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miércoles, 5 de mayo de 2010

EL PSOL EXPLOTA, SE PLANTEA UN FRENTE DE IZQUIERDA

La izquierda “a la izquierda del PT” ha entrado en una crisis galopante. La conferencia electoral del PSOL (el partido “Socialismo y Libertad”) para las elecciones generales de octubre se reunió, después de dos postergaciones, debidas a la crisis motivada por la renuncia (inconsulta y unilateral)  a la candidatura presidencial de Heloísa Helena, detentora del “capital” de 6,5% de los votos en las elecciones de 2006. Por su cuenta y riesgo, Heloísa declaró su apoyo a la candidatura ecológico-burguesa (PV) de la ex ministra Marina Silva, una línea de apoyo externa de la candidatura oficialista de Dilma Roussef. En ese momento, una parte de la dirección del PSOL (sin consultar a la otra parte, y mucho menos al partido) salió a buscar un acuerdo electoral explícito con el PV. Un magnífico ejemplo de “libertad” burguesa. La dirección del PV (incluido el hijo del cacique derechista José Sarney, “Zequinha”) rechazó cualquier acuerdo. La izquierda del PSOL comenzó a lanzar precandidaturas alternativas (Plinio de Arruda Sampaio, Babá), cosa que también comenzó a hacer la derecha del partido, lanzando nombres ignotos, frente al fracaso de las negociaciones con el PV. En un episodio de cinismo sin límites, las tendencias del PSOL favorables a Heloísa lanzaron la precandidatura de Martiniano Cavalcante, con el apoyo explícito de la propia Heloísa que, “externamente”... continuó apoyando a Marina Silva.
 
Con el partido dividido por la mitad, se reunió en Rio de Janeiro, en mediados de abril, la “conferencia electoral”, que, como cuadra a un partido que hizo de la “ética”, el “respeto mutuo”, la “diversidad”, la “libertad permanente de discusión y tendencias”, y todo el bla bla bla correspondiente, su marca distintiva, terminó (o, mejor dicho, empezó, ya en las conferencias regionales) a las piñas y tortazos, sin “respeto” siquiera por la “ética” y las normas del noble arte boxístico del marqués de Queensberry, bajo el pretexto de la impugnación de una parte de los delegados elegidos, realizada por 36 de los 61 miembros de la Dirección Nacional (DN), reunidos por cuenta propia. El resto de la DN denunció el “golpe” (olvidando el que ellos mismos dieron al buscar el acuerdo con el PV). Del pugilato, finalmente (eufemismo) resultaron dos conferencias paralelas, al tiempo en que el site (www.psol...) del partido era literalmente secuestrado por la minoría de la DN. 89 de los 166 delegados (recordemos que el congreso “normal” del PSOL reunió 750 delegados) eligieron al veterano (79 años) Plinio de Arruda Sampaio como candidato a la presidencia por el PSOL, con el apoyo de “Babá” (CST), que retiró su  precandidatura.

Heloísa Helena, en otro lugar de la cidade maravilhosa, se reunió con 90 delegados (incluidos los 12 impugnados, aun así la cuenta no cierra, lo que apenas ilustra el caos instaurado) para producir una “declaración de la mayoría de los delegados elegidos a la III Conferencia Electoral del PSOL”, en la que denunciaron a la otra parte como “vanguardista”, renunciaron a lanzar cualquier candidatura presidencial (algo que Heloísa ya había hecho por cuenta propia), retiraron la de Martiniano Cavalcante (que se reveló así como un perfecto forro), declararon implícitamente que no harán campaña por Plinio (o sea, que harán campaña por el PV, un partido-forro alternativo del PT o del derechista PSDB), en fin, denunciaron la retirada, por la DN del PSOL, “de las atribuciones de nuestra presidente nacional Heloísa Helena”, entre las que parece, o parecía, contarse la de hacer y decir lo que le viniera en gana en nombre del partido. En declaraciones a la prensa, Heloísa dijo que “construimos una casa, y llegó alguien que nada hizo para construirla y la tomó”, en referencia a que Plinio y algunos diputados que lo apoyan (Chico Whitaker, Iván Valente) se incorporaron tardíamente al PSOL, creado en 2003, después de haber intentado una aventura en las elecciones internas del PT (2004), en las que ocuparon un modesto cuarto lugar. El bloque “partidario” (bastante disparatado) constituido en torno de Heloísa (candidata al Senado por Alagoas, con grandes chances) reclama también un congreso, para retomar el control del PSOL (intención explícitamente anunciada: viva el “respeto a la diversidad”!) y sobre todo, devolver las “atribuciones” dictatoriales de “nuestra amada Heloísa Helena” (sic, o mejor, sic transit gloria mundi).
La mayoría (o minoría, dependiendo del lado que se mire) agrupada en torno de Plinio de Arruda Sampaio lanzó una “carta compromiso de los candidatos del PSOL”, básicamente un documento afirmando que éstos no se pueden limpiar cierta parte del cuerpo con el programa del partido, como lo hicieron Heloísa y otros candidatos del PSOL en las presidenciales de 2006. Subraya el documento que no se deben aceptar donaciones de “personas jurídicas” (empresas) vetadas por el estatuto partidario, o sea, donaciones de “bancos y multinacionales” (lo que deja la puerta abierta para donaciones de “empresas nacionales”, como la del super-explotador monopolio nacional Gerdau, que bancó con cientos de miles de reales la campaña de la diputada del PSOL por Rio Grande do Sul, Luciana Genro). El programa aprobado es democratizante “de izquierda”, o sea, no defiende una alternativa obrera y campesina independiente de gobierno, defiende una “economía solidaria y cooperativa” (no la expropiación del capital y el socialismo), reivindica algunas nacionalizaciones (ciertamente que no la del sistema financiero), sin aclarar si serían con o sin indemnización, defiende la suspensión del pago de los intereses de la deuda pública (pero no de la deuda en sí, a la que promete sólo “investigar” mediante “auditoria”, sin aclarar si ésta sería realizada por un tribunal obrero y popular independiente, por el corrupto parlamento brasileño, donde ya hay una CPI de la deuda pública, o por Price & Waterhouse), la “limitación del tamaño de la propiedad rural” (no la expropiación sin pago del latifundio, esa vergüenza nacional), y sólo es claro en la defensa del derecho al aborto y su descriminalización (que ya estaban en el programa del PSOL, lo que no impedió a Heloísa Helena condenarlos públicamente, haciendo coro con la jerarquía eclesiástica). También reivindica un “frente de izquierda socialista” con el PSTU y el PCB (éste, en realidad, el real punto de ruptura con Heloísa y sus acólitos).
La respuesta del PSTU, que venía haciendo campaña por un frente electoral PSOL-PSTU-PCB, a la crisis y al llamado del PSOL, ha sido singular y llamativamente mezquina y estrecha (Opinião Socialista, 21/4/2010). Sin referirse al programa, caracterizó que la crisis (en verdad, explosión) del PSOL se debe a su “modelo de partido” (de tendencias permanentes) al que contrapone el “centralismo democrático” (del PSTU), una fórmula que, al margen del programa, es una cáscara vacía, o un burocratismo disfrazado, en cualquier hipótesis incapaz de abrir un curso para la crisis de la izquierda. El PSTU lanzó la precandidatura de Zé Maria (metalúrgico, ex dirigente de la CUT y coordinador del agrupamiento sindical Conlutas) como “pre-candidatura obrera independiente”, al mismo tiempo proponiendo la reactivación del Frente de Izquierda con el PSOL y el PCB, y declarando que su candidata presidencial debería ser... Heloísa Helena, como si ésta pudiera ser la “candidata obrera independiente”, después de declarar su preferencia explícita por una candidatura burguesa. Dice ahora el PSTU que “no se puede entender un enfrentamiento tan violento por la elección de un candidato (Plinio) que, como todo el mundo sabe, no tendrá una gran votación” – con Heloísa (y sus votos), claro, sería otra cosa...
Sobre el llamado al “frente de izquierda socialista” del PSOL, el PSTU ha hecho, por el momento, mutis por el foro, lo que significa que no querría abrir una dinámica de ruptura con Heloísa Helena y la derecha catolicizante del PSOL (el programa no sería un obstáculo para el  “frente de izquierda”, pues el del PSTU también es democratizante de izquierda, un poco a la izquierda del PSOL, proponiendo “una democracia más amplia y profunda que la actual”). El PCB, que también anunció su propia candidatura presidencial, es un aparatito vacío que nunca rompió con la herencia programática (frente-populista) del viejo stalinismo, y no tiene el apoyo de algunos sectores de masas que éste, en tiempos de Prestes, tenía. En ese vacío político, puede prosperar el “medio campo”, por la reunificación del PSOL, que intentan Luciana Genro y Chico Whitaker (diputado, dirigente del Foro Social Mundial y del PSOL, aliado de Plinio de Arruda Sampaio), reunificación a la que Chico llama en nombre de que Heloísa y Plinio “son ambos cristianos” (re-sic), o sea, que la unidad del PSOL no estaría dada por la “ética socialista” sino por el Vaticano.
La explosión del PSOL expresa la fenomenal crisis e impasse de la izquierda brasileña, y abre una situación de deliberación política en la que el elemento dinámico, que la ruptura del partido evidenció, es el cuestionamiento del derechismo, el burocratismo y el caudillismo sin principios. El congreso de unificación Conlutas-Intersindical previsto para junio (en Santos) estará puesto bajo el influjo de esa crisis. Debido al peso continental y mundial que el “modelo brasileño” ha tenido en los últimos años en el campo de la izquierda internacional, el planteo de una salida clasista, revolucionaria e internacionalista, a ese impasse, se transforma en una tarea nacional e internacional de importancia. La propia izquierda brasileña sólo podrá encararlo a través de plenarias clasistas, obreras, campesinas y juveniles, abiertas, para definir un curso de lucha y una intervención político-electoral independiente.   
Osvaldo Coggiola

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