Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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lunes, 16 de febrero de 2015

Hablemos en dólares

Hablemos en dólares
O el sueño de una noche de verano… literalmente

Ante la última devaluación anunciada por el gobierno, como se acostumbra a lanzarla previamente a los días feriados por el carnaval, los críticos continúan dilucidando entre los deseos de la unificación o varios tipos cambios.

Entre los extremos de los tipos de cambio autorizados la relación de un dólar preferencial a 6,30 Bs y el Sistema Marginal de Divisas (SIMADI) a 170 Bs al inicio, resulta en 2.700%; al mismo tiempo se autoriza la venta de dólares por parte de PDVSA y de la banca pública en ese mercado, que de marginal no tiene nada, mientras los salarios de los trabajadores petroleros tienden al mínimo y son inaccesibles a un dólar tanto para la tasa preferencial como la tasa intermedia, el Sistema Complementario de Administración de Divisas (SICAD) fijado al arranque en 12 Bs. Un trabajador devengando el mínimo mensual de 5.622 Bs necesitaría disponer de 9 meses de salario para convertirlos a 300 dólares, la transacción diaria establecida para adquirir “libres” y “legales” los dólares del otrora ilegal e innombrable dólar paralelo.

La unificación cambiaria, o lo que es lo mismo, una soberana mega devaluación, sería el objetivo al que TODOS quisieran llegar, tanto el gobierno como la oposición de derecha, por supuesto a costa de los trabajadores. Esa es la salida capitalista ordenada para la situación particular de Venezuela con 97% de los ingresos de divisas por parte del Estado y a un precio del petróleo muy bajo, pero resulta inviable para los costos del gobierno de turno, cualesquiera fuesen, por estas dos razones: el país tendría que producir pero como la producción es exigua la unificación tendería al infinito porque tendría que valorarse por menos mediante devaluaciones sucesivas, o como se dice popularmente, tendría que correr la arruga interminablemente; la otra sería sacar a flote el país capitalista, anclar el cambio, sobre la base de acabar su demagogia populista, enfrentar y derrotar la resistencia de los trabajadores y de las comunidades urbanas y campesinas. Sólo se impondría con una acentuación de la miseria, con drásticas rebajas de los ya devastados salarios reales y de las condiciones de trabajo. Ni que decir sobre las intenciones de los inversionistas y los acreedores que representan el capital foráneo, venga de donde sea, desde EEUU hasta la China. Todo el desespero, con conatos de golpe, obedece a sectores que quieren imponer estas medidas por la vía más expedita, la represión feroz se descuenta.

El dólar manda

El control de cambio es la respuesta nacionalista necesaria e indispensable a la descomunal fuga de divisas, aunque la misma lógica del capital permite que a pesar del control, sigan evadiéndose capitales tanto por los empresarios, nacionales o extranjeros, como por jerarcas civiles y militares de la administración pública a través de la habitual corrupción.

Para la muestra dos botones, una, los célebres 20 mil millones de dólares estafados a CADIVI, denunciados hasta por una presidenta del BCV, y la otra, la lista de los dólares preferenciales entregados por CADIVI, durante los 9 años que duró, donde los principales beneficiarios de más de 100 mil millones de dólares fueron los monstruos transnacionales como GM, Ford, Toyota, Chrysler, telecomunicaciones como Telcel, de consumo como Procter&Gamble, los grandes laboratorios farmacéuticos como Roche o Abbot, los de alimentos como Cargill, y el mayor emporio capitalista privado nacional, la POLAR, luego le suceden hasta las cadenas comerciales de línea blanca o de ropa importada.

Por el otro lado la crisis no se detiene, la situación empeora, “no hay salida capitalista” viable sin grandes derrotas al proletariado y a otros sectores combativos como los pueblos originarios y campesinos. Dolarizar la economía es decir imponer la moneda gringa; implica que los productos venezolanos tendrían que ser competitivos para colocarse en el mercado nacional y por supuesto, mucho más difícil, el internacional. La piedra de tranca sería el costo de los salarios en dólares, la debilidad de la economía venezolana se descargaría sobre el costo del capital variable, los salarios, en otras palabras, sólo con salarios de hambre pudiesen competir. Si tomamos como referencia el dólar SIMADI, 174Bs en estos momentos, el salario mínimo equivale a 32 dólares al mes. La austeridad contra la que lucha el pueblo griego sería las que nos impondrían.

El presidente del BCV, Nelson Merentes, fue muy explicito al indicar la importancia de fijar la tasa del SIMADI porque a su juicio ésta permitirá “equilibrar” el mercado de acuerdo a las necesidades de la economía. En estos tiempos de demagogia “socialista”, hay que remachar que la economía que se pretende rescatar, es la capitalista que condujo a esta crisis.

¿Para quién es el control de cambios? ¿Cómo quedan los empresarios?

Durante una entrevista en un canal privado, al presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, mediante una llamada telefónica Jorge Roig, presidente de FEDECAMARAS, le preguntó sobre el reconocimiento de la deuda con los acreedores que tiene el sector privado, a lo que Merentes respondió que el Gobierno Bolivariano la reconoce: “nos estamos reuniendo con el sector privado y nos estamos poniendo de acuerdo con los flujos financieros, de que ellos puedan pagar sus acreencias y nosotros ir limpiando progresivamente esto”. También dijo que el convenio cambiario será explicito, “dónde queda cada sector y cómo serán reconocidas esas acreencias que tiene el sector privado con sus acreedores. No habrá dificultad alguna, ya en el pasado se hizo y Roig lo sabe”.

El ministro para Economía, Finanzas y Banca Pública, Rodolfo Marco Torres, también sobre esto dijo: “A través de estos tres sistemas se busca dirigir las divisas a los sectores realmente productivos del país”.

Para los trabajadores, para la autentica producción nacional, en cuanto a recursos, sólo la nacionalización de la banca sin compensación es la respuesta, bajo control obrero para poder fiscalizar que sean dirigidos a las necesidades reales del país. Ante la devaluación, y la inflación que se pronostica para el 2015 muy por encima del 100%, un aumento general de salarios, un salario mínimo igual al a cesta básica familiar, y la escala móvil de salarios. Respecto al desangre que representan las importaciones, nacionalización del comercio exterior bajo control obrero para garantizar que se traiga del exterior lo necesario para echar a andar la producción nacional y lo que sea indispensable a las necesidades de los trabajadores y del país.

Concretar tales respuestas por los trabajadores pasa por defender con la lucha el derecho a la organización sindical, ante el Registro Nacional de Organizaciones Sindicales (RNOS) que lo niega, con el fin de alcanzar contrataciones colectivas que reivindiquen el valor de salario y de la fuerza de trabajo frente a la arremetida patronal de flexibilización laboral, despidos y suspensiones para no ver mermada su tasa de ganancia ante la crisis del capital.

SÓLO LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES PUEDE HACER PAGAR LA CRISIS A QUIENES LA CREARON: LOS CAPITALISTAS.

José Capitán

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