se estrellan las propuestas de producir una unión fiscal de los Estados de la Unión Europea y un mercado europeo único de deuda pública, que intente reciclar la bancarrota en curso y la lleve a una salida indolora.
La crisis no ha puesto en cuestión solamente la Unión Europea. Algo similar ocurre con el acople entre Estados Unidos y China -el eje del ciclo económico de la última década. La salida a la crisis plantea, para el capital, la profundización del desarrollo del mercado capitalista en China -o sea la dislocación de la protección estatal. Se menciona hasta el hartazgo la deuda pública de Estados Unidos con China, pero se olvida la deuda de China con el capital privado occidental que ha ingresado a razón de 100 mil millones de dólares por año en más de una década. Es capital dinero, el primero, contra capital industrial y financiero, el segundo (China tiene, además, una deuda monetaria con sus bancos de un par de billones de dólares en yuanes.) En Europa se plantea el desmantelamiento de la protección de sus naciones ‘periféricas’, incluida Italia. La economía capitalista mundial reclama el desmantelamiento de las barreras al capital financiero internacional. Es el choque inevitable entre potencias y entre las clases sociales.
Blindados
Final: en Argentina se discute el futuro del ‘modelo’ con referencias al precio de la soja o al mercado automotor de Brasil. Qué mediocridad. Se usan elementos circunstanciales para escamotear un proceso histórico de derrumbe del capital -el cual no tiene nada que ver con la tendencia a largo plazo del consumo de un poroto por la modificación de la dieta en Asia, sino con la disolución de las relaciones de capital. De golpe, los ‘gurús’ de la ‘globalización’ se olvidan de la conexión instantánea de los mercados financieros y de su fuerza dislocadora internacional en un marco de bancarrota. En el mundo se ha puesto en marcha un movimiento de masas que será, en corto tiempo, gigantesco y que pondrá al capitalismo frente a su desafío definitivo.

Jorge Altamira