Opción Obrera es la sección venezolana de la CRCI (Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional)

Propulsamos el desarrollo de una política proletaria al seno de los trabajadores tras su independencia de clase y una organización de lucha para su liberación de la explotación e instaurar El Gobierno de los Trabajadores, primer paso hacia el socialismo.

Ante la bancarrota capitalista mundial nuestra propuesta es que:


¡¡LOS CAPITALISTAS DEBEN PAGAR LA CRISIS!
¡LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EL PODER!



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martes, 2 de agosto de 2022

LA REVOLUCION LATINOAMERICANA

 

LA REVOLUCION LATINOAMERICANA

Extractos tomados fundamentalmente de G. Lora[1], de artículos del PO, mas unos pocos añadidos de la particularidad venezolana,  para la discusión y formación de los camaradas.


LA CRISIS DEL CAPITALISMO

América Latina se encuentra en un verdadero proceso de ruina económica, asistimos a mucho mas que el derrumbe del nacionalismo burgués, es el derrumbe del capital, comenzando por el tequilazo en México, salvado financieramente por su poderoso vecino  en vista de la inminencia del peligro a su lado y terminando en la actualidad en un caso extremo El Argentinazo. El espectro de la crisis económica también recorre, con diferentes grados de agudeza a los otros países sudamericanos: así vemos el  fracaso en escasos meses de las promesas de Toledo en Perú,  hace no mucho tiempo la devaluación de real en Brasil. Por otro lado está el fracaso de las respuestas políticas burguesas y de las alternativas movimientistas y de partidos  que pretenden sustituir o tomar atajos democratizantes como los movimientos indígenas de Bolivia y Ecuador, las ocupaciones de tierra del MST brasileño. Hace algunos años,  la vía parlamentarista y pacífica de Allende,  El frente amplio uruguayo, de los cuales todavía hoy sufrimos las consecuencias, así también vivimos hoy, la política pro-conciliadora y burguesa del las FARC y el ELN en Colombia, la alternativa tipo foro de Porto Alegre donde se demuestra el servilismo hacia el gran capital y su incapacidad para luchar y mucho menos para alcanzar las mínimas y elementales reivindicaciones de las masas, por último, el patético caso de Lula asintiendo la política del FMI, todas son expresiones que llevan a la derrota, al desgaste y la frustración al pueblo latinoamericano  siempre con la “ayuda” e intervención de por medio,  del imperialismo USA.

El camino correcto es el camino de la construcción del   partido revolucionario. Para llevar a cabo a la lucha al lado de las masas, es obvio, partir de las experiencias particulares, su inserción en la realidad mundial mediante la llamada globalización a través del marxismo como arma para plasmar el programa  y la organización expresado esto en el partido revolucionario de la clase obrera que puede ejecutar las tareas pendientes tanto nacionales, como las de su misma clase, erigiéndose en caudillo de la nación oprimida para luego continuar en conjunto con los compañeros de clase de los otros países emprender la solución de los problemas particulares del sub continente. Las enseñanzas magistrales son las Asambleas Populares y los cortes de rutas piqueteros de la Argentina,  que junto a la movilización que instauró en el poder a Chávez en Venezuela, son expresiones del movimiento latinoamericano que como un todo insurge contra la  caducidad de la burguesía nacional. No podemos soslayar las experiencias revolucionarias internacionales. América Latina no enfrenta una “crisis regional”, la crisis es una de las manifestaciones de la agudeza de la crisis mundial del capitalismo, es la globalización de la crisis capitalista.

EL NACIONALISMO BURGUES

Las actitudes revolucionarias (limitadas en el tiempo y en sus proyecciones) y las medidas progresistas adoptadas por los nacionalismos burgueses motivan, de manera inevitable, la resistencia y el ataque sistemático de la metrópoli imperialista y de ultra derecha criolla, que se transforma en portavoz de aquella. Los gobiernos nacionalistas, para poder resistir y rechazar presiones, se ven obligados a apoyarse en mayor medida en las masas, a movilizarlas  mas profundamente y hasta permitir que la clase obrera tenga participación en la administración de las empresas estatizadas.

La conducta proletaria revolucionaria debe ser, en estos casos, la defensa del gobierno nacional sea este democratizante, cívico-militar hasta fascistizante y tenga este todas las limitaciones propias de la burguesía para emprender la resolución de los problemas nacionales, frente a la arremetida imperialista y la reacción criolla. Con todo, así se trate de una simple defensa no para liberar a los explotados, sino para apoyarse en ellos para poder negociar, tiene que ponerse especialmente cuidado que esta postura  no genere inútiles e ilimitadas ilusiones acerca de al capacidad revolucionaria de los gobiernos nacionalistas, que no lleve al convencimiento falso de que pasos progresistas  solo puedan darlos este tipo de gobierno, debe evitarse que bajo la careta  de defensa del gobierno  de un país atrasado contra el imperialismo se concluya sosteniendo la política burguesa y se obligue al proletariado a someterse a ella.

La Izquierda tradicionalmente rehuye al análisis de la naturaleza de los gobiernos nacionalistas. Los partidos pequeño burgueses y sus ideólogos no solo traicionan sus propias promesas, sino que más tarde, teorizan sobre su derrota y claudicación para justificarlas. Solo basta ver el caso de T. Petkoff, u otros mas logrados llegando hasta ser presidente de una nación como Fernando E. Cardozo ideólogo de la izquierda en la década de los sesenta sobre el antiimperialismo, o asesores de presidentes como el actual caso del canciller mexicano Castañeda.

Un gobierno nacionalista, por muy popular que sea, se mueve bajo la doble presión, cada vez más poderosa, del imperialismo y la burguesía criolla por un parte, y del proletariado por la otra.  Si realmente es fuerte, el gobierno nacionalista tiende a adoptar una postura bonapartista, a oscilar (desplazamiento que puede ayudar a fortalecerse o a prolongar su estadía en el poder) entre los polos imperialista y burgués industrial o entre estos y el proletariado. El fortalecimiento del sector estatizado de la producción y la movilización de las masas, y también, el apoyo mayoritario de las FFAA, permiten que el  bonapartismo adquiera un mayor desarrollo.  Los que cuentan con el entusiasmo de las masas no dudarán en extender hasta ellas los beneficios de las garantías y derechos democráticos, como en nuestro caso, por ejemplo,  el proceso de la relegitimación sindical.  Proceso que se llevo a cabo impuesto  por el gobierno a través del control aparente por parte de un organismo oficial, el CNE, que permitió la ventaja  de la podrida burocracia sindical y junto a esto, la desviación para una autentica campaña de independencia  y autonomía de los trabajadores que realizo el FBT, como elemento del partido del gobierno MVR en el seno de los trabajadores.  El nacionalismo burgués aunque se encarne en un régimen bonapartista puro, sirve en definitiva al capitalismo. Con todo el bonapartismo solo puede ser temporal, mas tarde o más temprano concluirá sometiéndose a la metrópoli, o siendo estrepitosamente derrotado sino ha sido reemplazado por la dictadura del proletariado.  

Urge recalcar, con toda la claridad necesaria, que la defensa del gobierno nacionalista (frente a la conspiración y propaganda contrarias, desencadenada por el imperialismo y la ultra derecha criolla, campaña de desprestigio, boicot económico y diplomático, utilizar su servicio de inteligencia para arruinar el país) no debe confundirse con el apoyo del proletariado hacia aquel, con el apoyo a la política burguesa, pues esto significaría que la clase revolucionaria pierda su independencia y abandone su estrategia, es decir, que se contribuya a convertir en imposible la estructuración de la dictadura del proletariado, o lo que es lo mismo, la destrucción efectiva de la contrarrevolución  nativa e internacional, el cumplimiento plenos de las tareas democráticas y de la liberación nacional,  y su transformación en socialistas. Por el contrario, sostener la defensa del gobierno nacional sin demostrar su naturaleza de clase y sus limitaciones es asegurar la derrota de la revolución.

Es necesario explicar algunos términos, sin cuya comprensión  no se puede explicar el contexto donde se desarrolla la revolución latinoamericana.  Fue Lenin, quien expuso teóricamente el desarrollo del capitalismo en su última fase, el imperialismo. Es última fase en el sentido que desde allí, el capitalismo entra en decadencia, en su fase parásita fundamentalmente. Y es a partir de comprender este concepto que Lenin llega a comprender la maduración  de Rusia para que el proletariado acaudille la revolución social, partiendo de reivindicaciones democráticas burguesas como la caída de la monarquía, las libertades democráticas, el parlamento, y su pase de una vez a consignas de tipo socialistas. Esto lo concreta en sus famosas tesis de Abril. La revolución había comenzado en Febrero de ese año, y cumpliendo el partido bolchevique en la práctica los planteamientos esbozados por Lenin en sus famosas tesis de  Abril y aprobados en la conferencia del partido el mismo mes, culminan con la primera revolución proletaria triunfante del mundo en Octubre del 1917.

El imperialismo, es un estadio del desarrollo del capitalismo en el cual ya la burguesía de esos países ha desarrollado su mercado interno, es decir dentro de las fronteras nacionales y necesita expandirse, pero también ha sucedido que si antes exportaba mercancías ahora con la fusión del capital industrial con el capital bancario, se ha convertido en capital financiero, y comienza a exportar capitales, explotar las riquezas naturales, las materias primas de otros países para beneficiarse, conduciendo a una concentración del capital, de tal magnitud que comienzan a adueñarse de ramas enteras de la producción en el mundo y a formarse los monopolios para controlar el mercado, esto implica la utilización de las diferencias de nivel que existen en el desarrollo de las fuerzas productivas de los distintos sectores de la economía mundial con el fin de asegurar la totalidad de la ganancia monopolizada.  Esto comienza en la última década de los 1800.

En otros países de economía atrasada,  como por ejemplo Venezuela, con una economía agraria, con explotaciones de tipo feudal desde el punto de vista de la forma de producción pero con el fin mercantilista de vender esos productos, e inclusive un mercado nacional muy escasamente desarrollado se observa el complemento al avance del capital en los países industrializados y con un mercado ya saturado. Descubriéndose la posibilidad de extraer el petróleo para utilizarlo como un medio energético, sucede para Venezuela que esto requiere de mucha inversión de capital y de conocimientos para la época desconocidos en el país, además con una clase obrera casi inexistente, pues bien, ahí estaba el imperialismo ya conformado con sus truts del petróleo para venir a “colaborar” con nosotros para el desarrollo de la industria. Y esos campesinos en un comienzo del Zulia y Falcón, y pescadores de Nueva Esparta vinieron a conformar los primeros proletarios petroleros de Venezuela. Esto va a dinamizar la economía del país y sus inquietudes políticas es decir los intereses de las clases que participaban de esta explotación, los socios capitalistas foráneos, los socios vernáculos y la clase obrera. Se van a crear los partidos políticos venezolanos modernos. Los partidos burgueses nacionales recién formados necesitan fuerza para contrarrestar el peso del capital extranjero pero como son tan débiles necesitan sustentarse en la clase de los trabajadores, ponerlos en pie y organizarlos de acuerdo a sus intereses, para poder negociar con el imperialismo ya  infiltrado aquí. Así nacen AD, URD, algo mas rancio u oligarca los copeyanos, y el PCV ya bajo el control del stalinismo y su política de colaboración de clases impuesto en el VII congreso de la internacional comunista dirigida por Stalin y la KOMINTERN.

Para entender el programa de AD, es necesario remontarse al partido modelo de los partidos nacionalistas burgueses latinoamericanos el APRA del Perú fundado por Haya de la Torre, con su tesis fundamental que por ser el país atrasado con una clase obrera muy joven, la creación de un frente antiimperialista, formado por todas las masas y sectores oprimidos, deben subordinarse a la burguesía nacional. El APRA como partido, utilizando un término del gusto adeco: policlasista,  expreso el populismo, el reformismo para canalizar la nación bajo una dirección pequeño burguesa, capituladora,  luego de su comienzo demagógicamente radical,  ante el imperialismo.

Ejemplos de intentos de los explotados, abundan nacionalistas radicalizados y luego su estrepitoso ruina, los cuales llevaron al fracaso las conquistas y la posibilidad de una alternativa independiente en Latinoamérica:

La revolución de 1952 en Bolivia, donde el MNR llego a nacionalizar las minas de estaño, profunda medida nacionalista, con una recién y poderosa Confederación  Obrera Boliviana donde en medio de la insurgencia se llegó a derrotar al ejercito y crear milicias populares.  El caudillo proveniente de las filas castrenses como el Velazquismo en Perú que llego a realizar la reforma agraria, el sentido reparto de la tierra pero sin ligar esto al problema de los créditos, la infraestructura, el almacenamiento, la vialidad, y el desarrollo de una agro-industria lo cual permite que se retroceda a peores condiciones de vida para los campesinos, a fracasar en su desarrollo autónomo. Otro intento de un militar, donde al imperialismo prefirió cortar mediante el asesinato fue el de Torrijos en Panamá.  La llamada vía parlamentaria y pacífica del gobierno de Allende que costo con su derrota, además de los asesinatos,  decenas de años y todavía perdura la falta de una dirección por parte de los trabajadores.

Para cumplir los fines contrarrevolucionarios, existe el acuerdo y sumisión de los diferentes gobiernos latinoamericanos a la  OEA, la cual es una agencia en el plano continental de los EEUU a fin de encubrir su intervención y sus crímenes,  mediante invasiones como la de Republica Dominicana en 1965, o la otra en Panamá para secuestrar a Noriega o la de Granada para deponer un régimen de gobierno que no le convenía. O la no conveniencia del llamado a la OEA como el apoyo de EEUU  a Inglaterra durante su guerra contra Argentina. Todo esto demuestra la debilidad de estos intentos antiimperialistas de gobiernos nacionalistas a no romper con el dominio del Norte.

El camino correcto, es el camino de Cuba. El inmenso triunfo de La revolución cubana que sí llego a expropiar la industria privada, tener el control del comercio y expulsar a los gringos. Su aislamiento producto del bloqueo económico promovido por USA y el fracaso de la revolución en Latinoamérica, a conllevado al heroico pueblo cubano a condiciones bastante difíciles. La ausencia de una dirección obrera, es decir revolucionaria y consecuente, su sustitución por una dirección extraña que nació de la fusión, luego de la caída de Batista, entre el partido 26 de Julio y el corrupto y reaccionario partido estalinista cubano  PS, que antes había apoyado al mismo régimen derrocado de F. Batista. El régimen castrista comenzó con medidas nacionalistas e inclusive pidiendo  comprensión y soporte económico al imperialismo, pero circunstancias excepcionales determinaron que se apoyara en las posiciones  proletarias y terminara expropiando las propiedades de la burguesía  instaurada en la isla. El régimen Cubano con la negación, vía compulsiva, de la apertura democrática para la expresión de la clase obrera cubana,  ya luego de su paso por el radicalismo y su apoyo al aventurerismo foquista, no tiene salida al margen de la revolución latinoamericana. Sin embargo apoyamos la defensa de la revolución cubana que muchas veces en la forma que lo hace el régimen se transforma en la defensa de su dirección.

 EL CASO VENEZOLANO

La movilización de las masas tras la reposición de su líder Chávez, es una realidad, es un camino  que es obligado transitar en las circunstancias del país. Lo importante consiste en señalar  oportunamente que tal dirección no los conducirá a efectivizar las necesidades pendientes, por lo contrario empujara  a gruesos sectores por su frustración al campo de la reacción. También, es igualmente equivocado que, a nombre de un falso puritanismo, de un sectarismo extremista, se le dé la espalda a este inmenso movimiento con sesgos antiimperialistas, vale decir nacionalistas y nos agotemos    en disputas internas dentro de capillas totalmente extrañas al país, a sus problemas y a las masas, el deber elemental consiste en participar activamente en las acciones o movilizaciones nacionalistas, trabajar en el seno de estas para ayudar a las masas a desconfiar de la burguesía y sus representantes, ayudar a madurar en el menos tiempo posible, partiendo de su propia experiencia diaria. Que les permita conocer la verdadera fisonomía traidora y capituladora de las direcciones pequeño burguesas especializada en lanzar discursos nacionalistas; y a su vez impulsando  como objetivo  fundamental el de lograr que la clase obrera se convierta en la dirección del frente nacionalista auténtico.

La tarea más importante consiste en ganar   para la revolución a las mayorías puestas en pie por la histeria nacionalista, esto solo se logra trabajando codo con codo junto a ellos, buscando el cumplimiento de nuestra plataforma o programa, impidiendo que sea desvirtuado y traicionado por el afán pequeño burgués de la concertación. Solo así se puede forjar el partido revolucionario, solo de esta manera se podrá conseguir que el proletariado pueda dirigir el movimiento de masas antiimperialistas y alcance plenamente sus libertades y tareas democráticas  mediante la dictadura proletaria e inmediatamente las transformen en socialistas, que en vez de estrangular la revolución en los marcos nacionales, la proyectará en escala continental.


No se puede confiar en un gobierno burgués, y debemos trasmitir esta desconfianza a los trabajadores.  El gobierno de Chávez, no ha podido ni podrá establecer una economía capitalista organizada para satisfacer las necesidades de las masas.  Este sistema está ordenado y regularizado por las leyes que rigen una economía capitalista, las leyes favorecen a los empresarios y comerciantes. No podemos permitir que se crea que a través de medidas administrativas o procedimientos del ejecutivo, se van a solucionar nuestros requerimientos. Los gobiernos burgueses nacionalistas no tiene ahora, mucho menos que antes, suficiente capacidad y poderío para terminar su relación de socios menores del capital foráneo dentro del país. Su destino es actuar como incondicionales instrumentos del plan saqueador extranjero de las riquezas naturales y de la plusvalía producida por los obreros nativos. Ejemplo PDVSA y su apertura, Sidor privatizada, en perspectiva la privatización del Aluminio, la explotación del Oro, la rebatiña de las telecomunicaciones, la compra de la electricidad de Caracas por el capital extranjero y muchas más. La política del capital financiero  determinada por su propia naturaleza, por sus leyes que rigen la existencia del estado y su desarrollo, tienden a penetrar y dominar económica y políticamente todos los lugares del país, su característica es crecer y concentrarse cada vez más.

Nuestro deber es alertar a las masas, incluyendo especialmente a proletariado de la ciudad y del campo, acerca de las limitaciones de las tentativas nacionalistas burguesas, su inevitable fracaso. Si existen posibilidades para  la existencia de movimientos multitudinarios nacionalistas acaudillados por un líder y/o una agrupación, en ellos se encuentra en germen  la futura batalla entre este o estas agrupaciones generalmente pequeño burguesas y las clases oprimidas y explotadas por la traición de las promesas ofrecidas. Generalmente, a la nación se la considera por encima de la evidencia de que esta conformada por clases sociales con intereses diferentes y hasta antagónicos.  Por esto  concluyen reduciendo el concepto a una abstracción, se repite el malabarismo verbal, en el sentir populista  que pretenden resolver todos los problemas con la formula mágica de responder por el pueblo empobrecido y hambriento que lucha por su libertad, pero teniendo muy bien el cuidado de no decir quien dirige al pueblo, o la nación.  Esto porque precisan del apoyo popular y el control del movimiento de masas. Es engañoso el que convoca al proletariado, por patriotismo y por cariño a la “democracia”,  indicándole que debe someterse a otra dirección que más tiene en común con otras clases o sectores y deba apoyarlo en su política explotadora.

 LA OPRESIÓN IMPERIALISTA

La opresión imperialista, ciertamente, es una opresión nacional y no únicamente realizada  sobre una clase social determinada; plantea la liberación del país, junto al cumplimiento de otras tareas democráticas postergadas. La frustración del ideal bolivariano, a mas del centenario del congreso de Panamá, promoviendo la integración y la unidad continental, se estrella con el nada ideal y muy concreto plan del imperialismo gringo de integración de mercados bajo la tutela  e imposiciones de ellos mediante acuerdos  como hoy el ALCA.  La balcanización de América Latina es condición indispensable para la hegemonía unilateral del amo del norte con cada país en particular.  Las empresas imperialistas no se limitan a obtener ingentes ganancias, sino que pugnan por controlar la vida económica y política del país  y no toleran ninguna legislación  que pretenda reglamentar el funcionamiento de los grandes consorcios, ellos aparecen como los abanderados de la libertad de comercio y de empresa.

Constituye un grueso error olvidar que las metrópolis imperialista y los países oprimidos y saqueados no son la misma cosa y que por lo tanto no deben ser metidos en el mismo saco, unos son opresores y otros son oprimidos. Esto no es cualquier cosa y se debe tener en cuenta, porque  de esas diferencias son las primeras que salen a flote buscando un reequilibrio. Aunque unidos por el interés común de la defensa y el desarrollo del régimen de la propiedad privada, la burguesía imperialista existe a condición de aumentar incesantemente su influencia mundial, lo que supone, repetimos la opresión del país atrasado, pero la caducidad de la burguesía nacional para llevar a fondo la lucha contra el opreso foráneo, pone a orden del día  la realización de estas tareas por parte de las masas de la nación oprimida dirigida por el proletariado.

La participación del proletariado y su partido en el seno de los movimientos multitudinarios, para  ir demostrando su incapacidad, la necesidad de derrotarlos políticamente  y planteando su propio camino en la lucha de clases que lejos de atenuarse se acentúa por la opresión del capital foráneo. Para alcanzar la victoria sobre el enemigo exterior, el proletariado a través de su participación debe penetrar en el seno  de las masas y ganarlas políticamente en el frente antiimperialista. Su estrategia, sus métodos de lucha y hasta su forma de organización, son las que pueden inclusive conquistar, en el medio de la movilización multitudinaria, la satisfacción de las necesidades de otros sectores de las masas oprimidas. Hace falta que las masas lleguen a las mismas conclusiones. No es suficiente proclamar que la burguesía nacional no es revolucionaria sino demostrar que es conservadora, conciliadora y capituladora y no luchadora intransigentemente contra la explotación foránea. Propugnamos la unidad alrededor de nuestro programa revolucionario, (como la plataforma de la corriente clasista aprobada por nosotros) demostramos la política liquidadora de los representantes pequeños burgueses del capital. Apuntalar y dirigir a los explotados en su lucha contra la  metrópoli  no significa apoyar a la política de ellos o confundirse con ellos, ese error conduciría a la derrota.

Para que esta política pueda ser llevada a cabo es preciso, en primer término, preservar celosamente la independencia de clase del proletariado (independencia ideológica y organizativa) y la constitución en un poderoso partido político. Esto último es lo que puede garantizar de la real independencia de clase. No podemos con el fin de mantener la unidad, posponer la participación en la lucha de clases en el seno del frente de masas o aceptar “críticamente” la no-participación,  nuestras consignas no debemos hipotecarlas.

Un frente antiimperialista de masas, sin discrepancias internas, al margen de la lucha de clases, aceptando el inmovilismo de la dirección pequeño burguesa y aparentando  responder a las mayorías explotadas, es un cepo colocado al proletariado para impedirle exteriorizar sus objetivos y sus consignas. Es un frente de engaños y traición  a las clases oprimidas. Llamado frente amplio, popular, patriótico, antifascista, democrático, para defender a la institucionalidad y la ley es un frente que ha llevado a descomunales derrotas al proletariado y el pueblo latinoamericano.

No confiando en la movilización de las masas para llegar al poder y consumar las anunciadas profundas transformaciones, sino que buscan el poder para maniatar y domesticar a las masas, que le sigan dócilmente  en su política entreguista y capituladora frente al imperialismo. 

Un caso nuestro, que nos ha costado bastante es, luego de la caída del dictador  Pérez Jiménez, el frente patriótico promovido por el PCV y luego del alzamiento, la instauración de una junta patriótica donde se excluyo al PCV, fraguado en la reunión llamada pacto de punto fijo por los principales partidos nacionales para garantizar la estabilidad del régimen burgués

TERCERA VÍA 

 En la medida que el stalinismo y la socialdemocracia están agotados como planteamientos de salida a los problemas que nos atañen, se ha creado no solo en los países capitalistas atrasados sino también en los avanzados, unos gobiernos de centro izquierda, como una tercera vía. Todos cuando llegan al gobierno se dan cuenta que el capitalismo que quieren reformar necesitan ser salvado. Es el caso argentino, el gobierno de la UCR con la Alianza, el cual fracasó estrepitosamente e históricamente como modelo, y ahora Kirchner ofreciendo una salida similar de entreguismo al FMI con cambios superficiales. O el caso nuestro donde el ejercito cumple  un papel político de primerísima significación, ocupando el papel de los partidos políticos, simplemente por la frustración  y quiebra de los partidos burgueses y el hundimiento del nacionalismo civil

El aspecto indiscutible progresista del nacionalismo burgués, pese a su carácter demagógico radica en la movilización que importa porque despierta políticamente a los explotados y partiendo de eso se puede retomar el camino de construir el partido de los trabajadores como caudillo de la nación oprimida

Ha existido y hoy nos atañe, que debido a la caducidad de la burguesía  nacional y sus partidos representativos, la especie de que en los países latinoamericanos el ejercito puede estar llamado a jugar un rol protagónico por encima de las contradicciones de clase, apartándose del sendero burgués y del comunismo extremista, que tienen condiciones innatas para la salvación de la patria. Supuestamente, se pretende crear este rol al ejercito como algo excepcional en los países llamados del tercer mundo, en este caso la guerrera de un general o de un teniente coronel se le atribuye condiciones innatas para la salvación de la patria, para el sacrificio, para el amor  a los humildes, para encarnar el ideal bolivariano, etc. Los seguidores de esta corriente pretenden superar el camino hacia el  socialismo,  es una corriente muy particular que se aparta del marxismo clásico y dentro del capitalismo es diferente, es humanista, democrático, protagónico, participativo como quiera no representan los intereses ni de la burguesía ni del proletariado, que están por encima de esta pugna  ya envejecida,  concluyendo  por descarte que el ejercito en sí mismo es una clase social por encima de las otras, o son acaso una conjunción  de todas las clases desposeídas y amantes del desarrollo del país. Todos estos, los pasados y el de ahora son pura fraseología vacía que ocultan el contenido burgués del régimen que encarnan.

No puede analizarse un ejercito al margen de su contenido de clase, abstrayéndolo de la lucha de clases. El ejercito es sobre todo una institución que concentra la capacidad del Estado y en esta medida el papel concreto que juega  esta definido por el contenido de clase de este. La orientación del ejercito solo puede ser burguesa o proletaria no hay lugar para un tercer camino, por muy radicales o altruistas que pretendan ser, es utópico  estructurar una sociedad que no sea capitalismo o comunismo.

El ejercito es, necesariamente, una criatura de la clase dominante, que ponen en pie para que le garantice su supremacía en el poder y el tener sojuzgadas a las clases oprimidas.  Pero por supuesto se mueve en el seno de la sociedad y no en el aire y se ve inmerso en la lucha  de clases,  podrá salir uno que otro diciendo encarnar los intereses de la clase obrera, o en una revolución de nuevo tipo, extraña, no extremista, pero siempre garantizando la propiedad privada, ¿o no es así, también aquí,   bien claro en la constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela? Los métodos castrenses padecen las mismas limitaciones como institución porque aunque intenten resolver con sus propios métodos los problemas emergentes debido al atraso nacional, las fuerzas armadas viven del vientre de la burguesía criolla, y lo que hemos dicho para la burguesía nacional vale también para su ejercito, podrán intentar resolver el atraso pero no podrán materializar su programa, se detendrán a medio camino, retrocederán y abandonaran terminando en frustración, entreguismo y luego sobrevendrá una política marcadamente antiobrera y antinacional.

El empeño de cumplir, de resolver los problemas del atraso del país de un modo capitalista, permite el protagonismo de grupos militares como fuerza de reemplazo para intentar llevar a cabo la hazaña, aunque en el fondo tampoco varían los métodos en el cambio de civiles por militares. Ya que siempre deben cumplir, ambos, con el control de las masas e impedirles salir de los limites fijados por el orden burgués.

Lo que sí hay que tomar en cuenta es que el ejercito no acaba en la alta jerarquía, es también la masa de soldados, la vasta capa de clases y suboficiales y los jóvenes oficiales que llevan sobre sus espaldas la labor diaria. Esta ancha base de la pirámide se vincula a los sectores mayoritarios del país y recibe su presión. Inclusive, por un lado no todavía prostituidos por la corrupción y por otro lado vinculados por mil lazos con los obreros, campesinos y otros sectores oprimidos, pueden ser influidos por nacionalismos y hasta por el marxismo. Por lo que es tarea, hacerles ver las limitaciones del nacionalismo burgués y de su inevitable traición y que la salida solo es a través del proletariado como caudillo de la nación oprimida, mediante el partido  revolucionario.

La clase revolucionaria en ascenso gana para su causa los mejores elementos de las otras clases sociales y los incorpora a su partido, esta consideración también se hace extensiva al ejercito

EL PARTIDO DE LA CLASE OBRERA

América Latina se encuentra metida el mayor colapso financiero de su historia, no hay país en el continente

Que escape a la cesación de pagos, de la quiebra bancaria, del derrumbe de gobiernos y de regímenes políticos y de la irrupción de las masas trabajadoras en la escena política nacional. América Latina se hunde bajo el peso de la deuda externa y la crisis de sobreproducción mundial, el vaciamiento financiero, productivo y comercial, el hundimiento de monedas y de los sistemas bancarios, la recesión y la quiebra de empresas. Ante esto se abre en el continente una etapa furiosa de lucha de clases, de intervención del imperialismo, de golpes y contragolpes, y por sobre todo de une irrupción impetuosa de las masas explotadas en defensa de sus condiciones de vida.

Aun así, la extrema madurez de estas condiciones objetivas no es suficiente por sí solo para desencadenar la revolución llamada a sepultar la barbarie capitalista, lo único que la hace es tornarla posible e impostergable; hace falta todavía la suficiente madurez de la clase social que encarna la tendencia progresista de la historia, sea capaz de liderizar la transformación radical.

La madurez de las condiciones subjetivas de la revolución se encarna y concentra en el partido obrero. La solución de la actual crisis de la humanidad, el trabajo efectivo a favor de la revolución, confluyen a la estructuración del partido político del proletariado, la cual es la clave que puede realizar la transformación  de la sociedad capitalista en socialista. Toda la experiencia de las luchas sociales en escala mundial y latinoamericanas, toda la teoría marxista, enseñan que no existe mas  camino que el de la construcción del partido revolucionario, que puede conducir a la victoria del proletariado y a la estructuración de su dictadura. El elemento básico e insustituible en este propósito es el programa, que nace de asimilar críticamente la experiencia diaria de las masas y las generaliza. Para esto debemos  interpretar y actuar dentro de los movimientos de las masas sin perder la independencia de clase y asumiendo la hegemonía política dentro del proceso revolucionario o lo que es lo mismo luchando e imponiéndonos contra el colaboracionismo  clasista y todas sus variantes. Veamos como. 

La clase obrera y los explotados deben prepararse políticamente para intervenir de manera revolucionaria en las enormes crisis y conmociones del derrumbe financiero y político de los regímenes burgueses del continente.

El aspecto palmariamente progresista del nacionalismo burgués, pese a lo equívoco de sus enunciados, se afinca en la movilización que genera, no ciertamente con miras a liberar a los explotados, sino para apoyarse en ellos, con el fin de potenciarse y cuando es gobierno de poder negociar en mejores condiciones con la metrópoli.

Las medidas relativamente progresistas que ponen los diferentes representantes del nacionalismo, no en vano chocan con las tendencias situadas del lado del imperialismo y pueden terminar siendo bandera de los explotados y así se abre la posibilidad de su superación  al pasar a manos de la clase obrera, de lo contrario bien pueden quedar estranguladas por obra de la negligencia  y la traición de los regímenes nacionalistas.

Señalar  las limitaciones y traiciones del  nacionalismo burgués, educa políticamente a los explotados e importa ganarlos para las posiciones marxistas, empeño en el que la crítica  de los que están mas cerca de nosotros constituye el arma más poderosa con la que contamos. Para alcanzar este meta es indispensable el programa al que el aventurerismo no le otorga la menor importancia y cree que pueda ser reemplazado por declaraciones generales e intrascendentes.

Hay que recalcar que la burguesía nacional de hoy, no puede ya jugar un papel revolucionario, es una clase contrarrevolucionaria en definitiva; pero   puede asumir  con frecuencia actitudes anti-imperialistas sin posibilidades plenas de éxito. Muchas corrientes y camadas de intelectuales pretendidamente socialistas han zozobrado ante  tales espejismos y concluyen renunciando al campo de la revolución proletaria.

La actitud correcta consiste en criticar despiadadamente, demostrando  las limitaciones y el peligro de concluir traicionando la bandera enarbolada, por ejemplo en las nacionalizaciones donde el sector estatal opuesto al sector privado conlleva a la incapacidad de ir a fondo por su necesidad de mantener la vinculación o nexo con el capital foráneo para evitar su aislamiento y degeneración en medio del liberalismo económico,  lo que queda como tarea no concluida y como única vía la de la dictadura del proletariado para consumar las medidas nacionalistas y transformarlas en socialistas es decir bajo control del gobierno obrero.

El desarrollo de la movilización de las masas y su radicalización necesariamente tienen que chocar con la dirección tradicional y así abrir la perspectiva de la formación de un poderoso partido obrero, capaz de cumplir debidamente su papel de dirección de los explotados. La victoria revolucionaria no será posible sino se logra ganar a la mayoría de las masas oprimidas y  su vez dislocar internamente al ejercito, mientras esto no se produzca puede siempre esperarse un golpe  contrarrevolucionario preventivo destinado a cortar de raíz la movilización de las masas. La revolución se hará utilizando los métodos propios de la revolución proletaria: la profunda movilización de los explotados y su acción directa, cualquier otra forma de lucha debe  subordinársele. Hay que rechazar enérgicamente toda postura que sostenga la evolución pacífica del capitalismo al socialismo o la instauración de este por medio del parlamentarismo

A la definitiva caducidad de la burguesía nacional hay que poner osadamente la dictadura del proletariado, a los ensayos frente populistas oponer los frentes antiimperialistas o revolucionarios liderizados por la clase obrera encabezada por su partido. La lucha revolucionaria no importa en que latitud latinoamericana, no se le puede concebir al margen de la lucha por los Estados Unidos Socialistas de América Latina, único camino que permitirá el definitivo aislamiento y derrota del imperialismo.

 

Por el Reenganche inmediato todos los trabajadores y sindicalistas despedidos por defender mejoras en las condiciones de trabajo

Control obrero de PDVSA

Desconocimiento de  la deuda externa

Nacionalización de  la banca

Eliminación de la Corte Suprema  de Justicia. Elección popular de los jueces

Cárcel para los que sabotearon el país

Control del Comercio Exterior

Ajuste de salario similar al monto de la cesta Básica

A Fabrica Cerrada Fabrica Ocupada

Creación del cuarto turno de Trabajo (36 horas semanales) sin  disminución del salario

Pago de un 80% al desocupado

Por una Seguridad Social Solidaria dirigida por los propios trabajadores

Por un Gobierno Obrero

Por los Estados Unidos Socialistas de America Latina

 

Opción Obrera 2002



[1] Por mucho tiempo, Trotskysta boliviano, cuyos aportes son indispensables para comprender el desarrollo y la lucha revolucionaria en los países de Latinoamérica.

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