Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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viernes, 28 de marzo de 2025

Proyecto de perspectivas para el XIX Congreso del EEK-Trotskista

 Proyecto de perspectivas para el XIX Congreso del EEK-Trotskista

25 03 2025




¿Hacia dónde va Grecia?

1 . En Grecia ya nada es igual. Todo cambia rápidamente después del 26 de enero y sobre todo el histórico 28 de febrero de 2025 con la Huelga Política General y la movilización más masiva del pueblo griego en su historia moderna, cuando su ira se desbordó contra la culpa y el encubrimiento de los que estaban en el poder en el terrible crimen de Tempi con las 57 víctimas inocentes, principalmente niños pequeños.

Millones de personas inundaron plazas y calles de la capital y de cada ciudad del país, de cada pueblo y de cada isla, incluso la más pequeña, e incluso más allá de las fronteras, en cada comunidad griega del mundo. Después de años de división e individualización, los trabajadores y la pequeña burguesía se encuentran del mismo lado de la barricada. En condiciones de ruptura sistemática del vínculo social, nace un nuevo vínculo social, en lucha. " Yo también estuve allí " es lo que todo el mundo quiere decir el 28 de febrero y más allá.

Este levantamiento popular sin precedentes y de profunda huella no se detiene en un estallido pasajero y explosivo. Inaugura una nueva dinámica. Tiene duración y futuro. Lo demuestra el aluvión de movilizaciones y actos de todo tipo que siguieron, con presencia masiva de todos los estratos populares y de todas las generaciones, liderados en todas partes por las nuevas y más jóvenes generaciones.

¡El pueblo escribe la Historia para salvar al pueblo!

Se precipita a “la arena donde se regulan sus propios intereses” (León Trotsky, Historia de la Revolución Rusa). Se lanzan a la batalla no “con un plan ya preparado para el cambio social, sino con el amargo sentimiento de que ya no pueden tolerar el viejo régimen” (ibid.). O, como dijo el cantante Phoivos Delivorias en un mitin, hablando en nombre de todos, porque “ya no podemos vivir como antes”. Sin oxígeno.

El último grito de los niños de la anunciada tragedia de Tempi –“No tengo oxígeno”– se convirtió en el grito de la abrumadora mayoría de los pobres, agraviados y oprimidos que se están asfixiando bajo el cruel y corrupto régimen burgués dirigido por el gobierno de Mitsotakis. Todos los agraviados ven cómo ellos mismos y el destino de la sociedad en su conjunto se ven arder junto con los más inocentes de los inocentes, sus hijos, en las manos ardientes del Moloch del beneficio capitalista.

La lucha con el lema principal Justicia y Verdad no se refiere a principios morales abstractos. Es un llamado a la lucha para poner fin al régimen dominante de injusticia que oculta sistemáticamente, provocativamente y violentamente el régimen criminal existente de mentiras de la clase dominante y su Estado.

2 . Objetivamente, la demanda masiva y militante de Justicia y Verdad por los crímenes del poder es incompatible no sólo con el actual gobierno burgués de derecha, sino con las propias estructuras del dominio capitalista y constituye una amenaza directa a su propia existencia. Y esto es lo que no perdonan la asociación de familiares de las víctimas de Tempi y Maria Karystianou. Por eso todo el espectro de fuerzas del régimen, de derecha e "izquierda", desde Vorides y Adonis hasta Tsakalotos, los insulta. No perdonan a los familiares de las víctimas porque no bajaron la cabeza. No aceptaron la orden del fiscal supremo de confinarse en sus domicilios y guardar duelo individual.

La separación de lo privado y lo público es inherente al capitalismo. El sufrimiento de las familias, sin embargo, no se limitó a la esfera privada, lejos de la esfera pública. Hubo un duelo generalizado, como ocurrió en la antigua Polis y en las tragedias antiguas. Y en nuestro tiempo, un duelo universal que surge al invocar la culpa del propio poder estatal constituye una amenaza de su derrocamiento revolucionario. Lo demuestra la experiencia histórica de las revoluciones de nuestro tiempo, desde la Revolución rusa de 1905 hasta la Revolución iraní de 1978-79 o la “Primavera Árabe” de 2010-11.

El levantamiento por el crimen de Tempi deslegitimó al gobierno, sobre todo por la orgía provocadora y continua de encubrir el crimen, de “rellenar” cualquier evidencia de revelación de la verdad enterrándola junto a lo que quedaba de los muertos.

Sin embargo, no deslegitimó sólo al gobierno de derecha ni tampoco a los anteriores, especialmente al gobierno de SYRIZA que privatizó los ferrocarriles por una miseria, aplicando servilmente las órdenes del tercer memorando de la troika UE-BCE-FMI. La crisis de legitimación se extiende a todas las ramas del poder estatal burgués. Es:

Una crisis de legitimidad del poder ejecutivo directamente culpable y de los mecanismos estatales subordinados a él.

Una crisis de legitimidad del poder legislativo que ha cerrado los ojos y las ventanas del Parlamento al mar embravecido de gente que inunda la Constitución, proclama al Presidente del Parlamento acusado de encubrimiento como Presidente de la "Democracia" y oscurece las parodias previas al juicio con una coartada hueca.

Una crisis de legitimidad del poder judicial, de arriba abajo, que absuelve a los criminales y condena a las víctimas de la sociedad capitalista. El llamado "Estado de derecho" y sus instituciones no sólo son una ilusión sino también el opuesto diametral de la Justicia.

La Grecia de hoy se encuentra inmersa en una crisis de poder estatal muy aguda y profunda.

Todo el sistema político burgués se hunde en la inconfiabilidad, en un gobierno y una oposición inexistentes. La "reorganización" gubernamental -el reciclaje de los culpables- fue al mismo tiempo una autoburla, una confirmación de la brecha insalvable entre el gobierno y la sociedad y una provocación exasperante al sentimiento popular. Y las elecciones anticipadas que parecen aproximarse, con el desbarajuste insalvable del gobierno y la pseudooposición, no resolverán sino que agravarán la crisis y la desestabilización. La conocida afirmación parlamentaria burguesa de que “la democracia no conoce callejones sin salida” suena a mal chiste.

Se está desarrollando ahora una profunda crisis de poder político y de dominación de clase, no en línea recta sino con contradicciones, muchos espasmos, episodios intermedios y posibles acontecimientos imprevistos. La pregunta que surge urgentemente es: ¿qué fuerza político-social puede ofrecer una salida a la crisis y al impasse histórico? Sólo la clase obrera, a la cabeza de los pobres, aquellos que producen todo y son privados de todo por los zánganos dominantes, puede y debe convertirse en la fuerza alternativa de poder.

Los "de arriba" no pueden proporcionar el oxígeno de la vida. Los de "abajo" no pueden vivir sin oxígeno. No les queda otra salida que encontrar los caminos de lucha, los medios y métodos de lucha, la organización, la orientación política revolucionaria para derrocar a los "de arriba" y reorganizar la sociedad sobre nuevas bases.

Cuando nada cambia, todo debe cambiar.

3 . El conflicto actual con el régimen y sus crímenes incorpora, revive y supera todos los enfrentamientos anteriores con el poder burgués, que se desencadenaron después del colapso global de 2008 y la crisis capitalista global: el levantamiento de 2008 tras el asesinato de Alexandros Grigoropoulos, de 15 años, las luchas antimemorando de 2010-15, las movilizaciones tras los asesinatos de Pavlos Fyssas, Luqman, Jacques Kostopoulos, Vasilios Maggos.

Muy deliberadamente, los gobernantes están reclutando una vez más la amenazante -para ellos- experiencia de "las plazas" para aterrorizar a las capas pequeñoburguesas, para neutralizar su cólera ahora manifiesta, para distanciarlas del movimiento por la Justicia y la Verdad por el crimen de los Tempi dividiéndolo, para someterlas una vez más al yugo de los poderes desacreditados del Estado.

Pero nadie puede ignorar el siguiente hecho importante: desde las “plazas” de la lucha antimemorando hasta hoy, en la última década 2015-25, las masas populares han vivido, conocido y atravesado dos  experiencias estratégicas  interconectadas y opuestas; experiencias, es decir, centradas en el propio poder gubernamental dentro del Estado burgués en condiciones de crisis: ascenso y bancarrota política:

a) la “primera izquierda gobernante” de SYRIZA e inmediatamente después,

b) el gobierno de Nueva Democracia bajo Kyriakos / “Koulis” Mitsotakis

Ambos suponen un doble y miserable fracaso a la hora de encontrar una salida a la crisis en la que se hunde la sociedad dentro del actual sistema político y económico capitalista. El alto costo lo pagó y lo está pagando el pueblo, las ganancias perdidas o esperadas por la posesión del poder las están reclamando los dirigentes que son la causa primaria de la bancarrota política completa después de la catastrófica bancarrota económica del sistema al que sirven.

En el primer caso , las expectativas de la gente de escapar del canibalismo de los memorandos draconianos se vieron tristemente defraudadas por la elección de un gobierno de izquierda, una "izquierda" pero comprometida de antemano que ni quería ni imaginaba que fuera posible romper con el capital financiero internacional y el imperialismo de la UE, los EE.UU. y la OTAN, pero también con el apego declarado a la "continuidad del Estado (burgués)", la gran burguesía gobernante del país, el sistema capitalista. Pero sin la movilización inmediata de las masas radicalizadas para romper con la troika, rompiendo las fronteras del propio capitalismo y de su Estado, en su aguda crisis, y haciendo un llamamiento internacionalista a la lucha común a las masas obreras de Europa que estaban sufriendo la crisis de la eurozona, no había salida.

La dirección de SYRIZA y la coalición sin principios con los nacionalistas anticomunistas ANEL son los principales responsables de la bancarrota política sellada por la traición del "escoria Tsipras" en 2015 y la aplicación servil del tercer y peor memorando en 2015-19, sembrando la decepción entre el pueblo y una retirada desordenada.

Sin embargo, las demás fuerzas políticas de la izquierda parlamentaria y extraparlamentaria también tienen responsabilidad, durante ese período crítico en el que o bien se convirtieron en la cola izquierda de SYRIZA, reforzando las ilusiones que sembró entre el pueblo, o bien, dando la espalda a las masas, se atrincheraron en sí mismas, como el KKE, sin una política de frente único y de acción unificada, sin una perspectiva alternativa de poder obrero y de una solución socialista, en nombre de la " correlación negativa de fuerzas ", con criterios electorales y no en términos de escalada de la lucha de clases que requería el momento histórico.

El punto culminante se vio en el referéndum de 2015. Cuando el pueblo coreaba su propio gran NO a la troika, la dirección estalinista del KKE les llamaba a abstenerse de esa batalla crucial y teorizaba sobre el euro y el dracma, algo que sólo beneficiaba a la troika y a los líderes de SYRIZA que estaban dispuestos a capitular. En esencia, no fue diferente del SÍ de la sumisión o de la cancelación prematura del NO con el traicionero "pisoteo" del liderazgo de SYRIZA.

Una década después, por un lado, las figuras dirigentes del derrotado y fragmentado SYRIZA no han reconocido sus responsabilidades y justifican la capitulación traicionera como una "derrota inevitable" y, por otro, los burócratas del KKE se consideran "justificados". Ambos se preocupan principalmente de su propia supervivencia política, su apologética y su autoconservación, y no del presente, el pasado y el futuro de la clase trabajadora y de los estratos populares pobres. En cuanto a la izquierda extraparlamentaria o radical, su espacio está dominado por la fragmentación, la confusión y la reproducción de las mismas percepciones confusas y prácticas ineficaces que ya han mostrado sus límites asfixiantes. La propia formación Antarsya, desde su fundación, propuso la intervención parlamentaria electoral, comenzando con la "explotación" electoral del movimiento de diciembre de 2008, y no el desarrollo estratégico y táctico del levantamiento, en condiciones de crisis del poder estatal. A esto le siguió la marcha de un sector de Antarsia hacia el ascendente SYRIZA y, posteriormente, la decepción de las expectativas de gran parte de sus miembros potenciales, en particular con el agotamiento de los mayores componentes de NAR y SEK en conflictos faccionales sin salida por la primacía.   

Dentro de la izquierda y del movimiento obrero, incluso en su vanguardia militante, la extracción de las lecciones necesarias de la experiencia estratégica de todo el período histórico de diciembre de 2008 y de las luchas antimemorando, parte integral de la ola subversiva internacional de la primera fase de la crisis capitalista global, particularmente en el sur de Europa y el este árabe, de las barreras que encontró y de su retroceso dramático, está retrasada o completamente ausente.

4 . Si la dirección de SYRIZA "surfeó" la ola de luchas anti-memorando para llegar al gobierno y convertirla en una marea baja de retirada, en el segundo caso, la derecha de Mitsotakis "surfeó" la decepción popular, la ira por la negación de las expectativas, la confusión, la retirada del movimiento, para tomar las riendas del poder gubernamental en nombre de un "frente anti-SYRIZA" junto con la extrema derecha y el "centro extremo" de los antiguos ejecutivos del PASOK.

El objetivo estratégico particular del gobierno de Mitsotakis, tanto en su primer como en su segundo mandato, no fue simplemente el regreso y la restauración de los gobiernos de derecha de la era de la Metapolitesis. Fue la superación de la crisis misma del poder estatal burgués, tras la expiración de la Era Postpolítica y el agotamiento de su sistema político burgués. O, como dijo desde el principio y abiertamente el fascista Voridis, su papel es garantizar que " la izquierda nunca más pueda reivindicar el poder ni con las armas, como en el pasado (durante la Ocupación y la guerra civil de los años 40), ni a través de elecciones ". Un papel claramente contrarrevolucionario , con el fin de prevenir y sofocar en su nacimiento cualquier nueva amenaza al poder burgués que pueda producirse por el agravamiento de la crisis capitalista mundial no resuelta pero existente y en desarrollo con choques sucesivos.

Desde esta perspectiva, también deben examinarse los cambios en el Estado burgués durante la época de Mitsotakis y Cía.: el fortalecimiento de la policía y del “Estado profundo” con sus extensiones paraestatales o incluso sus conexiones con el hampa; el pequeño, cerrado y hermético “estado ejecutivo”, un centro centralizado de toma de decisiones, a menudo desconocido para un gobierno numeroso, superpoblado y no funcional que se ocupa básicamente del soborno en el estado cliente del partido; la construcción de un “capitalismo de vigilancia” que el escándalo de las escuchas telefónicas mostró como un aspecto, para luego ser inmediatamente sepultado; el nuevo código penal y los cambios en el sistema jurídico-legal, la consolidación del “estado de excepción”, etc., etc.

El Estado se alzó con características bonapartistas por encima de la sociedad como un "regulador" incontrolado. Y aún así todo estaba desregulado. La sociedad finalmente se levantó contra el Estado, culpable de injusticia y de encubrimiento de crímenes de Estado, siendo el crimen en Tempe flagrante.

La regresión muy conservadora que provocó la bancarrota de SYRIZA y dio lugar al peor gobierno burgués desde la caída de la junta entró en conflicto con el deterioro de las condiciones de vida, la puntualidad, el desempleo, la sobreexplotación de la mano de obra obrera, la crisis de la vivienda, el desmantelamiento de la salud pública y la educación, la falta de futuro para la nueva generación, el abandono de los jubilados, la creciente desigualdad y la privación social, la corrupción provocadora de los privilegiados, los escándalos y la impunidad de los que están en el poder y la salvaje represión estatal. Finalmente, el resorte popular que estaba comprimido desde arriba explotó violentamente después del choque de los Tempi.

Ya no se trata de las movilizaciones esporádicas de un período anterior. Las masas vuelven a tomar las calles para la confrontación, pero ahora en nuevos términos, después de haber pasado por el doble fracaso abyecto de SYRIZA y ND en la última década: el fracaso de una salida "izquierdista" dentro del capitalismo y su Estado, pero también el fracaso del frente gubernamental contrarrevolucionario de derecha - extrema derecha - "extremo centro" para frustrar definitivamente cualquier perspectiva de que el poder burgués fuera amenazado nuevamente desde abajo y desde la izquierda. Ahora el sistema político burgués local y todas las ramas del poder estatal están completamente deslegitimados en un ambiente internacional caótico, peligroso y explosivo de crisis y guerras en el Medio Oriente y Europa.

Una "solución" parlamentaria-electoral está socavada desde el principio. No hay espacio para la formación de un gobierno “autónomo” y cualquier posible coalición gubernamental se está volviendo frágil. Un gobierno Mitsotakis (o delfín)-Androulakis parece una parodia del fiasco del gobierno Samaras-Venizelos, que casi disolvió los dos "partidos de poder" de la Metapolitesis. Un gobierno del PASOK-SYRIZA y otros remanentes poco fiables tendrá dificultades para representar incluso el "mal menor", con todos los traumas que ya ha sufrido el país.

El peligro de un gobierno fascista de derecha o extrema derecha, siguiendo las tendencias europeas e internacionales, es potencialmente real en un clima de xenofobia, odio anti-refugiados, racismo de todas las formas, prejuicios religiosos, un clima sistemáticamente cultivado por el Estado y otros mecanismos oscurantistas (eclesiásticos y paraeclesiásticos, medios de comunicación, redes sociales, etc.). Sin embargo, a pesar del favoritismo provocador y la impunidad del Estado, el ahora dividido "Amanecer Dorado" nazi está condenado principalmente a la conciencia del pueblo y a su incesante presión, con el recuerdo de Pavlos Fyssas siempre como una fuerza viva de movimiento. Las fuerzas parlamentarias de la extrema derecha xenófoba, oscurantista, religiosa y fascista también están dispersas, por el momento, a pesar del patrocinio y la promoción de los medios de comunicación y otros mecanismos (Velopoulos, "Niki", "Spartiates", Latinopoulou).

No se permite descanso. El fascismo no sólo está arraigado en lo profundo del Estado, no sólo ya tiene sus representantes públicos, descarados y con hachas en el gobierno, sino que, sobre todo, surge y se alimenta de la crisis cada vez más grave del capitalismo, la guerra imperialista y el belicismo, el nacionalismo, el genocidio en Palestina y la limpieza étnica como “vida cotidiana”, el Mediterráneo, el Egeo y Pilos (un cementerio de refugiados), la militarización de Europa y su economía, el caos sembrado por la América de Trump.

¡Sólo la clase obrera revolucionaria consciente y organizada al frente del pueblo puede salvar, junto con el pueblo, al pueblo!

Derrocar al gobierno criminal de la derecha y a todo gobierno sucesor, servidor del capital. Tomar el poder y el destino de la sociedad en sus propias manos y abrir una salida socialista a la crisis, en una ruptura revolucionaria con el sistema capitalista, su Estado, el imperialismo de los EE.UU., la UE, la OTAN.

5 . Ninguna "estabilización" puede ser restaurada a su régimen por la clase dominante, su personal político en el gobierno y la oposición, su Estado y sus mecanismos, con su territorio socavado y sacudido constantemente por los terremotos de la crisis sistémica económica, política y geopolítica internacional, con la vulnerable Grecia ubicada en el cráter del volcán que ha estallado en el Medio Oriente y Europa.

Desde el colapso de la junta en 1974 hasta hoy, el gobierno burgués y su Estado en Grecia se han basado principalmente en su llamada "orientación europea" hacia la UE imperialista y luego hacia el euro , sin romper, por supuesto, los lazos con el imperialismo estadounidense, sus bases y la OTAN. Sin embargo, todo lo que hasta ahora se daba por sentado ha quedado trastocado por la crisis capitalista mundial y sus consecuencias.

La situación ha cambiado radicalmente, incluso en comparación con el periodo de la crisis de la eurozona y la quiebra griega, con la UE, la Alemania de Schäuble y Merkel y el BCE de Draghi apareciendo omnipotentes, y donde el eslogan intimidante " Nos quedamos en Europa, nos quedamos en el euro o el caos " se convirtió en la bandera de la contrarrevolución, la capitulación desordenada y la movilización de la burguesía y la pequeña burguesía.

El agravamiento de la crisis mundial, el shock pandémico, la guerra por poderes de la OTAN en Ucrania, la crisis energética tras la interrupción del suministro de energía barata desde Rusia, la ruptura del eje franco-alemán de construcción de la UE, con Alemania, el corazón industrial de Europa, hundiéndose en la recesión y la Francia de Macron como un barco sin timón, el hundimiento de la economía europea en la estanflación, exacerbaron todas las contradicciones y, sobre todo, demostraron la debilidad histórica y el fracaso de las clases burguesas europeas para superar la fragmentación de Europa en Estados-nación con intereses en competencia .

Aunque la crisis también golpeó duramente a la decadente pero todavía hegemónica América imperialista, la brecha con Europa se amplió en detrimento de esta última. La UE se ha convertido en el eslabón más débil de la cadena de imperialismos del Norte Global. Y el Estados Unidos de Trump hoy está intentando romper ese vínculo a martillazos, por todos los medios.

Con la guerra arancelaria económico-comercial. Reclamación de Groenlandia a Dinamarca, un estado miembro de la UE. Interviniendo provocativamente contra la UE, socavando abiertamente a los gobiernos europeos, atacando el tambaleante sistema político y apoyando al fascismo en Alemania y en toda Europa. Sobre todo, interviniendo unilateralmente e ignorando a la UE en la guerra de Ucrania, acercándose al Kremlin, desmantelando el hasta entonces "colectivo" Occidente, retirando la cobertura militar estadounidense de la posguerra de Europa, exigiendo su costosa militarización, mientras el superpresidente multimillonario fascista Musk exige constantemente, con anuncios en X/ex Twitter, que EE. UU. abandone la OTAN.

Las grandes potencias militares más poderosas de Europa, Gran Bretaña, Francia, Alemania y el Norte nórdico, ya están trabajando en un plan de 5 a 10 años para la reconstrucción de la OTAN después de una retirada gradual o incluso a corto plazo de los Estados Unidos (Financial Times, 20 de marzo de 2025).

La UE participa en cumbres estrechas con potencias no pertenecientes a la UE, Gran Bretaña, Noruega y Turquía (pero no con la Grecia de Mitsotakis). Liderada por la Francia militarista del bonapartista Macron y la Alemania rearmista, avanza con el programa bajo el pomposo nombre de Rearm-EU para transformar su economía en una economía de guerra a expensas de las masas trabajadoras y pequeñoburguesas de Europa, ya económicamente agotadas.

Se oyeron las primeras andanadas de medidas para la economía de guerra europea: del plan de armamento de 800.000 millones de euros de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, pero también de la "bazuca fiscal" de 1,3 billones de euros para gastos de guerra e infraestructuras del futuro nuevo canciller alemán, el democristiano de derecha Merz, con el pleno apoyo de la socialdemocracia y de los belicistas "Verdes". Por supuesto, existen contradicciones y objeciones internas en la UE, antagonismos nacionales e intereses conflictivos en el Norte y en el Sur. Sólo el "esperado" abnegado pirómano Mitsotakis no plantea ninguna objeción. Por el contrario, aunque marginado, exagera al adoptar medidas de economía de guerra, al mismo tiempo que Grecia, en quiebra, se queja de un gasto militar excesivo y tiene que asumir los 28.000 millones de euros adicionales del programa quinquenal Dendias. Aunque nadie se lo pidió, es el único líder de un país de la UE que declaró que su país (Grecia) está en guerra con Rusia, mientras que con el eje Grecia-Chipre-Israel está contribuyendo a la guerra genocida del estado sionista contra los palestinos, cortando todas las relaciones históricas con el mundo árabe.

En las complejidades de la ruptura entre Europa y América, la Grecia capitalista doblemente dependiente está siendo aplastada, ya que está ubicada en la encrucijada geopolítica estratégica de todos los conflictos y guerras internacionales en el Mediterráneo Oriental, Asia Occidental/Medio Oriente, África del Norte, pero también en los Balcanes desestabilizados, el antiguo espacio soviético y Rusia. La burguesía griega y sus gobiernos siguen fiel y ciegamente la doctrina de "pertenecemos a Occidente" incluso ahora que no existe un "Occidente colectivo" y el propio "Occidente" como entidad geopolítica única se está volviendo dudoso.

El país, por un lado, está integrado y subyugado por todos lados a la UE imperialista, y por otro, permanece atado de pies y manos por Estados Unidos, desde la época de la guerra civil, la Doctrina Truman, la membresía de la OTAN y la Guerra Fría hasta el período posterior a la Guerra Fría y el deslizamiento actual hacia un Armagedón bélico global.

En la campaña bélica internacional de la América imperialista para superar el declive de su hegemonía global, las bases estadounidenses estratégicamente importantes en el territorio de Grecia están adquiriendo un papel aún mayor. Hoy, el país está siendo promovido a la primera línea de fuego, constituyendo más que nunca una base de guerra clave para el imperialismo en el ardiente Medio Oriente, pero también en Europa, Ucrania, los Balcanes y el más amplio espacio ex soviético.

6 . La Turquía de Erdogan ha sido elevada a potencia regional en el Mediterráneo Oriental, Oriente Medio y el Norte de África: con la ocupación directa del norte de Chipre, una presencia militar en la dividida Libia y Siria, especialmente tras la llegada al poder de sus aliados en Damasco, los "takfiri"-yihadistas de HTS, (Hay'at Tahrir al-Sham), enterrando la cuestión nacional kurda con la capitulación de Öcalan, con un papel activo en los acontecimientos en el Cáucaso, en la guerra en Ucrania, en las negociaciones con Rusia y en las tensiones con Irán. Tanto los imperialistas europeos como los estadounidenses lo necesitan, especialmente después de la ruptura intraimperialista entre Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, su competencia nacionalista con las necesidades, tendencias y ambiciones reaccionarias de la burguesía griega en el Egeo, en Chipre, en el Mediterráneo oriental y sus reservas energéticas, en los Balcanes desestabilizados, en la propia Europa, también se intensifica peligrosamente, junto con su papel como el mejor gendarme del imperialismo. También se intensifica la amenaza de un conflicto por los intereses de las clases burguesas, que será reaccionario en ambas orillas del Egeo y destructivo para ambos pueblos.

Los imperialistas europeos y estadounidenses están tratando de cooptar a Turquía. Las esperanzas de la burguesía griega, del gobierno de derecha y de una oposición que rivaliza con él en retórica nacionalista, de obtener el apoyo de la UE son tan vanas como las que antaño confiaban en los imperialistas anglo-franceses de la Entente antes de la Catástrofe de Asia Menor. Grecia sufrió lo mismo a manos del imperialismo estadounidense, desde la época de la guerra civil y Van Fleet, pasando por los años de la junta apoyada por Estados Unidos, el plan Kissinger y la tragedia de Chipre, hasta nuestros días. La descabellada ilusión del gobierno de derecha de que "pactarán con Trump" contra Erdogan gracias a la estrecha colaboración con Netanyahu y sus aliados sionistas fascistas en el genocidio del pueblo palestino muestra el alcance de su ceguera ante la realidad: ante el "América Primero" de Trump y el gánster fascista MAGA, en el regateo Netanyahu-Erdogan sobre la división de Siria, los planes estadounidenses y sionistas para un "Nuevo Oriente Medio", la agravación de la brecha entre EE. UU. y la UE, de la que Grecia, en bancarrota y endeudada, sigue siendo un estado miembro leal y obediente...

La CEE vuelve a destacar, como en sus Perspectivas Internacionales: sólo un Frente Antiimperialista Unido de los pueblos oprimidos de la región, dirigido por las masas, la clase obrera, y con la perspectiva de la Revolución Permanente hasta el socialismo, puede librar una guerra victoriosa en la guerra de los imperialistas para traer la Paz con Justicia y la liberación. Aplastar el yugo imperialista, colonialista y a sus colaboradores, las clases dominantes locales, y establecer una Confederación Socialista de los pueblos en la región y en todo el mundo.



7 . En Grecia y a nivel internacional, la mayoría de las formaciones políticas de izquierda, parlamentarias y extraparlamentarias, reformistas o radicales y subversivas, o con referencias al socialismo, al comunismo y a la revolución social, no pudieron o no quisieron, ni se atrevieron, ni estuvieron preparadas para dar el salto necesario y responder a los desafíos históricos de nuestro tiempo.

Permaneció en gran medida cautiva de la confusión, la desorientación general que siguió al colapso de la Unión Soviética y el "socialismo existente", incluso cuando los triunfalismos del capitalismo se derrumbaron y se hundió en la crisis después de 2008. Luego, también, cuando estalló la primera ola de nuevas luchas, su potencial revolucionario fue recibido con negación y escepticismo, miserablemente, con una repetición de viejos planes fallidos y una búsqueda de "soluciones" mediocres.

Incluso cuando la humanidad empezó a ser empujada violentamente al borde de una nueva guerra mundial, cuando estalló la guerra de la OTAN en Ucrania contra la Rusia postsoviética y la guerra genocida en Gaza y la Palestina ocupada, la desorientación en las filas de la izquierda internacional y griega alcanzó su punto máximo. En el primer caso, en la guerra de Ucrania, cuando no había un alineamiento directo con el imperialismo estadounidense-OTAN, se mantuvo una posición mayoritaria en la “izquierda” europea, una postura conservadora de supuesta “equidistancia”. En el segundo caso de Palestina, en condiciones de genocidio del pueblo palestino, gran parte de la izquierda desenterró o arregló la vieja trampa de los Acuerdos de Oslo que se derrumbaron en sangre, resucitando la fallida “solución de dos Estados” que tiene sus raíces en el acuerdo del imperialismo y el Kremlin para el establecimiento del Estado de Israel en el territorio de la Palestina histórica.

Con la ausencia de una perspectiva marxista internacionalista e internacionalista, la adaptación al entorno nacional y sus presiones, las impresiones superficiales, el avance torcido con miopía nacional, sin horizontes internacionales, el resultado final es el pantano o el precipicio.

La salida a la crisis y a sus callejones sin salida será internacionalista, socialista y revolucionaria o no habrá ninguna.

Esta salida no se puede abrir sin la acción de las masas. La preparación y el desarrollo de la salida revolucionaria es responsabilidad y deber primordial de la vanguardia revolucionaria de la clase obrera, vanguardia organizada en partido revolucionario cuya política, programa, estrategia y táctica, su intervención en el seno de las masas y en las condiciones más diversas y rápidamente cambiantes, deben, como decía Trotsky, “ser verificadas por los hechos y aprobadas por las masas”. Nada de ultimátum, ni sermones, ni autoproclamarse vanguardia.

La clase obrera “toma conciencia de los problemas que plantea la crisis social […] y las masas se orientan mediante el método de enfoques sucesivos […]. Para bien o para mal, un partido revolucionario basa su táctica en la evaluación de los cambios en la conciencia de las masas” ( Historia de la Revolución Rusa ).

En las grietas en la conciencia popular que se abren ante los problemas y las conmociones sociales –como ahora, de nuevo, en Grecia– intervienen todas las fuerzas políticas en conflicto, de la lucha de clases. Los de "arriba", el gobierno, el Estado, el sistema político burgués, sus mecanismos, están tratando de cerrarlos lo más rápido y al menor costo posible en el mismo sistema para los que están en el poder y sus supuestos sucesores. Por el contrario, una intervención revolucionaria amplía la grieta, especialmente después de las sucesivas experiencias y acercamientos de las masas al reciente doble fracaso de SYRIZA y la derecha de Mitsotakis. El objetivo es el desarrollo político de la conciencia actual, inmediata, amarga y espontánea de la responsabilidad asesina del Estado y de la injusticia y de su encubrimiento por todas las ramas del poder burgués, su transición a una conciencia política revolucionaria del derrocamiento histórico necesario del sistema y del cambio social radical urgentemente requerido. Aquí el papel de una dirección revolucionaria, que se gane la confianza de las masas más amplias con la táctica correcta y la promoción correcta de un programa de transición en las luchas, es de enorme importancia.

Se sabe que no fueron sólo las instituciones urbanas las que perdieron su credibilidad. La credibilidad de los partidos y otras organizaciones del movimiento obrero y popular, su burocracia, sus compromisos y su colaboración de clase con los patrones y el Estado, también ha sido severamente dañada. Las organizaciones reducidas de la extrema izquierda resultan poco convincentes tanto por su política sectaria u oportunista como porque, a menudo, reproducen en miniatura a la burocracia y los "padrinazgos (καπελώματα)". Por otra parte, el activismo político no partidista también ha mostrado sus límites y sus callejones sin salida, especialmente desde 2008 y en los movimientos de 2010-2015, aunque a menudo se ha convertido en la cola del reformismo.

Al mismo tiempo, el hecho de que hayamos entrado en un nuevo período histórico se manifiesta también en la creciente tendencia a formar desde abajo todo tipo de colectivos de lucha, de contribución social, de reflexión y de creación, en busca de oxígeno y de otra vida en una sociedad sin aliento. Expresa la necesidad objetiva, las tendencias, las búsquedas, los esfuerzos, los pasos de autoorganización de la lucha de los oprimidos por otra sociedad solidaria y emancipadora.

El EEK está y debe estar aún más en la vanguardia de este frente social de lucha profundamente político.

Al mismo tiempo, participa en todas las luchas por todas las cuestiones sociales y políticas candentes, en todas partes donde los trabajadores, los desempleados, la gente del trabajo y de la cultura, los refugiados, todas las minorías y las víctimas de todo racismo viven, trabajan, estudian, sufren los males sociales y luchan. Sobre todo, hay que prestar especial atención a la nueva generación, el presente más vibrante y el futuro más prometedor del movimiento y de la sociedad, la vanguardia de cada batalla, especialmente en tiempos de rebelión...

Fortalecer nuestro trabajo en las escuelas y universidades, en los sindicatos, el trabajo local en los barrios obreros y populares, así como la intervención primaria en la arena política central de la lucha de clases, es absolutamente necesario para el desarrollo del partido revolucionario y la preparación ideológica, política y organizativa de la clase revolucionaria y del pueblo trabajador.

El EEK, sin introversión ni autorreferencialidad sectaria, está abierto a colaboraciones y a la acción unificada sobre una base de clase con otras fuerzas, partidos, organizaciones, movimientos de la clase trabajadora y de los estratos populares, con respeto mutuo y camaradería pero siempre sobre principios, manteniendo la independencia política del partido revolucionario que estamos construyendo, su programa, su perspectiva marxista. Sin subestimar la más mínima pero esencial posibilidad de acción conjunta de organizaciones y movimientos, el objetivo es un Frente Unido más amplio dentro de las masas y con las masas contra el capitalismo de destrucción, sus gobiernos y el Estado, y contra el imperialismo, fase superior de la barbarie.

2025 marca el 40 aniversario del Congreso fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores (EEK), el 22 de noviembre de 1985, que transformó la Unión Internacionalista de Trabajadores (EDE), la organización trotskista fundada en 1963, luchando sin descanso antes, durante y después de la junta. Hemos pasado por todas las contradicciones y tormentas, los vaivenes de la Historia, que han dejado una profunda huella en nuestra organización revolucionaria Cuarta Internacionalista.

Se deben sacar muchas lecciones de una larga trayectoria de lucha por la Cuarta Internacional, en condiciones de constante agitación y crisis, dentro de un mundo y una Grecia que estaba cambiando y continúa cambiando dramáticamente. No pretendemos tener ninguna infalibilidad exactamente. Sin embargo, estamos orgullosos de esta Historia. Nuestra tarea es transmitir esta experiencia, en gran parte no procesada, a la nueva generación de revolucionarios y preparar el salto cualitativo y cuantitativo cada vez más necesario, en la teoría, la práctica, el reordenamiento organizativo de las fuerzas y el desarrollo del EEK, junto con su periferia más amplia, frente a los nuevos desafíos sin precedentes de la Historia.

Como advertía Trotsky, en Defensa del Marxismo, luchando por la dialéctica materialista contra todo empirismo y pragmatismo antiteórico, el partido revolucionario del proletariado no tiene nada en común con los partidos burgueses y pequeñoburgueses que, en nuestros días, se han hundido en la mayor inestabilidad. "Su tarea es la preparación de una revolución social y el renacimiento de la raza humana sobre nuevas bases materiales y morales" Para que los revolucionarios proletarios, y mucho más un líder, no cedan bajo la presión de la opinión pública burguesa y de la represión policial, es necesaria una cosmovisión pura, penetrante, completamente asimilada. Sólo sobre la base de un concepto marxista unificado es posible abordar correctamente las cuestiones “específicas”.

Éste es el camino a seguir para los revolucionarios del EEK y de la Cuarta Internacional.

El Comité Central del EEK

Traducción al castellano por Opción Obrera Venezuela

miércoles, 26 de marzo de 2025

Libertad para Levent Dölek y todos los luchadores turcos

 Libertad para Levent Dölek y todos los luchadores turcos detenidos por protestar en Turquía

 


Las protestas que han sacudido Turquía durante la última semana han sido respondidas con una oleada de allanamientos y arrestos por parte de los regímenes despóticos. Levent Dölek, camarada, militante, miembro de la dirección del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Turquía (Devrimci İşçi Partisi DIP) y representante sindical de Egitim-Sen (Sindicato de Profesores) en la Universidad de Estambul, fue detenido en el marco de redadas policiales en la mañana de este 26 de marzo.

Dölek, quien ha liderado innumerables luchas obreras y antiimperialistas a lo largo de su vida, está siendo acusado bajo el falso cargo de participar ayer en la plaza Beyazêt en una manifestación no autorizada, y por su participación en una concentración de Eğitim-Sen en apoyo a estudiantes recientemente arrestados.

Exigimos la liberación inmediata de Levent Dölek y de todos aquellos encarcelados por el despotismo en Turquía.

Hacemos nuestro el llamado de los camaradas desde Turquía:

No cederemos ni un ápice ante la represión del régimen despótico, cuyo único objetivo es intimidar a las masas trabajadoras.

¡Liberen a todos los detenidos o arrestados!

¡Abajo el régimen despótico! ¡Viva la libertad!

¡La clase trabajadora traerá la libertad!

José Capitán en nombre de Opción Obrera Venezuela

26 Marzo 2025

martes, 25 de marzo de 2025

Los inmigrantes venezolanos utilizados como chantaje político por Trump

 Los inmigrantes venezolanos utilizados como chantaje político por Trump

Sigue la polémica y a su vez defensa de los inmigrantes venezolanos abusados, humillados por el gobierno del infame Trump y sus secuaces.



Un momento de la sensatez, aunque no tenga peso por ahora, ante el tirano de Trump, expresó en la corte de apelaciones (24 03 2025), la jueza estadounidense Patricia Millet considerando que “los nazis recibieron mejor trato” que los venezolanos expulsados a El Salvador, cuando se les catalogó de enemigos extranjeros durante la Segunda Guerra Mundial, con base a una ley que data de 1798. A esto se añade que los venezolanos no tuvieron juicios y de paso se tildaron de terroristas, nada es gratuito por parte de quienes tienen sometido a Venezuela desde hace más de una década bajo sanciones, golpes y agresiones permanentes

Son 238 los inmigrantes venezolanos sin pruebas presentadas, fueron echados en una cárcel  especial para confinados de “alta peligrosidad” del gobierno del no menos monstruo Bukele, el inhumano sitio se denomina Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), donde no hay oportunidad para la rehabilitación, por el contrario es por demás punitiva, las celdas no tienen ventanas, ni formas de circulación del aire, dos pilas de agua y dos retretes sin privacidad alguna, camas sin colchonetas ni sabanas, comen con las manos, con salidas de solo 30 minutos diarios de la celda, no están permitidas las visitas ni de familiares, no se permiten evaluaciones de instituciones externas, según Bukele son prisiones incomparables, además de un buen negocio.

 Otro acto de sensatez se produjo el 15 de marzo, cuando James Boasberg, juez de una corte de distrito de Washington, suspendió sin efectividad, las deportaciones. Días después, el caso llegó a los alegatos, ante un panel de tres jueces de la corte de apelaciones en esa ciudad, los arbitrarios abogados del ejecutivo califican de una “intrusión sin precedentes” de parte de Boasberg, mientras la jueza Patricia Millett, representante de esa corte, le respondió que no pone en duda la autoridad presidencial sino que pide que los deportados puedan defender sus casos ante un tribunal y añadió que los nazis tuvieron derecho a «audiencias» antes de ser deportados, “La gente en esos aviones ese sábado no tuvo la oportunidad de impugnar su remoción”, protestó.

El otro juez, Justin Walker, abogando por Trump, se colocó al lado de los argumentos de que la suspensión infringe los poderes presidenciales.

Lee Gelernt, un abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU),  adujo que la administración usa esa antigua ley “para intentar eludir los procedimientos migratorios”. En fin, por ahora, el juez de distrito confirmó la suspensión de las deportaciones en nombre de la ley del siglo XVIII y fundamenta que, antes de ser expulsados, los demandantes deben poder impugnar individualmente ante los tribunales estadounidenses su acusación.

Todo esto tiene, como muchos otros atropellos, el objetivo de imponer el terror, ante cualquier protesta por libertades democráticas, inclusive al derecho a la vida de los oprimidos, como antesala para hacer todo tipo de recortes económicos y sociales, como megaplan para mantener la sobrevivencia de las élites más poderosas del mundo, que están camino a su ruina. Los mayores parásitos y asesinos en el mundo no pueden mantener sus estatus quo y recurren desde el genocidio en Palestina, pasando por la guerra en Ucrania contra Rusia, hasta llegar a su epicentro y someter a los trabajadores y sectores del pueblo -incluidos los inmigrantes- de los EEUU a sacrificios en su intento de mantener su imperio, dentro y fuera del país. Este proyecto represivo es con el fin de evitar una explosión social.

 Estos procesos en defensa de las libertades democráticas, mantienen en este caso, por lejos una defensa mayor de los inmigrantes, a la del gobierno venezolano, que por el contrario busca cómo desagraviar al gobierno de Trump para que ¡no continúe! los atropellos al país.  

 

Respondamos a las agresiones del gobierno de Trump

Por la defensa de los inmigrantes

Por su defensa de los venezolanos trabajadores y oprimidos estén donde estén

Por el derecho al trabajo donde sea, con un salario que cubre sus necesidades

Repatriación inmediata de los venezolanos encarcelados en El Salvador


Opción Obrera

marzo 2025

miércoles, 19 de marzo de 2025

Declaración del CC del DIP

 

Declaración del CC del DIP: ¡No a la diplomacia secreta, a la negación del problema kurdo, al rechazo de su solución, al patrocinio del imperialismo y a la imposición del proyecto reaccionario y expansionista de la “Segunda República”!

15 marzo 2025


 


¡No a la diplomacia secreta, a la negación del problema kurdo, al rechazo de su solución, al patrocinio del imperialismo y a la imposición del proyecto reaccionario y expansionista de la “Segunda República”!

¡La solución está en un Medio Oriente limpio de imperialismo y sionismo; está en la Federación Socialista de Asia Occidental y el Norte de África!

 

El proceso sobre la cuestión kurda, iniciado por el fascista Devlet Bahceli y liderado junto con Erdogan, ha dado un paso adelante con el llamamiento de Öcalan al PKK para que convoque un congreso para deponer las armas y disolverse. En primer lugar, el proceso se desarrolla en absoluto secreto, y los resultados se comunican al estilo de los cuentos de Esopo, que pueden interpretarse de maneras completamente diferentes. La guerra es un asunto de suma importancia para los trabajadores turcos y kurdos, que cuesta la vida a innumerables jóvenes y consume una enorme cantidad de recursos, mientras millones de trabajadores, oprimidos y campesinos sufren la más aguda crisis del costo de la vida. El secretismo en torno a estas negociaciones debe cesar de inmediato. Contrariamente a lo que las partes han afirmado en diversas ocasiones, la «diplomacia secreta» no es necesaria ni inevitable para resolver asuntos tan importantes. Durante una de las mayores guerras de la historia, la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial), la negativa de los bolcheviques al mando del estado obrero a recurrir a la diplomacia secreta, la publicación de los acuerdos secretos de la Rusia zarista y el rechazo bolchevique a la anexión de provincias (incluidas las de Turquía) prometida mediante dichos acuerdos dejaron una importante huella revolucionaria en los anales de la historia. Si fue posible rechazar la diplomacia secreta en una guerra mundial, sin duda puede rechazarse en cualquier guerra. Tal es la actitud, los principios y la política de la clase obrera y los oprimidos. La diplomacia secreta es el método de la burguesía, los colonialistas y los imperialistas; ¡la rechazamos!

¡Ni se ha resuelto la cuestión kurda ni ha perdido sentido la lucha de los trabajadores y campesinos pobres kurdos!

La coalición gobernante define este proceso como "una Turquía sin terrorismo", mientras que la declaración de Öcalan se titula "un llamado a la paz y a una sociedad democrática". Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones refleja la verdadera esencia del proceso en curso. La afirmación de la coalición gobernante de que la cuestión kurda no existe y está resuelta, se ha visto reforzada por las declaraciones de Imrali (donde Öcalan se encuentra encarcelado) sobre "la disolución de la negación de la identidad kurda y el progreso en materia de libertad de expresión". Öcalan comenzó su declaración afirmando que estos acontecimientos llevaron a una erosión de la razón de ser del PKK, lo que hizo necesaria su liquidación.

Si bien el problema kurdo no puede reducirse a la negación de una identidad o a la falta de libertad de expresión, tampoco se ha superado la negación de la identidad nacional kurda ni se ha avanzado en la libertad de expresión. Los síndicos nombrados por el gobierno en municipios controlados por la oposición, la represión judicial y policial masiva contra quienes realizan actividades políticas legales y el arresto de alcaldes kurdos, incluso del principal partido de la oposición, el CHP (Partido Republicano del Pueblo), por presunto apoyo al terrorismo; todo esto y más son expresiones concretas de la represión sistemática de la voluntad política del pueblo kurdo. El pueblo kurdo, habitante de una rica geografía desde tiempos inmemoriales, continúa sufriendo condiciones de profunda pobreza y miseria. Sea cual sea el mensaje de Imrali, la razón detrás de la lucha política, cultural e ideológica de los trabajadores, oprimidos y campesinos pobres kurdos contra las injusticias y desigualdades y por la solución del problema kurdo está lejos de ser insignificante. Nuestro punto de referencia son las reacciones de miles de personas en Van y Diyarbakir al escuchar la declaración de Öcalan, el reflejo significativo de sus sentimientos en sus rostros al escuchar el llamado a la liquidación sin ofrecer nada a cambio.

La nueva versión del proyecto reaccionario de Segunda República de la burguesía colonialista

Las declaraciones o insinuaciones que dan a entender que la cuestión kurda se ha resuelto no corresponden al verdadero propósito de este proceso en curso, ni tampoco al supuesto objetivo de una «Turquía sin terrorismo». El verdadero objetivo de este proceso es instaurar una nueva versión del proyecto que ha pasado a la historia como la «Segunda República» por parte de la burguesía colonialista, en función de sus intereses expansionistas, que establecerá el control sobre las cuencas energéticas de Irak y Siria bajo el patrocinio del imperialismo occidental.

Como lo establecen claramente las resoluciones del 7.º Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores, la recién anunciada agenda de una "Nueva Constitución" también forma parte de la política reaccionaria y expansionista de la burguesía colonialista. Por un lado, los cínicos mensajes nacionalistas sobre la "inmutabilidad de los primeros cuatro artículos" de la constitución, y por otro, los mensajes dirigidos a los kurdos sobre la redefinición de la ciudadanía y el fortalecimiento del gobierno local para apaciguarlos, no se contradicen en absoluto y son las dos caras de la misma moneda. Se están llevando a cabo maniobras políticas para que los principales partidos políticos, AKP, MHP, CHP y DEM, se alineen para aprobar la nueva constitución dentro del equilibrio parlamentario existente. Repitamos: ninguno de los problemas que enfrentan los trabajadores y los oprimidos, incluida la cuestión kurda, puede resolverse mediante la nueva constitución. Incluso dentro de los límites de la constitución vigente, derechos constitucionalmente protegidos, como la libertad de expresión y pensamiento, la sindicalización, las huelgas, las marchas y manifestaciones, y los derechos electorales, están siendo negados por el régimen despótico, arbitrario y opresivo del AKP, mientras los trabajadores y el pueblo kurdo luchan por la justicia y ejercen sus derechos constitucionales. Por lo tanto, es una manipulación manifiesta atribuir la solución de cualquier problema a una supuesta nueva constitución. Es ingenuo pensar que las discusiones sobre una nueva constitución resultarán en una verdadera democratización, normalización o mayor flexibilidad en las prácticas gubernamentales. La coalición gobernante nos está imponiendo su proyecto reaccionario y expansionista de la Segunda República. Aquí, la nueva constitución es la zanahoria, mientras que las detenciones, arrestos y fideicomisarios son el palo.

 

¡Rechacemos la alianza turco-kurda contra otros pueblos y avancemos por la alianza de todos los pueblos del Medio Oriente contra el imperialismo y el sionismo!

 

El proyecto de la Segunda República, lanzado originalmente por el entonces presidente Turgut Özal cuando intentó aprovechar la invasión estadounidense de Irak durante la Guerra del Golfo de 1991 y recordado con sus palabras «apostaremos uno y barreremos tres» (el «uno» implica la parte del Kurdistán dentro de Turquía y el «tres» la de Irak y Siria, además del primero), se está reutilizando en el contexto actual, cuando Asia Occidental (Oriente Medio) está siendo desgarrada por el imperialismo occidental liderado por Estados Unidos y el sionismo israelí. El concepto de «alianza turco-kurda», reiterado en varias ocasiones con ligeras variaciones, sería antitético a la lucha por la fraternidad y la igualdad de las naciones si se utilizara para implicar colaboración en este proyecto reaccionario. El concepto de alianza plantea la pregunta: «¿Contra quién?». No hay nada progresista en convertir a la juventud kurda y turca en soldados bajo el patrocinio de los imperialistas y en interés de la burguesía colonialista en intervenciones aventureras contra otros pueblos, y en particular contra los pueblos árabes e iraníes en Asia occidental.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y asesor adjunto de seguridad nacional para comunicaciones estratégicas, Brian Hughes, anunció la satisfacción del imperialismo estadounidense al afirmar: "Es un avance significativo" y "Esperamos que ayude a tranquilizar a nuestros aliados turcos respecto a los socios de Estados Unidos en la lucha contra el ISIS en el noreste de Siria". Cuando Öcalan instó al PKK a "unirse con el Estado turco", señaló a la mayor potencia de la OTAN en la región. Este avance fue celebrado por el portavoz del imperialismo estadounidense, quien lo relacionó con el objetivo de unificar al PYD con Estados Unidos. Estamos a favor de una alianza turco-kurda en Asia Occidental. Pero defendemos que esta alianza también debe abarcar a todos los pueblos de la región, independientemente de su raza, religión o credo, en primer lugar a los pueblos árabe e iraní, y debe trabajar contra el imperialismo estadounidense, la plaga de la región, y contra todos los imperialistas europeos, incluyendo a Gran Bretaña, Francia y Alemania, y finalmente contra su puesto de avanzada en la región, el terrorista y genocida Israel sionista.

Calumniar al socialismo de cualquier manera sólo sirve para encubrir el capitalismo imperialista y el colonialismo.

No podemos ignorar la parte de la declaración de Öcalan donde, a pesar de su pretensión de "asumir la responsabilidad", la atribuye al socialismo con un enfoque ahistórico, señalando "el colapso del socialismo real". Esta actitud es una extensión de la lucha de Öcalan contra el marxismo durante un cuarto de siglo con argumentos posmodernistas, liberales de izquierda y liberales anarquistas carentes de originalidad. El colapso del llamado "socialismo real", que correctamente denominamos "estados obreros burocráticamente degenerados", no condujo al rechazo del marxismo. Al contrario, lo ha demostrado al demostrar que la lucha revolucionaria solo puede asegurar su victoria si se libra a escala mundial. Hemos demostrado repetidamente esta realidad con argumentos científicos y siempre estamos dispuestos a participar en este debate. Sin entrar en una discusión teórica profunda, diremos de la forma más simple y clara: en 35 años sin los llamados estados "socialistas reales", el sinsentido del "nuevo orden mundial", el "fin de la historia" y la "globalización" nos ha conducido a un capitalismo mundial sumido en una gran depresión y una barbarie imperialista que lleva al mundo al borde de una Tercera Guerra Mundial. Ante esta realidad, ¡es el capitalismo imperialista el que merece sentarse en el banquillo de los acusados! Jamás aceptaremos ignorar esta evidencia y culpar al socialismo de cualquier manera.

El llamado que trasciende siglos: ¡Trabajadores de todos los países y pueblos oprimidos, uníos!

Una vez que se entra en la pendiente resbaladiza de culpar al socialismo y abrir las puertas a la ideología burguesa reaccionaria que afirma que la sociedad capitalista de explotación es eterna, se puede concluir que las relaciones de opresión nacional son igualmente eternas. La afirmación de Öcalan de que «el Estado-nación, la federación, la autonomía administrativa y las soluciones culturalistas no pueden responder a la sociología histórica de la sociedad» es reveladora, ya que no menciona cuál debería ser la respuesta y es coherente con su enfoque que implica que la cuestión kurda ha sido resuelta. En un entorno donde se niega el problema y se rechaza la solución, la política aborrece el vacío. El vacío dejado será llenado por las supuestas soluciones neootomanistas y sectarias de la burguesía colonial bajo los auspicios del imperialismo estadounidense. Estas supuestas soluciones están en consonancia con las políticas estratégicas del genocida Israel. Estas políticas, que son dos caras de la misma moneda, engendran genocidio en Gaza, por un lado, a manos del ejército terrorista israelí, y limpieza étnica y sectaria y masacres en Siria y otros lugares donde se ha establecido un gobierno sectario takfiri, por el otro. 

Como marxistas revolucionarios, nos aferramos al método del socialismo científico y seguimos el principio leninista del derecho de las naciones a la autodeterminación. Evaluamos el proceso actual desde esta perspectiva. En lugar de la supuesta solución, filtrada solo parcialmente mediante conversaciones diplomáticas secretas, vemos la verdadera solución en la limpieza de Asia Occidental de bases y tropas imperialistas y del estado pirata de Israel, en la Federación Socialista de Asia Occidental y el Norte de África, donde todos los pueblos puedan vivir en igualdad y libertad en sus territorios, libres del yugo colonial. Contrariamente a todos los sermones de la hegemonía posmodernista, la gran causa de la humanidad nunca terminará. Esa causa es la lucha por un mundo donde termine la servidumbre, se acabe la explotación de clase y reine la plena igualdad de naciones e idiomas. El lema de la Internacional Comunista, que marcó el siglo XX, también muestra el camino hacia la liberación en el siglo XXI: ¡Trabajadores de todos los países y pueblos oprimidos, uníos!

 

Comité Central del Partido de los Trabajadores Revolucionarios (DIP)

 

3 de marzo de 2025

Nota: puiblicado en español por Opción Obrera Venezuela

 

lunes, 10 de marzo de 2025

León Trotsky: nacionalismo y vida económica

 León Trotsky: nacionalismo y vida económica

León Trotsky (1934)

10 03 2025



[El artículo de Trotsky Nacionalismo y vida económica fue escrito en 1934*. Alguien habría dicho hace muchos años. Pero, a pesar de las nueve décadas transcurridas, parece mantener su relevancia. Las actuales sanciones económicas agresivas y los muros arancelarios de Trump y la guerra comercial y económica global tienen mucho en común con el salvaje pasado de entreguerras del siglo XX, dentro de las actuales condiciones cambiadas de la globalización capitalista en crisis. La guerra arancelaria, la intensificación de los armamentos militares, aderezadas con fuertes dosis de nacionalismo, preparan una vez más el terreno para un tercer Armagedón global.

La importancia, por supuesto, del artículo no radica en el conocimiento de las analogías y puntos en común de ese período con el actual, sino más bien en el método -materialista marxista- de estudiar los fenómenos socioeconómicos. Trotsky busca las leyes de la “mecánica económica”, analizando la situación global del capitalismo, la dialéctica de lo nacional y lo global, el surgimiento del nacionalismo en el período progresista y su transformación en el siglo XX en nacionalismo reaccionario. La inoculación de la vida económica con el veneno del cadáver del nacionalismo produce fascismo, conflictos militares y guerra mundial. En su “Mecánica económica”, Trotsky se centrará en la productividad del trabajo, que “en la esfera de la sociedad humana, tiene la misma importancia que la ley de la gravedad en la esfera de la mecánica”, así como en las críticas reaccionarias de ese período de alta tecnología. Cuestiones que aún hoy preocupan a los analistas…]


El fascismo italiano ha proclamado el “egoísmo sagrado” nacional como el único factor creativo. Después de reducir la historia de la humanidad a la historia nacional, el fascismo alemán procedió a reducir la nación a la raza y la raza a la sangre. Además, en aquellos países que políticamente no ascendieron –o más bien no descendieron– al fascismo, los problemas económicos están cada vez más comprimidos dentro de los marcos nacionales. No todos tienen el coraje de escribir abiertamente la palabra “Autoritarismo” en sus banderas. Pero en todas partes su política se dirige a la exclusión más hermética posible de la vida nacional de la economía global. Hace apenas 20 años, todos los libros de texto enseñaban que el factor más poderoso en la producción de riqueza y cultura es la división mundial del trabajo, que se encuentra en las condiciones naturales e históricas del desarrollo de la humanidad. Ahora se revela que el intercambio global es la fuente de toda miseria y de todos los peligros. ¡A toda velocidad rumbo a la patria! ¡De regreso a la casa nacional! No sólo debemos corregir el error del almirante Perry,** que provocó la ruptura del "autoritarismo" del Japón, sino también debemos corregir el error mucho mayor de Cristóbal Colón, que dio como resultado que el ámbito de la civilización humana se expandiera de manera tan inconmensurablemente.

El valor inviolable de la nación, descubierto por Mussolini y Hitler, se plantea ahora contra los falsos valores del siglo XIX: la democracia y el socialismo. Y aquí también llegamos a una contradicción irreconciliable con los viejos valores y, peor aún, con los hechos indiscutibles de la Historia. Sólo la ignorancia maliciosa puede crear un enfrentamiento agudo entre la nación y la democracia liberal.

De hecho, todos los movimientos de liberación de la historia moderna, empezando por la lucha holandesa por la independencia, tuvieron un carácter tanto nacional como democrático. El despertar de las naciones oprimidas y desmembradas, su lucha por unir a sus miembros mutilados y sacudirse el yugo extranjero, sería imposible sin la lucha por la libertad política. La nación francesa se consolidó en medio de las tormentas y los problemas de la revolución democrática en Occidente en el siglo XVIII. Las naciones italiana y alemana surgieron de una serie de guerras y revoluciones en el siglo XIX. El poderoso crecimiento de la nación estadounidense, que recibió su bautismo de libertad con su levantamiento en el siglo XVIII, fue finalmente asegurado por la victoria del Norte sobre el Sur en la Guerra Civil. Ni Mussolini ni Hitler son los inventores de la Nación. El patriotismo, en su sentido moderno -o más correctamente en su sentido burgués- es producto del siglo XIX. La conciencia nacional del pueblo francés es quizás la más conservadora y la más estable de todas. Y hasta el día de hoy se nutre de las fuentes de las tradiciones democráticas.

Sin embargo, el desarrollo económico de la humanidad, que trastocó las peculiaridades de la Edad Media, no se detuvo en los marcos nacionales. El desarrollo del intercambio global tuvo lugar en paralelo con la formación de las economías nacionales. La tendencia de este desarrollo -al menos para los países desarrollados- encontró su expresión en el desplazamiento del centro de gravedad del mercado interno al externo. El siglo XIX se caracterizó por la fusión del destino nacional con el destino de su vida económica. Pero la tendencia básica de nuestro siglo es la creciente contradicción entre la nación y la vida económica. En Europa esta contradicción se ha vuelto insoportablemente aguda.

El desarrollo del capitalismo alemán tuvo el carácter más dinámico. A mediados del siglo XIX, el pueblo alemán estaba encerrado en las jaulas de varias docenas de patrias feudales. Menos de cuatro décadas después de la creación del Imperio Alemán, la industria alemana se estaba asfixiando dentro del marco del Estado-nación. Una de las principales causas de la Primera Guerra Mundial fue la lucha del capital alemán por abrirse a un espacio más amplio. Hitler luchó como un cabo en 1914-18, no para unificar a la nación alemana, sino en nombre de un programa imperialista supranacional expresado en la famosa fórmula: “¡Organizad Europa!”. Una Europa unificada bajo el dominio del militarismo alemán se convertiría en el campo de pruebas de una empresa mucho mayor: la organización de todo el planeta.

Pero Alemania no fue una excepción. Lo único que expresó, en una forma mucho más intensa y agresiva, fue la tendencia de todas las demás economías capitalistas nacionales.

El conflicto entre estas tendencias desembocó en la guerra. Es cierto que la guerra, como todos los grandes trastornos de la historia, planteó diversas cuestiones históricas y, de paso, dio impulso a las revoluciones nacionales de las partes más atrasadas de Europa: la Rusia zarista y Austria-Hungría. Pero esto fue sólo el eco tardío de una era que ya había pasado. Esencialmente, la guerra fue de naturaleza imperialista. Con métodos letales y bárbaros intentó resolver un problema de desarrollo histórico progresivo: el problema de organizar la vida económica en todo el escenario preparado por la división mundial del trabajo.

No hace falta decir que la guerra no encontró la solución a este problema. Al contrario, individualizó aún más a Europa. Profundizó la interdependencia de Europa y América, al mismo tiempo que profundizó la competencia entre ellos. Dio impulso al desarrollo independiente de los países coloniales y al mismo tiempo exacerbó la dependencia de los centros metropolitanos de los mercados coloniales. Como consecuencia de la guerra, todas las contradicciones del pasado se exacerbaron.

En los primeros años después de la guerra, uno podía hacer la vista gorda, mientras Europa, con la ayuda de Estados Unidos, estaba ocupada reconstruyendo su economía, que había sido destruida de arriba a abajo. Pero la restauración de las fuerzas productivas significó inevitablemente el resurgimiento de todos los males que habían conducido a la guerra. La crisis actual, que es la síntesis de todas las crisis capitalistas del pasado, significa ante todo la crisis de la vida económica nacional.

La Sociedad de Naciones intentó traducir del lenguaje del militarismo al lenguaje de los acuerdos diplomáticos la tarea que la guerra había dejado pendiente. Tras el fracaso de Ludendorff al intentar "organizar Europa" con la espada, Briand intentó crear "los Estados Unidos de Europa" con la dulce elocuencia de la diplomacia. Pero la interminable serie de conferencias políticas, económicas, bursátiles, monetarias y arancelarias sólo sirvieron para desplegar el panorama de la bancarrota de las clases dominantes ante la urgente y candente tarea de nuestro tiempo.

En teoría, esta tarea puede formularse así: ¿cómo garantizar la unidad económica de Europa manteniendo al mismo tiempo la completa libertad de desarrollo cultural de los pueblos que allí habitan? ¿Cómo puede una Europa unificada incluirse en una economía global coordinada? La solución a esta cuestión no pasa por la deificación de la nación, sino, por el contrario, por la completa liberación de las fuerzas productivas de las cadenas que les impone el Estado-nación. Sin embargo, las clases dominantes de Europa, desanimadas por la bancarrota de los métodos militaristas y diplomáticos, hoy afrontan la tarea desde el lado opuesto, es decir, intentan subordinar por la fuerza la economía al obsoleto Estado-nación. El mito del lecho de Procusto se reproduce a gran escala. En lugar de abrir un espacio lo suficientemente amplio para las empresas tecnológicas modernas, los gobernantes están desmembrando el organismo vivo de la economía.

En un reciente discurso programático, Mussolini saludó la muerte del “liberalismo económico”, es decir, el reinado de la libre competencia. La idea en sí no es nueva. La era de los trusts, sindicatos y cárteles ha dejado desde hace tiempo de lado la libre competencia. Pero los trusts son aún más incompatibles con los mercados nacionales limitados que las empresas del capitalismo liberal. Los monopolios devoraron la competencia hasta tal punto que la economía global subyugó al mercado nacional. El liberalismo económico y el nacionalismo económico fueron superados simultáneamente. Los intentos de salvar la vida económica inoculándola con el veneno del cadáver del nacionalismo dan como resultado el envenenamiento de la sangre llamado fascismo.

La humanidad, en su trayectoria histórica ascendente, está impulsada por la necesidad de adquirir la mayor cantidad posible de bienes con el menor gasto de trabajo. Esta base material del desarrollo cultural proporciona también el criterio más profundo para evaluar los regímenes sociales y los programas políticos. La ley de la productividad del trabajo en la esfera de la sociedad humana tiene el mismo significado que la ley de la gravedad en la esfera de la mecánica. La desaparición de las antiguas formaciones sociales no es otra cosa que la manifestación de esta dura ley que determinó la victoria de la esclavitud sobre el canibalismo, del feudalismo sobre la esclavitud, del trabajo asalariado sobre el feudalismo. La ley de la productividad del trabajo encuentra su camino, no en línea recta, sino de manera contradictoria, con explosiones y sacudidas, saltos y zigzags, superando barreras geográficas, antropológicas y sociales en su camino. Ésta es también la razón de tantas "excepciones" en la Historia, que en realidad no son más que refracciones específicas de la "regla".

En el siglo XIX, la lucha por una mayor productividad laboral adoptó principalmente la forma de libre competencia, que mantenía el equilibrio dinámico de la economía capitalista a través de fluctuaciones cíclicas. Pero, precisamente debido a su papel progresista, la competencia condujo a una monstruosa centralización de trusts y sindicatos, y esto a su vez significó una centralización de las contradicciones económicas y sociales. La libre competencia es como una gallina que no tuvo un polluelo sino un cocodrilo. ¡No es de extrañar que no pueda lidiar con su pequeño!

El tiempo del liberalismo económico ha expirado. Cada vez con menos convicción, sus mohicanos invocan la interacción automática de fuerzas. Se necesitan nuevos métodos para lograr que los fideicomisos gigantes respondan a las necesidades humanas. Es necesario realizar cambios radicales en la estructura de la sociedad y de la economía. Pero los nuevos métodos entran en conflicto con los viejos hábitos y, lo que es infinitamente más importante, con los viejos intereses. La ley de la productividad del trabajo está chocando convulsivamente con las barreras que ella misma ha erigido. Esto es lo que está en el corazón de la gran crisis del sistema económico moderno.

Los políticos y teóricos conservadores, que no han logrado percibir las tendencias destructivas de la economía nacional e internacional, tienden a concluir que el desarrollo excesivo de la tecnología es la causa dominante de los males actuales. ¡Es difícil imaginar una paradoja más trágica! El político y financiero francés Joseph Cailloux ve la salvación en las restricciones artificiales al proceso de mecanización. Así, los representantes más ilustrados de la doctrina liberal de repente encuentran su inspiración en los sentimientos de aquellos trabajadores ignorantes que rompieron los telares hace más de 100 años. La tarea progresiva de cómo adaptar el ámbito de las relaciones económicas y sociales a la nueva tecnología se invierte y se presenta como el problema de cómo limitar y restringir las fuerzas productivas para que encajen en el antiguo ámbito nacional y en las viejas relaciones sociales. A ambos lados del Atlántico se está consumiendo mucha materia gris en los intentos de resolver el problema imaginario de cómo volver a meter el cocodrilo dentro del huevo de gallina. El nacionalismo económico ultramoderno está definitivamente condenado por su propio carácter reaccionario. Retrasa y degrada las fuerzas productivas del hombre.

Las políticas de economía cerrada implican la restricción artificial de aquellos sectores de la industria que pueden fertilizar con éxito la economía y la cultura de otros países. También suponen una implantación artificial de aquellas industrias que no cuentan con condiciones favorables para su desarrollo en el territorio nacional. El mito de la autosuficiencia económica genera enormes costos adicionales en dos direcciones. A esto se suma la inflación. Durante el siglo XIX, el oro, como medida universal de valor, se convirtió en la base de todos los sistemas monetarios importantes. Alejarse del patrón oro desgarra la economía con más éxito que los muros arancelarios. La inflación, expresión en sí misma de relaciones internas perturbadas y de vínculos económicos rotos entre naciones, intensifica la desorganización y ayuda a transformarla de funcional a orgánica. Así, el sistema monetario "nacional" es la culminación del oscuro trabajo del nacionalismo económico.

Los representantes más francos de esta escuela se consuelan con la perspectiva de que la nación, al tiempo que se empobrece bajo una economía cerrada, se volverá más "unificada" (Hitler) y que, a medida que disminuya la importancia del mercado mundial, también disminuirán las causas de los conflictos externos. Tales esperanzas sólo demuestran que la doctrina del autoritarismo es reaccionaria y absolutamente utópica. El hecho es que las cunas del nacionalismo son también laboratorios de terribles conflictos en el futuro. Como un tigre hambriento, el imperialismo se ha acurrucado en su guarida nacional, para reunir fuerzas para un nuevo salto.

De hecho, las teorías del nacionalismo económico, que parecen basarse en las leyes “eternas” de la raza, simplemente muestran cuán desesperanzada es en realidad la crisis global: un ejemplo clásico de cómo convertir la dura necesidad en honor. Temblando en los bancos desnudos de alguna pequeña estación remota, los viajeros de un tren destartalado pueden asegurarse estoicamente que las comodidades terrenales corrompen el cuerpo y el alma. Pero todos sueñan con un tren que los lleve a un lugar donde puedan estirar sus cuerpos cansados ​​entre dos sábanas limpias. La preocupación inmediata del mundo empresarial en todos los países es mantenerse, sobrevivir de algún modo, aunque sea en coma, en el duro lecho del mercado nacional. Sin embargo, todos estos estoicos involuntarios sueñan con el motor todopoderoso de un nuevo "sindicato" global, una nueva fase económica.

¿Vendrá? Las previsiones se hacen difíciles, si no completamente imposibles, debido a la actual perturbación de todo el sistema económico. Los antiguos ciclos industriales, como los latidos del corazón de un cuerpo sano, tenían un ritmo constante. Desde la guerra, ya no observamos la sucesión normal de fases económicas. El corazón envejecido tiene arritmia. A esto se suma la política del llamado “capitalismo de Estado”. Empujados por intereses ansiosos y peligros sociales, los gobiernos invaden el sector económico con medidas de emergencia, cuyos resultados, en la mayoría de los casos, ellos mismos no pueden predecir. Pero, incluso si dejamos de lado la posibilidad de una nueva guerra, que perturbaría durante mucho tiempo tanto el trabajo elemental de las fuerzas económicas como los esfuerzos conscientes de control planificado, podemos, sin embargo, prever con certeza el punto de inflexión de la crisis y la depresión a una reactivación, ya sea que los síntomas favorables presentes en Inglaterra y en cierta medida en los Estados Unidos resulten más tarde ser las primeras golondrinas que no trajeron la primavera, o no. La obra destructora de la crisis debe llegar al punto –si no lo ha llegado ya– en que la humanidad empobrecida necesite una nueva masa de bienes. Las chimeneas humearán, las ruedas girarán. Y cuando la revitalización haya progresado lo suficiente, el mundo empresarial se sacudirá de su letargo, olvidará inmediatamente las lecciones de ayer y desechará con desprecio las teorías de la abnegación, junto con sus inspiradores.

Sin embargo, sería un gran engaño esperar que la magnitud de la inminente reactivación corresponda a la profundidad de la crisis actual. En la infancia, en la madurez, en la vejez, el corazón late a un ritmo diferente. Durante el ascenso del capitalismo, las crisis sucesivas tuvieron un carácter transitorio y la caída temporal de la producción fue más que compensada en la etapa siguiente. Esto ya no es así. Hemos entrado en una era en la que los períodos de reactivación económica son de corta duración, mientras que los períodos de recesión son cada vez más profundos. Las vacas flacas devoran a las vacas gordas sin dejar rastro, y aun así siguen sufriendo hambre.

Todos los estados capitalistas, una vez que el barómetro económico comience a subir, se volverán aún más agresivamente impacientes. La competencia por los mercados extranjeros se intensificará a un grado sin precedentes. Las ideas piadosas sobre las ventajas de la autocracia serán dejadas de lado y los planes sensatos para la armonía nacional serán arrojados a la basura. Esto se aplica no sólo al capitalismo alemán con su dinamismo explosivo o al tardío y codicioso capitalismo japonés, sino también al capitalismo estadounidense, que sigue siendo todopoderoso, a pesar de sus nuevas contradicciones.

Estados Unidos representó el tipo más perfecto de desarrollo capitalista. El equilibrio relativo de su mercado interno y aparentemente inagotable aseguró a Estados Unidos una superioridad técnica y económica decisiva sobre Europa. Pero su intervención en la guerra mundial fue en realidad una expresión del hecho de que su equilibrio interno ya estaba perturbado. Los cambios que la guerra introdujo en la estructura estadounidense, a su vez, plantearon una cuestión de vida o muerte para el capitalismo estadounidense en el escenario mundial. Hay amplia evidencia de que esta entrada debe tomar formas extremadamente dramáticas.

La ley de la productividad del trabajo tiene importancia decisiva en las relaciones mutuas entre América y Europa y, en general, para determinar la posición futura de los Estados Unidos en el mundo. Esta forma más elevada que los yanquis dieron a la ley de productividad del trabajo se llama producción en cadena, estandarizada o en masa. Parece que se ha encontrado el punto desde el cual la palanca de Arquímedes podría poner el mundo patas arriba. Pero el viejo planeta se niega a darse vuelta. Cada uno se defiende de todos, protegiéndolos con un muro aduanero y una valla de bayonetas. Europa no compra bienes, no paga deudas y además se arma. Con cinco lamentables divisiones, el hambriento Japón ocupa un país entero. La técnica más avanzada del mundo de repente parece impotente ante obstáculos basados ​​en una técnica mucho inferior. La ley de la productividad laboral parece estar perdiendo su poder.

Sin embargo, esto sólo sucede aparentemente. La ley básica de la historia humana debe inevitablemente vengarse de los fenómenos derivados o secundarios. Tarde o temprano, el capitalismo estadounidense deberá abrirse paso a lo largo y ancho de todo nuestro planeta. ¿Con qué métodos? Con TODOS los métodos. Un alto coeficiente de productividad implica también un alto coeficiente de poder destructivo. ¿Me estoy convirtiendo en un heraldo de guerra? En absoluto. No me voy a convertir en predicador por nada. Sólo intento analizar la situación global y sacar conclusiones de las leyes de la mecánica económica. No hay nada peor que la cobardía intelectual que da la espalda a los hechos y las tendencias cuando contradicen ideales o prejuicios.

Sólo en el contexto histórico del desarrollo global podemos darle al fascismo el lugar que le corresponde. No contiene nada creativo, nada independiente. Su misión histórica es reducir la teoría y la práctica del impasse económico al absurdo.

En su época, el nacionalismo democrático hizo avanzar a la humanidad. Incluso ahora, todavía es capaz de desempeñar un papel progresista en los países coloniales del Este. Pero el nacionalismo fascista degenerado, que prepara erupciones volcánicas y conflictos volcánicos en la arena mundial, no trae nada más que ruinas. Todas nuestras experiencias en este sentido a lo largo de los últimos veinticinco o treinta años parecerán una introducción idílica comparada con la música del infierno que nos espera. Durante todo este tiempo no hemos tenido un declive económico temporal, sino una devastación económica completa, así como la destrucción de toda nuestra cultura, en el caso de que la humanidad trabajadora y pensante se muestre incapaz de tomar a tiempo las riendas de sus propias fuerzas productivas y de organizar adecuadamente estas fuerzas a escala europea y mundial.

Traducción: Katerina Matsa

* Escrito:1934.
Primera publicación: Foreign Affairs , abril de 1934. Fuente: Lucha de clases, órgano oficial de la Liga Comunista de Lucha (adherida a la Oposición de Izquierda Internacional), vol. 4, núm. 9-10, octubre de 1934.
Reimpreso: del Arsenal del Marxismo, Cuarta Internacional , vol. 17, núm. 2 , invierno de 1956, págs. 18-21.
Versión en línea: Vera Buch & Albert Weisbord Internet Archive. Transcripción/Marcado HTML:Albert Weisbord Internet Archive/David Walters.

https://www.marxists.org/archive/trotsky/1934/xx/nacionalismo.htm

El texto es republicado por la revista Revolutionary Marxist Review, revista política teórica bimensual del Comité Central. de EDE, abril de 1981, No. 22 – 23.

La EDE (Unión Internacionalista del Trabajo) fue la precursora del Partido Revolucionario de los Obreros (EEK-trotskistas). La publicación no menciona el nombre del traductor, pero lo más probable es que se trate de Katerina Matsa, quien era la gerente informal de la revista. La presente traducción tiene en dos puntos dos frases que no están contenidas en la traducción al inglés del texto de Trotsky disponible en https://www.marxists.org/archive/trotsky/1934/xx/nationalism.htm . Al parecer se utilizó el texto “original” en inglés o su traducción al francés.

En la presente versión, el texto fue mecanografiado y corregido en partes de la traducción por Savvas Stroumbos , mientras que Thodoros Koutsoubos contribuyó a la traducción y edición .

* Matthew Calbraith Perry (10 de abril de 1794 - 4 de marzo de 1858); fue un oficial de la Marina de los Estados Unidos, comandante de flota en varias guerras, incluida la Guerra Anglo-Americana de 1812 y la Guerra México-Estadounidense (1846-1848). Bajo su liderazgo y con la amenaza de las armas, Estados Unidos puso fin al aislacionismo de Japón con la firma del tratado de Kanagawa en 1854.

Nota: este artículo salió en el periódico Nueva Perspectiva (Néa Prooptikí) de los camaradas del EEK de Grecia, por considerarlo como soporte teórico para comprender la situación actual de exacerbación nacional en la mayoría de los países imperialistas y las cegueras de la izquierda, lo reproducimos en español. 

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