Prensa Opción Obrera 26 Agosto - Septiembre 2013
Otra
víctima de la crisis económica capitalista
La quiebra de
Detroit
La ciudad de Detroit, también conocida
como la Ciudad del Motor, enlazada a la industria automotriz durante su crecimiento
también lo es en su decadencia, sus ingresos fiscales fueron consumidos con la
recesión a partir de 2008. El pasado 19 de julio se declaró en quiebra al no
poder seguir pagando sus deudas y compromisos que ascienden a 18 mil millones
de dólares, principalmente bonos y el fondo de pensiones. Esta es la quiebra
más grande de una ciudad en Estados Unidos. Fue hace unas décadas la cuarta
ciudad en importancia del país. Los perjudicados serán sus habitantes donde el
desempleo ya estaba en el 18% (más del doble de la media nacional); cerca de
80.000 edificios están abandonados o dañados; el 40% del alumbrado eléctrico
está arruinado. De ahora en adelante los servicios públicos elementales se
agravarán.
Las diferencias entre una quiebra
empresarial como sucedió con la General Motors y ésta de la ciudad están por
verse. En el caso de GM, en 2009 el Tesoro y la Reserva Federal intervinieron para
rescatarlos, ahora el argumento para la ciudad es el de echarle la culpa a décadas
de mala administración fiscal de los gobiernos municipales para no hacer lo
mismo. Con la banca y la industria sí funcionó pero con los afectados de la
ciudad –el 36% vive por debajo del umbral de pobreza–, no funcionará lo cual da
cuenta de su poca importancia para las instituciones en la sociedad
capitalista. Nadie solicitará un rescate de la ciudad como sí se hizo con la
industria del automóvil.
Desde mediados de los años cincuenta,
unas sesenta ciudades, pueblos, condados y municipios se han acogido al
Capítulo 9 de la Ley de Bancarrota de EEUU. Nueva York o Cleveland en los
setenta, o Filadelfia hace algunos años, estuvieron también al borde de la
ruina pero finalmente salieron a flote sin necesidad del Capítulo 9.
Detroit albergó las joyas de la corona
automovilística, sede oficial de las “big three”, la GM, que fue durante 7 décadas
la empresa más grande en ventas de automóviles del mundo, la Ford y la Chrysler.
Todas han sucumbido ante la competencia, entre otras, de Toyota y Volkswagen.
La anarquía capitalista echa a un lado a la ciudad cuna de la industria
emblemática de los EEUU, la industria automotriz.