¡Aplastemos la contrarrevolución en Sudán! ¡Por el verdadero
triunfo de la revolución sudanesa!
Declaración de Centro Internacional Christian Rakovsky - RedMed
3 de noviembre de 2021
El derrocamiento del Consejo de Soberanía de Transición y la
destitución del gobierno de transición en Sudán no es simplemente un golpe
militar, como lo reitera la “comunidad internacional” de imperialistas y de los
medios occidentales, sino una contrarrevolución. Habiendo comenzado en
diciembre de 2018, la revolución sudanesa puso fin a 30 años de dictadura de
Omar al Bashir y encarceló al propio dictador en abril de 2019, sin embargo, por
dos meses al frente del proceso continuó el Comando General de las fuerzas
armadas. Tras la masacre del 3 de junio de 2019, en la que cayeron más de un
centenar de mártires, el heroico pueblo de Sudán se levantó de nuevo el 30 de
junio. El Consejo Militar de Transición, que había asumido el poder después de
la caída de al-Bashir, tuvo que ceder el poder a las masas revolucionarias,
pero maniobró para establecer un Consejo de Soberanía de Transición para
compartir el poder con los representantes de la dirección de la revolución, que
en ese momento estaba en manos de las Fuerzas para la Libertad y el Cambio y, a
su cabeza, la Asociación de Profesionales de Sudán.
El compromiso resultante detuvo la revolución, pero no la
terminó por completo. La escalada de la crisis capitalista global, su impacto
en la arruinada economía sudanesa, donde la hiperinflación alcanza el 400%, así
como el chantaje de las draconianas condiciones impuestas por el FMI ha
convertido a Sudán en un volcán que hizo estallar al compromiso.
La toma del poder por parte de los militares bajo el
liderazgo del general Abdel Fettah al Burhan, presidente del Consejo de
Soberanía de Transición, es por tanto un intento de liquidar completamente la
revolución eliminando los últimos puestos que esta controla. Por tanto, es una
contrarrevolución.
La poderosa erupción de las masas sudanesas inundando las
calles de Jartum, organizándose en torno a sus Comités de Resistencia y
luchando con manifestaciones masivas, barricadas, ocupaciones de fábricas,
huelgas, etc. contra la intervención militar contrarrevolucionaria, demuestra
la vitalidad de la Revolución Sudanesa.
No obstante, la revolución sudanesa no se puede reactivar
volviendo a la situación anterior a la toma militar. Fue un gesto suicida por
parte de la dirección dominante en ese momento (julio de 2019), que
representaba a la pequeña burguesía moderna y relativamente acomodada del país
(capas profesionales como médicos, abogados, periodistas además de la capa
superior de las clases asalariadas). Estos estratos solo quieren una democracia
al estilo occidental estrechamente vinculada al sistema imperialista, al que
ven como el protector de un nuevo régimen democrático en Sudán.
Sin embargo, esperar que los militares en general y el
carnicero Mohamed Hemdan (Hemiti), el líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido en
particular, abandonaran voluntariamente sus prerrogativas políticas y, lo que
es más importante, sus intereses económicos obviamente iban en contra de la
naturaleza de las cosas. La toma del poder militar lo ha demostrado claramente.
No es con el mismo liderazgo y la misma perspectiva estratégica que la
revolución sudanesa puede triunfar esta vez.
Las fuertes protestas de los imperialistas contra el
movimiento militar en realidad se derivan del carácter proimperialista de la
dirección pequeñoburguesa que tomó el control en la primera fase. La burguesía
imperialista y los regímenes reaccionarios de la región, especialmente Egipto,
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, son conscientes y temerosos de que
existen fuerzas dentro de la sociedad sudanesa que estén dispuestas a avanzar
mucho más y a lanzar un proceso de revolución permanente que finalmente
llevaría a la clase trabajadora al poder, transformando radicalmente toda la
situación en el Medio Oriente y África.
Además de la Asociación de Profesionales Sudaneses, efectiva
solo en el centro de las grandes ciudades, hay otra dirección de la revolución:
los Comités de Resistencia que nacieron durante la primera fase de la
revolución dentro de los barrios pobres donde las familias de la clase trabajadora
y los pobres de las zonas urbanas se unen para luchar no solo por la democracia
abstracta, sino también por su sustento. Estos Comités de Resistencia estaban
demasiado dispersos para desafiar la dirección del movimiento en la primera
fase. Sin embargo, las noticias del país ahora muestran que se hacen oír más en
la Asamblea Unida de la Marcha de los Millones, que son mucho más influyentes en
esta fase de la revolución.
La Asamblea aboga, no por un regreso al acuerdo de reparto
del poder que precedió a la intervención militar, sino por el traspaso del
poder a los civiles. Las calles de Sudán resuenan con el lema "Madeniyye”
(Civilización), lo que significa que se debe establecer un régimen civil y laico.
Una minoría en la órbita de los Comités de Resistencia incluso acusa a las
Fuerzas de Libertad y Cambio de "asociación de sangre" con el ala
militar.
Este es el camino que conducirá al éxito de la revolución de
Sudán. Las fuerzas de la clase trabajadora de todo el mundo deben hacer todo lo
posible para ayudar a los trabajadores y pobres de Sudán a derrotar al ejército
y avanzar hacia el establecimiento de un régimen democrático que sirva a los
intereses de la clase trabajadora, el campesinado y los pobres. De lo
contrario, la revolución sudanesa agotará su energía y esperanza en
negociaciones y compromisos entre la "democracia" defendida por las
potencias imperialistas y el régimen militar apoyado por Arabia Saudita,
Emiratos Árabes Unidos y Egipto.
¡Abajo la toma del poder por los militares! ¡Aplastemos la
contrarrevolución!
¡Solidaridad internacional de todas las organizaciones
obreras y socialistas con el heroico pueblo de Sudán!
¡Reorganización del movimiento revolucionario en torno a los
Comités de Resistencia!
¡Adelante por la construcción de un partido revolucionario
de la clase obrera!
¡Prioridad a los medios de vida de los trabajadores y los
pobres! ¡Nacionalización de las esferas dominantes de la economía, incluida
toda la banca y la producción y el comercio de oro!
¡Por el derecho de todos los refugiados que son víctimas de
la guerra civil a regresar a sus hogares!
¡Debemos poner fin a toda actividad comercial y financiera
por parte del ejército! ¡Expropiación de
todos los bienes ilícitos de los generales!
¡Juicio de al-Bashir y los generales golpistas no ante la
Corte Penal Internacional sino ante los tribunales populares revolucionarios en
Sudán!
¡Rompamos los lazos que esclavizan a Sudán con el
imperialismo y los Estados del Golfo!
¡Debemos revocar la decisión de al- Burhan de reconocer a
Israel y cortar todos los lazos con el estado sionista!
¡Todo el poder a los Comités de Resistencia!
Centro Socialista
Internacionalista “Christian Rakovsky”
Red web RedMed
DIP (Partido Revolucionario de los Trabajadores), Turquía
EEK (Partido Revolucionario de los Trabajadores), Grecia
ROR (Renaissance Révolutionnaire Ouvrière), Francia
MTL (Liga de Trabajadores Marxistas), Finlandia
Opción Obrera hace la salvedad sobre la declaración de los compañeros del centro Rakovsky, respecto del último párrafo donde se lee “avanzar hacia el establecimiento de un régimen democrático que sirva a los intereses de la clase trabajadora, el campesinado y los pobres” El único régimen que sirve a los intereses de la clase trabajadora… es el gobierno de los trabajadores de la ciudad y del campo, los asalariados en alianza con los campesinos y las comunidades empobrecidas, en estado de guerra permanente contra sus enemigos de clase, su burocracia y su ejército.
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